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Nutrición Hospitalaria

versión On-line ISSN 1699-5198versión impresa ISSN 0212-1611

Nutr. Hosp. vol.28 no.3 Madrid may./jun. 2013

http://dx.doi.org/10.3305/nh.2013.28.3.6421 

ORIGINAL

 

El consumo de huevos podría prevenir la aparición de deficiencia de vitamina D en escolares

Consumption of eggs may prevent vitamin D deficiency in schoolchildren

 

 

Elena Rodríguez-Rodríguez1,3, Liliana G. González-Rodríguez2,3, Rosa María Ortega Anta2,3, Ana María López-Sobaler2,3

1Laboratorio de Técnicas Instrumentales. Sección Departamental de Química Analítica. Facultad de Farmacia. Universidad Complutense de Madrid.
2Departamento de Nutrición y Bromatología I (Nutrición). Facultad de Farmacia. Universidad Complutense de Madrid. Madrid. España.
3Grupo de investigación n.o920030.

Este proyecto de investigación ha sido posible gracias a la subvención del Fondo de Investigaciones Sanitarias de la Seguridad Social (No de proyecto PI060318).

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Introducción: La vitamina D es esencial para la prevención de diversas enfermedades crónicas. Aunque se puede sintetizar a nivel cutáneo, esta fuente no es siempre suficiente para cubrir sus necesidades, por lo que el consumo de alimentos ricos en la misma, como el huevo, podría ser muy beneficioso en individuos que están en riesgo de presentar deficiencia.
Objetivo: Estudiar la relación entre el estatus en vitamina D y el consumo diario de huevos en un colectivo de escolares.
Metodología: Se incluyeron 564 escolares (9 a 12 años) de la Comunidad de Madrid. La ingesta de alimentos, de energía y nutrientes (incluidos el huevo y la vitamina D), se determinó empleando un registro del consumo de alimentos durante 3 días. Se calculó el Índice de Masa Corporal a través del peso corporal y la talla. Se valoró el colesterol total, lipoproteínas, triglicéridos y vitamina D sérica.
Resultados: El consumo medio de huevos fue de 32,7 ± 20,9 g/día (inferior a 0,5 huevo/día recomendados en el 36,3% de los escolares). Se dividió a los escolares en función de que tuvieran un consumo > o < 0,5 huevo/día (grupos SH e IH, respectivamente). La ingesta y los niveles séricos de vitamina D fueron significativamente superiores en el grupo SH que en el IH. Además, los primeros tuvieron menor riesgo de presentar deficiencia moderada de vitamina D (< 50 nmol/L) (OR = 0,41 (0,19-0,88); p = 0,022). No se observaron diferencias significativas entre los grupos en relación con las cifras de colesterol total y triglicéridos.
Conclusión: Es recomendable fomentar el consumo de al menos 0,5 huevo/día entre la población infantil debido a su alto contenido en vitamina D, lo que podría evitar la aparición de problemas de salud.

Palabras clave: Escolares. Huevos. Vitamina D. Deficiencia.


ABSTRACT

Introduction: Vitamin D is essential for the prevention of several chronic diseases. Although it can be synthesized at skin, this source is not always sufficient to meet their needs and the consumption of foods rich in it, such as egg, could be very beneficial in individuals who are at risk of deficiency.
Objective: To study the relationship between vitamin D status and daily consumption of eggs in a group of schoolchildren.
Methodology: A total of 564 school children between 912 years of the Community of Madrid were included. Food consumption and energy and nutrients intake (including eggs and vitamin D), were determined using a food intake record for 3 days. Body weight and height were measured and body mass index calculated. Total cholesterol, lipoprotein, triglycerides and serum vitamin D were analyzed.
Results: The mean consumption of eggs was 32.7 ± 20.9 g/day (less than 0.5 egg/day recommended in the 36,3% of the schoolchildren). Schoolchildren were divided according to their consumption of eggs: > 0.5 egg/day or < 0.5 egg/day (SH and IH groups, respectively). Vitamin D intake and serum levels were significantly higher in the SH group than in the IH. In addition, the former had lower risk of moderate vitamin D deficiency (< 50 nmol/L) (OR = 0.41 (0.19 to 0.88), P = 0.022). No significant differences between groups in relation to total cholesterol and triglycerides were observed.
Conclusion: It is necessary to promote the consumption of at least 0.5 egg/day among children because of their high amount of vitamin D, which could prevent health problems.

Key words: Schoolchildren. Eggs. Vitamin D. Deficiency.


Abreviaturas
25(OH)D3: 25-hidroxivitamina D3.
GET: Gasto energético teórico.
Grupo SH: Consumo > 26,1 g de huevo (medio huevo).
Grupo IH: Consumo < 26,1 g de huevo (medio huevo).
IMC: Índice de masa corporal. IR: Ingesta recomendada.

 

Introducción

La vitamina D es un nutriente esencial para la homeostasis del calcio y del fósforo, siendo por ello importante para el adecuado desarrollo y mantenimiento de los huesos1 y tiene un importante papel en la proliferación y diferenciación celular2. Por todo ello, mantener un aporte adecuado de la vitamina es fundamental para prevenir diversas enfermedades crónicas como la osteoporosis1, hipertensión arterial3, enfermedad cardiovascular4, diabetes5, algunos tipos de cáncer6 e incluso el padecimiento de sobrepeso y obesidad7.

A pesar de que la vitamina D se puede sintetizar a nivel cutáneo a partir de la exposición a la luz solar, esta fuente no es siempre suficiente para cubrir las necesidades, como ocurre durante el invierno o en el caso de personas enfermas, que salen poco a la calle o se exponen poco a la luz del sol, en las que el aporte dietético puede ser fundamental8,9.

Aunque existen diferentes alimentos fortificados en vitamina D, como son las leches, los zumos y los cereales de desayuno, son pocos los productos que son fuente natural de dicha vitamina, encontrándose entre éstos los pescados grasos y los aceites de los mismos, así como los huevos10. Estos últimos, y en concreto, la yema, se consideran una de las fuentes más importantes de vitamina D en la dieta11 ya que, además de aportar colecalciferol (vitamina D3), contiene una cantidad elevada de su metabolito, la 25-hidroxivitamina D3 [25(OH)D3]12. En concreto, al comparar el contenido de 25(OH)D3 en diferentes alimentos de origen animal se ha observado que su contenido es menor de 0,1 mg/100 g en leche y pescado, algo mayor de 0,2-0,4 mg/100 g en carne y vísceras y superior a 1 mg/100 g en la yema de huevo13.

En este sentido, al estudiar las fuentes dietéticas más importantes de vitamina D en la dieta española, teniendo en cuenta los datos obtenidos en una muestra representativa formada por 418 adultos de 18 a 60 años, los huevos constituyeron la segunda fuente más importante de la vitamina (21,7%), únicamente precedidos por el pescado y seguidos de los productos lácteos, cereales, aceites y carnes14. Asimismo, en otro estudio realizado en una muestra representativa de 903 escolares españoles de 7 a 11 años de edad, se observó que la mayor parte de la vitamina D de la dieta procedía de los huevos (28,12%), seguidos de los cereales, pescados y lácteos15.

Ante los resultados mostrados hasta el momento, el consumo de huevo podría ser muy beneficioso en individuos que están en riesgo de presentar deficiencia en vitamina D con las consecuencias negativas para la salud que ello implica, como es el caso de aquellas personas con poca exposición a la luz solar o que presentan un consumo limitado de otros alimentos ricos en la vitamina, como el pescado, situación frecuente en el caso de los niños16.

Por ello, el objetivo de nuestro trabajo fue estudiar la relación entre el estatus en vitamina D y el consumo diario de huevos en un colectivo de escolares de la Comunidad de Madrid.

 

Métodos

Sujetos de estudio

La presente investigación se realizó en un colectivo de 564 escolares de ambos sexos con una edad comprendida entre 9 y 12 años, pertenecientes a 14 centros educativos públicos y concertados de la Comunidad de Madrid.

Selección de la muestra

La selección de los centros escolares se realizó de manera aleatoria y se llevó a cabo por el Departamento de Nutrición y Bromatología I de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, teniendo en cuenta que los centros educativos pertenecieran a la Comunidad de Madrid, que fueran de educación primaria y que contaran con servicio de comedor dentro de las instalaciones de los centros educativos, incluyendo tanto centros concertados como públicos.

Para la selección de los centros educativos, en primer lugar se estableció contacto telefónico con los directores de los mismos, momento en el que se expuso al director el objetivo del estudio así como sus características e importancia, solicitando la autorización para la realización del mismo. Una vez que tanto el director como la Asociación de Madres y Padres (AMPA) de los centros escolares accedían y daban su consentimiento para realizar dicho estudio, se organizaba una reunión de carácter informativo con los padres que estaban interesados en que sus hijos formaran parte del estudio y se les pedía su autorización por escrito para poder contar con la participación de los mismos.

Se seleccionaron aquellos escolares que contaron con la autorización por escrito de sus padres o tutores tal y como lo indican las normas establecidas por el Comité Ético de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y que cumplieron con los criterios de inclusión del estudio.

Se consideraron como criterios de exclusión:

• Los niños no pertenecientes a un centro escolar de la Comunidad de Madrid, menores de 9 años o mayores de 12 años.

• Los niños que no contaron con consentimiento firmado por los padres o tutores para participar en el estudio o no aceptaron algunas de las condiciones exigidas para ser incluidos en la investigación.

• Los niños que presentaron alguna enfermedad, como cáncer, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, diabetes y otros desórdenes endocrinos, función renal y hepática inadecuada, teniendo en cuenta los datos declarados por los padres o que al realizar el estudio bioquímico presentaron valores anormales considerados de importancia clínica como para modificar los resultados del estudio o dificultar su interpretación.

• Los niños que declararon ingerir fármacos que pudieran interferir con los resultados de la investigación, por modificar el apetito o el consumo de alimentos, o que pudiera modificar los resultados analíticos (como antineoplásicos, anorexígenos, anabolizantes, glucocorticoides, diuréticos, esteroides, etc.).

• Inasistencia al centro escolar los días en que fueron realizados los estudios o decisión voluntaria de no participar, presentar desordenes psiquiátricos o conductuales, teniendo en cuenta la información suministrada por los padres o profesores, falta de congruencia en las respuestas dadas por los padres en los diferentes cuestionarios aplicados o datos incompletos.

De esta forma, la muestra inicial de estudio quedó constituida por 638 escolares, de los cuales fueron eliminados 74 por no contar con todos los datos completos, quedando finalmente una muestra de 564 escolares, de los que 258 fueron niños y 306 niñas.

Para la recopilación de la información de los escolares que aceptaron participar en el estudio se aplicaron diferentes cuestionarios, para la cumplimentación de los mismos se solicitó la colaboración de los padres. Así mismo, se concertó con el centro escolar y con los padres de los escolares los días en los que se llevarían a cabo las distintas mediciones y se explicaron los requisitos necesarios para la realización de las mismas.

La valoración de la situación nutricional incluyó la realización de diferentes estudios: dietético, antropométrico, actividad física y sanguíneo (parámetros hematológicos y bioquímicos).

Estudio dietético

Para valorar el consumo de alimentos y bebidas se aplicó un registro del consumo de alimentos17, durante tres días (de domingo a martes) que fue cumplimentado por los padres con la ayuda de sus hijos. Además se usó la técnica de pesada precisa individual durante dos días (lunes y martes) a la hora de la comida en el comedor escolar. Personal entrenado del Departamento de Nutrición, de la Facultad de Farmacia, se encargó de pesar la cantidad servida y los restos dejados por cada niño. Además, se registraron los alimentos y las cantidades utilizados en la elaboración de los menús.

Todos los datos dietéticos fueron procesados mediante el software DIAL18. Se calculó el consumo de los diferentes grupos de alimentos, las ingestas de energía y nutrientes, la adecuación de las ingestas en comparación con las ingestas recomendadas (IR), prestando especial atención a la ingesta de vitamina D.

Para valorar lo anterior, la ingesta de vitamina D obtenida fue comparada con las IR marcadas para escolares de la edad estudiada (5 µg/día), que establecen las Tablas de Ingestas Recomendadas de Energía y Nutrientes para la población española19.

Con el fin de validar los resultados del estudio dietético, se comparó la ingesta energética obtenida con el Gasto Energético Teórico (GET) para cada niño, valores que deben coincidir en caso de que el niño no esté perdiendo o ganando peso, salvo cuando hay una sobrevaloración o infravaloración en la ingesta20.

El porcentaje de discrepancia entre la ingesta energética obtenida y el gasto energético se ha determinado utilizando la siguiente fórmula:

[(Gasto energético-Ingesta energética) x 100/Gasto energético]

Utilizando esta ecuación, un valor positivo indica una posible infravaloración de la dieta, es decir, que la ingesta energética declarada es menor que el gasto energético total estimado. Por el contrario, un valor negativo denota que la ingesta energética declarada es mayor que el gasto energético total, indicando la existencia de un riesgo de sobrevaloración de la ingesta21-23.

El GET de los niños se estimó mediante la aplicación de las ecuaciones propuestas por el Instituto de Medicina de los Estados Unidos24, que utilizan el peso, la edad, el sexo y la actividad física realizada.

Estudio antropométrico

Los datos antropométricos fueron recogidos siguiendo las normas de la Organización Mundial de la Salud25, en las instalaciones de los centros escolares. Las medidas tomadas fueron peso corporal y talla, mediante el empleo de una balanza digital modelo TEFAL ARTISS, Francia, de alta precisión (rango: 0,1-130 kg) y un estadiómetro digital HARPENDEN (Pfifter, Carlstadt, NJ. USA) (rango: 70-205 cm) de 1mm de precisión, respectivamente. Con estos datos, se calculó el Índice de Masa Corporal (IMC) para todos los niños (kg/m2).

Estudio de actividad física

Para determinar el coeficiente de actividad física (AF) de los escolares se solicitó a los padres de familia que cumplimentaran un cuestionario26, donde se recogían diversas actividades, debiendo indicar el número de horas diarias dedicadas a cada una. A partir de los datos de este cuestionario se estableció el tiempo (en horas) dedicado al reposo y a la realización de actividades, muy ligeras, ligeras, moderadas e intensas.

Las horas dedicadas a cada nivel de actividad se multiplicaron por su coeficiente correspondiente (1 para actividades de reposo, 1,5 para actividades muy ligeras, 2,5 para actividades ligeras, 5 para moderadas y 7 para muy intensas)27, y la suma de estos valores se dividió entre 24. Este coeficiente indica el grado de actividad de un individuo y se utilizó para obtener el gasto energético teórico mediante la aplicación de las fórmulas del Instituto de Medicina (IOM)24.

El cuestionario de actividad física también se utilizó para estimar las horas de exposición a la luz solar de cada escolar, contabilizando el tiempo que el escolar dedicaba a actividades al aire libre28.

Estudio hematológico y bioquímico

El estudio fue llevado a cabo durante invierno (específicamente durante el mes de febrero). Las muestras de sangre fueron obtenidas en las propias instalaciones de los centros educativos en los que se llevó a cabo el estudio, a primera hora de la mañana, con el niño en ayunas de 10 a 12 horas.

La extracción sanguínea se realizó por punción de la vena cubital y parte de la sangre fue recogida en tubos vacutainers con EDTA como anticoagulante para la realización de las determinaciones hematológicas y el resto en tubos sin anticoagulante, para la obtención del suero a partir del que se determinaron los parámetros bioquímicos. Todos los ensayos fueron realizados en el período de vigencia correspondiente.

Se cuantificaron hematíes, hemoglobina, triglicéridos, colesterol total, LDL-colesterol y HDL-colesterol. Los hematíes y hemoglobina fueron cuantificados en un analizador Coulter S. Plus29.

Los triglicéridos se determinaron utilizando el método enzimático-colorimétrico (CV = 2,8%)30. El colesterol total y la fracción HDL-colesterol se cuantificaron mediante el método enzimático-colorimétrico (CV = 2,2% y CV = 2,4%, respectivamente)31,32 y la fracción LDL-colesterol, se calculó empleando la fórmula de Friedewald33.

La vitamina D [25(OH)D3] se determinó por medio del análisis de quimioluminiscencia (CLIA)34,35. Se consideraron los valores menores a 50 nmol/L como indicadores de déficit moderado de vitamina D16.

Tratamiento estadístico de los datos

Los datos del estudio han sido codificados y procesados con el programa SPSS (versión 19.0 para Windows; SPSS Inc., Chicago, IL).

Debido a la inter-correlación entre los nutrientes, alimentos y la ingesta energética, se utilizó el método de los residuos para eliminar dicha influencia36,37.

Se han utilizado el test de Kolgomorov-Smirnov y el Test de Levene para comprobar la distribución de la muestra y la homogeneidad de las varianzas respectivamente.

Para cada uno de los parámetros cuantificados se han obtenido media y desviación estándar. Para comprobar las diferencias entre las medias de los grupos estudiados se utilizaron las pruebas estadísticas de t-student y el test de Mann Whitney y para proporciones la prueba de Z.

Para comprobar la asociación entre dos o más variables se aplicaron las pruebas de correlación de Pearson y Spearman y regresión lineal y logística múltiple.

También se calcularon los valores OR (Odds Ratio) para comparar la frecuencia con que ocurre un efecto entre los que están expuestos al factor de riesgo y los que no lo están, indicando la probabilidad de que ocurra el suceso en el primer grupo frente al segundo. Cuando el valor de OR es igual que 1 indica ausencia de asociación, si es menor que 1 indica asociación negativa (factor protector) y si es mayor que 1 indica asociación positiva (factor de riesgo).

Se aceptaron valores de probabilidad menor de 0,05 como significativos.

 

Resultados

El colectivo estudiado estuvo formado por 564 escolares (45,7% niños y 54,3% niñas), presentó una edad media de 10,6 ± 0,88 años, un IMC de 18,9 ± 3,3 kg/m2, siendo su consumo medio de huevos de 32,7 ± 20,9 g/día.

Considerando la recomendación para población infantil de tomar 3-4 huevos semanales (en torno a 0,5 huevos/día)38, que la porción comestible (PC) de un huevo es del 87% y que el peso medio de un huevo son 60 g18, se ha dividido a los escolares en función de que tuvieran un consumo igual/superior o inferior a 26,1 g o medio huevo al día (considerando que 1 huevo de 60 g tiene una PC = 52,2 g) (grupos SH e IH, respectivamente).

En las tablas I-III se muestran los resultados del estudio en función de que los escolares pertenecieran a los grupos SH o IH.

 

 

 

 

No se observaron diferencias significativas en la edad o porcentajes de varones/mujeres entre los grupos establecidos, así como tampoco en los datos de peso, talla, IMC ni horas de exposición a la luz solar (tabla I).

Respecto a la dieta, los escolares pertenecientes al grupo SH tuvieron una mayor contribución a la ingesta energética total de grasas y de ácidos grasos poliinsaturados, una mayor ingesta de colesterol total y de ácidos grasos omega 6 y una mayor densidad de colesterol dietético que los escolares del grupo IH. En este sentido, los escolares pertenecientes al primer grupo también presentaron un mayor consumo de lácteos y de cereales que los escolares del segundo grupo (tabla II).

En cuanto a la vitamina D, la ingesta y la contribución a las IR de la vitamina fueron significativamente superiores en los escolares con mayor consumo de huevos (tabla II). De la misma manera la concentración de vitamina D sérica fue también superior en los escolares que consumieron una mayor cantidad de huevos que en aquellos que consumieron una menor cantidad y se observó un menor porcentaje de escolares con cifras séricas deficitarias de la vitamina entre los primeros (tabla III).

Al realizar una correlación entre los niveles de vitamina D sérica con las variables: horas de exposición a la luz solar, edad, ingesta de vitamina D, IMC, ingesta energética, infravaloración de la dieta y consumo de huevos, la vitamina D sérica mostró correlación con todas las variables analizadas, menos con las horas de exposición a la luz solar y con la ingesta energética y la infravaloración de la dieta.

En relación con lo anterior, al realizar un análisis de regresión lineal, incluyendo los niveles séricos de vitamina D como variable dependiente y las variables que salieron significativas del análisis de correlación previo (edad, ingesta de vitamina D, IMC y consumo de huevos) como variables independientes, se observó que por cada gramo que se incrementaba el consumo diario de huevo, los niveles de vitamina D sérica aumentaban en 0,39 nmol/L (R2 = 0,270 p = 0,000) (fig. 1).

 

 

Además, al realizar un análisis de regresión logística, incluyendo las variables anteriormente descritas como variables independientes, se observó que los escolares con un consumo superior a medio huevo diario (26,1 g/día) presentaron en torno a la mitad de riesgo de presentar deficiencia moderada de vitamina D que aquellos con un consumo de huevo diario inferior a dicha cantidad [OR = 0,41 (0,19-0,88); p = 0,022].

Por último, destacar que no se observan diferencias significativas entre los grupos estudiados en relación con los parámetros hematológicos ni el perfil de lípidos sérico analizados en función del menor o mayor consumo de huevos (tabla III).

 

Discusión

El presente trabajo se trata de la primera investigación realizada en escolares en la que se demuestra que existe una relación entre el consumo de huevos, la ingesta de vitamina D, los niveles séricos de la vitamina y el menor riesgo de presentar niveles deficitarios de la misma.

En este sentido, se comprobó que los escolares con un consumo de huevos superior a 26,1 g/día (3-4 unidades/ semana) (grupo SH) presentaron una mayor ingesta de vitamina D y contribución a las IR de la misma que aquellos con un menor consumo de este alimento (grupo IH). Esta situación se explica por el hecho de que el huevo es uno de los pocos alimentos que aporta cantidades apreciables no solo de vitamina D, sino también del metabolito 25(OH)D312, que además de ser el precursor de la 1,25-dihidroxivitamina D3 [1,25(OH)2D3], que es la forma que normalmente se considera activa, también presenta cierta actividad metabólica por sí misma, al regular el crecimiento celular y el metabolismo del calcio39. Teniendo en cuenta esto y que se ha visto que el cocinado de los alimentos no parece afectar el contenido de vitamina D de los mismos y, por lo tanto, a la ingesta de la vitamina40, el consumo de huevo favorecería un mejor estatus sérico en vitamina D. De esta forma, en el presente estudio observamos una correlación positiva y significativa entre el consumo de huevos y los niveles séricos de 25(OH)D3 y que los escolares con mayor consumo de huevos, es decir, los que cumplían con la recomendación de tomar 3-4 huevos a la semana, presentaban mayores cifras de 25(OH)D3 sérica que los que tomaban menos de dicha cantidad. Nuestros resultados coinciden con los encontrados en un estudio realizado en 151 mujeres japonesas peri y postmenopáusicas, donde se vio que aquellas que no consumían huevos presentaban menores cifras de 25(OH)D3 sérica que las que consumían uno o más huevos a la semana8.

De esta forma, recomendar el consumo de huevos puede ser una estrategia útil para mejorar los niveles de esta vitamina y evitar la aparición de deficiencias. De hecho, en nuestro estudio se observó que los niños con un consumo adecuado de huevos presentaban menor riesgo de presentar deficiencias de la vitamina. Este es un hallazgo de gran importancia ya que dicha deficiencia es bastante frecuente en población juvenil9 y se ha relacionado con diferentes problemas para la salud, como raquitismo41, infecciones42, diabetes tipo I5, hipertensión arterial3 y ciertos tipos de cáncer6. Además, aunque existen fuentes más importantes de vitamina D que el huevo, como la exposición a la luz solar y el consumo de pescado, no siempre son suficientes para lograr tener un estatus adecuado de la vitamina.

Aunque España es un país soleado y se podría sintetizar la vitamina a partir de la exposición a la luz solar, en un reciente estudio realizado por Rodríguez-Rodríguez et al.16, se constató que la mitad (51%) de los escolares estudiados presentaba deficiencia moderada de vitamina D. Cabe mencionar que dicho estudio se llevó a cabo en zonas urbanas, donde la exposición solar era relativamente baja, y durante el invierno, época en la que la radiación es menor que en otras épocas16. Sin embargo, de acuerdo con los datos de otras investigaciones, en verano tampoco se logran alcanzar cifras adecuadas de la vitamina debido, por una parte, al uso de protectores solares43 y, por otra parte, a que los escolares suelen tener ingestas de la vitamina muy inferiores a las IR43, lo que también contribuye a su inadecuada situación nutricional45.

En cuanto al consumo de pescado, que es una de las fuentes principales de vitamina D en la dieta46, es un alimento frecuentemente rechazado por los escolares debido a su sabor, la presencia de espinas e incluso a su textura47, por lo que encontrar otras fuentes dietéticas alternativas para aumentar la ingesta de la vitamina, sin recurrir al uso de suplementos farmacéuticos, es de gran interés. En este sentido, y aunque en el mercado existen alimentos fortificados en la vitamina, el huevo sería un buen candidato para ello de acuerdo con los resultados obtenidos en este estudio. Además, se trata de un alimento con un contenido elevado de otros nutrientes que también son importantes para el escolar, como colina y ácidos grasos omega 6 y 3, que intervienen en el desarrollo visual y mental48, luteína y zeaxantina, antioxidantes muy importantes para la salud ocular49, y otras muchas vitaminas (A, E, K y biotina) y minerales (hierro, selenio y zinc), necesarios para el crecimiento, desarrollo y buen funcionamiento del organismo en general50.

Por otra parte, el consumo de este alimento es inferior al aconsejado en población infantil en muchas ocasiones. Así, en nuestro trabajo, el consumo medio de huevos fue de 32,7 ± 20,9 g/día, no llegando a tomar los 3-4 huevos semanales recomendados el 36,3% de los escolares. Este dato coincide con el bajo consumo de huevos descrito en la población escolar española por Fernández-San Juan51 y con los resultados observados en un estudio realizado en niños españoles de 9 a 13 años52,53. El bajo consumo de este alimento en la población puede ser debido al hecho de que durante mucho tiempo se ha relacionado su consumo con el aumento de las cifras de colesterol sérico. Sin embargo, de forma contraria con esta idea, en nuestro estudio, aunque los escolares con un mayor consumo de huevos (grupo SH) presentaron una mayor ingesta de lípidos, ácidos grasos poliinsaturadas, ácidos grasos de la familia omega-6 y colesterol que los escolares con un menor consumo (grupo IH), debido a que éste alimento, y en concreto la yema, esté constituido principalmente por lípidos, no se ha encontrado ninguna repercusión a nivel sanguíneo. De esta forma, los escolares del grupo SH y del grupo IH presentaron cifras similares de colesterol sérico total, HLD-colesterol, LDL-colesterol y triglicéridos.

Estos resultados concuerdan con los observados en otros estudios en los que no se ha encontrado ninguna relación entre el consumo de huevos y la aparición y desarrollo de enfermedades cardiovasculares (ECV) en personas sanas54-56. Esto se ha explicado, en primer lugar, por el hecho de que en los huevos hay otros nutrientes, como luteína y zeaxantina y antioxidantes (como carotenoides, vitamina E y selenio), que tendrían un efecto protector frente a la oxidación de las lipoproteínas plasmáticas, lo que conduce a la aparición de aterosclerosis y aumenta el riesgo de ECV. Además, y en segundo lugar, el colesterol dietético sólo incrementa los niveles de LDL y HDL colesterol en aquellos individuos llamados "hiper-respondedores", mientras que no afecta, o afecta de forma moderada, a los individuos "normo e hiporrespondedores", que constituyen el 75% de la población54,57,58. Por último, se ha visto que el consumo de huevos parece promover la formación de lipoproteínas HDL y lipoproteínas LDL de elevado tamaño, además de favorecer la sustitución de apolipoproteínas B por A, que son menos aterogénicas, siendo todo ello beneficioso desde un punto de vista cardiovascular53.

En conclusión, de acuerdo con los resultados obtenidos en la presente investigación, sería recomendable fomentar el consumo de al menos medio huevo diario entre la población infantil ya que este alimento, además de tener numerosos nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo adecuado de los escolares, contiene una cantidad elevada de vitamina D, por lo que contribuye a evitar la aparición de deficiencias y las consecuencias negativas para la salud que ello implica, sin afectar los niveles séricos de colesterol y triglicéridos.

 

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Dirección para correspondencia:
Elena Rodríguez-Rodríguez.
Sección Departamental de Química Analítica.
Facultad de Farmacia.
Universidad Complutense de Madrid.
Ciudad Universitaria, s/n.
28040 Madrid, España.
E-mail: elerodri@ucm.es

Recibido: 14-I-2013.
Aceptado: 28-I-2013.

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