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Revista de Diagnóstico Biológico

versión impresa ISSN 0034-7973

Rev Diagn Biol v.51 n.2 Madrid abr.-jun. 2002

 

ORIGINAL 

Utilidad de la recuperación de prolactina tras precipitación con

polietilenglicol en el diagnóstico de las hiperprolactinemias


R. Server, J. Villar, P. Antonio, A. Martín, A. Rodríguez.

Laboratorio de Hormonas, Hospital Maternal. Departamento de Biopatología Clínica. 

Hospital Universitario La Fe, Valencia.


Palabras clave: Prolactina, prolactina grande, macroprolactina, hiperprolactinemia, macroprolactinemia, polietilenglicol. 

Key Words: Prolactin, big-prolactin, macroprolactin, big-big prolactin, hyperprolactinemia, macroprolactinemia, polyethylene glycol.


Recibido: 13-XII-01 
Aceptado: 12-IV-02

Correspondencia: Antonio Rodríguez Ineba. 
Laboratorio de Hormonas, Hospital Maternal. 
Departamento de Biopatología Clínica. 
Hospital Universitario La Fe, Valencia. 
Avda. Campanar 21.


Introducción 

La prolactina (PRL) es una hormona hipofisaria constituida por una única cadena polipeptídica de 199 aminoácidos. Sin embargo, tres tipos de PRL plasmática (monomérica, grande y muy grande o macroprolactina) diferenciables según su peso molecular se han demostrado mediante métodos cromatográficos1,2. Esta heterogeneidad de la PRL está producida por diversos factores que actúan tanto a nivel de la transcripción, como de la traducción y metabolismo periférico de esta hormona. Así, la PRL monómerica tiene un peso molecular (PM) de 23 kDa; la PRL grande tiene un tamaño mayor (PM=45-60 kDa) y está producida por una falta de eliminación de intrones, mientras que la macroprolactina (PM>100000 kDa) es un complejo constituido por PRL monomérica y proteínas plasmáticas como inmunoglobulinas2,3

La PRL monomérica constituye, en la mayoría de los casos, la forma plasmática predominante y con mayor actividad biológica, mientras que la PRL grande y la macroprolactina son menos activas y se encuentran en menor concentración. No obstante, esta última se ha detectado en elevada concentración fundamentalmente en hiperprolactinemias asintomáticas relacionándose la ausencia de sintomatología con su escasa actividad biológica4,5

Habitualmente, la hiperprolactinemia se diagnostica mediante la cuantificación inmunoanalítica de PRL en suero, si bien la determinación de las distintas formas de PRL requiere el uso de técnicas cromatográficas costosas y laboriosas. Por ello, en la práctica clínica el método más frecuentemente utilizado para detectar macroprolactina es la precipitación con polietilenglicol (PEG) y cálculo del correspondiente porcentaje de recuperación6,7. En el presente estudio hemos determinado el porcentaje de recuperación de PRL tras precipitación con PEG en mujeres con hiperprolactinemia con el propósito de conocer las causas más frecuentes de hiperprolactinemia asociadas a la presencia de macroprolactina.

Pacientes y Métodos 

Se han estudiado la presencia de macroprolactina en un total de 78 mujeres con sospecha clínica de hiperprolactinemia remitidas al Laboratorio de Hormonas del Hospital Universitario La Fe de Valencia para determinar los niveles séricos de PRL. La edad media de los pacientes fue de 32 ± 8 años (rango: 17-49 años). 

La PRL sérica fue determinada por quimioluminiscencia mediante el analizador Vitros(Johnson). La hiperprolactinemia fue definida como aquellos niveles séricos de PRL superiores a 20 ng/ml. Las causas de las hiperprolactinemias fueron clasificadas en los siguientes grupos: orgánicas (neurogénicas, hipotalámicas e hipofisarias), idiopáticas y farmacológicas8

La detección de macroprolactina fue realizada mediante precipitación del suero con PEG y posterior determinación de PRL en el suero tratado7. La cuantificación de macroprolactina fue expresada como el porcentaje de recuperación de PRL, entendiendo como tal el porcentaje entre la concentración de PRL determinada en el sobrenadante obtenido tras tratar el suero con PEG y la de PRL detectada directamente a partir del suero. Un valor de recuperación £ 40% fue considerado como macroprolactinemia. 

La presencia de macroprolactinemia y la causa de hiperprolactinemia fueron comparadas estadísticamente mediante el test de McNeman. En todas las comparaciones se asumió un nivel de significación a=0,05.

Resultados y Discusión 

Los niveles de PRL oscilaron entre 29 y 722,5 ng/ml (media: 84,46 DE: 99,60 en ng/ml). La etiología de las hiperprolactinemias estudiadas viene reflejada en la tabla 1. Así, en 39 casos (50%) la hiperprolactinemia fue de origen hipofisario y en 31 casos (39,8%) se consideraron idiopáticas. En los 8 restantes casos, la hiperprolactinemia fue de origen hipotalámico (3 casos), neurogénico (2 casos) y farmacológico (2 casos). 

 



La justificación diagnóstica más frecuente fue la presencia de microadenoma secretor (33 casos); de hecho, esta patología constituyen la causa más común de tumores funcionales de la hipofisis9. Mientras que en 31 casos (39,8%), la hiperprolactinemia no se relacionó con una posible causa hipofisaria, estando asociada con alteraciones del ciclo ovárico. 

Con respecto a la recuperación de PRL, en 16 casos fue inferior al 40% y se consideraron macroprolactinemias, correspondiendo 5 de ellas a hiperprolactinemia hipofisarias y 11 a hiperprolactinemia idiopáticas. En 7 casos, la recuperación fue entre el 40% y el 60%, mientras que en los 55 casos restantes, la recuperación fue superior al 60% (Tabla 2). En cuanto a las macroprolactinemias de origen hipofisario, en todos los casos se diagnosticaron de microadenoma secretor, mientras que las idiopáticas, 7 de ellas se asociaron a alteraciones del ciclo ovárico mientras que las otras 4 se relacionaron con hiperandrogenismo. En el presente estudio, el número de pacientes con macroprolactinemia fue significativamente mayor en las hiperprolactinemia idiopáticas que en las hipofisarias (p<0.05). 

 



La macroprolactinemia ha sido frecuentemente descrita como un cuadro clínico benigno y asintomático, donde los pacientes no refieren una sintomatología típica de hiperprolactinemia10. No obstante, otros estudios describen casos de macroprolactinemia con síntomas característicos de hiperprolactinemia4,11,12

Hemos de resaltar que la macroprolactinemia ha sido también relacionada con hiperprolactinemias idiopáticas13; en tales casos, deberiamos sospechar sobre la presencia de microadenomas secretores o hiperplasia lactotrofa en pacientes donde el examen radiológico de la pituitaria fuera normal. Por tal motivo, es necesario excluir todas las posibles causas patológicas de hiperprolactinemia antes de considerar la macroprolactina como responsable de los niveles séricos elevados de PRL y, sobre todo, porque las macroprolactinas son detectadas no solamente en hiperprolactinemias idiopáticas sino también en otros tipos de hiperprolactinemias (Tabla 2). 

Por otra parte, la determinación de macroprolactinas mediante precipitación del suero con PEG es un método sencillo y lo suficientemente reproducible para su utilización en la práctica rutinaria, mostrando además una buena correlación con la concentración plasmática de macroprolactina. Los puntos de corte de esta técnica han sido determinados, demostrando que un porcentaje de recuperación inferior al 40% presenta una sensibilidad del 100% en el diagnóstico de macroprolactinemia7, si bien diversos factores pueden modificar la prevalencia de macroprolactina tales como la concentración sérica de PRL utilizada para definir una hiperprolactinemia, o bien, el método utilizado en detectar la macroprolactinemia14

A la vista de los resultados obtenidos, consideramos la macroprolactina como una determinación analítica útil para estudiar las hiperprolactinemias funcionales, aunque no ayudaría a diferenciar la etiología de las hiperprolactinemias. Asimismo, su detección permitiría estudiar su relación con las hiperprolactinemias asintomáticas, así como su implicación en la sintomatología asociada a las hiperprolactinemias idiopáticas. Por ello, su determinación mediante precipitación con PEG y posterior recuperación nos parece de utilidad práctica en la rutina analítica.

 

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