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Revista Española de Enfermedades Digestivas

versión impresa ISSN 1130-0108

Rev. esp. enferm. dig. vol.97 no.2  feb. 2005

 

IMÁGENES EN PATOLOGÍA DIGESTIVA


Fístula biliobronquial secundaria a estenosis biliar tras resección hepática

J. A. Lucero Pizones, A. Iglesias López1, M. Alcázar Iribarren Marín1 y J. L. Márquez Galán

Servicios de Aparato Digestivo y 1Radiodiagnóstico. Hospital Universitario Virgen del Rocío. Sevilla

 

CASO CLÍNICO

Mujer de 63 años diagnosticada de cirrosis hepática VHC compensada, e intervenida de un quiste hepático hidatídico gigante (segmentos 6, 7 y 8) en 1977, realizándose una hepatectomía derecha mediante toracofrenolaparotomía, complicada con una fístula biliar externa desde 1980. Veintiséis años después de la intervención, desarrolla, coincidiendo con el cierre de la fístula biliar externa, expectoración de bilis muy abundante, confirmándose mediante fibrobroncoscopia la presencia de bilis en el árbol bronquial. Se realiza colangio-RM y colangiografía transhepática percutánea (CTH) donde se aprecia la existencia de una estenosis del conducto hepático común y dilatación secundaria de la vía biliar intrahepática, así como una fístula biliobronquial. Dado el carácter benigno de la estenosis se decide dilatar con sonda balón y colocación de un drenaje biliar que inicialmente resuelve el problema.




La fístula biliobronquial (FBB) es una rara entidad, usualmente descrita en zonas endémicas como complicación de un quiste hidatídico o amebiano hepático (4). En los países desarrollados, una de las causas más frecuentes es la presencia de una estenosis biliar, en ocasiones secundaria a una resección hepática previa (1,3), habiéndose descrito su desarrollo de días a años después de la misma (1). La presencia de bilioptisis en un paciente sometido a una cirugía hepática es muy específica. La TAC y la RM ponen de manifiesto el trayecto fistuloso y habitualmente la causa de la misma, al igual que la ERCP y la CTH, que además añaden un valor terapéutico, lo que las convierte en las técnicas diagnósticas de elección (1). Su tratamiento requiere el restablecimiento del drenaje biliar a duodeno, que disminuye la presión intrabiliar y favorece el cierre de la fístula. La cirugía se acompaña de una alta morbimortalidad, en relación con dificultades planteadas por la existencia de una cirugía previa, indicándose tan sólo en caso de fallo de otras técnicas menos invasivas (1). Varias de las técnicas que han demostrado su utilidad consiguiendo el cierre del trayecto fistuloso son: el sondaje nasobiliar (2), la esfinterotomía endoscópica, la colocación de endoprótesis biliares metálicas o de plástico (1,3), la realización de dilataciones biliares y técnicas de embolización del trayecto fistuloso con diversos materiales (coils metálicos, Histoacryl) (4).

BIBLIOGRAFÍA

1. Rose DM, Rose AT, Chapman WC, Wright JK, López RR, Pinson CW. Management of bronchobililary fistula as a late complication of hepatic resection. Am Surg 1998; 64: 873-6.

2. Patrinou V, Dougenis D, Kriticos N, Polydorou A, Vagianos C. Treatment of postoperative bronchobiliary fistula by nasobiliary drainage. Surg Endosc 2001; 15: 758.

3. Oettl C, Schima W, Matz-Schimmed S, Fugger R, Mayrhofer T, Herold CJ. Bronchobiliary fistula after hemipatectomy: cholangiopancreaticography, computed tomography and magnetic resonance cholangiography findings. Eur Journal Radiol 1999; 32: 211-5.

4. Memis A, Oran I, Parilder M. Use of histoacryl and a covered nitinol stent to treat a bronchobiliary fistula. J Vasc Interv Radiol 2000; 11: 1337-40.

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