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Nutrición Hospitalaria

versión On-line ISSN 1699-5198versión impresa ISSN 0212-1611

Nutr. Hosp. vol.28 no.1 Madrid ene./feb. 2013

http://dx.doi.org/10.3305/nh.2013.28.1.6016 

REVISIÓN

 

Imagen corporal; revisión bibliográfica

Body image; literature review

 

 

Raquel Vaquero-Cristóbal1, Fernando Alacid1, José María Muyor2 y Pedro Ángel López-Miñarro3

1Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Universidad Católica de San Antonio.
2Facultad de Educación. Universidad de Almería.
3Facultad de Educación. Universidad de Murcia.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Introducción: En los países desarrollados existen en la actualidad unos estándares de belleza basados en modelos prodelgadez, que son interiorizados por los adolescentes y los jóvenes, sobre todo en el caso de las mujeres, suponiendo un factor de riesgo para el desarrollo de alteraciones de la imagen corporal y su percepción.
Objetivo: Analizar el estado actual de las investigaciones sobre la imagen corporal, las variables sociodemográficas que influyen sobre ella y su relación con la composición corporal, la realización de dietas, los trastornos de la conducta alimentaria, el deporte y los programas de intervención y prevención.
Metodología: Se realizó una búsqueda bibliográfica en Medline, ISI Web of Knowledge y Dialnet, así como una búsqueda manual entre las referencias de los estudios seleccionados y en diferentes bibliotecas.
Resultados y discusión: Una mayor influencia sociocultural está asociada a una mayor percepción de la grasa corporal, a una mayor insatisfacción con la imagen corporal y a una menor valoración del autoconcepto físico general. Esto lleva a una gran cantidad de adolescentes y jóvenes a abusar de dietas restrictivas y a sufrir trastornos de la conducta alimentaria. Numerosos estudios han analizado la relación de la práctica deportiva con las alteraciones de la imagen corporal, encontrando resultados contradictorios. Por otra parte, es necesario crear herramientas objetivas para detectar las alteraciones y profundizar en el diseño de programas de prevención e intervención con el fin de evitar la distorsión de la imagen corporal, sobre todo en aquellas franjas de edad donde la población es más vulnerable a este fenómeno.
Conclusiones: La excesiva preocupación sobre la imagen corporal trae como consecuencia la realización de dietas y alteraciones como los trastornos de la conducta alimentaria. Existen además otros factores que influyen sobre la imagen corporal y su percepción como es la realización de ejercicio físico, aunque los resultados sobre la relación de ambos factores son contradictorios. Por esto, es necesario profundizar más en el tema, creando herramientas para detectar las alteraciones y profundizar en el diseño de programas de prevención e intervención.

Palabras clave: Composición corporal. Estructura corporal. Desórdenes alimentarios. Actividad física.


ABSTRACT

Introduction: Nowadays, in developed countries there are standards of beauty based on pro-thin models, which are internalized by adolescents and young people especially in the case of women, assuming it as risk factor for developing changes in body image and perception.
Objective: To analyze the current state of research in relation to body image, the sociodemographic variables that influence it, the relationship between body composition, conducting diets, eating disorders, sports and intervention programs and prevention, and the body image.
Methods: It was searched in Medline, ISI Web of Knowledge and Dialnet as well as a manual search among the references of selected studies and in different libraries.
Results and discussion: A increased socio-cultural influence is associated with a greater perception of body fat, greater body image dissatisfaction and lower self assessment of overall fitness. This leads to a lot of teenagers and young adults to abuse to the restrictive diets and to suffer eating disorders. Numerous studies have analyzed the relationship between sports practice with body image disturbance; there are conflictive results. Moreover it is necessary to design objective tools to detect changes and enhance the design of prevention and intervention programs in order to avoid distortion of body image, especially in those age ranges where the population is more vulnerable to this phenomenon.
Conclusions: The excessive current preocupation about body image has resulted in the realization of diets and changes as eating disorders. There are other factors that influence body image and perception as the realization of physical exercise, although the results about the relationship between these factors are contradictory. Therefore, further work is needed on the issue by creating tools to detect changes and enhance the design of prevention and intervention programs.

Key words: Body composition. Body build. Eating disorders. Physical activity.


Abreviaturas
TCA: Trastornos de la conducta alimentaria.

 

Introducción

La imagen corporal es "la imagen que forma nuestra mente de nuestro propio cuerpo, es decir, el modo en que nuestro cuerpo se nos manifiesta"1. Por tanto, la imagen corporal no está necesariamente correlacionada con la apariencia física real, siendo claves las actitudes y valoraciones que el individuo hace de su propio cuerpo. Aquellos sujetos que, al evaluar sus dimensiones corporales, manifiestan juicios valorativos que no coinciden con las dimensiones reales presentan una alteración de la imagen corporal2.

La imagen corporal está formada por diferentes componentes: el componente perceptual (percepción del cuerpo en su totalidad o bien de alguna de sus partes), el componente cognitivo (valoraciones respecto al cuerpo o una parte de éste), el componente afectivo (sentimientos o actitudes respecto al cuerpo o a una parte de éste y sentimientos hacia el cuerpo) y el componente conductual (acciones o comportamientos que se dan a partir de la percepción)3,4.

La preocupación anómala por la imagen corporal no es exclusiva de nuestros días. Cada periodo de la historia cuenta con sus propios estándares de belleza y cada cultura desarrolla diferentes conceptos sobre la propia imagen, forma y decoración del cuerpo5. Como consecuencia de esto, la imagen corporal está influida por diferentes aspectos socioculturales, biológicos y ambientales6-8.

En la actualidad existen unos estándares de belleza basados en modelos prodelgadez, suponiendo la internalización de estos ideales un factor de riesgo para el desarrollo de alteraciones de la imagen corporal9. La insatisfacción corporal ocurre si un individuo interioriza el cuerpo ideal, el determinado culturalmente, y por comparación social concluye que su cuerpo discrepa de ese ideal10. Numerosos estudios han encontrado que las tendencias occidentales cada vez se difunden por un mayor número de países11,12, por lo que la distorsión de la imagen corporal es un problema mundial que cada vez tiene una mayor influencia tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo.

Por todo esto, el objetivo de la presente revisión fue analizar el estado actual de las investigaciones sobre la imagen corporal, las variables sociodemográficas que influyen sobre ella y su relación con la composición corporal, la realización de dietas, los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), el deporte y los programas de intervención y prevención.

 

Metodología

Se realizó una búsqueda bibliográfica en Medline, Isi Web of Knowlegde y Dialnet, buscando como palabras clave: imagen corporal (body image), composición corporal (body composition) y percepción corporal (body perception). Además de la búsqueda computadorizada se realizó una búsqueda manual entre las referencias de los estudios seleccionados.

 

Resultados y discusión

Situación actual

Aunque la atención a la apariencia y la figura ha existido siempre, en los últimos tiempos ha alcanzado proporciones sin precedentes. Actualmente la preocupación por el cuerpo, por el aspecto exterior o por alcanzar los vigentes cánones de belleza, mueve enormes cantidades de dinero, provoca ingente número de artículos periodísticos y de programas en medios audiovisuales, atrae la atención del público y ocasiona severas repercusiones sobre la salud3. La presión que ejerce la sociedad, sobre todo la familia13, para alcanzar "la belleza corporal" es particularmente fuerte en las culturas occidentales, en las que ha aumentado el valor de la extrema delgadez y hay una obsesión colectiva por la imagen corporal10,14,15, lo que ha llevado a que haya una preocupación excesiva por todo lo relativo al peso corporal16. Una mayor influencia socio-cultural está asociada a una mayor percepción de la grasa corporal, a una menor valoración del autoconcepto físico general y a una mayor insatisfacción con la imagen corporal17, estando esto último relacionado con opiniones subjetivas sobre el peso y alteraciones en la dieta18,19. Otro reflejo de esta presión social y la insatisfacción con el propio cuerpo es el aumento del número de tratamientos dirigidos a modificar el cuerpo20.

Los valores e ideales relacionados con la imagen corporal se difunden a la sociedad fundamentalmente a través de los medios de comunicación21. En la publicidad se presentan una serie de imágenes que pueden provocar preocupación por la delgadez, insatisfacción corporal, frustración con el peso, miedo a no pertenecer al estándar social y, por tanto, mayor riesgo de padecer un TCA en la población objeto de estas campañas al comparar su figura corporal con imágenes publicitarias de delgadez, a las que se atribuye atractivo, felicidad, popularidad y éxito22-24. Esto sucede especialmente en el caso de las mujeres que leen revistas de moda y prestan más atención a los anuncios relacionados con la apariencia22-25.

Toro, Cervera y Pérez (1989) hicieron un análisis de la publicidad "pro-esbeltez" en las diez revistas femeninas más vendidas en España y observaron que uno de cada cuatro anuncios invitaba directa o indirectamente a perder peso26. En otro estudio se encontró una disminución del peso y de las medidas del pecho y caderas conforme avanzaban las ediciones del concurso "Miss América"27. Por tanto, podría ser conveniente regular legislativamente estos aspectos ya que los medios de comunicación tienen una gran influencia sobre la percepción corporal, especialmente en las adolescentes y jóvenes.

Evolución de la imagen corporal con la edad

La influencia de todo lo anteriormente expuesto se puede observar desde la niñez. En esta etapa se van conformando de forma natural y a través del juego las figuras ideales que más tarde en la preadolescencia o en la adolescencia intentarán poner en práctica28. En un estudio sobre 213 niñas y 166 niños de 9 años de edad se halló que el deseo de tener un cuerpo más delgado, así como la motivación para seguir una dieta restrictiva, se daba en ambos sexos en todos los niveles de peso, siendo el porcentaje de niñas deseosas de adelgazar del 41%29. Estos resultados han sido corroborados por otros estudios. En una muestra de 200 preadolescentes mexicanos se encontró que un porcentaje potencialmente elevado (50%) estaba insatisfecho con su imagen corporal28, impactando los estereotipos de extrema delgadez más en las niñas, lo que provoca que presenten peor autoestima general y corporal y muestren un mayor deseo de estar más delgadas en el futuro30.

Las investigaciones que han comparado a niños y pre-adolescentes con adolescentes han indicado que con el paso de los años el problema es aún mayor. Mientras que el 55% de las niñas de 7 a 12 años desean estar más delgadas, en la adolescencia el porcentaje asciende hasta el 80%, presentándose en esta etapa también niveles de autoestima más bajos31.

Por tanto, se encuentra que en la adolescencia los problemas de distorsión de la imagen corporal son muy preocupantes, debido a su gran incidencia y a que se mantienen durante largos periodos de tiempo. En esta línea, en un grupo de chicas británicas de 12 a 18 años de edad se ha encontrado que más del 50% deseaba adelgazar, cerca del 60% consideraba que debía de restringir su alimentación o modificar sus hábitos alimentarios y cerca del 20% se encontraba haciendo algún tipo de dieta restrictiva32. De hecho, hay un mayor porcentaje de adolescentes insatisfechos con su imagen corporal que satisfechos33-35.

Esto es especialmente relevante en las mujeres, ya que ellas están más influenciadas por los modelos estéticos corporales10. Las adolescentes se ven fuertemente condicionadas por los medios de comunicación para adoptar y mantener las normas que impone la cultura de la delgadez36,37. Además, la insatisfacción que sufren los hombres es diferente a la de las mujeres, pues la de los primeros se debe a que quieren estar más fuertes, mientras que las mujeres quieren estar más delgadas y toman medidas para cambiar su imagen corporal con el fin de sentirse bien, independientemente del peso real que tengan10,38. También se ha encontrado que los adolescentes varones tienen mayor autoestima, un mayor atractivo físico y mejor forma física que las mujeres17; esto a pesar de que los índices de masa corporal medios de las mujeres son inferiores a los de los varones y de que ellas presentan un menor nivel de sobrepeso y obesidad39. Esto se debe a que las mujeres tienen a sobreestimar su peso corporal, sobre todo en la zona de la cintura, el pecho y la cabeza, y por tanto desean perder algunos kilos para llegar a su peso ideal y acomodar su cuerpo a sus aspiraciones, lo que les lleva a tener altos niveles de insatisfacción corporal40-43.

En los jóvenes sigue existiendo una gran preocupación respecto al peso corporal y a la figura, aunque hay estudios contradictorios al comparar la insatisfacción de los adolescentes y los jóvenes y al fragmentarlos en función del género. Mientras que en varones se ha encontrado que los adolescentes están más obsesionados por la delgadez y sentimientos de ineficacia, aunque son los jóvenes lo que están más afectados por la influencia de los modelos sociales y la influencia de las situaciones sociales44; en mujeres los datos son contradictorios. Por un lado, hay estudios que exponen que las jóvenes muestran mayor insatisfacción corporal que las adolescentes45, mientras que otros encuentran que las adolescentes se perciben con mayor obsesión por la delgadez, insatisfacción corporal y sentimientos de ineficacia44.

Lo que si que parece claro es que los jóvenes muestran un elevado deseo por estar delgados, especialmente las mujeres15,16,46,47. Son ellas las que tienen más insatisfacción con su peso e imagen corporal16,48,49, lo que les lleva a tener altos niveles de ansiedad9,50,51. Este hecho puede estar relacionado con la asociación actual entre la delgadez y la belleza, en el sexo femenino52. No obstante, en numerosos estudios se ha encontrado que la mayoría de las mujeres tienen normopeso53-56, habiendo entre un 25 y un 43% de mujeres con problemas de bajo peso56,57. A pesar de todo esto, son altos los porcentajes de mujeres jóvenes que desearían tener menos grasa (en torno al 60%)20. Por tanto, encontramos que las mujeres, incluso cuando se encuentran en valores de normopeso y bajo-peso tienen una excesiva preocupación por estar delgadas58; aunque se ha encontrado que son las personas con sobrepeso y obesidad las que mayor grado de insatisfacción con la imagen corporal presentan20,59.

Sobre los motivos por los que las mujeres tienen estas percepciones hay dos tendencias. Algunos autores han encontrado que se debe al deseo de resultar atractivas20. No obstante, hay otros autores que afirman que las mujeres tienen una imagen ideal menor que la que creen que los hombres consideraban atractivas, por lo que la delgadez en la mujer está influenciada por otros factores distintos al atractivo60.

En relación a la edad adulta, se ha encontrado que las tendencias no cambian, siguiendo la misma línea de lo hallado en etapas anteriores. En muchos estudios se observa que una gran mayoría de mujeres quisiera pesar menos aunque presenten un peso absolutamente normal61,62. De hecho, tienen una tendencia a seleccionar imágenes ideales y atractivas significativamente más delgadas de como se perciben63,64.

En personas mayores se ha encontrado que los hombres se muestran más abiertos a las experiencias corporales de orden sensorial, sensual y estético y tienen mejor percepción de su imagen corporal que las mujeres, como consecuencia posiblemente de la presión de factores culturales. No obstante, los parámetros relacionados con una percepción de la imagen corporal negativa disminuyen con la edad65. Esto puede ser consecuencia de que el anciano sufre un proceso de "adaptación pasiva" relacionado con la resignación66. También se encontró que las personas mayores solteras son por lo general más activas y tienen mejor percepción corporal que aquellos que están casados, viudos o divorciados, situándose estos últimos en el extremo contrario que los solteros66.

En definitiva, la preocupación por la imagen corporal va desde la niñez hasta la vejez, mostrando una mayor incidencia en las mujeres adolescentes y jóvenes.

Relación entre la realización de dietas restrictivas, los trastornos de conducta alimentaria y la imagen corporal

Aunque el control del peso durante la juventud puede disminuir el riesgo de padecer enfermedades crónicas en la vida adulta67, la preocupación excesiva por estar delgado puede llevar a prácticas negativas para la salud68 que suponen un factor de riesgo para la desnutrición y también para TCA, asociados a los estándares culturales de belleza actuales69,70. A lo largo de las últimas décadas, la percepción de la imagen corporal se ha revelado como uno de los factores que más inciden y condicionan las elecciones alimentarias71. Una muestra de ello es el creciente interés sobre la dietética que hay en la actualidad. En la mayoría de los casos las dietas traen como consecuencia una ingesta energética diaria menor de las cantidades recomendadas y saludables39. Así, a través de la abstinencia72 o de la selección alimentaria, con la ayuda o sin ella de otros factores como el ejercicio físico, se han llegado a generalizar entre el conjunto de la población una serie de mecanismos individuales dirigidos a adecuar la imagen corporal a unos criterios estéticos predeterminados y orientados hacia la delgadez73. Esto es especialmente preocupante en las mujeres adolescentes puesto que la distorsión de la imagen que sufre un gran porcentaje de esta población les lleva a realizar dietas sin supervisión74. Diversos estudios han analizado la relación entre la satisfacción con la imagen corporal, el índice de masa corporal y la realización de dietas. No obstante, los resultados son contradictorios, ya que se ha encontrado que la posibilidad de realizar dieta no depende del peso corporal real del sujeto sino de la percepción que tenga de él39. Mientras que unos estudios han encontrado que los que hacen dieta están más satisfechos con su imagen corporal10, otros muestran que los hombres y mujeres que hacen dieta muestran altos valores de insatisfacción corporal respecto al índice de masa corporal75.

La edad media para comenzar a hacer dieta se sitúa en los 12 y los 14 años para chicas y chicos respectivamente, manteniéndose esta conducta en el tiempo10. Las diferencias entre géneros también se aprecian cuando hay que elegir alimentos. Mientras que los hombres prefieren productos de origen animal y lácteos, puesto que su objetivo es normalmente ganar músculo, las mujeres prefieren más verduras, frutas y menos cereales, ya que buscan bajar peso38. Si a todo esto se le añade la ausencia de supervisión médica con la que se suelen llevar a cabo las dietas, es fácil entender el grave peligro para la salud que puede entrañar el seguimiento de éstas76.

Existe una relación directamente proporcional entre el seguimiento de dietas intencionales y los TCA, y es que en los sujetos que realizan dieta el riesgo de padecer algún trastorno de este tipo a los quince años es ocho veces mayor que en aquellos que no hacen dietas restrictivas77, como consecuencia de variables tanto cognoscitivas como comportamentales78. También debe tenerse en cuenta que la edad a la que se comienza a hacer dieta puede incrementar el riesgo de padecer un TCA, siendo estos trastornos más comunes en aquellos que comienzan a hacer dieta muy jóvenes79.

En las últimas décadas los TCA, como son la anorexia y la bulimia nerviosa, han generado una importante atención social y un importante interés científico, analizando la etiología, clínica asociada, tratamientos eficaces, etc. Los estudios sobre la etiología de los TCA son diversos (tabla I).

 

 

Dado que la insatisfacción corporal se ha considerado clave dentro los posibles factores predisponentes, y las distorsiones perceptivas del tamaño corporal son un criterio diagnóstico, el estudio de la imagen corporal ha recibido gran atención dentro de este campo de estudio89. La distorsión acerca de la propia imagen es relativamente frecuente, pero depende del grado y repercusión en otras áreas de la vida para que adquiera una dimensión patológica. Existe dificultad para establecer el punto de corte entre lo normal y lo anómalo, y por eso resulta necesario fijar criterios diagnósticos y una definición operativa clara3. Dentro de las alteraciones de la imagen corporal se pueden distinguir tres tipos89:

- Alteraciones perceptivas: técnicas dirigidas a evaluar el grado de distorsión o percepción del tamaño corporal. Para ello se mide la figura real y la que se cree tener y se comprueba el grado de distorsión.

- Alteraciones de aspectos subjetivos: técnicas que persiguen detectar alteraciones en las emociones, pensamientos, actitudes sobre la propia imagen.

- Aspectos varios. Entorno a la evaluación de imagen corporal, se han propuesto gran cantidad de técnicas que miden diversos aspectos.

Los TCA son más frecuentes en la población joven, ya que los jóvenes están especialmente preocupados por el cuerpo y la apariencia física90. Numerosos estudios han sugerido que es necesario detectar las alteraciones de la percepción de la imagen corporal en esta etapa con el fin de prevenir la aparición de futuros TCA9192. Otros estudios han analizado la influencia del género en los TCA. Se encontró que hay una gran prevalencia de mujeres, suponiendo las mujeres adolescentes y jóvenes entre el 90 y el 95% de total de sujetos afectados por TCA93.

Imagen corporal y composición corporal

Pocos estudios han considerado como control las medidas reales de composición corporal en el análisis de la percepción de la imagen a pesar de que existen evidencias que demuestran que las medidas reales proporcionan mayor precisión al análisis de los datos94,95. En base a estos hallazgos, se han desarrollado numerosos métodos para comparar los valores reales de la composición corporal con la imagen corporal (tabla II).

 

 

Las principales conclusiones de estos estudios son que el 52,3% de los hombres y el 38,7% de las mujeres se autoperciben correctamente; mientras que el 29,2% de los hombres y el 8,6% de las mujeres se ven más delgados de lo que son y el 18,5% de los hombres y el 41,1% de las mujeres más gordos. Además se halló que las mujeres con valores de IMC real correspondientes a normopeso y sobrepeso (IMC entre 20 y 29,9) se ven más gordas de lo que son en realidad, mientras que las obesas (IMC > 30) se autoperciben más delgadas. Por el contrario, los hombres con normopeso y los obesos se auto-perciben más delgados de lo que son, mientras que los que presentan sobrepeso se clasifican correctamente55. En esta línea se ha encontrado que las mujeres universitarias tienden a sobreestimar el peso101 y la grasa corporal52, por lo que hay una baja correlación entre la grasa estimada y la real. En otros estudios se ha encontrado que las mujeres piensan que tienen menos masa muscular que la que realmente tienen20 y que les gustaría tener más masa muscular y menos grasa de la que tienen, algo que es poco probable sin la realización de ningún tipo de ejercicio físico20,100, por lo que el índice de insatisfacción corporal es elevado20, estando más satisfechas las mujeres cuyo componente mesomórfico es moderado100.

Imagen corporal y actividad física

En la actualidad el desarrollo de tecnologías de la información y las comunicaciones y los medios de transporte han descendido el nivel de actividad física en la vida cotidiana. Esto ha traído un aumento del sedentarismo, la obesidad y trastornos relacionados con la salud y la alimentación102.

Las relación entre imagen corporal y ejercicio físico permite constatar la existencia de dos tendencias o enfoques opuestos. Por un lado, hay una serie de estudios que muestran que la participación en ejercicio físico se relaciona con una imagen corporal positiva103, afirmación que se ha constatado empíricamente a través de la aplicación de programas de intervención104,105. Se ha encontrado que las personas más activas tienen una actitud más positiva hacia su propio cuerpo que los sujetos sedentarios106. Esto es especialmente importante ya que se ha comprobado que el estado de salud, la imagen corporal percibida y la autoestima se relacionan significativa y positivamente102,107, que la actividad física y el deporte son medios para mejorar la salud del sujeto y prevenir la obesidad108 y que estas prácticas tienen un efecto positivo sobre el aspecto físico y el placer relacionado con la consecución de éste109. Por esto, se ha propuesto que la práctica de ejercicio físico se debería explotar además de como medio de protección de la salud, como ámbito en el que explorar el placer corporal, la diversión y el goce109.

En el segundo grupo se encuentran aquellos estudios que apuntan a un efecto del ejercicio potencialmente negativo sobre la imagen corporal en base a la relación existente entre la influencia de la práctica y el rendimiento deportivo, la percepción corporal del sujeto y la posibilidad de sufrir TCA. Algunos estudios han encontrado que entre los factores de riesgo para el desarrollo de TCA en deportistas de élite se encuentra la influencia socio-cultural de la delgadez, la ansiedad del rendimiento deportivo y la auto-evaluación de los éxitos o fracasos deportivos; de tal forma que si estos factores conducen a una excesiva preocupación por el tamaño y la forma del cuerpo, hay una mayor probabilidad de que aparezca un TCA110. De hecho, los TCA se presentan con relativa frecuencia en deportes en los que es importante el control del peso corporal, tales como gimnasia rítmica, patinaje artístico o deportes de resistencia. Confirmando esto, se ha encontrado que la percepción de la imagen corporal depende fuertemente del tipo de deporte, siendo las personas que realizan actividades de fitness las que poseen peor imagen corporal. Además, se encontró que la práctica deportiva organizada se asocia con una imagen corporal positiva, por lo que se propone ésta como un componente de la prevención de las alteraciones de la imagen corporal111. La incidencia es mayor en mujeres jóvenes75, manifestándose con frecuencia una baja autoestima, una imagen corporal distorsionada en la que el cuerpo es percibido con un exceso de peso, ineficiencia, perfeccionismo y un sentimiento de pérdida de control, con un mecanismo compensatorio ejercido a través de la manipulación de la comida y la utilización de métodos inadecuados de control del peso112; lo que junto con los intentos de perder peso, muchas veces por recomendación del entrenador, los incrementos del volumen de entrenamiento, rasgos de la personalidad que llevan a preocupación excesiva por la imagen corporal, o lesiones y traumatismos, pueden desembocar en un TCA113. Estos TCA pueden provocar irregularidades del ciclo menstrual, reducción de la densidad mineral ósea y osteoporosis, dando lugar a la denominada tríada de la atleta femenina. La reducción de la ingesta calórica unida al desequilibrio hidroelectrolítico que ocurre en muchos casos, van a producir tanto una disminución de la fuerza, como de la resistencia, velocidad, tiempo de reacción y nivel de concentración del deportista. Además, pueden aparecer problemas cardiovasculares, una mayor incidencia de fracturas y pérdidas de potencia muscular y resistencia que repercuten negativamente sobre el rendimiento y aumentan el riesgo de lesiones112. Su tratamiento requiere un abordaje multidisciplinar, con participación de médicos, psicólogos/psiquiatras, nutricionistas, entrenador y familia del deportista, siendo especialmente importantes las medidas preventivas113.

Programas de intervención y prevención

Debido a la importancia que tiene la imagen corporal, en algunos estudios se han propuesto programas para mejorarla y por consiguiente reducir la ocurrencia de problemas clínicos. Para ello se ha expuesto la necesidad de llevar a cabo programas de prevención para evitar los TCA, sobre todo en aquellas poblaciones en las que es más probable que esto aparezca, como puede ser el caso de las mujeres jóvenes que realizan dieta y tienen una gran preocupación por su imagen corporal78, con el fin de evitar la insatisfacción corporal y el uso de dietas reductoras de peso innecesarias. Así también es preciso promocionar hábitos saludables de alimentación y de ejercicio físico39.

 

Conclusiones

En este artículo se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sobre la imagen corporal y su relación con diversos aspectos con el fin de conocer el estado actual de la investigación. La preocupación actual excesiva sobre la imagen corporal como consecuencia de diversos factores está provocando una gran cantidad de alteraciones sobre la percepción, que traen como consecuencia, en muchos casos, la realización de dietas y alteraciones como los TCA, buscando adecuar lo máximo posible la imagen corporal a los ideales de la sociedad. Existen además otros factores que influyen sobre la imagen corporal y su percepción como es la realización de ejercicio físico, aunque los resultados sobre la relación de ambos factores son contradictorios. Debido al gran aumento que están sufriendo estas alteraciones en la sociedad actual, es necesario profundizar más en el tema, crear herramientas para detectar las alteraciones y profundizar en el diseño de programas de prevención e intervención en los adolescentes y jóvenes mujeres, ya que son las poblaciones más afectadas por estos fenómenos, aunque las alteraciones de la imagen corporal están presentes en personas de todas las edades.

 

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Dirección para correspondencia:
Fernando Alacid.
Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.
Universidad Católica de San Antonio.
Campus de los Jerónimos, s/n.
30107 Guadalupe. Murcia.
E-mail: falacid@ucam.edu

Recibido: 21-VI-2012.
Aceptado: 11-IX-2012.

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