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Nutrición Hospitalaria

versión On-line ISSN 1699-5198versión impresa ISSN 0212-1611

Nutr. Hosp. vol.28 no.2 Madrid mar./abr. 2013

http://dx.doi.org/10.3305/nh.2013.28.2.6286 

ORIGINAL

 

Ingesta de calcio y vitamina D en una muestra representativa de mujeres españolas; problemática específica en menopausia

Calcium and vitamin D intakes in a representative sample of spanish women; particular problem in menopause

 

 

Rosa María Ortega Anta1, Liliana G. González Rodríguez2, Beatriz Navia Lombán1, José Miguel Perea Sánchez2, Aránzazu Aparicio Vizuete1, Ana María López Sobaler1; grupo de investigación n.o 920030.

1Departamento de Nutrición. Facultad de Farmacia. Universidad Complutense de Madrid.
2Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad Alfonso X El Sabio. Madrid. España.

Este trabajo ha sido realizado con la financiación de un proyecto AESAN-FIAB (298-2004) y el Programa de "Creación y Consolidación de Grupos de Investigación de la Universidad Complutense de Madrid, Madrid" (Referencia: GR58/08).

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Fundamentos: La acelerada desmineralización ósea que se produce en menopausia está muy condicionada por la ingesta de calcio y vitamina D, por lo que profundizar en la adecuación de la dieta en estos nutrientes, en mujeres menopáusicas constituye el objetivo del presente estudio.
Métodos: Se estudió una muestra representativa de la población femenina española de 17 a 60 años (n = 547), seleccionada en diez provincias, aunque el colectivo de 108 mujeres menopáusicas (45-60 años) es objeto de atención prioritaria. El estudio dietético se realizó por registro del consumo de alimentos durante 3 días. Los parámetros antropométricos estudiados fueron el peso y la talla, lo que permitió calcular el índice de masa corporal (IMC).
Resultados: La ingesta de calcio en menopausia (M) (992,1 ± 340,7 mg/día) fue inferior a la recomendada (IR) en un 79,6% de las estudiadas (menor del 67% de las IR en el 30,6%). El aporte de vitamina D (3,08 ± 3,6 μg/día) es todavía más desfavorable, pues en mujeres M supone un 61,1% de lo recomendado, con 85,2% que no alcanzan las IR y un 75,9% que no llegan a cubrir el 67% de lo recomendado.
Un 72,6% de las mujeres estudiadas (68,5% de mujeres M) no cubren las IR ni para calcio ni para vitamina D, mientras que cubren lo recomendado para ambos nutrientes solo un 4,0% del total (3,7% de mujeres M).
Aplicando un análisis de regresión logística para ver cual es la modificación dietética que puede favorecer el lograr cubrir con las IR para el calcio y la vitamina D, simultáneamente, teniendo en cuenta la influencia de la edad y del IMC, se observa que el principal condicionante es el consumo de productos lácteos [OR = 0,188 (0,108-0,327; p < 0,001)] y analizando solo mujeres M se obtiene la misma influencia [OR = 0,252 (0,067-0,946; p < 0,05)].
Se observa un descenso del IMC al aumentar la densidad de la dieta en calcio (r = -0,106) y en vitamina D (r = -0,099), lo que pone de relieve una posible intervención de estos nutrientes en el control de peso.
Conclusiones: La ingesta de calcio y vitamina D es inferior a la recomendada en un elevado porcentaje de las mujeres estudiadas y dado que solo un 3,7% de las mujeres en menopausia tienen ingestas adecuadas de ambos nutrientes, se considera urgente tomar medidas de mejora encaminadas a proteger la salud ósea de la población femenina española.

Palabras clave: Calcio. Vitamina D. Ingestas insuficientes. Muestra representativa. Mujeres. Menopausia.


ABSTRACT

Background: The accelerated bone demoralization that occurs during the menopause is very conditioned by the intake of calcium and vitamin D, therefore, the aim of the study is examine the adequacy of the diet regarding these nutrients in a menopausal women group.
Methods: A representative sample of the Spanish woman population with ages ranging from 17 to 60 years (n = 547), selected from 10 provinces was studied. The group of 108 menopausal women (45-60 years) is given priority attention. The dietary study was performed using a 3-day diet record. Weight and height were measured and then body mass index (BMI) was calculated.
Results: Calcium intake (992.1 ± 340.7 mg/day) was lower than the recommended intakes (RI) in 79.6% of the menopausal women (MW) (lower than 67% of the RI in the 30.6%). Vitamin D intake (3.08 ± 3.6 μg/day) was even more unfavorable, since the contribution was 61.1% of the RI in MW, an 85.2% of them do not meet the RI and a 75.9% do not meet the 67% of the RI. A 72.6% of the studied women (68.5% of MW) do not meet the RI for calcium neither for vitamin D, while only the 4.0% of them meet the RI for both nutrients (3.7 of MW). Using a logistic regression analysis to examine the dietary modification that may be favorable to meet the RI for calcium and vitamin D simultaneously, having into account the influence of age and BMI, it is observed that the main factor is the consumption of dairy products [OR = 0.188 (0.1080.327; p < 0.001)] and the same influence is observed when only menopausal women are analyzed [OR= 0.252 (0.067-0.946; p < 0.05)]. It is observed a decreased of BMI when the density of diet in calcium (r = -0.10) and in the vitamin D (r = -0.099) is increased, which suggested a possible role of these nutrients in weight control.
Conclusions: A high proportion of the studied women have intakes of calcium and vitamin D lower than the recommended intakes and given that only a 3.7% of the menopausal women have adequate intakes for both nutrients, it is necessary to adopt urgent measures aimed to protect the bone health of the Spanish female population.

Key words: Calcium. Vitamin D. Insufficient intake. Representative sample. Women. Menopause.


 

Introducción

La menopausia es una etapa vulnerable, desde el punto de vista nutricional, porque el gasto energético disminuye (por cambios de composición corporal y descenso de la actividad), mientras que las necesidades de algunos nutrientes como el calcio aumentan1,2, ante la problemática ósea y riesgo de osteoporosis, que supone un incremento en el coste de atención sanitaria3,4.

La pérdida de función ovárica tiene un profundo impacto en la salud ósea femenina. La disminución en la densidad mineral ósea se acelera en el año previo al último periodo menstrual y en los dos años siguientes5. Aunque la etiología de la osteoporosis es multifactorial, la ingesta de calcio y vitamina D, a partir de la dieta y suplementos, parece tener un impacto clave en el mantenimiento de la densidad mineral ósea, prevención de fracturas y de caídas4-7.

Recientemente el Institute of Medicine (IOM)8 ha marcado ingestas recomendadas (IR) para el calcio y la vitamina D, estableciendo un incremento en el aporte aconsejado para el calcio de 200 mg/día al llegar a los 50 años de edad, respecto a los 1000 mg aconsejados para etapas anteriores8, en este sentido el consumo de lácteos aconsejado de 2-3 raciones/día pasa en menopausia a ser de 3-4 raciones/día, para hacer frente al incremento en las necesidades de calcio y otros nutrientes, característicos de esta etapa de la vida9. El IOM también establece la IR de vitamina D en 10 ug/día, aporte difícil de alcanzar con la dieta media.

Los beneficios sanitarios de alcanzar las ingestas recomendadas de calcio y vitamina D no se limitan a evitar el riesgo de padecer osteoporosis8,10,11, dado que resultan de ayuda en la prevención y control de obesidad e hipertensión12,13, resistencia a la insulina14,15, formación de cálculos renales y cáncer de colon14,16,17.

Teniendo en cuenta que los estudios realizados valorando la ingesta de calcio y vitamina D de mujeres en menopausia son escasos, que ninguno ha sido realizado después de que fueran establecidas las ingestas recomendadas por el IOM8, que la situación concreta en relación con estos nutrientes es controvertida y de interés en la actualidad, por las fuertes implicaciones sanitarias que conlleva un aporte inadecuado, el objeto del presente estudio es analizar la adecuación de la ingesta de calcio y vitamina D en un colectivo de mujeres menopáusicas en comparación con lo observado en mujeres de edad inferior.

 

Material y métodos

Sujetos

Se ha estudiado un colectivo de 547 mujeres (de 17 a 60 años), de diez provincias españolas: Burgos (n = 58), Cáceres (n = 53), Córdoba (n = 44), Guadalajara (n = 54), Lugo (n = 61), Madrid (n = 53), Salamanca (n = 68), Tarragona (n = 54), Valencia (n = 52) y Vizcaya (n = 50).

Este colectivo forma parte de una muestra más amplia seleccionada para ser representativa de la población española de 0 a 60 años. Se hizo una predeterminación del tamaño muestral considerando necesario estudiar 400 individuos en cada provincia para alcanzar un 5% de precisión. La muestra concreta a estudiar en cada provincia se estableció en proporción a la edad (menores de 7 años, de 7-11 años, de 12-16 años y de 17-60 años), sexo (varones y mujeres) y tamaño de las poblaciones de cada provincia (< 20.000 habitantes, 20.000-50.000 habitantes, 50.000-100.000 habitantes y > 100.000 habitantes). Las poblaciones concretas a estudiar, en cada provincia, se seleccionaron aleatoriamente dentro de cada estrato establecido y además se estudió la capital. El presente estudio se centra en la submuestra de mujeres de 17 a 60 años, y teniendo en cuenta el tamaño de población censada de esa edad, y el tamaño final estudiado, la muestra es representativa de la población femenina española, con un error inferior al 5%.

El protocolo del estudio cumplió con las pautas establecidas en la Declaración de Helsinki y fue aprobado por el Comité de Investigación de la Facultad de Farmacia, Universidad Complutense de Madrid.

Criterios de exclusión

Se excluyeron del estudio las mujeres que tuvieron algunas de las siguientes características:

- No firmar el consentimiento informado.

- Padecimiento de alguna enfermedad que pudiera modificar los resultados del estudio: cáncer, diabetes, enfermedades renales o hepáticas, enfermedades del aparato digestivo (malabsorción, enfermedad celiaca, colon irritable...).

- Consumo de fármacos que pudieran interferir con los resultados del estudio, por modificar el apetito, el consumo de alimentos o la absorción de nutrientes, como antineoplásicos, anorexígenos, anabolizantes, diuréticos...

Estudio dietético

Se utilizó un "Registro del consumo de alimentos" durante 3 días consecutivos, incluyendo un domingo (de domingo a martes)18, el registro incluyó preguntas sobre consumo de bebidas, dietéticos, suplementos. Las participantes en el estudio fueron instruidas para anotar el peso de los alimentos consumidos siempre que fuera posible, debiendo anotar medidas caseras (cucharadas, tazas, etc.) cuando no lo fuera.

La energía y nutrientes aportados por los alimentos consumidos se calcularon utilizando las "Tablas de Composición de alimentos" del Departamento de Nutrición19. Los valores obtenidos fueron comparados con los recomendados20 para determinar la adecuación de las dietas. También se han considerado las ingestas de referencia para el calcio y vitamina D establecidas recientemente por el IOM8. Se utilizó el programa DIAL (Alce Ingeniería, 2012) para procesar toda la información dietética21.

Con el objeto de conocer el número de raciones de alimentos consumidos, se han dividido los gramos ingeridos de cada producto por el tamaño de la ración estándar22,23, para comparar, posteriormente, el aporte obtenido con el recomendado en las Guías que establecen el consumo aconsejado de alimentos9.

El gasto energético teórico (GET) se estableció teniendo en cuenta el peso, altura y el coeficiente de actividad física (CA) usando las ecuaciones propuestas por el Instituto de Medicina24.

Las formulas específicas utilizadas para población femenina fueron:

- Mujeres de 17 y 18 años: GET = 389 - (41,2 x edad [años]) + CA x (15,0 x peso [kg]+ 701,6 x altura [m]).

Al total obtenido se le suma un valor adicional de 25 (correspondiente al gasto asociado al crecimiento) siempre que la mujeres no tengan sobrepeso/obesidad, en cuyo caso no se suma este valor.

- Mujeres de 19-60 años: GET = 387 - (7,31 x edad [años]) + CA x (10,9 x peso [kg]+ 660,7 x altura [m]).

Para validar los resultados del estudio dietético, se comparó la ingesta energética obtenida con el gasto energético teórico. El porcentaje de discrepancia en lo declarado se determinó utilizando la siguiente fórmula:

- (Gasto energético-Ingesta energética) x 100/Gasto energético.

Cuando se utiliza éste método, un valor negativo indica que la ingesta energética declarada es mayor que el gasto energético estimado (probable sobrevaloración) mientras que un valor positivo, indica que la ingesta energética declarada es menor que el gasto energético total estimado (probable infravaloración)25.

Actividad física

Las mujeres estudiadas rellenaron un cuestionario sobre su actividad física habitual26. Debiendo anotar las horas dedicadas a cada actividad específica: dormir, aseo personal, tiempo sentadas, horas viendo la televisión, leyendo o escribiendo, comiendo, conversando., comprobando que la suma era de 24 horas. Posteriormente, el tiempo dedicado a cada tipo de actividad se multiplicó por su coeficiente correspondiente (1 para actividades de reposo, 1,5 para actividades muy ligeras, 2,5 para actividades ligeras, 5 para moderadas y 7 para muy intensas), y la suma de estos valores se dividió entre 24.

El resultado es el coeficiente de actividad individualizado (CAI)26,27, que se sustituyó por su equivalencia con los coeficientes propuestos por el IOM21,24 para el cálculo del gasto energético total:

- CA = 1,00 si el CAI estimado es a 1,0 > 1,4 (sedentaria).

- CA = 1,18 en menores de 19 años y 1,14 en las de más edad si el CAI estimado es > 1,4 < 1,6 (poco activa).

- CA = 1,35 en menores de 19 años y 1,27 en las de más edad si el CAI estimado es > 1,6 < 1,9 (activa).

- CA = 1,60 en menores de 19 años y 1,45 en las de más edad si el CAI estimado es > 1,9 < 2,5 (muy activa).

Estudio antropométrico

Los datos de peso y talla fueron los declarados por los propios individuos estudiados. Aunque los datos antropométricos autodeclarados tienen un sesgo por la tendencia a infraestimar el peso y sobrestimar la talla, sin embargo existe una buena correlación entre datos reales y declarados, y dada la sencillez y economía de las mediciones, estos datos se utilizan con frecuencia en estudios epidemiológicos28,29.

A partir de los datos de peso y talla se calculó el Índice de Masa Corporal (IMC): peso (kg)/ talla2 (m)2.

Se considera que una mujer tiene déficit ponderal cuando su IMC < 18,5 kg/m2, que es normopeso si el IMC está comprendido entre 18,5 y 24,9 kg/m2, que presenta sobrepeso si el IMC es igual o mayor de 25 kg/m2 y que tiene obesidad cuando su IMC es mayor o igual a 30 kg/m2 30.

Análisis estadístico

Se presentan valores medios y desviación típica para cada uno de los parámetros estudiados, o porcentajes para variables cualitativas. Las diferencias entre medias fueron establecidas utilizando la prueba de la "t" de Student y, en los casos en los que la distribución de los resultados no fue homogénea, se aplicó el test de Mann-Whitney, como prueba estadística no paramétrica. Para la comparación de variables cualitativas se ha empleado el test de la Chi cuadrado. Se calcularon los coeficientes de correlación lineal entre datos. También se ha empleado un ANOVA considerando la influencia en cada variable de la edad y se ha aplicado un análisis de regresión logística para analizar los condicionantes para diferentes parámetros. Para realizar el análisis se ha utilizado el programa RSIGMA BABEL (Horus Hardward, Madrid). Se consideran significativas las diferencias con p < 0,05.

 

Resultados

En la tabla I se presentan valores globales para las 547 mujeres y datos agrupados por bloques de edad, en función de que esta sea menor de 45 años (J) o superior a esta edad (M). Se comprueba que con la edad aumenta el peso (r = 0,301) y el IMC (r = 0,402), así como el porcentaje de mujeres con sobrepeso y obesidad (r = 0,375).

 

 

El consumo de lácteos (r = 0,130), legumbres (r = 0,149), verduras (r = 0,134), frutas (r = 0,263) y pescados (r = 0,190) también incrementa al aumentar la edad (p < 0,05), mientras que el de carnes disminuye (r = -0,086, p < 0,05). De hecho las mujeres menopáusicas (M) tuvieron consumos superiores de frutas y pescado y menor consumo de carne que las mujeres J (tabla I). Por otra parte, las mujeres M cumplen mejor con las guías en alimentación para frutas (r = 0,191), pero su cumplimiento en relación con las raciones aconsejadas de lácteos es menor (r = -0,189), respecto a lo observado en mujeres de menor edad (J) (tabla I).

El aporte medio de calcio en el total de la muestra (956,1 ± 354,2 mg/día) supuso un 78,9% de lo recomendado, observándose la existencia de un 84,3% de ingestas menores de las recomendadas y un 36,2% de ingestas < 67% de las IR. En mujeres en menopausia (45-60 años) la ingesta media de calcio (992,1 ± 340,7 mg/día) supuso un 82,6% de lo recomendado, observándose la existencia de un 79,6% de ingestas menores de las recomendadas y un 30,6% de ingestas < 67% de las IR (tabla II).

 

 

Se establece como conveniente que a partir de la menopausia el consumo de lácteos se incremente de 23 raciones/día a 3-4 raciones/día y aunque se observa un ligero incremento en el consumo de lácteos al pasar de mujeres J a M (tabla I), la diferencia no llega a ser significativa y el porcentaje de incumplimientos con el consumo aconsejado para lácteos es mayor en el grupo de mayor edad (tabla I).

También se observa que con la edad aumenta la ingesta de calcio (r = 0,119), la contribución de la ingesta de calcio a la cobertura de las IR (r = 0,153), la densidad en calcio de la dieta (r=0,128) y el índice de calidad nutricional (INQ) de la dieta para el calcio (r = 0,150). Pese a producirse estos incrementos, un elevado porcentaje de mujeres en menopausia (79,6%) no cubren con las IR para el calcio (tabla II) y un 75% no toman la cantidad de lácteos aconsejada para este grupo de edad (tabla I).

El aporte de vitamina D es todavía más desfavorable, pues en mujeres en menopausia supone un 61,1% de lo recomendado, con 85,2% que no alcanzan las IR y un 75,9% que no llegan a cubrir el 67% de lo recomendado (tabla II), teniendo en cuenta las ingestas recomendadas por el IOM8 un 94,4% de las estudiadas tendría aportes insuficientes de la vitamina, inferiores al EAR.

El porcentaje de mujeres que no cubren las IR para calcio y vitamina D, simultáneamente es de un 72,6% y solo cubren las IR de ambos nutrientes un 4,0%; prestando atención a mujeres de 45-60 años no cubren las IR de calcio ni vitamina D un 68,5%, mientras que cubren lo recomendado para ambos nutrientes solo un 3,7%, considerando las pautas del IOM8 solo un 6,6% de las mujeres M tienen ingestas de calcio y vitamina D superiores al EAR establecido para estos nutrientes.

Se observa un descenso del IMC al aumentar la densidad en calcio de la dieta (r=-0,106), la densidad de la dieta en vitamina D (r=-0,099) y el INQ de la dieta para la vitamina D (r=0,086), considerando el total de la muestra.

Las relaciones calcio/fósforo, calcio/proteínas y el índice de calidad nutricional para el calcio y para la vitamina D estuvieron en todos los grupos por debajo de lo recomendado (1, 20, 1 y 1, respectivamente)31,32, estando especialmente desajustada la relación calcio/ fósforo y calcio/proteína que es menor de 1 mg/mg y de 20 mg/g, respectivamente (aportes aconsejados para conseguir el mayor beneficio óseo) en el 98,1% y en el 99,1% de las mujeres en menopausia (tabla II).

El índice de calidad nutricional para calcio y vitamina D es menor de lo recomendado (1) en el 67% de las mujeres en menopausia respecto al calcio, y en el 81,1% para la vitamina D (tabla II).

Al aumentar la cobertura de las IR para el calcio se encuentra un aumento en el consumo de cereales, legumbres, frutas, verduras y huevo, pero la relación es especialmente relevante en relación con el consumo de productos lácteos (r = 0,774, p < 0,05), grupo de alimentos que condiciona en gran medida la ingesta del mineral. Prestando atención a las mujeres M, la única relación que se observa entre cobertura de IR para el calcio y consumo de alimentos se constata en relación con el consumo de productos lácteos (r = 0,799, p < 0,05).

Respecto a la vitamina D, su ingesta aumenta al aumentar el consumo de verduras (r = 0,090) y especialmente de pescado (r = 0,393) y en mujeres M el único alimento directamente asociado con la ingesta de la vitamina es el consumo de pescado (r = 0,378).

Aplicando un análisis de regresión logística para ver cual es la modificación dietética que puede favorecer el lograr cubrir con las IR para el calcio y la vitamina D, simultáneamente, teniendo en cuenta la influencia de la edad y del IMC, se observa que el principal condicionante es el consumo de productos lácteos [OR = 0,188 (0,108-0,327; p < 0,001)] y analizando solo mujeres M se obtiene una influencia similar [OR = 0,252 (0,0670,946; p < 0,05)].

 

Discusión

Los datos dietéticos y antropométricos son similares a los registrados en otros colectivos de población femenina con una edad similar33-39.

En concreto Serra y cols.39 encuentran en mujeres catalanas de 45-64 años ingestas de 782,7 mg/día de calcio y de 1 ug/día para la vitamina D. Por otra parte, en mujeres europeas de 18-64 años se observan ingestas de calcio de 579-1.467 mg/día40 y de vitamina D de 2-5,1 ug/día41.

Es indudable la importancia de mantener una adecuada ingesta de calcio y vitamina D en mujeres en edad adulta y especialmente en la etapa perimenopáusica pensando en la salud ósea3-8,10,11 y en una promoción sanitaria general a largo plazo12-17, sin embargo diversos estudios señalan que el aporte es menor del recomendado en un elevado porcentaje de individuos. En concreto, en mujeres catalanas se encuentra un 55,8% de aportes insuficientes para el calcio y un 100% de ingestas insuficientes para la vitamina D39. Otros estudios coinciden en señalar como preocupante la ingesta media de calcio y especialmente de vitamina D en diversos grupos de población12,42,43 y especialmente en adultos europeos de 18-64 años, indicando que son necesarias estrategias para conocer los aportes inadecuados de las dietas, como un primer paso para mejorar la situación nutricional en Europa44.

Las recomendaciones de calcio y vitamina D han sido muy cuestionadas en el pasado, habiendo sido utilizadas con frecuencia las ingestas adecuadas marcadas por el IOM45, aunque diversos estudios20,46 señalaban la conveniencia de establecer un incremento en las referencias utilizadas, buscando marcar aportes óptimos en el beneficio sanitario, a largo plazo. En este sentido, el IOM8 ha establecido, en el 2010, ingestas recomendadas, considerando que existen suficientes evidencias como para dar este paso, el aporte ha sido establecido en 1.000 mg/día para mujeres de 19-50 años y en 1.200 mg/día en las de 51 años y más para el calcio, y en 10 μg/día para la vitamina D en mujeres de 17 a 70 años. Este incremento en las referencias marcadas hace que los aportes considerados como aceptables hasta este momento puedan ser cuestionados, especialmente si consideramos como referencia los 800 mg/día que estaban siendo utilizados para el calcio45, pero especialmente impactante es el incremento marcado para ingestas convenientes de vitamina D (15 μg/día, siendo las EAR: 10 μg/día)8, considerando esta referencia un 96,5% de las estudiadas (94,4% de las mujeres M) tendría aportes insuficientes de la vitamina.

Al aporte insuficiente de calcio observado en un elevado porcentaje de las estudiadas, se suma la alta ingesta de fósforo y proteínas que hacen que las relaciones calcio/fósforo y calcio/proteínas sean menores de las aconsejadas en un 98,1% y un 99,1%, respectivamente, de las mujeres de 45-60 años estudiadas (tabla II), de manera similar a lo observado en otros estudios33,41. La alteración en estas relaciones puede ser desfavorable en el remodelado óseo31-33,47. Concretamente Bonjour47 señala que se deben evitar las dietas que aporten muchas proteínas en asociación con una baja ingesta de calcio. En este sentido, un 5,7% de las mujeres M tienen una ingesta proteica superior a 1,5 g/kg/día y una ingesta de calcio menor del 67% de lo recomendado, por lo que este colectivo se puede beneficiar, notablemente, de un incremento en la ingesta de calcio.

Respecto a la ingesta de vitamina D es insuficiente en la práctica totalidad de las estudiadas y dado que esta vitamina ayuda en la absorción y utilización del calcio dietético resulta preocupante su aporte insuficiente en menopausia, por otra parte el porcentaje de mujeres M que no cubren las ingestas recomendadas para calcio y vitamina D, simultáneamente es de un 68,5%, mientras que solo un 3,7% cubren los aportes recomendados para ambos nutrientes.

Teniendo en cuenta que tener un ingesta adecuada de calcio, una buena situación en vitamina D y ser físicamente activa, son algunos de los factores que protegen frente al riesgo de fracturas46 comprendemos que la situación es claramente mejorable, tanto en relación con la ingesta de calcio y vitamina D, como en relación con la actividad, que es bastante baja en el colectivo, especialmente en mujeres de 45 años y más, lo que puede perjudicar su salud ósea.

Al analizar la influencia de la edad se constata que cuando aumenta y las mujeres pasan a encuadrarse en el grupo de perimenopausia (M) se produce un ligero incremento en el consumo de lácteos (r = 0,130) y como consecuencia en la ingesta de calcio, disminuyendo el porcentaje de mujeres que no cubren con las IR (r = -0,130) y el de las que no cubren el de las IR (r = -0,131). Esta modificación puede ser debida a una concienciación respecto a la importancia del aporte de calcio en el mantenimiento de la salud ósea al llegar a esta etapa de la vida, según se comprueba en otros estudios49, pese a todo el aporte sigue siendo insuficiente en un elevado porcentaje de mujeres en menopausia (79,6%) (tabla I).

En lo que se refiere a la influencia del peso, algunos autores encuentran una menor incidencia de sobrepeso y obesidad en individuos con mayor ingesta de calcio y vitamina D12,36,37,46, lo que puede tener interés en la prevención y tratamiento de la obesidad42,43,49,50. En este sentido, se ha comprobado que corregir una ingesta inadecuada de calcio42 o vitamina D43 puede ayudar a mejorar la respuesta ante una dieta hipocalórica. En el presente estudio se comprueba que las mujeres M con ingesta insuficiente de calcio y vitamina D tienen mayor IMC (25,4 ± 3,7 kg/m2) que las mujeres con ingesta adecuada para ambos nutrientes (22,6 ± 1,0 kg/m2) (p < 0,01). También el porcentaje de mujeres con sobrepeso (9,1%) y obesidad (0%) es menor en las mujeres con ingestas adecuadas de calcio y vitamina D, respecto a lo observado en mujeres con ingestas insuficientes para ambos nutrientes (18% de casos de sobrepeso y 4,6% de obesidad). Por otra parte, el padecimiento de sobrepeso y obesidad disminuye al aumentar la densidad de la dieta en calcio y vitamina D, y aplicando un análisis de regresión logística se comprueba que la ingesta de vitamina D interviene disminuyendo el riesgo de padecimiento de sobrepeso y obesidad, considerando el total de la muestra [OR = 0,996 (0,9910,999; p < 0,05)], por lo que se pone de relieve su influencia en el control de peso.

El consumo de lácteos parece tener importancia en la cobertura de las IR de calcio y vitamina D, tanto en el total de las mujeres estudiadas [OR = 0,188 (0,1080,327; p < 0,001)], como en mujeres M [OR = 0,252 (0,067-0,946; p < 0,05)]. La importancia de aumentar el consumo de productos lácteos al llegar a la menopausia es especialmente evidente en relación con la cobertura de las IR para el calcio, concretamente se constata que la ingesta de calcio de mujeres M que toman las 3 raciones de lácteos aconsejadas por día es significativamente superior (1.346 ± 310,3 mg/día) a la de mujeres M con menor consumo de productos lácteos (874,1 ± 259,9 mg/día) (p < 0,001).

Considerando datos de la presente muestra, representativa de mujeres españoles de 17 a 60 años, podemos concretar que la ingesta de calcio y vitamina D es inadecuada, y en mujeres en menopausia la situación resulta preocupante, dado que un 79,6% tienen ingestas de calcio inferiores a las IR y un 85,2% tienen ingestas de vitamina D menores de las IR. De hecho solo un 3,7% de estas mujeres tienen ingestas adecuadas respecto a las IR y solo un 6,6% de las mujeres M tienen ingestas de calcio y vitamina D superiores al EAR establecido para estos nutrientes8. La situación es más desfavorable en mujeres con sobrepeso y obesidad.

En este sentido, algunos autores16,49 señalan que la percepción/conocimiento sobre beneficios en la salud de incrementar la ingesta de calcio y vitamina D en menopausia se asocia con un aumento en la ingesta de estos nutrientes, por lo que resulta deseable aumentar el conocimiento de la población sobre la situación actual, para poder mejorar la ingesta de estos y otros nutrientes implicados en la salud ósea. La mejora de la dieta, consumo de alimentos enriquecidos o utilización de suplementos son herramientas a considerar para lograr cubrir con las ingestas recomendadas de nutrientes vitales para la salud ósea en menopausia.

 

Referencias

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Dirección para correspondencia:
Rosa María Ortega Anta.
Departamento de Nutrición.
Facultad de Farmacia.
Universidad Complutense de Madrid.
Ciudad Universitaria.
28040 Madrid.
E-mail: rortega@ucm.es

Recibido: 29-X-2012.
Aceptado: 12-XII-2012.

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