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Nutrición Hospitalaria

versión impresa ISSN 0212-1611

Nutr. Hosp. vol.27 no.4  jul./ago. 2012

http://dx.doi.org/10.3305/nh.2012.27.4.5800 

ORIGINAL

 

Adecuación nutricional de la ingesta de los estudiantes de secundaria de Badajoz

Nutricional adequacy of students of compulsory secondary education in Badajoz

 

 

L. G. Córdoba-Caro1, L. M. Luego Pérez2 y V. García Preciado1

1Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal. Universidad de Extremadura. España.
2Unidad de Nutrición Clínica y Dietética. Hospital Universitario Infanta Cristina. Badajoz. España.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Objetivo: El objetivo del estudio ha sido evaluar la adecuación nutricional de la ingesta de los estudiantes de la educación secundaria obligatoria (ESO) de Badajoz, España.
Metodología: Incluimos un total de 1197 alumnos de ESO entre 12 y 18 años con un 49,9% hombres y 50.1% de mujeres, lo que supone una muestra representativa de esta población. Han realizado un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos (CFCA) autoadministrado y previamente validado en un estudio piloto. Los nutrientes se cuantificaron a partir del cuestionario con la Tabla de composición de alimentos (Novartis, 2004) y se calculó el Índice de Adecuación Nutricional (IAN) según las Ingestas Dietéticas Recomendadas (IDR) españolas. La adecuación nutricional de un nutriente se valoró mediante la siguiente relación: Ingesta media diaria de un nutriente / IDR del nutriente * 100.
Resultados: En promedio, la ingesta calórica de los alumnos de secundaria no es excesiva, el IAN de proteínas sobrepasa el 200%, y el colesterol supera el 150% en ambos sexos, siendo adecuada la ingesta de carbohidratos y lípidos. La ingesta de fibra, vitamina E y yodo presentó un IAN inferior al 50% en ambos sexos; la de hierro, inferior al 90% en las mujeres y no existe deficiencias de otros micro-nutrientes. En proporción de alumnos, solamente entre un 1% y un 3% de los alumnos llegan a las IDR de fibra, yodo y vitamina E y un 37,3% de las mujeres toman suficiente hierro. Un 17,2% de los varones y un 25,3% de las mujeres toman una cantidad excesiva de colesterol con la dieta, el 46,1% de los varones y el 50,0% de las mujeres toman una cantidad excesiva de ácidos grasos saturados.
Conclusiones: La dieta de los estudiantes de secundaria de Badajoz es normocalórica, hiperproteica, con un aporte normal de carbohidratos y lípidos, sin diferencias entre sexos; es muy deficitaria en fibra, yodo y vitamina E en ambos sexos y escasa en hierro en las mujeres.
Observamos cómo se alejan de la dieta mediterránea, y por ello se aconsejan planes de reeducación sobre ingesta alimentaria, destinados a los alumnos y a sus familias.

Palabras clave: Adolescentes. Dieta. IDR (ingesta diaria recomendada). CFCA (cuestionario de consumo de frecuencias de alimentos). IAN (índice de adecuación nutricional).


ABSTRACT

Objective: To evaluate nutricional adequacy of students of compulsory secondary education (ESO) in Badajoz, Spain.
Methods: We included 1197 students of ESO from 12 to 18 years old, 49.9% male and 50.1% female, which is a representative sample of this population. They filled in a food frequency questionnaire (FFQ) self-administered and previously validated in a pilot study. Nutrients were quantified from FFQ with a food composition table (Novartis, 2004) and nutritional Adequacy Index (AI) was calculated according to Spanish Recommended Dietary Allowances (RDA). Nutritional adequacy of a nutrient was measured by the following relation: mean daily intake of the nutrient / RDA of that nutrient * 100.
Results: Average caloric intake of secondary education students is not very high, protein AI is over 200%, and cholesterol over 150%, being appropriate the intake of carbohydrates and lipids. The intake of fiber, vitamin E and iodine was lower than 50% in both genders; the one of iron less than 90% in females and there were no other differences between both genders. Only 1% to 3% of students reach RDA of fiber, iodine and vitamin E, and 37.3% of female reach RDA of iron. Cholesterol dietary intake of 17.2% males and 25.3% females is high, and saturated fatty acids intake is high in 46.1% males and 50.0% females.
Conclusions: Diet of students of secondary education in Badajoz is normocaloric, hyperproteic, appropriate in carbohydrates and lipids, without differences between genders; it is very deficient in fiber, iodine and vitamin E in both genders and deficient in iron in females. We can see their diet is far from Mediterranean diet, and this is why education plans about food intake are advised to the students and their families.

Key words: Teenargers. Diet. RDA (recommendeddietary allowances). FFQ (food frequency questionnaire). AI (adequacy index).


Abreviaturas
ESO: Enseñanza Secundaria Obligatoria.
IDR: Ingestas Diarias Recomendadas.
IAN: Índice de Adecuación Nutricional.
AGS: Ácidos Grasos Saturados.
AGPI: Ácidos Grasos Poliinsaturados.
AGMI: Ácidos Grasos Monoinsaturados.
CFCA: Cuestionario de Frecuencia de consumo de Alimentos.
HC: Hidratos de carbono.

 

Introducción

La adquisición de unos hábitos de estilo de vida saludables, entre los que se incluyen los hábitos dietéticos, ejercen una influencia sobre el estado de salud y el rendimiento intelectual y físico, además de ayudar al adecuado crecimiento de los adolescentes1, lo cual redundará en la disminución de la tendencia a desarrollar enfermedades y contribuirá a la mejora de la calidad de vida2. Un pobre estado nutricional en la adolescencia conlleva alteraciones en el metabolismo, reduciendo el crecimiento somático y retrasando la maduración sexual. Sin embargo, una ingesta nutricionalmente adecuada a estas edades mejora la resistencia del sistema inmune y por tanto la resistencia a las infecciones y enfermedades. Su papel se debe considerar doble, ya que por una parte proporciona los nutrientes necesarios para el suministro de energía y la formación de estructuras y, por otra, interactúa con hormonas responsables del crecimiento y maduración. Por tanto, las recomendaciones nutricionales en este periodo de la vida se deben ajustar a la velocidad de crecimiento, al estado de maduración puberal y a los cambios en la composición corporal que se producen durante este periodo de vida3.

Las especiales características fisiológicas de la adolescencia hacen que sea una época de riesgo nutricional, ya que se producen una serie de circunstancias que van a influir en los requerimientos y en el estado nutricional entre los que destacamos: el aumento de los requerimientos nutricionales por la aceleración en el crecimiento, la modificación de la composición corporal, la adquisición de hábitos alimentarios peculiares debido a las características propias de su desarrollo y situaciones de riesgo nutricional, influyendo también una serie de factores relacionados con aspectos sociales y educativos4.

Una serie de estudios nutricionales y epidemiológicos han puesto de manifiesto un cambio de hábitos con tendencia a dietas desequilibradas y cambios en el balance energético debido principalmente al consumo de ácidos grasos saturados, siendo este factor uno de los más destacables en el desarrollo de muchas patologías y enfermedades crónicas en los países occidentales industrializados. Varias investigaciones apoyan esta afirmación y demuestran en diferentes zonas geográficas de España que la dieta de los adolescentes es incorrecta y desequilibrada, estando alejada de las recomendaciones españolas e internacionales, debiendo por ello mejorar sus hábitos. Lo cual demuestra que son necesarios una serie de cambios de hábitos nutricionales, los cuales deben producirse en la edad escolar a través de medidas educativas en los menús domésticos, debiendo intervenir en la educación nutricional tanto de los padres como de los adolescentes, evitando con ello problemas de riesgo principalmente en el género femenino5.

Uno de los principales objetivos de los estudios nutricionales es el cálculo de la ingesta alimentaria habitual, para poder comprobar si es correcta, además resulta determinante conocer la frecuencia y distribución de las posibles alteraciones dietéticas y/o nutricionales más frecuentes. Para ello, dentro de los métodos utilizados en epidemiología el Cuestionario de Frecuencia de consumo de Alimentos (CFCA) es el más utilizado, por sus características específicas que los hacen barato, fácilmente administrable, rápido y adaptable a diversos sectores de la población, además de requerir poco personal6.

Debido al escaso número de estudios sobre hábitos nutricionales realizados en la Comunidad Extremeña, nos planteamos como objetivo principal del estudio, evaluar la adecuación nutricional de la ingesta de energía y nutrientes de los estudiantes de la ESO de la ciudad de Badajoz, para comprobar si existe esa tendencia a la ingesta desequilibrada mostrada en otras poblaciones y analizar las carencias nutricionales de nuestros adolescentes, y con ello poder hacer las recomendaciones necesarias.

 

Metodología

Sujetos

Se planteó la realización de un estudio epidemiológico cuantitativo, no experimental de corte transversal, y de alcance descriptivo de una muestra representativa tomada de forma aleatoria por conglomerados de los alumnos de la ESO de la ciudad de Badajoz. Para ello el nivel de confianza de marcado fue de 2 unidades Z (IC = 95,4%), y con un margen de error (± 2,5%). Un total de 1197 alumnos fueron encuestados, de los cuales un 49,9% fueron de sexo masculino y un 50,1% de sexo femenino, con edades comprendidas entre 12 y 18 años, y con una edad media de 14 años.

Instrumento

Para llevar a cabo este estudio se utilizó un cuestionario validado utilizado en la "Encuesta de nutrición y salud" de la Comunidad Valenciana7, que cumplía la condiciones de ser un método simple, rápido y económico, los participantes lo cumplimentaron en una sola ocasión.

Se modificó la estructura del cuestionario original y se redujo a 51 alimentos subdivididos en 5 grandes grupos. (1-lácteos; 2-huevos, carnes y pescados; 3.-verduras, legumbres, frutas y frutos secos; 4-pan, cereales, aceites, grasas, dulces y pasteles; 5-bebidas, precocinados, preelaborados y miscelaneas). Para ello, anteriormente fue validado por una comisión de expertos tras analizar los resultados obtenidos en un estudio piloto con 295 alumnos.

En el caso de los cuestionarios autoadministrados, algunas de las limitaciones pueden ser minimizadas si las respuestas son revisadas por nutricionistas o profesionales con la necesaria cualificación, como ha sido el caso8.

Los nutrientes se cuantificaron a partir del cuestionario con la Tabla de composición de Alimentos de Novartis9 y se calculó el Índice de Adecuación Nutricional (IAN) según las Ingestas Dietéticas Recomendadas (IDR) españolas de 200210. La adecuación nutricional de un nutriente se valoró mediante la siguiente relación: Ingesta media diaria de un nutriente/IDR del nutriente * 100.

Procedimiento

Se diseñó un software específico para la recogida y análisis de los datos del estudio, desarrollado en un lenguaje PHP y Java Script, unido a una base de datos diseñada en Mysql, haciendo la gestión de la información a través de una Base de Datos multiusuario para bases de datos relacionales. A través de un dominio propio en internet en el que se instaló el software, estando todo el proceso de campo dirigido por un único investigador, el cual les leía el consentimiento informado y les orientaba sobre la forma de contestar. Los adolescentes rellenaron el cuestionario de forma individual y anónima en los ordenadores de las aulas de su propio centro educativo, el tiempo medio de cumplimentación fue de aproximadamente 15 minutos cada uno. Dicho software incluía la tabla de composición de alimentos, lo que agilizó enormemente la cuantificación del análisis nutricional.

Análisis estadístico de los datos

Para el estudio y del comportamiento de cada uno de los ítems del cuestionario, se realizó un análisis descriptivo con porcentajes, desviaciones típicas y medias que nos ofreció la información necesaria en relación a la opinión dada por los alumnos encuestados.

 

Resultados

Como se puede observar en la tabla I, tanto los valores de la energía como los de las proteínas están dentro de las IDR. El IAN para la energía está en aproximadamente un 90% en ambos sexos. La ingesta energética de los hombres es superior a la de las mujeres. Sin embargo, se observa un elevadísimo porcentaje en las proteínas, superando el 215% en los varones y el 230% en las mujeres. El valor del IAN para la grasa está cerca del 90% de las IDR en ambos sexos; sin embargo hay una ingesta algo elevada de ácidos grasos saturados (109% en hombres y 106% en mujeres) y lo mismo ocurre con los ácidos grasos poliinsaturados, habiendo en ambos sexos un IAN del 120% de las IDR. El aporte de energía procedente de los hidratos de carbono (HC) está en el 200% del consumo mínimo aconsejado en las mujeres y algo más elevado en los hombres (215%),

La ingesta de fibra no llega ni al 50% de las IDR, siendo el IAN menor en los hombres que en las mujeres, con una ingesta media de aproximadamente 15 g/día, mientras que la de colesterol asciende hasta más de un 150% de las IDR en las mujeres, y supera el 175% en los hombres, con una ingesta media de aproximadamente 500 mg/día, la de calcio está al 140% de las IDR, sin embargo la de hierro al 100%, y la de yodo está en torno al 40% de las IDR en hombres y algo inferior en las mujeres, con una ingesta media de aproximadamente 50 μg/día (no se ha cuantificado la sal). La ingesta de vitamina E, no alcanza el 40% de las IDR en hombres y está en torno al 35% en las mujeres, con una ingesta media de 4 mg/día. El resto de nutrientes está dentro de los parámetros normales, aunque los consumos de vitamina A y C están por encima del 200% de las IDR y la vitamina D que está por encima del 133%. De forma general podemos decir que, en relación a las IDR, ambos sexos se encuentran por encima. Los chicos están en un 132% del IAN y las chicas en un 130%.

Podemos observar, analizando los datos de la tabla II que no se observa ninguna tendencia cuando hacemos el análisis de la ingesta de nutrientes por curso escolar, los consumos tienen poca oscilación, manteniéndose en unos niveles similares que no nos aportan datos significativos.

La tabla III y de forma mucho más gráfica la figura 1, nos muestran el porcentaje de alumnos por sexos que cumplen con las IDR para cada nutriente, de ella se extrae que aproximadamente el 50% de los alumnos cumplen con las recomendaciones y tienen un correcto IAN, que algo menos del 50% cumplen las IDR para los AG Saturados, AG Poliinsaturados, el colesterol, el hierro y vitamina D (ambas solamente en las mujeres); y que menos de un 5% cumplen las IDR para la fibra, el yodo y la vitamina E.

 

 

Discusión

El IAN es similar, aunque ligeramente inferior al hallado en otras poblaciones, aunque se indica que existe una tendencia a la baja11.

La energía y las proteínas, las grasas y los hidratos de carbono tienen una IDR, pero es importante destacar que dependen de una serie de factores como el peso corporal, la actividad física realizada, etc. El consumo de energía se puede considerar adecuado, coincidiendo además con otras investigaciones, en que la ingesta energética es mayor en los varones12,13,14,15,16.

En la adolescencia, es prudente no superar el doble de las IDR para las proteínas, lo que puede interferir en el metabolismo del calcio y favorecer el desarrollo de oste-oporosis17. En estudios realizados en nuestro país, se observa cómo el consumo de proteínas es muy superior al de las IDR13,18,19. Sin embargo, éstos mismos aseguran que el consumo energético es también muy superior al de las IDR siendo en nuestro caso algo inferior. Esta elevada ingesta proteica se puede deber a la gran cantidad de productos lácteos y sobre todo a otros de origen animal que consumen, entre ellos fundamentalmente la carne16, hábito muy arraigado en esta provincia, entre los que destaca el consumo de carne roja y embutidos20.

Nuestros datos contrastan con los obtenidos por otros estudios realizados con adolescentes13,16,18,20,21, indicando éstos que el aporte de lípidos en la adolescencia supera las recomendaciones diarias. Sin embargo, coincidimos en que los ácidos grasos saturados superan estas recomendaciones11,19; además, en nuestro caso, los ácidos grasos poliinsaturados también están muy por encima de las recomendaciones.

Éstas recomendaciones indican que el consumo de hidratos de carbono en adolescentes debe estar entre 200-300 gramos/día2. Sin embargo, existe una tendencia a la baja en este consumo15,19,22, a pesar de ello la ingesta en nuestra ciudad se encuentra dentro de valores normales.

Como la mayoría de los adolescentes el consumo de colesterol es elevado11,19, mostrando valores superiores en los chicos que en las chicas15, el aporte adecuado de calcio, tan necesario para el crecimiento en estas edades se justificaría por un consumo adecuado de lácteo y derivados23,24,25,26,27, lo cual contrasta con otros estudios en los que se observa un niveles bajos26,28.

El aporte de hierro solamente es correcto en los varones, siendo bajo en las mujeres24.

La ingesta de vitamina E es baja quedando muy por debajo de las recomendaciones diarias, tal y como demuestran otros estudios con poblaciones similares13,16,19, sin embargo nuestros datos sobre el alto consumo de vitaminas D, y sobre todo de A y C están muy por encima de otros estudios epidemiológicos15,22, en el caso de la vitamina A no coincide con todos los estudios analizados19.

El escaso consumo de fibra se puede achacar a un bajo consumo de fruta, de hortalizas y de pan integral, tal y como ocurre en otras poblaciones20,22,23,26,27,29,30.

El alto porcentaje de colesterol puede ser debido a la ingente cantidad de alimentos grasos de origen animal y de "precocinados" que suelen comer, en lo cual parece haber unanimidad29,31.

Es preocupante el escaso consumo de yodo, que no concuerda con el obtenido por diversos estudios22,25,26,29, sin embargo está en consonancia con los datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad y Consumo32. Estos resultados podría achacar al escaso consumo de pescado y otros productos marinos, siendo ésta una zona, tal y como se comentó anteriormente, con hábitos de alto consumo de productos cárnicos y bajos de productos de mar.

Coincidimos plenamente con otros estudios poblacionales en que la media de la población adolescente (50%), tiene una Ingesta Nutricional adecuada27, y que la dieta es normocalórica e hiperproteica33. Pero obtenemos datos totalmente contrapuestos en el consumo de hidratos de carbono, pues éstos no son elevados y en nuestro caso el consumo es claramente superior a la ingesta mínima recomendada.

Haciendo una comparación con los resultados obtenidos por otros estudios realizados en Badajoz22,34,35, coincidimos en que la dieta es desequilibrada debido a un excesivo aporte de grasas y proteína (fundamentalmente de origen animal), los varones tienen una ingesta energética mayor, sin embargo nuestros resultados contrastan en un mayor aporte de hidratos de carbono.

 

Conclusiones

Podemos afirmar que los alumnos de la ESO de la ciudad de Badajoz presentan riesgos carenciales (al estar por debajo de los 2/3 de la IDR) en fibra, yodo y vitamina E, y tienen una sobreingesta de colesterol.

Hay aproximadamente un 50% de los alumnos que cumplen con las IDR en ambos sexos, lo cual nos parece un porcentaje bajo, por tanto, debemos mejorar en las recomendaciones alimentarias que se les da tanto a los alumnos como a sus familias para mejorar sus hábitos de consumo.

Tras el análisis y discusión de los datos podemos afirmar que los alumnos de la ESO de Badajoz tienen una alimentación incorrecta, con un perfil calórico desequilibrado, siguiendo la tendencia mostrada por otros estudios a nivel local y nacional. Al igual que el resto de jóvenes españoles, están abandonando la dieta mediterránea hacia un modelo dietético occidental, con una ingesta de ácidos grasos saturados ligeramente superior a las IDR, y una ingesta que sobrepasa notablemente las cifras recomendables de colesterol. Aunque las ingestas de hidratos de carbono son adecuadas. Es preocupante es bajo consumo de yodo, fibra y vitamina E.

Tras lo analizado anteriormente se hace necesaria la intervención de las administraciones públicas, en la creación de programas de educación nutricional orientados a los adolescentes y a sus familiares, pues es en el ámbito familiar donde se crean la mayoría de los hábitos saludables. Pero también se debe orientar y fomentar la formación continua de los profesionales de la enseñanza a todos los niveles para que puedan orientar a sus alumnos en la adquisición de una dieta equilibrada y completa.

 

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Dirección para correspondencia:
Luis Gonzalo Córdoba Caro.
C/ Las Lilas, 43.
06010 Badajoz. España.
E-mail: luiscordoba@unex.es

Recibido: 14-II-2012.
Aceptado: 11-III-2012.

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