INTRODUCCIÓN
La metodología “Six Sigma” es un sistema constituido por una serie de técnicas enfocadas a la mejora de la calidad y productividad de un proceso o servicio prestado1. Básicamente, consiste en el análisis de los flujos de trabajo para identificar aquellos puntos sobre los que actuar, con el objetivo de optimizar un proceso y aumentar la eficiencia del mismo1. Se trata de un sistema que históricamente se desarrolló para los procesos industriales aunque, recientemente, ha comenzado a aplicarse en el ámbito sanitario, y el cual pretende, fundamentalmente, reducir los tiempos de los procesos y entre los mismos, a la vez que busca optimizar los recursos disponibles, disminuir la variabilidad y los errores relacionados con la medicación, mejorar la eficiencia, la efectividad y la seguridad de los procesos sanitarios y, potencialmente, la satisfacción del paciente con la atención sanitaria recibida2.
Ante estas circunstancias y frente al hecho de que en nuestro hospital disponemos de dos sistemas diferentes para la elaboración de la quimioterapia, uno “clásico” centralizado en el Servicio de Farmacia que elabora las mezclas endovenosas para el Hospital de Día de Hematología (HDH), y otro descentralizado y situado en el Hospital de Día de Oncología (HDO), donde estas mezclas son preparadas en el propio HDO, decidimos analizar qué modelo resultaba ser más eficiente, en relación al tiempo necesario para que una vez el tratamiento antineoplásico sea prescrito, se administre al paciente.
El objetivo del presente estudio ha consistido en analizar la eficiencia, cuantificada en tiempo, entre un sistema para la preparación de la quimioterapia endovenosa centralizado en el Servicio de Farmacia frente a un modelo descentralizado, con dicha elaboración en el HDO.
MATERIAL Y MÉTODOS
Diseño del estudio
Se trata de un estudio observacional en el que, durante 5 días, se analizó el tiempo transcurrido desde la prescripción para la administración del tratamiento quimioterápico endoveno hasta la administración del mismo en dos modelos de elaboración diferentes.
Los dos modelos que fueron comparados se detallan a continuación:
Modelo clásico (MC), en el que se dispone de una campana de flujo laminar vertical y de un farmacéutico localizados en el Servicio de Farmacia, y a partir del cual se suministran las preparaciones al HDH.
Modelo descentralizado (MD), donde tanto el farmacéutico como la campana de flujo laminar para la elaboración de las mezclas de quimioterapia se encuentran en el HDO.
Variables registradas
Se registró el tiempo trascurrido desde la prescripción del tratamiento hasta la administración de quimioterapia (TAQ), que se definió como el tiempo transcurrido desde que el farmacéutico recibe la orden médica de administración hasta que la terapia endovenosa se encuentra disponible en los Hospitales de Día correspondientes para su infusión al paciente.
Análisis estadístico
Se llevó a cabo un análisis estadístico de tipo t de Student para las comparaciones entre los TAQ medios de los modelos clásico y descentralizado mediante el uso del software IBM SPSS Statistics v. 25.0 (IBM Corporation, Armonk, NY, USA).
La significancia estadística se estableció con un valor de p<0,05.
RESULTADOS
Durante el periodo de estudio fueron registradas un total de 293 prescripciones de tratamientos antineoplásicos: el 68% para el HDO y el 32% para el HDH. La media diaria de tratamientos fue de 42,2 para HDO y 14,5 para HDH.
El TAQ siguiendo el MC fue significativamente superior que para el MD (figura 1): 71,0 [42-96] minutos frente 13,7 [5-28] minutos (p<0,001), con una diferencia media de 57,3 minutos por preparación de tratamiento endovenoso antineoplásico.

Figura 1. Representación del tiempo medio hasta la administración de quimioterapia (TAQ) para el modelo clásico (MC) y el modelo descentralizado (MD).
Se estimó que el tiempo potencialmente ahorrado con el MD fue de 2.418,3 minutos (40,3 horas) al día.
DISCUSIÓN
Es frecuente encontrarnos con rutinas de trabajo establecidas cuya eficiencia nunca se ha analizado, y que llegan a transformarse en modelos de referencia que se van copiando y heredando sin que se evalúe si su logística puede ser mejorable. Uno de los objetivos de la metodología “Six Sigma” es, mediante el análisis de los flujos de trabajo, evitar que esta tendencia se establezca y promover la mejora de los puntos cruciales que permitan optimizar la eficiencia de dicho proceso. Este tipo de análisis, inicialmente originado para los procesos industriales, se ha implementado con notable éxito en el ámbito sanitario2-6. De hecho, diversos estudios han mostrado como su aplicación permite reducir errores relacionados con la medicación y mejorar el tiempo requerido para resolverlos2,3.
Tal y como mostraron Young JQ, et al. (2009) en su trabajo sobre la influencia de la metodología “Six Sigma” en las clínicas psiquiátricas, la implementación de la misma consiguió disminuir los tiempos necesarios para el traslado de pacientes entre diferentes sistemas asistenciales (reducción del 87%; p<0,0001) y para la gestión de las citas (reducción del 31,2%; p<0,0001)4. Pero no solo se ha comprobado sus beneficios en la calidad de la asistencia sanitaria, sino que también, ha sido de utilidad para minimizar el impacto económico de diversas estrategias terapéuticas y de los diferentes procesos de seguimiento farmacoterapéutico2,5,6.
El poder acceder a una atención sanitaria en tiempo y forma es una de las competencias prioritarias dentro del ámbito sanitario, y por tanto, debería ser un requisito esencial que cumplir para garantizar la calidad asistencial. Sin embargo, aparte de la situación suscitada por la pandemia mundial del COVID-19, actualmente nos encontramos ante un aumento casi exponencial de la carga asistencial derivada de la creciente incidencia de todos los procesos neoplásicos, lo que hace peligrar la sostenibilidad del sistema y la accesibilidad a una adecuada atención sanitaria7. Ante esta problemática, la metodología “Six Sigma” se presenta como una oportunidad en la búsqueda de soluciones que mejoren la productividad y uso eficiente de los recursos disponibles.
De tal forma que, dada la importancia de reducir las demoras entre la recepción de la prescripción del tratamiento quimioterápico y su administración en los hospitales de día, especialmente en el momento actual de pandemia en el que se intenta minimizar el tiempo de permanencia de los pacientes en el hospital, quisimos evaluar la eficiencia entre el sistema centralizado en el Servicio de Farmacia y el modelo descentralizado para la elaboración de los tratamientos antineoplásicos.
Clásicamente, desde los Servicios de Farmacia, hemos considerado que el mejor sistema para la preparación de la medicación antineoplásica es con una centralización en el propio servicio, siendo ésta la tendencia que se ha establecido como correcta. Varios estudios han reportado el beneficio de que sea el propio farmacéutico el que supervise el proceso de acondicionamiento de las mezclas quimioterápicas para garantizar así su estabilidad, condiciones de conservación y de elaboración8. Por otra parte, con la centralización de estos tratamientos se pretende reducir el riesgo de exposición del personal elaborador y de la contaminación ambiental, a la vez que se busca minimizar los costes mediante la optimización de los recursos materiales8.
Sin embargo, en nuestro centro, por circunstancias particulares del pasado, se dispuso de dos instalaciones para la preparación de los tratamientos antineoplásicos: una presente en el Servicio de Farmacia en la cual se elaboran las mezclas para el HDH, y otra descentralizada y ubicada en el HDO, a partir de la cual se obtienen los tratamientos endovenosos prescritos por el Servicio de Oncología. En este último caso, las principales limitaciones vinculadas a un sistema descentralizado se lograron superar mediante la ubicación de un farmacéutico y de una cabina de flujo laminar vertical en el propio Hospital de Día, por lo que, de esta forma, se seguía garantizando tanto la trazabilidad como la calidad del proceso de elaboración de la medicación citostática fuera del Servicio de Farmacia. Por otro lado, la descentralización del proceso permitió establecer un circuito logístico sustancialmente más corto que el del modelo centralizado, ya que tanto el farmacéutico encargado de la validación del tratamiento como la cámara para la elaboración de mezclas y el paciente, se encuentran en el mismo recinto, sin que sea necesaria una etapa adicional de traslado de la medicación quimioterápica de un servicio a otro, como ocurre con el sistema clásico centralizado.
Con este trabajo hemos podido cuantificar la eficiencia de los dos modelos de preparación, siendo favorable para el sistema de elaboración de la medicación descentralizado de los Servicios de Farmacia. Este modelo supone una reducción del 80,7% del tiempo hasta la administración de la quimioterapia (p<0,001), lo que significa un ahorro potencial diario de aproximadamente 40 horas en función del número de preparaciones que se elaboraron en el HDO.
Aunque creemos que la aplicabilidad de esta medida organizativa es, a priori, asequible y sencilla, las posibles limitaciones de implementar este sistema residen en la necesidad de un aporte inicial de recursos económicos, además de un espacio disponible en el Hospital de Día que pueda ser utilizado para dicha descentralización.
En conclusión, con este estudio hemos logrado demostrar como un sistema de elaboración de mezclas quimioterápicas descentralizado del Servicio de Farmacia, es una estrategia que logra vencer los problemas estructurales y logísticos del modelo clásico centralizado, resultado ser más eficiente.