Introducción
Integrar a un nuevo profesional en un servicio significa proporcionarle las mejores condiciones de acogida, para que se sienta rápidamente parte del equipo y sea capaz de realizar su función de forma autónoma y segura. Una integración planificada, guiada por el desarrollo de conocimientos en un proceso dinámico y flexible, tendrá resultados beneficiosos a varios niveles (profesionales, servicio, institución, etc.).1 El quirófano tiene unas exigencias especiales, ya que el cuidado de las personas en situación perioperatoria es un proceso complejo, con un fuerte componente de trabajo en equipo, técnica y científicamente exigente, impredecible, incierto y en constante cambio, con el fin de proporcionar un entorno seguro y de bienestar a la persona. Por ello, constantemente se plantea el desafío de la preparación y competencia de sus profesionales, puesto que el quirófano debe estar dotado de profesionales altamente cualificados.2
Todos estos aspectos implican el desarrollo de competencias de enfermería perioperatoria, desde el conocimiento de la situación y el desarrollo de la capacidad de anticipación hasta el dominio del trabajo en equipo. Un programa de integración organizado favorece el desarrollo profesional y la competencia de los nuevos enfermeros perioperatorios, lo que conlleva su satisfacción e influye positivamente en su permanencia en ese contexto, en la prestación de unos cuidados de calidad y en que se sientan miembros que contribuyen al equipo y son valorados por este.3
El inicio de las funciones de los enfermeros en el quirófano debe producirse en un periodo no inferior a seis meses.4 Será un periodo guiado por una orientación sistemática y continuada en el tiempo, que solo finalizará cuando demuestren que están preparados para desenvolverse de forma competente en el nuevo contexto laboral. De este modo, se fomenta la seguridad, la prevención de errores y, en consecuencia, la calidad de los cuidados.4 Se trata de un periodo de aprendizaje largo y muy completo debido a la multiplicidad de áreas de intervención y funciones que incluye. Es fundamental contar con una guía de integración estructurada y flexible, con tiempos ajustados a las necesidades de los enfermeros, que tenga en cuenta las características personales y la experiencia profesional, y que sea facilitadora y favorable para el desarrollo de las competencias.5
Es imprescindible un programa de integración de calidad que permita un proceso de socialización rápido, eficaz y motivador, que facilite la intervención del supervisor clínico y que, simultáneamente, proporcione a los nuevos profesionales una planificación completa de su integración. Cuando los enfermeros se incorporan a un entorno perioperatorio, se enfrentan a numerosos retos en la transición de su situación previa a la de enfermero perioperatorio, entre los que el aprendizaje y la adaptación a la cultura especializada de este entorno son los más relevantes.3
El desarrollo y la trayectoria de aprendizaje durante el proceso de integración dependen de la relación de supervisión entre el enfermero supervisor y el supervisado. El supervisor clínico responsable del proceso de supervisión es el que dispone de conocimientos y pensamiento sistematizado en los dominios de la disciplina y profesión de enfermería y de la supervisión clínica. En el contexto de la relación de supervisión, este profesional promueve el desarrollo de competencias personales y profesionales, lo que garantiza una transición socioprofesional segura y la calidad de los cuidados del supervisado.6
Para que la integración se lleve a cabo de forma eficaz y eficiente, el enfermero que asume la supervisión clínica desempeña un papel estructurador en la consecución de los objetivos en la forma en que acoge, en la relación que establece, en las situaciones de aprendizaje que facilita y en la retroalimentación y orientación que proporciona.
El análisis de la actividad de los nuevos profesionales en el quirófano se orientó hacia la necesidad de comprender cómo se desarrolla la integración en ese contexto a partir del análisis de las aportaciones de los distintos actores sobre este hecho.
Así, se definieron los siguientes objetivos: identificar las metodologías utilizadas en el proceso de integración, identificar los aspectos que influyen en la integración, a partir de las percepciones de los enfermeros supervisores y de los supervisados, y analizar el perfil de competencias del profesional que asume el papel de supervisor de enfermeros en un contexto de quirófano.
Métodos
Para responder a la pregunta de investigación, se realizó un estudio exploratorio, descriptivo y transversal con un enfoque cualitativo.
Los participantes fueron seleccionados intencionadamente entre un equipo de enfermeros de un quirófano de un centro hospitalario. Se formaron dos grupos de participantes: 11 enfermeros que habían empezado a trabajar en el quirófano hace más de un mes y menos de dos años, y 8 supervisores de enfermería clínica que asumen regularmente la responsabilidad del proceso de integración.
La mayoría de los enfermeros supervisados (63,6%) era del sexo femenino, la edad media era de 27,2 años y el 72,8% tenía entre 25 y 30 años. La mayoría de ellos (91%) eran diplomados, todos tenían menos de 10 años de experiencia profesional, y el 54,5% tenía entre 0 y 5 años. Cabe señalar que el 45,5% de estos participantes tenía menos de 1 año de experiencia profesional en el servicio actual, y el 54,5% entre 1 y 2 años.
Los enfermeros supervisores clínicos eran mayoritariamente (62,5%) del sexo femenino, con una edad media de 50,75 años. Uno de los participantes era licenciado, tres eran diplomados en enfermería y cuatro tenían un máster y eran especialistas en enfermería médico-quirúrgica. La mayoría (62,5%) tenía más de 25 años de experiencia profesional. Cabe destacar que la mitad trabajaba en el servicio actual desde hacía más de 30 años, y solo el 25% trabajaba desde hacía menos de 20 años.
Los datos se recogieron mediante entrevistas individuales semiestructuradas orientadas por dos guiones de entrevista, uno para los enfermeros supervisados y otro para los enfermeros supervisores. El primer guion incluye preguntas sobre qué motivó a los enfermeros a empezar a trabajar en el quirófano, admisión y acogida en el quirófano, cómo se desarrolló el periodo de integración, eficacia de la duración del periodo de integración y metodología utilizada por el supervisor clínico, características del supervisor clínico, y sugerencias para fomentar la calidad del proceso de integración. La guía para supervisores clínicos incluye preguntas sobre la función del supervisor y su importancia, la estructuración del proceso de integración, las metodologías utilizadas, las características del supervisor y las sugerencias para fomentar la calidad del proceso.
Las entrevistas tuvieron lugar entre abril y junio de 2021, tras obtener el consentimiento informado de los participantes.
Las entrevistas se llevaron a cabo con una herramienta multimedia en línea, la plataforma Zoom®, solo después de haber obtenido un dictamen favorable sobre el cumplimiento de los principios éticos por parte del Comité de Ética del hospital en el que se realizó el estudio.
Durante todo el proceso se garantizó el anonimato y la confidencialidad de los participantes.7 El análisis de datos siguió los supuestos del análisis de contenido, que incluye un modelo procedimental de análisis de textos y la consiguiente comprensión y extracción de sus componentes organizados en subcategorías y categorías.8
Resultados
El análisis de los datos obtenidos en las entrevistas dio lugar a un conjunto de subcategorías y categorías para cada uno de los dos grupos de participantes. En lo que respecta a los enfermeros supervisados (figura 1), las razones o motivaciones para iniciar la actividad en el quirófano estaban relacionadas con la experiencia previa, el gusto personal o la motivación para trabajar en ese entorno, o simplemente porque se les había asignado aleatoriamente a ese entorno: “Cuando me presenté, ya venía de otro quirófano, inicialmente lo que se me propuso fue ese método de selección de personal, según las competencias” (EES1).
Al inicio de su trabajo en el quirófano, los participantes se refirieron a la forma en que se recibe allí al enfermero, a la importancia que se le da a la acogida, a quién la realiza y a la preparación que se proporciona para comenzar la actividad. De este modo, consideraron que, en este inicio, es importante la formación inicial, conocer la unidad, el plan de integración y quien acoge: “el primer día, que me acogió, me dio una vuelta por el quirófano, me presentó todas las salas, a algunos compañeros, la esterilización, básicamente todos los rincones que necesitan conocer los enfermeros” (EES6); “me presentaron a la enfermera XX como la persona encargada de gestionar mi integración, dónde iría, a qué especialidades y durante cuánto tiempo. O sea, hacerme un cronograma de esa integración” (EES5).
La supervisión clínica se entiende como un proceso continuo y sistemático que apoya a los enfermeros supervisados y los estimula a mejorar su práctica profesional, buscando una autonomía gradual en el proceso de toma de decisiones. En cuanto al proceso de integración bajo supervisión, la duración, la flexibilidad en el proceso, el hecho de que ocurra de forma estructurada, la evaluación/feedback y si se trata de una supervisión individual o conjunta son aspectos que merecieron reflexión.
Se reconoce que la duración del periodo de integración es extremadamente importante y que debe establecerse el tiempo necesario para que el enfermero supervisado sea competente en el desempeño de su actividad profesional. Existe cierto consenso sobre la duración de seis meses, sin embargo, el incumplimiento de los periodos establecidos, el tiempo insuficiente para una integración completa y segura, y las irregularidades percibidas aparecen mencionadas por la mayoría de los participantes: “tuve un proceso de integración relativamente corto… También me hubiera gustado que se hubiera profundizado un poco más en algunas áreas con las que no me encontré… Este proceso de aprendizaje podría haber sido más duradero, quizás hubiera contribuido a que yo también me sintiera más seguro cuando empecé los turnos” (EES7).
La integración bajo supervisión para el desarrollo de competencias se plantea como un proceso en el que se sigue la secuencia previamente definida, aunque se identifican complicaciones que condicionan el incumplimiento de este plan estructurado: “Sentí que allí había un intento de estructurarlo todo. Había una persona en cada sala que intentaba ser una guía, pero luego tenemos eso de que cada uno enseña a su manera, cada día una persona diferente, acababa siendo un poco confuso (…) Entiendo que el servicio necesitaba enfermeros en ese momento porque les faltaba personal” (EES2).
Los participantes señalaron una percepción clara de la relevancia de los momentos de evaluación y feedback por parte del supervisor porque estos momentos les permitían reconocer si se estaban alcanzando los objetivos de cada etapa. Y eran momentos de reflexión que les permitían entender si estaban preparados para pasar a la siguiente etapa. Sin embargo, esta evaluación no siempre se percibió: “La enfermera XX se preocupó de preguntarme por mis dificultades… Al parecer, por las respuestas que le di, ella misma dio el visto bueno para que pudiera pasar a la siguiente fase” (EES1); “Nunca tuve ninguna de esas reuniones… estaban programadas, pero nunca tuvieron lugar, siempre por indisponibilidad de la persona que me integraba” (EES2).
La mayoría de los supervisados creen que tener un único supervisor clínico proporciona un clima de mayor confianza que facilita el aprendizaje y la estabilidad. Identifican características personales, competencias pedagógicas y competencias profesionales como las que definen el perfil que debe tener un supervisor clínico: “Me facilitó las cosas porque fue una sola persona y me dio confianza. Es más fácil que pasar por muchas personas diferentes” (EES1); “¡Una persona que debe estar presente, ser dedicada, empática (…), con cierta experiencia y capacidad de gestión y organización para asumir algo tan importante!” (EES9); “Primero de todo la voluntad de enseñar… estar centrado en lo que haces… tener habilidades en esas áreas y saber querer transmitir” (EES6).
Según los participantes, el proceso de supervisión será valorado si: existe un proceso formativo individualizado y dirigido al ritmo y a las necesidades de aprendizaje del nuevo profesional, integra la formación, existe feedback y evaluación, tiene una duración ajustada en el tiempo, y criterios en la selección de supervisores: “creo que (…) la integración debe ir dirigida a cada uno, no se puede generalizar” (EES10); “tener formación sobre el quirófano, en general… las técnicas, los circuitos, lo que se debe o no se debe hacer… Creo que esto se podría estructurar en términos de formación” (EES1); “un cronograma que se espera que sea factible al final de este periodo de integración ayuda a la persona a orientarse (…), este programa debería tener una duración mínima de seis meses (…), las reuniones al final de cada periodo de integración deberían ser formales… es esencial porque tenemos que entender si estamos preparados para responder a una situación, ¡en esa especialidad o en otra! (…), se deberían seleccionar personas que guíen a estos nuevos enfermeros basándose en su experiencia” (EES5).
El análisis de las entrevistas con los enfermeros supervisores clínicos sobre la actividad de supervisión durante el periodo de integración condujo a la aparición de un conjunto de categorías y subcategorías (figura 2). Asumir la actividad de supervisión de los enfermeros en el período de integración se produce a propuesta del servicio, para asumir un papel específico (orientación en una de las áreas de trabajo) o para ser supervisor durante todo el proceso. De esta forma, el proceso de supervisión puede ser una actividad realizada individualmente o en colaboración, sin embargo, la experiencia de los supervisores se considera uno de los factores decisivos para asumir esta actividad: “me piden que los oriente (…). Competencias de experto, por lo que hay que tener competencias en esa área, que permitan a la persona que se integra tener una cobertura completa del área. Esto solo es posible si se tiene una amplia experiencia que permita transmitir conocimientos” (EESC7).
Ser supervisor se percibe de manera global como el profesional que ayuda al enfermero que se integra a alcanzar los objetivos de este período, creando las mejores condiciones para su desarrollo, actividad que se considera de gran relevancia y con funciones a cumplir. Los participantes también destacaron que ser supervisor requiere competencias y formación técnica, científica, pedagógica y relacional para orientar. Sin embargo, consideraron que no estaban capacitados para desempeñar esta función y que el hecho de ser enfermeros especialistas les facilitaba las cosas. A partir del análisis, también se identificó la forma en que los supervisores desempeñaban sus funciones de supervisión: “la formación es un área muy querida para mí. Tengo esa tendencia, por lo que sé… a compartir conocimientos y, por lo tanto, para mí es muy importante. Ser orientadora es ser un elemento con competencias científicas, técnicas y relacionales, en el sentido de poder transmitir al enfermero que se integra todo aquello que considero esencial para el desarrollo de su función como enfermero perioperatorio” (EESC3); “ser un profesional con conocimientos técnicos y científicos adecuados a su contexto de trabajo (…), una persona con un componente relacional, en el sentido de empatía, y también un poco de liderazgo. También ser imparcial, de alguna manera, para no tener tendencias” (EESC3); “es fundamental tener esa referencia, por lo que el orientador es la referencia y la persona a la que van a seguir (…), ser enfermero especialista, porque la especialidad nos da otro tipo de habilidades que tenemos la oportunidad de desarrollar” (EESC4).
Los participantes caracterizaron el periodo de integración con un conjunto de pasos a realizar. Explicaron las metodologías o estrategias utilizadas en el proceso de supervisión y el valor añadido que la guía de orientación de servicios puede aportar al proceso, aunque este documento no es conocido por todos los participantes: “empezamos con la observación y luego invertimos un poco los papeles, la persona que está conmigo asume las funciones y yo mantengo una estrecha observación para detectar algunos aspectos que se pueden mejorar (…). Trabajamos mucho a base de briefings y debriefings, para evaluar al final” (EESC4); “Se nos da una guía con los objetivos que se deben cumplir a la hora de integrar al compañero en el área y luego, al final, hay una parrilla de evaluación, por así decirlo, en la que valoramos si se han cumplido o no los objetivos (…), básicamente en tres fases… La primera es una demostración, con una demostración de las tareas a realizar, la segunda es en la que ayudamos a realizar esas tareas y la tercera es en la que damos autonomía y ayudamos solo cuando es necesario” (EESC8).
Los supervisores clínicos consideran que disponer de una guía de integración o de buenas prácticas estructuradas, que puedan seguir todos los supervisores para facilitar el proceso de integración, realizar una evaluación del proceso de supervisión, seleccionar y formar al supervisor, constituir un equipo de supervisión en el quirófano y proporcionar una formación inicial al supervisado sería muy relevante en este periodo de integración: “Debería haber una guía para todos nosotros, deberíamos seguir la misma herramienta, la misma metodología, los mismos formularios, debería haber un manual de procedimientos, que también fue una de las cosas que ayudó a la integración” (EESC5); “Soy apologista, en este caso para hacer en cuanto a la recepción, una formación básica sobre las funciones del enfermero en el quirófano creo que sería beneficioso” (EESC7); “alguien [en el equipo de trabajo] que sea responsable y diga así es como quiero que se haga la integración a partir de ahora. Se reúnen con las personas que creen que van a ser ideales para ser el hilo conductor del servicio y crean un protocolo o una guía, que sirve a todos por igual y de tal manera que el servicio está más estabilizado” (EESC7).
Discusión
La complejidad del trabajo en el quirófano impone a sus profesionales unos cuidados exigentes y rigurosos, por lo que los procesos de supervisión de los nuevos enfermeros son fundamentales para la calidad y seguridad del trabajo enfermero. Por lo tanto, es importante identificar las metodologías utilizadas en el proceso de integración de los enfermeros en un contexto de quirófano, con el fin de comprender cómo se produce esta integración, con el objetivo de valorar el proceso.
Los resultados indican que el periodo de integración comienza con la acogida en el quirófano para conocer la organización y el funcionamiento de la unidad, los circuitos y el equipo. Normalmente, se presenta al responsable de la supervisión, el plan de integración del servicio y un cronograma de actividades. El objetivo de la acogida es la socialización y adaptación de los enfermeros al quirófano, donde se espera que tengan contacto con la dinámica organizativa, los protocolos y las normas de procedimiento.3,4
A pesar de algunas debilidades, el periodo de integración se desarrolla de forma estructurada, con cierta flexibilidad, evaluación y feedback para la mayoría de los supervisados, aunque no se cumple el plazo establecido en el documento orientador del servicio.
Los procesos de supervisión se desarrollan de forma individual o conjunta, y contar con un supervisor proporciona un clima de mayor confianza, lo que facilita el aprendizaje y la percepción de estabilidad del supervisado. Estos resultados coinciden con varios autores que defienden que los programas deben ser estructurados, flexibles, adaptados y ajustados a cada enfermero, e incluir reuniones de evaluación. En este sentido, se insiste en un periodo de integración no inferior a seis meses.3-5,9,10
En el proceso de integración, la mayoría de los supervisores clínicos siguen la guía de integración del servicio. Sin embargo, algunos utilizan su propia metodología. Suelen comenzar con un periodo de observación, seguido de ayuda en la realización de las actividades y utilizando briefings y debriefings a lo largo del proceso. Algunos autores señalan que, en esta fase, la observación es el método preferido.3,4
Según las percepciones de los participantes (supervisores y supervisados), existen aspectos que influyen en la integración en el contexto del quirófano, entre los que destacan el gusto y la motivación por trabajar en el quirófano y la experiencia profesional previa. Existe consenso sobre la relevancia de una formación inicial centrada en aspectos organizativos y técnicos, que complemente la enseñanza realizada durante la integración y promueva la estandarización de procedimientos. También se puso de manifiesto la importancia de la formación en supervisión clínica. Estos resultados deben considerarse junto con los de algunos autores que defienden que son fundamentales los programas de integración personalizados, que atiendan e integren las necesidades individuales y los métodos de aprendizaje adecuados a cada profesional.10 Es fundamental contar con supervisores formados y reconocidos, con una formación y un desarrollo de competencias adecuados para responder adecuadamente al proceso de supervisión.6,11,12
La integración se ve influida por la existencia/utilización de una guía estructurada, con pasos definidos, objetivos a alcanzar, tiempos ajustables a las necesidades individuales y momentos para la evaluación y el feedback. La selección de los supervisores también es un elemento que influye por el entorno que establecen.
Otros autores consideran que los programas estructurados de integración facilitan el proceso. Además, promueven una rápida adaptación al quirófano, favorecen la uniformidad de actuación, proporcionan un clima de confianza y el desarrollo de habilidades. La integración debe ser responsabilidad de enfermeros especialistas o expertos en la materia.3,4,6,9,12
Para los supervisados, el supervisor clínico debe tener características personales (flexibilidad, comprensión, tolerancia, comunicación y relación, empatía, y ser innovador, accesible y con competencia relacional), pedagógicas (oportunidad formativa, conocimientos científicos y técnicos, voluntad y capacidad de enseñar, capacidad de motivar y explicar, poder de observación y evaluación) y profesionales (años de experiencia en el área, experiencia profesional, capacidad de gestión y organización y ser enfermero especialista o enfermero con experiencia profesional). Las características personales y profesionales, así como las capacidades pedagógicas del supervisor clínico son esenciales para alcanzar los objetivos de integración y orientan a los enfermeros responsables de seleccionar al profesional con el perfil adecuado para asumir esta función.4,13
Los supervisores clínicos consideran que deben comprender la responsabilidad e importancia de su formación y tener experiencia profesional en el área. La relevancia del papel del supervisor clínico corrobora la evidencia cuando destaca que el supervisor sensibiliza, estimula, orienta, ayuda y enseña al nuevo miembro del personal, llevándole a prestar cuidados de enfermería de calidad y a mostrar una actuación profesional ejemplar.14 La responsabilidad del supervisor clínico es ser un profesional con conocimientos, pensamiento sistematizado, que promueva el desarrollo de competencias personales y profesionales, y de la calidad asistencial.6
Conclusiones
Los cuidados de enfermería en el contexto del quirófano son de naturaleza dinámica y dependen de los conocimientos, decisiones y competencias de razonamiento clínico que deben poseer los enfermeros perioperatorios, de ahí la importancia que los enfermeros supervisados atribuyen al periodo de integración y al inicio de sus funciones en el quirófano. Los resultados lo destacan como un periodo crítico para los enfermeros supervisados, por lo que es importante:
- definir programas de integración estructurados y dinámicos que promuevan un entorno acogedor y el desarrollo de competencias de forma segura, ya que el período de integración influye en el proceso de aprendizaje, en la asimilación de las funciones de los enfermeros perioperativos y, en consecuencia, en su motivación para seguir trabajando en el quirófano;
- que el supervisor clínico sea una referencia para los nuevos integrantes y proporcione las mejores condiciones de aprendizaje. La selección debe recaer en un profesional con competencia pedagógica y profesional y habilidades relacionales;
- una mayor inversión en la mejora y el perfeccionamiento del proceso, que ponga de relieve el potencial formativo, identifique los puntos débiles y defina estrategias para mejorar la calidad de las prácticas de supervisión en el contexto clínico.
Se identifican limitaciones y potencialidades en y por la elaboración de la investigación, concretamente, la dificultad de encontrar estudios dirigidos al tema, lo que dificulta la comparación de los resultados, el uso de material multimedia para realizar las entrevistas debido a la posible limitación de interacción, expresión de ideas, conceptos y sentimientos de los participantes sobre el tema.
La utilización de dos grupos de participantes reforzó los resultados, lo cual contribuye a una actuación e integración más informadas de los enfermeros perioperativos. También contribuyó a la investigación sobre este fenómeno porque sus resultados apuntan a múltiples enfoques que deben considerarse e invertirse en futuras investigaciones.















