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Clínica y Salud

versión impresa ISSN 1130-5274

Clínica y Salud v.18 n.1 Madrid abr.-mayo 2007

 

ARTÍCULOS

 

Orden de nacimiento y apoyo parental: su papel en la orientación interpersonal de los adolescentes. Un estudio preliminar

A preliminary study of the role of birth order and parental investment in adolescent interpersonal orientation

 

 

M. L. Sánchez-Bernardos1

E. Alonso Rodríguez2

M. J. Hernández-Lloreda2

M. C. Bragado1

1Departamento de Personalidad, Evaluación y Psicología Clínica. Facultad de Psicología. UCM.

2Departamento de Metodología de las Ciencias del Comportamiento. Facultad de Psicología. UCM

 

 

RESUMEN

El objetivo de este estudio es comprobar el papel que tanto el orden de nacimiento como la percepción del apoyo parental desempeñan en las variables interpersonales y la afectividad de un grupo de adolescentes. Se administró el DOI-J, el PANAS y una escala de percepción del apoyo parental (PAP) a 287 alumnos de enseñanza secundaria. Los resultados señalan que no existen diferencias significativas entre primogénitos y nacidos después ni en las distintas variables interpersonales ni en el tipo de afectos que experimentan. La percepción del apoyo parental, en cambio, contribuye a que los adolescentes sean más considerados con los demás, menos agresivos y a que experimenten afectos positivos. Los efectos de interacción entre las variables recalcan el papel socializador del apoyo parental sobre el desarrollo interpersonal de los nacidos después. Se discuten los resultados y se sugieren nuevas líneas de estudio.

ABSTRACT

This paper addresses the role played by both birth order and perception of parental investment in adolescent interpersonal relationships and affectivity. A sample of 287 high-school students was administered the DOI-J, the PANAS, and a scale of parental investment. The results showed that firstborns did not differ significantly from laterborns on any of the interpersonal dimensions or affectivity. However, parental investment perception had significant effects in the sense that it favored that adolescents were more considerate with others, more able to experience positive affects, and less aggressive. The interaction effects emphasize the socializing role of the parental investment perception on laterborn interpersonal development. Results are discussed and new research trends are suggested.

Palabras clave

Orden de nacimiento, Percepción del apoyo, Adolescentes

Key words

Birth-order, Parental investment perception, Adolescents.

 

 

Introducción

Una cierta tradición teórica en psicología (Adler, 1928) consideraba que el orden de nacimiento influía en la personalidad de los individuos. Más recientemente, los trabajos de Sulloway (1996) han situado el papel del orden de nacimiento en el ámbito de la investigación empírica. Según Sulloway, los hijos de una familia utilizan diferentes estrategias para conseguir su propio espacio en el ámbito familiar. Así, los primogénitos, cuya posición está ya establecida, manifiestan creencias, actitudes y características de personalidad que coinciden con las que mantienen sus padres y tienden a ser responsables, competitivos y convencionales. En cambio, los hijos que nacen después tienen que competir con sus hermanos mayores para lograr su propio espacio, por lo que tienden a desarrollar pautas de comportamiento más solícitas, se muestran cooperativos y tienden a diversificar más su experiencia.

Sulloway situó parte de su trabajo en el contexto del Modelo de Cinco Factores de personalidad (Costa y McCrae, 1992) planteando hipótesis específicas sobre la dirección que tendrían las asociaciones entre orden de nacimiento y personalidad. Así, los primogénitos mostrarían más Neuroticismo, Extraversión y Responsabilidad y serían menos Abiertos a la Experiencia y Amables que sus hermanos nacidos después. La revisión de Sulloway parece llegar a la conclusión de que existen efectos del orden de nacimiento, si bien son pequeños. Estudios posteriores han obtenido resultados contradictorios.

Algunos estudios recientes no han encontrado diferencias significativas en función del orden de nacimiento en ninguna de las cinco dimensiones de personalidad (Phillips, 1998), ni en rasgos como timidez o búsqueda de sensaciones (Crozier y Birdsey, 2003).

Jefferson, Herbst y McCrae 1998) emplearon datos de archivo de una muestra de 9664 adultos de entre 32 y 86 años. Los resultados mostraron que, como había hipotetizado Sulloway, los hijos nacidos después eran abiertos y amables, pero resultaban ser altos, y no bajos, en Extraversión debido, principalmente, a la contribución de las facetas de cordialidad, gregarismo y emociones positivas.

Michalski y Shackelford (2002) utilizaron una muestra de 438 universitarios y un listado de adjetivos bipolares para la medida de las cinco variables de personalidad, controlando sexo, edad, tamaño de la familia y estatus socioeconómico. Sus resultados pusieron de manifiesto que el orden de nacimiento predecía Amabilidad, en la misma dirección planteada por Sulloway, y Apertura a la experiencia, en dirección contraria a la esperada. Sin embargo, no predecía Neuroticismo, Extraversión ni Responsabilidad.

Los efectos del orden de nacimiento son muy sutiles y pueden atenuarse o exacerbarse mediante la influencia de otras variables (edad y sexo de los participantes, tamaño de la familia, sexo de los hermanos, nivel socioeconómico, etc.) Entre dichas variables cabe incluir la percepción del apoyo parental como una práctica de socialización positiva que se establece muy pronto, moderadamente estable en las relaciones familiares (Weigel, Devereux, Leigh y Ballard-Reisch, 1998) y cuyos efectos están relacionados con comportamientos saludables en adolescentes (Markey, Ericksen, Markey y Tinsley, 2001) .

Dado que los estudios sobre el orden de nacimiento se han llevado a cabo con niños (Dunn y Plomin, 1991), o con adultos y estudiantes universitarios, abarcando una franja de edad a partir de los 19 años, el presente trabajo se centra en el periodo de la adolescencia y tiene como objetivo comprobar el papel que el orden de nacimiento y el apoyo parental desempeñan en las relaciones interpersonales y la afectividad de los adolescentes.

 

Método

Muestra

Debido a que esta investigación tiene un carácter preliminar, se decidió emplear una muestra incidental de un tamaño apropiado y que fuera representativa de un nivel socioeconómico medio. Para ello, se contactó con tres colegios privados de la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM) con los que el equipo investigador tenía cierta relación. Dado que dos de ellos pusieron muchos inconvenientes para realizar la evaluación, se optó por reclutar a los participantes en un único centro, aquél que brindó más facilidades de acceso a la muestra. Inicialmente, se evaluó a 287 estudiantes de enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) y de 1º de bachillerato, de los cuales se excluyeron del estudio a 34, dado que eran hijos únicos, por lo que la muestra definitiva quedó constituida por 253 escolares, de los que 103 eran primogénitos. El 57.4 % eran varones y 42.6 % mujeres; la edad media de toda la muestra fue de 14.45 (DT = 1.6). Todos los estudiantes participaron en la investigación de forma voluntaria y con el consentimiento paterno.

Instrumentos de evaluación

Para cubrir parte de los objetivos propuestos en el presente trabajo se elaboró un cuestionario en el que, entre otros datos, se solicitaba información sobre edad, sexo y orden de nacimiento.

Percepción del apoyo parental (PAP). Para evaluar la percepción del apoyo parental (PAP), se incluyó una pequeña escala de 4 items (1 = nunca o casi nunca, 4 = casi siempre o siempre) inspirada en la Multidimensional Scale of Perceived Social Support (MMSPSS: Zimet, Dahlem, Zimet y Farley, 1988; Sheung-Tak y Cha, 2004) para evaluar la percepción que los adolescentes tienen de la atención que sus padres les prestan en términos de actividad y calidad: “¿Te ayuda tu padre con las tareas del colegio?”, “¿Le comentas a tu madre tus preocupaciones?”, “¿Realizas alguna actividad con tu padre (fútbol, cine)?”, “¿Te ayuda tu madre a resolver tus problemas?”. En esta muestra, la consistencia interna (alfa de Cronbach) para la escala PAP es de 0.60.

Dimensiones de Orientación Interpersonalpara adolescentes y niños (DOI-J; Silva, Martínez-Arias, Moro y Ortet, 1996). Consta de 48 items que evalúan 6 dimensiones de las relaciones interpersonales: “Consideración con los demás”, “Respeto y autocontrol en las relaciones sociales”, “Agresividad o Conducta Antisocial”, “Sociabilidad frente a retraimiento”, “Ascendencia social y liderazgo”, “Ansiedad social y timidez”. La consistencia interna (alfa de Cronbach) de estos seis factores es 0.84, 0.77, 0.73, 0.79, 0.78 y 0.77, respectivamente (Silva et al. 1996). Se han encontrado correlaciones significativas entre estas dimensiones y las variables del modelo de Eysenck (Silva, Martínez- Arias, y Ortet, 1997).

Con el fin de confirmar la adecuación de los instrumentos utilizados, se procedió a realizar un análisis de componentes principales con rotación Varimax de los resultados de nuestra muestra en la medida de orientación interpersonal (DOI – J). Dicho análisis dio lugar a seis factores que explicaban el 44.65 % de la varianza. Los resultados obtenidos corresponden estrechamente con los de los autores originales; excepto que los factores I (Consideración con los demás) y II (Respeto y autocontrol en las relaciones sociales) de Silva et al. (1996) forman un único factor I en nuestra muestra, mientras que el factor IV (Ascendencia social y Liderazgo) de Silva et al. se divide en dos factores independientes en nuestros datos. En esta muestra, la consistencia interna (alfa de Cronbach) de los seis factores obtenidos es 0.86 para el factor “Consideración con los demás-Respeto y autocontrol en las relaciones sociales”, 0.80 para el factor “Agresividad y conducta antisocial”, 0.81 para el factor “Ansiedad social y timidez”, 0.78 para el factor “Sociabilidad frente a retraimiento”, 0.64 para “Liderazgo” y 0,70 para el factor de “Ascendencia social y liderazgo”.

Escala de afectos positivos y negativos para adolescentes y niños Positive and Negative Affect Schedule, PANAS: Watson, Clark y Tellegen, 1988). Se empleó la versión española para adolescentes y niños (PANAS-N; Sandín, Chorot, Lostao, Joiner, Santed, y Valiente, 1999). Se trata de un cuestionario de 20 items y consta de dos subescalas independientes (afecto positivo y afecto negativo).

Diferentes estudios llevados a cabo con población española ponen de manifiesto que la estructura bifactorial del afecto se mantiene en dicha población (Joiner, Sandín, Chorot, Lostao y Marquina, 1997; Sandín, Chorot, Lostao, Joiner, Santed, y Valiente, 1999). En esta muestra, la consistencia interna (alfa de Cronbach) obtenida para Afectos Positivos ha sido 0.74 y para Afectos Negativos ha sido 0.75.

Procedimiento

Se llevaron a cabo una serie de entrevistas con el director y el orientador del centro en las cuales se supervisó y aprobó el contenido de los cuestionarios. La recogida de datos se llevó a cabo en grupos de 25 a 30 alumnos (25-30 mins.); se informó a los alumnos de que los datos eran confidenciales y anónimos (excepto edad y sexo) y se hizo hincapié en que fueran sinceros en sus respuestas. Todos los sujetos cumplimentaron en primer lugar la hoja de datos personales; la mitad rellenó primero el DOI-J y luego el PANAS, y la otra mitad lo hizo en orden inverso. Las aplicaciones fueron llevadas a cabo por la misma persona.

 

Resultados

Se han realizado 8 análisis de varianza de dos factores de medidas independientes (orden de nacimiento y percepción del apoyo parental) para cada una de las variables dependientes: los seis factores de orientación interpersonal (DOI-J) y para los afectos positivos y negativos (PANAS-N). El factor orden de nacimiento tiene dos niveles: primogénitos y nacidos después. Con el factor percepción del apoyo parental se formaron tres grupos (bajo: igual o inferior a 7; medio: entre 7 y 11; alto: igual o superior a 11). La tabla 1 muestra las medias, desviaciones típicas y número de sujetos para las dimensiones de orientación interpersonal y tipos de afectos en función del orden de nacimiento y la percepción del apoyo parental.

La puntuación total en cada uno de los factores de las escala DOI-J y PANAS-N se ha obtenido mediante la suma de las puntuaciones en los ítems que los componen.

Antes de llevar a cabo los análisis de varianza se comprobó el cumplimiento de los supuestos requeridos. Cabe destacar que las varianzas eran homogéneas en todas las variables, excepto en Agresividad y conducta antisocial [F (5,236) = 3.483, p = 0.005], y afectos positivos [F (5,237) = 3.557, p = 0.004]. El examen de la muestra en la variable Agresividad y conducta antisocial detectó un comportamiento anómalo en un sujeto; una vez eliminado éste, se efectuó la transformación de la variable por su raíz cuadrada con el objetivo de conseguir la igualdad de varianzas [F (5,236) = 2.288, p = 0.05]. En el caso de los afectos positivos, las transformaciones habituales no dieron lugar al cumplimento del supuesto de igualdad de varianzas, por ello, para las comparaciones múltiples a posteriori, se utilizó el estadístico de Games-Howell.

Expondremos, en primer lugar, los efectos principales para cada una de las ocho variables dependientes y, posteriormente, el efecto de la interacción.

No se observaron efectos principales estadísticamente significativos de la variable orden de nacimiento, ni sobre las dimensiones de orientación interpersonal ni sobre los tipos de afecto. En cambio, los resultados mostraron efectos principales estadísticamente significativos de la percepción del apoyo parental en Consideración con los demás-Respeto y autocontrol en las relaciones sociales [F (2, 217) = 6.51, p<0.01], Agresividad y conducta antisocial [F (2, 236) = 5.89, p0.01], y Afectos positivos [F (2, 237) = 7.93, p<0.01]. Los tamaños de estos efectos (eta cuadrado) son pequeños (0.057, 0.048 y 0.063, respectivamente). Asimismo, se encontró un efecto próximo a la significación en Sociabilidad/ Retraimiento [F (2,233) = 2.80, p = 0.06] y Ascendencia social [F (2, 238) = 2.72, p = 0.06].

Las comparaciones a posteriori de Bonferroni para los grupos de PAP, y de Games-Howell para afectos positivos, mostraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de PAP medio-alto (-2.86, p<0.05) y de PAP bajo-alto (-4.45, p< 0.05) en Consideración con los demás-Respeto y autocontrol en las relaciones sociales; entre los grupos de PAP bajo-alto (0.30, p<0.05) en Agresividad y conducta antisocial, y entre los grupos PAP medio-alto (-1.24, p<0.05) y PAP bajo-alto (-2.26, p<0.05) en afectos positivos.

Los resultados de la interacción mostraron efectos estadísticamente significativos del orden de nacimiento y la percepción del apoyo parental en Agresividad y conducta antisocial [F (2,236 = 4.36, p<0.05] y Ascendencia social [F (2,238) = 2.95, p = 0.05]. Los tamaños de estos efectos (eta cuadrado) son pequeños (0.036 y 0.02, respectivamente). También se encontró una cierta tendencia a la significación en Sociabilidad/ Retraimiento [F (2,233) = 2.64, p = 0.07].

Las comparaciones múltiples entre grupos (Bonferroni) mostraron diferencias estadísticamente significativas entre los primogénitos y los nacidos después sólo cuando la PAP es media (-0.275,p = 0.006) en Agresividad y conducta antisocial (véase gráfico 1). También los primogénitos y los nacidos después son significativamente diferentes en Ascendencia social sólo cuando la PAP es baja (1.423, p = 0.024; véase gráfico 2). En cuanto a Sociabilidad/ Retraimiento se observó una tendencia de los nacidos después a ser más sociables que sus hermanos primogénitos cuando la PAP es alta (-1.271, p = 0.03). Para analizar más detalladamente las relaciones entre afectividad y PAP, se llevaron a cabo correlaciones de Pearson. Los resultados pusieron de manifiesto que la PAP correlaciona positiva y significativamente con afectos positivos (r = 0.26, r corregida por atenuación = 0,39, p<0.01); concretamente con las dimensiones de animación (r = 0.30, p<0.10), entusiasmo (r = 0.13, p<0.05), disposición (r = 0.16, p<0.01) y atención (r = 0.23, p<0.01). No se encontró correlación significativa entre afectividad negativa y PAP.

 

Discusión

Los resultados del presente estudio muestran, en primer lugar, que el orden de nacimiento por sí mismo no tiene efectos ni sobre las distintas formas de orientación interpersonal ni sobre los tipos de afectividad que los adolescentes experimentan. Este resultado viene a coincidir con otros previos (Crozier y Birdsey, 2003; Phillips, 1998) y también con resultados muy recientes (Hartman, Reuter y Nyborg, 2006) en los que no se encontraron diferencias en variables de personalidad en función del orden de nacimiento.

En segundo lugar, los resultados señalan que la PAP tiene un efecto significativo en las variables interpersonales y en la afectividad, si bien los tamaños del efecto son pequeños. Independientemente de si son primogénitos o si han nacido después, aquellos adolescentes que perciben que son muy atendidos por sus padres, en términos de actividad y calidad, tienden a ser significativamente más considerados con los demás, más respetuosos y autocontrolados en las relaciones sociales y tienden a experimentar más afectividad positiva (son más animados, entusiastas, dispuestos y prestan más atención, aunque experimentan menos interés por las cosas) que los adolescentes que perciben un apoyo escaso o moderado por parte de sus padres. En general, la alta PAP podría estar relacionada con Extraversión (afectividad positiva, Watson y Tellegen, 1985) y Amabilidad, dos dimensiones del Modelo de Cinco Factores con claras implicaciones para el mundo social.

La consideración y el respeto por los demás constituye una dimensión interpersonal identificable en sus efectos con la variable Amabilidad. Entre estos efectos se encuentran la habilidad para la reducción de conflictos (Jensen-Campbell y Graziano, 2001), la capacidad para controlar el afecto negativo y ejercer autocontrol en contextos interpersonales (Jensen-Campbell, Adams, Perry, et al., 2002). Un dato bien constatado en la literatura es que los niveles bajos de apoyo parental están relacionados con conducta antisocial(Robins, John y Caspi,1994). De manera concurrente, nuestros resultados señalan que los adolescentes que perciben mucho apoyo parental son menos agresivos y exhiben menos conductas antisociales que aquellos adolescentes que perciben un apoyo escaso por parte de sus padres.

En tercer lugar, los distintos niveles de PAP tienen efectos diferentes en los primogénitos y en sus hermanos nacidos después, de tal manera que cuando el apoyo de los padres se percibe como escaso o bajo, los primogénitos tienen más ascendencia social que sus hermanos nacidos después. El trabajo de Lahey, Hammer, Crumrine y Forehand (1980) señalaba que los primogénitos no gozan de especial popularidad entre sus pares. En cambio, nuestros resultados indican que la popularidad de éstos podría estar mediatizada por su nivel de PAP.

Cuando el apoyo parental se percibe como moderado o medio, los hijos nacidos después se muestran más agresivos en sus relaciones y tienden a exhibir comportamientos relacionados con la transgresión de normas; y, por último, cuando los adolescentes se sienten muy atendidos por sus padres, los que han nacido después tienden a ser más sociables (frente a retraídos) que sus hermanos primogénitos. Si bien este último resultado debe tomarse con cautela por tratase de un dato próximo a la significación.

De los presentes resultados parece desprenderse la necesidad de tener en cuenta la percepción del apoyo parental, así como su efecto beneficioso sobre los hijos nacidos después. Para estos adolescentes, a medida que la percepción del apoyo parental se incrementa, decrece la agresividad o los comportamientos transgresores de normas y aumenta la ascendencia social. El papel del apoyo parental como instrumento de socialización está bien documentado en la literatura (Markey, 2001), aunque su papel sea más irregular en el caso de los primogénitos.

Dado que éste es un estudio preliminar, la investigación futura habría de ampliar la longitud de la escala PAP para mejorar su fiabilidad e incluir la percepción que los padres tienen del apoyo que ofrecen a sus hijos, ya que las percepciones de padres e hijos acerca del apoyo pueden no coincidir (Branje, Van Aken, Van Lieshout y Mathijssen, 2003; Markey et al., 2001). Por otro lado, hay que tener en cuenta que, durante la adolescencia, el apoyo percibido en la familia decrece a favor de otros tipos de apoyo con los hermanos y/o los amigos (Branje, Van Lieshout y Van Aken, 2004) que pudieran contribuir a diluir los posibles efectos del orden de nacimiento.

Algunas de las limitaciones del presente estudio señalan la necesidad de ampliar sustancialmente el número de participantes y el tipo de colegio para poder tomar en consideración la influencia de variables como sexo y estatus socioeconómico, lo que seguramente pondría más de manifiesto el papel de la PAP.

 

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Fecha de Recepción: 19-07-2005

Fecha de Aceptación: 28-03-2007