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Anales de Psicología

On-line version ISSN 1695-2294Print version ISSN 0212-9728

Anal. Psicol. vol.30 n.1 Murcia Jan. 2014

http://dx.doi.org/10.6018/analesps.30.1.158021 

 

Estudio comparativo de dos programas de entrenamiento de la memoria en personas mayores con quejas subjetivas de memoria: un análisis preliminar

Differential effectiveness for two memory training programs in older adults with subjective memory complaints (mnemonic training vs. everyday forgetfulness training): an exploratory analysis

 

 

Julia García-Sevilla1, Pedro J. Fernández1, Luis J. Fuentes1, Juan J. López1 y María J. Moreno2

1Universidad de Murcia
2Ayuntamiento de Torre Pacheco

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Introducción: A pesar del declive cognitivo que se produce con la edad, numerosos estudios han demostrado la eficacia que tienen los programas de entrenamiento de la memoria para mejorar diversas áreas neurocognitivas en las personas mayores.
Objetivo: analizar de forma preliminar el efecto diferencial de dos programas de entrenamiento de la memoria en personas mayores sobre diversas funciones cognitivas.
Método: 18 sujetos entre 61 y 81 años han participado, o bien en un programa de entrenamiento en estrategias de memoria, o bien en un programa de entrenamiento en olvidos cotidianos. En todos ellos se evaluó la percepción subjetiva de la memoria, así como el desempeño cognitivo antes y después del entrenamiento.
Resultados: se encontró una mejoría estadísticamente significativa en el cuestionario de quejas subjetivas de memoria en ambos grupos, y sólo se encontró cierta mejoría en memoria de trabajo visoespacial (test Corsi inverso) y en razonamiento (Analogías) en el grupo que recibió un entrenamiento en olvidos cotidianos.
Conclusiones: los programas de entrenamiento de la memoria mejoran la percepción subjetiva que tienen las personas mayores del funcionamiento de la memoria, y ello es independiente de la metodología de entrenamiento utilizada.

Palabras clave: Entrenamiento cognitivo; entrenamiento en memoria; memoria subjetiva; rendimiento cognitivo; personas mayores; vejez.


ABSTRACT

Introduction: Despite the cognitive decline that occurs with age, several studies have showed the effectiveness of memory training programs for improving some neurocognitive functions in older people.
Objective: to analyze in a preliminary way the differential effect of two memory training programs on several areas of cognition in older adults.
Method: 18 older adults between 61 and 81 years have participated, either in a memory strategies training program, either an everyday forgetfulness training program. All of them evaluated the subjective perception of memory and cognitive performance before and after training.
Results: A statistically significant improvement in the questionnaire of subjective memory complaints was found in both groups, and only the group receiving everyday forgetfulness training improved in some cognitive performances in visuospatial working memory (Corsi test reverse) and reasoning (analogies).
Conclusions: Memory training programs improve the subjective perception that older people have about its functioning, and this is independent of training methodology used.

Key words: Cognitive training; memory training; subjective memory; cognitive performance; old age; elderly.


 

Introducción

La vejez es una etapa que se asocia con una serie de cambios psicológicos, especialmente en el ámbito de la cognición. De hecho, cada vez son más numerosos los estudios que evidencian que, a pesar de existir una amplia variabilidad interindividual, la edad suele tener una serie de efectos en el funcionamiento y en el rendimiento cognitivo tales como un enlentecimiento en el procesamiento de la información (Brigman & Cherry, 2002; Myerson, Hale, Swagstaff, Poon, & Smith, 1990; Salthouse, 1996), una alteración de ciertos componentes atencionales tales como la capacidad atencional, la red de alerta, y, muy especialmente, de los mecanismos de control inhibitorio (Jennings, Dagenbach, Engle, & Funke, 2007; Valeriani, Ranghi, & Giaquinto, 2003; Vázquez et al., 2011), un declive en las funciones ejecutivas (Binotti, Spina, de la Barrera, & Donolo, 2009; Hull, Martin, Beier, Lane, & Hamilton, 2008; Sorel & Pennequin, 2008), y dificultades de acceso al léxico, en el procesamiento sintáctico y en la organización del discurso (Juncos-Rabadán, Facal, Álvarez, & Rodríguez, 2006; Juncos-Rabadán, Pereiro, & Rodríguez, 2005; Thornton & Light, 2006).

Pero de todos los posibles cambios que se producen en las distintas áreas neurocognitivas, aquéllos que han dado lugar a un campo más amplio de investigación son los relacionados con la memoria. Una de las aportaciones teóricas más interesantes en este sentido ha sido el establecimiento de una pérdida de memoria asociada al envejecimiento, de carácter benigno, que puede llegar a provocar en los individuos que la presentan ciertas dificultades para afrontar algunas tareas de la vida diaria. Este fenómeno ha recibido denominaciones diversas: Olvido benigno (Kral, 1962), Pérdida de Memoria Asociada a la Edad (PMAE; Crook et al., 1986), Deterioro Cognitivo muy leve (Reisberg, Ferris, de León, & Crook, 1982), Problemas de Memoria Asociadas a la Edad (PMAE; Montejo, Montenegro, Reinosa, De Andrés, & Claver, 1997), o Deterioro de la Memoria Asociado con la Edad (DEMAE; Casanova, Casanova, & Casanova, 2004).

Con independencia de la denominación que se dé al fenómeno de los problemas de memoria en el envejecimiento normal, diferentes trabajos han puesto de manifiesto que no todos los diferentes tipos de memoria se ven afectados del mismo modo ni en el mismo grado. De hecho, componentes tales como la memoria sensorial, la memoria inmediata, la memoria procedimental, el rendimiento en tareas de reconocimiento o la memoria semántica se suelen mantener preservados (Kester, Benjamín, Castel, & Craik, 2002; Spencer & Raz, 1995). Por el contrario, otros como la memoria operativa y la memoria episódica sí presentan claras alteraciones. En el caso de la memoria de trabajo, las personas mayores muestran una mayor dificultad para realizar tareas que exigen mayor atención, flexibilidad mental, planificación y procesos de reorganización del material (Hernández-Ramos & Cansino, 2011; Pousada, de la Fuente, Gómez, & Armadans, 2004; Thornton & Raz, 2006; Verhaeghen & Basak, 2005). En el caso de la memoria episódica, el deterioro aparece fundamentalmente en: a) tareas que implican un esfuerzo de codificación y recuperación de la información importante, esto es, cuando la ejecución de esa tarea requiere de la memoria de trabajo (Belleville et al., 2006; Clarys et al., 2007; Souchay, Isingrini, & Espagnet, 2000); y b) el recuerdo de hechos recientes o prospectivos ligados a las acontecimientos de la vida diaria del sujeto: recordar nombres de personas, números de teléfono, dónde han dejado sus objetos, etc. (Montejo, & Montenegro, 2006).

Uno de los fenómenos más prototípicos y estudiados cuando se trata el tema de esta memoria cotidiana en la tercera edad es la propia percepción subjetiva que las personas mayores tienen sobre su dificultad para afrontar algunas. Dicho fenómeno, que tradicionalmente es conocido con el nombre de Quejas Subjetivas de Memoria, tiene una alta prevalencia (Montejo, Montenegro, Llanero, Ruiz, & Fernández, 2009; Schónknecht, Pantel, Kruse, & Schróder, 2005; Vera, Vera, León, & Fernández, 2006), y tiene su expresión en una percepción negativa que la persona mayor tiene de poder mejorar su memoria (Feldberg & Stefani, 2007; Miller & Lachman, 2000). Una de las pruebas objetivas más frecuentemente utilizada en nuestro país para evaluar este tipo de memoria es el Test Conductual de Memoria Rivermead (RBMT: Rivermead Behavioural Memory Test) (De Wall, Wilson, & Baddeley, 1994). Y, entre las pruebas subjetivas basadas en el propio informe de la persona evaluada destacamos, por estar validados al castellano el Cuestionario de Fallos de Memoria de la vida cotidiana (MFE: Memory Failures in Everyday Memory de García & Sánchez-Cánovas, 1993), y el Cuestionario de Funcionamiento de la Memoria (CFM) (MFQ: Memory Functioning Questionnaire de Gilewski, Zelinski, & Schaie, 1990).

Frente a la percepción negativa que los mayores tienen sobre la posibilidad de mejorar su memoria, son cada vez más numerosos los estudios que evidencian la utilidad y eficacia de los programas de entrenamiento cognitivo tanto sobre la memoria objetiva como subjetiva, incluso durante períodos extensos de tiempo (Anschutz, Camp, Markle, & Kramer, 1987; Bottiroli, Cavallini, & Vecchi, 2007; Calero & Navarro, 2006a; Cavallini, Pagnin, & Veachi, 2003; Floyd & Scogin, 1997; Montejo, Montenegro, Reinoso, de Andrés, & Claver, 1999; Montejo & Montenegro, 2005; Neely, 1993; Verhaeghen, Marcoen, & Goosens, 1992). Estos programas de intervención, que se fundamentan en los principios de neuroplasticidad cerebral, reserva cognitiva y en la capacidad de aprendizaje (Calero & Navarro, 2006b; Fernández-Ballesteros, 2009), suelen incluir contenidos muy diversos (Ver Tabla 1), y se centran en dos estrategias de entrenamiento (para una revisión más amplia sobre el tema, véase Montejo, Montenegro, Reinoso, de Andres, & Claver, 2001): a) entrenar tan sólo alguno de los factores implicados en el buen funcionamiento de la memoria (atención, registro, recuperación, etc.), o una estrategia o técnica concreta (visualización, asociación, método Loci, etc.), o un olvido cotidiano concreto (el recuerdo de nombres, de textos, etc.); o b) entrenar varios de los factores que influyen en la memoria y/o diversas estrategias cognitivas. El primer tipo de enfoque recibe el nombre de entrenamiento unifactorial (e.g., Milders, Deelman, & Berg, 1998; Moreno & Lopera, 2009; Sánchez, Fernández-Cueli, García, García, & Rodríguez, 2011; Sohl-berg & Mateer, 1987), mientras que el segundo recibe el nombre de entrenamiento multifactorial (e.g., Israel, 1988; Stigsdotter & Backman, 1995; Verhaeghen, Marcoen, & Goosens, 1992; Yesavage, Sheikh, Friedman, & Tanke, 1990).

 

 

Si bien las primeras experiencias de entrenamiento, allá en la década de los años 70 del siglo XX, empleaban el primer tipo de modelos, los métodos de entrenamiento multifactoriales son los más utilizados en la actualidad. La razón es doble: por un lado, porque parecen obtener mejores resultados que los unifactoriales (Montejo et al., 1999) y, por otro, porque se presupone que mejoran más de un componente del sistema cognitivo (Backman, 1990). La mayoría de estos programas suelen incluir más de uno de los módulos de contenidos que hemos esbozado en la Tabla 1, si bien la mayoría de las sesiones que componen el programa se centran de forma más específica en alguno de estos módulos. En ese sentido, los más utilizados son los denominados programas de entrenamiento mnemotécnico (Anschutz et al., 1987; Rose & Yesavage, 1983; Verhaeghen, Marcoen, & Goosens, 1992; Yesavage et al., 1990; Montejo, Montenegro, Reinoso, de Andrés, & Claver, 1997; Delgado, 2001; Dively & Cadavid, 2003; Fernández-Ballesteros, Caprara, Iñíguez, & García, 2005; Maroto, 2000; Puig, 2000), es decir, programas destinados a entrenar el aprendizaje de diversas estrategias y técnicas de memoria (visualización, asociación, categorización, método loci, método de la cadena, etc.) que después puedan aplicarse o transferirse a situaciones concretas de su vida cotidiana. Otro tipo de modelos, utilizados con menor frecuencia, llevan a cabo un entrenamiento centrado en olvidos cotidianos (Martin & Kaiser, 1998). En este caso, los módulos de entrenamiento del programa se diseñan para entrenar los olvidos más frecuentes que suelen presentar las personas mayores con quejas subjetivas de memoria (recuerdo de nombres, recados, la cesta de la compra, etc.) y no tanto en el entrenamiento de estrategias de memoria.

Si bien existen algunos estudios documentales, bibliomé-tricos o metaanalíticos que analizan la eficacia de los programas de entrenamiento cognitivo de la memoria (Floyd, M., & Scogin, 1997; Novoa, Juárez, & Nebot, 2008; Spencer, W. D., & Raz,) en función de variables tales como el tipo de entrenamiento utilizado, no se ha encontrado estudios que comparen de forma sistematizada una metodología de entrenamiento mnemotécnico con una metodología basada en el entrenamiento de olvidos cotidianos con el fin de analizar si alguno de ellos tiene efectos más beneficiosos. El objetivo básico de este trabajo es llevar a cabo un estudio preliminar con el fin de comparar los efectos de estos dos tipos de entrenamiento (Entrenamiento mnemotécnico convencional vs. Entrenamiento centrado en Olvidos Cotidianos) y evaluar cuál de ellos puede ser más eficaz.

Para analizar la eficacia de los programas, vamos a utilizar 3 tipos de indicadores: a) la memoria subjetiva, esto es, la percepción que una persona tiene de su propio rendimiento en memoria; b) el rendimiento en tareas de memoria objetiva; y c) el rendimiento en tareas de otras áreas o dominios cognitivos; en concreto, capacidad visuoespacial, amplitud atencional y memoria de trabajo, flexibilidad mental, razonamiento y lenguaje.

Nuestra hipótesis de trabajo es que todos los sujetos que reciben un Programa de entrenamiento de la memoria mejorarán cognitivamente, tanto a nivel objetivo como subjetivo, con independencia del tipo de entrenamiento recibido, si bien la eficacia del entrenamiento será mayor para aquellos sujetos que reciben un entrenamiento en olvidos cotidianos.

 

Método

Participantes

A partir de la programación de intervención psicosocial presentado por el Ayuntamiento de Torre Pacheco, se convocó a cuantas personas de la tercera edad se mostraran interesadas en participar voluntariamente en un programa de entrenamiento de la memoria. De ellas, se seleccionaron 24 personas mayores de 60 años cuyo diagnóstico clínico fue el de olvido benigno con un deterioro cognitivo muy leve acompañado de quejas subjetivas de memoria (Crook et. al, 1986; GDS 2 de la escala de Reisberg, Ferris, de León, & Crook, 1982)1.Las personas seleccionadas fueron distribuidas aleatoriamente en dos grupos de entrenamiento: un primer grupo que recibió un entrenamiento sistematizado en olvidos cotidianos (G1: 12 sujetos); y un segundo grupo que recibió un entrenamiento sistematizado en estrategias de memoria (G2: 12 sujetos). Finalmente, la muestra se redujo a 18 personas por razones de mortandad experimental (abandono del taller, o asistencia inferior a un 70% de las sesiones), distribuidos de la siguiente manera: 8 sujetos en G1 y 10 sujetos en G2.

 

 

Pruebas e instrumentos utilizados

A) Fase de selección de los sujetos

Se llevó a cabo un examen clínico inicial de cribado para seleccionar a los partipantes con deterioro cognitivo muy leve, que fue realizado mediante las siguientes pruebas:

1. El Mini-Examen-Cognoscitivo (MEC, Lobo, Ezquerra, Gómez, Sala, & Seva, 1979; adaptación española de Lobo et al. del Mini-Mental State Examination: MMSE), uno de los instrumentos de screening más utilizados en la detección del deterioro cognitivo que explora de forma rápida y estandarizada orientación temporoespacial, memoria inmediata y a largo plazo, atención, cálculo, lenguaje, razonamiento abstracto y praxias. Su puntuación total máxima es de 35 puntos, siendo el punto de corte óptimo para establecer la presencia de deterioro cognitivo cuando se trabaja con población mayor de 65 años y de bajo nivel educativo de 24 puntos y cuando el nivel educativo es medio-alto de 27 puntos (Calero, Navarro, Robles & García, 2000).

2. La Escala abreviada de depresión geriátrica de Yesavage (Sheik &Yesavage, 1986), que tiene por objetivo evaluar la depresión en personas mayores a través de preguntas a las que el sujeto deber responder "si" o "no". En su versión completa consta de 30 ítems (Yesavage et al., 1983). En nuestro estudio hemos usado la versión de 15 ítems, valorándose un estado depresivo por encima de los 5 puntos.

3. Tres preguntas de Quejas de Memoria, a las cuales había que responder, como mínimo, a dos respuestas del tipo A (Montejo et al., 1997):

-¿Tiene usted problemas de memoria?:

• A. Si B. No

-¿Olvida usted dónde pone las cosas (monedero, llaves, gafas, etc.)?

• A. Con frecuencia B. Raras veces

-¿Olvida a veces el nombre de personas que conoce como amigos, parientes o personajes públicos?

• A. Con frecuencia B. Raras veces

B) Fase de evaluación neuropsicológica pre-postest

Tras la selección inicial de los participantes que iban a formar parte década uno de los Programas de Entrenamiento, estos fueron sometidos a una segunda exploración neuropsicológica más exhaustiva para analizar la eficacia del programa de entrenamiento y llevar a cabo un análisis diferencial de la eficacia de los programas de intervención utilizados. Dicha exploración incluía los siguientes campos:

1. Una evaluación de las quejas subjetivas de memoria mediante la versión adaptada del Cuestionario de Fallos de Memoria de la vida cotidiana (MFE: Memory Failures in Everyday Memory) García & Sánchez-Cánovas, 1993), una prueba cuyo formato de respuesta es una escala Likert de 9 puntos que pregunta por el número de ocasiones en que ha ocurrido el fallo durante los tres meses anteriores a la administración de la prueba. En dicha escala, 1 corresponde a "Ni una sola vez en los últimos tres meses" y 9 a "más de una vez al día en los tres últimos meses".

2. Una evaluación de la memoria objetiva, a través de las siguientes pruebas:

• La versión extendida (RBMT-E) del Test Conductual de Memoria Rivermead (RBMT: Rivermead Behavioural Memory Test) (De Wall, Wilson, & Baddeley, 1994), una prueba diseñada para evaluar la memoria cotidiana desde una perspectiva ecológica.

Span verbal de Dígitos (directo e inverso), unos subtests de la Escala de Inteligencia del Adulto (WAIS III) (Wechsler, 1997). Si bien en la escala original se considera que evalúa la atención, en realidad miden la amplitud de la atención focalizada y de la memoria (Span de dígitos directo) y, en el caso de las pruebas de Span de dígitos inverso se mide el rendimiento en memoria de trabajo. En esta prueba, la tarea consiste en repetir secuencias de dígitos en sentido directo y luego inverso cada vez mayores. El rango de puntuaciones es de 0 a 9 para los dígitos directos, y de 0 a 8 para los inversos, de forma que se administran dos intentos para cada span, haya o no error en el primer intento. El rango normal de ejecución es de 6±2 dígitos en la escala directa y de 5 ± 2 en la escala inversa.

• Test de cubos de Corsi (CBT: Corsi Block-Tapping Test) (Kessels, van Zandvoort, Postma, Kappelle, & de Haan, 2000). Es una prueba que evalúa atención y memoria visoespacial; en concreto, la amplitud de la atención focalizada y de la memoria (Span visuoespacial directo) y el rendimiento en memoria de trabajo (Span visuoespacial inverso). La prueba consta de un tablero con unos cubos distribuidos de manera aleatoria. El test tiene 2 partes: en la primera, el examinador señala los cubos siguiendo una secuencia prefijada, y el sujeto evaluado debe reproducir dicha secuencia en el mismo orden; en la segunda, el sujeto debe realizar a la inversa la secuencia presentada. El rango de puntuaciones para ambas versiones es de 0 a 9, y el rango normal de ejecución suele estar entre 1 y 2 puntos por debajo del verbal

3. Una evaluación complementaria de otras áreas cognitivas distintas de la memoria, no entrenadas de forma sistemática en ninguno de los programas (ver Tabla 3).

 

 

C) Fase de entrenamiento

Los dos grupos recibieron un programa de entrenamiento de la memoria de tipo multifactorial. Si bien en ambos grupos se incluían algunos módulos de contenido común -metamemoria, entrenamiento de la atención y el lenguaje, ayudas externas y metacognición-, el primero de ellos (G1) recibió un entrenamiento sistematizado en olvidos cotidianos, mientras que el segundo de ellos (G2) recibió un entrenamiento sistematizado en estrategias mnemotécnicas (ver Tabla 4). El equipo de investigación diseñó la estructura, formato y materiales de cada uno de los talleres para adaptarlos lo mejor posible a los objetivos de la investigación y al control de posibles variables extrañas.

Procedimiento

Los participantes fueron seleccionados, evaluados y formaron parte de los programas de entrenamiento a través del Programa de Mayores del Ayuntamiento de Torre Pacheco. Mediante la información previa ofertada por el Servicio, un grupo de personas mayores de 60 años se presentaron voluntariamente para ser seleccionados y formar parte de los talleres de entrenamiento. En la medida en que cumplían los criterios de inclusión y tenían similar nivel cultural pasaron a formar parte del estudio. Previamente se les había informado de las características generales de la investigación y se mostraron interesados en participar de forma voluntaria en ella.

Con el fin de que las comparaciones entre los dos programas fueran lo más equiparadas posible, igualamos al máximo las características en la implementación en cuanto a: número inicial de participantes (12 participantes), aplicación (grupal), número de sesiones (15), duración de las sesiones (90 minutos), duración del programa (8 semanas), frecuencia semanal (2 sesiones semanales), metodología de trabajo (participación activa) y horario (hora y media). La diferencia fundamental entre los dos programas estuvo, por un lado, en la organización del contenido de las sesiones (ver Tabla 4) y, por el otro, en buena parte de los materiales de estimulación utilizados.2

Finalmente, los sujetos fueron distribuidos al azar en los dos grupos. Además, el monitor, que desconocía los objetivos de la investigación, fue el mismo en ambos talleres.

Una vez finalizado el programa de entrenamiento, todos los sujetos participantes fueron sometidos a una evaluación neuropsicológica post-test en la que se utilizaron las mismas pruebas que en la fase pretest. Dicha evaluación se realizó tan sólo a una semana de la finalización del programa.

Análisis estadístico

En primer lugar, se realizó un Análisis de Varianza (ANOVA) simple con los datos de las variables sociodemo-gráficas Edad y Escolaridad, para comprobar la homogeneidad de los grupos antes del tratamiento. Posteriormente, se llevó a cabo un ANOVA de medidas repetidas con cada una de las pruebas incluidas en las evaluaciones como variables intra-sujetos; Rivermead (pretest, postest), MFE (pretest, postest), Dígitos directos (pretest, postest), Dígitos inversos (pre-test, postest), Corsi directo (pretest, postest), Corsi inverso (pretest, postest), Cubos (pretest, postest), Stroop (pretest, postest), analogías (pretest, postest), Denominación de Boston (pretest, postest), y Grupo (G1, G2) como factor intersujetos.

Además, se ha analizado el tamaño del efecto entre las distintas evaluaciones para cada prueba, tanto a nivel intragrupo (d) como intergrupo (eta cuadrado).

El análisis estadístico de los datos se ha efectuado mediante el programa estadístico SPSS en su versión 15.0.

 

Resultados

Datos sociodemográficos de los participantes y homogeneidad de los grupos

Como podemos observar en la Tabla 5, la edad de los participantes estuvo comprendida entre los 61 y 81 años (edad media de 71.17 y desviación típica 5.53). El 77.8 % de la muestra eran mujeres y el 22.2 % eran hombres. Con respecto al nivel educativo podemos señalar que la media de años de escolaridad fue de 3.94, con una desviación típica de 2.68.

 

 

El ANOVA aplicado para comparar las puntuaciones pre-test en las variables analizadas no mostraron diferencias estadísticamente significativas ni en Edad (p = .347) y ni en Escolaridad (p = .680), lo que indica que ambos grupos eran homogéneos en el momento de iniciar el tratamiento.

Comparación de los resultados obtenidos en el pre-test y pos-test entre los grupos

Los datos obtenidos para cada una de las pruebas de evaluación realizadas se pueden observar en la Tabla 6. El primer dato relevante que ofrece dicha tabla es que las puntuaciones obtenidas en la práctica totalidad de las pruebas, a excepción de MFE, suelen estar en torno a la media de la población; dicho en otras palabras, no son especialmente bajas, ni en el pre-test, ni el post-test.

 

 

El ANOVA de medidas repetidas llevado a cabo reveló que hubo efecto principal del tratamiento en Corsi inverso, analogías y MFE, es decir, que se produjeron diferencias significativas entre el pretest y el postest, independientemente del grupo, en las variables MFE (F (1,16) = 20.11; p < .000) (6.79 puntos de mejora), con un tamaño del efecto de magnitud moderada (eta cuadrado = 0.56); Corsi inverso (F (1,16) = 10,67;p < 0.005) (0,55 puntos de mejora), con un tamaño del efecto de magnitud moderada (eta cuadrado = 0.40); y Analogías (F (1,16) = 7,79;p = .013) (7.07 puntos de mejora), con un tamaño del efecto de magnitud pequeña (eta cuadrado = 0.33).

Estos datos indican que hubo, por lo tanto, una disminución de las quejas subjetivas de memoria, y una mejora en el rendimiento de las pruebas implicadas en procesos de razonamiento y en memoria de trabajo visoespacial tras haber participado en los programas de entrenamiento. La mejoría en estas variables se produjo de forma moderada en ambos grupos.

Si bien la reducción de quejas subjetivas fue algo mayor en el grupo de entrenamiento en estrategias de memoria, dicha reducción no fue significativa con respecto al grupo de entrenamiento basado en olvidos cotidianos (Ver Figura 1). Algo similar ocurre en el caso de la prueba de Analogías, pero de forma inversa; es decir, el rendimiento fue algo mejor en el pos-test en el grupo de entrenamiento de entrenamiento basado en olvidos cotidianos con respecto al grupo de entrenamiento en estrategias de memoria, pero dicha mejora no fue significativa.

 

 

 

Sin embargo, sí se produjo una interacción significativa entre Corsi inverso y grupo (F (1,16) = 4.74; p = 0.045), con un tamaño del efecto de magnitud pequeña (eta cuadrado = 0.23), evidenciando que la mejoría que se produjo en esta prueba en el grupo de entrenamiento en olvidos cotidianos (1 punto) fue significativamente mejor que la ocurrida en el grupo de entrenamiento en estrategias de memoria (0.2 puntos) (Ver Figura 3).

 

 

Finalmente, queremos indicar que en el caso de Dígitos directos podemos observar efectos contrapuestos en la mediad en que se produce una mejoría en el G1, mientras que se produce un peor rendimiento en G2 (ver Figura 4). No obstante recordemos que, ambos rendimientos, analizados para cada uno de los grupos, no llegaba a ser significativos.

 

 

Conclusiones y discusión

Como muestran los distintos análisis, tanto descriptivos como de significación, se puede concluir que todos los sujetos que reciben un Programa de entrenamiento de la memoria mejoran, aunque de forma moderada, su percepción subjetiva de la misma, en el sentido de que informan posteriormente de menos quejas subjetivas de memoria, o de que se producen con menos frecuencia. Dicha mejora en los grupos de entrenamiento es independiente del tipo de entrenamiento cognitivo recibido -mnemotécnico vs centrado en olvidos cotidianos. Estos resultados no son acordes con los esperados, puesto que se esperaba que un entrenamiento basado en olvidos cotidianos fuera algo más eficaz que el de estrategias nemotécnicas en cuanto a la reducción de las quejas subjetivas de memoria.

Por otra parte, estos datos tampoco son del todo concordantes con investigaciones previas. De hecho, los resultados del estudio de revisión de Novoa, Juárez & Nebot (2008) evidencia que los resultados obtenidos en aquellos estudios que evalúan la memoria subjetiva son muy heterogéneos y no permiten perfilar un patrón claro sobre si se produce realmente o no una mejora como consecuencia del entrenamiento. Asimismo, el estudio metaanalítico de Floyd & Scogin (1997) no encontró que en los estudios sobre la eficacia del entrenamiento cognitivo en la memoria subjetiva existieran diferencias entre el grupo placebo y los grupos experimentales. En ese sentido, hubiera sido conveniente haber incluido en nuestro un grupo control. Ello ayudaría a interpretar mejor los resultados obtenidos.

Con respecto a las tareas de memoria objetiva, es llamativo que se produzca una mejoría como fruto del entrenamiento en la prueba de memoria de trabajo visoespacial (Cubos de Corsi inverso), que no es tan similar al tipo de contenidos en el que han sido entrenados en los talleres; y, en cambio, no se produzca una mejoría en el RBMT, una prueba que precisamente mide memoria cotidiana y que suele evidenciar una clara mejoría tras el entrenamiento en la mayoría de las investigaciones en las que es utilizada (e.g., Montejo et al., 1999; Montejo, & Montenegro, 2005; Montenegro Montejo, Reinoso, Montes, & Claver, 2002). Se esperaba obtener mejores resultados en el post-test en RBMT, máxime cuando en la prueba subjetiva de memoria cotidiana sí se ha obtenido una clara mejoría para ambos grupos de entrenamiento. Es cierto que no siempre los rendimientos objetivos en memoria no siempre coinciden con la evaluación subjetiva de la misma (Calero et al., 2008; Casas et al., 2009; Minnett, Dean, Firbank, English, & O'Brien, 2005; Montejo, Montenegro, Reinoso, de Andres, & Claver, 1998), y de hecho, algunos trabajos tienen como objetivo de trazar perfiles diferenciales en memoria objetiva y subjetiva asociados a la edad (e.g., Calero et al., 2008). Pero, precisamente, la mayoría de los resultados de estas investigaciones evidencian que la mejoría suele acentuarse más en las pruebas de memoria objetiva - resultados inversos a los obtenidos en nuestra investigación-.

Finalmente, y en relación con el resto de resultados obtenidos en las restantes funciones neurocognitivas diferentes a la memoria, recordar que el rendimiento pre y postentrenamiento no ha evidenciado diferencias significativas en las pruebas neuropsicológicas salvo en Analogías. En ese sentido, no nos parece especialmente relevante el que no se produzca una mejoría en el rendimiento de la capacidad visoespacial, la flexibilidad mental y lenguaje. De hecho, estos resultados pueden resultar esperables por varias razones.

En primer lugar, porque este tipo de tareas no están directamente relacionadas con el tipo entrenamiento suministrado -entrenamiento en memoria-, y por lo tanto es más difícil que dicho entrenamiento se puede generalizar a otros ámbitos cognitivos3. De hecho, son escasas las investigaciones en este campo en las que se utilice una amplia batería de pruebas neuropsicológicas en la que se evalúen módulos cognitivos diferentes a aquellos que son evaluados (Moreno & Lopera, 2009). En este sentido, Calero y Navarro (2006) consideran que el uso de pruebas como el MEC -una prueba de evaluación ampliamente utilizada como prueba pretest-postest en una amplia mayoría de investigaciones-, a pesar de tener un gran peso la memoria en su ejecución, es una prueba en la que tienen peso otras áreas cognitivas que tienen que ver con la ejecución cognitiva general y, en la mayoría de las investigaciones ofrece evidencia clara de una mejoría tras el entrenamiento. En nuestro estudio, el MEC ha sido utilizado como una prueba para seleccionar a los sujetos participantes, pero no se ha incluido en la evaluación pretest-postest, donde se han utilizado pruebas neuropsicológicas más específicas y no de screening, un hecho que, salvo raras excepciones (e.g., Calero & Navarro, 2006, 2007; Delgado, 2001), no suele ser muy frecuente en este tipo investigaciones con población normal.

En segundo lugar, las pruebas seleccionadas para la valoración de los distintas funciones neuropsicológicas suelen ser especialmente utilizadas para el diagnóstico clínico del deterioro cognitivo y, al ser aplicadas a personas sanas cognitivamente, los resultados podrían presentar un efecto techo; en otras palabras, si los participantes ya han obtenido una puntuación basal elevada en la prueba psicométrica pre-test, tendrían poco margen para mejorar dicha puntuación. En ese sentido, sería conveniente plantearse la necesidad de utilizar otras pruebas.

Obviamente, nuestra investigación no deja de ser un estudio preliminar que abre nuevas vías de investigación. Se necesitan estudios más precisos, con una muestra de participantes más amplia y con la inclusión de un grupo de control, para concluir con mayor precisión si los resultados obtenidos en este trabajo se confirman en esta misma línea.

 


1Del total de personas que se presentaron, una de ellas fue excluida por presentar alteración sensorial visual importante no compensada, y dos por presentar un deterioro cognitivo significativo.

2En aquellos casos en los que el contenido de las sesiones fue el mismo, los materiales utilizados fueron idénticos.

6Desde el punto de vista de la exploración neuropsicológica, una de las críticas es la libertad en la elección de las pruebas de memoria. En su aplicación, cada clínico puede escoger la que más le convenga, y éstas no parecen ser igual de discriminantes. Por ejemplo, utilizando la prueba de aprendizaje verbal de Rey se diagnostican muchos más casos de AAMI que utilizando la Memoria Lógica de la Wechsler Memory Scale-R y además existe una gran variabilidad intrasujeto en la ejecución de las diferentes pruebas de memoria sugeridas.

 

Referencias

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Dirección para correspondencia:
Julia García-Sevilla
Facultad de Psicología
Universidad de Murcia
Campus Universitario de Espinardo
30100. Espinardo, Murcia (España)
E-mail: juliags@um.es

Artículo recibido: 13-09-2012
Revisado: 08-07-2013
Aceptado: 09-07-2013

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