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Anales de Psicología

On-line version ISSN 1695-2294Print version ISSN 0212-9728

Anal. Psicol. vol.32 n.2 Murcia May. 2016

http://dx.doi.org/10.6018/analesps.32.2.205341 

 

 

La perspectiva de la minoría: estereotipos y emociones entre grupos inmigrantes

The minority's perspective: Stereotypes and emotions between immigrant groups

 

 

Isabel Cuadrado1, Lucía López-Rodríguez2 y Marisol Navas1

1Universidad de Almería (España). Centro de Estudio de las Migraciones y las Relajones Interculturales (CEMyRT).
2Universidad Nacional de Educación a Distancia (España).

Este trabajo ha sido financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad. Plan Nacional de I+D+I (Referencia PSI2011-22731).

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Este trabajo se centra en la perspectiva de la minoría, y analiza las evaluaciones que los tres grupos inmigrantes más representativos en España mantienen entre sí a partir de las variables contempladas en el modelo del contenido de los estereotipos (MCE). Participaron 409 inmigrantes, que evaluaron a los otros dos grupos: los inmigrantes marroquíes fueron evaluados por ecuatorianos (grupo EM, N = 66) y rumanos (RM, N = 76); los inmigrantes rumanos por ecuatorianos (ER, N = 65) y marroquíes (MR, N = 62); y los inmigrantes ecuatorianos por rumanos (RE, N = 80) y marroquíes (ME, N = 60). Todos ellos indicaron cómo percibían al grupo correspondiente en moralidad, sociabilidad y competencia, en qué grado experimentaban las emociones de admiración, desprecio, envidia y compasión, así como su percepción de estatus y competición exogrupal. Los resultados con grupos minoritarios apoyan, en general, las predicciones del MCE ya confirmadas con miembros de grupos mayoritarios. El grupo más valorado en estatus y estereotipos fue el ecuatoriano (coincidiendo con las valoraciones de la mayoría), el cual también despertaba más admiración. Los resultados se discuten abordando la aplicabilidad del MCE para analizar las relaciones entre grupos minoritarios.

Palabras clave: inmigrantes; modelo del contenido de los estereotipos (MCE); relaciones intergrupales intraminoría; marroquíes; rumanos; ecuatorianos.


ABSTRACT

This study focused on the minority's perspective, and analyzes the assessments that the three immigrant groups most representative in Spain maintain about each other on the variables defended by the stereotype content model (SCM). Four hundred and nine immigrants participated assessing the other two groups: Moroccan immigrants were assessed by Ecuadorians (EM group, N = 66) and Romanians (RM, N = 76); Romanians were assessed by Ecuadorians (ER, N = 65) and Moroccans (MR, N = 62); and Ecuadorians were assessed by Romanians (RE, N = 80) and Moroccans (ME, N = 60). All participants reported how they perceived the specific group in morality, sociability, and competence, the extent in which they experienced emotions of admiration, contempt, envy and pity, and their perception of status and intergroup competition. Results with minority groups supported most of the SCM predictions already confirmed with majority members. The most valued group in status and stereotypes was the Ecuadorian group (coinciding with the majority's perception), who also aroused more admiration. These findings are discussed by addressing the applicability of the SCM when analyzing intergroup relations among minority groups.

Key words: immigrants; stereotype content model (SCM); intraminority intergroup relations; Moroccan; Romanians; Ecuadorians.


 

Introducción

Los fenómenos de la globalización y las migraciones han favorecido la creación de complejas realidades socioculturales donde diferentes grupos culturales conviven unos con otros. En este entorno multicultural, la realidad no viene únicamente definida por las relaciones entre el grupo mayoritario (o dominante) y los grupos minoritarios (o en desventaja), sino también entre los propios grupos minoritarios.

Cuando grupos diferentes coexisten, el análisis de las actitudes que mantienen los unos hacia los otros resulta esencial para predecir y prevenir relaciones conflictivas, lo que a su vez permite extraer claves para favorecer una convivencia enriquecedora. En este sentido, el estudio del prejuicio en Psicología Social ha recibido una atención considerable (véase, p.e., Navas y Cuadrado, 2013, para una revisión reciente en castellano). Sin embargo, la mayor parte de las investigaciones se han centrado en las evaluaciones de grupos mayoritarios hacia minoritarios -p.e., prejuicio de autóctonos hacia inmigrantes-y, con menor frecuencia, de grupos minoritarios hacia mayoritarios -p.e., prejuicio de inmigrantes hacia autóctonos-. Más escasas aún son las investigaciones que contemplan las evaluaciones que realizan unos grupos minoritarios sobre otros -p.e., colectivos de inmigrantes entre sí-, dentro o fuera del laboratorio (p.e., Bobo y Hutchings, 1996; Phinney, Ferguson y Tate, 1997; Rothgerber y Worchel, 1997; Shapiro y Neuberg, 2008).

Este proceso que atiende a las relaciones entre minorías ha sido denominado por algunos autores (Craig y Richeson, 2012) relaciones intergrupales intraminoría refiriéndose a "las actitudes, creencias y comportamientos que miembros de diferentes grupos estigmatizados de bajo estatus expresan los unos hacia los otros" (p. 759).

En palabras de Shapiro y Neuberg (2008), "muy poca investigación ha explorado qué piensan y sienten los miembros de un grupo minoritario sobre los miembros de otros grupos minoritarios" (p. 877). El presente trabajo se enmarca en esta última perspectiva.

Prejuicio entre grupos minoritarios

Aun sin llegar a conclusiones teóricas claras, el propio Allport (1954) abordó la cuestión de si los grupos minoritarios normalmente estigmatizados podrían ser prejuiciosos con otros grupos minoritarios o si, por el contrario, precisamente debido a su experiencia como víctimas de prejuicio, estarían menos dispuestos a estigmatizar a otros grupos en desventaja.

White y Langer (1999) destacan la paradoja existente al respecto, ya que desde la literatura sobre atracción interpersonal y grupal (Heider, 1958; Wilder y Thompson, 1988; Wilke, 1985) podría indirectamente inferirse que los miembros de grupos similares (en este caso por el hecho de ser grupos minoritarios en una sociedad de acogida) se sentirían atraídos entre sí. Sin embargo, la teoría de la identidad social (Tajfel, 1978) podría sugerir lo opuesto, un mayor distancia-miento entre grupos similares con objetivo de diferenciarse (Alien y Wilder, 1975). En sus estudios, estos autores (White y Langer, 1999; White, Schmitt y Langer, 2006) concluyen que los miembros de grupos minoritarios mostrarían más hostilidad horizontal hacia miembros de otros grupos minoritarios similares (pero más dominantes) cuando éstos pudiesen organizarse a lo largo de un mismo continuo en alguna característica subyacente, puesto que representarían una amenaza a la identidad del endogrupo minoritario.

Los estudios de Shapiro y Neuberg (2008) intentan reconciliar ambas opciones, destacando que el prejuicio de un grupo minoritario hacia otro grupo minoritario descansa en factores contextuales, como la norma social de la mayoría prevaleciente en cada momento. Estos autores analizaron cómo el deseo de evitar ser discriminado y la percepción de que la mayoría aprueba la discriminación (norma social sobre la expresión del prejuicio), podían aumentar la probabilidad de que las personas normalmente estigmatizadas (i.e., afroamericanos) estigmatizasen a miembros de otros grupos estigmatizados (i.e., nativos americanos).

Otros factores externos a los grupos implicados también pueden influir en las actitudes que los grupos minoritarios mantienen entre sí. Estudios más recientes, como los de Craig y Richeson (2012) sugieren que, de acuerdo con el modelo de identidad endogrupal común (Gaertner y Dovidio, 2000), cuando la discriminación contra el propio grupo étnico se hace saliente provoca una identidad (endogrupal) de "minoría racial en desventaja" que generaría una mayor percepción de similitud y actitudes más positivas hacia otras minorías étnicas. Otras experiencias comunes, como la identidad universitaria (Levin, Sinclair, Sidanius y Van Laar, 2009), pueden servir como identidad endogrupal común para los estudiantes de diferentes subgrupos étnicos.

A pesar de estas evidencias, el estudio de las actitudes entre grupos minoritarios continúa relegado en la investigación psicosocial. El presente estudio pretende analizar las actitudes entre tres grupos diferentes de inmigrantes en España, intentando superar la visión univalente del prejuicio.

El prejuicio, multifacético y multivalente

Tradicionalmente, los estudios sobre el prejuicio se han centrado casi exclusivamente en las evaluaciones negativas de unos grupos hacia otros, como un reflejo de los estereotipos también negativos que se mantenían entre ellos. Recientemente, el modelo del contenido de los estereotipos (MCE; Fiske, Cuddy, Glick y Xu, 2002; Fiske, Xu, Cuddy y Glick, 1999) ha permitido superar esta visión tradicional que con-ceptualizaba el prejuicio como una antipatía univalente.

El objetivo fundamental del presente trabajo es conocer las evaluaciones que miembros de tres grupos inmigrantes de diferentes orígenes (marroquíes, rumanos y ecuatorianos) realizan sobre los miembros de los otros dos grupos, a partir de las variables contempladas en el MCE.

El MCE defiende que el contenido de los estereotipos varía sistemáticamente a lo largo de dos dimensiones universales (Cuddy et al., 2009): calidez y competencia. Básicamente, la calidez nos ayuda a anticipar las intenciones de los demás hacia nosotros (p.e., son sinceros o afectuosos), mientras que la competencia nos permite conocer si están capacitados para lograr sus intenciones u objetivos (p.e., son eficientes o inteligentes).

En esta línea, la investigación llevada a cabo por Leach, Ellemers y Barreto (2007) sobre percepción de personas y grupos demostró que la dimensión de calidez está formada por dos componentes evaluativos: sociabilidad y moralidad. La sociabilidad hace referencia al deseo de relacionarse con los demás (p.e., ser agradable o amistoso). La moralidad, por su parte, se refiere al grado en el que la conducta de la persona o grupo que se evalúa se percibe apropiada (p.e., ser honesto, sincero o digno de confianza). Diversos estudios han puesto de manifiesto el impacto diferencial de la moralidad y la sociabilidad en los juicios sociales (Brambilla, Rusconi, Sacchi y Cherubini, 2011; Brambilla, Sacchi, Pagliaro y Ellemers, 2013; Brambilla, Sacchi, Rusconi, Cherubini y Yzerbyt, 2012; López-Rodríguez, Cuadrado y Navas, 2013; Pagliaro, Brambilla, Sacchi, D'Angelo y Ellemers, 2013), demostrando la necesidad de considerarlas dimensiones separadas en lugar de incluirlas en una única dimensión de calidez. Dado el impacto diferencial de ambas dimensiones, este trabajo mide el contenido de los estereotipos que mantienen unos grupos sobre otros a partir de las dimensiones de moralidad, sociabilidad y competencia.

Asimismo, el MCE contempla el hecho de que el prejuicio se ve ampliamente afectado por cambios sociales que influyen en dos variables de la estructura social: el estatus relativo entre los grupos y su interdependencia (cooperativa vs. competitiva). Así, los estereotipos que mantenemos sobre los miembros de otros grupos dependerán de cómo los evaluemos en esas dos variables socioestructurales. Concretamente, Fiske et al. (1999, 2002) postulan que la competición exogrupal se relaciona negativamente con la dimensión estereotípica de calidez: los grupos que compiten con el nuestro reciben evaluaciones de baja calidez y los que no compiten se consideran cálidos. Por su parte, el estatus se relaciona positivamente con la dimensión de competencia: los grupos percibidos con alto estatus son evaluados como competentes, mientras que los de bajo estatus como incompetentes.

Los resultados de las investigaciones llevadas a cabo con numerosos grupos sociales revelan que en la mayor parte de los casos éstos reciben evaluaciones mixtas, es decir, elevadas en una dimensión y bajas en la otra (Cuddy, Fiske y Glick, 2008; Fiske et al., 2002). No ocurre lo mismo cuando se evalúa al grupo de inmigrantes en general (véase, Cuddy et al., 2009; Eckes, 2002), cuyo estereotipo encaja en la categoría de personas bajas tanto en calidez como en competencia. Sin embargo, dos investigaciones destinadas a aplicar este modelo a grupos concretos de inmigrantes han matizado estos resultados. Así, Lee y Fiske (2006) mostraron que en EEUU se mantienen estereotipos mixtos (altos en una dimensión y bajos en la otra) hacia la mayoría de los grupos de inmigrantes considerados en el estudio, dependiendo de su nacionalidad o su estatus socioeconómico. Los resultados del estudio realizado en nuestro país por López-Rodríguez et al. (2013) sobre las evaluaciones que los autóctonos realizaban sobre tres grupos de inmigrantes (marroquíes, rumanos y ecuatorianos) confirman que las personas elaboran percepciones concretas y específicas según el origen del grupo inmigrante, siendo los inmigrantes ecuatorianos el grupo mejor evaluado y los marroquíes el que recibía peor evaluaciones.

El MCE demuestra, además, que percibir a otros grupos como cálidos o fríos y como competentes o incompetentes influye en las respuestas emocionales de las personas hacia esos grupos. Concretamente, los grupos estereotipados como cálidos y competentes generan admiración, mientras que los grupos evaluados como incompetentes y fríos suscitan desprecio. Recordemos que en esta última categoría es en la que encajan, de forma genérica, los inmigrantes. Por su parte, los miembros de grupos estereotipados como competentes y fríos elicitan envidia. En contraste, los miembros de grupos estereotipados como cálidos pero no competentes suscitan compasión (Cuddy et al., 2008; Fiske et al., 2002).

El presente estudio

La investigación previa revela que el grupo mayoritario mantiene diferentes concepciones de grupos de inmigrantes particulares en las dimensiones de calidez y competencia. Sin embargo, no se han realizado estudios que incluyan el otro componente fundamental del MCE -los cuatro patrones de emociones-a la hora de investigar a grupos concretos de inmigrantes. Además, los estudios realizados en el marco del MCE miden los estereotipos culturales percibidos, es decir, indagan los estereotipos o emociones que los participantes consideran que existen en su sociedad hacia determinados grupos. Sin embargo, nuestro trabajo se centra en la perspectiva personal del perceptor, es decir, en cómo los participantes perciben a los miembros de un grupo y qué emociones experimentan hacia ellos. Este planteamiento se debe a que, como señalan Cuddy, Fiske y Glick (2007), esta perspectiva debe ser explorada, ya que los prejuicios societales no siempre son iguales que los personales.

Además, que conozcamos, no se han investigado las percepciones de unos grupos inmigrantes hacia otros aplicando las dimensiones del MCE. Esta cuestión es especialmente relevante porque refleja un tipo particular de relaciones inter-grupales que apenas ha recibido atención en la literatura. Para ello hemos seleccionado tres grupos de inmigrantes que cuentan con una importante presencia en nuestro país. Así, según el avance de la estadística del padrón continuo (INE, 2014), a 1 de enero de 2014 el 15.9% de los extranjeros en nuestro país son inmigrantes rumanos, el 15.4% marroquíes y un 4.4% ecuatorianos. Asimismo, son los tres grupos nombrados más frecuentemente por los participantes en un estudio en el que 148 personas de nacionalidad española debían indicar los principales grupos de inmigrantes existentes en España que les vinieran a la mente (véase López-Rodríguez et al., 2013).

Por tanto, la presente investigación persigue varios objetivos. En primer lugar, conocer el estatus y la competición exogrupal con la que se perciben entre sí los grupos inmigrantes incluidos en el estudio. En segundo lugar, investigar el contenido de los estereotipos que mantienen unos grupos inmigrantes sobre otros (a partir de tres dimensiones estereotípicas: moralidad, sociabilidad y competencia vs. dos: calidez y competencia) y las emociones que experimentan entre ellos (según los cuatro patrones identificados en el MCE: admiración, desprecio, envidia y compasión), desde la perspectiva personal de los participantes. Por tanto, este trabajo va más allá de una mera aplicación del MCE, introduciendo nuevas aportaciones a dicho modelo: la consideración de tres (vs. dos) dimensiones estereotípicas y el análisis de la perspectiva personal (vs. societal) de los participantes. Finalmente, se pretende comprobar si se cumplen las predicciones del MCE respecto a las relaciones entre las variables socioestructurales y las dimensiones estereotípicas, y entre estas dimensiones y las emociones. Creemos que los resultados obtenidos pueden aportar información relevante sobre las relaciones intergru-pales entre grupos minoritarios.

 

Método

Participantes

La muestra estaba compuesta por 409 personas inmigrantes (45.5% mujeres) con edades comprendidas entre los 18 y los 70 años (M = 34.05, DT = 10.90), seleccionadas mediante muestreo incidental. Sesenta y cinco inmigrantes de origen ecuatoriano evaluaban a inmigrantes rumanos (ER) y 66 a inmigrantes marroquíes (EM). Ochenta inmigrantes de origen rumano evaluaban a inmigrantes ecuatorianos (RE) y 76 a inmigrantes marroquíes (RM). Sesenta inmigrantes de origen marroquí evaluaban a inmigrantes ecuatorianos (ME) y 62 a inmigrantes rumanos (MR).

Instrumentos

Se elaboró un cuestionario con seis versiones en función del grupo de origen del participante y del grupo al que evaluaba (ER, EM, RE, RM, ME, MR). Los cuestionarios incluían una serie de escalas para medir las siguientes variables:

Percepción de Estatus Exogrupal. Se midió a través de tres ítems adaptados de los estudios llevados a cabo por Fiske et al. (2002): "¿En qué medida tienen prestigio los puestos de trabajo que normalmente ocupan los (grupo evaluado)?", "¿Engeneral, cuánto éxito económico tienen los (grupo evaluado)?" y "¿Qué nivel de estudios tienen los (grupo evaluado)?". Los/las participantes respondían utilizando una escala tipo Likert de 5 puntos, cuyas alternativas de respuesta oscilaban desde 1 (nada) hasta 5 (mucho) en los dos primeros ítems, y desde 1 (muy bajo) a 5 (muy alto) en el último ítem.

Percepción de Competición Exogrupal. Se midió a través de tres ítems adaptados de los estudios realizados por Fiske et al. (2002): "Los (grupo evaluado) tienen privilegios que hacen que las cosas sean más difíciles para las personas como yo", "Cuanto más poder tienen los (grupo evaluado), menos poder tenemos las personas como yo" y "Los recursos que se destinan a los (grupo evaluado) son recursos que nos quitan a las personas como yo". Los/las participantes debían indicar su grado de acuerdo con cada ítem, utilizando una escala de respuesta tipo Likert de 5 puntos (1 = totalmente en desacuerdo; 5 = totalmente de acuerdo).

Estereotipos. Se utilizó una escala de dieciocho ítems elaborados a partir de los trabajos de Fiske et al. (2002), Leach et al. (2007) y Brambilla et al. (2011). A los/las participantes se les indicaba: "Piense en los (grupo evaluado) y díganos en qué medida cree Vd. que cada una de las siguientes características los describe". Para ello, debían utilizar una escala de respuesta tipo Likert de 5 puntos (1 = nada, 5 = mucho). Seis ítems medían moralidad (son personas honestas, de fiar, sinceras, respetuosas, justas, bien intencionadas), otros seis medían sociabilidad (son personas amables, amistosas, serviciales, cálidas, agradables, de buen carácter), y seis ítems medían competencia (son personas seguras, inteligentes, hábiles, eficientes, capaces, competentes).

Emociones. Se utilizó una escala de 24 emociones extraídas de los trabajos de Fiske et al. (2002). A los/las participantes se les presentaba la siguiente instrucción: "Piense en los (grupo evaluado) y díganos en qué medida siente Vd. o ha sentido cada una de las siguientes emociones hacia ellos". Los/las participantes respondían utilizando una escala de respuesta tipo Likert de 5 puntos (1 = nada, 5 = mucho). Ocho ítems medían admiración (admiración, comprensión, respeto, comodidad, orgullo, cariño, inspiración y seguridad), 12 ítems medían desprecio (decepción, temor, intranquilidad, enfado, asco, odio, frustración, resentimiento, desprecio, vergüenza, crispación y ansiedad), dos ítems medían compasión (lástima y compasión) y dos envidia (envidia y celos).

Los coeficientes alpha de todas las variables se presentan en la Tabla 1.

 

 

Variables sociodemográficas. Para finalizar, los participantes completaron variables sociodemográficas habituales (p.e., sexo, edad).

Procedimiento

Los cuestionarios fueron aplicados por las investigadoras y personal entrenado. Se contactó con diferentes asociaciones (p.e., FEDROM, Almería Acoge, Cruz Roja) para conseguir el acceso a personas inmigrantes de los tres orígenes que participaron voluntariamente en la investigación. A los participantes se les aseguró la confidencialidad y el anonimato de sus respuestas y, en función de su origen, se les asignó aleatoriamente a cumplimentar una de las versiones del cuestionario (en la que evaluaban a uno de los otros dos grupos inmigrantes).

Análisis de datos

El estudio de la consistencia interna de las escalas se realizó mediante el coeficiente alpha de Cronbach. Con objeto de comprobar el efecto del grupo sobre las variables socioestructurales se realizaron dos ANOVAS con "grupo" (ER, EM, RE, RM, ME, MR) como variable independiente y las dos variables socioestructurales (estatus y competición) como variables dependientes. Asimismo, para estudiar el efecto del grupo sobre las dimensiones estereotípicas (competencia, sociabilidad y moralidad) y las emociones (admiración, desprecio, envidia y compasión) realizamos dos ANOVAS de medidas repetidas. El primero, con las tres "dimensiones estereotípicas" como factor intrasujetos, y el "grupo" como factor intersujetos. En el segundo, las "emociones" eran incluidas en el análisis como factor intrasujetos y el "grupo" como factor intersujetos. En todos los casos se comprobó mediante la prueba de Levene el cumplimiento del supuesto de homocedasticidad. Para llevar a cabo los análisis de comparaciones múltiples se aplicaron las pruebas Scheffé y Bonferroni y pruebas t para una muestra con objeto de conocer las diferencias en las evaluaciones con el punto medio teórico de la escala de respuesta. Finalmente, se realizaron análisis de correlaciones bivariadas, mediante el coeficiente de correlación de Pearson, entre las variables socioestructurales y las dimensiones de los estereotipos, y entre estas dimensiones y las emociones.

 

Resultados

Variables socioestructurales: estatus y competición exogrupal

En general, las puntuaciones medias obtenidas en ambas variables socioestructurales en todos los grupos pueden considerarse bajas en competición exogrupal y en estatus (véase Tabla 2). En ningún caso alcanzan el punto medio teórico de la escala de medida (3), según pruebas t para una muestra (p < .05). Es decir, todos los grupos perciben en los otros un bajo estatus y una escasa competición con su propio grupo.

 

 

El ANOVA realizado sobre la variable estatus reveló la existencia de un efecto principal del grupo, F(5, 407) = 6.14, p < .001, n2p = .07. Los análisis a posteriori (Scheffé) mostraron que los ecuatorianos evaluados por marroquíes obtienen puntuaciones significativamente superiores en estatus que los rumanos evaluados por los otros dos grupos y que los marroquíes evaluados por rumanos (p < .02 en todos los casos). El ANOVA llevado a cabo sobre la variable competición exogrupal reveló que no existía efecto del grupo, F(5, 406) = .75, p = .58, n2p = .80. Por tanto, todos los grupos son percibidos por los miembros de los otros dos grupos igual de competitivos (véase Tabla 2).

Dimensiones de estereotipos: competencia, sociabilidad y moralidad

Las puntuaciones medias obtenidas en las tres dimensiones estereotípicas (véase Tabla 3) muestran que los tres grupos son evaluados en general de forma baja (por debajo del punto medio teórico de la escala) o moderada en cada una de ellas. Concretamente, las pruebas t para una muestra indican que los ecuatorianos perciben a marroquíes y rumanos como bajos en moralidad y sociabilidad (p < .05), pero moderados en competencia (p > .10). Los rumanos perciben a los ecuatorianos como moderados en moralidad y sociabilidad (p > .10), pero bajos en competencia (p = .023), mientras que perciben a los marroquíes como bajos en las tres dimensiones (p < .001). Finalmente, los marroquíes perciben a los ecuatorianos como moderados en las tres dimensiones (p > .10) y a los rumanos como bajos en las tres dimensiones (p < .05).

 

 

El ANOVA con medidas repetidas reveló un efecto principal del factor "grupo" sobre la variable estereotipos, F(5, 399) = 7.40, p < .001; v?p = .08. Los análisis a posteriori con pruebas Bonferroni mostraron que los ecuatorianos eran mejor evaluados (en comparación con los otros grupos) tanto por rumanos (p < .001) como por marroquíes (p = .012). Además, los rumanos evaluaban a ecuatorianos más positivamente de lo que éstos evaluaban a rumanos (p = .029). Finalmente, los rumanos evaluaban a los marroquíes peor que los marroquíes a los ecuatorianos (p = .002), y los marroquíes evaluaban a rumanos peor que rumanos a ecuatorianos (p < .001).

El análisis también reveló un efecto principal de la variable "dimensiones de los estereotipos", F(1, 399) = 88.69, p < .001; np = .18. La prueba de Bonferroni puso de manifiesto que los grupos eran evaluados, en general, como más competentes que sociables y morales, y como más sociables que morales (p < .001 en todos los casos).

El efecto de interacción encontrado entre el grupo y las tres dimensiones de estereotipos, F(5, 399) = 16.12, p < .001; n2p= .17, y los correspondientes análisis post hoc revelaron que tanto rumanos como marroquíes eran considerados por los miembros de los otros dos grupos más competentes que morales y sociables (p < .02 en todos los casos). Por su parte, los ecuatorianos fueron evaluados, tanto por marroquíes como por rumanos, como más sociables que morales y competentes (p < .001 en todos los casos). Finalmente, los marroquíes evaluaban a rumanos y los ecuatorianos evaluaban a marroquíes como menos morales que sociables (p < .01 en ambos casos).

Por último, los análisis post hoc mostraron que existen diferencias estadísticamente significativas en las evaluaciones recibidas por los diferentes grupos en las tres dimensiones estereotípicas. La competencia se asigna significativamente más a los marroquíes cuando son evaluados por ecuatorianos que por rumanos (p = .036). Los ecuatorianos se consideran más morales y sociables que los rumanos -en ambos casos cuando son evaluados por los otros dos grupos-y que los marroquíes cuando son evaluados por rumanos (p < .05 en todos los casos). Finalmente, los marroquíes son evaluados por los rumanos como menos sociables que cuando son evaluados por ecuatorianos (p = .012), y que los ecuatorianos cuando son evaluados por rumanos (p < .001) (véase Tabla 3).

Emociones: admiración, desprecio, envidia y compasión

Las emociones son experimentadas con una intensidad baja hacia los diferentes exogrupos y en todas sus dimensiones, especialmente desprecio y envidia (véase Tabla 4), al mostrarse significativamente por debajo del punto medio teórico de la escala (p < .001, en todos los casos, según pruebas t para una muestra).

 

 

El ANOVA con medidas repetidas reveló que no existía efecto del factor "grupo", F(5,392) = .58, p = .71; n2p= .01. Sí se encontró un efecto principal del factor "emociones", F(1,392) = 177.97, p < .001; yfp = .31. La prueba a posteriori Bonferroni puso de manifiesto que la admiración se experimentaba hacia todos los grupos significativamente más que el resto de emociones (p < .001 en todos los casos). Además, en general, los grupos despertaban significativamente más desprecio y compasión que envidia (p < .001 en ambos casos) y más compasión que desprecio (p < .001).

Se encontró un efecto de interacción entre el grupo y las cuatro emociones, F(5,392) = 2.62, p = .024; yfp = .03. Los análisis post hoc pusieron de manifiesto una excepción al patrón hallado de experimentar más desprecio y compasión que envidia (p < .01 en todas las comparaciones): cuando los ecuatorianos son evaluados, tanto por rumanos como por marroquíes, no existen diferencias entre desprecio y envidia (p > .50 en ambos casos). Sólo se siente más compasión que desprecio hacia los ecuatorianos cuando son evaluados por marroquíes (p = .003).

Finalmente, los análisis revelaron que los rumanos sienten más admiración por los ecuatorianos que por los marroquíes (p = .02), y que los marroquíes experimentan más admiración por los ecuatorianos que los rumanos por los marroquíes (p = .04). Véase Tabla 4.

Relaciones entre variables socioestructurales y dimensiones de estereotipos

Como puede observarse en la Tabla 5, considerando la muestra completa, y en línea con las predicciones del MCE, el estatus se relaciona de forma estadísticamente significativa y positiva con la dimensión estereotípica de competencia, mientras que la competición exogrupal lo hace negativamente con la dimensión de calidez (moralidad y sociabilidad). Encontramos, además, una relación positiva y significativa entre el estatus y las dos subdimensiones de calidez. El patrón de relaciones entre el estatus y las tres dimensiones estereotípicas se mantiene independientemente del grupo inmigrante objeto de evaluación. Sin embargo, la competición exogrupal establece relaciones negativas con las dos subdimensiones de calidez (moralidad y sociabilidad) únicamente cuando el grupo inmigrante evaluado es el de ecuatorianos.

 

 

Relaciones entre dimensiones de estereotipos y emociones

La Tabla 6 revela que, en la muestra completa, las emociones de admiración y compasión se relacionan positiva y significativamente con las tres dimensiones de los estereotipos. Por su parte, el desprecio y la envidia establecen relaciones estadísticamente significativas, negativas en el primer caso y positivas en el segundo, con las dos subdimensiones de calidez (moralidad y sociabilidad). Por tanto, en general, se cumplen todas las predicciones del MCE con algunas excepciones. Así, la competencia no se relaciona negativamente con desprecio, ni positivamente con envidia, sino que establece una relación positiva no esperada con compasión. Y la calidez (ambas subdimensiones) se relaciona con envidia.

 

 

Cuando se analizan las relaciones entre las emociones y las dimensiones estereotípicas en cada grupo inmigrante objeto de evaluación aparecen algunas excepciones a este patrón general. Así, cuando son evaluados marroquíes y rumanos, el desprecio no se relaciona con ninguna dimensión estereotípica, mientras que esta ausencia de relaciones se produce en el caso de la compasión cuando se evalúa a ecuatorianos. La envidia tampoco establece relaciones estadísticamente significativas con las subdimensiones de calidez cuando se evalúa a marroquíes y a ecuatorianos. Finalmente, en el caso de rumanos, la competencia se relaciona positivamente con la envidia.

 

Discusión

El objetivo fundamental de nuestro trabajo ha sido conocer cómo los miembros de tres grupos inmigrantes de diferentes orígenes (marroquíes, rumanos y ecuatorianos) evalúan a los miembros de los otros dos grupos tomando como referencia el MCE e introduciendo nuevas aportaciones a dicho modelo: la consideración de tres (vs. dos) dimensiones estereotípicas y el análisis de la perspectiva personal (vs. societal) de los participantes. En general, los resultados muestran diferencias en la mayor parte de las variables medidas, confirmando así que no todos los grupos son percibidos de forma uniforme incluso por otros grupos minoritarios, sino que las evaluaciones intergrupales constituyen un reflejo de las complejas dinámicas del contexto social.

Así, encontramos que el grupo que se percibe con mayor estatus es el de inmigrantes ecuatorianos cuando es evaluado por marroquíes. Resulta interesante que diversas investigaciones llevadas a cabo en nuestro país con población mayoritaria hayan demostrado que los ecuatorianos son el grupo mejor valorado y el marroquí el más devaluado (López-Rodríguez et al., 2013; Navas, Cuadrado y López-Rodríguez, 2012). Por tanto, las evaluaciones que los grupos minoritarios realizan entre sí están en consonancia con el modo en que la mayoría los percibe. En esta línea, la ausencia de diferencias en la competición exogrupal percibida entre los grupos también confirma los resultados obtenidos con población mayoritaria (López-Rodríguez et al., 2013).

Estos resultados están en consonancia con los obtenidos por Shapiro y Neuberg (2008) en cuatro estudios experimentales en los que demuestran que las evaluaciones de miembros de grupos minoritarios estigmatizados sobre miembros de otras minorías también estigmatizadas están fuertemente influenciadas por las percepciones de las normas del grupo mayoritario con respecto a la expresión de prejuicio hacia esos grupos. Es decir, las minorías tendrían en cuenta la norma social mayoritaria en su expresión de prejuicio hacia otras minorías. Esta idea estaba presente también en Allport (1954) al considerar que los miembros de grupos minoritarios utilizarían como grupo de referencia al mayoritario y, por tanto, replicarían los prejuicios de la mayoría.

Centrándonos en la variable central del MCE, las dimensiones estereotípicas, nuestros hallazgos corroboran, en línea con las investigaciones que aplican este modelo a grupos específicos de inmigrantes (Lee y Fiske, 2006; López-Rodríguez et al., 2013), que cada grupo es percibido de forma diferencial en estas dimensiones. Así, los ecuatorianos son los mejor valorados y, además, se les atribuye por parte de los otros dos grupos más sociabilidad que moralidad y competencia. Este resultado subraya la importancia de evaluar la moralidad como una dimensión separada de sociabilidad, tal y como diversos estudios han demostrado (Brambilla et al., 2011, 2012, 2013; Leach et al., 2007; López-Rodríguez et al., 2013; Pagliaro et al., 2013). En cambio, a rumanos y marroquíes se les asigna en las evaluaciones intergrupales más competencia que calidez (sociabilidad y moralidad). Estos resultados vuelven a coincidir con las percepciones que la mayoría tiene en nuestro país sobre estos grupos minoritarios (López-Rodríguez et al., 2013).

Las emociones que experimentan los diferentes grupos entre sí vienen a corroborar los hallazgos previos del estudio. Así, de nuevo es el grupo de inmigrantes ecuatorianos el que más admiración despierta. Nuevamente, el grupo inmigrante mejor valorado por la sociedad española (López-Rodríguez et al., 2013) en comparación con los otros dos es hacia el que se siente en mayor grado una emoción positiva como la admiración. Aunque los participantes no parecen sentir ninguna emoción hacia los otros grupos con especial intensidad, en general, la admiración es la que más experimentan entre sí y la envidia la que menos. Estos resultados están apoyados también por las ideas de Allport (1954): las minorías tienen la capacidad de entender el sufrimiento y sentir comprensión por otros miembros de grupos minoritarios, como una consecuencia de su propia discriminación.

Las relaciones entre las variables socioestructurales y las dimensiones estereotípicas están en línea con las predicciones del MCE: a mayor estatus percibido mayor competencia, y a mayor competición percibida menor calidez (moralidad y sociabilidad). No obstante, esta relación negativa entre competición y calidez aparece únicamente en el grupo mejor valorado, es decir, el de ecuatorianos. Además, al igual que en los estudios llevados a cabo por Fiske et al. (2002), las relaciones entre estatus y competencia son mayores que entre competición y falta de calidez en todos los casos. Sin embargo, el estatus también se relaciona positivamente con la calidez (sociabilidad y moralidad) en todos los grupos. En este sentido, la literatura ha puesto de manifiesto que en determinadas circunstancias -cuando se percibe que los rasgos de calidez son funcionales para la consecución de metas-el estatus se relaciona positivamente tanto con competencia como con calidez (Brambilla, Sacchi, Castellini y Riva, 2010). Por tanto, se podría inferir que nuestros participantes consideran que bajo las circunstancias en las que se encuentran como personas inmigrantes la calidez es importante para lograr sus objetivos (p.e., encontrar o mantener un empleo, crear o mantener una red de relaciones).

Las relaciones entre las dimensiones estereotípicas y las emociones confirman las predicciones del MCE en algunos casos, pero no en otros, dependiendo del grupo inmigrante objeto de evaluación. Así, nuestros resultados muestran que cuanto más competentes, sociables y morales se percibe a los miembros de un grupo mayor es la admiración que éstos despiertan. Este resultado se produce en todos los grupos. Mientras que la baja sociabilidad y moralidad con la que se percibe a los ecuatorianos se relaciona con sentir desprecio hacia ellos, esta predicción no se cumple en los otros dos grupos. La competencia, por su parte, no se relaciona negativamente con desprecio en ningún caso, sino que lo hace positivamente con compasión (excepto cuando se evalúa a ecuatorianos). Es posible que al compartir una situación particular (ser inmigrantes) a los participantes les suscite compasión el hecho de percibir que los inmigrantes marroquíes y rumanos pueden estar capacitados para llevar a cabo acciones eficazmente que probablemente nunca desempeñarán. Esto podría explicar también que los participantes no relacionen la competencia con envidia a la hora de evaluar a marroquíes y ecuatorianos, y que sea la calidez la que aparece asociada con esta emoción en el caso de los rumanos. No obstante, en línea con el MCE, la calidez también se asocia positivamente con compasión (excepto cuando se evalúa a los inmigrantes ecuatorianos) y la competencia con envidia en el caso de los inmigrantes rumanos.

Basándonos en los datos obtenidos, podría afirmarse que, si bien no se infiere una alta hostilidad horizontal, los grupos minoritarios de este estudio evalúan al resto de grupos con puntuaciones bajas o moderadas (nunca altas) en las tres dimensiones de estereotipos, y experimentan hacia ellos emociones con poca intensidad (tanto positivas como negativas). Por tanto, aunque no se puede afirmar que los grupos inmigrantes de este estudio mantienen actitudes negativas entre ellos (p.e., sienten poco desprecio hacia el resto de grupos) lo cierto es que parecen "negarse" características positivas (no se perciben como muy morales, ni sociables, ni competentes, ni experimentan una elevada admiración entre ellos). Estas percepciones moderadas o incluso negativas podrían dificultar la participación conjunta de diferentes grupos inmigrantes en acciones colectivas para alcanzar ciertos derechos. En línea con el modelo de identidad endogrupal común (Gaertner y Dovidio, 2000), y como han revelado estudios previos (Craig y Richeson, 2012; Levin et al., 2009), la creación de una identidad grupal supraordeanada puede reducir el conflicto entre miembros de diferentes grupos minoritarios. Nuevos estudios deberían explorar si el énfasis en una identidad común sobre el hecho de ser inmigrante (o alguna experiencia compartida), mejoraría sus percepciones sobre moralidad, sociabilidad y competencia, a la vez que incrementaría sus emociones de admiración.

A pesar de estas percepciones bajas o moderadas, debe destacarse que las evaluaciones no son uniformes, sino que existen numerosas diferencias en cómo unos grupos perciben a otros en las variables del estudio. La principal implicación práctica es que se confirma que el contenido de los estereotipos (y el prejuicio resultante de ellos) no es intrínseco a los grupos, sino que depende de factores del contexto, como las relaciones existentes entre ellos o su estatus relativo. Por tanto, las intervenciones en esta línea deberían ir destinadas a mejorar las variables de la estructura social que, en última instancia, influirán en los estereotipos que se crean y mantienen sobre los diferentes grupos que conviven en una sociedad.

Por otra parte, tal y como se deriva de los datos, el MCE puede constituir un modelo adecuado para el estudio de las relaciones entre grupos minoritarios desde la perspectiva personal del perceptor, ya que supera la visión estática y univalente del prejuicio tradicional.

 

Conclusiones

En definitiva, el presente estudio permite conocer qué piensan y sienten los miembros de un grupo inmigrante sobre los miembros de otros grupos inmigrantes. A nivel teórico amplía nuestro conocimiento sobre las evaluaciones entre grupos minoritarios y permite comprobar, además, cómo opera el MCE desde esta perspectiva.

Como es habitual, este trabajo presenta algunas limitaciones. Principalmente, al tratarse de un estudio correlacional (Ato, López-García y Benavente, 2013) no se pueden establecer relaciones causales ni confirmar la direccionalidad de los efectos encontrados. Por tanto, deberán llevarse a cabo estudios de carácter experimental con objeto de profundizar en las relaciones intergrupales entre grupos minoritarios. Por otra parte, las muestras de inmigrantes del estudio no son suficientemente numerosas ni representativas, ya que han sido seleccionadas de forma incidental.

A pesar de las limitaciones, el presente estudio permite cubrir algunas de las lagunas existentes en la literatura, describiendo en términos generales los estereotipos y las emociones entre diferentes grupos inmigrantes en España. En este sentido, los hallazgos encontrados permiten realizar una aproximación al estudio de las relaciones intergrupales in-traminoría, un ámbito de estudio bastante inexplorado hasta el momento, cuyo análisis puede revelar importantes claves para construir un entorno realmente multicultural.

 

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Dirección para correspondencia:
Isabel Cuadrado.
Departamento de Psicología.
Universidad de Almería.
Cañada de San Urbano, s/n.
04120. Almería (España).
E-mail: icuadrad@ual.es

Artículo recibido: 01-09-2014;
revisado: 21-12-2014;
aceptado: 29-12-2014

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