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Angiología

versión On-line ISSN 1695-2987versión impresa ISSN 0003-3170

Angiología vol.75 no.4 Madrid jul./ago. 2023  Epub 27-Nov-2023

https://dx.doi.org/10.20960/angiologia.00526 

Nota Histórica

Los orígenes de la especialidad: el Prof. Fernando Martorell

The beginning of the specialty: Prof. Fernando Martorell

José Antonio González-Fajardo 

EXTRACTO DE LAS MEMORIAS DEL DR. TOMÁS ALONSO MASSÓ

Es posible que la generación actual ignore o tal vez haya olvidado el origen de muchas palabras, definiciones o conceptos e incluso a la persona que lo instituyó. Nacido en Barcelona en 1906, el Prof. Fernando Martorell Ozet (Fig. 1) terminó sus estudios universitarios en 1929.

Figura 1. Fernando Martorell (1906-1984). 

Formado quirúrgicamente al lado de un eminente cirujano, el Prof. Puig Sureda, y anatomopatológicamente junto a un preclaro médico, el Prof. Luis Celis y Pujol, en 1930 amplió sus estudios en Madrid con el Dr. Pío del Río Hortega, un eminente histólogo. Pronto adquirió gran prestigio y conocimientos que le llevaron a ganar por oposición en 1934 simultáneamente los cargos de profesor auxiliar de las cátedras de Patología Quirúrgica y de Histología y Anatomía Patológica en la Facultad de Medicina de su ciudad natal (Barcelona); cátedras que luego desempeñaría durante tres años por ausencia de sus titulares.

Al observar el numeroso contingente de enfermos vasculares que se arrastraban por clínicas y hospitales sin la debida atención y comprobando la importancia, tanto humanitaria como sociolaboral, que el tratamiento adecuado de estos pacientes tiene, es entonces cuando surgió en él el interés por las enfermedades circulatorias periféricas, como así se les denominaba en los años treinta. Poco a poco, su Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina fue llenándose de pacientes de ese tipo y es allí donde se iniciaron los primeros pasos de una especialidad destinada a alcanzar los más altos niveles de la medicina actual.

Fue apartado de la facultad después de la Guerra Civil y con la inquietud del científico e investigador que era se desplazó en 1940 a Estados Unidos, donde visitó diversos hospitales de Rochester, Nueva York y Chicago. Este viaje supuso para él un impacto importante. Posteriormente, alcanzó el grado de doctor en la Universidad Central de Madrid en 1941 con la tesis titulada Varicorragia: deducciones patogénicas y terapéuticas.

A su vuelta, decidió también abandonar la cirugía general y dedicarse exclusivamente a la cirugía vascular, pero concibiendo esta especialidad en su doble aspecto médico y quirúrgico, dándole un nombre idóneo basándose en los argumentos que expuso en el prólogo de su libro Angiología (1957), que reproducimos: “Después de un viaje de especialización por los Estados Unidos en 1940 fundé en el Instituto Policlínico Platón de Barcelona una sección dedicada exclusivamente a esta cirugía. En seguida me di cuenta de que de cada diez enfermos sólo uno necesitaba tratamiento operatorio y así llegué a la conclusión de que el tratamiento de las enfermedades vasculares era médico-quirúrgico y con mis colaboradores decidimos denominar a esta nueva especialidad con el nombre de Angiología, de la cual la cirugía vascular era una parte como la neurocirugía lo era de la neurología”. Aparecía, así, el primer angiólogo puro.

En ese mismo año de 1940, cuando publicó su primer libro vascular, El tratamiento de las varices basado en la flebografía, se expuso por vez primera en el mundo la aplicación de la flebografía a la terapéutica de las varices, lo que luego se denominaría “prueba flebográfica de Martorell”. En el año 1948 se hizo cargo además del Dispensario de Angiología del Hospital Clínico de Barcelona por encargo del Prof. Agustín Pedro Pons, que intuyó la gran importancia de esta especialización.

Su pasión y entrega a la patología vascular le llevó a la idea de agrupar a todos cuanto sentían la misma motivación. Con este fin, se puso en contacto con las figuras más relevantes de la medicina mundial, que se interesaron por este mismo campo de la patología, y les expuso la conveniencia de tal agrupación al objeto de intercambiar criterios y resultados en beneficio de una mejor terapéutica, idea que fue acogida con auténtico entusiasmo. Emprendió, además, una intensa labor de divulgación a través de profusas publicaciones, conferencias, cursillos, congresos y la fundación de instituciones, asociaciones y sociedades. Es así como en 1970 se habían celebrado ya veinticinco cursos internacionales de angiología, con la asistencia de un sinnúmero de médicos nacionales y de los más variados países, quienes, en reconocimiento a la labor docente del Prof. Martorell, decidieron dar vida a la Asociación de Exalumnos de Martorell, constituida por 172 españoles, 132 italianos, 14 portugueses, 11 argentinos, 6 mexicanos, 6 peruanos, 5 brasileños, 5 venezolanos, 5 chilenos, 2 uruguayos, 2 colombianos, 2 cubanos, 2 belgas, 1 libio, 1 hondureño, 1 boliviano, 1 alemán y 1 libanés.

En 1949 fundó la revista Angiología, primera revista mundial dedicada única y exclusivamente a las enfermedades vasculares periféricas, lo que fue una auténtica innovación en el campo de la ciencia médica. En su editorial de presentación justificó la división de la patología del aparato circulatorio en cardiología y angiología cuando dice: “El progreso y complicación creciente de los métodos de diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del aparato circulatorio ha obligado a dividir esta especialidad en dos partes: una dedicada al estudio de las enfermedades del corazón, la Cardiología, y otra dedicada al estudio de las enfermedades de los vasos, la Angiología. La patología vascular ha obtenido en estos últimos años un avance tan considerable que constituye un deber para los médicos especializados en esta materia el realizar una labor de divulgación. Hasta la fecha, las publicaciones sobre enfermedades de los vasos aparecen dispersas en revista de cardiología, neurología, dermatología, medicina general o cirugía general. Con objeto de solventar este problema nos hemos propuesto publicar una revista dedicada al estudio de las enfermedades vasculares titulada ANGIOLOGÍA. Ésta aspira a ser el órgano de expresión internacional de las actividades científicas sobre medicina y cirugía de las enfermedades de los vasos”.

Secundando su idea, en la mayoría de las naciones surgieron agrupaciones de la especialidad que, con su trabajo, cambiaron de manera radical los viejos conceptos y proporcionaron a aquellos desdichados y casi abandonados enfermos no ya una esperanza, sino hechos tangibles y brillantes resultados. Fruto de su constancia y del entusiasmo con que colaboraron los angiólogos de los demás países es el nacimiento en 1951 de la Sociedad Europea de Cirugía Cardiovascular, pero lo que culminó uno de sus sueños más queridos fue el espaldarazo internacional de la especialidad cuando Fernando Martorell presidió en ese mismo año en Atlanta (Estados Unidos), por ausencia de René Leriche, el I-Congreso de la International Society of Angiology, del que da el discurso fundacional.

En reconocimiento a su labor y en homenaje a su persona, la Sociedad Europea de Cirugía Cardiovascular decidió celebrar el Congreso de 1960 en Barcelona, encargándole la organización. Entre sus ponencias figuraba “Isquemias cerebrales de origen extracraneal”, en la que se expone el llamado “síndrome de Martorell” (síndrome de obliteración de los troncos supraaórticos”. Al término del congreso se le nombró presidente de la Sociedad. Más tarde, en 1967, iba a suceder lo mismo con el Congreso Internacional de Angiología.

En el ámbito nacional se convirtió en el maestro de las nuevas generaciones de angiólogos. Su afán proselitista y su interés por la enseñanza le llevaron a promocionar la formación de más y más especialistas, hasta el extremo de que, en proporción, España cuenta quizás con el mayor número de angiólogos.

Su aportación bibliográfica angiológica es de enorme fecundidad. Hay que señalar sus descripciones originales y los nuevos conceptos aportados. Esto hace que varios síndromes, signos o pruebas lleven su nombre. Recordemos algunos, como la “prueba flebográfica de Martorell”, la descripción de las úlceras hipertensivas (úlcera de Martorell), el síndrome de oclusión de los troncos supraaórticos (síndrome de Martorell), la descripción de unas imágenes típicas en sacacorchos en las arteriografías de las tromboangeítis obliterantes (signo de ­Martorell), la descripción de la varicorragia, la descripción del linfedema y los problemas linfáticos, la descripción del espasmo arterial por embolia, las alteraciones de la circulación venosa en las vísceras del abdomen, el síndrome “de la pedrada”, su contribución conceptual y terapéutica en la arteriosclerosis, la flebotrombosis y tromboflebitis, varices, síndrome de Klippel-Trenaunay, tumores glómicos, etc.

Debido a todos estos antecedentes, al hablar de la angiología española teníamos que hacerlo de aquel que lo ha sido todo para cuantos con entusiasmo le hemos seguido en sus objetivos y de aquel que, con su constancia y empeño, sostenidos en el apoyo de su gran saber, ha logrado que ­aquello que nació con cierta timidez haya adquirido tal peso específico en el mundo entero. Nos atreveríamos a afirmar que si la angiología tiene un padre es Fernando Martorell.

NOTA

El Prof. Fernando Martorell no solo fue el artífice y la referencia de esta nueva especialidad en España, sino que gracias a él se pusieron en marcha en numerosos hospitales unidades o servicios tomando como referencia los suyos. Constituyó una importante escuela de la que salieron magníficos discípulos, entre los que destacan Jaime Palou, Tomás Alonso, Guillermo Martorell Olivares, Carlos Sanpons, Ricardo Puncernau y Ramón Casares. Escribió multitud de libros y de artículos. Entre sus libros sobresalen Angiología: enfermedades vasculares, que tuvo gran repercusión y fue traducida al italiano, Accidentes vasculares de los miembros y Malformaciones y tumores vasculares congénitos de los miembros.

jgfajardo@salud.madrid.org

Director de Angiología

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