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Nutrición Hospitalaria

versión On-line ISSN 1699-5198versión impresa ISSN 0212-1611

Nutr. Hosp. vol.27 no.6 Madrid nov./dic. 2012

http://dx.doi.org/10.3305/nh.2012.27.6.6071 

ORIGINAL

 

Un juego de cartas durante los recreos escolares mejora los hábitos alimentarios en adolescentes

A school breaks card game improves eating habits in adolescents

 

 

I. J. Pérez López y M. Delgado Fernández

Departamento de Educación Física y Deportiva. Universidad de Granada. Granada. España

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Introducción: Los hábitos alimentarios de la población española son un problema cada vez más preocupante en la actualidad y, en especial, durante la adolescencia.
Objetivos: Mejorar los hábitos alimentarios saludables (desayuno, ingestas de fruta y agua, consumo de refrescos, bollería-golosinas y fritos) en adolescentes.
Métodos: La intervención se llevó a cabo durante 3 meses, con alumnos de entre 12 y 16 años, mediante una propuesta educativa a través de un juego de cartas (construido ad hoc), denominado "Fighting for my health", y que se desarrolló en los recreos escolares. Éste se complementó con la metodología del compromiso saludable, caracterizado fundamentalmente por el trabajo colaborativo entre escuela y familia y por el fomento de la responsabilidad del alumnado hacia su salud. Se contó con 2 grupos (experimental y control), cada uno de ellos con un número total de 48 adolescentes.
Resultados: Tras la puesta en práctica de la intervención se lograron mejoras significativas en 5 de los 6 hábitos trabajados (la excepción fue el consumo de fritos) en el grupo experimental. Entre ellas sobresale especialmente la diferencia altamente significativa (p < 0,001) obtenida en el Desayuno y la Fruta, entre pretest y postest y entre pretest y retest. Sin embargo, en el grupo control no se produjeron diferencias significativas en ninguno de ellos.
Conclusión: Una intervención escolar realizada desde el departamento de Educación Física, mediante compromisos saludables a través de juego de cartas, mejora los hábitos alimentarios en adolescentes.

Palabras clave: Hábitos alimentarios. Adolescentes. Intervención educativa. Educación física.


ABSTRACT

Introduction: Feeding habits among the Spanish population are currently an increasing and concerning problem, especially during adolescence.
Objectives: To improve feeding habits (breakfast, consumption of fruit and water, soft drinks, pastries, sweets and fried food) in adolescents.
Methods: The intervention was conducted for 3 months in students from 12 to 16 years old, through an educational proposal based on a card game (built ad hoc) called "Fighting for my health", which was developed during the school breaks. This game was supplemented with the methodology of a healthy commitment, based mainly on the cooperative work between schools and families and the promotion of the responsibility among students about their health. Two groups were included (intervention and control), each one with a total number of 48 adolescents.
Results: After the intervention, significant improvements were achieved in 5 of the 6 habits addressed (the exception was consumption of fried food) in the intervention group. Among them, it is necessary to highlight the significant difference (p < 0.001) obtained in breakfast and consumption of fruit between pretest and posttest and between pretest and retest. However, in the control group there were no significant differences in any of them.
Conclusion: A school-based intervention conducted from the Department of Physical Education, through healthy commitments using a card game, improved the feeding habits in adolescents.

Key words: Eating habits. Adolescents. Educational intervention. Physical intervention.


Abreviaturas
E.F.: Educación Física.
E.S.O.: Educación Secundaria Obligatoria.

 

Introducción

Existe una gran preocupación por el establecimiento de hábitos de vida saludables en la población, en especial en grupos vulnerables de edad como la adolescencia1-3. Estudios recientes4 encuentran que hasta un 72% de la población española necesita cambios en su alimentación. La prevalencia de sobrepeso es del 34,2% y la de obesidad del 13,6%5.

No obstante, el ámbito escolar posee un gran potencial y, por tanto, una enorme responsabilidad para evitar esta situación. De hecho, la idoneidad de los centros educativos, así como el impacto que pueden suponer los programas de Educación Física (E.F.) sobre la promoción de actividad física y la salud, es una cuestión ampliamente reconocida6-8.

Sin embargo, apenas existen referencias en la literatura científica nacional de intervenciones con la finalidad de promover la adquisición y/o mejora de hábitos alimentarios en la adolescencia. Y las diversas iniciativas institucionales existentes no acaban de concretarse en acciones que realmente ayuden a promocionar la salud de los educandos9.

Por tanto, urge seguir invirtiendo en investigación para diseñar propuestas de intervención que actúen sobre los malos hábitos de alimentación10, dado que es un factor determinante en la obesidad11. Al mismo tiempo, además de seguir investigando en torno a esta temática no será menos importante también difundir los hallazgos de las investigaciones12. De este modo, el resto de profesionales tendrán la posibilidad de contar con valiosas referencias (de actuaciones llevadas a la práctica y debidamente evaluadas) a la hora de diseñar sus propias intervenciones.

No puede obviarse, además, que los adolescentes actuales distan mucho de sentirse atraídos por aquellas actividades y estrategias metodológicas que no hace mucho tiempo resultaban significativas al alumnado de esa misma etapa educativa. Circunstancia que exige modificaciones, tanto de tipo estructural (sistemas educativos) como en las propias prácticas escolares, para no caer en un anacronismo pedagógico13. Por tanto, los profesionales de la Educación Física (E.F.) deben apostar por programas de intervención alternativos y más significativos para el alumnado. De hecho, muchos de los enfoques y planteamientos que se llevan a cabo no están en consonancia ni con las necesidades de los niños y jóvenes ni con las características de la sociedad actual14. Y para ello resulta evidente la importancia de saber conectar con aquello con que le es significativo al alumnado, conocer su lenguaje para hacerse entender y adecuar los métodos y estrategias de intervención a las nuevas realidades15. En este sentido, en la actualidad los juegos de cartas, como "Magic: The Gathering" o "Yu-Gi-Oh!", poseen un elevado atractivo entre gran parte de la población adolescente, circunstancia que se ha aprovechado para construir la propuesta que ha dado lugar al presente trabajo.

En un intento de dar respuesta a las demandas planteadas, el objetivo del presente estudio ha sido evaluar los efectos de una propuesta educativa de compromisos saludables, mediante el juego de cartas "Fighting for my health" (construido ad hoc), realizada durante los recreos escolares, orientada a la promoción de hábitos alimentarios en adolescentes.

 

Metodología de investigación

Sujetos y contexto

En este trabajo participaron 48 alumnos de Educación Secundaria Obligatoria (E.S.O.), de un total de 197 que componían los 8 grupos de dicha etapa educativa. Estos 48 sujetos han sido valorados, por tanto, como un solo grupo (grupo experimental). Se ha contado también con un grupo control, compuesto por el mismo número de alumnos que el grupo experimental (48) y en la misma proporción con respecto a cada uno de los 8 grupos. Todos ellos pertenecen a un centro educativo ubicado en una zona periférica de la ciudad de Granada, acogiendo alumnos de clase media-baja. El centro es de tipo dos, con doble línea por curso, y abarca los niveles educativos que van desde educación infantil hasta el final de la E.S.O. Tras informar a la dirección del centro y a las familias se obtuvo su permiso y autorización.

Diseño de investigación

Se empleó un diseño cuasiexperimental con dos grupos (experimental y control), con medidas pretest (justo antes de la implementación de la propuesta), postest (tras los 3 meses de duración de la intervención) y retest (tres meses después de finalizada la intervención) en ambos grupos, para poder establecer las comparaciones pertinentes.

Variables del estudio

La variable independiente la conformó la puesta en práctica del juego de cartas "Fighting for my health" (ver Anexo), a través de una liga interna durante los recreos, con una duración de 3 meses, y la variable dependiente estuvo configurada por los hábitos alimentarios saludables en los adolescentes (desayuno, fruta, agua, refrescos, bollería-golosinas y fritos).

Variable independiente: programa de intervención

La intervención consistió en la puesta en práctica de un juego de cartas basado en el desarrollo de hábitos saludables de vida y actividad físico-deportiva (construido ad hoc), denominado "Fighting for my health" (ver Anexo). Este formó parte de la liga interna que suele desarrollarse cada año en el centro, aprovechando el tiempo de recreo de cada jornada escolar. Al igual que el resto de actividades, fue totalmente voluntaria y sin carácter excluyente, por lo que los alumnos podían apuntarse a todas aquellas actividades que formaban parte de dicha liga (fútbol, baloncesto, voleibol y el juego de cartas "Fighting for my health"). El hecho de plantear la actividad como parte integrante de la liga interna fue un incentivo importante, pues iba a contar con las mismas recompensas que en el resto de competiciones deportivas (trofeos y material deportivo para los 3 primeros clasificados). El sistema de competición constó de 3 fases (tabla I).

Durante todo el tiempo que duró la liga interna cualquier jugador tenía la opción de aumentar sus posibilidades de éxito en los enfrentamientos (partidas) con otros compañeros si decidía mejorar o adquirir algún hábito de alimentación saludable (relacionado con el desayuno, la ingesta de fruta y agua) o, por el contrario, eliminar o reducir algún otro que tuvieran y fuera poco saludable (excesiva ingesta de bollería o golosinas, de fritos y consumo de refrescos). Para ello, la dinámica del juego de cartas se complementó con la metodología de "el compromiso saludable"16. Tras determinar junto al profesor de E.F. cuál iba a ser su compromiso de alimentación saludable (hasta un máximo de 2) que, en el caso de cumplir, le otorgaría unos beneficios especiales en los diferentes enfrentamientos, los alumnos debían designar a una persona significativa en su vida (padre, madre, tutor... ) que sería la encargada de realizar el seguimiento del compromiso y de verificar su cumplimiento.

Variable dependiente

Los hábitos de alimentación saludable que se llevaron a cabo, y que determinaron la variable dependiente, no fueron imposiciones del profesor, sino que surgieron a partir del análisis conjunto del alumno y el profesor, junto al visto bueno de las familias, siguiendo los principios de actuación de Pérez López (2009)16. Como referencia para cada uno de los compromisos de alimentación saludable que asumió el alumnado se partió de la propuesta de Pérez López y Delgado (en prensa)17.

El seguimiento de los diferentes compromisos lo coordinaron los 2 profesores de E.F. en E.S.O. del centro que, además, fueron los responsables del correcto funcionamiento de la competición mediante el juego de cartas en los recreos. Tras los 3 meses que duró la competición se solicitó a todos los implicados (alumnos y personas que colaboraron en el seguimiento) una valoración final, tanto de la actividad como del beneficio o no que le hubiera podido reportar al alumno en cuestión, a través de un informe escrito. Y a los 3 meses siguientes al término de la liga interna, en los que no se incidió de manera intencionada, se revisó el grado de consolidación de cada uno de los compromisos, a través de un nuevo informe por parte de quienes colaboraron en esta iniciativa.

Todo el proceso estuvo constantemente asesorado y supervisado por profesores expertos en la materia de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de Granada.

Análisis de los datos

Con respecto a la evaluación de la propuesta se realizó, por un lado, una evaluación cuantitativa, en la que se comprobró la existencia o no de diferencias significativas entre las 3 medidas realizadas (pretest, postest y retest), para lo que se aplicó la prueba de Friedman para "K muestras relacionadas" y, posteriormente, en aquellas variables donde se hubiera determinado significatividad se realizó la comparación por pares, para "2 muestras relacionadas" (Wilcoxon). Además, se realizó la estadística descriptiva de los porcentajes del grado de cumplimiento de cada uno de los hábitos en los diferentes momentos de evaluación, así como de la media y desviación típica con respecto a la valoración de los participantes sobre el planteamiento y sus logros. El análisis se realizó a través del paquete estadístico SPSS 15.0.

Además, todo ello se complementó con el análisis cualitativo (mediante el programa NVivo 8) de las valoraciones que realizaron al término de la intervención tanto los alumnos como el resto de personas implicadas en el proceso (familiares). A través de un informe debían significar aquellos aspectos más positivos y negativos del programa, así como el grado de satisfacción con el planteamiento llevado a cabo y los logros alcanzados. La escala de medición de las respuestas fue de cinco puntos, siendo sus extremos "Muy satisfecho" (5) y "Muy insatisfecho" (1). Circunstancia que determinará que en la exposición de los resultados se haga referencia a cada uno de ellos como A-1, A-2, etc. (cuando se trate de opiniones del alumnado) y F-1, F-2,... (en el caso de los familiares). El análisis de la información se ha realizado siguiendo las pautas marcadas por Strauss y Corbin (2002)18 en la Teoría Fundamentada.

 

Resultados

Antes de reseñar aquellos resultados más relevantes con relación al desarrollo de hábitos alimentarios saludables, cabe destacar el alto índice de participación en esta nueva iniciativa. De hecho, cerca de 1 de cada 4 alumnos de E.S.O. (un 24,36%) se apuntó voluntariamente a la liga interna de "Fighting for my health", lo que supuso que fuera la segunda actividad más solicitada después del fútbol (39,6%), y por delante del voleibol (22,3%) y del baloncesto (14,2%). El porcentaje de muerte experimental fue 0.

El número total de compromisos adquiridos por los 48 alumnos (grupo experimental) fue de 72 (tabla II). Los hábitos más demandados fueron los relacionados con el "Desayuno" y la "Fruta". Entre ambos abarcan cerca de 2 tercios del total de compromisos desarrollados (65,3%), seguidos ya de lejos por el de una adecuada hidratación ("Agua"), con 8 alumnos (11,1%), y por el de la reducción del consumo de refrescos, con 7 alumnos (9,7%).

 

 

Tras la puesta en práctica de la intervención se lograron mejoras significativas en 5 de los 6 hábitos trabajados (la excepción fue el consumo de fritos) en el grupo experimental (tabla III). Entre ellas sobresale especialmente la diferencia altamente significativa (p ≤ 0,001) obtenida en el Desayuno y la Fruta, entre pretest y postest y entre pretest y retest. Sin embargo, en el grupo control no se produjeron diferencias significativas en ninguno de ellos.

Con respecto al Desayuno, el porcentaje de alumnos (tabla IV) que no desayunaba en el grupo experimental se redujo en un 34,6% (entre quienes decidieron mejorar dicho hábito). Es más, los alumnos que al término de la intervención desayunaban adecuadamente (de los 26 que adquirieron este compromiso) se situó en el 73,1%, de los cuales el 57,7% aún mantenía dicho hábito a los 3 meses (en el retest).

En este sentido, destaca el hecho de que en el postest (en el grupo experimental) el porcentaje de quienes "No" tomaban fruta o agua, o sí consumían "Diariamente" fritos, bollería o golosinas, o refrescos pasó a ser inexistente (entre los alumnos que se propusieron los citados compromisos), cuando en el pretest dicho porcentaje oscilaba entre el 25% (en el mejor de los casos, el de los fritos) y el 87,5% (en la variable con peor resultado antes de la intervención, el agua). Mientras tanto, en el grupo control la modificación de los hábitos apenas resultó relevante pues, en general, los porcentajes obtenidos en el pretest se mantuvieron en el postest y el retest.

Del total de compromisos desarrollados (72), en 45 de ellos (un 62,5%) se consiguió el máximo nivel de cumplimiento (según las referencias de Pérez-López y Delgado, en prensa). Sin embargo, 23 (31,9%) no cumplieron al completo las expectativas iniciales, aunque sí lograron mejorar los registros iniciales del pretest. Y en 4 casos (3 relacionados con el desayuno y 1 con la ingesta de fruta), es decir, en el 5,6%, no se alcanzó ningún tipo de mejora.

Otro dato revelador del efecto de la metodología utilizada es el porcentaje de consolidación obtenido a los 3 meses de haber finalizado la intervención. Éste se situó en el 51,4%, es decir, que algo más de 1 de cada 2 alumnos seguían manteniendo los valores alcanzados en el postest, mientras que el 33,3% no lo logró, pero sí seguían por encima del nivel de partida en el pretest. Y el 15,3% no mostró ninguna mejora con respecto a la referencia obtenida 6 meses antes.

La mejora expuesta hasta el momento se corrobora aún más a raíz de las valoraciones realizadas por los alumnos (del grupo experimental) y sus familias (o personas cercanas a los sujetos que colaboraron realizando el seguimiento), con relación tanto al planteamiento como al logro alcanzado con él (tabla V). En este sentido sobresale la alta valoración de unos y otros del planteamiento que sostiene esta propuesta, pues en ambos casos se supera el valor de 4 ("Satisfecho"), llegando a situarse cerca del 5 ("Muy satisfecho") en aquellos que lo experimentaron de forma directa (con un al 4,71). A tenor de los comentarios realizados del alumnado, dicha valoración estuvo motivada porque les pareció un planteamiento muy atractivo y significativo para ellos: "Nunca imaginé que en el colegio fueran a organizar una competición de cartas. Si el profe quería llamar nuestra atención lo ha conseguido de verdad" (A-3), "Cuando le comentaba a mis amigos que en el colegio estaba participando en una competición del estilo de Yu-Gi-OH y que además estaba mejorando mi salud no se lo creían" (A- 11).

 

 

La opinión de los alumnos se ratifica con la del resto de agentes implicados con comentarios como: "Debo reconocer que cuando mi hijo me comentó lo que había planteado el profesor de E.F. no me atrajo mucho la idea, pues no entendía qué tenía que ver con la asignatura ni con la salud, pero al final lo he visto tan motivado que no cabe duda de que ha sido un éxito" (F-16) o "Ha sido un planteamiento muy diferente a lo que conocemos pero muy atractivo para ellos, por lo que me contaba mi hijo" (F-27). El hecho de haber contado con las familias para lograr un objetivo tan valioso en la actualidad, como es el desarrollo de hábitos saludables, ha sido otro de los motivos de la alta valoración de éstos: "Tanto mi marido como yo estamos encantados de haber colaborado con usted en algo tan importante para nuestro hijo como es su salud" (F-5) o "Esta forma de implicarnos en la formación de nuestros hijos me ha parecido una gran idea. Le animo tanto a usted como al centro a seguir adelante con iniciativas de este tipo" (F-41).

Con respecto a los logros alcanzados, tanto unos como otros, también muestran un alto grado de satisfacción. Entre el alumnado, tras el análisis realizado, el aspecto más repetido es la sensación de haber conseguido algo importante para su salud pasándoselo muy bien: "Lo mejor ha sido mejorar mi salud de una manera divertida. Estaba tan metida en la competición que en todo momento he estado muy animada para cumplir mis compromisos" (A-9) o "Nunca hubiera imaginado que podía tener mejor salud gracias a un juego de cartas. Sabes que este tipo de juegos me encantan por lo que para mí ha sido un trimestre que no olvidaré" (A-30). Por parte de las familias, lo más relevante es el haber conseguido algo que muchos de ellos habían intentado sin mucho éxito: "Es sorprendente como con esta iniciativa usted ha logrado algo que llevo intentando desde hace tiempo, que mi hijo tome más fruta, y sin obligarle. Enhorabuena!" (F-45) o "Es una pena que esta iniciativa no se le haya ocurrido antes. Llevo mucho tiempo explicándole a mi hijo lo importante que es desayunar correctamente, sin conseguir nada. Muchas gracias, y no deje de tener nunca tanta implicación con la salud de sus alumnos" (F-23).

 

Discusión

Una intervención escolar basada en un juego de cartas realizado durante los recreos, que implica al alumnado de E.S.O. a adquirir compromisos saludables en hábitos alimenticios produce una mejora en la conducta de desayunar y del consumo de fruta y agua, así como una reducción de refrescos, bollería-golosinas y fritos.

Estos resultados son difíciles de cotejar dada la escasez de intervenciones publicadas en la literatura científica con el objetivo de promover hábitos alimentarios en adolescentes17,19-22.

Con respecto a la metodología, salvo el primero de ellos, el resto difieren considerablemente con el trabajo aquí expuesto. Tanto Martínez et al. (2009)21 como Puig et al. (2006)22 llevaron a cabo un programa de educación nutricional a través de talleres, mientras que Espejo et al. (2009)19 y Herrero y Fillat (2010)20 aplicaron un programa de educación nutricional dentro del horario escolar, en tutoría y otras asignaturas, a lo que los primeros añadieron una charla trimestral con padres sobre los temas tratados en clase. Sin embargo, Pérez López y Delgado (en prensa)17 es el único en el que se utilizó la misma metodología (el "Compromiso saludable"), aunque sin el apoyo de ningún material en concreto (como en esta ocasión sucedió con el juego de cartas).

Algo similar ocurre tanto en los instrumentos utilizados para su evaluación como en las personas que certificaron los resultados de los alumnos implicados. De hecho, se produce una considerable diferencia entre las cuatro últimas intervenciones, donde se utilizó fundamentalmente un test o encuesta sobre frecuencia de alimentos cumplimentadas por el propio alumnado, y la de Pérez López y Delgado (en prensa)17. En ella, al igual que en esta ocasión, se utilizó como instrumento de registro del cumplimiento o no de los hábitos un informe realizado por un familiar, o persona significativa en la vida del alumnado, responsabilizada del seguimiento del proceso de adquisición de hábitos.

En cuanto a los resultados obtenidos, los alimentos en los que se produjeron diferencias significativas en el trabajo de Martínez et al. (2009)21, y que también han sido evaluados en éste, fueron: la ingesta de frutas y el desayuno, así como en la reducción de bollería industrial y golosinas. Espejo et al. (2009)19 destacan igualmente el descenso en la frecuencia de ingesta de bollería en su estudio, junto al consumo de refrescos. Mientras tanto, Herrero y Fillat (2010)20 tras la intervención observaron 2 resultados similares a los obtenidos en la presente propuesta: por un lado una mejora significativa en el desayuno (en el grupo de intervención) y, por otro, la inexistencia de este hecho en el grupo control. Dicha mejora significativa en el desayuno fue también uno de los resultados más relevantes en el trabajo de Puig et al. (2006)22.

Por último, Pérez López y Delgado (en prensa)17 también lograron mejoras altamente significativas tanto en el desayuno como en la ingesta de fruta, así como muy significativas en el consumo de agua, aunque no con el mismo grado de afianzamiento en el retest (p ≤ 0,05 frente p ≤ 0,01, a favor de la intervención de Pérez López y delgado, en prensa17). Igualmente, en ambos trabajos se produjo una mejora significativa en la reducción del consumo de bollería y refrescos. Pero en aquella ocasión no contaron con un grupo control, como sí ha sucedido aquí, para poder establecer una comparación más real.

Iturbe y Perales (2002)23 también llevaron a cabo un programa de intervención dietética con adolescentes, pero en su caso no valoraron la adquisición o mejora de ningún hábito en concreto sino la evolución individual de la dieta de éstos en general. La valoración la realizaron a través de la opinión subjetiva de los alumnos participantes a los 8 meses de la finalización del programa. Éste consistió en un bloque inicial teórico en el que explicaban los conceptos básicos de alimentación, dietética y nutrición, un taller con propuestas de dietas equilibradas y una última actuación, con las familias, en la que se les explicó también las cuestiones teóricas y se les pidió su apoyo para poner en práctica las mejoras dietéticas que éstas decidieran llevar a cabo.

Junto a los trabajos anteriores, cabe reseñar igualmente otros 2 que coinciden en el objetivo con el actual (promoción de hábitos de alimentación saludables), aunque no en la población en la que se intervino, pues fue con alumnos de Primaria. En el trabajo de Ruiz Santana et al. (2009)24 la actuación se basó en una sesión a través de un material educacional (minipirámide de "consulta") y explicación del mismo, junto a una segunda sesión de recordatorio. Gracias a ello obtuvieron una mejora significativa en la ingesta de frutas y en la reducción de dulces, como sucediera también en el trabajo aquí expuesto, aunque con la diferencia de que en esta ocasión la mejora en el consumo de fruta ha llegado a ser altamente significativa. Dicha valoración la realizaron mediante encuesta, a la semana siguiente a la primera sesión. Sin embargo, Ruiz Santana et al. (2009)24 no obtuvieron esos mismos resultados en la tercera encuesta (a los 2 meses de la segunda sesión), mientras que en el trabajo actual sí se mantuvieron en el retest los resultados obtenidos en el postest.

Por otro lado, Calleja et al. (2011)25 intervinieron para modificar los hábitos alimentarios solamente en el almuerzo. Su actuación consistió en charlas formativas al profesorado y los padres, sobre la importancia de una correcta alimentación, y en la entrega del almuerzo a los alumnos durante dos semanas (incluyendo lácteos, fruta y bocadillo tradicional). Tras la intervención se produjo un incremento del 9,2% de individuos que almorzaban y una modificación en algunos de los alimentos consumidos, pero sin llegar a ser significativa en el caso de la fruta y sí en el de la bollería, aunque en sentido negativo, lo que supone notables diferencias con los resultados aquí presentados.

 

Conclusiones

En conclusión, es viable la realización de un programa de intervención escolar basado en el juego de cartas "Fighting for my health" en los recreos escolares dado el alto grado de adherencia, e idóneo dado que consigue mejorar significativamente los hábitos alimenticios del desayuno y el consumo de fruta y agua, así como una reducción del consumo de bollería y golosinas, lo que avala la propuesta (metodología y material curricular) aquí presentada en el alumnado adolescente.

 

Referencias

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Dirección para correspondencia:
Isaac José Pérez López
Departamento de Educación Física y Deportiva
Universidad de Granada
Granada. España
E-mail: isaacj@ugr.es

Recibido: 12-VI-2012
1.a Revisión: 20-VII-2012
Aceptado: 7-VIII-2012

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