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Revista Española de Cirugía Oral y Maxilofacial

On-line version ISSN 2173-9161Print version ISSN 1130-0558

Rev Esp Cirug Oral y Maxilofac vol.28 n.2 Barcelona Mar./Apr. 2006

 

REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA CIRUGÍA BUCAL

 

Immediate placement of implants in periapical infected sites: A prospective rendomized study in 50 patients

Lindeboom JA, Yang T, Kroon FH.
Oral Surg Oral Med Oral Pathol Oral Radiol Endod
2006;101:705-10

En la actualidad está en debate la colocación de implantes inmediatos tras extracción de dientes con enfermedad periapical. Esta técnica permite la gran ventaja de reducir el numero de las fases quirúrgicas de colocación de un implante, aunque su principal desventaja es la potencial contaminación durante la colocación del implante en el lecho infeccioso. Las lesiones periapicales son áreas de reacción inflamatoria a antígenos presentes en los canales dentarios infectados. El examen histológico de estas lesiones muestra la presencia de infiltrado de tejido de granulación con macrófagos y linfocitos como las células predominantes.

El propósito del presente estudio consiste en determinar los sucesos clínicos que ocurren al colocar un implante tras la extracción de un diente con enfermedad periapical. Se colocaron 50 implantes en 50 pacientes con edades comprendidas entre 19- 69 años y con signos radiológicos (ortopantomografia y radiografías periapicales) de infección crónica periapical. Todos los pacientes eran mayores de edad, sin antecedentes de enfermedades sistémicas y no fumadores. Una hora previa a la cirugía los pacientes tomaban profilaxis antibiótica con 600 mg. de Clindamicina; 32 implantes (64%) se colocaron en la premaxila y 18 (36%) en la región premolar del maxilar superior. Tras la extracción de las piezas se procedió a la colocación de implantes inmediatos en el lecho contaminado en el denominado grupo inmediato (GI) y en otros casos se coloco el implante tras 12 semanas, grupo tardío (GT). El periodo de seguimiento fue de 1 año con controles radiológicos para evaluar los cambios óseos y valoración del tejido perimplantario. La rehabilitación protésica comenzó dos semanas tras la intervención quirúrgica.

La tasa de éxito en el GI fue de del 92% y en el GT fue del 100% a los 6 meses. En el GI, 2 implantes presentaron movilidad manifiesta sin la osteointegración requerida y se retiraron inmediatamente. Al año del seguimiento todos los implantes se mantuvieron estables. En el 61% de los casos de GI se observó una regeneración de la papila interdentaria ideal versus del 84% del GT. En ambos grupos se reveló una regeneración completa de la papila en un 72%.

En 21 casos del GI y 20 del GT del lecho periapical se cultivaron microorganismos siendo el más frecuente el Fusobacterium nucleatum (70%) y Peptostreptococcus micros (42%). En 9 casos no se observó el cultivo de ningún microorganismo.

En el estudio no se encontró diferencias significativas en cuanto a la estabilidad primaria al año de seguimiento entre la colocación de implantes inmediatos o tardíos tras extracción de dientes con infección periapical. El control radiológico tampoco mostró diferencias entre ambos grupos al año de seguimiento. No se reveló una diferencia estadísticamente significativa en la regeneración papilar interdentaria entre los grupos, aunque se cree que la colocación de implantes inmediatos ayuda a mantener mejor la integridad de la papila alrededor del mismo.

 

The anterior palate as a donor site in maxillofacial bone grafting: A quantitative anatomic study

Hassani A, Khojasteh A, Nasir A.
J Oral Maxillofac Surg 2005;63:1196-200.

La reconstrucción de los defectos óseos en el área oral y maxilofacial puede ser realizada con diversa variedad de materiales. En la actualidad el injerto óseo autógeno, debido a sus propiedades de osteoconducción y osteoinducción, es el tipo de injerto preferido por la mayoría de los autores. En la región oromaxilofacial existen diversas zonas óseas donantes como la cresta iliaca, calota, tibia y mandíbula. Muchos autores abogan por los injertos óseos locales (intraoral) que no requieren anestesia general, menor morbilidad, no dejan cicatriz y disminuyen notablemente el tiempo quirúrgico y también, el coste económico. De entre todas las zonas óseas donantes intraorales destacan la tuberosidad maxilar, rama y sínfisis mandibular. La región palatina anterior es una zona donante menos usual pero muy a tener en cuenta para injertar sobre todo en la zona alveolar de la premaxila, al no requerir otra vía de abordaje, disminuyendo así el tiempo quirúrgico y la morbilidad. El tipo de hueso obtenido de la región palatina anterior tiene un origen intramembranoso que esta demostrado que sufre menos reabsorción en los injertos "onlays".

Se revisaron 21 huesos maxilares en cadáveres, de los cuales 9 eran edéntulos. Se evaluó la correlación entre el volumen de hueso disponible en la región palatina anterior con la imagen radiológica mediante la realización de TC previa. Para obtener el injerto se realizaron osteotomías monocorticales en la zona anterior palatina, la profundidad del corte con la sierra se verifica con la imagen radiológica, para prevenir la lesión de las raíces dentarias contiguas. Se realiza un agujero a 2 mm. de la cresta ósea, paralela a las raíces dentarias y a 3 mm. del agujero incisal y la línea media palatina. Se extrajeron dos bloques de hueso palatino mas el hueso remanente del lecho donante mediante un curetaje cuidadoso, midiendo el volumen total del hueso obtenido. El volumen medio del injerto óseo obtenido en los maxilares edentulos fue de 2.40 ml. y de los maxilares no edéntulos fue de 2.03 ml., sin diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos. El volumen de hueso obtenido era menor de lo obtenido de la sínfisis mandibular (4.7 ml.) y mayor que el de la rama ascendente de la mandíbula (0.9 ml.).

El injerto óseo palatino anterior ofrece un menor volumen de hueso que la sínfisis mandibular y tiene un abordaje que requiere de cierta pericia del cirujano. Sobre todo, es preferido por los cirujanos cuando se precisa de poco volumen de hueso y para injertar en la zona alveolar del área premaxilar, que permite un solo tiempo quirúrgico. El injerto óseo de la zona sinfisaria es de fácil acceso aunque existe riesgo de lesión del nervio mentoniano. El abordaje del área donante de injerto óseo en rama ascendente mandibular es más dificultosa y puede provocar trismus postoperatorio. El injerto de la tuberosidad maxilar ofrece un volumen de hueso inconstante y como desventaja principal tiene el riesgo de producir una comunicación orosinusal.

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