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Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología

versión impresa ISSN 0365-6691

Arch Soc Esp Oftalmol vol.86 no.1  ene. 2011

 

SECCIÓN ICONOGRÁFICA

 

La nebulosa el Ojo de Dios

The Eye of God nebula

 

 

A. Sampedro y J.J. Barbon

Servicio de Oftalmología, Hospital San Agustín de Avilés, Avilés, Asturias, España

Dirección para correspondencia

 

 

La nebulosa planetaria Hélix, descubierta en 1824 por el astrónomo alemán Karl Ludwig Harding, conocida en los medios de comunicación como el Ojo de Dios (o NGC 7293 en términos científicos), muestra una imagen similar a un ojo humano. La nebulosa se encuentra en la constelación de Acuario, a 700 años luz de la Tierra y mide 2 años luz, casi 20 billones de kilómetros de ancho. (figs. 1 y 2)


Figura 1. Imagen tomada por el telescopio espacial Hubble en 2004.


Figura 2. Imagen con filtro infrarrojo tomada desde
el observatorio de La Silla (Chile) en 2007.

 

El telescopio espacial Hubble y el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO) ya captaron imágenes de la nebulosa Hélix en el pasado, pero la última y más sorprendente fue tomada por el Wide Field Imager del observatorio La Silla (Chile). Esta imagen muestra una pupila azul rodeada de una corona concéntrica grisácea que semeja la esclera y otro anillo más externo de color marrón a modo de párpados, con un canto interno y un canto externo similares al ojo humano.

Las nebulosas planetarias son objetos gaseosos formados por el resplandor final de las estrellas de masa baja o intermedia antes de convertirse en enanas blancas, el estado final de su evolución (como sucederá con el sol dentro de unos 5.000 millones de años). En las nebulosas planetarias, las ráfagas de gas se desprenden de la superficie de la estrella, «a menudo describiendo intrincadas y bellas formas», y brillan por la intensa radiación ultravioleta de la estrella moribunda, pálida pero muy caliente. Los científicos explican que, probablemente, Hélix esté compuesta al menos por dos discos separados y tenga anillos externos y filamentos; el disco interno más brillante se expande a una velocidad de 100 mil kilómetros por hora y ha tardado unos 12 mil años en formarse. Su estructura es compleja y en el interior del anillo se observan también pequeñas manchas, conocidas como nudos de cometa, con colas que se extienden desde la estrella central y parecen «gotitas de líquido que resbalan por un vidrio».

A pesar de la espectacularidad de la imagen telescópica, de su gran tamaño (cubre un área del cielo igual al ocupado por un cuarto de la Luna llena) y de su típica forma, el ojo humano no puede verla fácilmente.

 

Bibliografía

1. El «ojo de dios» la nebulosa que nos observa. Disponible en: www.elmundo/2009/02/26/ciencia/1235641130.htlm.        [ Links ]

2. Helix nebula. en.wikipedia.org/wiki/Helix_Nebula.        [ Links ]

 

 

Dirección para correspondencia:
Correo electrónico: ansamlo@hotmail.com
(A. Sampedro)

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