SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.86 número5Dispersión intraocular: Principio, determinación y utilidad clínica índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología

versión impresa ISSN 0365-6691

Arch Soc Esp Oftalmol vol.86 no.5  may. 2011

 

SECCIÓN ICONOGRÁFICA

 

El enigmático ojo de Nefertiti

The enigmatic eye of Nefertiti

 

 

A. Diez-Lage Sánchez y E. González Fernández

Hospital Carmen y Severo Ochoa, Cangas del Narcea, Asturias, España

Dirección para correspondencia

 

 

La reina Nefertiti (etimológicamente «la bella ha llegado») fue la esposa del general egipcio Akenatón. Su hermosura era legendaria, los pliegues del epicanto y lo alargado de sus ojos sugieren que probablemente no era egipcia, sino oriental. (Figura 1 y Figura 2)


Figura 1. Busto de Nefertiti. Altes Museum (Berlín).


Figura 2. Distintas perspectivas del busto.

 

Su busto, de 3.400 años, es el más copiado y admirado del mundo. Fue descubierto por el alemán Ludwig Borchardt en 1912, enterrado en la arena boca abajo, con la oreja astillada y sin el iris del ojo izquierdo. Más tarde aparecieron los pedazos de la oreja, pero el ojo nunca se recuperó.

La inexistencia de huellas de manipulación en el globo ocular permite afirmar que el iris nunca llegó a colocarse, de forma deliberada; el porqué sigue siendo un misterio hoy en día.

Una hipótesis sugiere la pérdida del ojo por enfermedad de Nefertiti (glaucoma, Marfan...), pero ninguna otra imagen conservada de la reina, algunas en avanzada edad, muestra tal defecto; otra, que la escultura iba a exponerse de perfil, pudiendo prescindirse en un ojo del caro cristal de roca con el que por entonces se fabricaban los iris.

Otra teoría es más mundana: Tutmosis (el escultor) se habría enamorado de su modelo; en venganza, al no ser correspondido, dejó inacabada la estatua. En fin...

 

 

Dirección para correspondencia:
maxandres8@hotmail.com
(A. Diez-Lage Sánchez)

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons