SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.44 número2Valoración clínica e histológica de resultados de una tecnología innovadora de láser Erbio: YAG para rejuvenecimiento facialEstudio económico del tratamiento de las quemaduras térmicas mediante desbridamiento enzimático; papel determinante de la estancia hospitalaria índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Cirugía Plástica Ibero-Latinoamericana

versión On-line ISSN 1989-2055versión impresa ISSN 0376-7892

Cir. plást. iberolatinoam. vol.44 no.2 Madrid abr./jun. 2018

http://dx.doi.org/10.4321/s0376-78922018000200005 

TEMA ESPECIAL

Inducción de crecimiento y restauración del folículo piloso con factores de crecimiento autólogos en patología no cicatrizal del cuero cabelludo

Growth induction and restoration of hair follicle with autologous growth factors in scarless scalp pathology

Germán Rossani*  , Iván Hernández**  , Jorge Susanibar*** 

*Cirujano Plástico, Director del Programa de Cirugía Plástica e Ingeniería de Tejidos Instituto Peruano de Ingeniaría Celular y Manufactura de Tejidos INGECEL A.C., Lima, Perú

**Cirujano Plástico, Jefe de la Unidad de Cirugía Plástica y Medicina Regenerativa Instituto Peruano de Ingeniaría Celular y Manufactura de Tejidos INGECEL A.C., Lima, Perú

***Cirujano Plástico Instituto Peruano de Ingeniaría Celular y Manufactura de Tejidos INGECEL A.C., Lima, Perú

Resumen

Introducción y Objetivo

La caída del cabello y la pérdida de respuesta de nuestro organismo, obedece a una serie de desórdenes bioquímicos que en poco tiempo afectan irreversiblemente a la estructura microscópica del folículo piloso. Hasta ahora estos factores desencadenantes no han sido identificados de manera clara, y en teoría los factores de crecimiento podrían ayudar a estabilizar el complejo del folículo piloso al brindarle mayor oxigenación y nutrición por medio de la neovascularización.

El objetivo del presente trabajo es determinar la eficacia clínica del plasma rico en plaquetas (PRP) para el tratamiento de alopecias no cicatrízales, estudiando el tiempo requerido para evidenciar una disminución de la caída de cabello, para el crecimiento de cabello sano, el tiempo prudente para observar una mayor densidad poblacional del cabello y la satisfacción del paciente.

Material y Método

Realizamos un estudio clínico experimental, prospectivo y longitudinal de seguimiento de 261 pacientes con alopecia androgenética masculina (AGA por sus siglas en inglés) hasta grado IV y AGA en mujeres hasta grado II, y en ambos sexos con efluvio telógeno diagnosticados por historia clínica, tricrograma, y controlados con fotografía digital con microscopia de 6X. A todos se les aplicó de forma ambulatoria PRP intradérmico en cuero cabelludo bajo sedación endovenosa y oxigenación al 100%. El estudio se realizó entre abril de 2013 y abril del 2015 en el Instituto Peruano de Ingeniería Celular - INGECEL AC.

Resultados

Observamos en promedio que la disminución de la caída de cabello se dio a las 4.56 semanas, la evidencia de crecimiento de cabello a las 10.8 semanas. El aumento de la densidad fue evidente en varones a los 4.6 meses y en mujeres a los 7.25 meses. Para la medición de satisfacción utilizamos escala visual análoga del 1 al 10, con un resultado promedio de 7.6 en mujeres y 7 en varones. No hubo casos sin respuesta positiva al tratamiento ni fracasos.

Conclusiones

Al margen de diferencias de tiempos de recuperación entre varones y mujeres en la respuesta, creemos que el uso de factores de crecimiento disminuye la pérdida capilar en lesiones no cicatrizales prolongando la vida del folículo, mejorando la calidad de éste, aumentando la densidad del cabello y conlleva un alto grado de satisfacción de los pacientes por los resultados obtenidos.

Palabras clave Alopecia; Bioestimulación capilar; Plasma rico plaquetas; Factores de crecimiento

ABSTRACT

Background and Objective

Hair loss and the loss of response of our body, responds to a series of biochemical disorders that in a short time affects the microscopic structure of the hair follicle irreversibly. So far these trigger factors have not been identified clearly and in theory, the growth factors could help stabilize the hair follicle complex by providing greater oxygenation and nutrition through neovascularization.

Our aim is to determine the clinical efficacy of platelet-rich plasma (PRP) for the management of non-scarring alopecies, studying the time required to demonstrate a decrease in hair loss, for healthy hair growth, time prudent to observe a higher population density of hair and patient satisfaction.

Methods

We carried out an experimental, prospective and longitudinal clinical study of follow-up of 261 patients with male androgenetic alopecia (AGA) up to grade IV and AGA women up to grade II, and in both sexes with telogen effluvium diagnosed by clinical history, tricrogram and controlled with digital photography with 6X microscopy. All patients underwent ambulatory intradermal PRP on the scalp under endovenous sedation and 100% oxygenation. The study was conducted between April 2013 and April 2015 at the Peruvian Institute of Cellular Engineering - INGECEL AC.

Results

We observed on average that the decrease in hair loss occurred at 4.56 weeks, evidence of hair growth at 10.8 weeks. The increase in density was evident in males at 4.6 months and in the female group at 7.25 months. To measure satisfaction, the visual analogue scale 1 to 10 was used, obtaining an average of 7.6 in women and 7 in men. There were no cases without positive response to treatment or failures.

Conclusions

Regardless of differences in recovery times between men and women in response, we believe that the use of growth factors decreases hair loss in no scar injuries prolonging the life of the follicle, improving the quality of this, increases hair density and carries a high degree of patient satisfaction with the results achieved.

Key words Alopecia; Capillary bio-stimulation; Platelet rich plasma; Growuth factors

Introducción

El folículo pilosebáceo es un miniórgano que se transforma y regenera en un complejo ciclo de crecimiento, regresión y degeneración que dura toda la vida, denominado ciclo del folículo piloso. Este proceso es controlado por factores de crecimiento, inhibidores y factores hormonales que compiten y se regulan entre sí.(1)

En el cuero cabelludo de una persona sin alopecia existen entre 100.000 y 150.000 cabellos, de los cuales un 85% están en fase anágena o período de crecimiento que dura entre 2 y 6 años, durante el cual el pelo crece en promedio 1 cm al mes en condiciones normales; un 1-2% en fase catágena o de reposo que dura unos 20 días; y un 13-14% en fase telógena o de caída de unos 200 cabellos al día en promedio,(2) en donde un nuevo pelo crecerá en el mismo folículo.

Las alopecias tienen diferentes presentaciones clínicas que se pueden clasificar en cicatrizales y no cicatrizales (Tabla I). Las cicatrizales son aquellas en las que el cabello, una vez perdido, ya no se recupera existiendo un daño hereditario o adquirido del folículo piloso, que puede ser debido a una enfermedad propia del folículo o independiente de él,(3) destacando en este grupo el lupus eritematoso sistémico, el liquen plano, las infecciones, radiaciones, traumatismos, etc. Por el contrario, en las alopecias no cicatrizales, la pérdida es habitualmente difusa y reversible, manteniéndose la integridad del folículo piloso. Las causas más frecuentes son la alopecia androgenética (en fases iniciales), la alopecia areata, los efluvios, la dermatitis seborreica, la tricomanía, avitaminosis o hipervitaminosis, malnutrición, estrés o mal-absorción por traumatismo en general, y enfermedades endocrinas como hipo o hipertiroidismo etc.(4)

Tabla I Diagnóstico de las alopecias 

La alopecia androgénica (AGA por sus siglas en inglés), alopecia común o calvicie común, es la forma más habitual de alopecia y se debe a la acción de los andrógenos sobre los folículos pilosos, afectando al hombre en un 90% más que a la mujer y más frecuente en la raza blanca. Su incidencia aumenta con la edad. En su etiología hay que destacar 2 factores, el genético y el hormonal; aunque existe un componente hereditario no se conoce el gen responsable, pues se trata de una herencia poligénica dominante y el factor hormonal depende fundamentalmente de andrógenos que actúan sobre los folículos pilosos predispuestos genéticamente, provocando su miniaturización progresiva hasta su atrofia completa y fibrosis.(2)

Los tratamientos farmacológicos para la AGA se pueden clasificar en modificadores de la respuesta biológica y bloqueadores andrógenos. Los primeros controlan el crecimiento folicular mediante diversos mecanismos, por ejemplo, mitógenos, inmunosupresores, vasodilatadores, angiógenos relacionados con factores de crecimiento y por regulación de la diferenciación celular.(5) En el segundo grupo tenemos a los antagonistas de andrógenos que actúan directamente sobre la musculatura lisa vascular, produciendo una poderosa acción vasodilatadora capilar sin venodilatación(6) y los inhibidores de la 5-alfa reductasa que actúan bloqueando la producción de andrógenos;(2) ambos con eficacia limitada.(7)

En relación al efluvio telógeno podemos decir que actualmente es el motivo más frecuente de consulta tanto en hombre como en mujeres jóvenes.(8) Una exhaustiva anamnesis pondría al descubierto una patología que podría ser la etiología del problema,(9) y el tratamiento está en función de aislar la causa que lo provoca para interrumpir su proceso, ya que casi siempre es detectable. Muchas veces ese curso puede ser interceptado y en otras ocasiones, como en el caso de algunas enfermedades, simplemente hay que esperar a que la causa ceda sola.

Siguiendo la teoría de los factores de crecimiento, el vásculo endotelial, (VEGF por sus siglas en inglés), es una citocina que estimula la angiogénesis además de estimular autocrinamente a las células del endotelio vascular a replicarse (pericitos). Estos factores los encontramos a discreción en nuestros propios hemoderivados.

Cuando el ciclo del cabello entra en fase anágena se estimula la angiogénesis. Un estudio sobre la función del VEGF en el control de los folículos pilosos en un modelo murino, mostró que los folículos pilosos anágenos de ratones transgénicos que expresaban VEGF eran más fuertes y numerosos, en tanto que los ratones sin VEGF mostraban una conversión tardía de pelo telógeno a pelo anágeno y folículos anágenos más pequeños.(10) Estudios de cultivos mostraron que la presencia del VEGF no estimulaba directamente el crecimiento, pero el aumento de la vascularización producida por el VEGF era responsable de la estimulación folicular. Un estudio anterior determinó que el minoxidil puede promover el crecimiento de cabello a través de la regulación por aumento del VEGF.(11)

Debido a esto último, el objetivo del presente estudio es comprobar que los pacientes con AGA masculino hasta de grado IV según escala de Hamilton Norwood y grado II en mujeres según la escala de Ludwig, así como los pacientes con efluvio que están siendo tratados con factores de crecimiento autólogos, logran una recuperación en cuanto a la estética capilar al mejorar el folículo piloso y la calidad del cabello.

Material y método

Seleccionamos un total de 320 pacientes que acudieron a consulta por alopecia, 59 de los cuales fueron excluidos al no cumplir los criterios de inclusión del presente estudio o abandonaron por ausencia de controles. (Tabla II).

Tabla II Universo de pacientes del grupo de estudio 

TOTAL DE PACIENTES PACIENTES INCLUIDOS PACIENTES INCLUIDOS
320 261 59

Para nuestro propósito, diseñamos un estudio clínico experimental, prospectivo y longitudinal de seguimiento de casos. De la muestra de 261 pacientes seleccionamos 19 mujeres y 242 varones, con un rango de edad de entre 20 y 57 años (media de 38.5 años), según la clasificación de Hamilton – Norwood para AGA masculina del grado I al IV (Fig. 1) y la escala de Ludwig para AGA en mujeres entre grado I al II (Fig. 2), incluyendo en el estudio los casos con efluvio telogeno (Fig. 3) en ambos sexos diagnosticados por historia clínica y tricograma.

Fig. 1 Escala de Hamilton – Norwood. Varón de 48 años con AGA III-A. 

Fig. 2 Escala de Ludwig. Mujer de 39 años con AGA II. 

Fig. 3 Varón de 29 años con efluvio telògeno. 

Todos fueron tratados en el Instituto Peruano de Ingeniería Celular y Manufactura de Tejidos INGECEL A.C. entre el abril de 2013 y abril de 2015.

Los 3 autores del presente trabajo realizamos la selección de pacientes a fin de unificar criterios comunes a todo el equipo en la selección y en los protocolos de actuación, utilizando fichas clínicas para diagnosticar de acuerdo a la historia clínica y por estudios previos de tricograma.

Llevamos a cabo los controles mediante microscópica de 6X y material fotográfico en macro en condiciones similares de luz.

Todos los pacientes firmaron el correspondiente consentimiento informado autorizado por el comité de ética de la institución responsable y fueron tratados bajo los criterios internacionales de manipulación mínima de tejidos autólogos, respetando los acuerdos de Helsinki.

Los criterios de inclusión empleados fueron: varones con diagnóstico de AGA entre grado I y IV en la escala de Hamilton – Norwood y mujeres con grado I y II en la escala de Ludwig; varones y mujeres con diagnóstico de efluvio telógeno diagnosticado por historia clínica y tricograma; con estabilidad emocional y rango de edad entre 20 y 57 años (media 38.5).

Para alcanzar los objetivos de este estudio, elaboramos un protocolo de extracción y preparación de plasma rico en plaquetas (PRP) para su empleo en pacientes ambulatorios con problemas de alopecia, específicamente con patología de AGA y efluvio telógeno, tanto en varones como en mujeres.

Los 261 pacientes seleccionados recibieron de forma ambulatoria PRP intradérmico en cuero cabelludo bajo sedación endovenosa y oxigenación al 100%, completando el tratamiento con las indicaciones pertinentes, alta a las 2 horas del tratamiento y seguimiento respectivo (Fig. 4).

Fig. 4 Aplicación del PRP en cuero cabelludo. 

Como materiales empleamos jeringas estériles dese-chables de diferentes capacidades y tubos estériles de vacío de 3.5 cc para las tomas de sangre, mezcladas con citrato de sodio al 3.2% como anticoagulante. Una vez obtenidas las muestras, procedimos a su centrifugación empleando una centrifugadora analógica Greed Med® GT 119-100T (EE.UU.) de 6 tubos, programable hasta 4000 revoluciones por minuto (rpm). Para la activación de las plaquetas utilizamos ampollas de 10 ml de gluconato de calcio al 10%. Para la aplicación empleamos jeringas de 1 cc de capacidad con aguja 30G.

El equipo médico de Cirugía Plástica y el personal técnico del Laboratorio de Ingeniería Celular fueron los encargados de procesar la sangre que se extrajo mediante técnica cerrada. El volumen de extracción de sangre fue de 20 ml por venopunción en tubos de 3.5 ml. estériles al vacío, que contenían citrato sódico al 3.2%. Los tubos se centrifugaron a 3200 rpm durante 12 minutos. Este procedimiento nos permite obtener una concentración de plaquetas de entre 3 a 5 veces la concentración basal,(12) Obteniendo entre 8 a 10 ml de PRP, cantidad utilizada para cubrir las zonas de alopecia.

El plasma obtenido quedó separado en 3 fracciones: un tercio superior que corresponde a plasma pobre en plaquetas; un tercio medio que tiene una concentración plaquetaria normal; y un tercio inferior que es el que se conoce como PRP. Inmediatamente por debajo de la fracción de PRP y justo por encima de la fracción eritrocitaria se encuentran los leucocitos. Nosotros proponemos emplear en estas terapia capilar las 3 fracciones, es decir; empleamos la fracción leucocitaria que tiene acción pro inflamatoria,(13) la que contiene factores de crecimiento en alta concentración (PRP) además de poseer una adecuada función bacteriostática, y la contenida en el tercio medio y superior del tubo que contiene citoquinas activas y proteínas importantes proinflamatorias y de reparación que producen resonancia de respuesta de reparación de tejidos.

Las regiones del cuero cabelludo tratadas, independientemente de la patología, fueron: fronto-parietal, témporo-parietal y parieto-occipital.

Modo de aplicación del PRP

Una vez obtenido por aspiración el plasma del tubo, añadimos 0.1 ml de gluconato de calcio al 10% por cada ml de PRP a fin de estimular la liberación de factores de crecimiento. Este proceso debe hacerse con rapidez ya que la activación plaquetaria y la liberación de factores de crecimiento producirán un fuerte coagulo por agregación plaquetaria a los 8 minutos.

La aplicación sobre la zona a tratar la hicimos mediante inyección intradérmica en cantidades de 0.05 ml aproximadamente por punto de aplicación (cada 1 cm2 como perímetro de la zona a tratar) aplicando entre 160 y 200 punciones en total antes de que el contenido de la jeringa gelifique como consecuencia de la activación del proceso de coagulación.

El plasma, como vehículo de factores de crecimiento, también contiene sustancias de defensa que previenen la contaminación, por lo que no es necesaria la cobertura antibiótica. De la misma manera, no se presenta dolor postoperatorio. Es importante comentar que durante las primeras 8 horas después del tratamiento se produce una sobrepresión de los receptores celulares para factores de crecimiento al simular una lesión,(14) por lo cual se da un proceso inflamatorio que contraindica el uso de cualquier tipo de analgésico – desinflamante. Así mismo recomendamos no lavar el cuero cabelludo con champú, sino solo refrescar en caso de aparecer alguna pequeña molestia y por higiene, con agua fría.

El procedimiento dura entre 45 minutos a 1 hora aproximadamente. Luego, el paciente puede realizar sus actividades habituales con total normalidad, acudiendo a sus controles mensualmente.

Valoración de resultados

Para la valoración de resultados, independientemente de la patología, sexo y grupo de edad, utilizamos los siguientes criterios: tiempo requerido para notar una evidente disminución en la caída de cabello (evaluación a la semana 4); tiempo requerido para notar crecimiento de cabello sano en las zonas tratadas (se observa engrosamiento de la naciente del cabello); tiempo requerido para evidenciar una mayor densidad poblacional del cabello (evaluación mensual desde el tercer hasta el octavo mes); satisfacción del paciente (al octavo mes).

Resultados

De acuerdo a la consulta médica, pudimos establecer que la afluencia de pacientes tuvo un predominio de varones. Observamos la mayor incidencia de casos de efluvio seguidos de AGA. En tercer lugar encontramos la consulta femenina, con efluvio seguido de AGA (Tabla III).

Tabla III Universo de pacientes del grupo de estudio, por sexo y patología 

PACIENTES INCLUIDOS EFLUVIO AGA TOTAL DE PACIENTES
HOMBRES 172 70 242
MUJERES 10 9 19

La mayor incidencia de pacientes distribuidos por grupo etario y según el diagnóstico de alopecia fue la siguiente (Tabla IV): la mayor incidencia en consulta para ambos diagnósticos fue liderada por los varones; el diagnóstico que generó mayor incidencia de consulta fue el efluvio en varones, siendo el grupo comprendido entre los 20 y 30 años de edad el que registró mayor número de participantes, con 70 de los 172 varones en total para este diagnóstico, seguidos por el grupo de 30 a 40 años y por el grupo de 40 a 50 años con 67 y 29 pacientes respectivamente.

Tabla IV Universo de pacientes del grupo de estudio según edad, patología y sexo 

GRUPOS ESTÁREOS 20 – 30 años 30 – 40 años 40 – 50 años 50 años o más
AGA EFLUVIO AGA EFLUVIO AGA EFLUVIO AGA EFLUVIO
HOMBRES 17 70 24 67 27 29 2 6
MUJERES 5 1 1 7 0 4 0 1

El segundo diagnóstico que generó mayor incidencia de consultas fue la AGA en varones, siendo el grupo comprendido entre los 40 y 50 años de edad el que lideró la consulta con 27 participantes; después el grupo de 30 a 40 años y el de 20 a 30 años con 24 y 17 pacientes respectivamente

En cuanto a las mujeres, la mayor incidencia de consulta la ocupó el grupo comprendido entre los 30 y 40 años de edad con diagnóstico de efluvio con 7 participantes, seguido por el grupo de entre 20 y 30 años de edad con diagnóstico de AGA, con 5 participantes.

No contabilizamos en la consulta casos de AGA en mujeres por encima de los 40 años de edad.

La primera evaluación la realizamos a las 4 semanas del tratamiento, haciendo hincapié en la disminución de la caída de cabello en función a la pregunta "¿en qué semana lo notó Usted?"

De acuerdo a este factor, los pacientes que respondieron "más rápido" en función a la disminución de la caída de cabello fueron los de efluvio telógeno en varones, con un promedio de respuesta a las 3.25 semanas, seguidos por los de AGA en mujeres con 4 semanas, continuando con los de AGA en varones con 5 semanas, y finalmente los de efluvio en mujeres con 6 semanas de promedio (Gráfico 1).

Gráfico 1 Comparativa de la evolución en semanas de la disminución de la caída de cabello por grupo etario, sexo y patología 

El grupo etario que inicialmente respondió mejor fue el comprendido entre los 20 y 30 años de edad. El que tomo más tiempo fue el grupo comprendido entre los 40 y 50 años de edad. Los varones respondieron en un periodo de tiempo de 4.1 semanas a diferencia de las mujeres que lo hicieron en 5 semanas como promedio. Esta primera evaluación se caracterizó por una disminución de la caída de cabello en ambos sexos, con una media de tiempo de 4.56 semanas, independientemente de la patología, en cuanto a velocidad de respuesta del organismo.

La segunda evaluación la hicimos a las 8 semanas del tratamiento, valorando la respuesta del crecimiento del cabello en las zonas tratadas. En esta etapa vimos los promordios de cabello en crecimiento evaluados mediante fotografía electrónica bajo microscopía con 6x. Observamos que el tiempo de crecimiento del cabello sano en las zonas tratadas fue más rápido en el grupo con efluvio en varones con un promedio de 3.25 semanas, seguido del grupo de AGA en mujeres con 4 semanas de promedio. El grupo de AGA en varones ocupó el tercer lugar con 5 semanas y finalmente el grupo con efluvio en mujeres, con 6 semanas, ocupó el cuarto lugar (Gráfico 2).

Gráfico 2 Comparativa de la evolución en semanas en relación a la respuesta de crecimiento del cabello en zonas tratadas por grupo etario, sexo y patología 

La respuesta de los varones, en cuanto a velocidad de respuesta del organismo fue más rápida, con una media de 10.1 semanas a diferencia de las mujeres con 11.5 de promedio, independientemente de la patología. Al igual que con la primera variable (tiempo para evaluar la disminución de la caída de cabello), el grupo etario que respondió mejor en esta etapa fue el comprendido entre los 20 y 30 años de edad, seguido por el segundo grupo de edad. El que tomó más tiempo fue el grupo mayor de 50 años de edad. El tiempo de crecimiento del cabello sano en las zonas tratadas tuvo un promedio de 10.8 semanas.

La tercera evaluación la realizamos entre el tercer y el octavo meses de iniciada la terapia para evaluar la densidad de cabello en comparación con la densidad inicial, y la desarrollamos de forma mensual a fin de observar el ttiempo requerido para evidenciar una mayor densidad capilar (Gráfico 3).

Gráfico 3 Comparativa de la evolución en meses en relación a la densidad del cabello en zonas tratadas por grupo etario, sexo y patología 

Observamos que la densidad de cabello que evolucionó más rápido fue en el efluvio en varones, con un promedio de 4 meses, seguida de la AGA en varones con 5.25 meses de promedio. En tercer lugar tenemos a la AGA en mujeres con 7 meses, y finalmente el efluvio en mujeres con 7.5 meses. El tiempo de crecimiento del cabello traducido en mayor densidad capilar se dio con una media de 5.9 meses, presentando una respuesta promedio en la que predominó el grupo de varones con una media de 4.6 meses a diferencia de las mujeres con 7.25 meses de promedio, independientemente de la patología en cuanto a velocidad de respuesta del organismo. El grupo etario que respondió mejor en esta etapa fue el comprendido entre los 20 y 30 años de edad seguido por el segundo grupo de edad. Los que necesitaron más tiempo fueron los 2 últimos grupos.

Aprovechamos este último periodo de evaluación, a los 8 meses para valorar el grado de satisfacción de los pacientes mediante una escala visual análoga (EVA) del 1 al 10 (Gráfico 4).

Gráfico 4 Satisfacción de los pacientes a los 8 meses del tratamiento, distribuidos por grupo etario, sexo y patología 

El grupo más satisfecho fue el de efluvio en mujeres logrando una media referencial de 7.75.

El segundo lugar lo ocupó el grupo de AGA en mujeres con una media de 7.5 de satisfacción. El tercer lugar el grupo de efluvio en varones con una media de 7.25. El último lugar fue para el grupo de AGA en varones con una puntuación de 6.75. El grado de satisfacción femenina fue de 7.6 mientras que el de los varones fue de 7.

Ilustramos todo el estudio con la presentación en imágenes de algunos casos clínicos (Fig. 5-9).

Fig. 5 Varón de 34 años con AGA III de 8 meses de evolución. 

Fig. 6 Varón de 27 años con efluvio telógeno de 8 meses de evolución. 

Fig. 7 Mujer de 33 años con efluvio telógeno de 8 meses de evolución. 

Fig. 8 Varón de 37 años con efluvio telógeno de 8 meses de evolución. 

Fig. 9 Varón de 29 años con efluvio telógeno de 8 meses de evolución. 

Discusión

Los procesos de regeneración de tejidos, tanto a nivel óseo como de partes blandas, están mediados por mecanismos complejos intra y extracelulares en un proceso que aún no está del todo dilucidado.(15-17)

El empleo de PRP es una práctica inocua, avalada por un soporte científico importante y por una base conceptual sólida, pero carente de estudios a gran escala donde los beneficios de este tratamiento queden constatados de forma fehaciente.(18) Aun así, sí está demostrada la importancia del rol de las plaquetas en este proceso, con un papel capital y decisivo,(19-20) quedando clara la fuerte relación entre el contenido del PRP y la reparación tisular así como la del folículo del cuero cabelludo, esto último demostrado en trabajos recientes.(21) También se ha documentado el papel del VEGF en el crecimiento normal del cabello, en el cual los folículos pilosos anágenos expresan el VEGF.(22) Un estudio realizado en 45 pacientes con alopecia areata demuestra que las inyecciones de PRP en comparación con los tratamientos comunes son más eficaces en estos pacientes.(23) Curiosamente, y de la misma manera, cabe destacar que los péptidos de cobre, usados en algunas lociones capilares y autorizadas por la FDA, se utilizan como estimuladores del crecimiento del cabello y promotores de la alfa queratina mediante la GHK-Cu tripeptido, la cual se puede aislar del plasma humano, de la saliva y de la orina.(24)

En nuestro estudio pudimos definir que la afluencia de pacientes que acuden a consulta médica por presentar caída de cabello mantiene un fuerte predominio de varones y de preferencia gente joven y llama poderosamente la atención que, si bien es cierto que universalmente el diagnóstico de la AGA como patología causante de alopecia es estadísticamente hablando más prevalente, fue el diagnóstico de efluvio telógeno el que motivó mayor incidencia de consulta entre nuestros pacientes. Esto podría deberse a que el paciente con AGA es consciente de su desorden capilar y lo acepta con más tranquilidad al conocer la poca oferta de tratamientos disponibles para la recuperación de su cabello. O también a la preocupación creciente que está tomando la población joven que se incorpora a la competencia laboral y el rol fundamental que cumple el estrés en este periodo, que les lleva a querer prevenir la caída del cabello para evitar llegar a límites de calvicie. Esto se apoya justamente en un mayor predominio en la consulta de los grupos jóvenes, de entre 20 y 40 años de edad.

Similar situación ocurre con el grupo femenino, pero con una brecha en números bastante menor entre los casos de AGA y efluvio. Llama la atención que las mujeres del grupo más joven, de entre 20 y 30 años, consultan fundamentalmente por AGA mientras las de más edad consultan por efluvio. Esto podría deberse a que las jóvenes con AGA pueden estar cursando con desordenes hormonales que afectan a los folículos pilosos, algunos de ellos detectados en la historia clínica. Por el contrario, los casos de efluvio que se dieron con mayor frecuencia en grupos por encima de los 30 años se pueden deber a la presión laboral y/o al uso prolongado de artículos y accesorios para la estética del cabello, imposición social difícil de evitar.

La disminución de la caída del cabello al igual que el crecimiento de cabello sano se dió de manera más eficiente en los pacientes más jóvenes de nuestro estudio, el grupo de 20 a 30 años de edad.

La frondosidad del cabello, determinada por la mayor densidad de volumen, marcó una diferencia significativa notando una brecha más amplia en el tiempo de identificación de 3 meses a favor de los hombres (4.6 y 7.5 respectivamente), independientemente de la patología y debido probablemente a que por lo general las mujeres usan el cabello más largo que los varones y emplean de forma prolongada en el tiempo artículos y accesorios para la estética del cabello. Si bien es cierto que los hombres en general respondieron más rápidamente al tratamiento, fueron las mujeres las más satisfechas, pese a la notoria diferencia de tiempo que les tomó percatarse de ello (7,6 frente a 7 según la EVA).

Finalmente, y como dato a tener en consideración a la hora de poder realizar algún pronóstico tentativo, según nuestros resultados las patologías que respondieron más rápidamente en función a la disminución de la caída de cabello fueron las de efluvio telógeno en varones, seguidas por las de AGA en mujeres, continuándose con las de AGA en varones, y finalmente las de efluvio en mujeres. Las que evolucionaron mejor en el tiempo en cuanto al aumento de densidad capilar fueron las de mujeres con efluvio y AGA seguidas de las de efluvio y AGA en varones.

Conclusiones

En relación a la muestra del presente estudio y a los hallazgos observados podemos decir que la utilización de PRP produce una estimulación de la dermis papilar en la inducción de crecimiento y restauración del folículo piloso en patología no cicatrizal del cuero cabelludo. La disminución de la caída de cabello estaría relacionada al poder de angiogénesis de los factores de crecimiento (VEGF), que influyen directamente en el crecimiento de las estructuras dérmicas normales durante las fases de crecimiento capilar, favoreciendo de manera gradual la transformación de vello a cabello sano terminal. Consideramos que esta plasticidad del mesénquima del folículo piloso generada por la aplicación de PRP durante las fases del crecimiento capilar, influyó directamente en un aumento de la densidad del cabello observada por las mujeres de nuestro grupo de estudio.

Partiendo de una buena historia clínica, de una correcta selección de pacientes y del uso adecuado de los protocolos, la utilización del PRP tendría que ser considerada como un tratamiento preventivo en general cuando aparecen los primeros signos de la enfermedad, y como un tratamiento restitutivo para casos muy bien seleccionados ya que, al mejorar la calidad del folículo, disminuye la pérdida capilar en lesiones no cicatrizales. Además, se podría considerar como una terapia alternativa atóxica, autóloga, natural y de bajo costo, que incluye un protocolo altamente reproducible.

Nos atrevemos a decir que con la rutina del siglo XXI es difícil predecir e incluso modificar los hábitos y actitudes que nos encierran en un círculo vicioso que nos lleva a una mayor pérdida de cabello. Estamos seguros de que el efluvio, en pocos años y debido principalmente a la dieta, a las conductas de belleza y al estrés, estará a niveles de incidencia similares a los de la alopecia producida por la AGA. En tal sentido consideramos que el camino que estamos iniciando debe continuar motivando a otros colegas para desarrollar sus propias líneas de investigación y desarrollo de tecnologías que nos lleven a seguir obteniendo mejores resultados en este campo.

Bibliografía

1. Camacho F, Montagna W. Libro Tricología. Algunos aspectos de la fisiología del folículo piloso. Capítulo 2.1. Grupo Aula Médica S.A. Madrid. España, 1996, Pp. 36-39. [ Links ]

2. Camacho F. Aportación al estudio de las alopecias. Actualización en Dermatología. Ed Peyri. Madrid. España, 1992. Pp. 89-104. [ Links ]

3. Pedragosa Jovè R. Alteraciones del cabello. Protocolos de Pediatría, Asociación Española de Pediatría. 2007. Consultado el 17/09/2012 (http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/cabello.pdf) [ Links ]

4. R. Guerrero. A., M. Kahn Ch. Rev. Med. Clin. Condes, 2011;22(6) 775-783. (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0716864011704904). [ Links ]

5. Wiseman M, Shapiro J. Therapeutic approach to androgenetic alopecia. J Cutan Med Surg. 1999;3 Suppl:S21-27. [ Links ]

6. A. Rundegren J. Minoxidil:mechanisms of action on hair growth. Br. J. of Dermatol. 2004;150:186-194. [ Links ]

7. Price V, Menefee E. Quantitative estimation of hair growth:comparative changes inweight and hair count with 5% and 2% minoxidil, placebo and no treatment. En:VanNeste D, Randall V, Eds. Hair research for the next millennium. Amsterdam:Elsevier Science 1996, Pp. 67-68. [ Links ]

8. Guerrero R, Loubies R, Baeza S, Álvarez M. Alopecia. Rev. Chilena Dermatol 2007;23(1):20-27. [ Links ]

9. Ralf P, Peker S. Dermatología. Biología del pelo y de las uñas. J Bolognia y cols. Editorial Elsevier: Amsterdam, Holanda. 2004, 68,Pp. 1007-1032. [ Links ]

10. Yano K, Brown LF, Detmar M. Control of hair growth and follicle size by VEGF-mediated angiogenesis. J Clin Invest 2001;107:409- 417. [ Links ]

11. Lachgar S, Charveron M, Gail Y, Bonafe JL. Minoxidil upregulates the expression of vascular endothelial growth factor in human hair dermal papilla cells. Br J Dermatol 1998;138:407-411. [ Links ]

12. Pietrzak WS, Eppley BL. Platelet rich plasma:biology and new technology. J Craniofac Surg. 2005;16(6):1043-1054. [ Links ]

13. Anitua E, Alonso R, Girbau C, Aguirre JJ, Muruzabal F, Orive G. Antibacterial effect of plasma rich in growth factors (PRGF®-Endoret®) against Staphylococcus aureus epidermidis strains. Clin Exp Dermatol. 2012;37:652-657. [ Links ]

14. Ceccarelli M, García V. The medical face lifting:Face tissues regeneration. The Phys. Med. Lett. 2010, 1 (1):1-16. (http://www.ijcs.org/45/82/890/IL%20MEDICAL%20FACE%20LIFTING%202010%20Engl.pdf) [ Links ]

15. D'Oliveira-Pazos, Lucía et al. Utilización de plasma rico en plaquetas en la profilaxis del daño cutáneo inducido por radioterapia:modelo experimental. Cir. plást. iberolatinoam., 2016,42(2):109-114.. [ Links ]

16. Beasley L. S, Einhorn T. A. Role of growth factors in fracture healing. En: Skeletal Growth Factors. Ed. Lippincott Williams & Wilkins, New York, 2000. Pp. 311-322. [ Links ]

17. Anderson, J. M. The cellular cascades of wound healing. En: Bone Engineering. Ed. Davies J. E. Emsquared Inc, Toronto, 2000. Pp. 81-93. [ Links ]

18. Montón Echeverría, J, Pérez Redondo, S, Gómez Bajo, G. J. Experiencia clínica en el empleo de factores de crecimiento autólogos obtenidos de plasma rico en plaquetas. Cir. plást. iberolatinoam, 2007, 33(3):155-162. [ Links ]

19. Anitua E, Andia I, Ardanza B, et al. Autologous platelets as a source of proteins for healing and tissue regeneration. Thromb. Haemost. 2004;91:4-15. [ Links ]

20. Marx R.E. Platelet-rich plasma: Evidence to support its use. J. Oral Maxillofac. Surg. 2004;62:489-496. [ Links ]

21. M. Takikawa, S. Nakamura, S. Nakamura et al. Enhanced effect of platelet-rich plasma containing a newcarrier on hair growth. Dermatologic Surgery, 2011. 37(12):1721-1729, [ Links ]

22. Goldman CK, Tsai JC, Soroceanu L, Gillespie GY. Loss of vascular endothelial growth factor in human alopecia hair follicles. J Invest Dermatol 1995;104:18S-20S. [ Links ]

23. Trink E, Sorbellini P, Bezzola L, Rodella R, Rezzani Y, Ramot F, Rinaldi. A randomized, double-blind, placebo- and active-controlled, half-head study to evaluate the effects of platelet-rich plasma on alopecia areata. Br. J. of Dermatol. 2013, 169 (3):690–694. [ Links ]

24. Pickart, L. The human tri-peptide GHK and tissue remodeling. J. Biomater. Sci. Polymer Edn. 2008, 19(8):969-988. [ Links ]

Recibido: 8 de Marzo de 2018; Aprobado: 23 de Abril de 2018

Dirección del autor Dr. German Rossani Instituto Peruano de Ingeniería Celular Av. Javier Prado Este 3339, San Borja Lima, Perú. Correo electrónico: grossani@ingecel.com

Conflicto de intereses: los autores declaran no tener ningún interés financiero relacionado con el contenido de este artículo.

Creative Commons License This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International License