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Nutrición Hospitalaria

versión impresa ISSN 0212-1611

Nutr. Hosp. vol.21  supl.1  may. 2006

 

ÁREA TEMÁTICA: ENFERMERÍA Y DIETÉTICA

 

Obstrucción esofágica por bezoar en pacientes críticos con nutrición enteral:
revisión de seis casos clínicos

Tabernero R1, Tomás E2, Gómez E1, Cobos E1, Lalueza MP2

1Unidad de Cuidados Intensivos. 2Servicio de Farmacia.
Área Traumatología. Hospital Universitari Vall d’Hebrón. Barcelona.

Objetivos: Descripción y análisis de los pacientes que presentaron obstrucción esofágica por bezoar y de los factores de riesgo que podrían relacionarse con su formación.
Material y métodos: Estudio retrospectivo de 6 pacientes (5 hombres/1 mujer) con una edad media de 35 años (intervalo 19-60)
ingresados en una UCI politraumática que presentaron bezoar, durante el periodo comprendido entre 2001-2005. Se recogieron variables biodemográficas y clínicas, y las relacionadas con la nutrición enteral. También se recogieron otras variables consideradas en la literatura como factores de riesgo de la formación de bezoar.
Resultados:

Conclusiones: Según la bibliografía (1) los principales factores de riesgo relacionados con la formación del bezoar son los trastornos de la motilidad esofágica y gastrointestinal por la propia patología o por fármacos. Asimismo la apertura del esfínter esofágico debido a la presencia de la sonda, provocan el reflujo y éxtasis de la dieta en el esófago lo que puede desencadenar la precipitación de las proteínas de la dieta por el contenido gástrico ácido. También la administración de sucralfato por SNG ha sido documentada como factor favorecedor del desarrollo del bezoar.Nuestros pacientes presentaron los principales factores de riesgo descritos en la bibliografía a excepción de la administración de sucralfato y destacamos que en todos ellos la aparición del bezoar fue inferior a 8 días tras el inicio de la administración de la nutrición. La posición en decúbito supino con cabecera inferior a 30º favorecería la formación del bezoar al facilitar el reflujo gastroesofágico. En esta serie de pacientes, tres de ellos precisaron cama especial adaptada al paciente con LMA cuyo ángulo máximo de inclinación es de 12º y los pacientes con diagnóstico de TT, se mantuvieron en posición inferior a 30º debido al material de osteosíntesis necesario para la resolución de sus fracturas. Por todo ello y dado que el control de la retención del contenido gástrico es bastante estricto en esta unidad, se propone la utilización de sondas postpilóricas en este grupo de pacientes con mayor riesgo de desarrollar bezoar.

Bibliografía:

1 García-Luna PP y cols.: Intensive Care Med 1997; 23:790-2.

 


Intervención de las enfermeras de nutrición en un hospital de día para adolescentes con trastornos de la conducta alimentaria

García Hernández R, Gimeno Laborda E, Benito Ruesca P, López Mallén P, Ocón Bretón J

Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio de Endocrinología y Nutrición. Zaragoza.

Introducción: El Hospital de Día para pacientes adolescentes con trastornos de la conducta alimentaria fue creado en nuestro Hospital en el año 2000. Desde entonces las enfermeras de Nutrición colaboramos como parte del equipo en los programas realizados hasta la fecha, como responsables de la educación nutricional.
Objetivos:

1. Proporcionar INFORMACIÓN: Conceptos básicos sobre Nutrición y Alimentación para sentar una buena base de conocimiento nutricional.
2. Conseguir la NORMALIZACIÓN de los patrones alimentarios mediante la incorporación hábitos saludables.
3. Entrenamiento de la familia sobre pautas nutricionales adecuadas.
Material y métodos:
Se imparten sesiones de una hora de duración, cuyo número está supeditado a la duración de cada programa:
1. Sesiones teóricas: Conceptos básicos sobre nutrientes, dieta equilibrada, etc.
2. Sesiones prácticas: Extrapolación de lo aprendido a la práctica mediante la confección en grupo de menús equilibrados, debates y coloquios sobre diferentes aspectos de la alimentación, etc.
3. Sesiones sobre alimentación saludable dirigidas a los familiares de los pacientes.
4. Realización y posterior debate sobre los diversos cuestionarios realizados.
5. Reuniones semanales de todo el equipo para puesta en común de la marcha del programa.
Resultados:
Hemos intervenido desde el año 2000 en 13 programas (13 grupos de adolescentes) con un total de 112 pacientes, distribuidos por años según tabla I.

Conclusiones:
1. Las sesiones educativas nutricionales se han revelado eficaces para facilitar la modificación de algunas conductas alimentarias erróneas en parte de las pacientes, según se concluye en los test de valoración subjetiva realizados.
2. Los Hospitales de Día o grupos de intervención para pacientes con trastornos de la conducta alimentaria deben contar en su equipo con profesionales de Nutrición que sean responsables de la valoración, recuperación y educación nutricionales.

 


Programa de soporte nutricional en pacientes afectos de cáncer esófago-gástrico

Villatoro, M1, Carrera, MJ1, Chillarón JJ1, Bessa X2, Pera M3, Gallen M4, Puig J1, Cano JF1.

1Hospital del Mar, Servicio de Endocrino y Nutrición. Barcelona.
2Hospital del Mar, Servicio de Digestivo. Barcelona.
3Hospital del Mar, Servicio de Cirugía. Barcelona.
4Hospital del Mar, Servicio de Oncología. Barcelona.

Introducción: La desnutrición es un hecho muy prevalente en pacientes con cáncer esófago-gástrico debido a la aparición de disfagia, anorexia y saciedad precoz que se da en este tipo de tumores. Numerosos estudios ponen de manifiesto la correlación entre el estado nutricional y la respuesta al tratamiento.
Objetivos:
Analizar el estado nutricional de los pacientes afectos de cáncer esófago-gástrico en el momento del diagnóstico y valorar la necesidad de modificación de la dieta de manera individual.
Material y métodos: Se estudiaron de forma prospectiva un total de 34 pacientes diagnosticados de cáncer esófago-gástricos desde enero 2005 hasta noviembre de 2005. En todos ellos, de forma protocolizada se realizó una valoración nutricional que incluía valoración global subjetiva (VGS), medidas antropométricas (peso, IMC, pérdida de peso, pliegue tricipital (PT) y circunferencia braquial (CB), impedanciometría, dinamometría, determinación plasmática de proteínas totales, albúmina, prealbúmina, transferrina. En función de la valoración nutricional se realizó intervención dietética basada en consejos dietéticos-nutricionales y modificación o adaptación de la dieta oral, pauta de suplementos nutricionales o la indicación de una nutrición artificial total. El paciente vuelve a ser valorado por el Servicio de Endocrino y Nutrición a los 3, 6, 12 y 18 meses.
Resultados: De los 34 pacientes estudiados 21 eran hombres y 13 mujeres. El 26,5 % diagnosticados de cáncer de esófago y el 73,5% de estómago. La edad media fue 70,5 ± 11,6 años, el peso 67,9 ± 13,9 kg, IMC 24,7 ± 4,2 kg/m2, la pérdida de peso 9,2 ± 6,2%, el PT 12,4 ± 4,6 mm y la CB de 27,9 ± 3,4 cm.

Conclusión: La prevalencia de desnutrición de los pacientes afectos de cáncer esófago-gástrico en el momento del diagnóstico fue de un 70,6 % en base a la VGS. El 85 % de los pacientes presentaron dificultades para llegar a cubrir sus necesidades nutricionales por lo que se les modificó la dieta.
Dada la elevada prevalencia de pacientes que presentan malnutrición y que necesitan intervención dietética creemos que la existencia de un programa de soporte nutricional puede ser útil en estos pacientes.

 


Importancia de un dietista clínico en el control de los pacientes hospitalizados en un servicio de medicina interna

Gómez P, Sarto B, Sánchez J, Puiggròs C, Pérez-Portabella C, Planas M.

Unidad de Soporte Nutricional. Hospital Universitari Vall d’Hebrón. Barcelona.

Introducción: El paciente hospitalizado presenta frecuentemente un problema de malnutrición, que se relaciona con la gravedad de la enfermedad que padece y con los procesos diagnósticos y terapéuticos que se realizan. Una intervención nutricional especializada y sistemática por un dietista podría mejorar el estado nutricional y la calidad de vida de los pacientes.
Objetivos: Valorar la eficacia de la atención dietética individualizada en una planta de hospitalización de Medicina Interna en un hospital de tercer nivel.
Material y métodos: Estudio prospectivo en pacientes correlativos en un período de 5 meses en los que se detectó riesgo nutricional mediante un screening (NSR 2002). En función del mismo se realizó un protocolo de valoración del estado nutricional: índice masa corporal (IMC), valoración global subjetiva (VGS), índice de riesgo nutricional (IRN, valoración de la ingesta y si necesario se pautó dieta individualizada y suplementos en función de las necesidades nutricionales y la tolerancia a la misma.
Resultados: Se realizó intervención nutricional a 148 pacientes (33% de los ingresos) [100 hombres (67,3%) y 48 mujeres (32,4%)]. La media de edad fue de 62,5 ± 13,4 (19-86 a.) Los diagnósticos fueron: 60% enfermedades hepáticas (cirrosis, colangitis, pancreatitis), 20% patologías cardiorrespiratorias (EPOC, I.C), 13% neoplasias y 7% patologías gastroenterológicas (colitis, gastroenteritis). La estancia hospitalaria media fue de 10,3 ± 8,9 (2-55 d.).
Se realizaron cambios de dieta en el 79% pacientes. El 35,1% de ellos necesitó suplementación no comercial; el 28,4% suplementos comerciales; el 25,7% no precisó suplementos, y el 10,8% utilizó ambos tipos de suplemento. Con la intervención nutricional se observó una mejoría del estado nutricional (tabla I) y del cumplimiento de ambos, dieta y
suplemento (tabla II).

Conclusiones: La intervención dietética permite mejorar el estado nutricional y el nivel de ingesta en pacientes enfermos y con riesgo de desnutrición, ingresados en el servicio de Medicina Interna.

 


Malnutrición en paciente oncológico en un hospital monográfico

Arribas Hortigüela L, Vilarasau Farré C, Elío Pascual I, Virgili Casas N, Burgos Peláez R.

Hospital Universitari de Bellvitge, Unidad de Nutrición y Dietética, Hospitalet de Llobregat. Barcelona.

Introducción: En pacientes oncológicos la malnutrición está asociada con una menor supervivencia, una peor respuesta y una disminución de la tolerancia de los tratamientos oncológicos.
Objetivos: El objetivo de este estudio es determinar la prevalencia de malnutrición en pacientes hospitalizados en un hospital oncológico monográfico que recibe soporte de una Unidad de Nutrición externa a demanda del médico responsable del paciente.
Material y métodos: El diseño fue epidemiológico y observacional. Para ello utilizamos la valoración global subjetiva (VGS) realizada por una dietista experimentada en el momento de ingreso y al alta de los pacientes ingresados en las unidades de oncología médica, radioterapia y hematología. Esta evaluación está validada como un buen método de screening en pacientes oncológicos y clasifica a los pacientes en 3 categorías: pacientes bien nutridos, moderadamente malnutridos o con riesgo de malnutrición y severamente malnutridos. En el estudio se incluyeron 129 pacientes ingresados de forma consecutiva descartando aquellos ingresados menos de 4 días y los ingresados en la unidad de cuidados paliativos. El 56,6% de los ingresos fueron programados y en su mayoría (71,3%) procedían de oncológica médica. Los pacientes incluidos tenían una media de edad de 59 años (± 13,4 años) y la estancia media hospitalaria fue de 10 días.
Resultados: El 84,5% de los pacientes había perdido peso en el momento de la evaluación al ingreso. La ingesta en el último mes había disminuido en 58,1% y el síntoma más frecuente era la anorexia presente en un 59,7%. Según la VGS el 55% de los pacientes al ingreso presentaban distintos grados de malnutrición aunque sólo el 18,6% de los pacientes fueron consultados para intervención nutricional durante el ingreso. Las cifras de albúmina al ingreso están disponibles en un 86% de los pacientes y solo en un 38,7% al alta. Se dispone de valoración nutricional al alta en el 84% de los casos y no se objetivaron cambios significativos en el estado nutricional al alta.
Conclusión:
Un elevado número de pacientes ingresados en un hospital oncológico monográfico están malnutridos. Por ello, deben considerarse estrategias para implementar un screening sistemático de malnutrición para realizar soporte nutricional precoz a todos los pacientes que lo precisen.

 


Uso de recursos nutricionales en hemotología

Peñalva A, Pérez-Portabella C, Planas M.

Unidad de Soporte Nutricional. Hospital Universitari Vall d’Hebrón. Barcelona.

Introducción: En pacientes hematológicos se desarrollan numerosos problemas derivados de la enfermedad y/o del tratamiento recibido. Un seguimiento continuo por parte de la Unidad de Soporte Nutricional, con una intervención dietética personalizada, es favorable debido a que estos efectos se agravan durante la hospitalización.
Objetivos: Asegurar que una intervención dietética personalizada es necesaria en la planta de hematología.
Material y métodos: Estudio prospectivo y observacional de los pacientes ingresados en la planta de hematología. Variables: edad; sexo; diagnóstico; estado nutricional [definido por 3 parámetros: índice de masa corporal (IMC), índice de riesgo nutricional (IRN) y % de pérdida de peso habitual (%PH)]; pérdida de peso durante hospitalización (PP); cambios en la dieta (CD); uso de suplementos (US); cambios en la ingesta (CI) y estancia hospitalaria (EH).
Resultados: 485 pacientes; 55,6 ± 17,9 años [17-99 a], 49% hombres y 51% mujeres, 64% linfoma, 26% leucemia, 10% mieloma.

Existe relación entre la EH y CD: mayor EH en los que sí precisan cambios 17 días vs los que no 6 d, p < 0,0001. Entre grupos a mayor EH mayor CD: 1-3 cambios estuvieron 14; 4-5 c, 24 d y > 5 c 37 d, p < 0,001.Existe también relación entre EH y US: mayor EH en los que sí precisan suplementos 10 d vs los que no 7 d, p < 0,001.En relación a la ingesta de la dieta, aquellos que mantuvieron o incrementaron su ingesta mostraron una menor EH que aquellos que disminuyeron su ingesta (9 d. vs 19, p < 0,001).
Conclusiones:
Hay un incremento a demanda de adaptar la dieta y/o usar suplementos dietéticos cuando el paciente permanece más tiempo en el hospital.
La recuperación de la enfermedad es muy larga y tiene muchas complicaciones que degeneran en problemas nutricionales, por tanto es crucial una intervención dietética y seguimiento.

 


Alergias alimentarias en el área hospitalaria

Halcón Guardiola P1, Piqueras Calero R1, García Luna PP1, Villamil F 1, Arrupea Moreno A1, Benítez R1, Esteban Gascón1 A, Villarubia A1.

1Hospital Universitario Virgen del Rocío. Unidad de Gestión de Nutrición. Sevilla.

Objetivos: Aunque las alergias alimentarias no son enfermedades claramente en relación con los hábitos alimentarios, el aumento de su prevalencia justifica el estudio de las mismas.
Material y métodos: La dieta de alergia es prescrita por el facultativo y la solicitud hecha a través del ordenador por el personal de enfermería. La dietista de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética es la encargada de elaborar una dieta personalizada para cada alergia.
• Se visita al paciente para definir con la mayor exactitud posible el perfil de la dieta.
• Acada paciente se le abre una ficha personal con la información necesaria para la realización de la dieta.
• La dietista supervisa la producción de la dieta en contacto con el personal de cocina que elabora los platos, proporcionándoles
toda la información necesaria. Los platos de las dietas de alergias se cocinan individualmente.
• De forma periódica se visita al paciente para verifica la eficacia de la dieta. Una vez suspendida la solicitud, o cuando el paciente es dado de alta, se archiva la información en un fichero de pacientes diseñado en Access.

Resultados:

• Desde finales de 1997 de 2005 se han realizado 1.354 dietas personalizadas de alergias, tanto en niños como en adultos.
• Esto representa el 10% del total de dietas personalizadas del hospital.
• Aunque no se observe un gran incremento de estas dietas, excepto en 2004, se mantiene una media de 153 alergias anuales.

Conclusiones:
• La alergia alimentaria es un problema muy prevalente en la población actual.
• Los alérgicos a los alimentos y sus familias se enfrentan, entre otros, al problema de la falta de información y desconocimiento del tema.
• Es necesaria la correcta instrucción, monitoreo y educación nutricional por parte de los trabajadores de la salud que tratan a estos pacientes.

 


Mortalidad en pacientes ingresados con nutrición enteral

Lecha M, Llorente M, Muns D, Albareda M, Viguera J, Mestrón A, Sánchez L, Vernet A, Olona N* , Vila LL

Servicio de Endocrinologia y Nutrición. Hospital Dos de Maig de Barcelona.
*Unidad de Epidemiología. Barcelona.

Introducción: En nuestro Centro, el 2% de pacientes ingresados no quirúrgicos requieren Nutrición Enteral (NE). Algunos estudios muestran, entre éstos, una mortalidad alrededor del 15%.
Objetivos: Conocer la mortalidad de nuestra población con NE en los últimos 10 años y analizar su posible asociación con distintas variables clínicas.
Material y método:
Estudio prospectivo y observacional en el que se incluyen 774 pacientes que precisaron NE vía sonda durante el ingreso hospitalario desde el año 1996 hasta el 2005. En nuestro registro se incluyen las siguientes variables: sexo, edad, patología que justifica la NE, nivel de conciencia, patologías de riesgo (diabetes, infecciosas, digestivas, cardiovasculares y neoplásicas), días de ingreso y días de NE. Para la comparación de variables cualitativas se ha utilizado la prueba del Chicuadrado y para las continuas la t-Student. El nivel de significación asumido ha sido p = 0,05. Para definir factores de riesgo asociados a la mortalidad se ha utilizado el análisis de Regresión Logística con un IC del 95%.
Resultados: De los 774 pacientes registrados un 61,8% fueron mujeres y un 38,2% hombres, con una edad media de 81,5 años (DS: 9,7 años). La patología que motivó la NE fue mayoritariamente la neurológica (93%). El nivel de conciencia de los pacientes, al recibir la NE, fue obnubilado en un 63,4%. Las patologías asociadas consideradas de riesgo se distribuían en: digestivas 9,4%, diabetes 34,1%, cardiológicas 15,1%, infecciosas 37,1% y neoplasias 6,2%. La estancia media de ingreso fue de 24 días (DS: 28 días) y la media de días con NE de 13,6 (DS: 15,6 días). Durante el ingreso fueron éxitus un 30,1% de los pacientes. El análisis univariante muestra que la mortalidad se asocia significativamente a la presencia de diabetes, cardiopatía, enfermedad digestiva, nivel de conciencia y sexo masculino. El resto de variables no se asociaron de forma estadísticamente significativa con la mortalidad. El análisis multivariante indica que los factores de riesgo de muerte fueron únicamente los siguientes: Obnubilación OR 3,6 (IC: 2,5-5,3), cardiovascular OR 1,6 (IC: 1,1-2,5) y sexo masculino OR 1,6 (IC: 1,1-2,2).
Conclusiones: 1. Casi una tercera parte de nuestra población con NE fallece durante el ingreso. 2. En nuestra población la obnubilación es la variable de mayor riesgo de mortalidad. 3. La edad media de nuestra serie es elevada en comparación a otros estudios y probablemente también influya en la elevada mortalidad de estos pacientes.

 


Desempeño del enfermero de una unidad de soporte nutricional (USN) en la atención a enfermos oncológicos ambulatorios que precisan iniciar nutrición enteral (NE) por sonda nasogástrica (SNG)

Romero Bayle C, Ortiz Segura D, Molinos Gonzalo MR, Ribas Salas M, Vázquez González C, Sánchez Curbelo JR, Pérez Portabella Maristany C, Planas Vilà M

Hospital Universitari Vall d´ Hebrón. Unidad de Soporte Nutricional. Barcelona.

Introducción: Entre las funciones del enfermero de nuestra USN está la atención a pacientes procedentes de la consulta de Oncología y Radioterapia que, por el curso de su enfermedad o a consecuencia de las terapias que reciben presentan disfagia avanzada o afagia con la consecuente desnutrición y por ello necesidad de iniciar NE por SNG.
Objetivos: Valorar la importancia del trabajo del enfermero de una USN en la atención a pacientes que requieren con urgencia NE por SNG.
Material y métodos: Estudio descriptivo y retrospectivo. Revisamos las historias clínicas de pacientes derivados desde la consulta de Oncología y Radioterapia que requerían iniciar NE por SNG en el período comprendido entre febrero y octubre de 2005. Las variables que tuvimos en cuenta: edad, sexo, diagnóstico, estado clínico (paliativo o no), días de NE, horas de instrucción, reconsultas no programadas, Índice de Karnofscky y tipo de nutrición al finalizar el estudio.
Resultados: Valoramos a 30 enfermos (28 hombres y 2 mujeres) con una media de edad de 59,7 y 49,0 años respectivamente; las patologías más frecuentes: Neoplasia de Lengua (40%) y de Laringe (5%); fueron necesarias 35 reconsultas con carácter urgente por problemas con la NE o las vías de administración. El 47% (n = 14) tenían buen pronóstico y el 53% (n = 16) eran enfermos paliativos. Recibieron NE durante 112 días como media y requirieron un promedio 3 horas de instrucción por paciente para ser autónomos en el suministro de la NE. La media del Índice de Karnofscky inicial fue de 85 y 80 el final. Al concluir el estudio el 13,5% (n = 4) continuaban con NE por SNG, igual porcentaje combinaban la NE por SNG con nutrición oral, 17% (n = 5) se alimentaban por sonda de gastrostomía, el 23% (n = 23) solo se nutrían por vía oral e igual número (n = 23) falleció.
Conclusiones: Con la atención en la USN a pacientes que necesitan iniciar NE por SNG de inmediato se evita recargar los servicios de urgencias y disminuir los ingresos hospitalarios; además se asegura una atención personalizada y continuada del paciente al ser enfermos que a posteriori se les continuará el seguimiento por parte del mismo personal especializado.

 


Eficacia del soporte nutricional en pacientes que reciben tratamiento de radioterapia

Sarto B, Zulueta B, Cots I, Puiggròs C, Sánchez J, Pérez-Potabella C, Planas M

Hospital General Vall d’Hebrón. Unidad Soporte Nutricional. Barcelona.

Introducción: El cuidado integral del paciente oncológico es fundamental, más del 60% de los pacientes neoplásicos precisan intervención nutricional por presentar síntomas propios de la enfermedad o efectos secundarios del tratamiento que interfieren con la ingesta. Un correcto diagnóstico nutricional así como la intervención dietética en una fase temprana podría comportar beneficios para el paciente.
Objetivos:
- Analizar el estado nutricional de los pacientes neoplásicos al inicio y al fin del tratamiento de radioterapia.
- Comprobar la efectividad del tratamiento dietético mediante la evolución del estado nutricional.
Material y métodos:
Estudio prospectivo de 6 meses de duración (mayo-octubre 2005).Pacientes derivados a consulta nutrición antes de iniciar el tratamiento, y que recibieron radioterapia con o sin quimioterapia concomitante.
Variables:
- Edad, Sexo, Patología Índice Karnofsky (IK) y días de tratamiento.
- Evolución del estado nutricional valorado mediante IMC, VGS, y % Pérdida de Peso respecto al Peso habitual.
- Tipo de tratamiento nutricional (recomendaciones dietéticas, dieta individualizada, ABAy suplementación).

Resultados :
N = 25 Edad: 60,5 ± 11,2 años (rango 29-84) Sexo: 84% hombres 16% mujeres.
Diagnóstico: 72% neoplasia cabeza y cuello, 16% neoplasia esófago-estómago, 12% otros.
Duración tratamiento nutricional: 66 ± 26,2 días (rango 3-119-días)
Índice Karnofsky al inicio: El 80% de los pacientes tenían un IK entre 90-100 (capaces de realizar actividades habituales con
normalidad), mientras que en el 20% restante oscilaba entre 70-80 (no capaces de realizar actividades con normalidad).


Conclusiones: Aunque muchos pacientes presentan riesgo antes de comenzar el tratamiento, con una detección precoz se consigue distinguir su progresión a malnutrición. Un alto porcentaje de pacientes necesitan atención dietética específica.

 


Anemia ferropénica y gastrectomía

Fernández de Bustos A, Virgili Casas N, Creus Costas G, Vilarasau Farré C, Pita Mercé AM

Hospital Universitari de Bellvitge. Unitat de Nutrició Clínica i Dietètica. Servei d’Endocrinologia i Nutrició. Hospitalet de Llobregat. Barcelona.

Introducción: La anemia ferropénica en la gastrectomía total y/o parcial se relaciona con la falta de ácido clorhídrico y la exclusión del duodeno del circuito alimentario. Apesar de ello no todos los gastrectomizados desarrollan ferropenia.
Objetivo: Valorar la incidencia de anemia ferropénica en pacientes gastrectomizados por neoplasia gástrica.
Material y método:
Análisis retrospectivo de pacientes tratados quirúrgicamente por neoplasia gástrica desde 1997-2001 con
seguimiento ≥ 3 años sin ferropenia por otra enfermedad anemizante.
Se incluyeron 55 pacientes, 39 varones y 16 mujeres con edad media de 57,6 años y seguimiento medio de 58 meses.
Se determinaron basal, al alta post-cirugía y anualmente niveles de hemoglobina, volumen corpuscular medio, hierro, ferritina, fólico y cobalaminas. Se analizan: motivo diagnóstico, tipo celular, tratamiento quirúrgico, presencia de anemia, respuesta al tratamiento con Fe, evolución ponderal. Todos los pacientes con gastrectomia total recibieron suplementación con B12.
Resultados: El motivo de diagnóstico fue pirosis y epigastralgias 43%; hemorragia digestiva alta 30%; síndrome tóxico 7%; síndrome anémico 6% y 14% formas mixtas de presentación.
En 49 pacientes se constató adenocarcinoma; en 4 linfoma MALT y 2 metaplasia. Se realizaron 45 gastrectomías totales y 10 parciales, precisando 19 pacientes tratamiento adyuvante con quimioterapia.
Al alta 15 pacientes presentaban anemia recuperándose 12 a los 6 meses, persistiendo en tres casos que precisaron tratamiento
con hierro. En el control evolutivo la incidencia de ferropenia fue 5 casos al año, 8 a los 24 meses, y 3 a los 36 meses representando un 35% de las gastrectomías totales y 30 % de las parciales.
Todos fueron tratados con hierro vía oral, siendo resolutivo en 14 casos, precisando terapia parenteral 5 pacientes por persistencia.
Los folatos y cobalaminas fueron normales excepto en 6 gastrectomías parciales que precisaron suplementación de B12.
La prevalencia de pérdida de peso fue del 69% pre-cirugía y 87% al alta con una pérdida ≥ 10% en el 31,5% y 31% de los casos respectivamente. En el control evolutivo se observa una recuperación ponderal en el 62% de la muestra.
Conclusiones: La anemia ferropénica se presenta en un tercio de los casos de gastrectomía a lo largo de su seguimiento, haciéndose necesario un control a largo plazo. El hierro por vía digestiva puede ser de primera elección ya que es efectivo en un elevado porcentaje de pacientes reservando el hierro por vía parenteral en los casos resistentes.

 


Programa para la prevención de la alergia alimentaria en el hospital

Zaballa Alaguero MC, Errekalde Linaza I, Álvarez Castaño J, Barriuso Oza O, Arrizabalaga Abasolo JJ

Hospital Txagorritxu. Unidad de Nutrición y Dietética. Vitoria-Gasteiz.

Introducción: La alergia alimentaria (AA) afecta al 8% de los niños y al 2% de las personas adultas. Aunque en aproximadamente la mitad de los casos las únicas manifestaciones de la AAson la urticaria y el angioedema, en torno al 7% de los casos se presenta como shock anafiláctico, situación en la que puede llegar a producirse la muerte.
La actuación más eficaz para proteger la salud de la persona que presenta AAes la prevención, eliminando de su plan de comidas el alergeno responsable de su alergia. La translación a las legislaciones de los Estados miembros de la UE de la Directiva 2003/89/CE sobre la obligatoriedad de declaración de alergenos contenidos en los productos alimenticios manufacturados obliga, desde el 26 de noviembre de 2005, a los estamentos hospitalarios implicados en la preparación y suministro de dietas a tomar medidas más estrictas para conseguir la máxima seguridad alimentaria de los pacientes con AA.
Objetivo: Dado que la ingestión de alergenos supone una amenaza para la salud de las personas con AA, el objetivo consistirá en conseguir que ninguno de los pacientes con AA ingresados en el Hospital reciba el alergeno responsable de su AA (0% de errores en el suministro de dietas a los pacientes con AA).
Material y métodos:
Para lograr dicho objetivo el Hospital de Txagorritxu ha desarrollado un “Programa para la prevención de la Alergia Alimentaria en el Hospital”, que contempla actuaciones en todo el proceso de solicitud y suministro de dietas para pacientes con AA: 1) Áreas Asistenciales: prescripción de la dieta y solicitud de la misma a la sección de Dietética; 2) Sección de Dietética: diseño de las dietas individualizadas para cada paciente; 3) Servicio de Alimentación: preparación y suministro específico de dichas dietas, y 4) Áreas Asistenciales: comprobación del contenido de las bandejas destinada a cada paciente con AA.
Resultados: El Programa ha sido implementado en diciembre de 2005, estando en proceso la recogida de datos relativos a cada elemento del mismo.
Conclusiones: La monitorización y evaluación permanente de cada uno de los elementos de los que se compone el Programa proporcionará la información necesaria para: 1) conocer si las medidas adoptadas para conseguir la máxima protección de la salud de las personas con AA ingresadas han tenido éxito o no, y 2) en caso de fracaso, proveer el feedback necesario para poder detectar y corregir las deficiencias habidas durante la ejecución del Programa.

 


Estado nutricional en pacientes oncológicos hospitalizados

Zulueta B, Sánchez J, Pérez-Portabella C, Puiggròs C, Planas M

Hospital Universitari Vall d’Hebrón. Unitat Suport Nutricional. Barcelona.

Introducción: La desnutrición abarca a un gran porcentaje de pacientes oncológicos, con repercusiones evidentes en su calidad de vida y la evolución clínica. Por ello, mantener un adecuado estado nutricional, si bien es problemático, puede ser de beneficio para estos pacientes.
Objetivo: Estudiar el estado nutricional de pacientes oncológicos adultos hospitalizados.
Métodos: Estudio descriptivo y observacional de pacientes que ingresan en la planta de oncología de un hospital universitario de tercer nivel. Variables: edad, diagnóstico, motivo de ingreso, estado nutricional (definido por: IMC, IRN, VGS), días de estancia, dieta durante ingreso y al alta, y motivo de alta hospitalaria.

Resultados:
3.900 pacientes (52% mayores de 65 años y 48% menores de 65 años). Edad media 55,5 ± 12,8 años (16-94 a).

Localización de las neoplasias: 19% pulmón, 26% cabeza y cuello, 21% digestiva, 15% mama, 12% genitourinaria y el 6% restante
de origen desconocido. Motivo de ingreso: 9% para estadiaje, 38% para tratamiento y 53% por complicaciones. Dieta durante el ingreso: 34% dieta oral, 5% oral personalizada, 30% oral suplementada, 15% oral personalizada y suplementada, 5% NE, 3% NPT y 3% NP + oral. Al alta 34% dieta equilibrada, 5% triturada, 26% suplementos orales, 4% NE.
Estado nutricional al ingreso: según IRN 90% de los pacientes estaban desnutridos. Según VGS: 12% normonutridos, 34% con riesgo de desnutrición y 49% desnutridos.
Hubo una disminución significativa de valores de IMC entre el ingreso y el alta (p < 0,0001), siendo el IMC al ingreso de 23,40 ± 4,21 y al alta 23,20 ± 4,19.
Estancia hospitalaria: 71% menos de una semana, 29% más de una semana.
Al alta 80% va a su domicilio, 5% es trasladado a otro hospital y 15% son éxitus.

Conclusiones:
El IRN es el índice que más desnutrición abarca, debido a que tiene en cuenta la albúmina, y esta disminuye
como consecuencia de la enfermedad.
La VGS parece el método más indicado en el enfermo oncológico, debido a que detecta mayor porcentaje de desnutrición que
el IMC. Gracias a la intervención nutricional la pérdida de peso (medida por el IMC) durante el ingreso fue poco importante aunque significativa.

 


Valoración de los tres tipos de dieta cetógena en la epilepsia refractaria infantil

Catalán García N1, García Romero R1, Gutiérrez Sánchez A1, Villatoro Moreno M1, Llobet Garcés M1, González V2, Campistol J2, Varea Calderón V1, Gómez López L1

Sección de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Infantil. 2Servicio de Neuropediatría. Hospital Universitario San Joan de Déu. Barcelona.

La dieta cetógena (DC) se considera una terapia en pacientes con epilepsia refractaria. Es una dieta calculada según edad, talla y peso utilizando como fuente energética las grasas. La finalidad es lograr oxidación de ácidos grasos para aumentar los cuerpos cetónicos en sangre permitiendo un efecto sedativo.
Objetivo: Valorar el tiempo necesario para obtener cetonuria, la efectividad, la tolerancia y el tiempo de mantenimiento con los diferentes tipos de DC.
Material y métodos: Se evalúan retrospectivamente 18 pacientes (10 niños y 8 niñas) con edades entre 1 y 18 años. Todos presentaban epilepsia refractaria. Existen tres tipos de dieta cetógena. En la DC clásica un 90% de la energía procede de grasas de alimentos, su relación con el contenido glucídico y proteico puede variar. En la dieta con triglicéridos de cadena media (MCT) se utiliza el MCT como fuente lipídica, mientras que en la DC combinada la distribución de grasa es con MCT y grasa alimentaria. Se evaluó el tipo de dieta, el tiempo hasta obtener cetonuria (cetonuria positiva 3 ó 4 cruces), la adhesión y la tolerancia a la dieta.
Resultados:
La DC con MCT se realizó en 12 pacientes y la mantienen 3 de ellos. Se logró cetonuria con disminución del número de crisis, pero más efectos secundarios. 9 pacientes abandonaron por mala tolerancia, mal manejo de ésta o por que no se logró un descenso de las crisis. La DC combinada se ha instaurado en 4 pacientes y 3 continúan en tratamiento dietético. Se consiguió una cetonuria alta en 2 ó 3 semanas, con disminución de las crisis y menos efectos secundarios. En 2 pacientes se ha realizado una DC clásica 4:1 y 3:1 presentando una cetonuria elevada a las 2 semanas.
Conclusiones:
Más del 75% de los pacientes han disminuido el número de crisis antes del mes tras haber iniciado la dieta. La dieta mejor tolerada es la DC clásica seguida de la DC combinada y la DC con MCT probablemente porque las grasas alimentarias son mejor toleradas que el MCT. La DC combinada es más flexible, fácil de tolerar especialmente en menores de 3 años ya que los volúmenes de MCT que han de consumir son reducidos. Un grupo de pacientes se han beneficiado de DC, por la reducción del número de crisis y por la mejoría del nivel cognitivo y de la atención, especialmente un paciente con déficit de transporte cerebral de glucosa.

 


Cuadro de hipofosfatemia severa en paciente desnutrido

Hernández Fontana A, Machado Ramírez MJ, Abilés J, Perea Fernández AC, Enríquez de Luna M, Moreno-Torres Herrera R

Hospital U. Virgen de las Nieves. Unidad de Nutrición Clínica y Dietética. Granada.

Objetivos: Presentar un caso clínico de seguimiento nutricional de un paciente severamente desnutrido ingresado en UCI.
Presentación del caso: Mujer de 40 años con Enfermedad Celíaca de larga evolución con complicaciones (ataxia cerebelosa) y Síndrome de los ganglios mesentéricos cavitados.
Ingresa a Digestivo por cuadro de diarreas profusas y fiebre. Al día siguiente fue trasladada a UCI por bajo nivel de conciencia e insuficiencia respiratoria global, que requirió intubación y ventilación mecánica.
Ha necesitado de apoyo vasoactivo, ventilación mecánica y normalización del medio interno. Analíticamente: Glucemia: 138 mg/100 mL, urea: 38 mg/100 mL, creatinina: 1,4 mg/100 mL, proteínas totales: 4 mg/100 mL, leucocitos: 15.400/mmc, hemoglobina: 8,7 g/dL. Na: 129 meq/L, K: 1,4 meq/L.
Valoración nutricional de desnutrición proteico calórica severa, según antropometría y bioquímica: Peso actual 35 kg, Pliegue cutáneo tricipital: 4 mm (24%), Perímetro muscular braquial: 15 cm (65%); Albúmina: 3.100, Prealbúmina: 12,1 y Transferrina: 178 mg/dL.
Al segundo día del ingreso la paciente estaba hemodinámicamente estable, con mejoría del nivel de conciencia, lo que, junto a la buena oxigenación permitió la extubación y el inicio de la nutrición. Se indicó nutrición parenteral total (NPT) según requerimientos por necesidades nitrogenadas: Energía: 0,3 g N2/día (8,75 g N2), 150 x 8,5 = 1.312 kcal. (H de C: 60% = 787,2 kcal =
197g; Lípidos: 40% = 524,8 kcal = 58 g).
La composición de la fórmula administrada fue: N2: 8 g, H de C: 200 g y Lípidos: 50 g.
A las pocas horas de iniciada la NPT, se manifestó un cuadro de hipoxemia severa que requirió nuevamente intubación y ventilación mecánica.
Analíticamente presentaba: P: 1,3 - Mg: 1,6 - Ca: 5,6.
Fue diagnosticada de hipofosfatemia, hipomagnesemia e hipocalcemia.
Se administraron sales de fosfato intravenoso, calcio y magnesio, electrolitos que se suplementaron también en el aporte nutricional.
Progresivamente, la paciente evolucionó a mejoría clínica y analítica, con valores de P, Ca y Mg en rangos normales.
Tras 13 días de ingreso, la paciente completamente estable y consciente, se dio de alta manteniendo la NPT y fue trasladada al
Servicio de Digestivo, donde completó su recuperación.
Conclusiones:
Durante la repleción nutricional del paciente severamente desnutrido se puede presentar un conjunto de trastornos clínicos consecutivos a la depleción de varios nutrientes básicamente el P, además del Mg, K y tiamina, conocido como síndrome de realimentación. Sus consecuencias son potencialmente graves, por lo que resulta fundamental identificar a los pacientes de riesgo y poner especial atención al aporte nutricional de energía y electrolitos.

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