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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.15 no.52-53   2006

 

ORIGINALES

 

Histerectomía Abdominal. Vivencias de 20 Mujeres

Abdominal Hysterectomy: the life experience of twenty women

 

 

Araceli Hernández Quintana1, Gabriela Reza Orozco2, Enriqueta Castillo Ríos3, Carmen Olivia Lara4       

1Hospital General, Chihuahua, México, 2Hospital CIMA, Chihuahua, México, 3Hospital Lázaro Cárdenas del ISSSTE, Chihuahua, México, 4Hospital Clínica del Centro  Chihuahua, México

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN 

La histerectomía abdominal constituye una intervención que se realiza frecuentemente y para la cual no siempre se implementa una educación preoperatoria, teniendo en cuenta los significados que para la mujer tiene el útero.
Objetivos: Identificar las actitudes, conocimientos y necesidades de la mujer. Proporcionar la información individualizada requerida y posteriormente evaluar los resultados de la intervención en el posoperatorio.
Metodología:
Se realizó entrevista profunda a 20 pacientes de dos instituciones de salud, una de seguridad social y otra de asistencia social, programadas para histerectomía abdominal previa autorización de las pacientes. Se recolectó la información manualmente. Se analizó bajo la teoría fundamentada
Resultados:
Las categorías más importantes previas a la intervención fueron género y falta de información, lo que influye en la visión de la cirugía y en la actitud de la paciente. En la intervención se aclararon dudas, mitos, se detectaron miedos, explicándose la actitud de las informantes y de las investigadoras. El resultado mostró cambio en la actitud y la percepción  sobre la atención recibida. 
Conclusiones: Se concluye que entre más se conoce el proceso, la paciente se empodera y participa más, disminuye la ansiedad y presenta mejoría.


ABSTRACT

The abdominal hysterectomy constitutes a frequently performed surgery, and for which there’s no pre-surgery education for the patient, considering the significance that the uterus has to women. 
Objectives
: Identify the attitudes, knowledge and needs of women. To give the required individualized information and, later, to evaluate the results  educative intervention post-surgery. Methods: With previous authorization from the patients, a profound interview was applied to 20 of them, of   2 health institutions, one of social security, the other of social assistance, they were programmed for the abdominal hysterectomy. The information was collected manually; it was analyzed by means of the Based Theory. 
Results:
Before the educative information, the most important categories were gender and lack of information, which influence the patient’s vision of the surgery and attitude towards it. During the intervention doubts and myths were clarified, fears were detected, specifying the attitude of the informants and investigators. The results showed changes in the attitude and in the perception of the received attention.
Conclusions: We conclude that when the patient knows and understands the surgery process, the more she participates and empowerment about the situation, the anxiety diminishes and there’s a considerable recovery.


 

Introducción

Dieffenbach, un muy respetado cirujano alemán, dijo: “sacar todo el útero a una mujer significa la remoción del alma de la mujer, incluso si es un alma enferma. En mi opinión, no existe una indicación para esta operación, el intento de extirpación del útero tiene más del carácter de un relato de asesinato que de operación quirúrgica curativa”.1 La histerectomía quizá representa una intervención rutinaria y exenta de interés para el personal médico, actitud que ha contribuido a  aumentar  la frecuencia de esta intervención. Es usual que se considere como innecesaria a la matriz, excepto que la mujer planee embarazarse en un futuro y ha sido y es común que no se considere la importancia que el útero tiene para la mujer, cuando se planea su extirpación. ¿Nos atreveríamos a decir que no se extirparía un órgano genital masculino con tal impunidad?2

Para algunas pacientes la resección de su útero no implica mayores consecuencias emocionales y  representa un gran alivio para las mujeres que han sufrido menstruaciones dolorosas y prolongadas, dorsalgias, dispareunia y otros síntomas. Sin embargo, las investigaciones han mostrado que para muchas otras la pérdida del útero conlleva a efectos profundos en su vida futura.2 La paciente puede sentir que su condición de mujer ha sido menoscabada, quizá experimente sentimientos de inferioridad frente a otras mujeres. Puede aparecer un sentimiento de no poder ser una mujer como las demás, una perturbación en su imagen corporal, expresada de  tener un hueco, un miedo al vacío. Situaciones como éstas afectan incluso el desarrollo de la vida en pareja, pues si bien físicamente una mujer sometida a histerectomía puede sostener relaciones sexuales normales y satisfactorias, este miedo al vacío será compartido por la pareja que, en muchas ocasiones, vivirá de forma angustiante el reinicio de las relaciones sexuales.

Es un hecho que para muchas mujeres, especialmente cuando no han tenido hijos y avanzan por la etapa reproductiva, la histerectomía puede afectar negativamente su identidad femenina. Como la histerectomía señala de hecho el fin de potencial reproductor de la paciente, puede causar tensión psicológica y una sensación de mutilación, aún que la respuesta sexual no depende del útero. A esta difícil situación se suma la recuperación, lo que aumenta la depresión en la que puede encontrarse la paciente. Es frecuente que dicha  depresión se desencadene como resultado de vivencias sociales traumatizantes, es decir, las que percibe la paciente como rechazo.2

La repercusión en la paciente va a ser muy variable pues el útero está cargado de representaciones simbólicas: como órgano que trasmite vida, como órgano reproductor que proporciona a las mujeres la posibilidad de ser enriquecidas por sus hijos (reales o imaginarios). Destacaremos distintos aspectos que conllevan la pérdida de dicho órgano:   

-Comporta o no una castración y sume a la mujer en una menopausia (si también es oforectomizada) para la cual no se ha preparado.   

-Repercute de una forma diferente si la mujer previamente ha tenido o no hijos.

-También si en la mujer existen antecedentes psiquiátricos previos las repercusiones psicológicas serán mayores.

-Origina en ella la desaparición de la menstruación, símbolo de la feminidad y fertilidad.   

-Ocasiona una reacción diferente en cada mujer en función también de la imagen que ella tenga de sí misma, de su feminidad e incluso de sus perspectivas de futuro.

Estos sentimientos le ocasionan gran angustia de tal manera que es útil que la enfermera facilite a la mujer la expresión de sus sentimientos y temores a cerca de la operación, y es indispensable que acepte sus simbolismos. Y suministre la información requerida.2 Cualquier técnica quirúrgica va precedida de alguna forma de reacción emocional, por eso destacamos  la importancia de la participación de enfermería.

La idea original de esta investigación fue conocer las actitudes y conocimientos de la mujer que se va a someter a histerectomía abdominal, y proporcionar información, de acuerdo a las necesidades de cada paciente, además este tipo de cirugía tiene un gran impacto psicológico en la condición de mujer.

 

Metodología

La investigación fue de tipo cualitativa, ya que se buscaba acercarse a la propia visión de las mujeres que viven la experiencia de ser sometidas a una histerectomía abdominal. “El método cualitativo nos da un abordaje sistemático, subjetivo, y se usa para describir las experiencias de vida (discursos y comportamientos) y darles significado”.3 Utilizamos el método etnográfico y la teoría fundamentada; la etnografía, por su vez, es un método de pesquisa que busca investigar la cultura por medio de un estudio profundo sobre sus miembros, apuntando describir el modo de vida de la perspectiva de quien lo vive  Por la etnografía, el pesquisador no estudia las personas, aprende con ellas.4 La teoría fundamentada en los datos  es una metodología de pesquisa de naturaleza exploratoria, con énfasis en la generación y desarrollo de teorías que especifican los fenómenos y las condiciones para su manifestación.5

Esta investigación se llevó a cabo en dos hospitales de la ciudad de Chihuahua (México): un hospital asistencial y un hospital de seguridad social. Se realizaron dos intervenciones: la primera en el domicilio particular de cada paciente, esto no fue posible en todos los casos, ya que tuvimos seis participantes que residían fuera de la ciudad, a las cuales visitamos un día antes de su cirugía en el hospital. La segunda intervención fue realizada al día posterior a la cirugía en ambos hospitales. En todos los casos se intentó garantizar la privacidad del espacio donde transcurrió la entrevista, excepto en los casos donde la informante dio su consentimiento para que estuviera presente otro miembro de la familia.

Esto fue realizado de octubre del 2003 a febrero del 2004, donde se intervino un total de 20 pacientes, 10 de cada hospital participante. La mayoría de las pacientes tenían entre 40 y 50 años, excepto dos, de 68 y 74 años. Todas las informantes, excepto una, eran casadas y ésta misma paciente era núbil. El promedio de hijos era de tres, sólo una que tiene ocho, por lo que la mayoría de ellas tenían su maternidad satisfecha. Su escolaridad iba desde primaria hasta Licenciatura en Educación Superior. En su mayoría el diagnóstico de las informantes fue de miomatosis uterina seguido de cáncer cérvico uterino.

Las participantes fueron captadas en los libros de programación de ambos hospitales, a las cuales se les solicitó su colaboración, a la mayoría las contactamos vía telefónica y después de explicarles el proyecto y en qué consistía su participación, todas aceptaron.

Empleamos técnicas etnográficas como lo fue la entrevista abierta no estructurada y la observación. Creamos una guía de preguntas con la finalidad de iniciar la entrevista pero ésta fue variando de acuerdo a las necesidades de cada paciente. De esta manera, se dio una relación entre la investigadora y la informante, intentando encontrar las características de lo cotidiano del diálogo interpersonal. Se observaron y narraron los hechos y acciones por parte del investigador.

Inicialmente pensamos en la utilización como registro de la audio grabación, pero teníamos la posibilidad de perder la espontaneidad de las informantes (por intimidación). Por lo tanto, tomamos la decisión de elaborar notas simultáneas y registro escrito más detallado posterior a ellas.

Los resultados de las entrevistas efectuadas antes y después de la intervención fueron analizados desde una perspectiva interpretativa; tras examinar la información, se realizó una agrupación temática de los datos hallados, así las descripciones sobre los significados de los tópicos analizados fueron examinadas y compiladas, se identificaron los elementos comunes y se elaboraron categorías. Posteriormente se fueron reformulando hasta lograr su mejor ajuste con los datos. Y se buscaron relaciones entre las mismas, las cuales se describen más adelante.

 

Resultados

a) Categorías previas a la intervención educativa. Con los resultados obtenidos de las entrevistas se establecieron las categorías de más relevancia que determinan la actitud de la paciente hacia la histerectomía (fig. 1). Destacaron dos categorías fundamentales, se refirieron a la formación del rol de género y la falta de información.

 

Género se conceptualiza como la red de rasgos de personalidad, actitudes, sentimientos, valores, conductas y actividades que, a través de un proceso de construcción social, diferencia a los hombres de las mujeres. Incluye lo biológico, pero sobre todo, es una categoría interdisciplinaria que abarca lo social, lo  psicológico, lo económico, lo político y lo cultural. La convicción de que el lugar de la mujer es la familia y su condición natural la de esposa y madre, está tan arraigada que aparece como una característica “natural” de la existencia humana:6,7 “Mi preocupación es ponerme bien, para cuidar a mis hijas (tiene tres hijas mujeres de 8, 12 y 16 años” (Rosalía).

Hubo varios puntos importantes que se derivan de esa visión condicionada por el rol de género, como son:

El entorno sociocultural, que tiene influencia en la formación de las pacientes y en su forma de pensar y actuar, lo que repercute en la toma de decisión: “Los doctores opinaron hacerme la histerectomía” (Lucila).

El rol de género también tiene influencia en el valor que le dan al útero, ya que se considera al útero como órgano representativo de la feminidad, como órgano generador de vida que, de acuerdo a la edad de las pacientes, va tomando diferente concepto: “De hecho la matriz sólo es para tener hijos y pues yo ya tuve suficientes, yo ya no le necesito” (María del Rosario). “Si estuviera joven, sí me afectaría que me quitaran la matriz” (María de Jesús).

Todo esto tiene una influencia en la visión de la cirugía, la cual tiene diferentes repercusiones en las pacientes: “Yo pienso que no voy a funcionar y siento que voy a quedar vacía, me dicen que la mujer cuando le quitan la matriz se marchita para siempre” (Heidi). “Yo soy una persona muy nerviosa y siento que me voy a sentir menos mujer, porque dicen que la amante de mi esposo no tenía matriz y yo siempre dije que yo si estaba completa” (Olga).

La otra categoría fundamental fue la falta de información que da origen a ideas erróneas (mitos), las cuales generan dudas y miedos, como lo expresaron: “¿Me puedo desangrar si continúan los sangrados y no me opero?, ¿cuál anestesia es la más recomendada para mí?” (Martha Ofelia). “Sólo me dijeron que me iban a quitar la matriz, y eso me da miedo” (Jesusita).

Todo esto junto con el rol de género, les da a las pacientes una expectativa de vida después de la cirugía, y va determinando la actitud de la paciente ante la cirugía, que va a ser sometida: “Yo pienso que me va ha afectar en las dos cosas en lo sexual y en lo físico” (Heidi). “Yo no creo que me cambie la vida después de la cirugía, me estoy preparando para esto” (Lucy).

b) Categorías durante la intervención educativa: Las cuales se derivaron de la actitud de las informantes que al inicio se mostraban recelosas pero conforme paso la entrevista se abrieron ala conversación lo que dio pauta para que la actitud de las investigadoras, al principio un poco nerviosas se fue modificando hasta lograr una relación empática lo que fomento un mejor proceso de intervención. (fig. 2)

 

Aclaración de dudas: Encontramos que en la mayoría de las pacientes prevalecían dudas, que se aclararon durante la intervención. Se ha visto que una entrevista conducida en forma empática, da respuesta a preguntas importantes y permite que la paciente aclare sus dudas: “Me sirvió mucho la información y la guía que me dieron hasta se la enseñé a mi esposo, porque tenía algunas dudas (Rosalía).

Alivio al ser escuchadas: En la mayoría de las pacientes se percibió una aceptación a la entrevista, no sólo por el interés técnico de la información proporcionada, sino por la oportunidad ofrecida de expresar sus sentimientos, escucharlas, de prestarles atención, ayuda a las pacientes a sentirse mejor: “Me sentí muy bien con esta charla” (Lucila). “Dios las puso en mi camino, me sentí muy a gusto de que me escucharan, ya que no sabía con quien platicar” (Margarita).

Disminución del miedo y tranquilidad: La mayoría de las pacientes expresaron verbalmente y en algunas otras lo percibimos, ya que hubo modificaciones en su actitud, de que la intervención les disminuyó el miedo y les proporcionó tranquilidad: “Mis miedos que tenía se despejaron por la información que me dieron, porque ya sabía que lo que estaba pasando o haciendo era normal” (Margarita). “Al tener conocimiento de lo que le van a hacer uno, se disminuye el temor y es que me sirvió mucho la información, ya no iba tan nerviosa, cuando uno ya sabe lo que le van a hacer, se siente mejor” (María Elena).

Información sobre mitos: Por las características propias de la cirugía, existen muchos mitos y desinformación sobre la misma, lo que dificulta el entender a fondo, por parte de la paciente, lo que puede esperar de una cirugía como ésta.8 La mayoría de las pacientes,  nos expresaron la existencia de algunas ideas erróneas sobre la histerectomía, se les proporcionó información durante la intervención, con la finalidad de aclararlas: “Me dijeron mis compañeras de trabajo que voy a quedar hueca y que nomás me quitan la matriz, mi esposo se va de la casa” (Rosalía). “Bueno, a mí me dijo mi mamá que a mi abuelita le quitaron la matriz y dicen que se puso loca, que ya no sirvió después como mujer y también me dijo hace muchos años que a la mujer que le quitan la matriz es como un balde que ya no sirve para nada” (María de los Ángeles).  

La intervención educativa tiene una repercusión en la actitud de las pacientes, con lo que modificamos las expectativas de cada una sobre la cirugía y sus efectos.

c) Categorías posteriores a la intervención educativa. En la visita  posterior a su cirugía encontramos diversas categorías derivadas del proceso de intervención educativa (fig. 3) generada por un cambio de actitud la cual modificó su percepción del estado actual de su salud, ya que la mayoría expresó que al conocer el proceso quirúrgico y su evolución normal las ayudó a percibir “sentirse mejor”: “Cuando uno ya sabe lo que le van a hacer, se siente mucho mejor” (María Elena).

 

Además de que se involucraron en su proceso de recuperación, pasando de un comportamiento pasivo a uno activo en su cuidado. Como en el caso de pacientes que solicitaron o realizaron una acción para su beneficio, gracias a que se les informó sobre alternativas de tratamiento: “Le dije al anestesiólogo del tubito (catéter peridural para manejo del dolor) para el dolor y sí me lo dejó, gracias a que ustedes me dieron la opción” (María Elena). “Yo le dije al Doctor que se quedara para explicarme lo que me hizo en la cirugía, y si me explicó todo” (Luz Melida).

Por lo tanto, la información toma un papel relevante ya que la mayoría de las pacientes lo manifestó, además de que se logró establecer una relación terapéutica: “Me ayudó mucho la guía con la información que me dieron, así ya no viene uno con los ojos tapados y todo lo que me explicaron, me lo hicieron” (Rosalía). “Me sirvió mucho su visita, ya me quedé más tranquila, gracias a lo que me platicaron, supe que lo que pasaba era normal y ya no me preocupé tanto” (Thelma).

En cuanto a la percepción del servicio médico, encontramos varias pacientes que refirieron falta de información y calidez por parte de los médicos: “Siento que falta mucha información por parte de los médicos” (María Elena). “Los Doctores vienen 5 minutos y se van, luego no se toman la molestia de platicar con nosotros” (Luz Melida).

Al modificar la actitud con la intervención las fallas se hacen evidentes. Lo mismo sucedió con la percepción del servicio hospitalario, ya que a algunas pacientes se les dieron a conocer sus derechos, y también expresaron fallas por parte del personal del hospital: “Mi familia estaba muy angustiada, es que tardaron como ocho horas en pasarme a mi cuarto y nadie les decía nada” (María del Rosario). “Sentí que falta mucha información a los familiares ya que estaban preocupados por mí y nadie les dijo nada, además el personal de admisión y vigilancia es poco amables, no entienden que uno y la familia esta angustiada” (María de los Angeles).

En  cuanto a la percepción del servicio de enfermería, las pacientes valoraron más las habilidades interpersonales, y como fueron tratadas y respecto a las habilidades técnicas no hicieron ninguna referencia: “Las enfermeras si han sido amables y han estado atentas cuando las llamo” (María de los Angeles). “Hay una enfermera muy enojona y habla muy golpeado, y uno va muy sensible, deberían escoger mejor al personal de esas área.” (María de Jesús, acudió al departamento de oncología, tenía dudas sobre el tratamiento, pero no le preguntó a la enfermera).

La intervención educativa incide en muchas áreas cognitivo-conductuales del paciente, lo cual repercute en su mejoría, ya que al conocer la paciente su proceso quirúrgico se empodera de él y participa activamente en su recuperación.

 

Conclusiones

-Independientemente del nivel socio-cultural y económico siguen prevaleciendo ideas erróneas y creencias forjadas, así como límites en la toma de decisiones por la historia personal de cada paciente, por lo que es importante proporcionar información adecuada por el equipo multidisciplinario de salud.

-Cuando la paciente conoce mejor su proceso quirúrgico y su evolución normal, disminuye la ansiedad, lo que hace que tenga más control de su situación, se involucra más en su cuidado y su recuperación, lo que conlleva a una  mejoría.

-Existen deficiencias de comunicación entre el equipo de profesionales de salud, lo que limita la continuidad en la atención al paciente, por lo tanto es una obligación poseer los conocimientos, habilidades y destrezas para establecer relaciones adecuadas y proporcionar una atención enfocada a cubrir las necesidades de los pacientes.

 

Agradecimientos

A la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH). A las maestras que compartieron con nosotros sus conocimientos, Muy especial a la Dra. Luz Esther Olvera Chávez, a la M.S.N. Bertha Medel Pérez  y a la L.E. Elsa Rodríguez, por impulsarnos y guiarnos, por su disposición, confianza y entrega para la realización de un sueño hecho realidad. a  Karla, Don Víctor, Lety, Myrna, Angelica,  Paco, Diana,  Luís y a Valeria Que viajo con nosotras. Sin las cuales este trabajo no hubiera sido posible.

 

Bibliografía

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Dirección para correspondencia:
Araceli Hernández Quintana.
Hospital General, Salvador Subirán, Colón y Teofilo Borunda # 510 Col. 
Centro Chihuahua, Chih. C.P. 31000
e-mail: araceliq@avantel.net

Recibido: 15.07.2005
Aceptado: 7.02.2006

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