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Nutrición Hospitalaria

versión On-line ISSN 1699-5198versión impresa ISSN 0212-1611

Nutr. Hosp. vol.30 no.6 Madrid dic. 2014

http://dx.doi.org/10.3305/nh.2014.30.6.8181 

ORIGINAL / Nutrición parenteral

 

Veinticinco años de outsourcing de la nutrición parenteral domiciliaria: experiencia del Hospital Universitario La Paz de Madrid

Twenty-five years of home parenteral nutrition outsourcing: the experience at Hospital Universitario La Paz, Madrid

 

 

Carmen Gómez-Candela, María Martín Fuentes, Natalia García Vázquez, Marta Crespo Yanguas, Arturo Lisbona Catalán, Rocío Campos del Portillo y Samara Palma Milla

Unidad de Nutrición Clínica y Dietética, Servicio de Farmacia. Hospital Universitario La Paz. IdiPAZ. Universidad Autónoma de Madrid. España.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Introducción: La mayoría de los pacientes adultos con nutrición parenteral domiciliaria (NPD) que dependen de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario La Paz, reciben desde hace más de 20 años la fórmula de nutrición a través de un sistema de catering que elabora y distribuye directamente al domicilio del paciente.
Objetivo: Evaluar las características clínicas, calidad de vida y grado de satisfacción con la atención recibida de los pacientes con nutrición parenteral domiciliaria que recibieron las fórmulas de nutrición mediante el sistema de catering: Nutriservice.
Material y métodos: Se recogen retrospectivamente las características de los pacientes que utilizaron fórmulas de nutrición parenteral en su domicilio a través de Nutriservice, desde el año 1992 hasta la actualidad. Los pacientes en tratamiento activo realizaron un cuestionario de calidad de vida y encuesta de satisfacción sobre el sistema de catering y la atención prestada por nuestra Unidad.
Resultados: Se registraron 78 pacientes, el 57,7% eran hombres y la edad media 53,1±14,3 años. La patología de base más frecuente fue el cáncer, tanto en estadios avanzados (34%) como en tratamiento activo (34%). El motivo principal de indicación fue la obstrucción intestinal (46%).La duración del soporte nutricional tuvo una mediana de 96 días (1-5334). Las complicaciones más frecuentes fueron las infecciones relacionadas con el catéter (72%). Se analizaron los resultados, clasificando a los pacientes según la enfermedad de base: cáncer en estadio avanzado, cáncer en tratamiento activo y mejor pronóstico y patología no oncológica. Los pacientes en tratamiento activo consideraron afectada su calidad de vida y valoraron positivamente el servicio ofrecido por Nutriservice y la atención recibida de la Unidad de Nutrición.
Conclusión: En nuestra experiencia, los pacientes oncológicos son los que con mayor frecuencia tienen nutrición parenteral domiciliaria, siendo muy frecuente su indicación en estadios avanzados de la enfermedad. A la gravedad de la patología de base se une la complejidad de la NPD. Los sistemas de catering podrían ser una alternativa eficaz para mejorar la calidad de vida en algunos de estos pacientes.

Palabras clave: Nutrición parenteral domiciliaria. Sistema de catering. Malnutrición. Cáncer.


ABSTRACT

Background: Most of adult patients with home parenteral nutrition (HPN) assisted by the Clinical Nutrition and Diethetics Unit at Hospital Universitario La Paz have been receiving for more than 20 years their nutrition formula through a catering system that processes and delivers food directly to patients' homes.
Objective: To assess the clinical characteristics, the quality of life and the degree of satisfaction with the support received from patients with home parenteral nutrition assisted by the catering system Nutriservice for their nutrition formulas.
Methods and materials: We collected the characteristics from patients who used Nutriservice home parenteral nutrition formulas, from 1992 to present. Patients on an active treatment completed a quality of life questionnaire about the catering system and the support they received from our Unit.
Results: 78 patients were included in the sample, 57.7% men, mean age 53.1±14.3. Cancer was the most frequent main condition, as much for late stages (34%) as for active treatment (34%). The main reason for HPN was bowel obstruction (46%). The nutritional support lasted for a median of 96 days (1-5334). The most frequent complications were infections associated with the catheter (72%). The results were analysed following the main underlying condition for patients classification: late stage cancer, active treatment cancer and better prognostic and non-oncologic pathology. Patients in active treatment considered their quality of life affected and the positively assessed the service from Nutriservice and the support from the Nutrition Unit.
Conclusions: Our experience shows that cancer patients are those who most frequently receive home parenteral nutrition, and it is very frequent at late stages. The severity of the main condition goes together with the complexity of HPN. Catering systems could well be an efficient alternative to improve the quality of life in some of these patients.

Key words: Home parenteral nutrition. Catering system. Malnutrition. Cancer.


Abreviaturas
NP: Nutrición parenteral.
NPD: Nutrición parenteral domiciliaria.
NADYA: Nutrición Artificial Domiciliaria y Ambulatoria.
SENPE: Sociedad Española de Nutrición Parenteral y Enteral.
CaVEN: Cuestionario de calidad de vida relacionado con el estado nutricional.
VGS: Valoración global subjetiva.
PICC: Catéter central de inserción periférica.
PEG: Gastrostomía endoscópica percutánea.
IMC: Índice de masa corporal.
CMB: Circunferencia muscular del brazo.
PT: Pliegue tricipital.
IK: Índice de Karnosfky.

 

Introducción

Un estado nutricional adecuado es fundamental para el mantenimiento de la salud. La malnutrición empeora la evolución clínica de los pacientes incrementando las complicaciones, la mortalidad y disminuyendo la calidad de vida.

El abordaje del soporte nutricional en los pacientes abarca desde la dieta oral o recomendaciones dietéticas hasta procedimientos más complejos como la utilización de la vía enteral y parenteral según la situación clínica y necesidades de cada paciente.

La nutrición parenteral (NP) consiste en la administración de nutrientes por vía intravenosa. Puede ser total o parcial según aporte o no todos los requerimientos nutricionales del paciente. La fórmula final debe tener unas condiciones de estabilidad adecuada, aportar macro y micronutrientes además de electrolitos, vitaminas, y minerales que el paciente necesite según las condiciones fisiológicas y situación clínica. Las indicaciones de la NP se relacionan con un tracto gastrointestinal no funcionante o accesible, así como determinadas situaciones clínicas en las que el paciente no alcance los requerimientos necesarios con la ingesta oral o con la nutrición enteral. Cuando se administra la NP en el domicilio del paciente lo denominamos nutrición parenteral domiciliaria (NPD), puede estar indicada por un periodo determinado de tiempo o de forma indefinida.

La NPD es un tratamiento seguro y eficaz para mantener un óptimo estado nutricional y mejorar la calidad de vida. Mediante un equipo de trabajo multidisciplinar se debe seleccionar a los pacientes candidatos de forma adecuada, realizar un programa de educación por parte de enfermería especializada y asegurar un estrecho seguimiento ya sea a nivel hospitalario o en domicilio.

En 1975 se realizaron los primeros registros de NPD y su relación con la calidad de vida de los pacientes que la reciben2.Trasladar el tratamiento con nutrición parenteral del hospital al domicilio supuso una importante ganancia de calidad de vida.

Aunque en el año 1988 se hizo la primera indicación en nuestro hospital y se describen los primeros casos con NPD en España, es a partir de 1992, con la creación del grupo de Nutrición Artificial Domiciliaria y Ambulatoria (NADYA) adscrito a la Sociedad Española de Nutrición Parenteral y Enteral (SENPE) y con el registro anual, cuando empezamos a conocer las características de estos pacientes3,4. Desde la Unidad de Nutrición del Hospital la Paz, con una experiencia de 25 años en la atención de pacientes con NPD, hemos sido partícipes en el gran avance que la utilización de la NPD ha supuesto en la supervivencia y calidad de vida.

Tradicionalmente, los pacientes con NPD tenían como única opción desplazarse a los hospitales para recoger las bolsas de NP en las farmacias hospitalarias. Para mejorar esta situación se crearon los servicios de catering que se encargan de elaborar y enviar la fórmula al propio domicilio del paciente.

El objetivo de este estudio es evaluar la experiencia acumulada en nuestra unidad utilizando este servicio de catering en pacientes con NPD.

 

Material y métodos

Se recogen de forma retrospectiva las características clínicas de los pacientes adultos del Hospital Universitario La Paz que estaban recibiendo nutrición parenteral domiciliaria (NPD) con el sistema de catering Nutriservice desde el año 1992 hasta los que están en la actualidad con tratamiento activo.

Se registraron los siguientes datos de todos los pacientes: edad, género, diagnóstico principal y el motivo de indicación de la NPD. Si continuaban con soporte nutricional, el motivo de la retirada en el caso de que hubiera sido suspendido, y la duración de la NPD. Además, se registró el tipo de vía de acceso para la infusión de la nutrición, las complicaciones asociadas a la nutrición parenteral (trombóticas, óseas, hepáticas e infecciosas), el número de episodios infecciosos y la cantidad de unidades de NP utilizadas. Se registró también si el paciente era candidato o no a trasplante intestinal.

En los pacientes que continuaban en el momento del estudio con NPD se recogen también datos antropométricos y parámetros bioquímicos relacionados con el estado nutricional (albúmina, prealbúmina, hemoglobina, linfocitos totales y transferrina). En los que mantenían ingesta oral se realizó una encuesta dietética con la ingesta de 3 días obteniendo la media diaria de ingesta calórica total y distribución de macronutrientes. Se valora la calidad de vida mediante el cuestionario de calidad de vida relacionado con el estado nutricional (CaVEN)5, y la evaluación del estado nutricional mediante la valoración global subjetiva (VGS). Finalmente se realiza una encuesta de satisfacción sobre la atención prestada por nuestra unidad y el servicio de catering ofrecido por Nutriservice.

 

Resultados

Características generales

Se registraron 78 casos desde el año 1992 hasta la actualidad. El 57,7% eran hombres. La edad media fue de 53 ±14 años. La duración del soporte nutricional tuvo una mediana de 96 días (1-5334) y fue superior a 2 años en el 22% de los casos.

La principal enfermedad de base que motivó la indicación de NPD fue el cáncer en estadios avanzados, en un 34% de los casos y el cáncer en tratamiento activo (Fig. 1), siendo la obstrucción intestinal la causa más frecuente para el inicio de la misma (46%) seguido del síndrome de intestino corto en el 22% de los pacientes (Fig. 2).

En cuanto al tipo de vía de acceso utilizada para la infusión de la nutrición parenteral, todos los pacientes tenían catéteres de larga duración. En el 62% de los casos se utilizó un catéter tunelizado tipo Hickman, en un 33% un reservorio subcutáneo (porth-a-cath) y un 3,9% catéter central de inserción periférica (PICC).

Las complicaciones más frecuentes fueron las infecciones relacionadas con el catéter. El 72% de los pacientes presentó algún episodio infeccioso durante el tiempo de tratamiento, en estos episodios se incluyeron desde infecciones locales en punto de inserción, hasta bacteriemia y sepsis sin distinguir cual fue la frecuencia en cada caso. Presentaron una mediana de 1 episodio infeccioso (rango 0-21) en el periodo de tratamiento con NPD. Además se registraron complicaciones óseas en el 33%, hepáticas en el 24% y trombóticas en el 15% de los casos.

Las principales complicaciones hepáticas fueron: la colelitiasis presente en el 42% de los casos, seguido de alteración de la función hepática y de barro biliar ambas en presentes en un 21% de los casos, y esteatosis hepática en un 16%.

En el periodo de tiempo estudiado se utilizaron un total de 18657 unidades de nutrición parenteral.

Dado que la duración del soporte con NPD, sus complicaciones asociadas y otras características están condicionadas por la enfermedad de base del paciente, se analizaron además los resultados distinguiendo tres grandes grupos: paciente con cáncer en estadio avanzado, paciente con cáncer en tratamiento activo y mejor pronóstico y paciente con patología no oncológica.

Pacientes con cáncer en estadios avanzados

Suponen un 33,8% del total de pacientes estudiados (n 26). La edad media fue de 55 ± 10 años.

En este subgrupo de pacientes la duración del soporte nutricional con NPD tuvo una mediana de 33,5 días (rango 1-246). El 30,7% de los pacientes estuvo más de 3 meses de tratamiento. En cuanto a los episodios de infección en relación con el catéter durante el tiempo de tratamiento hubo una mediana de 1 episodio infeccioso (rango 0-3).

El motivo de finalización del tratamiento con NPD fue en todos los casos el empeoramiento clínico con fallecimiento del paciente.

Pacientes con cáncer en tratamiento activo

El 33,8% de los pacientes registrados (n 26) estaban diagnosticados de cáncer que recibió tratamiento activo y presentaban un mejor pronóstico inicialmente. En este grupo se incluyen 8 pacientes (30%) que presentaron síndrome de intestino corto secundario a resección intestinal, y 9 pacientes (34,6%) con diagnóstico de enteritis rádica.

La edad media fue de 57 ± 12 años. La duración del soporte nutricional con NPD en este grupo tuvo una mediana de 169 días (rango 5-2201). Los pacientes presentaron una mediana de 2 episodios infecciosos (rango 0-9) durante el tiempo de tratamiento con NPD.

El principal motivo para la suspensión del tratamiento con NP fue el fallecimiento del paciente (67,5%), pero en el 25% de los casos el motivo de la finalización del soporte con NP fue que consiguieron una adecuada tolerancia oral o enteral. Un 7,4% finalizaron el tratamiento por traslados a otros centros.

Pacientes con patología no oncológica

El 32,5% del total de pacientes estudiados (n 25) presentaban patologías no oncológicas. Cinco pacientes tenían patologías relacionadas con la alteración de la motilidad Intestinal, 3 pacientes isquemia intestinal, 6 pacientes con enfermedad de Crohn y 11 pacientes con otros diagnósticos. La edad media de este grupo fue 46 ± 17 años.

La duración del soporte nutricional con NPD tuvo una mediana de 154 días (rango 1-5334). En cuanto a las complicaciones, hubo una mediana de 4 episodios infecciosos por cada 1000 días de parenteral.

La primera causa de finalización del tratamiento fue el fallecimiento del paciente en el 52% de los casos, y en un 40% se suspendió la NP porque el paciente consiguió cubrir todos sus requerimientos por vía oral y/o enteral. El 8% finalizaron el seguimiento por traslado a otros centros.

Sólo 8 de los pacientes de este grupo (32%) fueron considerados candidatos a trasplante intestinal.

Pacientes con nutrición parenteral domiciliaria en la actualidad

Características generales

En el momento de la realización del estudio, 12 pacientes (15,4%) continuaban con nutrición parenteral domiciliaria. De los que 7 son hombres y 5 mujeres, la edad media es de 49 ±18 años

En este grupo de pacientes, de nuevo, el diagnóstico más frecuente fue el cáncer en tratamiento activo (7 pacientes) (Tabla I), siendo en el 42% de los casos el síndrome de intestino corto el principal motivo de indicación de la nutrición parenteral (Tabla II).

 

 

 

La vía de acceso venoso más utilizada para la infusión de la nutrición fueron los catéteres tunelizados tipo Hickman (92%) seguidos de los reservorios subcutáneos (8%).

La duración de la NPD tiene una mediana de 1296 días (rango 51-4539). El 75% (n 9) de los pacientes llevan más de 3 años con NPD.

Las complicaciones más frecuentes fueron las complicaciones infecciosas relacionadas con el catéter presente en el 75% de los casos, seguido de las complicaciones óseas (50%), hepáticas (33%) y trombóticas (17%). Los pacientes presentaron una mediana de 2 episodios infecciosos (rango 0-7) durante el tiempo de tratamiento y de 1.4 episodios infecciosos por cada 1000 días de nutrición parenteral.

Se han infundido un total de 8904 unidades de nutrición parenteral (mediana 935; rango 107-2001).

La media de NPD infundida fue de 4.9±1.7 unidades a la semana, con un volumen medio de 2287 ± 298 ml y presentaba una cantidad de ácidos grasos ω-3 de 8 ±2.5 gramos/bolsa.

Además de la nutrición parenteral, el 17% de los pacientes tenían pautados suplementos orales, y dos pacientes tenían una gastrostomía endoscópica percutánea (PEG) de descarga.

Solo se consideran candidatos a trasplante intestinal el 8% de los pacientes.

Valoracion nutricional

Según los resultados obtenidos tras realizar la valoración global subjetiva, el 75% de los pacientes estaban bien nutridos y el 25% estaban en riesgo o con malnutrición moderada.

Se evaluaron además otros parámetros antropométricos (Tabla III) comparándolos con los valores estándar para la edad y género. Resultando que las mujeres presentaban una mayor depleción de la masa grasa y muscular.

Según el protocolo habitual, en la analítica realizada coincidente con el estudio se recogieron distintos parámetros bioquímicos para valorar el estado nutricional (Tabla IV). Resultando todos dentro del rango de normalidad.

 

 

Se recogió un registro dietético de 72h donde se analizó la ingesta media diaria de calorías y macronutrientes. Destaca que en el 75% de los casos se superó la ingesta de 1000 Kcal/día por vía oral y/o enteral. (Tabla V)

 

 

Calidad de vida y encuesta de satisfacción

Todos los pacientes en tratamiento activo con NPD realizaron un cuestionario de calidad de vida relacionado con el estado nutricional (CaVen)5 donde se valoran distintas esferas de la vida diaria: percepción de la salud general, actividad física, actividad laboral, estado de ánimo/emocional, relaciones sociales y familiares, dolor y/o malestar. La puntuación media fue de 107 ± 21 puntos (rango de puntuación de 26 a 156 siendo el valor más bajo la mejor percepción de calidad de vida). El 42% de los pacientes presentan una vida laboral activa.

En el 92% de los casos, la distribución de la nutrición parenteral de los pacientes de Madrid se realizó por Nutriservice, y en los casos restantes de fuera de Madrid por Nutriservice en otros centros hospitalarios.

Por último, 7 pacientes contestaron una encuesta telefónica anónima, realizada por personal externo, sobre el servicio ofrecido, los resultados fueron los siguientes: todos los pacientes que iniciaron el tratamiento en la Unidad de Nutrición realizaron un entrenamiento previo sobre el manejo de la NPD que en ningún caso consideraron difícil. El 100% de los pacientes consideró que se le había ofrecido una información adecuada por el Hospital La Paz y que tenían facilidad de acceso a la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética en caso de complicaciones. Todos los pacientes se sintieron satisfechos con el servicio ofrecido por la Unidad.

En todos los casos afirmaron que las entregas de NP llegaron con puntualidad y en buenas condiciones. El 83% de los pacientes respondió que no recordaban que hubiera incidencias en el transporte en los últimos 6 meses. El 50% de los encuestados han recibido en alguna ocasión la NP en otro domicilio y en el 100% de los casos no hubo incidencias en el envío.

El 100% de los encuestados tienen un lugar fijo en el domicilio para la preparación de la NP y se sienten seguros al administrársela, siendo un 71% los que no necesitan ayuda de ningún familiar para el manejo de la misma. El 57% de los encuestados afirmaron que les había afectado mucho a la capacidad de disfrutar de fines de semana y vacaciones, frente a un 29% que no les había afectado nada y un 14% que les había afectado poco.

 

Discusión

La nutrición parenteral domiciliaria es un tratamiento complejo que se está aplicando a domicilio desde hace más de 25 años en nuestro país y en nuestro hospital, siendo creciente el número de pacientes que reciben este tratamiento.

El inicio de NPD supone un impacto muy importante para el paciente y un considerable coste económico para el sistema sanitario, por lo tanto, cuando se valora su indicación hay que tener en cuenta distintos aspectos como son el apoyo familiar, la calidad de vida a conseguir y, muy especialmente en el paciente oncológico, la expectativa de supervivencia.

En nuestra revisión de la situación actual de la NPD en el Hospital la Paz, la principal enfermedad de base que motivó su indicación fue el cáncer, destacando el aumento de indicación en pacientes con cáncer en estadios avanzados comparándolo con registros anteriores4,6-12.

El mantenimiento de un buen estado nutricional en los pacientes con cáncer tiene gran importancia. En el paciente oncológico son muchos los factores que influyen en el riesgo de desnutrición, a saber: anorexia intensa, alteraciones gastrointestinales, y mucositis entre otros. El deterioro del estado nutricional en estos pacientes puede obligar a que el tratamiento antineoplásico sea pospuesto o incluso a la detención del mismo. Por todo ello, todas las actuaciones que contribuyan a mantener un buen estado nutricional en estos casos tienen vital importancia.

La necesidad del soporte con NPD en los pacientes oncológicos en tratamiento activo, viene condiciona da muchas veces por las consecuencias que los tratamientos médicos y quirúrgicos tienen a nivel del tubo digestivo, así, como vemos en nuestros resultados, los síndromes de intestino corto postquirúrgicos y la enteritis rádica fueron el condicionante fundamental para la indicación de NP en un número destacado de pacientes siendo en ocasiones, la única opción para nutrir a estos pacientes. Algunos estudios han observado que la NPD supone en estos pacientes mejoría en funciones cognitivas globales, les permite mantener su peso, aumentar su fuerza muscular, tener una mayor tolerancia a la actividad física permitiéndoles así realizar actividades cotidianas de la vida diaria13.

A pesar de que el cáncer es el principal motivo de indicación de NPD en muchas series publicadas11,12,14-16, la indicación de NPD en el paciente oncológico terminal o estadios avanzados siempre ha sido más controvertida.

Nuestros resultados actuales en los pacientes con cáncer terminal, difieren ligeramente con lo publicado en nuestros estudios previos18, observamos que la edad media de los pacientes ha disminuido y que la mediana de duración del soporte con NPD es menor.

En el estudio de Soo et al17 valoraron la supervivencia de pacientes oncológicos en los que se indicó NPD. Midieron el estado funcional por el índice de Karnosfky (IK) al inició de la indicación, y se observó que los pacientes que comenzaron NPD con un IK de mayor de 50, tenían una mayor supervivencia, alrededor de 6 meses, en comparación con los pacientes que comenzaron NPD con un IK inferior a 50 que solo alcanzaron los 3 meses.

Parece claro, por lo tanto, que la indicación de NPD en este subgrupo de pacientes es más compleja y hay que ser todavía más precisos si cabe que en el resto. Existe consenso en cuanto que el paciente tiene que tener una supervivencia mayor de 3 meses, un estado funcional mínimamente aceptable (IK>50) y un apoyo familiar suficiente, pero sigue siendo fundamental la toma de decisiones mediante un equipo multidisciplinar y de acuerdo con el paciente, siendo conscientes de que el objetivo es siempre una mejora de la calidad de vida y si esto no se consigue, sería adecuado considerar la retirada o no indicación del mismo.

Por otro lado, en nuestra experiencia el acceso venoso para infusión de la nutrición parenteral más utilizado sigue siendo el catéter tunelizado tipo Hickman, con un porcentaje similar a lo que se refleja en la literatura12, limitándose los reservorios subcutáneos (porth-a-cath) en la mayoría de los casos a pacientes que ya lo tenían colocado previamente por haber recibido tratamientos quimioterápicos.

En cuanto a las complicaciones, de acuerdo con estudios previos19 la complicación más frecuente que tienen nuestros pacientes con NPD son las infecciones en relación con el catéter. Sin embargo, las tasas de infección parecen más altas que en otras revisiones11,12, esto puede estar en relación con varios aspectos. Por un lado dado por el carácter retrospectivo de la revisión no se ha podido recopilar datos específicos en cuanto al tipo de infección, por lo que dicha variable estaría englobando tanto episodios de sepsis y bacteriemia, como aislamiento de cultivo positivo en punta de catéter sin repercusión clínica. Por otro lado, se incluyó en el análisis a 2 pacientes que presentaron múltiples episodios de infección en el inicio del tratamiento con NPD, y en los que se decidió finalmente utilizar taurolidina20 en catéter de forma sistemática para evitar dichas infecciones, consiguiendo que no se repitiera ningún episodio. Por ello, además vemos como los pacientes con más tiempo de tratamiento con nutrición parenteral presentan tasas de episodios de infección por días de parenteral mucho menores que los que llevaban menos tiempo. En cuanto a otras complicaciones los resultados son similares a otros estudios21,22.

La causa principal de finalización del tratamiento ha sido el fallecimiento del paciente en relación con la enfermedad de base, en nuestro caso un 68% del total de pacientes estudiados, este resultado es mayor que los últimos registros generales publicados11,12. Sin embargo, esto puede estar relacionado con el aumento de indicación de NPD en pacientes con cáncer en estadios avanzados. En el análisis por subgrupos, se muestra cómo el porcentaje de pacientes en los que se consiguió suspender la NP, por una adecuada ingesta oral/ enteral, aumenta sustancialmente (40% de los casos) en aquellos que presentan patologías no oncológicas.

En la medida que sea posible, se debe conseguir que los pacientes con NPD mantengan un aporte mínimo por vía enteral/oral, para mantener el tracto gastrointestinal funcionante y evitar la atrofia de las vellosidades intestinales, siendo así más fácil conseguir una rehabilitación intestinal adecuada. En este sentido, observamos cómo en nuestros pacientes con tratamiento activo con NPD, que son pacientes con largo tiempo de tratamiento (75% más de 3 años de NP), el 75% de los casos mantuvieron una ingesta superior a 1000 kcal, ya fuera con alimentación oral o enteral.

Además de las características clínicas, se quiso valorar la calidad de vida de los pacientes.

La calidad de vida y el estado nutricional mantienen una estrecha relación, según los datos obtenidos por la VGS y los datos analíticos, en nuestro estudio destaca que la mayoría de los pacientes presentaban un buen estado nutricional. Sin embargo, en el cuestionario de calidad de vida relacionado con el estado nutricional (CaVEN)5, los resultados reflejaron una afectación intensa de la calidad de vida, que habría que contextualizar en la situación clínica tan compleja de estos pacientes (cáncer, tratamientos concomitantes). Destaca además que un 42% de los pacientes mantiene una vida laboral activa.

Con el objetivo de mejorar la calidad de vida de estos pacientes y facilitar el manejo de la NPD, surgieron los sistemas de catering que elaboran y envían las fórmulas de NP al domicilio. En publicaciones previas23, ya se observa como un porcentaje creciente de pacientes reciben la NP de este modo en nuestro país.

Desde hace más de 20 años se viene utilizando este sistema en nuestra Unidad con excelentes resultados, como refleja la encuesta realizada, la percepción de la utilidad de este servicio fue muy positiva por parte de los pacientes. En nuestra experiencia el sistema de catering supone una notable mejora en la vida diaria del paciente, evitando los continuos desplazamientos al hospital, mejorando su vida social y familiar y dando posibilidad de desplazamiento por vacaciones. Además, asegura un manejo y transporte de la nutrición en las condiciones óptimas para evitar su deterioro.

En conclusión, los pacientes oncológicos son los que con más frecuencia fueron subsidiarios del soporte con NPD. Deberíamos continuar reflexionando sobre la indicación de la NPD en aquellos pacientes oncológicos muy evolucionados porque es probable que en muchos casos se actúe tarde y seguramente ya no consigamos mejorar la calidad de vida.

En cualquier caso, la complejidad de este tratamiento se une a la ya dificultad del manejo de la enfermedad de base. Sin embargo, existen opciones que nos pueden ayudar a limitar el impacto que la NPD tiene sobre estos pacientes como es la utilización de sistemas de catering, que en la medida que sea posible, son una alternativa valorada muy positivamente tanto por los pacientes como por los profesionales.

 

 

Dirección para correspondencia:
Carmen Gómez-Candela.
Hospital Universitario La Paz.
Servicio de Nutrición.
Paseo de la Castellana, 261.
28046 Madrid.
E-mail: cgcandela@salud.madrid.org

Recibido: 3-X-2014.
Aceptado: 31-X-2014.

 

 

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