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Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría

versión On-line ISSN 2340-2733versión impresa ISSN 0211-5735

Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. vol.35 no.128 Madrid oct./dic. 2015

http://dx.doi.org/10.4321/S0211-57352015000400002 

ORIGINALES Y REVISIONES

 

Esquizofrenia en la prensa: ¿el estigma continúa?

Schizophrenia in the press: does social stigma continue?

 

 

Candela Pérez Álvareza; Laura Bosqued Molinab; María Nebot Macíasc; Montserrat Guilabert Vidald; Jorge Pérez Zaerae; Miguel Ángel Quintanilla Lópezf

a, b, c y d Médicos Internos Residentes de Psiquiatría. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, España.
e Licenciado en Periodismo.
f Médico Adjunto de Psiquiatría. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza. España.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Introducción: los medios de comunicación son la principal fuente de información sobre salud mental para la población, por lo que pueden ser determinantes en la estigmatización. El objetivo del estudio fue analizar la utilización del término "esquizofrenia" por los medios de comunicación escritos.
Método: se realizó búsqueda de noticias publicadas a través de los buscadores digitales de seis periódicos, que incluyeran la palabra "esquizofrenia". Se separaron las noticias que hacían un uso metafórico del término. Las noticias referidas a la enfermedad se dividieron en cinco grupos según su contenido. Se analizaron con mayor profundidad las dedicadas a delitos.
Resultados: se analizaron 497 noticias. 126 (25,4%) hacían un uso metafórico del término "esquizofrenia". De las 371 restantes, 143 (38,5%) trataban sobre delitos, 105 (28,3%) sobre divulgación científica, 40 (10,8%) nombraban a alguien con esquizofrenia, 37 (10%) hablaban sobre falta de recursos o estigma, y 46 (12,4%) sobre otros temas. En las noticias sobre delitos, la persona con esquizofrenia era víctima en 16,1% y causante del delito en 83,9% y se utilizaban con relativa frecuencia expresiones estigmatizantes.
Conclusiones: persiste en la prensa una tendencia a mostrar de manera desproporcionada historias negativas sobre los pacientes con esquizofrenia. Además, es frecuente el uso de la palabra esquizofrenia de forma denigrante, contribuyendo al estigma existente alrededor del término.

Palabras clave: esquizofrenia, periódicos, salud mental, estigma social, medios de comunicación de masas, estereotipo, violencia.


ABSTRACT

Introduction: mass media is a major source of information about mental health and its attitude can be a determinant for stigmatization. The objective of this study was to examine the use of the term "schizophrenia" in print media.
Methods: A search of posted news including the word "schizophrenia" was done through digital finders of six Spanish newspapers. Articles where the term "schizophrenia" had a metaphoric use were separated. Articles referred to the disorder were divided in five groups according to their content. Articles related to criminal acts were analyzed more deeply.
Results: 497 articles were examined. In 126 (25,4%) the use of "schizophrenia" was metaphoric. From the remaining (371), 143 (38,5%) were about criminal acts, 105 (28,3%) about science popularization, 40 (10,8%) mentioned people with schizophrenia, 37 (10%) were about lack of health resources and stigma, 46 (12,4%) about other issues. In news about criminal acts, people with schizophrenia were victims in 16,1% and offenders in 83,9%, and stigmatizing expressions were used with relative frequency.
Conclusions: The press tends to show disproportionately negative stories about people who suffer from schizophrenia. Furthermore, the word "schizophrenia" is used in a denigrating manner quite often, contributing to stigma around the term.

Key words: schizophrenia, newspapers, mental health, social stigma, mass media, stereotyping, violence.


 

Introducción

Los medios de comunicación son la principal fuente de información sobre salud mental para una gran mayoría de la población. Una cobertura informativa objetiva y rigurosa puede ser una buena herramienta para combatir el estigma que sufren las personas con trastorno mental. Por el contrario, si transmiten repetidamente conceptos erróneos o hacen un mal uso del lenguaje, los medios de comunicación contribuyen a perpetuar el estigma y reforzar los estereotipos.

La estigmatización de la enfermedad mental puede tener efectos muy negativos sobre la atención psiquiátrica de los pacientes. Como consecuencia del rechazo social que perciben, los pacientes pueden minimizar o negar los síntomas, abandonar el tratamiento o aislarse de la sociedad.

Los reportajes basados en falsos mitos sobre la salud mental y sus alteraciones, que ponen énfasis en la disfunción social de los enfermos o que fomentan la asociación entre enfermedad mental y violencia, contribuyen de forma relevante a la discriminación. Pero también existe otra forma más indirecta en que los medios de comunicación pueden contribuir potencialmente a la estigmatización, perpetuando usos imprecisos o metafóricos de términos relacionados con la enfermedad mental (1). El uso metafórico consiste en aplicar una palabra a un objeto o concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación. La utilización de la palabra esquizofrenia con el significado de incoherencia o contradicción, sería un ejemplo de ello. Se ha observado que cuando la etiología de una enfermedad es considerada misteriosa o incomprensible, hay mayor tendencia a usarla de forma metafórica como reflejo de la existencia de creencias estigmatizantes (2).

Además, existe evidencia de que si la sociedad percibe a las personas con enfermedad mental como peligrosas o incapaces, las políticas y la legislación derivadas de estas creencias tienden hacia el control y la contención en vez de hacerlo hacia la recuperación y la vida en comunidad (3).

Son los pacientes con trastorno mental grave, especialmente quienes padecen trastornos psicóticos como la esquizofrenia, los más expuestos a ver mermada su dignidad en este ámbito. El estigma asociado a la esquizofrenia no tiene fronteras y ha quedado plasmado en estudios realizados en distintos países, incluso en algunos se ha demostrado que los psiquiatras evitan mencionar a los pacientes el diagnóstico de esquizofrenia debido al intenso rechazo asociado al término (4).

Un número relativamente amplio de estudios se han dedicado a la relación entre enfermedad mental y medios de comunicación, pero pocos se han focalizado en el trato dado a la esquizofrenia.

Por otra parte, defender a los pacientes con enfermedad mental de la discriminación que puedan padecer, forma parte de los requisitos éticos de la práctica clínica de la psiquiatría, según acuerdos internacionales en el ámbito de la Psiquiatría y la Bioética. En sus contactos con los medios de comunicación, los psiquiatras deben asegurarse de que las personas que padecen enfermedad mental sean presentadas sin merma de su dignidad y de su orgullo personales (5).

En los últimos años se han creado en España varias guías con recomendaciones de buenas prácticas para los medios de comunicación respecto al tratamiento dado a la salud mental y sus alteraciones en las noticias publicadas. Estas guías han sido elaboradas por diversas instituciones (Ministerio de Sanidad, gobiernos autonómicos, sociedades científicas, asociaciones de pacientes y familiares...) (6-8).

Los principales objetivos del presente estudio fueron analizar la utilización del término "esquizofrenia" por los periódicos, la significación atribuida al término, la existencia de contenidos estigmatizantes y la adecuación a las guías de estilo existentes.

 

Material y métodos

Se realizó una búsqueda sistemática de noticias publicadas entre el 1 de enero de 2013 y el 31 de marzo de 2014, a través de los buscadores digitales de seis periódicos españoles, cuatro de distribución nacional (El País, El Mundo, La Vanguardia y La Razón) y dos regionales (Heraldo de Aragón y El Periódico de Aragón), que incluyeran en el titular o en el contenido del artículo la palabra "esquizofrenia".

Se separaron las noticias que hacían un uso metafórico de la palabra "esquizofrenia", analizando qué significado se daba al término.

Las noticias referidas a la enfermedad (uso no metafórico) se dividieron en cinco grupos, según su contenido:

1) Actos delictivos/violentos.

2) Divulgación científica, tratamientos, investigación.

3) Comentario sobre alguien que padece esquizofrenia.

4) Falta de recursos socio-sanitarios o lucha contra el estigma.

5) Otros.

Se analizaron con mayor profundidad las noticias dedicadas a actos delictivos, valorando el papel atribuido a la persona con esquizofrenia y si el lenguaje utilizado incluía términos o expresiones que pudieran ser estigmatizantes.

 

Resultados

Se encontraron y analizaron 497 noticias que contenían la palabra "esquizofrenia", de las cuales 126 hacían un uso metafórico del término "esquizofrenia", prácticamente en todos los casos con una connotación negativa (incoherencia, desorden, desequilibrio, inestabilidad, excentricidad).

De las 371 referidas literalmente al trastorno mental, 143 (38,5%) trataban sobre actos delictivos, 105 (28,3%) sobre divulgación científica, tratamientos o investigación, 40 (10,8%) nombraban a alguien con esquizofrenia sin profundizar más en el tema de la enfermedad mental, 37 (10%) hablaban sobre falta de recursos socio-sanitarios o sobre el estigma o discriminación sufrida por los enfermos, y 46 (12,4%) trataban sobre otros temas (Figura no 1).

 

 

En las noticias sobre actos delictivos, la persona con esquizofrenia era víctima en 23 (16,1%) y causante del delito en 120 (83,9%) (Figura no 2). Hasta en 9 de los 23 casos en que la persona con esquizofrenia ocupaba el papel de víctima de un delito, se justificaba, al menos parcialmente, al agresor.

 

 

En un número relevante de las noticias dedicadas a delitos, se observó un uso del lenguaje contrario a las recomendaciones de las guías de buenas prácticas. En 20 noticias se decía "esquizofrénico" en vez de "persona con esquizofrenia"; en 30 se hablaba de "ataque" o "brote" en lugar de "descompensación o reagudización"; 16 noticias incluían términos como "loco", "demente", "peligroso", "chiflado"; en al menos 3 ocasiones se hablaba de "manicomio", "reclusión" o "encierro" en lugar de "ingreso" u "hospitalización" (Figura no 3).

 

 

Discusión

Un porcentaje importante de artículos estaban dedicados a noticias sobre divulgación científica, tratamientos o resultados de investigación. A pesar de que en muchos de ellos se nombraba la esquizofrenia junto con otras enfermedades, sin profundizar más en el tema, es importante reconocer en la prensa una intención de comunicar avances científicos sobre dicho trastorno. Esto podría servir para transmitir una imagen más positiva de la enfermedad, facilitando que sea vista como un trastorno que se puede tratar y con una etiología que sería cada vez menos misteriosa, frente a la imagen de enfermedad incomprensible e incurable que pueden alimentar otro tipo de artículos.

También es importante la presencia, aunque sea en bajo porcentaje, de artículos centrados en hablar del rechazo sufrido por los pacientes con enfermedad mental o de la falta de recursos socio-sanitarios disponibles en el ámbito de la salud mental. Suele darse protagonismo a representantes de asociaciones de familiares de pacientes o a profesionales sanitarios con mayor frecuencia que a los propios pacientes. Es importante que estos colectivos hablen en la prensa, pero también sería necesario que hubiera noticias protagonizadas por algún paciente concreto. Si se les diera más voz en primera persona, tal vez eso podría ayudar a darles mayor visibilidad como individuos autónomos e independientes, ya que este silencio y ocultamiento ha sido una de las causas de la visión distorsionada que se tiene de este colectivo (9).

A pesar del porcentaje nada desdeñable de artículos positivos o neutrales, persiste en la prensa una tendencia a mostrar de manera desproporcionada historias negativas sobre los pacientes con esquizofrenia y a vincular dicho trastorno mental con la comisión de actos delictivos, minimizando en contraposición el papel de víctimas de delitos que en muchas ocasiones experimentan estos pacientes.

Solo en el 16,1% de las noticias sobre actos delictivos ocupaban el papel de víctimas, frente al 83,9% en que eran causantes de los mismos. Todavía más preocupante resulta que en casi el 40% (9 de 23) de los artículos en los que eran presentados como víctimas, se justificaba de alguna manera el acto cometido contra la persona con esquizofrenia (en algún caso incluso tratándose de un homicidio), mediante expresiones como "la convivencia con él era insostenible", "estaba muy alterado", "tenía un largo historial criminal". De esta manera, se puede dar a entender que convivir con un enfermo mental o tratar con él en cualquier ámbito es tan difícil que sería lógico y comprensible, incluso aceptable por la sociedad, que otras personas actuaran de forma violenta frente a él. Consideramos que transmitir esta idea puede ser perjudicial y peligroso, sobre todo si se tiene en cuenta que, según los datos procedentes de la literatura científica, se trata de un colectivo que es con mayor frecuencia víctima de delitos que perpetrador de los mismos (10-11).

A pesar de las guías de buenas prácticas elaboradas y dirigidas hacia los medios de comunicación, es frecuente un uso del lenguaje contrario a esas recomendaciones. No hay que olvidar que, aparte de transmitir información, los periodistas tienen como objetivo captar la atención del público y, para lograrlo, necesitan historias con controversia o conflicto que generen interés en su audiencia. Por desgracia, las historias con titulares impactantes que incluyen a personas con enfermedad mental y algún tipo de acto criminal, cumplen los requisitos para ser atractivas para los lectores. De hecho, no es infrecuente que informaciones correctas vayan encabezadas por un titular discriminatorio.

Sin embargo, no todas las malas prácticas pueden ser achacadas al sensacionalismo. Es probable que en muchos casos se deban más al desconocimiento o a razones prácticas que a una intención estigmatizante o sensacionalista. Por ejemplo, "esquizofrénico" es más corto que "persona que padece esquizofrenia", algo no despreciable teniendo en cuenta la limitación de espacio con la que tienen que trabajar frecuentemente los redactores.

En el análisis de noticias realizado, también se ha observado que es frecuente el uso metafórico de la palabra esquizofrenia de forma denigrante para descalificar a personas o grupos, contribuyendo a los prejuicios existentes alrededor del término. Es llamativo que en muchas noticias se haga referencia a discursos de representantes públicos y políticos, que incluyen en éstos un uso inadecuado del término, con las consecuencias que ello puede tener sobre el estigma, máxime considerando la gran repercusión mediática que tienen sus palabras.

Como se ha comentado previamente, la connotación negativa atribuida a la palabra esquizofrenia perjudica la percepción que la población general tiene de dicho trastorno. Además, no debe subestimarse el impacto que tiene sobre las personas que sufren esquizofrenia, ya que pueden interiorizar esas percepciones negativas y aislarse u ocultar su sintomatología, anticipándose al rechazo que podrían recibir por parte de la sociedad.

Se ha observado que los resultados son similares a los obtenidos en estudios realizados en otros países sobre esquizofrenia y prensa, lo que indicaría que, tanto el estigma de la enfermedad mental como la tendencia de la prensa a poner el foco sobre las historias negativas de las personas que la padecen, son algo universal. En un estudio en los periódicos turcos se vio que mientras una historia positiva sobre esquizofrenia aparecía una vez cada 12,2 días, una historia negativa o un uso metafórico del término lo hacían cada 3,1 días (12). En otro estudio llevado a cabo en Corea del Sur, se encontró que las historias negativas ocupaban un 46,7% de las noticias, frente al 30,1% de historias neutrales o positivas (13). Otro estudio realizado en tres países centroeuropeos sobre el tratamiento dado en la prensa a la salud mental y las enfermedades mentales reflejó que más de la mitad de los artículos contenían aspectos negativos y que los trastornos psicóticos eran los más estigmatizados (14).

Resultados en esa misma línea fueron obtenidos en un estudio sobre la prensa australiana, donde un 47,3% de las noticias vinculaban esquizofrenia con alguna forma de violencia, y la persona con este trastorno era perpetrador de violencia con una frecuencia seis veces mayor que víctima (15). En otros dos estudios se encontró que las personas con psicosis u otro trastorno mental grave eran presentadas como perpetradoras de homicidio en el 24% de las noticias y como víctimas en solo el 3% (16-17).

En un estudio sobre el uso del término esquizofrenia en los periódicos italianos (18), el 48,7% de las noticias que incluían la palabra esquizofrenia con un uso no metafórico, trataban sobre homicidios y un 14,6% sobre agresiones físicas o verbales perpetradas por personas con esquizofrenia.

A pesar de estos datos negativos publicados en los últimos años, existen estudios que demuestran que el número de artículos dedicados a actos criminales ha disminuido respecto a épocas previas (19). En un estudio comparativo entre los años 2000 y 2010 realizado en Estados Unidos se observó una disminución estadísticamente significativa en la proporción de artículos dedicados a crímenes cometidos por una persona con esquizofrenia (20).

En cuanto al uso metafórico de la palabra esquizofrenia, los significados atribuidos al término son similares en los distintos estudios (incoherencia, contradicción, excentricidad, inestabilidad), pero varía la frecuencia de uso respecto al total de noticias, siendo más elevada en Italia (73,7%) y Turquía (44,1%), intermedia en Estados Unidos (20-25%) y el presente estudio (25,4%), y más reducida en Australia (13%) y Corea del Sur (10,4%).

También existen estudios que confirman que transmitir historias positivas en los medios de comunicación o en otros ámbitos de amplia difusión, como el cine, favorece la imagen que la población tiene sobre las personas con enfermedad mental. Por ejemplo, en Turquía se comprobó que coincidiendo con la película "A beautiful mind" ("Una mente maravillosa"), hubo un incremento de referencias positivas sobre la esquizofrenia.

En varios países se han realizado intentos de mejorar el tratamiento de los medios de comunicación respecto a la enfermedad mental, tanto de manera directa (proporcionando a los reporteros fuentes de información y material apropiado sobre salud mental) como indirecta (por ejemplo, a través de campañas informativas dirigidas a la población). La efectividad de dichas intervenciones ha sido relativa. Por ejemplo, tras una intervención realizada sobre un periódico canadiense se observó un incremento de las historias positivas relacionadas con los trastornos mentales y de la extensión media de éstas, pero fue paralelo a un aumento de las historias con contenido negativo (21).

En resumen, existen intentos en la prensa por transmitir noticias neutrales o positivas sobre la esquizofrenia, sobre todo dedicadas a hallazgos científicos o tratamientos farmacológicos, pero aún así persiste un alto porcentaje de artículos que vinculan la esquizofrenia con actos violentos o delictivos. Los psiquiatras, como parte de nuestra obligación ética de defender los derechos de los pacientes y contribuir a que sean tratados con dignidad y respeto, deberíamos seguir insistiendo, en la medida de nuestras posibilidades, en que estas tendencias a la hora de redactar noticias sobre esquizofrenia sean evitadas. Debemos entender el impacto que estas publicaciones pueden tener en nuestros pacientes, e informar, tanto a éstos como a la población general, sobre las posibilidades de recuperación, información que suele minimizarse u omitirse en los medios de comunicación. Los mensajes transmitidos a los periodistas deben ser claros y elaborados partiendo de la base de que el receptor no es experto en salud mental.

Para poder sensibilizar a los medios de comunicación sobre su papel en la lucha contra el estigma, es preciso disponer de más información sobre el tratamiento dado a la patología psiquiátrica en los medios.

Uno de los límites de este estudio es que se han incluido solo seis periódicos y los resultados pueden no ser generalizables a toda la prensa escrita. Por otra parte, el estudio es transversal, por lo que no permite valorar cambios a lo largo del tiempo. De cara a futuros estudios, sería interesante estudiar la evolución del enfoque dado en los periódicos a las noticias sobre esquizofrenia en distintos momentos, para valorar si se producen cambios a lo largo del tiempo y qué factores pueden influir. Observar qué variaciones se producen tras realizar una intervención concreta sobre la prensa permitiría valorar qué intervenciones son más efectivas para potenciar las historias positivas y reducir la asociación entre esquizofrenia y violencia, y la utilización de expresiones estigmatizantes.

También podría investigarse el uso dado en la prensa a otros términos relacionados con la enfermedad mental, como bipolaridad, depresión, suicidio, etc.

En este estudio no se han incluido medios de comunicación audiovisual, que hoy en día representan una fuente de información relevante para la población, sobre todo para los sectores de menor edad, por lo que analizarlos podría aportar información muy relevante. Además de valorar los artículos o programas informativos, se podría estudiar el trato dado a la salud mental en espacios de entretenimiento, ficción, etc.

Dada la complejidad del tema, parece adecuado formar equipos multidisciplinares que no solo incluyan psiquiatras o psicólogos, sino también profesionales del periodismo, para tener su visión sobre el asunto, entender mejor las limitaciones de su trabajo y facilitar la creación de estrategias comunes para luchar contra los estereotipos y prejuicios existentes alrededor de los trastornos mentales graves. Integrar a los periodistas en las intervenciones seguramente aportaría mejores resultados que situarlos como enemigos o culpabilizarlos en exceso del estigma que, no deberíamos olvidar, es multifactorial y extendido en múltiples ámbitos de la sociedad, siendo la prensa solamente uno de estos ámbitos, aunque de especial importancia debido a su fuerte influencia en la población.

 

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Dirección para correspondencia:
Candela Pérez Álvarez
(cperezalv@salud.aragon.es)

Recibido: 07/09/2014
Aceptado: 06/06/2015

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