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Nutrición Hospitalaria

versión impresa ISSN 0212-1611

Nutr. Hosp. vol.27 no.4  jul./ago. 2012

http://dx.doi.org/10.3305/nh.2012.27.4.5811 

REVISIÓN

 

Prebióticos y nucleótidos en alimentación infantil; revisión de la evidencia

Prebiotics and nucleotides in infant nutrition; review of the evidence

 

 

A. Cilla*, R. Lacomba*, G. García-Llatas y A. Alegría

Área de Nutrición y Bromatología. Facultad de Farmacia. Universidad de Valencia. Valencia. España.
*Ambos autores han colaborado de la misma forma, por lo que deben ser considerados como primer autor.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Introducción: Una gran mayoría de preparados infantiles de inicio y continuación comercializados en España presentan en su formulación prebióticos y/o nucleótidos, con objeto de lograr efectos beneficiosos en la prevención de diferentes patologías y protección inmunológica, similares a los de la leche materna. No obstante, atendiendo a la reglamentación vigente, su adición es opcional, ya que no existe suficiente evidencia científica que certifique la obligatoriedad de su inclusión.
Objetivo: Revisar sistemáticamente la evidencia científica proveniente de estudios clínicos aleatorizados con grupo control que permita determinar el papel beneficioso para la salud de los lactantes derivada de la adición de prebióticos y/o nucleótidos en preparados infantiles.
Metodología: Se buscaron y seleccionaron tanto artículos originales como revisiones en inglés y español de estudios clínicos aleatorizados con grupo control, publicados en las bases de datos de MEDLINE/PubMed, Scielo, Science Direct y Scopus, hasta octubre de 2011.
Resultados: Se encontraron 43 ensayos clínicos aleatorizados que cumplieron con los criterios de inclusión.
Conclusiones: Son necesarios más estudios a largo plazo, con mayor número de individuos y aleatorizados, así como estandarización de las cantidades suplementadas y demás condiciones experimentales, para poder establecer declaraciones saludables con mayor base científica respecto a la adición de la mezcla de prebióticos (GOS/FOS) y/o nucleótidos en preparados infantiles. La tendencia actual a su inclusión en preparados infantiles puede justificarse en base a las evidencias científicas disponibles hasta el momento, así como a su seguridad y a su presencia en la leche materna.

Palabras clave: Prebióticos. Nucleótidos. Nutrición infantil. Preparados infantiles.


ABSTRACT

Introduction: Most of the initiation and maintenance pediatric formulas commercialized in Spain contain prebiotics and/or nucleotides aiming at achieving beneficial effects on prevention of different pathologies and immune protection, similar to human breast milk. However, according to the current legislation, its inclusion is optional since sufficient scientific evidences supporting its mandatory inclusion is lacking.
Objective: To systematically review the scientific evidence from randomized clinical studies with a control group allowing determining the beneficial role for infant health derived from the inclusion of prebiotics and/or nucleotides in pediatric formulas.
Methodology: We looked for and selected both original papers and reviews in Spanish and English language of placebo controlled randomized clinical studies published in the databases MEDLINE/PubMed, Scielo, Science Direct, and Scopus, until October of 2011.
Results: We found 43 randomized clinical trials meeting the inclusion criteria.
Conclusions: More long-term randomized studies with higher number of patients, and standardized supplemental amounts and experimental conditions are needed to establish healthy statements with stronger scientific support regarding the addition of a mixture of prebiotics (GOS/FOS) and/or nucleotides in pediatric formulas. The current trend to include them in pediatric formulas may be justified based on the currently available evidence, as well as their safety and their presence in human breast milk.

Key words: Prebiotics. Nucleotides. Pediatric nutrition. Pediatric formulas.


Abreviaturas
AMP: Adenosina monofosfato.
AG: Ácidos grasos.
CMP: Citidina monofosfato.
ECA: Estudios clínicos aleatorizados.
EFSA: European Food Safety Authority.
ESPGHAN: European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition.
FOS: Fructo-oligosacáridos.
GOS: Galacto-oligosacáridos.
GMP: Guanosina monofosfato.
IMP: Inosina monofosfato.
LOS: Lactulosa.
LH: Leche humana.
OF: Oligofructosa.
OS: Oligosacáridos.
PDX: Polidextrosa.
PI: Preparado infantil.
UMP: Uracilo monofosfato.

 

Introducción

La composición de la leche materna es la base para el desarrollo de preparados infantiles en cuanto a su contenido de macronutrientes, micronutrientes y compuestos bioactivos. Los avances en el conocimiento de la composición de la leche materna han permitido identificar un gran número de componentes bioactivos, como los prebióticos y nucleótidos, con efecto en la prevención de diferentes patologías y protección inmunológica, lo cual ha llevado a su incorporación en los preparados infantiles para lograr beneficios similares, si bien su adición es opcional, ya que no existe suficiente evidencia científica que avale la obligatoriedad de su inclusión1,2.

Los prebióticos se definen como oligosacáridos (OS) no digeribles que pueden estimular y promover el crecimiento y/o metabolismo de bifidobacterias y lactobacilos en el intestino humano3. Químicamente, se trata de carbohidratos formados por 3-10 unidades de monosacáridos como galactosa, fructosa, N-acetil-glucosamina y ácido siálico, unidos entre ellos por enlaces glucosídicos característicos tipo β 2-14,5. Entre los prebióticos se incluyen varios tipos de OS (fructo-, galacto-, isomalto-, xylo- y soja-oligosacáridos), lactulosa y lactosucrosa. Deben poseer las siguientes características: (i) no pueden ser absorbidos ni hidrolizados en el tracto gastrointestinal superior, (ii) deben ser sustrato selectivo para bacterias específicas presentes en el colon, como lactobacilos y bifidobacterias, y (iii) deben ser capaces de modificar la microbiota colónica convirtiéndola en más saludable y beneficiosa para el organismo hospedador5. Únicamente tres OS no digeribles cumplen con los criterios para poder ser considerados y clasificados como prebióticos: la inulina que engloba a los fructo-oligosacáridos (FOS) (un tipo de inulina-fructanos formados por oligómeros de cadena corta), los galacto-oligosacáridos (GOS) (un tipo de galactanos) y la lactulosa6.

Los prebióticos estimulan selectivamente el crecimiento de bifidobacterias y lactobacilos, productoras de sustancias inhibidoras del crecimiento y supervivencia de patógenos. La fermentación parcial de los OS por parte de las bifidobacterias produce ácidos grasos (AG) de cadena corta, como los ácidos butírico, propiónico, L-láctico y acético. Los tres primeros favorecen el crecimiento y la diferenciación de células epiteliales in vivo. El ácido butírico constituye una importante fuente energética para el colonocito. La acidificación del medio colónico, inhibe el crecimiento de bacteroides, clostridium y coliformes, y favorece la producción de mucina, lo que disminuye la colonización y "translocación" bacterianas. Asimismo, los prebióticos compiten con bacterias patógenas por los lugares de unión en el epitelio intestinal, y han mostrado un papel protector frente a infecciones, disminuyendo la incidencia de alergias así como un efecto positivo en el desarrollo del sistema inmune postnatal7-9.

Los OS son el tercer grupo de componentes mayoritarios de la leche materna después de la lactosa (6 g/100 mL) y los lípidos (4 g/100mL). Su concentración en calostro es de 1,5-2,3 g/100 mL, que se reduce progresivamente y estabiliza en leche materna de transición y madura, con valores comprendidos entre 0,8-1,2 g/100 mL8,10. Por su parte, la leche de vaca utilizada para elaborar preparados infantiles contiene menos de 0,1 g/100 mL de OS8. Así pues, dado el menor contenido de OS en la leche de vaca vs la leche materna y que esta última es el alimento ideal para el adecuado crecimiento, desarrollo y salud del niño, parece lógica la suplementación de preparados infantiles con este tipo de componentes, con el objeto de conseguir efectos beneficiosos para la salud y el desarrollo similares a los hallados con leche materna.

Los nucleótidos, por su parte, son bases púricas o pirimidínicas unidas a una ribosa fosforilada. Son precursores de los ácidos nucleicos, intermediarios en la biosíntesis de compuestos como glucógeno, fosfolípidos, esfingolípidos y glucoproteínas, e intermediarios energéticos como el ATP o el GTP. Asimismo, forman parte de coenzimas (NAD, NADP, FAD, coenzima A)11.

Se sabe que su aporte a través de la dieta es importante para el mantenimiento de un crecimiento adecuado y de la función celular en tejidos de proliferación rápida (como el intestino o la médula ósea) o el sistema inmunitario, y que no son capaces de satisfacer las necesidades celulares de nucleótidos exclusivamente a través de la síntesis de novo y utilizan preferentemente la vía de recuperación de nucleósidos y bases púricas y pirimidínicas de la sangre o de la dieta11. Sus principales funciones están relacionadas con la modulación del metabolismo de las lipoproteínas y de los AG poliinsaturados, la proliferación y diferenciación de los enterocitos, la modificación de la microbiota intestinal y la estimulación y modulación del sistema inmunitario12. Desde un punto de vista nutricional, se les considera nutrientes semi-esenciales o condicionalmente esenciales para lactantes, ya que su ausencia en la dieta, en un estado de salud óptimo, no induce ninguna patología13.

En la leche humana hay hasta 13 tipos de nucleótidos, siendo los mayoritarios la adenosina 5'-monofosfato, guanosina 5'-monofosfato e inosina 5'-monofosfato (nucleótidos de base púrica) y la citidina 5'-monofosfato y uridina 5'-monofosfato (nucleótidos de base pirimidínica)2. La concentración total de nucleótidos en la leche humana es superior a la de la leche bovina (5,32-14,03 vs. 1,32-6,77 μmol/dL)11. Por ello, los preparados infantiles elaborados a partir de leche de vaca presentan unos contenidos de nucleótidos inferiores a los de la leche humana.

En la tabla I se muestran los contenidos (o en su defecto, presencia o ausencia) de prebióticos y nucleótidos en leche humana y bovina y en preparados infantiles comercializados en España.

 

Reglamentación

En Europa se pueden añadir FOS y GOS, y nucleótidos, a los preparados para lactantes según la Directiva 2006/141/CE14 que ha sido traspuesta a la legislación española mediante el Real Decreto (RD) 867/ 200815, de 23 de mayo, por el que se aprueba la reglamentación técnico-sanitaria específica de los preparados para lactantes y de los preparados de continuación. Su contenido no será superior a 0,8 g/100 mL según una combinación de 90% de oligogalactosil lactosa (GOS) y 10% de oligofructosil sacarosa (FOS) de elevado peso molecular. En el caso de los nucleótidos, se podrá adicionar 1,2 mg de nucleótidos totales/100 kJ (5 mg/100 kcal). Las concentraciones de nucleótidos individuales permitidas oscilan entre 0,12 y 0,6 mg/100 kJ (0,5-2,5 mg/100 kcal) y se muestran con detalle en la tabla II.

 

 

Merece especial atención, la reseña que aparece en el anexo IV del RD 867/2008, relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables de los preparados para lactantes y condiciones de garantía de la declaración correspondiente, en la que se establece que se podrá añadir la declaración nutricional sobre la adición de FOS y GOS, y nucleótidos (considerados como ingredientes opcionales), garantizando dicha declaración la condición de que son "añadidos voluntariamente en una medida apropiada para el uso previsto por parte de los lactantes y de conformidad con las condiciones establecidas" en dicho RD.

 

Objetivo

El objetivo de la presente revisión sistemática ha sido analizar los diversos estudios de intervención llevados a cabo sobre el papel beneficioso derivado de la adición de prebióticos y nucleótidos en preparados infantiles en la salud de los lactantes, con el fin de determinar si existe suficiente evidencia científica que pueda justificar la obligatoriedad de su adición.

 

Metodología

En la presente revisión sistemática, se buscaron tanto artículos originales como revisiones en inglés y español, publicados en las bases de datos de MEDLINE/PubMed, Scielo, Science Direct y Scopus, hasta octubre de 2011. Las palabras clave en la estrategia de búsqueda fueron: "Prebiotics OR nucleotids AND infant formula". Entre los criterios de inclusión se tuvieron en cuenta que: (i) las publicaciones fueran estudios clínicos aleatorizados, (ii) que en los estudios existiese una comparación entre el preparado infantil suplementado frente a un grupo control y/o leche materna, y (iii) en el caso de los prebióticos, que los estudios únicamente evaluasen el efecto de estos compuestos sin la presencia de probióticos en la formulación de los preparados infantiles. Según estos criterios, el número final de artículos incluidos en esta revisión relativos a la evidencia científica de la suplementación de preparados infantiles con prebióticos y nucleótidos ha sido de 43.

 

Evidencias científicas sobre funcionalidad de prebióticos y nucleótidos en alimentación infantil

Prebióticos

En diversos estudios clínicos llevados a cabo en niños de 0-3 años16-28 se indica que la ingesta de preparados infantiles suplementados con GOS/FOS (a concentraciones en el intervalo de 0,2-1,5 g/100mL) produce un aumento significativo de bifidobacterias en las heces de los niños frente al control. Si bien, no se indica qué tipo de cepas son las responsables del efecto bifidogénico observado. Asimismo, se constata que este efecto es dosis-dependiente a concentraciones de 0,4 y 0,8 g/100 mL17,28.

El aumento significativo de lactobacilos en las heces de los niños que ingieren preparados infantiles suplementados con GOS/FOS (a un intervalo de concentraciones de 0,2-0,8 g/100mL) frente al control se constata en los estudios de Moro y cols.17, Fanaro y cols.22 y Salvani y cols.27.

Asimismo en diversos estudios16,17,19,22,25,26,28-32 se demuestra la presencia de heces más blandas y una mayor frecuencia de deposiciones en lactantes que ingieren preparados infantiles suplementados con OS (0,2-1g/100mL). Sin embargo, Agostoni y cols.10 cuestionan los efectos beneficiosos de la adición de OS a productos dietéticos para niños y la posibilidad de interacción con la biodisponibilidad de otros nutrientes.

La suplementación de preparados infantiles con OS da lugar a heces más acidas por formación de AG de cadena corta, lo que podría favorecer el desarrollo de una microbiota colónica de interés (bifidobacterias y lactobacilos)17,19,20,22,27,32 y se relaciona con un menor número de episodios de diarrea aguda en niños24,33.

Por último, señalar que se ha observado una menor necesidad de uso de antibióticos en lactantes que ingieren preparados infantiles suplementados con OS y una menor incidencia de padecer episodios infecciosos y manifestaciones alérgicas33-36, así como una menor incidencia de dermatitis atópica24,37,38. Del mismo modo, se ha indicado que los prebióticos en los preparados infantiles no se relacionan con efectos adversos en el crecimiento de los niños39-42.

En la tabla III, se recogen los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) en lactantes alimentados con preparados infantiles suplementados con OS (principalmente GOS/FOS) indicados anteriormente.

En referencia a la evidencia científica que puedan aportar este tipo de estudios, una revisión sistemática reciente43 sobre ensayos clínicos aleatorizados, llevados a cabo en niños sanos, nacidos a término, que ingieren durante 2 semanas hasta 6 meses preparados infantiles suplementados GOS/FOS (9:1) a concentraciones comprendidas entre 0,15-0,8 g/100 expresa que:

1. La mezcla de prebióticos GOS/FOS entre 0,15-0,8 g/100 mL no interfiere en el crecimiento de los niños nacidos a término o prematuros, ni tiene efectos adversos.

2. Los efectos clínicos y seguridad de un prebiótico (o mezcla) concreto no debe extrapolarse a otros prebióticos.

3. La mezcla de prebióticos GOS/FOS favorece el crecimiento de bifidobacterias y lactobacilos de forma similar al de la leche materna.

4. La ingesta de prebióticos se asocia con heces más blandas y deposiciones más frecuentes, sin embargo la relevancia clínica de estos hechos es cuestionable.

5. Únicamente existe evidencia de un ECA (con limitaciones metodológicas)35 en el que, al administrar una fórmula hidrolizada con la mezcla de prebióticos, se observa una disminución en el riesgo de padecer algunas reacciones alérgicas e infecciones. No obstante, existe demasiada incertidumbre para extraer conclusiones de los datos disponibles.

6. Hay una carencia notable de datos sobre efectos a largo plazo tras la administración de fórmulas infantiles con prebióticos. Estos datos podrían ser de especial importancia si los efectos beneficiosos persistiesen una vez ha cesado la administración del prebiótico/s.

7. Considerando todo lo anterior, el Comité de Nutrición de la European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition (ESPG-HAN)44 no recomienda el uso continuado de fórmulas suplementadas con prebióticos en niños.

En este mismo sentido, se ha publicado una opinión científica del panel de expertos de productos dietéticos, nutrición y alergias de la European Food Safety Authority (EFSA)45 sobre la evidencia científica de declaraciones nutricionales relativas a los FOS en su relación con: la disminución de microorganismos gastrointestinales potencialmente patógenos (ID 774), cambios en la producción de AG de cadena corta y pH del tracto gastrointestinal (ID 775), cambios en la función intestinal (ID 775, 778), reducción del malestar gastrointestinal (ID 775, 778), aumento de la absorción de calcio y/o magnesio que conduce a un incremento en la retención de los mismos (ID 776, 777), mantenimiento de concentraciones normales de colesterol-LDL sanguíneo (ID 805) y mantenimiento de concentraciones normales de triglicéridos en sangre (ID 805). Destacar, que las posibles declaraciones saludables de los FOS recogidas en esta revisión van dirigidas a población adulta, excepto un estudio relativo a los cambios en la función intestinal (ID 775, 778)46. Se trata de un estudio clínico ciego, paralelo y aleatorizado en el que se suministra, a 27 niños sanos de 4-12 meses durante 28 días, una preparado infantil con cereales suplementado con FOS (0,74 ± 0,39 g/día). No se observa una relación directa causa-efecto derivada del consumo de FOS con la declaración saludable alegada.

Por otra parte, en cuanto a seguridad y efectos adversos, los OS son, en general, considerados compuestos muy seguros y bien tolerados. Niños alimentados con preparados infantiles adicionados con prebióticos inulina/GOS crecen bien, tienen un balance hídrico estable y no presentan efectos adversos indeseables. Sin embargo, si la ingesta de FOS es > 20 g/día, pueden producir flatulencia, dolor abdominal, sensación de hinchazón y diarrea5,8,21.

Destacar que si se ingiere la concentración máxima de GOS/FOS (0,8 g/100 mL) que permite la legislación vigente (RD 867/2008)15, y teniendo en cuenta un volumen máximo ingerido de preparado infantil en el período de 0-3 años de 900 mL (correspondiente a la edad de 1-6 meses, en el que la lactancia artificial aún sería la alimentación exclusiva)47, se obtendría un valor de ingesta diaria de unos 7,2 g/día, inferior al límite máximo tolerable de 20 g/día.

En una revisión reciente sobre probióticos y prebióticos de la American Academy of Pediatrics48 existe una reseña acerca de la seguridad del uso de prebióticos en nutrición infantil. Se indica que, en base al comentario emitido por el Comité de Nutrición de la ESPGHAN de 200410, se requieren más estudios para establecer la seguridad y eficacia de los prebióticos y probióticos en niños. Asimismo, cabe señalar que la tolerancia está relacionada con la naturaleza del prebiótico, factores de sensibilidad individual y adaptación al consumo crónico5. Del mismo modo, también se recomienda que, de acuerdo con la FAO/OMS, la adición de prebióticos a preparados infantiles, debería realizarse en preparados de continuación destinados a niños de más de 5 meses de edad, ya que éstos presentan una respuesta inmune más madura, así como una microbiota intestinal establecida48. Indicar que, en estas revisiones, en ningún caso se especifica el tipo de prebióticos que podrían producir efectos adversos indeseables.

Nucleótidos

Se han realizado diversos estudios de intervención para justificar la funcionalidad de los nucleótidos, utilizando preparados infantiles suplementados con éstos, a concentraciones similares a las de la leche humana (tabla IV). En los primeros trabajos realizados sobre este tema, se utilizan cantidades entre 1,2 y 3,3 mg/100 mL (contenido de nucleótidos presente en leche humana). Considerando que los nucleótidos no pueden ser absorbidos sin una hidrólisis previa de, al menos, el grupo fosfato, Leach y cols.49 proponen que la concentración que debería adicionarse es la correspondiente al contenido total de nucleótidos, de sus metabolitos (nucleósidos y bases nucléicas), y de sus precursores (ADN y ARN), presentes en la leche humana. A este conjunto de compuestos se les denomina "Total Potentially Available Nucleosides" (TPAN), y su concentración en la leche humana es de 7,2 ± 2,6 mg/100 mL. La legislación vigente (RD 867/2008)15 establece un contenido máximo de nucleótidos en preparados infantiles de 5 mg/100 kcal, es decir, alrededor de 3,3 mg/100 mL (en base al aporte calórico medio de este tipo de preparados).

En lactantes alimentados durante un mes con preparados suplementados con 1,6-2,1 mg/100 mL de nucleótidos, se ha observado un efecto positivo sobre la desaturación y elongación de los AG esenciales de los fosfolípidos presentes en las membranas de los eritrocitos, incrementándose el contenido de los AG poliinsaturados de cadena larga50-52, así como de lipoproteínas, debido al incremento de la apolipoproteína A, llegando a alcanzarse las concentraciones presentes en los lactantes alimentados con leche materna53. Sin embargo, estos efectos no se observan cuando se suplementan los preparados con una mayor concentración (3,3 mg/100 mL) y el estudio se realiza durante más tiempo (7 meses vs. 1 mes) y con más individuos54. La ausencia de efecto podría ser debido a que se determina el perfil de AG de los fosfolípidos solo a los siete meses de edad, período en el que ya se ha introducido la alimentación complementaria y, por lo tanto alimentos (carnes, pescados y vegetales) cuyo contenido en nucleótidos es superior al que pueda presentarse en los preparados infantiles11. Por ello no se detectarían las diferencias entre los lactantes que consumen el preparado enriquecido y el grupo control, a pesar de disponer de métodos sensibles para la determinación de AG eritrocitarios54.

También se ha descrito que pueden tener efectos sobre la microbiota intestinal, si bien los estudios son controvertidos. En este sentido Balmer y cols.55 no observan ninguna variación en la microbiota intestinal de niños alimentados con preparados suplementados con nucleótidos (3,4 mg/100 mL), respecto a aquellos que consumen preparados sin suplementar. Sin embargo, Singhal y cols.56 observan un aumento (43%) de bifidobacterias en el grupo de lactantes alimentados con preparados suplementados con nucleótidos (3,1 mg/100 mL), frente al grupo que ingiere un preparado estándar. Este hecho puede ser atribuido a la utilización de técnicas más sensibles (determinación de rRNA vs. recuento clásico).

Cabría esperar que en el estudio en el que encuentran un aumento de bifidobacterias atribuido a la suplementación con nucleótidos, observasen una disminución del pH intestinal, que limitaría el crecimiento de otras poblaciones bacterianas, potencialmente patogénicas y disminuiría la incidencia de diarreas11. Sin embargo, Singhal y cols.56 no observan un descenso del número de episodios diarreicos en lactantes que ingieren preparados suplementados con nucleótidos. Estos autores lo atribuyen a que el grupo de estudio, por su estatus socio-económico elevado, tiene per se una baja tendencia a padecer diarreas. En este mismo sentido, Neri-Almeida y cols.57 indican que el uso de preparados suplementados con nucleótidos (7,2 mg/100 mL) no mejora el estado de salud durante episodios diarreicos en niños hospitalizados.

Brunser y cols.58 en una población de lactantes, con una alta tendencia a padecer diarreas por su bajo estatus socio-económico, tienen observan que el grupo alimentado con preparados suplementados en nucleótidos (2,0 mg/100 mL) experimentan menos episodios de diarreas que aquellos alimentados con un preparado sin suplementar. En este mismo sentido, Yau y cols.59 observan una reducción significativa del 25% en la incidencia de diarreas desde las primeras 8 a 28 semanas de vida, y un 14% desde las 8 a las 48 semanas de vida en recién nacidos alimentados durante un año con preparados enriquecidos en nucleótidos (7,2mg/100 mL).

De los estudios anteriormente mencionados se deduce que el efecto de la suplementación de nucleótidos sobre los episodios diarreicos del lactante es controvertida.

Además de los efectos descritos hasta el momento, los nucleótidos también se han relacionado con la estimulación y modulación del sistema inmunitario. Están implicados en la proliferación, maduración y activación de los linfocitos, en la estimulación de la función fagocítica de los macrófagos y en la modulación de las respuestas a injertos, tumores, infecciones, hipersensibilidad retardada y la producción de inmunoglobulinas60.

El efecto que ejercen los nucleótidos sobre los enterocitos también contribuye al normal funcionamiento del sistema inmune, ya que el 30% de las células intestinales se consideran del sistema inmunitario. Los propios enterocitos pueden actuar como células presentadoras de antígenos, produciendo citoquinas inmunomoduladoras60. En recién nacidos, se ha demostrado que los nucleótidos presentes en la alimentación incrementan la producción de inmunoglobulinas, en particular, aumenta el contenido de IgG específica frente a α-caseína y β-lacto-globulina plasmática, en recién nacidos pre-término alimentados con una fórmula suplementada con nucleótidos (3,3 mg/100 mL)61. También se ha demostrado que la adición de nucleótidos (7,2 mg/100 mL) a preparados infantiles aumentan las IgG específicas frente a H. Influenzae tipo b y difteria en recién nacidos normales, tras la vacunación, aunque no se han observado efectos en los niveles de IgG frente a las vacunas de la poliomielitis y del tétanos62. Existe controversia en este sentido, ya que Schaller y cols.63 no observan un incremento de las IgG específicas de H. Influenzae tipo b y difteria en recién nacidos alimentados con fórmulas suplementadas (7,2 mg/100 mL), pero sí en el aumento de anticuerpos específicos del poliovirus VN1.

Los estudios de metaanálisis64,65 indican que los datos aportados hasta el momento son suficientes para justificar la adición de nucleótidos a fórmulas infantiles, especialmente en grupos de "riesgo", como los niños pre-término, los de bajo peso al nacer, que sufran retrasos en la maduración del sistema inmune o que hayan padecido daños intestinales severos, si bien se requieren más estudios.

Al respecto la EFSA, en base a la propuesta de declaración de propiedad saludable relativa a los nucleótidos como componentes activos beneficiosos para el sistema inmune y digestivo (artículo 13.1, declaración de propiedades saludables distintas de las relativas a la reducción de riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños, Reglamentos 1924/2006), ha informado desfavorablemente debido a la falta de estudios causa-efecto que relacionen la ingesta dietética de nucleótidos y la defensa inmunitaria frente a patógenos66. La declaración saludable solicitada indicaba: "Contribuye al funcionamiento normal del sistema inmune/da soporte a los sistemas de defensa naturales" (ID 1623) y "Los nucleótidos son nutrientes condicionalmente esenciales que proveen de elementos necesarios para el desarrollo y crecimiento de nuevas células; promueven el bienestar generalizado, aumentan la inmunidad corporal y ayudan a promover una función digestiva/intestinal adecuada/normal" (ID 1626).

Por otra parte, su adición a concentraciones y relaciones entre cada uno de ellos similares a los descritos en leche humana, se considera segura siempre y cuando no se superen los 5 mg/100 kcal, como indica la ESPG-HAN67 y la legislación vigente15. No obstante, se estima necesario controlar los procesos de producción, ya que algunos metabolitos de la adenosina generados durante la elaboración pueden presentar efectos adversos y se ha indicado nefrotoxicidad y menor aumento de peso en ratas adultas tras ingerir altos niveles de adenina68.

 

Conclusiones

Los estudios clínicos realizados hasta el momento, relativos a la funcionalidad de prebióticos (FOS y GOS) en lactantes alimentados con preparados suplementados con OS, parecen indicar un efecto bifidogénico similar al de la leche materna, junto con deposiciones más blandas y frecuentes y un posible efecto beneficioso relacionado con la disminución de episodios infecciosos y manifestaciones alérgicas (menor incidencia de dermatitis atópica). Sin embargo, como se ha indicado anteriormente, son necesarios más estudios a largo plazo, con mayor número de individuos y aleatorizados, para poder establecer declaraciones saludables con mayor base científica respecto a la mezcla de prebióticos (GOS/FOS) adicionada a preparados infantiles.

En el caso de los nucleótidos, también se requieren más estudios sobre sus efectos beneficiosos. Para ello deberían estandarizarse las cantidades suplementadas, y demás condiciones experimentales, para eliminar factores de confusión que se encuentran al analizar los distintos estudios realizados hasta el momento.

Si bien la legislación considera opcional la adición de prebióticos (GOS/FOS) y nucleótidos a preparados infantiles, la tendencia actual a su inclusión en la formulación de estos productos puede justificarse en base a las evidencias científicas disponibles hasta el momento, así como a su seguridad y a su presencia en la leche materna.

 

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Dirección para correspondencia:
Amparo Alegría Torán.
Departamento de Nutrición y Bromatología.
Facultad de Farmacia. Universidad de Valencia.
Avda. Vicente Andrés Estellés, s/n.
46100 Burjasot. Valencia. España.
E-mail: amparo.alegria@uv.es

Recibido: 21-II-2012.
Aceptado: 2-III-2012.

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