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Nutrición Hospitalaria

On-line version ISSN 1699-5198Print version ISSN 0212-1611

Nutr. Hosp. vol.28 n.5 Madrid Sep./Oct. 2013

http://dx.doi.org/10.3305/nh.2013.28.5.6773 

ORIGINAL / Otros

 

Asociación del consumo de bebidas carbonatadas y descalcificación en mujeres en edad reproductiva y no reproductiva de la Ciudad de México

Association of consumption of carbonated beverages and decalcification in woman on reproductive and non-reproductive age of Mexico city

 

 

Reyna Sámano1, Ana Lilia Rodríguez Ventura1, Estela Ytelina Godínez Martínez1, Bertha Rivera2, Mayra Medina Flores3, Bernarda Sánchez1, Hugo Martínez Rojano4 y Cristina Ramírez1

1Departamento de Nutrición y Bioprogramación. Instituto Nacional de Perinatología
2Universidad de Valle de México
3Universidad del Altiplano de Tlaxcala
4Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional. México

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Introducción y objetivo: No hay información suficiente sobre el consumo de bebidas carbonatadas (BC) y su asociación con la densidad mineral ósea (DMO) en mexicanas. El objetivo fue identificar la asociación del consumo de BC con la DMO en dos grupos de mujeres mexicanas.
Métodos: Estudio transversal con 328 mujeres en edad reproductiva (MER) y no reproductiva (MENR), con evaluación dietética, antropométrica y DMO.
Resultados: Edad promedio de 18,7 años en MER y 47 años en MENR. El porcentaje de adecuación del consumo de energía fue inferior en MENR (98 ± 28% vs 144 ± 55) (p = 0,001), el consumo de calcio fue < 700 mg/día en mujeres con osteopenia de ambos grupos y la mediana del consumo de BC fue mayor en MER, con 200 mL/día (0462) vs 0 (0-250) en MENR (p = 0,001), las MER con osteopenia bebían 500 mL/día (253-750 mL/día) de BC/día vs 100 (0-200 mL/día) en las que no la presentaron (p = 0,001). Los parámetros antropométricos fueron superiores en MENR (p < 0.002) y la DMO en cuello de fémur fue inferior 1,031 ± 0,14 vs 1,107 ± 0,10 (p = 0,001), en MER fue mayor en L2-L4: 1,114 ± 0,13 vs 1,003 ± 0,09 (p = 0,001). Variables asociadas al riesgo de osteopenia: beber BC (OR 11,186; p = 0,001), consumir < 700 mg de calcio (OR 5,774; p = 0,001) y no cenar leche (OR 1,942; p = 0,042).
Conclusiones: Beber BC aumenta el riesgo de osteopenia en ambos grupos, las MER consumen más BC que las MENR y tienen aún más probabilidad de fracturas a edades más tempranas.

Palabras clave: Enfermedad ósea. Densidad ósea. Bebidas carbonatadas.


ABSTRACT

Introduction and objective: There is not enough information about carbonated beverages (CB) consumption in Mexican women and its association with bone mineral density (BMD). The objective was to identify the association of CB consumption with BMD in two groups of Mexican women.
Methods: Transversal study with 328 women in reproductive age (WRA) and not reproductive (WNRA) with diet and anthropometric evaluation and BMD.
Results: Mean age of 18.7 years in WRA and 47 in WNRA. Energy adequacy percentage was lower in WNRA (98 ± 28% vs 144 ± 55) (p = 0.001), calcium intake was < 700 mg/day in women with osteopenia of both groups and median consumption of CB was higher in WRA, with 200 mL/day (0-462) vs 0 (0-250) in WNRA (p = 0.001), WRA with osteopenia drank 500 mL/day (253-750) of CB vs 100 (0-200) in who had not (p = 0.001). Anthropometric parameters were higher in WNRA (p < 0.002) and femoral neck BMD was lower (1.031 ± 0.14 vs 1.107 ± 0.10) (p = 0.001) and higher in L2-L4 (1.114 ± 0.13 vs 1.003 ± 0.09) (p = 0.001) in WRA. Variables associated with risk of osteopenia: drink CB (OR 11.186, p = 0.001), consuming < 700 mg of calcium (OR 5.774, p = 0.001) and dinner no milk (OR 1.942, p = 0.042).
Conclusions: To drink CB increases risk of osteopenia in both groups, WRA drink more CB than WNRA and they will have high probability of fractures younger.

Key words: Bone disease. Bone density. Carbonated beverages.


Abreviaturas
BC: Bebidas carbonatadas; Líquidos potables que se combinan con o se impregnan con dióxido de carbono.
DMO: Densidad mineral ósea; cantidad de calcio por centímetro cuadrado de hueso, es importante predictor de osteoporosis.
CF: Cuello de fémur.
MER: Mujeres en edad reproductiva; para fines de este estudio se consideró a las mujeres de 14 a 30 años.
MENR: Mujeres en edad no reproductiva; para fines de este estudio se consideró a las mujeres mayores de 45 años.
ENSANUT 2012: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 que permite cuantificar la evolución de las condiciones de salud y nutrición de la población mexicana y sus determinantes, así como analizar la respuesta social organizada ante los problemas en estos rubros. Los resultados incluyen el estudio de la cobertura específica de los programas prioritarios de prevención en salud, en el ámbito nacional y estatal, en las zonas urbanas y rurales, por estratos socioeconómicos y proveedores de servicios de salud.
IMC: Índice de masa corporal; es un indicador simple de la relación entre el peso y la estatura que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su estatura en metros (kg/m2). La definición de la OMS es la siguiente: IMC ≤ 18,5 representa bajo peso, de 18.51 a 24,99 es peso normal, de 25 a 29,9 determina sobrepeso y un IMC ≥ 30 significa obesidad.
IDR: Ingestión diaria recomendada; es la recomendación clásica y deriva del conocimiento sobre los requerimientos del nutrimento en cuestión. Representa la ingestión habitual promedio que cubre los requerimientos de la mayoría de la población mexicana por lo que tienen naturaleza y aplicación colectiva. No obstante, deben considerarse como metas de ingestión aconsejable para todo individuo sano y bien nutrido perteneciente a esta población.

 

Introducción

La discapacidad que presentan los adultos mayores por salud ósea en México es superior en las mujeres que en los hombres (26,9% frente a 23,8% respectivamente)1. La osteopenia aumenta directamente con la edad y representa un problema de salud pública2 a nivel mundial y nacional, debido a su alta prevalencia y a las limitaciones que ocasiona3. Se documentó que la osteoporosis se relaciona inversamente con el sobrepeso y obesidad en población mexicana4 por el papel de la leptina en mujeres con obesidad en la etapa de la posmenopausia, pues se sabe que el índice de masa corporal (IMC) se asocia positivamente con las concentraciones de leptina5 la cual promueve en la médula ósea la diferenciación a osteoblastos6, aunque en población caucásica y asiática esto es contradictorio7-9.

El consumo de alimentos específicos puede ser benéfico para mantener una adecuada DMO10 y la práctica de una dieta correcta es necesaria para evitar enfermedades como la osteoporosis11,12. La masa magra y ósea de cierta población está determinada por la dieta predominante y grupo étnico al que pertenece, son escasos los estudios referentes al consumo de alimentos, incluyendo la cantidad de bebidas carbonatadas (BC) y la DMO en población mexicana13-14 pero en población asiática se sabe que el hecho de no tomar leche durante la infancia y saltarse tiempos de comida se asocian negativamente con la DMO15. Se ha reportado que las adolescentes mexicanas urbanas beben grandes cantidades de BC lo cual afecta directamente su salud16, asociado a su vez a menor actividad física. Hay escasa información relativa al consumo de BC y DMO en población mexicana, la existente señala la necesidad de información que apoye la hipótesis de que el consumo de BC se asocia negativamente con la DMO17. Por lo cual el objetivo de esta investigación fue identificar la asociación del consumo de BC con la DMO en mujeres mexicanas en edad reproductiva y no reproductiva.

 

Metodología

Se realizó un estudio transversal analítico para determinar el consumo de ciertos nutrimentos y hábitos alimentarios, características antropométricas y la DMO en mujeres en edad reproductiva (MER) de 14 a 30 años y en edad no reproductiva (MENR): mayores de 45 años, con menopausia natural establecida (más de un año de amenorrea), que radicaban en la Ciudad de México.

Sujetos de estudio

Se contó con 328 mujeres que aceptaron participar en esta investigación, 202 MENR y 126 MER (69 adolescentes y 57 adultas jóvenes, menores de 30 años), el muestreo utilizado fue de casos consecutivos, con los siguientes criterios de inclusión: sin evidencia de alguna enfermedad infecciosa o metabólica, sin antecedentes de enfermedades óseas, endócrinas, sin toxicomanías, ni hábito tabáquico, que tomaran menos de 3 tazas de café, sin uso de terapia de reemplazo hormonal. Se solicitó firma de consentimiento informado a todas las participantes, además en las menores de edad se solicitó la autorización de sus padres o tutores.

Evaluación sociodemográfica: a través de un cuestionario se obtuvieron datos de estado civil y escolaridad.

Evaluación dietética y hábitos alimentarios: se efectúo con una encuesta validada en población mexicana de frecuencia de consumo de alimentos de los últimos tres meses, para cuantificar el consumo de energía y nutrimentos inorgánicos y orgánicos18. El recordatorio de 24 horas se aplicó dos días entre semana y uno de fin de semana para analizar cualitativamente la distribución de los grupos de alimentos en cada tiempo de comida. El porcentaje de adecuación de energía se calculó con base en las fórmulas de la FAO-OMS19. Se registraron los mililitros (mL) de BC consumidos al día y se consideró que su consumo estaba presente cuando era a 200 ≥mL al día.

Evaluación de la actividad física: se cuestionó sobre la frecuencia semanal, minutos de duración y tipo de actividad física y se consideró sedentaria cuando la suma de cualquier tipo de actividad física era menor a 90 minutos semanales.

Evaluación antropométrica: todas las participantes fueron pesadas en una báscula calibrada (precisión de 0,1 kg, Tanita BWB-700), la estatura se midió con estadímetro digital (precisión de 0,1 cm, Seca modelo 242), bajo la técnica de Lohman20 con personal estandarizado. Para la clasificación del IMC se usaron los criterios establecidos por la OMS21 y en el caso de las menores de edad se utilizaron las curvas de IMC establecidas en 200622.

Evaluación de la DMO; en L2-L4 y cuello de fémur y la grasa corporal de todo el cuerpo se evalúo mediante absorciometría dual de rayos X con un equipo Lunar Prodigy. Las variables se analizaron considerando dos grupos: las que presentaron osteopenia-osteoporosis y DMO normal, según el Score T por edad, para este estudio acorde con lo establecido por la OMS23, se consideró con osteopenia-osteoporosis aquellas mujeres que presentaron menos de una desviación estándar por debajo de la media en el cuello de fémur (CF) y/o en L2-L4.

Análisis estadístico

Se realizó estadística descriptiva, se calculó la prueba T de Student o U de Mann-Witnhey, según la naturaleza de las variables. La comparación de porcentajes fue con la prueba Chi2, para evaluar el consumo de nutrimentos, según grupo de edad y presencia de osteopenia-osteoporosis se realizó análisis multivariado y para estimar el riesgo de osteopenia-osteoporosis se realizó una regresión logística múltiple, con el programa SPSS versión 11 para Windows.

 

Resultados

En la tabla I se observa que las MENR tuvieron más grasa corporal y menor estatura, con una DMO inferior en L2-L4 y mayor en cuello de fémur. Sobresalió que 46% de todas las mujeres consumía BC y que un porcentaje mayor de las MER las consume (63,5 vs 35,1%, p = 0,001) y en mayor magnitud. Las MER presentaron mayor frecuencia de osteopenia con (42 vs 25% p = 0,001).

 

En cuanto al consumo de BC, se observó que las solteras presentaron una tendencia a consumir con mayor frecuencia BC 39 vs 30% p = 0,079, y presentaron más osteopenia 39 vs 27% p = 0,027. La escolaridad no se asoció con el consumo de BC, con 44 vs 47% de las que tenían secundaria y más y las que estudiaron la primaria ó menos (p = 0,335). En todas las participantes la actividad física fue sedentaria.

En la tabla II se muestra que el consumo de BC fue mayor entre las MER con osteopenia. El peso, grasa corporal, consumo de calcio y selenio fueron mayores entre las que no tenían osteopenia de ambos grupos.

El consumo de calcio y vitamina C fue similar en los dos grupos de edad, no obstante el consumo de los demás nutrimentos fue superior en las MER, como se observa en la tabla III.

 

En cuanto a los hábitos alimentarios, beber leche en el desayuno fue antagónico al consumo de BC, así se tuvo que 48% de las que no tomaban leche en el desayuno consumían BC, mientras que el 75% de las que bebían leche no tomaban BC (p = 0,001). Al respecto se observó que tomar BC aumentaba cerca de tres veces el riesgo de no beber leche en el desayuno OR = 2,791; IC 1,7-4,4 (p = 0,030).

Beber BC, consumir menos de 700 mg de calcio dietético y no incluir leche en la cena fueron variables que se asociaron a mayor riesgo de presentar osteopenia en todas las mujeres. Una variable protectora de la DMO, independiente de la edad fue no consumir azúcares (jugos industrializados, dulces, mermeladas, golosinas) en el desayuno (tabla IV).

 

Discusión y conclusión

DMO en mujeres en edad reproductiva y no reproductiva

Esta investigación aporta información sobre la asociación de ciertos hábitos alimentarios, dieta y la DMO en MER y MENR. Destacando que a pesar de que las MER presentaron un promedio de edad de 19 años, ya muestran valores inferiores de cuello de fémur; acorde a los estándares establecidos para la edad, lo que las expone a mayor riesgo de presentar fracturas en futuro y a que no alcancen su pico de masa ósea máxima; aunado a que no consumen el mínimo de la ingestión diaria recomendada de calcio (IDR) y que ingieren mayor cantidad de BC.

La prevalencia de osteopenia observada en las MENR (25%) fue similar a la reportada en un grupo trabajadoras mayores de 20 años, que fue de 26.1% en cadera y 27,7% en columna24 y menor a la reportada en otros estudios en mujeres en climaterio25 y en posmenopausia con cifras aproximadas al 40%26.

Dieta y descalcificación

En todas las participantes la media del consumo calcio se aproximó a 700 mg/día, cifra muy inferior a la recomendada para la población mexicana27 y alta comparada con la reportada en mujeres asiáticas con un promedio de 352 mg/día28. Esto se puede deber a que la tortilla de maíz nixtamalizada, básica en la dieta mexicana, es buena fuente de calcio29, comparada con los alimentos básicos asiáticos30 con escaso o nulo contenido de calcio y alto contenido de antagónicos en la absorción de este nutrimento inorgánico. En el caso de poblaciones como la española, la dieta mediterránea les protege la DMO por la cantidad y variedad de nutrimentos orgánicos e inorgánicos que proporciona. No obstante, la dieta habitual en México no incluye el pescado ni en la forma más económica como los charales frescos, reconocidos como buena fuente de calcio31.

En nuestra investigación con excepción del calcio, selenio, vitamina D y hierro en las MER y en las MENR menores de 50 años, se cubrieron las recomendaciones de micronutrimentos para población mexicana27. Es importante retomar esto, porque si se presenta una ingestión insuficiente de vitamina D y de calcio se potencia la descalcificación limitando la absorción del calcio ingerido en la dieta habitual, pues se ha documentado que en adolescentes con ingestión baja de vitamina D y calcio la paratormona se eleva y participa en la descalcificación31; además se promueve un estado de hipofosfatemia, comprometiendo la salud ósea32. Por otro lado a pesar de que se observó un consumo de vitamina D significativamente menor en las MENR, al incorporar esta variable en el modelo de regresión logística (tabla IV), contrario a lo esperado, su participación en la DMO no resultó significativa, por lo que se considera que esta diferencia no representa un factor confusor en los resultados, probablemente la cuantificación de las concentraciones séricas de la 25-hidroxivitamina D (25[OH]D), que representa una medición más objetiva del estado nutricio de vitamina D27, hubiera coincidido con la teoría y tendría una participación en la DMO, pues se sabe que los métodos de encuesta dietética están propensos a sesgos, pero son los más disponibles por ser menos invasivos y costosos; además aplicados adecuadamente representan un gran acercamiento.

En nuestra investigación, se observó que las MER consumían más alimentos azucarados, sustituyendo los lácteos del desayuno por BC o jugos industrializados. Se ha referido que una dieta adecuada en calcio podría mejorar la DMO de mujeres premenopaúsicas con sobrepeso33 al respecto; es necesario reiterar que las estrategias implementadas para optimizar el estado de salud de todas las mujeres deben efectuarse desde edades tempranas, porque como se observa en el presente estudio las mujeres MER y MENR tuvieron cifras diferentes en DMO, las MER presentaron menor DMO en cuello de fémur y el otro grupo la cifra inferior fue en L2-L4; implicando así un riesgo para ambos grupos de edad en diferentes sitios. Además, se reitera la necesidad de promover un aporte adecuado de calcio y vitamina D a través del consumo habitual de alimentos ricos en estos nutrimentos desde edades tempranas y limitar el consumo de BC; ello podría contribuir a alcanzar el pico máximo de densidad ósea.

Consumo de bebidas carbonatadas y DMO

Un estudio en población mexicana reportó que el consumo de todas las bebidas (leche, BC y no carbonatadas endulzadas con azúcar y alcohol, principalmente) en el año 2006 representó el 20,1 y 22,3% del total de la energía ingerida al día en adultos y adolescentes respectivamente34.

En esta investigación se destaca el consumo específico de BC, el hecho de que casi la mitad de todas las participantes las consumiera y que este consumo haya sido mayor en MER, coincide con lo reportado en Estados Unidos de Norteamérica, donde el aporte energético proveniente de bebidas endulzadas con azúcar era mayor en adultos jóvenes que en los mayores (289 vs 83 kcal/día)35 y también se refirió en la National Health and Nutrition Examination Survey 1999-2004, que el consumo de BC representó el 67% de las energía proveniente de bebidas endulzadas con azúcar36. Es conveniente destacar que las intervenciones para modificar y/o mejorar la habilidad para seleccionar alimentos saludables se realicen desde etapas preescolares y escolares; y que las estrategias informativas a través de los medios de comunicación también se enfoquen a esta población36; con la finalidad de disminuir el consumo de BC debido a su repercusión sobre la DMO, ya que en el presente trabajo, se observó que el consumo de BC incrementó más de 10 veces el riesgo de presentar osteopenia, aunado a un consumo deficiente de calcio y vitamina D con base en un bajo consumo de lácteos.

En países de América Latina el consumo de bebidas con azúcar es común y se ha asociado con el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles37,38, por ello las participantes del presente estudio tienen otro riesgo concomitante de presentar enfermedades crónico degenerativas incluyendo obesidad, diabetes e hipertensión arterial. La asociación del consumo de BC y la DMO en México no se ha reportado; por lo anterior, nuestra investigación destaca que las MER son las que tienen más riesgo de presentar de osteopenia y obesidad a edades más tempranas por el alto consumo de BC y probablemente hidratos de carbono simples y lípidos39. Por otro lado, el consumo de calcio y vitamina D tan limitado a partir de la dieta, podría explicarse por la sustitución de los lácteos por BC en el desayuno o cena; al respecto se ha mencionado que el consumo de leche disminuye con la edad en niños y adolescentes y el de bebidas azucaradas se mantiene40 o incluso aumenta41.

Grasa corporal y osteopenia

Todas las mujeres del estudio eran sedentarias y con un porcentaje de grasa corporal mayor al 30%, cifra estimada como el límite superior de normalidad entre mujeres menores de 40 años42 esto hecho es importante en todas las mujeres, pero más en las MENR; ya que representa más un riesgo para desarrollar síndrome metabólico43 que protección ósea, debida al exceso de grasa8 ya que se ha observado una correlación inversa entre la edad y la concentración sérica de osteocalcina, aumentando la probabilidad de enfermedades crónico degenerativas43. Por otro lado, las MER aunque tienen menor porcentaje de grasa presentan mayor riesgo de fracturas en cuello de fémur porque obtuvieron significativamente menor DMO, pues se documentó que en mujeres con obesidad y con peso normal el hueso se desgasta en la misma proporción9,44, lo anterior aunado a que tuvieron un consumo de energía, de BC, grasa e hidratos de carbono mayor que las MENR que junto la falta de actividad física las podría predisponer también a la presencia de sobrepeso y/o obesidad, a corto o mediano plazo, así como enfermedades crónico degenerativas.

Cabe mencionar que una de las limitaciones de este estudio es que no incluye a las mujeres de 30 a 45 años de edad, pues fue una población no disponible en la Institución donde se realizó esta investigación y son necesarios más estudios, con indicadores más objetivos del estado nutricio de aquellos micronutrimentos que afectan la DMO, que confirmen la magnitud del riesgo del consumo de BC con la presencia de osteopenia en esta población.

 

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Dirección para correspondencia:
Estela Ytelina Godínez Martínez
Instituto Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes
C/ Montes Urales, 800, Col. Lomas Virreyes
11000 México DF
E-mail: eygodinez@hotmail.com

Recibido: 19-IV-2013
1.a Revisión: 14-VI-2013
Aceptado: 17-VI-2013

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