Introducción
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el cáncer como una patología que puede dañar cualquier parte del organismo. Una de sus características es las metástasis o rápido desarrollo de células con características anómalas que se pueden extender de su lugar de origen para invadir otros órganos, siendo esta, una de las primeras causas de fallecimiento en los pacientes con cáncer.1
En el año 2020, en el mundo se presentaron 20 millones de casos nuevos de cáncer y 10 millones de muertes por la misma causa. Aproximadamente, el 57% de los casos diagnosticados y el 47% de las muertes ocurrieron en personas menores de 69 años. Sumado a esto, la carga del cáncer incrementará alrededor de un 60% durante las dos próximas décadas, afectando significativamente a los sistemas de salud y a los pacientes.2
Ahora bien, las estrategias terapéuticas contra el cáncer con intención de curar interfieren con la integridad del cuerpo, por lo que los pacientes pueden experimentar múltiples síntomas como resultado de estos tratamientos, además de los síntomas propios de la enfermedad, afectando el funcionamiento y el bienestar del paciente, lo que conlleva a la disminución en la calidad de vida (CdV).3–5
A lo largo del tiempo se ha investigado sobre CdV desde diferentes enfoques, haciendo énfasis en el significado que las personas le dan al aspecto socioeconómico.6,7 No obstante, recientes investigaciones incluyen otros elementos que pueden influir en la apreciación de la CdV como son las condiciones físicas, psicológicas y sociales, concibiendo más holística la concepción que se tiene de esta.8–10
Por lo tanto, la valoración de la CdV realizada correctamente debe tener en cuenta todos estos aspectos, dado que se ha demostrado que los indicadores de CdV, como el funcionamiento emocional, físico, social, cognitivo y de roles, están interrelacionados y correlacionados. Además de tener un valor pronóstico en cuanto al éxito del tratamiento y ser predictivos de supervivencia y la mejora de la CdV.3
En consecuencia, el objetivo del presente estudio fue evaluar el efecto de la enfermedad en la calidad de vida del adulto con cáncer.
Metodología
Estudio cuantitativo, observacional analítico de tipo transversal con una muestra a conveniencia de 60 pacientes con 18 años o más, con diagnóstico de cáncer atendidos en la unidad de quimioterapia y hospitalización de la Unidad de Oncología, Hospital Alma Máter de Antioquia, durante el primer semestre del 2023. Se excluyeron los pacientes en etapa terminal de la enfermedad o que su condición clínica no lo permitiera y quienes no desearan participar del estudio.
Para la recolección de la información se construyó un formato con preguntas que indagaron características sociodemográficas y aspectos relacionados con el diagnóstico de los pacientes. Además, se aplicó la escala EORTC QLQ C-30, que incluye preguntas para evaluar la CdV en los pacientes con cáncer.11–13 La escala mostró un α de Cronbach de 0,94.11
Para este estudio se utilizó la versión validada en población colombiana.11 Esta mide un total de 15 dominios relacionados con la CdV. Consta de 30 ítems, los cuales están distribuidos en cinco subescalas funcionales relacionados con el aspecto físico, cognoscitivo, emocional, social y el rol asumido, tres subescalas de síntomas como la fatiga, las náuseas/vómito y el dolor. Y una subescala del estado global de salud y seis ítems individuales adicionales como la disnea, el insomnio, la anorexia, el estreñimiento, la diarrea y el impacto económico.14,15 Una puntuación alta para el estado de salud global/Calidad de vida representa una CdV alta, una puntuación alta para la escala funcional representa un nivel de funcionamiento alto/saludable, sin embargo, una puntuación alta para la escala de síntomas representa un nivel alto de sintomatología.16
Para la recolección de la información, se citaron a los pacientes que cumplieran los criterios de elegibilidad. Previo a la aplicación de la encuesta, los investigadores explicaron los objetivos del estudio y el manejo confidencial de la información. El estudio fue aprobado por el comité de ética de la Universidad Pontificia Bolivariana y el comité de ética del Hospital Alma Mater de Antioquia y los pacientes firmaron un consentimiento informado.
La información fue procesada y analizada en el programa estadístico SPSS®, versión 25. Las variables categóricas se describieron con frecuencias absolutas y relativas, las variables cuantitativas se presentan con la Media aritmética (M), Desviación Estándar (DE), Mediana (Me) y Rango Intercuartílico (RIC), de acuerdo con la distribución de los datos. Se realizaron comparaciones entre las puntuaciones de las subescalas del cuestionario EORTC QLQ-C30 y las variables sociodemográficas y clínicas. Se utilizó la prueba T para muestras independientes y se consideraron estadísticamente significativos valores de p< 0,05.
Resultados
Se incluyeron en el estudio 60 pacientes adultos diagnosticados con cáncer, con un promedio de edad de 51 años (DE 16,8). El 51,7% fueron hombres. El 58,3% refieren tener una pareja sentimental y educación secundaria como su nivel de escolaridad (tabla 1). En cuanto a las características clínicas, el 55% de los pacientes tenían un tumor sólido, siendo entre ellos la localización más frecuente fue en el sistema digestivo con un 30%. El 45% de los pacientes tenían un diagnóstico de cáncer hematológico siendo las leucemias y los linfomas los diagnósticos más frecuentes con un 18,3% y 21,7% respectivamente (tabla 2).
Tabla 1. Características sociodemográficas de los pacientes con cáncer.
| Características | N 60 | |
|---|---|---|
| n | % | |
| Edad - años, media (DE) | 51 (16,8) | |
| Sexo | ||
| Hombre | 31 | 51,7 |
| Mujer | 29 | 48,3 |
| Estado civil | ||
| Con pareja | 35 | 58,3 |
| Sin pareja | 25 | 41,7 |
| Nivel de escolaridad | ||
| Analfabeta | 4 | 6,7 |
| Primaria | 13 | 21,7 |
| Secundaria | 35 | 58,3 |
| Pregrado | 2 | 3,3 |
| Técnico/Tecnólogo | 6 | 10,0 |
| Situación laboral | ||
| Trabajador independiente | 5 | 8,3 |
| Empleado | 8 | 13,3 |
| Pensionado | 9 | 15,0 |
| Desempleado | 38 | 63,3 |
| Estrato | ||
| Estrato 1: bajo-bajo | 21 | 35,0 |
| Estrato 2: bajo | 22 | 36,7 |
| Estrato 3: medio-bajo | 14 | 23,3 |
| Estrato 4: medio | 3 | 5,0 |
| Adscrito a alguna religión | 50 | 83,3 |
| Católico | 40 | 66,7 |
| Cristiano | 6 | 10,0 |
| Testigo de Jehová | 4 | 6,7 |
| Convivencia | ||
| Cónyuge | 28 | 46,7 |
| Otros familiares | 15 | 25 |
| Hijos | 11 | 18,3 |
| Solo | 4 | 6,7 |
| Amigos o conocidos | 2 | 3,3 |
| Apoyo para el cuidado | ||
| Sí | 52 | 86,7 |
| No | 8 | 13,3 |
| Apoyo familiar para el cuidado | ||
| Si | 52 | 86,7 |
| No | 8 | 13,3 |
Tabla 2. Características clínicas de los pacientes con cáncer.
| Características | N 60 | |
|---|---|---|
| n | % | |
| Tipo de Diagnóstico | ||
| Tumor sólido | 33 | 55 |
| Hematológico | 27 | 45 |
| Tiempo de Diagnóstico - meses. Me (P25-P75) | 7 | (4 - 13) |
| Localización | ||
| Sistema hematológico | 27 | 45,0 |
| Linfoma | 13 | 21,7 |
| Leucemia | 11 | 18,3 |
| Mieloma Múltiple | 3 | 5,0 |
| Sistema digestivo | 18 | 30,0 |
| Colorrectal | 8 | 13,3 |
| Estomago | 7 | 11,7 |
| Esófago | 1 | 1,7 |
| Hígado | 1 | 1,7 |
| Vesícula | 1 | 1,7 |
| Sistema reproductivo | 5 | 8,3 |
| Mama | 2 | 3,3 |
| Ovario | 1 | 1,7 |
| Testículo | 1 | 1,7 |
| Próstata | 1 | 1,7 |
| Sistema respiratorio | 4 | 6,7 |
| Pulmón | 4 | 6,7 |
| Sistema musculoesquelético | 2 | 3,3 |
| Sarcoma | 2 | 3,3 |
| Sistema tegumentario | 2 | 3,3 |
| Piel | 1 | 1,7 |
| Cabeza y cuello | 1 | 1,7 |
| Sistema nervioso | 1 | 1,7 |
| Tumor de glándula pineal | 1 | 1,7 |
| Sistema urinario | 1 | 1,7 |
| Vejiga | 1 | 1,7 |
| Fase de la enfermedad | ||
| Con metástasis/progresión de la enfermedad | 31 | 51,7 |
| Sin metástasis | 29 | 48,3 |
| Tratamiento | ||
| Quimioterapia | 50 | 83,3 |
| Inmunoterapia | 8 | 13,3 |
| Cirugía | 2 | 3,3 |
El promedio del estado global de salud del cuestionario EORTC QLQ-C30 de la población fue de 67 ± 20,2 (IC95% 61,8-72,3). Cuando se evalúan las dimensiones de la subescala funcional, la función social y de rol se encontraron las calificaciones más bajas (66,1 ± 29,2 y 69,1 ± 31,8). Dentro del análisis de los síntomas, las dificultades financieras y dolor fueron los que peor valoración presentaron con una puntuación media de 45,0 ± 35,6 y 38,6 ± 28,3, respectivamente (tabla 3). No se encontraron diferencias estadísticamente significativas en los análisis realizados a las subescalas del cuestionario EORTC QLQ-C30 y las variables sociodemográficas y clínicas (tabla 3). Se realizaron comparaciones por tipo de diagnóstico para evaluar diferencias en los promedios de cada subescala y no se encontraron diferencias estadísticamente significativas (tabla 4).
Tabla 3. Resultados aplicación Escala de Calidad de vida EORTC QLQ-C30.
| Subescala | Media (desviación estándar) | IC 95% |
|---|---|---|
| Estado global de salud | 67,0 (20,2) | 61,8-72,3 |
| Área de Funcionamiento | 72,2 (20,3) | 66,9-77,4 |
| Funcionamiento físico | 74,6 (23,4) | 68,6-80,7 |
| Funcionamiento de roles | 69,1 (31,8) | 60,9-77,3 |
| Funcionamiento emocional | 71,5 (27,1) | 64,5-78,5 |
| Funcionamiento cognitivo | 76,6 (27,3) | 69,6-83,7 |
| Funcionamiento social | 66,1 (29,2) | 58,5-73,6 |
| Área de Síntomas | 29,3 (18,7) | 24,4-34,1 |
| Fatiga | 37,0 (23,8) | 30,8-43,1 |
| Náuseas y vómitos | 18,6 (25,6) | 11,9-25,2 |
| Dolor | 38,6 (28,3) | 31,2-45,9 |
| Disnea | 15,0 (30,3) | 7,1-22,8 |
| Insomnio | 35,0 (38,0) | 25,1-44,8 |
| Pérdida de apetito | 28,8 (33,8) | 20,1-37,6 |
| Constipación | 25,5 (35,9) | 16,2-34,8 |
| Diarrea | 14,4 (27,6) | 7,2-21,5 |
| Dificultades financieras | 45,0 (35,6) | 35,7-54,2 |
Tabla 4. Comparación de resultados de la Escala de Calidad de vida EORTC QLQ-C30 según diagnóstico.
| Subescala | Hematológico | Tumor Sólido | Valor P* |
|---|---|---|---|
| Media (DE) | Media (DE) | ||
| Estado global de salud | 68,5 (19,5) | 65,9 (21,1) | 0,624 |
| Área de Funcionamiento | 70,5 (22,5) | 73,7 (18,8) | 0,548 |
| Funcionamiento físico | 32,5 (21,4) | 26,7 (16,2) | 0,255 |
| Funcionamiento de roles | 75,8 (22,8) | 73,7 (24,3) | 0,737 |
| Funcionamiento emocional | 66,7 (34,0) | 71,2 (30,4) | 0,587 |
| Funcionamiento cognitivo | 67,0 (28,0) | 75,3 (26,3) | 0,243 |
| Funcionamiento social | 73,5 (30,0) | 79,3 (25,0) | 0,415 |
| Área de Síntomas | 64,8 (35,0) | 67,2 (24,1) | 0,768 |
| Fatiga | 40,3 (28,3) | 34,3 (19,5) | 0,356 |
| Náuseas y vómitos | 23,5 (25,8) | 14,6 (25,3) | 0,189 |
| Dolor | 44,4 (33,3) | 33,8 (23,0) | 0,168 |
| Disnea | 14,8 (29,7) | 15,2 (31,3) | 0,966 |
| Insomnio | 38,3 (42,1) | 32,3 (34,8) | 0,551 |
| Pérdida de apetito | 34,6 (35,2) | 24,2 (32,6) | 0,243 |
| Constipación | 29,6 (37,4) | 22,2 (35,0) | 0,432 |
| Diarrea | 14,8 (25,0) | 14,1 (30,1) | 0,926 |
| Dificultades financieras | 46,9 (39,5) | 43,4 (32,8) | 0,711 |
*Prueba T para muestras independientes
Discusión
Las patologías oncológicas y los tratamientos pueden modificar significativamente la CdV de las personas que la padecen. El estado de ánimo, el sueño, la movilidad, o la autoimagen se pueden afectar, disminuyendo el bienestar y obstaculizando la realización de las actividades de la vida diaria (AVD).9,17,18 Para algunos autores, la CdV es una concepción amplia relacionada con las percepciones de cada individuo, su estado psicosocial y físico, sus creencias y su relación con el entorno.19,20 Aunque, también se pueden encontrar conceptos diferentes. En un estudio realizado en población brasileña, los pacientes manifestaron que la CdV está relacionado con poder realizar actividades placenteras y tener una buena condición financiera.21 Sin embargo, evaluar la CdV puede ser complejo, pues no hay una forma universalmente aceptada para definirla. La concepción de la CdV puede variar de acuerdo con la realidad en que vive cada individuo, por lo que se puede afectar directa o indirectamente por situaciones relacionados con procesos de salud y enfermedad. Es por esto, que la medición de la CdV puede servir para identificar y hacer seguimiento de las necesidades de los pacientes con cáncer.
En este estudio, en el análisis del perfil sociodemográfico de la población, se encontró una mayor frecuencia de pacientes de sexo masculino (51,7%) y un predominio de cáncer a nivel gastrointestinal y hematológico. Resultados similares son presentados por Martelletti et al., en donde la población estaba conformada en su mayoría por hombres (58,2%) y con canceres del sistema digestivo (15,2%).22 Datos que son congruentes con las estimaciones realizadas por GLOBOCAN.23–25 Sin embargo, se encuentran diferencias con relación al sexo predominante en otro estudio realizado en Colombia, en el cual el 72,5% de los participantes eran de sexo femenino, esto relacionado con que el cáncer más frecuente fue el de mama.15
En relación con la medición de la CdV de los pacientes con cáncer por medio de instrumentos como la escala EORTC QLQ-C30, se establece claramente que los resultados informados por los pacientes son de gran utilidad, dado que, son ellos los que brindan una perspectiva sobre su propia enfermedad, los síntomas, la función y la CdV relacionada con la salud. Además, han demostrado mejorar la comunicación médico-paciente, la toma de decisiones compartida y la satisfacción de los pacientes con la atención.16
Múltiples estudios evidencian que el cáncer es una enfermedad que puede afectar negativamente la percepción de la CdV de los pacientes a través de cambios o alteraciones que se generan en muchas dimensiones como el funcionamiento físico, emocional y social. En un estudio realizado en población colombiana en el 2021, los pacientes obtuvieron un puntaje del estado global de salud promedio de 66,05 (IC 95%: 63,78-68,32),26 lo cual estuvo de acuerdo con los datos obtenidos en este estudio, que identificó una puntuación de 67 ± 20,2 (IC95% 61,8-72,3), resultados que son similares a otros estudios.15,25,27 Sin embargo, un estudio realizado en 2012, utilizando la misma escala en 1.500 colombianos de la población general, encontró un puntaje promedio para el estado de salud general de 77,1 ± 18,5,28 y al comparar este resultado con la medida global de CdV obtenida en los pacientes oncológicos incluidos en este estudio, la disminución a causa de la enfermedad es de aproximadamente 10 puntos.
El funcionamiento de roles y el funcionamiento social fueron los más afectados con puntajes de 69,1 ± 31,8 y 66,1 ± 29,2 respectivamente, lo cual es similar en el estudio realizado en población peruana, en el que se encontró que en un 88% de personas predomino un nivel bajo en la función social.29 Otro estudio menciona que el funcionamiento social es uno de los dominios de la CdV más gravemente afectados incluso en los sobrevivientes de cáncer, debido a que está centrado en las limitaciones y dificultades con la participación en actividades sociales y el funcionamiento en las relaciones.30 El deterioro del funcionamiento social puede verse influenciado por varios factores, incluyendo el desempleo, las dificultades financieras, la imagen corporal negativa, la inactividad sexual, el aislamiento social durante el tratamiento y un menor apoyo social. Lo anterior tiene relación con este estudio dado que el análisis de las características sociodemográficas y del área de síntomas en la escala, muestra que la mayoría de los pacientes (63,3%) se encontraban desempleados, perteneciendo a un estrato socioeconómico bajo (71,7%) y el ítem con mayor deterioro en el área de síntomas es la dificultad financiera (45,0 ± 35,6 IC95% 35,7-54,2 ), lo que muestra que esto puede asociarse con un mayor riesgo de deterioro del funcionamiento social y de roles.31
En cuanto al área de los síntomas, en este estudio, el dolor es el segundo síntoma que peor valoración presentó en los pacientes, seguido de la fatiga con puntajes de 38,6 ± 28,3 y 37,0 ± 23,8 respectivamente. Un estudio realizado en Irán demostró que un dolor más intenso y niveles altos de fatiga se relacionaron significativamente con una menor CdV,32 contrario a esto, en otro estudio se encontró que el dolor no fue el síntoma de mayor intensidad, sin embargo, la fatiga mostró ser uno de los síntomas más comunes en los pacientes, especialmente en aquellos que se someten a quimioterapia.33
En lo referente a otro tipo de síntomas como la diarrea, la disnea y las náuseas y vomito, es normal que estos se encuentren como los más frecuentes en los pacientes que son sometidos a tratamiento con quimioterapia. Sin embargo, en este estudio fueron los síntomas con menor puntaje. Resultados similares fueron presentados por Salvetti et al., en donde estos síntomas fueron los de menor puntuación.33
Finalmente, aunque se perciba que al tener deterioro del funcionamiento social esté inmersa alguna interrupción en el vínculo familiar, gran parte de los pacientes (86,7%) informaron contar con su apoyo. Asimismo, es posible que el paciente no siempre cuente con un sistema social estable o que sus familiares se sientan abrumados por la enfermedad, lo cual puede ejercer una reducción de su bienestar.31 Por otra parte, los funcionamientos cognitivo, físico y emocional son los que mejores puntajes obtuvieron.
En relación con esto, varios estudios mencionan que el funcionamiento físico y emocional de los pacientes está muy asociado al impacto que tenga la enfermedad sobre las familias y que las intervenciones psicosociales juegan un papel importante e influyen en el manejo que la familia hace en cada paciente, ya que muchas veces limitan sus actividades, aun cuando las condiciones físicas se mantienen.34,35
Este estudio cuenta con algunas limitaciones a considerar, siendo quizás la más importante relacionada con el limitado tamaño muestral. Desafortunadamente, debido a cambios en la contratación institucional con las entidades promotoras de salud y a la disminución en el giro cama del servicio hospitalario, solo se logró realizar la captación de 60 pacientes que ingresaron durante el periodo de recolección de la información. Por otro lado, la medición de la CdV en un solo momento no permite establecer si esta se afecta por la enfermedad o el tipo de tratamiento recibido.
Conclusiones
Los pacientes con enfermedades oncológicas muestran un significativo impacto en la calidad de vida, principalmente por los efectos secundarios que se presentan por los tratamientos. Lo anterior, resalta la importancia de incorporar en las instituciones de salud y el personal a cargo del cuidado de los pacientes oncológicos un abordaje y seguimiento integral dirigido no solo a la dimensión física sino también a la dimensión social y a síntomas que no suelen ser reconocidos como indicadores en pacientes con cáncer, como lo es la toxicidad financiera.
La medición de la calidad de vida en los pacientes oncológicos contribuye al desarrollo de estrategias para reducir los efectos tanto de la enfermedad como de los tratamientos, y permite a los profesionales de enfermería planificar mejor los cuidados.
Se recomienda para futuras investigaciones contemplar la realización de análisis más detallados entre grupos de edad, estadios de la enfermedad, tipos de tratamiento y localización del cáncer para mejorar la valoración y el conocimiento de la calidad de vida en pacientes oncológicos. Igualmente, se deben considerar variables socioeconómicas como un factor que puede afectar de alguna manera los parámetros de medición de la calidad de vida.













