SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.24 número10 índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Anales de Medicina Interna

versión impresa ISSN 0212-7199

An. Med. Interna (Madrid) v.24 n.10 Madrid oct. 2007

 

CARTAS AL DIRECTOR

 

Sobre la adecuación e importancia de las publicaciones científicas durante el periodo de residencia: ¿ética o estética?

Over the adaptation and importance of the scientific publications during the formation period: ¿ethics or aesthetics?

 

Sr. Director:

Lejos han quedado ya aquellos programas y diseños curriculares universitarios en cuyos objetivos no se contemplaba en absoluto la formación integral del alumno sino casi exclusivamente la académica, relegando aspectos tan importantes como la adquisición de actitudes y habilidades clínicas en pro de la más pura erudición. Lejos... ¿o no tan lejos?

En la década de los ochenta, con la implantación del nuevo plan de enseñanza en las facultades de Medicina así como la reforma del sistema de residencia se atisbaba un cambio radical: en la formación de pregrado por una parte se reorganizaban las áreas de conocimiento, con la consiguiente reestructuración de departamentos universitarios y por otra se introducía el concepto de práctica clínica; en el postgrado se reconocía la vía MIR (médico interno residente) además de la ya conocida de alumnado interno como dos vías para optar al diploma de médico especialista (1-3). Si bien habría que esperar varios años para consolidar la formación MIR como modelo fundamental de especialización, en el que progresivamente el médico en formación iba adquiriendo conocimientos y responsabilidades (4,5).

En este contexto, comienzan a formarse a mediados de los noventa multitud de especialistas cuyos planes docentes contemplaban tres vertientes bien diferenciadas: asistencial, docente e investigadora, a las que se le otorgaba una importancia también muy distinta: el área asistencial se hallaba hipertrofiada enormemente y las áreas docente e investigadora apenas se fomentaban. Paralelamente a esta realidad, se aumenta el número de horas dedicado en pregrado a la docencia práctica sin la previsión por parte del sistema de aumento de número de plazas de profesorado, fenómeno paradójico si tenemos en cuenta la necesidad de más docentes en las sesiones prácticas que en las teóricas.

En la actualidad asistimos a una pugna entre la administración sanitaria, sindicatos médicos y asociaciones de médicos residentes para modelar un "Estatuto del médico residente" que quizá, al igual que otras reformas anteriores (1,2) sea más teórico que práctico (6). Cabría esperar un enfoque más concreto de las directrices formativas durante el periodo de residencia especialmente en lo que se refiere a la investigación como complemento de la labor asistencial: la investigación debe ser un fin y no simplemente un medio más o menos grosero de "cubrir el expediente". Además en los últimos años tanto desde el punto de vista curricular como desde el punto de vista informal la importancia que se da al número de publicaciones científicas firmadas (que no siempre elaboradas) por cada grupo de trabajo va en aumento (7). Esto ha creado un "efecto llamada" de forma que, tal vez inconscientemente, podríamos pensar que es mejor profesional aquel que más publica. Entre el colectivo médico y especialmente entre los más jóvenes, existe un afán desmedido por figurar como firmantes de trabajos enviados para publicar. Esto conlleva un aumento considerable del tiempo dedicado a tareas de investigación y eso siempre que el ansia de figurar vaya acompañado del deseo propio de investigar, en perjuicio muchas veces de las labores asistenciales que no debemos olvidar conforman la primera y principal obligación de todo médico residente. No obstante e independientemente de eso, se ha generado un gran aumento de publicaciones científicas en los últimos años que en muchas ocasiones adolecen de inconsistencia y rigor científico, por no mencionar los múltiples defectos de forma y estilo (8) y que probablemente la única función que posean sea la de ejercitar el intelecto de aquel que las firma (siempre y cuando, claro está, las haya escrito él) (9,10). Y observamos en reuniones, congresos y otros foros de índole diversa autoplagios y publicaciones paralelas de un mismo grupo de trabajo, eso si, colocados los mismos autores de muy variadas formas. Como última reflexión, y apelando a la ética profesional, sería deseable que lo que se remite para publicar además de ser veraz, sea original y propio de quien lo firma, abogando por una mayor honestidad de los autores, editores y seleccionadores.

 

J. López Castro

Servicio de Medicina Interna. Complejo Hospitalario de Ourense. Ourense

 

1. Ley 24/1982, de 16 de junio, sobre prácticas y enseñanzas sanitarias especializadas (BOE 29 de junio de 1982).

2. Real Decreto 127/1984, de 11 de enero, por el que se regula la formación médica especializada y la obtención del título de Médico Especialista (BOE 31 de Enero 1984).

3. Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad (BOE de 29 de abril de 1986).

4. Orden de 27 de Junio de 1989, por la que se establecen las normas reguladoras de las pruebas selectivas para el acceso a plazas de Formación Sanitaria Especializada (BOE 28 de Junio 1989).

5. Real Decreto 931/1995, de 9 de Junio, por el que se dictan normas en relación con la formación especializada en Medicina Familiar y Comunitaria de los Licenciados en Medicina a partir del 1 de Enero de 1995 y se adoptan determinadas medidas complementarias (BOE 16 de Junio de 1995).

6. Real Decreto 1146/2006, de 6 de octubre, por el que se regula la relación laboral especial de residencia para la formación de especialistas en ciencias de la Salud (BOE 7 de octubre de 2006).

7. San Román Terán CM, Alcalá-Zamora Salinas J, Guil García M, Fernández Sepúlveda S, Laín Guelvenzu JM, Peláez Domínguez S. Mala conducta científica en la comunicación de resultados biomédicos., ¿costumbre consagrada o laxitud de la ética? Rev Clin Esp 2004; 204: 393-7.

8. Maldonado Fernández M. Lenguaje medico, ética y medicina. Med Clin (Barc) 2004; 123: 262-4.

9. Trilla A. Fraude científico: ¿presunción de inocencia? Med Clin (Barc) 1991; 96: 255-7.

10. Bravo Toledo R. Aspectos éticos de las publicaciones científicas. JANO 1997; 52: 74-6.