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Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología

versión impresa ISSN 0365-6691

Arch Soc Esp Oftalmol vol.80 no.11  nov. 2005

 

SECCIÓN ICONOGRÁFICA


LOS ESPEJOS CONVEXOS EN LA PINTURA FLAMENCA (I)

BARBÓN GARCÍA JJ1

Los Países Bajos se convierten en el corazón financiero de Europa durante el s. XV y esa concentración de riqueza promueve una profunda revolución pictórica. Los artistas flamencos, extremadamente hábiles en pintar la realidad en sus mínimos detalles, crean en los lienzos espacios que no sólo comprenden una escena, sino que, gracias a los espejos convexos, añaden a la escena la presencia del propio contemplador o de otros personajes ocultos. Estos espejos tan peculiares, que aumentan la iluminación de una estancia al colocarlos frente a una ventana, son típicos de las casas flamencas; también son conocidos como «espejos de los banqueros» al permitirles un fácil control visual de la estancia donde trabajan.

Robert Campin (1375-1444) utiliza un espejo convexo en una de las alas del Tríptico Werl, cuyo panel central se ha perdido. La escena, en la que San Juan Bautista, ataviado con un ropaje de la época del evangelio, presenta un cordero y un libro al franciscano Enrique de Werl, resulta ampliada gracias al espejo, que nos descubre a otros dos monjes en la parte no visible de la estancia y un paisaje diferente en la nueva perspectiva de la ventana. El cuadro, adquirido por Carlos IV, está en el Museo del Prado.

Tríptico Werl, de Robert Campin

Jan Van Eyck (1390-1441), el más celebre de los primitivos pintores flamencos, consigue con Los esposos Arnolfini, uno de los cuadros más enigmáticos de la historia de la pintura. El espejo convexo, colgado en la pared del fondo y con un marco donde se representan escenas de la Pasión de Cristo, es el verdadero centro de esta composición en la que unos esposos se dan la mano en la intimidad de su alcoba: refleja la escena pintada desde atrás y la parte que no vemos de la habitación, donde dos personajes (uno seguramente el pintor) se hallan en el quicio de la puerta. Encima del espejo, una extraña inscripción, en latín, a modo de firma: «Johannes Van Eyck fuit hic, 1434» (Jan Van Eyck estuvo aquí). La pintura, expoliada de España por las tropas napoleónicas a finales del s. XVIII, se encuentra en la National Gallery de Londres.

Los esposos Arnolfini, de Jan Van Eyck


1 Doctor en Medicina. Servicio de Oftalmología. Hospital San Agustín de Avilés. Asturias. España. 
E-mail: jjbarbon@telecable.es

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Zuffi S. La pintura renacentista. Milan: Ed. Electa; 2000.

2. Sureda J. El Renacimiento. In: Sureda J. Summa Pictorica. Historia Universal de la Pintura. Barcelona: Editorial Planeta; 1999.

3. Silva Maroto P. Pintura Flamenca de los s. XV y XVI. Madrid: Museo del Prado; 2001.

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