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Nutrición Hospitalaria

versión impresa ISSN 0212-1611

Nutr. Hosp. vol.26 no.1  ene./feb. 2011

 

ORIGINAL

 

Incidencia de bacteriemia asociada a catéter en niños hospitalizados que reciben nutrición parenteral

Blood-stream catheter related infection in inpatient children receiving parenteral nutrition

 

 

E. Vaquero Sosa1, E. Izquierdo García2, M.a Arrizabalaga Asenjo1, C. Gómez Peñalba1 y J. M. Moreno Villares1

1Unidad de Nutrición Clínica.
2Servicio de Farmacia. Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid. España.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Las infecciones relacionadas con el catéter son la complicación más grave en los pacientes portadores de un catéter venoso central. Se considera que la nutrición parenteral (NP) constituye un factor de riesgo de desarrollar una infección relacionada con el catéter (IRCat).
Material y métodos: para conocer la tasa de infección y poder establecer estrategias de prevención de la infección nosocomial, se revisaron todas las historias de los 120 pacientes que recibieron NP a lo largo de 2008. Todas las historias de los pacientes con un episodio fiebre y hemocultivo positivo fueron consideradas. La tasa de infección se definió como número de episodios por cada 1000 días de NP.
Resultados: Se obtuvieron 48 hemocultivos positivos. La tasa global de bacteriemia asociada a catéter fue de 37,8/1000 días de NP. La incidencia fue significativamente mayor en lactantes menores de 2 años de edad. Los gérmenes que se encontraron con mayor frecuencia fueron Estafilococo coagulasa negativo (56,8%), seguidos de bacilos Gram (20,8%), Staph aureus (12,5%) y los hongos (12,5%). No encontramos diferencias en la tasa de infección cuando ajustamos por la enfermedad de base o la duración de la NP.
Conclusiones: La tasa de infección en niños con NP en el hospital es considerablemente elevada. La NP parece constituir un factor de riesgo de desarrollar IRCat. Es necesario establecer políticas adecuadas y continuadas para conseguir disminuir la tasa de infección nosocomial.

Palabras clave: Nutrición parenteral. Catéter. Bacteriemia. Niño. Asepsia.


ABSTRACT

Blood-stream catheter related infection is the most severe complication in patients carrying a central venous catheter. Parenteral nutrition (PN) use seems to be a risk factor for developing a catheter-related infection (CRI).
Material & methods: In order to know the incidence of CRI in children to further implement policies to reduce nosocomial infection, we review all charts of children (1 month to 17 years) who received parenteral nutrition while in hospital. All episodes of fever + positive blood culture were recorded. Infection rate was defined as number of episodes/1000 Parenteral nutrition days.
Results: 48 positive blood cultures was obtained from 120 patients. Infection rate was 37.8/1000 days. Incidence was significantly higher in infants and toddlers (52% vs 29.8%, p = 0.016). Most frequent organisms were coagulase negative Staph. (56.8%), Gram negative bacilli (20.8%), Staph aureus (12.5%) and fungus (12.5%). No difference in incidence were found according to the underlying disease or the length of PN use.
Conclusions: Infection rate in our PN inpatient patients was significantly higher. PN may represent a risk factor for developing a CRI. Specific measurements and policies need to be implemented to overcome present situation.

Key words: Parenteral nutrition. Catheter. Bacteriemia. Child. Asepsia.


 

Introducción

Las infecciones nosocomiales en el paciente hospitalizado constituyen una de las principales preocupaciones de los sistemas de salud en el siglo XXI, tanto por la morbimortalidad ocasionada por los mismos, como por los gastos económicos que generan1,2.

Las infecciones relacionadas con los catéteres venosos centrales (IR-Cat) se encuentran entre las más frecuentes, también en el paciente pediátrico3. Por su gravedad hablaremos exclusivamente de las bacteriemias relacionadas con el catéter4.

En la literatura se comunican tasas de bacteriemia de 2,9 a 11,3 casos por 1.000 días de empleo de catéter venoso central (CVC)4, pero no se dispone de datos sobre la incidencia de IR-Cat en pacientes pediátricos que reciben nutrición parenteral (NP) durante su ingreso. El uso de NP se ha asociado a un aumento en la tasa de infección5. Algunos factores como el número de luces del catéter y el lugar de inserción del mismo se han relacionado con un riesgo aumentado de bacteriemia6.

El conocimiento de la tasa de IR-Cat en cada institución permitiría valorar la eficacia de la instauración de medidas encaminadas a reducir la infección nosocomial. Con este objetivo revisamos la tasa de incidencia de bacteriemia en niños que recibieron NP en un hospital terciario a lo largo de un año.

 

Pacientes, material y métodos

Se llevó a cabo un estudio restrospectivo, longitudinal y descriptivo de las IR-Cat de los niños con NP a lo largo de 2008. El hospital en el que se realizó el estudio cuenta con 133 camas pediátricas, incluyendo 16 en Unidades de Cuidados Intensivos. Se excluyeron del estudio, por sus características especiales, los pacientes ingresados en el servicio de Neonatología.

Ciento veinte pacientes recibieron NP en ese periodo. Se revisaron los episodios febriles durante el periodo de empleo de la NP y los hemocultivos obtenidos. Como medida de frecuencia de infección se utilizó la tasa de infección por cada 1000 días de NP. Los datos cuantitativos se recogieron como medias y desviaciones estándar (DE) y los cualitativos como porcentajes. Los datos fueron recogidos y analizados con el programa SPSS 15.0.

 

Resultados

De los 120 pacientes, el 66% fueron niños y el 34% niñas. El 50% eran menores de dos años de edad (tabla I). La principal indicación de la NP fue el reposo intestinal por cirugía gastrointestinal (36,7%), seguido de las enfermedades del aparato digestivo (21%) y de la cirugía cardíaca (20%) (fig. 1). La duración media de la NP fue de 10,5 días (DE: 9,7 días). Todas las NP se administraban a través de un catéter venoso central.

 

 

Se obtuvieron 48 hemocultivos positivos, en 44 pacientes, con una frecuencia significativamente superior en los < 2 años (52% vs 29,8%, p = 0,016). No se encontraron diferencias en la tasa de infecciones en función de la enfermedad de base ni de la duración de la NP. La tasa global de bacteriemia relacionada con el CVC fue de 37,8 por 1.000. Los gérmenes más frecuentes fueron los estafilococos coagulasa negativos (56,3%), seguido de los bacilos Gram negativos (20,8%), los estafilococos dorados (12,5%) y los hongos (12,5%). No hubo ninguna infección polimicrobiana. Cuatro pacientes padecieron dos IR-Cat distintas en el periodo que recibieron NP.

 

Discusión

Alrededor de un 2% de los niños ingresados en un hospital reciben NP durante su ingreso7, en situaciones en las que no es posible recibir nutrición enteral o es insuficiente para cubrir las necesidades energético-proteicas del paciente. Las infecciones relacionadas con el catéter constituyen la complicación más frecuente y más grave.

Se conoce bien la tasa de incidencia de bacteriemia relacionada con el catéter en niños con fracaso intestinal, en especial en los dependientes de nutrición parenteral en el domicilio. La frecuencia varía según la forma de contabilizarlas: mientras que supera el 80%8 cuando se refiere al porcentaje de niños con alguna bacteriemia, puede ser tan bajo como el 2,1/1000 días de NP si se refiere a tasa de incidencia9. En pacientes adultos la tasa de infección relacionada con el catéter oscila entre el 2,9 y el 11,3 por 1.000 días de CVC4. Se conocen también datos referidos a población neonatal, con tasas de bacteriemia alrededor de 5 por 1000 días de catéter, aunque no referidos específicamente a neonatos que recibían NP10.

Son muy escasos los datos en niños con NP durante su ingreso hospitalario. Los resultados obtenidos en nuestra institución —sensiblemente superiores a las cifras reseñadas para otros grupos de pacientes—hacen plantearnos dos consideraciones: la primera de ellas, ya conocida11, hace referencia al riesgo de bacteriemia que significa recibir NP en el hospital; la segunda a las consecuencias de no tener políticas activas encaminadas a disminuir el riesgo de IR-Cat.

De los posibles factores de riesgo conocidos sólo la edad inferior fue significativamente diferente (más riesgo en los de edad < 2 años). No parece, por tanto, que ni la enfermedad de base ni la duración de la NP jueguen un papel primordial en el riesgo de bacteriemia. Tampoco encontramos diferencias en los gérmenes encontrados: microorganismos de la piel o del tubo digestivo como los más habituales.

Sin duda un estudio de estas características sólo puede servir como punto de partida. Obliga a la instauración de una intervención encaminada a disminuir riesgos. El entrenamiento del personal sanitario encargado del manejo del catéter es clave en la disminución del número de infecciones relacionadas12. La principal medida que contribuye a este objetivo es el lavado de manos, ya que se ha demostrado que las manos del personal sanitario son la vía de transmisión de la mayoría de las infecciones cruzadas y de algunos brotes epidémicos hospitalarios13. En un reciente estudio multicéntrico14 se observó cómo pueden disminuirse las tasas de bacteriemia relacionada con el catéter en un 43% aplicando las estrategias resumidas en la tabla II. En dicho estudio también se constató, que a diferencia de lo que sucede en pacientes adultos, no es suficiente sólo con extremar las medidas en la inserción para disminuir la incidencia de IR-Cat. Por lo tanto, es más importante el manejo diario del mismo a la hora de minimizar esta complicación.

 

Una intervención de estas características parece obligada. Y lleva parejo el compromiso moral de presentar datos sobre la eficacia de estas medidas.

 

Referencias

1. Sabatier C, Peredo R, Vallés J. Bacteriemia en el paciente crítico. Med Intensiva 2009; 33: 336-45.         [ Links ]

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3. Grisaru-Soen G, Sweed Y, Lerner-Geva L, Hirsh-Yechezkel G. Nosocomial bloodstream infections in a pediatric intensive care unit: 3-year survey. Med Sci Monit 2007; 13: CR251-257.         [ Links ]

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Dirección para correspondencia:
José Manuel Moreno Villares.
Unidad de Nutrición Clínica.
Hospital Universitario 12 de Octubre.
Carretera de Andalucía, km. 5,400.
28041 Madrid.
E-mail: Jmoreno.hdoc@salud.madrid.org

Recibido: 21-IX-2010.
Aceptado: 22-IX-2009.

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