INTRODUCCIÓN
Los petardos forman parte de muchas celebraciones y fiestas en España, en especial en ciertos periodos, como la Navidad. Es infrecuente que se notifiquen casos de ingesta accidental de este tipo de cuerpos extraños, pero ha de ser tenido en consideración para conocer el adecuado manejo diagnóstico y terapéutico.
CASO CLÍNICO
Adolescente de 15 años y medio de edad que acudió al Servicio de Urgencias por ingesta presuntamente accidental de un petardo. Tras la ingesta, refería presentar epigastralgia y náuseas, sin otros síntomas asociados. Análisis de sangre y electrocardiograma, ambos sin alteraciones. Se realizó radiografía de abdomen simple, donde se visualizó una imagen sugestiva de cuerpo extraño en cámara gástrica vs. duodeno proximal. Tras valoración quirúrgica, se decidió alta domiciliaria con control radiológico posterior, que se efectuó 72 horas después (Figura 1). En la misma, se objetivó la migración del petardo hacia el colon.
DISCUSIÓN
Las consultas por ingestión de cuerpos extraños son relativamente frecuentes en Urgencias. Los objetos más implicados son: cuerpos extraños metálicos (46,7%), plásticos (16,4%) y huesos/cáscaras de alimentos (12,9%). La ingesta de materiales de naturaleza explosiva es poco frecuente, aunque no hay datos concretos sobre la misma1.
Es importante conocer la composición del petardo ingerido, ya que no todos contienen los mismos componentes. La potencial peligrosidad de la ingesta de petardos depende de si contienen fósforo amarillo (FA). El FA es una sustancia tóxica empleada en la fabricación de productos de la industria pirotécnica en regiones como Asia o América Latina, pero no es utilizado actualmente en España2.
La ingestión de este compuesto conlleva efectos deletéreos fundamentalmente en hígado, riñón y corazón. En algunos casos, el fallo hepatorrenal y colapso cardiovascular llevan a la muerte del paciente, con una tasa de mortalidad del 20-50%3. La incidencia de estos casos es mayor en países de menor nivel socioeconómico2 y fundamentalmente se han documentado entre noviembre y enero, con motivo de las celebraciones navideñas4.
En España está prohibido el uso de FA para la fabricación de petardos y fuegos artificiales. En nuestro país, los petardos contienen fundamentalmente carbón, salitre y pólvora negra, materiales no potencialmente letales para el organismo. La ingesta de pólvora negra en grandes cantidades podría producir metahemoglobinemia, pero la cantidad de dicho tipo de pólvora en petardos no es significativa.
Antiguamente, el FA se utilizaba en España para la producción de cerillas. Se han descrito hace años intentos de suicidio por la ingestión de las mismas. Incluso se han documentado casos de fallecimientos por exposición crónica a este compuesto en fábricas de cerillas4.
En el caso de que se produjese la ingesta de un petardo con FA, debe conocerse la potencial letalidad del mismo. Esta se produce por acumulación tóxica del compuesto, fundamentalmente en el hígado (70%), pudiendo ocasionar fallo hepático; aunque también puede acumularse en el corazón (12%), riñón (4%), páncreas (0,4%) y cerebro (0,39%)5. La dosis letal suele ser a partir de 1 mg/kg6. Habitualmente, la clínica de esta intoxicación consta de tres fases: en las primeras 24 horas se producen náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. Posteriormente, hasta las 72 horas, suele haber un periodo asintomático, en el que comienza la acumulación hepática del compuesto. A partir de entonces empeora la clínica con mialgias, pérdida de apetito, ictericia, arritmias, taquicardia, hipotensión y dificultad respiratoria. Puede llegar a producirse fallo multiorgánico con encefalopatía. Sin embargo, no siempre existe esta cronología y en ocasiones la muerte del paciente se produce en las primeras horas por fallo cardiaco inmediato4. Aun así, dada la posible existencia de este periodo asintomático en los primeros días, se recomienda ingreso y monitorización continua para vigilancia clínica durante una semana como mínimo3.
Analíticamente, podrá objetivarse una hipertransaminasemia e hiperbilirrubinemia, dado el fallo hepático agudo2. En aquellas situaciones en las que únicamente existe fallo hepático se puede plantear el trasplante del mismo. No existe antídoto de esta sustancia. Se propone lavado gástrico, soporte hidroelectrolítico y valorar si estuviese indicado el trasplante hepático3.
Se han realizado autopsias de diversos casos documentados de ingesta de petardos, fundamentalmente en Asia y América Latina. Los hallazgos de anatomía patológica más frecuentes en hígado fueron necrosis portal, colestasis generalizada, degeneración grasa microvesicular, cariorrexis, inflamación periportal. En otros órganos también se ha objetivado hemorragia pulmonar, hemoperitoneo, hemorragia gástrica, miocarditis3.
Por tanto, la ingesta de un petardo fabricado en nuestro país no conlleva un riesgo para la vida del paciente, dada la ausencia de FA en su composición, no siendo así en otros países cuya ingesta supone la muerte en un gran número de casos.














