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Nefrología (Madrid)

versión impresa ISSN 0211-6995

Nefrología (Madr.) vol.30 no.3   2010

 

CARTAS AL DIRECTOR

 

Rechazo agudo en el injerto pancreático

Acute rejection of pancreatic grafts

 

 

Dirección para correspondencia

 

 

Sr. Director:

El trasplante simultáneo renal y pancreático es la mejor opción de tratamiento para los pacientes jóvenes (<45 años) que presentan DM tipo 1 y nefropatía diabética en estadios avanzados, en ausencia de otros factores de riesgo cardiovascular, siempre que el tiempo de espera de trasplante no se prolongue más allá de lo razonable1.

Debido a las características de este tipo de donantes y receptores, la supervivencia del paciente, y del injerto renal es similar a la del caso de trasplante de donante vivo2. El injerto pancreático en este caso tiene una supervivencia en torno al 70% al quinto año post-trasplante.

Presentamos el caso clínico de un varón de 47 años, trasplantado de páncreas y riñón, de forma simultánea, que acude a revisión estando asintomático excepto por ligeras molestias en el área del injerto pancreático. Es remitido para ingreso desde consultas externas por objetivarse datos analíticos de daño pancreático.

Como antecedentes personales presenta HTA y DM tipo 1 con retinopatía y nefropatía diabética, permaneciendo en Diálisis peritoneal continua ambulatoria (CAPD) durante 18 meses. Se descarta cardiopatía isquémica y recibe un trasplante pancreático y renal hace 7,5 años, siendo ambos injertos funcionantes en la actualidad.

El donante era un varón de 21 años fallecido de politraumatismo, de igual grupo sanguíneo que el paciente, sin ninguna compatibilidad HLA entre los estudiados. Se trasplanta el páncreas con drenaje exocríno a duodeno. Ambos injertos son inicialmente funcionantes, no precisando insulina desde las primeras 24 horas, y siendo la Creap de 0,8 mg/dl al tercer día. Se realizó inducción con timoglobulina durante los primeros 4 días posteriores al trasplante, suspendiéndose por linfopenia y trombopenia, y se inició tratamiento con tacrolimus, siendo este último, MMF y prednisona la inmunosupresión de mantenimiento.

En el ingreso actual el paciente presenta buen control glucémico y de tensión arterial. En la exploración física no presentaba ningún dato patológico salvo molestias a la palpación en mesogastrio. Los principales datos analíticos en la revisión fueron: Creap 1 mg/dl, amilasa 440 mg/dl, lipasa 403 UI, y niveles de tacrolimus de 3,1 ng/ml. Se realiza estudio ecográfico que muestra un discreto edema en el injerto pancreático e índices de resistividad (IIRR) en límites normales; sin alteraciones a nivel del injerto renal.

Se interpretó el cuadro como compatible con rechazo agudo del injerto pancreático, en probable relación con niveles bajos de anticalcineurínico. En los primeros días del ingreso se ajustaron los niveles de tacrolimus hasta 10 ng/ml y se trató con 4 bolus de 6-metilprednisolona, con descenso pero sin normalización de las enzimas pancreáticas. Se decidió iniciar tratamiento con timoglobulina (dosis de 3 mg/kg), por vía de un catéter yugular. Esta medicación mal tolerada, y el paciente presentó fiebre, mialgias, intolerancia digestiva y quebrantamiento general, que mejoraba con tratamiento sintomático. Tras 3 dosis de timoglobulina se normalizaron las enzimas pancreáticas, y la función renal continuaba estable. En el momento del alta se introduce tratamiento profiláctico con septrim y valganciclovir oral.

El rechazo agudo es 1,5 a dos veces más frecuente en el trasplante combinado páncreas-riñón que en el trasplante renal simple. Es además más tardío y con más frecuencia corticorresistente3. Sin embargo, la pérdida del injerto a causa de un rechazo pancreático es más infrecuente en el caso de trasplante combinado que en cualquiera de las otras dos modalidades (páncreas después de riñón y páncreas solo)4. El rechazo pancreático puede asociarse o no con rechazo del injerto renal y puede ocurrir de forma sincrónica o asincrónica. Cuando ocurre simultáneamente es suficiente con confirmarlo mediante biopsia renal.

El rechazo pancreático se produce inicialmente contra las células acinares, por lo que los islotes de Langerhans continúan funcionando en un primer momento. Esto hace que el descontrol de la glucemia sea un evento tardío en el rechazo agudo pancreático con afectación de más del 90% del injerto.

En el trasplante de páncreas y riñón, el rechazo del injerto renal es más frecuente y más grave que el del pancreático, por lo que la monitorización de la creatinina sérica suele usarse para la detección del rechazo de ambos órganos. Sin embargo, hasta en un 15% de los casos se produce rechazo del páncreas sin que haya daño del injerto renal5.

En el caso de drenaje entérico no se puede monitorizar la función pancreática mediante la amilasuria, por lo que es importante prestar atención a datos más inespecíficos, como la amilasa y la lipasa pancreática sérica. La biopsia pancreática eco-dirigida no precisa laparotomía, pero presenta entre un 3 y un 15% de ausencia de diagnóstico por fallo en la toma de la muestra6. La alternativa diagnostica es la biopsia laparoscópica. La información que aporta el eco-doppler o la TAC, son con frecuencia inespecíficas.

 

Ana Guitián Pena1, Ángel Alonso Hernández2
1Servicio de Nefrología. 2Servicio de Nefrología y Unidad de Trasplante Renal.
Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña. La Coruña, La Coruña (España)

 

Referencias bibliográficas

1. Gruessner RW, Dunn DL, Gruessner AC, Matas AJ, Najarian JS, Sutherland DE. Recipient risk factors have an impact on technical failure and patient and graft survival rates in bladderdrained pancreas transplants. Transplantation 1994;57(11):1598-606.        [ Links ]

2. Gaston RS, Basadonna G, Cosío FG, Davis CL, Kasiske BL, Larsen J, et al. Transplantation in the diabetic patient with advanced chronic kidney disease: a task force report. Am J Kidney Dis 2004;44(3):529-42.        [ Links ]

3. Douzdjian V, Abecassis MM, Corry RJ, Hunsicker LG. Simultaneous pancreaskidney versus kidney-alone transplants in diabetics: increased risk of early cardiac death and acute rejection following pancreas transplants. Clin Transplant 1994;8(3 Pt 1):246-51.        [ Links ]

4. Gruessner AC, Sutherland DE. Pancreas transplant outcomes for United States (US) and non-US cases as reported to the United Network for Organ Sharing (UNOS) and the International Pancreas Transplant Registry (IPTR) as of June 2004. Clin Transplant 2005;19(4):433-55.        [ Links ]

5. Reddy KS, Davies D, Ormond D, Tuteja S, Lucas BA, Johnston TD, et al. Impact of acute rejection episodes on long-term graft survival following simultaneous kidney-pancreas transplantation. Am J Transplant 2003;3(4):439-44.        [ Links ]

6. Kuhr CS, Davis CL, Barr D, McVicar JP, Perkins JD, Bachi CE, et al. Use of ultrasound and cystoscopically guided pancreatic allograft biopsies and transabdominal renal allograft biopsies: safety and efficacy in kidneypancreas transplant recipients. J Urol 1995;153(2):316-21.        [ Links ]

 

 

Dirección para correspondencia:
Ana Guitián Pena,
Servicio de Nefrología,
Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña,
Canceliña, 1 4oA, 15011, La Coruña, La Coruña, España,
E-mail: ana.guitian.pena@sergas.es

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