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Revista de Diagnóstico Biológico

versión impresa ISSN 0034-7973

Rev Diagn Biol vol.51 no.2  abr./jun. 2002

 

COMUNICACIÓN BREVE

Neumonía extrahospitalaria con bacteriemia por Ochrobactrum

anthropi en un niño inmunocompetente

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F. Gascón, MA. Zafra*, MA. Castaño, C. de la Cámara*, M. Valle, I. Sánchez.

Servicio de Laboratorio Clínico. (*)Servicio de Pediatría. Hospital "Valle de los Pedroches". Pozoblanco (Córdoba).

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Palabras clave: Ochrobactrum anthropi, neumonía, bacteriemia, niños. 

Key words: Ochrobactrum anthropi, pneumonia, bacteraemia, children. 


Recibido: 23-VII-01 

Correspondencia: Félix Gascón Luna 
Servicio de Laboratorio Clínico. Hospital "Valle de los Pedroches"  ;
E-mail: labpozo@mx3.redestb.es

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Introducción 
Ochrobactrum anthropi es un bacilo gram negativo, no fermentador, aeróbico, móvil, oxidasa positivo. Este microorganismo es considerado como patógeno oportunista de baja virulencia, siendo descrito el primer caso de infección humana en 19801. Desde entonces se ha considerado como causante de infecciones oportunistas en pacientes inmunodeprimidos con catéter permanente, sobre todo pacientes hematólogicos, neoplásicos, receptores de transplante o con diálisis peritoneal2-4

En la presente comunicación, describimos un caso de neumonía con bacteriemia por Ochrobactrum anthropi en un niño de 3 años, no imunocomprometido y sin antecedentes personales ni epidemiológicos de interés. Debemos destacar que, en la literatura revisada, no hemos encontrado ningún caso de bacteriemia en niños no inmunocomprometidos sin presencia de catéter (MEDLINE: utilizando Ochrobactrum anthropi y "children" como palabras claves).
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El paciente acude al Servicio de Urgencias de nuestro Hospital por un episodio de fiebre (40ºC) de 48 horas de evolución, con tos, afectación del estado general y dolor epigástrico. Había iniciado el día anterior tratamiento con cefixima oral, sin mejoría. En los antecedentes se cita nacimiento pretérmino (34 semanas), con bajo peso al nacimiento (1400 gr), pero sin patología significativa. También se refiere algún episodio de bronquitis sibilante de buena evolución, sin presentar otra patología de interés hasta este episodio. A la exploración presentaba dificultad respiratoria leve, con tiraje supraesternal, hipoventilación en hemitórax derecho y crepitantes en la base derecha. El resto de la exploración física fue normal. En la radiografía de tórax se observó un infiltrado en lóbulo medio. El hemograma reveló leucocitosis (19.270 leu/mm3) y neutrofilia (81,2%) con normalidad de hemoglobina y plaquetas. La velocidad de sedimentación estaba elevada (67 mm/h). El perfil bioquímico y el estudio de coagulación fueron normales. Se ingresó al paciente con el diagnóstico de neumonía, recogiéndose hemocultivos en pico febril e iniciando tratamiento empírico con ceftriaxona IV 100 mg/Kg/día en 2 dosis y claritromicina oral 7,5 mg/Kg/12h. Se practicó una intradermorreacción de Mantoux que fue negativa. El paciente quedó afebril a las 24-48 horas de iniciado el tratamiento, con mejoría lenta de la dificultad respiratoria y de la auscultación. 

El hemocultivo fue positivo a las 24 horas de incubación y se procesó según el protocolo habitual de nuestro laboratorio. Los subcultivos en agar chocolate presentaron a las 24 horas unas colonias de 1 mm de diámetro, convexas, lisas y brillantes. La tinción de gram evidenció bacilos gram negativos. La prueba de la oxidasa fue positiva, presentando movilidad y crecimiento en agar MacConkey. Ochrobactrum anthropi fue identificado por medio de las pruebas bioquímicas de la galeria automatizada Vitek (Bio-Mérieux) de gram negativo (Id 32 GN), donde se apreció ausencia de hidrólisis de la esculina, con una prueba de ONPG negativa y una hidrólisis de la urea positiva. El antibiograma mostraba resistencia frente a ticarcilina-clavulánico, piperacilina-tazobactam, aztreonam, cefsulodina, ceftazidima y fosfomicina, siendo sensible a cotrimoxazol, ciprofloxacina, aminoglucósidos e imipenem. 

Una vez informado el antibiograma, se procedió al cambio del tratamiento, suspendiendo la claritromicina y añadiendo a la ceftriaxona una pauta de gentamicina IV 2,5 mg/Kg/8h más cotrimoxazol oral 35 mg SMZ y 7 mg TM/Kg/día en 2 dosis. Durante el ingreso se realizó ecografía cardiaca sin hallazgos y un test del sudor que fue normal (34 mEq/L). Los niveles de inmunoglobulinas séricas estaban dentro del rango de la normalidad. 

El paciente mejoró, resultando negativo el hemocultivo de control postratamiento. Fue dado de alta asintomático, con una velocidad de sedimentación de 13 mm/h, a las 96 horas de instaurar el nuevo tratamiento. La evolución clínica fue favorable, finalizando el tratamiento de forma ambulatoria con curación clínico-radiológica en control posterior.

Ochrobactrum anthropi es un bacilo aeróbico gram negativo, con flagelos peritríticos, que ha sido aislado en distintas muestras clínicas (sangre, LCR, tracto urogenital, vías respiratorias, oído, ojos) y puede formar parte de la flora intestinal normal. En los últimos años ha aumentado su importancia como patógeno nosocomial en pacientes inmunocomprometidos5,6. Su identificación puede ser complicada y laboriosa con los métodos clásicos, pero se facilita con los sistemas automatizados. La galería que hemos usado, Id 32 GN de Vitek (Bio-Mérieux), lo identifica correctamente en el 99,9% de los casos7. No obstante, en la rutina de trabajo, siempre debemos tener presente este germen ante bacilos gram negativos móviles, oxidasa positivos y con crecimiento en agar MacConkey, debiendo ensayar prueba de ONPG, hidrólisis de esculina y de urea8

La neumonía por este germen ha sido descrita en pacientes adultos inmunocomprometidos6, pero no se ha comunicado ni en niños ni en pacientes inmunocompetentes. El caso descrito reúne estas dos condiciones, pues se trata de un niño que no presenta síntomas ni signos de déficit inmunológico. Con respecto al germen aislado, su presencia en el hemolcultivo no implica directamente que deba considerarse como agente etiológico de la neumonía. La posibilidad de contaminación no podemos excluirla. No obstante, el cuadro clínico corresponde al de una neumonía bacteriana, constatándose la resolución del mismo una vez instaurado el tratamiento antibiótico adecuado. A este respecto, aunque en la literatura se refiere como habitual la evolución favorable de infecciones por O. anthropi, incluso en pacientes con regular estado clínico9, consideramos necesario el estudio de la sensibilidad antibiótica, dada la amplia resistencia que presenta este germen frente a beta-lactámicos. En nuestro caso, O. anthropi presentó múltiples resistencias, con un patrón de sensibilidad que coincide con lo descrito en la literatura10. Como conclusión, debemos reseñar el posible papel emergente de Ochrobactrum anthropi como patógeno, debiéndose tener en cuenta su aislamiento en cualquier muestra clínica y no solo en infecciones nosocomiales.

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Bibliografía 
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