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Revista Española de Enfermedades Digestivas

versión impresa ISSN 1130-0108

Rev. esp. enferm. dig. vol.109 no.3 Madrid mar. 2017

http://dx.doi.org/10.17235/reed.2017.4358/2016 

REVISIÓN

 

Riesgo de sangrado en la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica: impacto del uso de fármacos antitrombóticos

Bleeding risk in endoscopic retrograde cholangiopancreatography. Impact of the use of antithrombotic drugs

 

 

Fernando Alberca de las Parras, Juan Egea Valenzuela y Fernando Carballo Álvarez

Servicio de Endoscopias. Unidad de Gestión Clínica de Digestivo. Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca. Murcia

Correspondence

 

 


RESUMEN

Objetivos: analizar los factores de riesgo de hemorragia en la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica así como el impacto sobre la misma del uso de los fármacos antitrombóticos.
Material y métodos: fuentes de datos: valoración de los artículos indexados en PubMed así como de los detectados en el análisis de la bibliografía de metaanálisis y revisiones. Criterios de elegibilidad del estudio, participantes e intervenciones: se valoraron los artículos por los abstracts y, al detectar los más significativos (principalmente ensayos clínicos aleatorizados y series de casos bien diseñadas), se analizaron los estudios completos. Métodos de evaluación del estudio y síntesis: para el análisis de la bibliografía y la elaboración de los diferentes niveles de evidencia se han utilizado los criterios establecidos por el Centro de Medicina Basada en Evidencia de Oxford.
Resultados: se han encontrado 765 referencias, de las cuales 753 fueron obtenidas de la búsqueda en PubMed y Cochrane Library. Doce trabajos fueron seleccionados a partir del análisis de otros estudios publicados (revisiones sistemáticas, metaanálisis y guías clínicas). Después de analizar el título o el resumen de los estudios, fueron eliminados 655 trabajos. Definitivamente, se han incluido en el análisis final 83 ensayos clínicos o estudios descriptivos de calidad.
Conclusiones: se han definido siete conclusiones con referencia a los factores de riesgo de sangrado y al impacto de los fármacos antitrombóticos.

Palabras clave: Antitrombóticos. Clopidrogrel. Aspirina. Anticoagulantes. Esfinterotomía endoscópica. Sangrado.


ABSTRACT

Aims: To analyze the risk factors for hemorrhage during endoscopic retrograde cholangiopancreatography and the impact of antithrombotic drugs.
Material and methods: Data sources: papers indexed in PubMed have been reviewed, as well as those found during the analysis of the bibliography of meta-analysis and reviews. Selection criteria: the references have been firstly evaluated by review of the abstract. After selecting the most significant articles (mainly randomized trials and well-designed case series) these have been deeply analyzed. Evaluation of the studies and synthesis: criteria by the Oxford Centre for Evidence-Based Medicine have been used for the analysis of the references and elaboration of evidence levels.
Results: Seven hundred and sixty-five references were found, 753 in PubMed and the Cochrane Library. Twelve studies were selected during the analysis of other published articles (systematic reviews, meta-analysis and clinical practice guidelines). After analyzing the title or the abstract, 655 studies were excluded. Finally, 83 high quality trials or descriptive studies have been included in the analysis.
Conclusions: Seven conclusions regarding the risk factors for bleeding and the impact of antithrombotic drugs have been defined.

Key words: Antithrombotic drugs. Clopidogrel. Aspirin. Anticoagulants. Sphincterotomy. Bleeding.


 

Introducción

El riesgo de sangrado de los procedimientos endoscópicos se ha estratificado por consenso de expertos, y así se indica en guías clínicas (1), estableciendo dos niveles de riesgo (Tabla I). Sin embargo, es importante plantear que podríamos aumentar la estratificación, pues no es lo mismo una esfinterotomía endoscópica (EE) en un paciente pluripatológico que la extirpación de un pólipo pediculado. Esto podría llegar a complicarse hasta casi el infinito. Por ello es importante que siempre se tenga en cuenta la opinión del endoscopista, realizando planificación sobre la necesidad de retirada o no de fármacos o la corrección de alteraciones de la coagulación. Y para hacerlo, el endoscopista debe estar familiarizado con el riesgo hemorrágico real de los procedimientos endoscópicos y el impacto real que los fármacos antitrombóticos producen sobre el riesgo hemorrágico.

 

 

Otro factor a tener en cuenta es la gravedad de la hemorragia, y es grave la que requiere hospitalización, transfusión o una nueva intervención quirúrgica (2).

 

Métodos

Estrategias de búsqueda y selección de estudios

Un autor (FAP) realizó una búsqueda por Cochrane Library y MEDLINE (entre 1973 y el 1 de diciembre de 2014) utilizando la siguiente estrategia de búsqueda: (ENDOSCOPIC SPHINCTEROTOMY OR PRECUT SPHINCTEROTOMY OR BILIARY BALOON DILATATION) BLEEDING, (ENDOSCOPIC SPHINCTEROTOMY OR PRECUT SPHINCTEROTOMY OR BILIARY BALLOON DILATATION) SPHINCTEROTOMY COMPLICATIONS, SPHINCTEROTOMY AND ANTITHROMBOTIC DRUGS, (ENDOSCOPIC SPHINCTEROTOMY OR PRECUT SPHINCTEROTOMY OR BILIARY BALOON DILATATION) AND THIOPURINAS, (ENDOSCOPIC SPHINCTEROTOMY OR PRECUT SPHINCTEROTOMY OR BILIARY BALOON DILATATION) AND ANTIAGGREGANTS, (ENDOSCOPIC SPHINCTEROTOMY OR PRECUT SPHINCTEROTOMY OR BILIARY BALOON DILATATION) AND ANTICOAGULANTS). Filtros activados: clinical trial, controlled clinical trial, meta-analysis, randomized controlled trial, review, guideline, practice guideline, publication date from 1968/01/01 to 2014/11/22.

De forma secundaria se revisaron bibliografías de los estudios incluidos, de las revisiones más significativas y de las guías clínicas y metaanálisis publicados, seleccionando aquellos artículos no detectados previamente.

Selección de datos

Después de haber completado el protocolo de búsqueda, las citas incluidas fueron analizadas, extrayendo las siguientes variables: a) año de publicación y de inclusión de casos (para detectar repeticiones); b) país de origen; c) tipo de estudio, especificando su carácter prospectivo o retrospectivo e identificando los estudios aleatorizados; d) datos de utilización de fármacos antitrombóticos en las series de casos; y e) episodios descritos de sangrado de los procedimientos endoscópicos principales.

Objetivos y análisis

El principal objetivo del trabajo es analizar el impacto que sobre el riesgo de sangrado de una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) tiene el uso de los fármacos antitrombóticos. Sin embargo, para poder establecer conclusiones es imprescindible analizar previamente los factores de riesgo de hemorragia asociados a dicho procedimiento.

Para ello hemos realizado una revisión narrativa y estratificamos los trabajos siguiendo una pauta uniforme, definiendo en primer lugar el riesgo de sangrado de los diferentes procedimientos asociados a la CPRE (EE, esfinteroplastia con balón [EB], esfinterotomía de precorte [EP], enfermedades asociadas) y los factores asociados al mismo, haciendo hincapié especial en los datos publicados sobre el uso de antiagregantes y anticoagulantes.

 

Resultados

Resultados de la búsqueda y descripción del estudio

Se trata de una revisión de la literatura con referencia expresa al sangrado de los procedimientos endoscópicos y sus factores de riesgo y el papel desempeñado por los fármacos antitrombóticos en el mismo.

Se han detectado un total de 765 referencias, de las cuales 753 fueron obtenidas del análisis realizado en PubMed según la estrategia de búsqueda diseñada y 12 más, seleccionadas a partir del análisis bibliográfico efectuado sobre otros trabajos ya publicados, revisiones, metaanálisis (MA) y guías de práctica clínica.

Al analizar título y/o abstract se descartaron 655 citas por no estar bien referenciadas, por duplicidad, por hallarse solo en formato de abstract, por baja calidad evidente o por no estar disponibles.

En total, hemos analizado 110 trabajos que han sido valorados en texto completo, tratándose de ensayos clínicos tanto aleatorizados como no aleatorizados, series de casos de alta calidad, revisiones y MA. Se han identificado 83 ensayos clínicos o estudios descriptivos de calidad.

Se aporta un diagrama de resultados (Fig. 1).

 

 

Para el análisis de la bibliografía y la elaboración de los niveles de evidencia hemos aplicado los criterios establecidos por el Centre for Evidence Based Medicine de la Universidad de Oxford (CEBM) (3).

Procedimiento de la CPRE

En la mayoría de las CPRE realizadas, el riesgo de sangrado se hace implícito al riesgo de la EE, pues el riesgo de sangrado de la CPRE per se es inaparente en ausencia de patología previa o de alteraciones de la coagulación. La incidencia de hemorragia se sitúa entre el 0,5 y el 5% (4-8) y en la mayoría de los casos es catalogada como leve (6), si bien en una amplia serie multicéntrica son considerados sangrados moderados o graves (incluso dos casos fatales) hasta en un 33% de los episodios hemorrágicos (9).

Se define como hemorragia por EE la presencia de síntomas clínicos (hematemesis o melenas) o la extravasación de sangre al tubo digestivo vista en la endoscopia tras una EE (10). Sin embargo, el sangrado en babeo justo tras la EE no se considera significativo y, de hecho, se ha descrito hasta en un 20-30% de las EE, cesando espontáneamente (11). En un trabajo con EP presenta sangrado un 7% de los pacientes, y en todos se controla endoscópicamente, siendo catalogado como leve (12). Por ello, el factor tiempo es importante y se debe esperar un lapso de 2-3 minutos tras la EE para darle el valor real al sangrado (13). Este hecho dificulta la interpretación de muchos trabajos, pues no siempre es comunicado adecuadamente ni se discrimina entre el tipo de sangrado, así como no siempre se informa acerca de la realización de una EE, asumiendo que el sangrado se asocia básicamente a la realización de la misma, como se ha demostrado en un registro prospectivo multicéntrico noruego (OR 4,09, 2,12-7,91; p < 0,001) (9).

Por el momento en que aparece la hemorragia, esta se clasifica en: a) precoz, sangrado continuo pasados 2-3 minutos tras la ES (50-60% de los casos); b) tardía, que puede ocurrir desde horas hasta varias semanas después de la ES (10,13-16).

Por la gravedad de la hemorragia post-EE, esta se clasifica como: a) leve, si hay evidencia clínica de sangrado y caída de hemoglobina < 3 g/dl sin necesidad de transfusiones; b) moderada, si precisa tratamiento endoscópico pero no angiográfico o quirúrgico y requiere transfusión de≤ 4 unidades; c) grave, si requiere transfusión de ≥ 5 unidades y/o cirugía o tratamiento angiográfico; d) fatal (4,7).

Se han descrito varios factores de riesgo que facilitan la hemorragia tras la EE y se han dividido en tres grupos (4,17) (Tabla II).

 

 

Sin embargo, es importante hacer algunas anotaciones a esta clasificación: la poca experiencia del endoscopista se ha relacionado con aquellos que realizan menos de una EE a la semana (11) y podría tener relación con cortes incontrolados de la papila (zipper cut) (7). Se ha demostrado una relación inversa en las hemorragias post-EE con respecto al volumen de EE realizadas (8,14). Si el procedimiento se alarga más de 41-60 minutos existe un mayor riesgo de sangrado (p = 0,22) (9).

En cuanto a los divertículos periampulares, existe una cierta controversia y trabajos recientes apuntan hacia un riesgo de sangrado semejante al de las papilas no diverticulares, independientemente de si son manejadas con EE o con EB (18,19).

En un estudio multicéntrico retrospectivo sobre 956 pacientes consecutivos se analizaron los factores que influían en las complicaciones de la CPRE. En particular, con respecto al sangrado (n = 56, de ellos 51 leves, cuatro moderados y uno grave con muerte), un análisis mutivariante mostró que la cirrosis (OR 8,03, p = 0,003), la longitud de la EE (full-EE: OR 6,22, p = 0,001) o el tamaño de la litiasis > 16 mm (OR 4,00, p = 0,00) estaban asociados a un aumento del sangrado. Por ello recomiendan no completar la EE previa a la EB en el caso de litiasis mayores de 16 mm (20).

En un estudio prospectivo se analiza el uso del sistema endocut frente a la coagulación mixta convencional al hacer la EE y se aprecia que no cambia el riesgo de sangrado (7,8% vs. 9,9%) (21). Algunos autores incluso sugieren que disminuye el riesgo de sangrado inmediato (11,15); así mismo, se ha usado corriente de mezcla para la EE biliar y de corte puro para la pancreática, si bien esto aumenta el sangrado (13).

Condiciones especiales

La EB se ha propuesto como una técnica alternativa en pacientes con necesidad de apertura urgente de la vía biliar y con alteraciones de la coagulación.

Dos MA comparan la EE sola frente a EE + EB: uno de ellos, con seis estudios aleatorizados (835 pacientes), muestra semejanza en la hemorragia tras EB + ES vs. EE (1,7% vs. 3,1%, OR = 0,50 [0,20-1,23]), aunque con cierta heterogeneidad de los trabajos (I2 = 22%) (22); el otro incluye 30 estudios publicados (2.511 pacientes), y en él el sangrado tras la EB + EE (1,9%) no presenta diferencias significativas con respecto a la EE sola (3,6%), aunque sí con respecto a la EB sola (0,1%, p < 0,001) (23), por lo que se recomienda su uso sin EE en pacientes con alteraciones de la coagulación o papila peridiverticular, siendo lo habitual realizarla con EE limitada en el resto de los casos.

El empleo de EB es seguro y se recomienda su uso sin EE en pacientes con alteraciones de la coagulación o papila yuxtadiverticular. Nivel de evidencia 1a. Recomendación grado A.

Existen varios MA o revisiones sistemáticas que comparan la EE y la EB (Tabla III). En algunos se detecta menor hemorragia con la EB que con la EE: en uno con ocho ensayos aleatorizados, aunque las complicaciones totales eran semejantes, el sangrado era menos frecuente en el grupo EB (0 vs. 2%) (24); una revisión Cochrane analiza 15 ensayos aleatorizados (1.768 pacientes) que muestran menores complicaciones hemorrágicas en los pacientes con EB (0,1% vs. 4,8%) (RR 0,15, 95% CI 0,06-0,39) (25); otro MA incluye 12 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) (1.865 pacientes) de EB vs. EE (R = 0,12, 95% CI: 0,04-0,34, p = 0,00), concluyendo que la EB es de elección en pacientes con coagulopatía (26); ocurre lo mismo con el de Liao (OR 0,15, 95% IC: 0,04-0,50, p = 0,002) (27); también los MA de Liu (tres ECA) (Peto OR 0,10, 95% IC: 0,03-0,30, p < 0,0001) (28), Feng (OR 0,67%, 95% IC: 0,04-0,50, p = 0,002) (29), Liu (10 RCT) (0,2% vs. 4,6%, Peto OR 0,14, 95% IC = 0.06-0,31, p = 0,00001) (30) y He (20 RCT) (OR 0,12) (31) obtienen resultados semejantes. Sin embargo, en el de Jin (5 estudios, 621 pacientes) (1,7% vs. 2,8%, p = 0,32) (32), los resultados no son significativos con respecto a ninguna de las dos técnicas.

 

 

No hay diferencias significativas en el sangrado cuando la EB se realiza durante 30 segundos (3,1%) o 60 segundos (6,6%) (p = 0,17) (33) ni entre uno o cinco minutos (34).

Un trabajo retrospectivo demuestra que la EB es una técnica segura y efectiva, sin tasas de sangrado importantes, en la recidiva litiásica tras EE (35).

Al analizar la EE preoperatoria vs. la EE intraoperatoria, dos MA encuentran resultados contrapuestos: mientras uno (con cuatro ECA, 532 pacientes) encuentra menos complicaciones en la EE intraoperatoria, aunque con el mismo riesgo de sangrado (36), en el otro no cambia el riesgo de sangrado al realizar la EE para extraer litiasis de forma preoperatoria o intraoperatoria (37).

En una amplia serie de CPRE terapéuticas en 2.087 pacientes se detectó un porcentaje de sangrado de 2,1%. Al analizar los casos en los que se había usado colangioscopia no se detectó diferencia significativa en los casos de sangrado (0%) (38).

El uso de prótesis biliares sin EE de forma transitoria ha demostrado en un metaanálisis (que incluye tres estudios con 338 pacientes) un menor riesgo de sangrado que cuando se colocan tras EE (OR = 9,70, 95% CI: 1,21-77,75, p = 0,03) (39). Por otro lado, el uso de prótesis metálicas autoexpansibles no parece ser una técnica que aumenta el riesgo de sangrado, ni en su colocación ni en su retirada (40).

Se ha evaluado el riesgo de sangrado de la EP en dos MA: en uno de ellos (siete estudios aleatorizados con 1.039 pacientes) se ha analizado el riesgo de sangrado vinculado a la EP (6,2%) frente a los intentos repetidos de canulación (6,9%) (OR = 0,85, 95% CI: 0,51-1,41), no existiendo significación estadística (41); en otro (6 RCT, 966 pacientes) tampoco se encontraron diferencias en el riesgo de sangrado entre EE y EP (42). El riesgo de sangrado de la EP varía entre el 1,8% (12) y el 5,5% (43), algo mayor que para la EE, pero sin significación estadística. En un trabajo retrospectivo se han comparado dos técnicas de EP, la esfinterotomía pancreática y el precorte con cuchillo, no observando diferencias en el sangrado entre ambas (12), aunque en un corto trabajo de 20 enfermos la esfinterotomía transpancreática ocasionó un porcentaje de sangrado del 15% (44). Por otro lado, Katsinelos y cols. (45) han analizado en una serie retrospectiva de 274 pacientes si existe alguna diferencia entre los tres tipos de EP, detectando sangrado en cinco de 129 esfinterotomías con cuchillo (3,9%), en todas ellas durante el procedimiento; en cuatro de 78 fistulotomías con cuchillo (5,2%), siendo dos intraprocedimiento y dos diferidas; y ningún caso de sangrado en 67 esfinterotomías pancreáticas (0%). Todos los casos fueron leves.

Sí se ha analizado en un trabajo prospectivo longitudinal si el uso de una prótesis pancreática asociada al precorte capa a capa (layer by layer method) o el hecho de hacer el mismo directamente influye en las complicaciones, encontrándose un aumento del sangrado en este segundo caso (0/98 [0%] vs. 3/36 [8,3%] p = 0,0036) (46).

No se han publicado datos concretos sobre el uso de antitrombóticos y el uso de EP.

La EP no aumenta el riesgo de sangrado en ninguna de sus modalidades. Nivel de evidencia 1a. Recomendación grado A.

El uso de prótesis pancreáticas puede disminuir aún más el riesgo. No existen trabajos que analicen el impacto de los antitrombóticos. Nivel de evidencia 2b. Recomendación grado B.

La ampulectomía en sí es una técnica con un alto porcentaje de complicaciones, suponiendo el sangrado un porcentaje muy variable según las series (2-18%), aunque con una baja necesidad de cirugía y resolución endoscópica en la mayoría de los casos (47-49). El sangrado suele ser precoz más que diferido (6 vs. 1 en 28 enfermos) (49).

Con respecto a trasplantados hepáticos a los que se ha hecho CPRE se ha publicado un porcentaje de sangrado variable que oscila entre el 0% (50), el 1,7% (serie retrospectiva de 292 casos) (51) y el 8,5% (8 de 150 pacientes), aunque en este trabajo no se explica la gravedad de los sangrados ni se encuentran diferencias en cuanto a la serie general de CPRE en no trasplantados (n = 13 [6,9%]) (OR = 1,34, IC: 0,50-3,57, p = 0,55) (52). Se ha descrito en una serie corta un mayor porcentaje de sangrado diferido aunque no del inmediato (53). La colocación y retirada de stents metálicos no aumenta el riesgo (1 sangrado en 22 pacientes) (54).

La colangitis esclerosante primaria no es un factor de riesgo ya que solo se detectan cuatro sangrados en 294 pacientes (0,7%) (55).

El intervencionismo pancreático parece tener un menor porcentaje de sangrado que el biliar, como lo demuestra una serie retrospectiva de 2.753 pacientes con páncreas divisum de los que solo sangró un 0,7% (56), y en una serie con esfinteroplastia con balón de la papila minor (57).

Aunque se ha definido la cirrosis hepática como un factor de riesgo para sangrado, se ha demostrado en un estudio prospectivo que la canulación normal y la punción suprapapilar tienen un riesgo de sangrado semejante (cinco en el grupo SC [7,9%] y dos en el SPP [3,2%]; p = 0,36; 95% CI -0,16, 0,05) (58).

La edad es un factor discutido pues, aunque se ha visto que se favorece el sangrado en mayores de 50 años (y sobre todo > 90 años) (9), en otros trabajos no parece influir (59). Tampoco se ha detectado un mayor porcentaje de sangrado en niños (60-62).

La hemodiálisis (sangrado en el 19% de las EE), sobre todo cuando es de larga evolución, aumenta el riesgo de sangrado (63). Sin embargo, este dato no se confirma cuando se hace EB (64).

Es de destacar que la inyección de adrenalina submucosa (1 cm) previa a la EE ayuda a prevenir el sangrado, aunque, curiosamente, los datos obtenidos por un estudio prospectivo (9/60 vs. 1/60, p = 0,017) (65) no han sido refrendados por trabajos posteriores.

Antiagregación

Con respecto a la antiagregación, dos estudios retrospectivos (66,67) han analizado dicho efecto con resultados no concluyentes, pero con un riesgo para el sangrado agudo en uno de ellos del 9,7% vs. 3,9% (aspirina [AAS] vs. control, p < 0,001) y para el sangrado diferido del 6,5% vs. 2,7% (p = 0,04) (66), lo cual sugiere que, salvo en situaciones de urgencia, es deseable la retirada al menos siete días antes de la técnica.

En un estudio prospectivo de casos-control realizado en 308 pacientes tomadores de aspirina o antiinflamatorios no esteroideos (AINE) se detectaron hemorragias en 74 (24%), de las que solo ocho (2,6%) fueron clínicamente significativas (68).

No parecen aumentar el riesgo de sangrado la longitud de la EE, la extensión de una EE previa o el uso de AAS o AINE (20,23). El uso específico de indometacina rectal en la profilaxis de la pancreatitis post-ERCP no aumentó el sangrado en un reciente ECA analizándolo frente a placebo (8% vs. 9,4%), y tampoco se encontró diferencia de sangrado en tomadores de AAS o clopidogrel e incluso en un pequeño grupo con doble antiagregación (69).

El riesgo con el clopidogrel y otros nuevos antiagregantes es incierto (70) y no hay una clara carencia de evidencia en un sentido u otro.

En un trabajo retrospectivo se analiza a 50 pacientes a los que se les realiza una CPRE en paciente con síndrome coronario agudo en los meses previos y, por lo tanto, con un alto índice de tratamiento antiagregante. Presentaron siete hemorragias intraprocedimiento controladas (14%) (un paciente con monoterapia y cinco con terapia dual a los que se les había suspendido el clopidogrel cinco días antes) y dos hemorragias diferidas (4%) (un paciente con terapia dual) (71).

Lee y cols. (72) han analizado en un amplio y reciente estudio retrospectivo del análisis de una base de datos de 762 casos el efecto de la hemorragia post-EE en pacientes antiagregados. Se evaluaron 132 pacientes con antiagregantes, 29 con retirada de los mismos y 601 sin tratamiento. No se encontraron diferencias en ninguno de los tres grupos en cuanto al porcentaje de sangrado (9,8%, 10,3% y 10,5% respectivamente, p = 0,977), el sangrado precoz/diferido (3,0/6,8%, 3,4/6,9% y 3,7/6,8% respectivamente, p = 0,998) o el sangrado leve/moderado-grave (7,6/2,3%, 6,9/3,4% y 8,0/2,5% respectivamente, p = 0,490). La única diferencia hallada se estableció entre los que habían persistido con antiagregantes y aquellos que los dejaron, aunque menos de siete días antes, encontrando un menor riesgo de sangrado en estos últimos (16,3% vs. 6,0, p = 0,071), por lo que concluyen que el uso mantenido de antiagregantes incrementa el riesgo de sangrado.

Katsinelos y cols., en 2.715 CPRE terapéuticas con un 4,5% de episodios de sangrado (n = 122), no encuentran que los antiagregantes y anticoagulantes sean un factor independiente de sangrado (5).

En una corta serie retrospectiva de nueve pacientes con alto riesgo de trombosis y con patología biliar urgente (ocho colangitis y una ictericia obstructiva por una masa) se realizaron CPRE con EE bajo doble antiagregación, no presentando ningún episodio de sangrado al realizar una EE y extracción de litiasis (73).

En un trabajo de casos-controles retrospectivo no se encontró que la AAS condicionase un aumento de los casos de sangrado (OR = 0,41, 95% CI [0,13; 1,31]). En esta serie, de los 40 casos se produjo una hemorragia inmediata en 21 pacientes (53%) y en la mitad de los casos fueron moderadas o graves. El número de casos de clopidogrel era pequeño e impedía sacar conclusiones (74).

Por lo tanto, y dada la corta y retrospectiva evidencia científica, las diferentes guías clínicas publicadas (75-80) consideran la CPRE con EE una técnica de alto riesgo y la recomendación es que se puede realizar con AAS (independientemente de la dosis), aunque no con clopidogrel u otros antiagregantes de nueva generación. Estas recomendaciones no dejan de estar basadas en una pobre evidencia, sin estudios prospectivos, aleatorizados y controlados.

El uso de AAS no ha demostrado un aumento del sangrado ante la realización de esfinterotomías endoscópicas. Nivel de evidencia 2c. Recomendación grado B.

No existe evidencia sobre el papel del clopidogrel u otras tienopiridinas en el riesgo de sangrado de las EE, aunque la tendencia es fomentar su retirada previa. Nivel de evidencia 2c. Recomendación grado B.

 

Anticoagulación

La CPRE sin EE, con o sin colocación de prótesis, se considera una técnica de bajo riesgo de sangrado y podría realizarse con anticoagulantes (81).

El supuesto uso protector de dosis bajas de heparina de bajo peso molecular (HBPM) en la reducción de pancreatitis post-CPRE ha generado ensayos clínicos en los que el porcentaje de hemorragia post-EE no se ha visto incrementado (2,3% en 438 pacientes) (82). Sin embargo, en un estudio con 598 CPRE (206 EE y 88 EP) el porcentaje de sangrado en pacientes con HBPM era de un 10,3%, significativamente mayor que en los que no lo llevaban (83).

Las diferentes guías definen la anticoagulación como claro factor de riesgo para el sangrado post-EE y fomentan su retirada y protección con HBPM, planteando como pauta estándar el dar la última dosis de HBPM 24 horas antes del procedimiento (1,76,77,80,84), manteniendo su uso como terapia puente en pacientes de alto riesgo trombótico (80,85). Sin embargo, existen dudas sobre el efecto protector de la HBPM en la prevención de la trombosis, aunque se ha demostrado un aumento del riesgo hemorrágico general en un MA que no maneja específicamente la CPRE sino procedimientos endoscópicos y no endoscópicos (86). En la tabla IV se resumen los trabajos que manejan la CPRE y los fármacos antitrombóticos.

 

 

Los anticoagulantes aumentan el riesgo de sangrado postesfinterotomía. Nivel de evidencia 1c. Recomendación grado A.

En pacientes con alto riesgo trombótico se realizará terapia puente con HBPM previamente a la ES, con retirada de los anticoagulantes. Nivel de evidencia 4. Recomendación grado D.

 

 

Dirección para correspondencia:
Fernando Alberca de las Parras.
Servicio de Endoscopias.
Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca.
Ctra. Murcia-Cartagena, s/n.
30120 El Palmar, Murcia
e-mail: alberca.fernando@gmail.com

Recibido: 02-06-2016
Aceptado: 19-09-2016

 

 

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