La integración del estudio con el trabajo constituye un elemento central de la pedagogía en Cuba. La educación médica cubana se nutre de un rico legado, marcado por la influencia de figuras que, a través de su obra y práctica docente, transformaron la enseñanza de las ciencias médicas en el país.
Basándose en el principio pedagógico de integrar el estudio con el trabajo, que fomenta la unidad entre lo educativo y lo instructivo, es como la educación médica cubana se enriquece con el legado del profesor Fidel Enrique Ilizástigui Dupuy [1] (1924-2005), destacado internista y eminente pedagogo médico cubano, para quien la ‘educación en el trabajo' constituía el núcleo central de su teoría pedagógica, y que llegó a convertirse no sólo en su principio rector, sino también en la forma fundamental de organizar la enseñanza de las carreras de ciencias médicas en Cuba.
Su teoría pedagógica, centrada en la interacción del estudiante con el objeto de estudio en contextos reales de atención en salud, busca desarrollar competencias profesionales bajo la supervisión del profesor, mediante la integración de la docencia, la asistencia y la investigación. Esta influencia se ve evidenciada en la bibliografía por diversos autores cubanos, dentro de los que destaca la obra de figuras como los profesores Ramón Syr Salas Perea [2] y José Ángel Fernández Sacasas [3], que consolidan su legado en la formación médica cubana.
En este contexto, la ‘educación en el trabajo' se define como ‘(…) la forma de organización del proceso docente-educativo en la que el estudiante recibe docencia, al tiempo que participa de modo protagónico en la atención de personas sanas o enfermas, y contribuye a la prevención y protección de la salud, tanto del individuo y de la familia como de la comunidad (…)' [4]. De modo que el individuo, sano o enfermo, se convierte en el principal recurso de aprendizaje.
Por su parte, Salas Perea [5] (1941-2018), eminente profesor y médico cubano con una vasta trayectoria académica y profesional, fue un activo participante en la formación de profesionales de la salud, tanto en el ámbito nacional como internacional, y también abrazó el principio de la ‘educación en el trabajo'. Su labor se centró en la mejora de la educación médica y en el perfeccionamiento de los recursos humanos en salud, con un enfoque especial en la ‘educación en el trabajo'. Su producción académica incluye numerosos artículos, monografías y libros especializados.
Asimismo, el Dr. Fernández Sacasas [6] (1939-2024), destacado profesor cubano, también contribuyó significativamente a la educación médica basada en la vinculación estudio-trabajo. Consideraba que la mejor manera de aprender era ‘haciendo' y que no se podía enseñar lo que no se hace en la práctica cotidiana.
La obra escrita del Dr. Fernández Sacasas alude consecutivamente al principio de la educación en el trabajo y a la obra del profesor Ilizástigui [2,6], que tuvo siempre como un referente valioso y del que fue un seguidor consecuente.

Figura. De izquierda a derecha, Fidel Enrique Ilizástigui Dupuy (23 de marzo 1924-14 de febrero de 2005), Ramón Syr Salas Perea (31 de agosto de 1941-5 de septiembre de 2018) y José Ángel Fernández Sacasas (28 de mayo de 1939-28 de marzo de 2024). Fotos tomadas de: https://instituciones.sld.cu/cedas/files/2015/03/ilizastigui3.jpg; http://www.sld.cu/obituario/2018/09/06/drc-ramon-syr-salas-perea; y https://instituciones.sld.cu/socecs/files/2013/05/sacasas.jpg, respectivamente.
El legado del Dr. Fernández Sacasas en el campo de la medicina es invaluable, ya que no sólo se destacó como un brillante médico, sino también como un apasionado educador que formó a numerosas generaciones de profesionales de la salud [6]. Su compromiso con el método clínico y su habilidad para analizar casos complejos lo convirtieron en una figura respetada y admirada en el ámbito médico.
En resumen, Ilizástigui, Salas Perea y Fernández Sacasas representan pilares fundamentales de la educación médica cubana. Su dedicación a la ‘educación en el trabajo' transformó la enseñanza de las ciencias médicas, dejando un legado que inspira a las nuevas generaciones de profesionales de la salud. La obra de estos profesores destaca el valor de la experiencia práctica y de la interacción directa con el paciente en la formación médica, demostrando cómo la educación puede contribuir a un sistema de salud más justo y equitativo.













