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Revista Española de Enfermedades Digestivas

versión impresa ISSN 1130-0108

Rev. esp. enferm. dig. vol.96 no.10  oct. 2004

 

TRABAJOS ORIGINALES


Formación investigadora durante la residencia MIR. Encuesta de satisfacción

A. Ríos Zambudio, F. Sánchez Gascón, L. González Moro y M. Guerrero Fernández

Departamento de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Comisión de Docencia. Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca. El Palmar. Murcia

 

RESUMEN

Introducción: durante la residencia MIR se van a adquirir los conocimientos, habilidades y hábitos que van a marcar la actividad profesional en el futuro. Por ello, es muy probable que los residentes que no adquieran el hábito y los conocimientos necesarios para realizar actividades investigadoras no realicen dichas actividades en el futuro. El objetivo es analizar la satisfacción de los MIR con su formación científica e investigadora, y determinar los déficits al respecto en su formación.
Material y método
: se aplicó un cuestionario destinado a constatar la satisfacción de los residentes respecto a su formación científica e investigadora durante el transcurso de su residencia. Los cuestionarios se distribuyeron nominalmente por correo interno a todos los MIR registrados en un hospital de tercer nivel acreditado para docencia, siendo el grado de cumplimentación del 78% (n=178).
Resultados: en cuanto a la valoración de la formación científica, el 68% están insatisfechos o muy insatisfechos. Respecto a la realización de trabajos científicos, el 49% de los residentes no han escrito ninguno, aunque aumenta el número de trabajos realizados conforme avanza el tiempo de residencia. Por otro lado, el 22% refiere no tener iniciada la tesis doctoral, el 50% haber realizado los cursos de doctorado, el 24% tiene tema de tesis, y sólo el 4% la ha escrito. Los cursos, el tema de tesis y el haberla escrito van aumentando con el año de residencia, y se observa una mayor actividad en este sentido en los servicios quirúrgicos. Si analizamos las facilidades que tienen los residentes para realizar actividades científicas, el 55% refieren que sólo con determinados adjuntos, y el 21% que ninguna. La insatisfacción con la formación investigadora aumenta conforme aumenta el año de residencia. En cuando al área troncal de la especialidad, se observa que realizan más tesis los residentes de las áreas quirúrgicas, y que los de áreas centrales refieren menos facilidades. Por último, si se valora la influencia que estas variables pueden tener en la satisfacción general del residente con su residencia, se observa que son factores significativos de insatisfacción.
Conclusiones: la mayoría de los residentes están insatisfechos con su formación científica y tienen relativamente pocas facilidades para poder desarrollarla, lo cual se plasma en un escaso número de trabajos científicos y tesis doctorales.

Palabras clave: Médicos internos residentes. Formación científica. Satisfacción. Tesis. Publicaciones.

 

INTRODUCCIÓN

Está ampliamente reconocido que la formación obtenida por el programa de formación médica especializada mediante el sistema de residencia (sistema MIR), tiene una gran cualificación y ha mejorado la calidad asistencial de los hospitales (1-3), aunque hay aspectos que son susceptibles de mejora (3-10). Durante esta época postgraduada de especialización de un médico es cuando mejoran rápidamente sus conocimientos y, en consecuencia, debe aprovecharse al máximo para su propio beneficio y para el del sistema sanitario en general (4).

Hay que tener en cuenta que durante este periodo formativo es cuando se van a adquirir los conocimientos, habilidades y hábitos, en todas sus vertientes (clínica, docente, investigadora y ética) que van a marcar su actividad profesional en el futuro. En este sentido, los residentes que no adquieran el hábito y los conocimientos necesarios para realizar actividades investigadoras, es muy probable que no realicen dichas actividades en el futuro. Por ello, es fundamental que los responsables de la docencia MIR fomentemos dichas actividades, para formar buenos residentes con buenas bases clínicas, científicas e investigadoras, docentes y éticas. Además, es importante saber cuál es la situación actual de los residentes en cuanto a su formación investigadora, y cómo es valorada por ellos.

El objetivo de este trabajo es analizar la satisfacción de los médicos internos residentes de nuestro hospital con su formación científica e investigadora, y determinar los déficits al respecto en su formación.

MATERIAL Y MÉTODOS

El estudio se llevó a cabo en un hospital de tercer nivel acreditado para la docencia pre y postgraduada. Se elaboró un cuestionario (15 preguntas de elección múltiple) destinado a constatar la satisfacción de los MIR respecto a su formación científica e investigadora durante el transcurso de su residencia. En las preguntas de valoración se ha utilizado una escala de variables continuas discretas (de 0 a 10) que posteriormente se ha diferenciado en cinco categorías: 0-2 muy insatisfecho; 3-4 insatisfecho; 5-6 normal o indiferente; 7-8 satisfecho, y 9-10 muy satisfecho.

Los cuestionarios se distribuyeron nominalmente por correo interno, entre los meses de febrero y marzo del 2002, a todos los MIR registrados en el hospital en dicha fecha. La encuesta fue anónima y autodirigida, y se entregó en sobre cerrado en la secretaría de docencia de nuestro hospital. De los 237 residentes del hospital se han excluido los que estaban en comisión de servicio en el momento de realizar la encuesta (n=10), resultando 227 a los que se les distribuyó la encuesta, contestando a la misma 178 (78%). Se han excluido 3 por entregarlas en blanco, resultando 175 encuestas válidas (77%). Existía un ligero predominio de las mujeres en la muestra (n=98; 56%) y la edad media se situó en los 27 ± 7 años (24-45 años). En cuanto al grupo troncal de especialidad el 47% (n=82) eran de especialidades médicas, el 22% (n=38) de quirúrgicas, y el 31% (n=54) de servicios centrales; en el caso restante (0,6%) no constaba la especialidad. En cuanto al año de residencia el 22% (n=39) eran residentes de primer año, el 25% (n=44) de segundo, el 26% (n=46) de tercero, el 20% (n=34) de cuarto y el 5% (n=8) de quinto año; en los 4 casos restantes no constaba el año de residencia.

Las variables analizadas fueron los datos de filiación (edad, sexo, año de residencia, y grupo troncal de la especialidad), la existencia de sesiones en su servicio (de urgencias, clínicas, bibliográficas y de morbi-mortalidad), la valoración de los diferentes tipos de formación que recibe el MIR (asistencial, docente, investigadora y ética), las facilidades para realizar actividades científicas, las facilidades para asistir a cursos y congresos, los trabajos científicos publicados, y la situación actual ante la realización de su tesis (tesis ya escrita, tema de tesis, cursos del doctorado, o ni cursos ni tesis).

Se realizó estadística descriptiva de cada una de las variables, y para detectar los factores que influyen en la insatisfacción con la residencia se realizó una comparación entre el grado de satisfacción global con la residencia y el resto de variables a través del test de χ2 cumplimentado con el análisis de residuos y el test exacto de Fisher si era necesario. Se consideró estadísticamente significativo un valor de p inferior a 0,05.

RESULTADOS

Respecto a la valoración de las sesiones realizadas en sus servicios, en sus diferentes variedades (urgencias, clínicas, bibliográficas y de morbi-mortalidad), las sesiones clínicas suelen ser habituales en la mayoría de servicios (69%). Sin embargo, como puede verse en la tabla I, un alto porcentaje de residentes no tienen acceso, o este es ocasional, en su servicio, a sesiones de diversos tipos. Así, el 85% refieren no tener sesiones de morbi-mortalidad o sólo ocasionalmente; lo mismo ocurre respecto a las sesiones bibliográficas con el 59% de los casos.


En cuanto a la valoración de la formación, como se ve en la tabla II, esta varía según la vertiente de la misma que analicemos. Así, respecto a la formación asistencial, sólo el 15% están insatisfechos o muy insatisfechos, mientras que en la valoración de la formación docente, el índice aumenta al 36%, y en lo referente a la formación investigadora hasta el 68%.


Respecto a la realización de trabajos científicos, el 49% de los residentes no han escrito ninguno, y se observa que dicho número de trabajos científicos publicados aumenta conforme aumenta el tiempo de residencia, sin observarse diferencias por grupo troncal de especialidad. Por otro lado, el 22% refiere no tener nada de la tesis doctoral, el 50% refiere haber realizado los cursos de doctorado, el 24% tiene tema de tesis, y sólo el 4% la ha escrito. Los cursos, el tema de tesis y el haberla escrito van aumentando con el año de residencia, y se observa una mayor actividad en este sentido en los servicios quirúrgicos. Si analizamos las facilidades que tienen los residentes para realizar actividades científicas, el 19% refieren que muchas, el 55% que sólo con algunos adjuntos, y el 21% que ninguna. En cuanto a las facilidades para asistir a cursos y congresos, el 46% refieren que tienen muchas, el 34% sólo con determinados adjuntos, y el 17% ninguna.

Al analizar los resultados por el año de residencia, observamos que los residentes de 4º y 5º año están más insatisfechos con su formación investigadora que el resto. Aunque son estos los que tienen un mayor porcentaje de tesis doctorales y temas de tesis, y los que han escrito más trabajos científicos. Los residentes de quinto año, que pertenecen principalmente a especialidades quirúrgicas, refieren una mayor facilidad para realizar actividades científicas (Tabla III).


Si el análisis se realiza en función del área troncal de la especialidad, se observa en la tabla IV que realizan más tesis los residentes de las áreas quirúrgicas, y que los MIR de áreas centrales refieren menos facilidades para realizar actividades científicas, y poder asistir a cursos y congresos.


Por último, si se valora la influencia que estas variables pueden tener en la satisfacción general del residente con su residencia, se observa que son factores significativos de insatisfacción (Tabla V).


DISCUSIÓN

La formación investigadora y científica es fundamental en un buen médico, pues le va a permitir ser crítico con la información que recibe y realizar sus propios avances en la medicina. Hay que recordar que el propósito fundamental de la investigación en la medicina clínica es generar conocimientos que permitan contribuir a la mejor comprensión y utilización de los recursos propios de la disciplina, su perfil asistencial, así como influir en el entorno biológico, psicológico y social en relación con el fenómeno salud-enfermedad. No podemos permitir que los profesionales sanitarios que formamos sean sólo unos buenos técnicos receptores de lo que otros profesionales investigan. La mentalidad crítica e investigadora es un aspecto fundamental en la mejora de la asistencia clínica diaria, pues permite al médico investigar los problemas que encuentra en la cabecera del enfermo para dar soluciones y no tener que esperar de forma pasiva a que le llegue la solución. Además dicha mentalidad le permitirá discernir los avances médicos importantes entre la avalancha de información científica a la que estamos sometidos hoy día.

Sin embargo, esta actividad investigadora ha estado siempre en un segundo plano en la formación de los residentes, y pocos son los datos referenciados en la literatura sobre este tema. En este sentido, Rodríguez y cols. (7), en un estudio realizado en residentes de 4º año de medicina interna de aparato digestivo, ya refiere que existen pocas facilidades para realizar actividades de investigación, sobre todo la tesis doctoral. Estos datos se correlacionan con los nuestros que muestran que el 68% de los residentes están insatisfechos con su formación investigadora, y sólo un 28% tienen tema de tesis o han realizado la misma. Es importante comentar que lo fundamental es fomentar la actividad investigadora y que adquieran las bases suficientes para poder realizar dicha investigación como adjuntos. Pues aquellos que adquieren dichas habilidades suelen realizar su tesis doctoral aunque sea una vez acabada la residencia (11). Hay que tener en cuenta que el perfil del MIR es el de un licenciado joven (edad 27 ± 7 años) que no ha tenido que presentarse en demasiadas ocasiones al examen MIR, por lo que al ser esta formación su primera actividad como médico, se trata de una época realmente crucial para el resto de su vida profesional.

Además, en la actualidad, sobre todo en las especialidades con alto cupo de desempleo, la investigación se ha convertido en una fuente de trabajo (11). Así, en determinadas especialidades, después de su periodo de formación más de la mitad de los residentes han seguido vinculados a sus servicios en calidad de becarios, realizando tareas de investigación (11). Si bien hay que decir que este no es el planteamiento ideal pues se crea una situación de subempleo, que obliga a recurrir al pluriempleo, siendo su máxima expresión la realización de guardias, para conseguir alcanzar un nivel de ingresos aceptable. Además, hay que tener en cuenta que la actividad investigadora-científica, es una expectativa que tienen la mayoría de los residentes cuando llegan al hospital. Por ello, cuando no se cumple dicha expectativa, se convierte en un factor de insatisfacción (7). En nuestro estudio se observa cómo las distintas variables asociadas con la investigación que analizamos son un factor de insatisfacción, en función de que se cumplan o no.

En este sentido, la figura del tutor constituye, sin duda, el elemento nuclear. Sobre él recae la responsabilidad de llevar a cabo tareas esenciales para la calidad formativa del residente como es el plan individual de formación de cada residente, la supervisión directa y continua de los residentes a su cargo y la evaluación continuada del aprendizaje y aprovechamiento de la formación recibida. Por ello esta figura es fundamental para completar la formación investigadora del residente.

En nuestro estudio destaca cómo la insatisfacción respecto a la formación investigadora va aumentando conforme aumentan los años de residencia y no se cumplen sus expectativas investigadoras. Esto es lógico, pues de residente "pequeño" de primer año siempre se piensa que queda tiempo para aprender, pero conforme se acerca el final de la residencia uno se da cuenta de cuáles han sido las limitaciones de su formación.

Aunque, posiblemente esta encuesta no sea totalmente extrapolable a todos los hospitales dado que cada uno presenta sus peculiaridades, en líneas generales los problemas son similares, y hay datos suficientes para confirmar que el grado de satisfacción de los médicos internos residentes con su formación científica y la facilidades que tienen para poder llevarlas a cabo son relativamente bajas, por lo que se deben buscar opciones para resolver este negativo impacto en la formación.

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