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Clínica y Salud

versión impresa ISSN 1130-5274

Clínica y Salud v.19 n.1 Madrid abr.-mayo 2008

 

ARTÍCULOS

 

Los estilos afectivos en la población española: un cuestionario de evaluación del apego adulto

Affective styles in a Spanish sample: a questionnaire for the assessment of adult attachment

 

 

Remedios Melero1

Mª José Cantero1

1Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Valencia. España.

 

 

RESUMEN

Este artículo detalla el proceso de elaboración y baremación del “Cuestionario de Apego Adulto”. Un total de 445 sujetos, 159 hombres y 286 mujeres con una media de 30,5 años cumplimentaron el cuestionario original. Los análisis factoriales mostraron la solución de 4 factores como la más idónea, con un total de 40 ítems. Estos factores fueron: Baja autoestima, necesidad de aprobación y miedo al rechazo, Resolución hostil de conflictos, rencor y posesividad, Expresión de sentimientos y comodidad con las relaciones y Autosuficiencia emocional e incomodidad con la intimidad. Para establecer tipologías se realizaron análisis de conglomerados. La solución de dos clusters clasificó a los sujetos en seguros e inseguros, y la solución de cuatro en seguros, preocupados, alejados y temerosos hostiles. Nuestros resultados identifican un estilo temeroso algo diferente al de Bartholomew y Horowitz (1991). Se discuten las particularidades de los estilos afectivos y sus propiedades psicométricas.

ABSTRACT

This article describes the elaboration and measurement of the “Adult Attachment Questionnaire”. A total of 445 subjects, 159 men and 286 women, with a mean age of 30.5 filled in the original questionnaire. The results suggested the four factor solution as the most suitable –it consists of 40 items. These factors were Low Self-Esteem, Need for Approval and Fear of Rejection, Hostile Conflict Resolution, Rancour and Possessiveness, Expression of Feelings and Comfort with Relationships, and Emotional Self-Sufficiency and Discomfort with Intimacy. In order to obtain typologies, clusters analyses were made. A two cluster solution classified subjects in secure and insecure, and a four factor solution into secure, preoccupied, dismissing and hostile fearful. Our results point out a somehow different fearful style from that of Bartholomew and Horowitz’s (1991). Furthermore, particularities of the affective styles found in the factorial solution are also discussed, along with its psychometric properties.

The results show that both groups of students have more similarities than differences and that their consideration of this problem is similar to the one of the general population. They regard it as an unacceptable and serious social problem occurring frequently, where diverse individual and social causes play a role.

Palabras clave

Apego adulto, Evaluación, Tipologías.

Key words

Adult attachment, Assessment, Typologies.

 

 

Introducción

La teoría del apego (Bowlby, 1969) es uno de los marcos teóricos de referencia en el estudio de la afectividad humana. Desde sus postulados se entiende que el tipo de vínculo afectivo que establece una persona es expresión de los modelos mentales de relación formados como consecuencia de las experiencias de interacción vividas, principalmente, en la infancia. Es en estas experiencias donde el sujeto aprende a generar expectativas y modelos de actuación que le guiarán en sus relaciones interpersonales posteriores. Si bien los estudios iniciales sobre el apego adulto (Hazan y Shaver, 1987; Main, Kaplan y Cassidy, 1985) definieron tres estilos por analogía a la clasificación tradicional del apego infantil, investigaciones posteriores ampliaron la tipología a cuatro estilos afectivos: seguro, huidizo alejado (o evitativo), preocupado y huidizo temeroso (Bartholomew, 1990; Bartholomew y Horowitz, 1991). A continuación, señalamos sus características principales. El estilo afectivo seguro se caracteriza por tener un modelo mental positivo tanto de sí mismo como de los demás (Bartholomew y Horowitz 1991), elevada autoestima, ausencia de problemas interpersonales serios, confianza en sí mismo y en los demás y un deseo de tener intimidad sintiéndose cómodo con ella (Feeney, Noller y Hanrahan, 1994; Mikulincer, 1998). Como indica Mayseless (1996), una persona segura mantiene un equilibrio entre las necesidades afectivas y la autonomía personal. El estilo huidizo alejado se caracteriza por un modelo mental positivo de sí mismo pero negativo de los demás (Bartholomew y Horowitz, 1991), una elevada autosuficiencia emocional, una baja activación de las necesidades de apego y una orientación al logro (Mayseless, 1996). Presenta además una elevada incomodidad con la intimidad y una consideración de las relaciones interpersonales como algo secundario a cuestiones materiales (Feeney et al, 1994). La repetida desactivación de su sistema de apego les lleva a mostrar dificultades en el procesamiento y acceso a la memoria de cuestiones relacionadas con los afectos negativos (Fraley, Garner y Shaver, 2000). El estilo preocupado tiene un modelo mental negativo de sí mismo y positivo de los demás (Bartholomew y Horowitz, 1991) y una elevada activación del sistema de apego (Mayseless, 1996). Son personas con baja autoestima, conductas de dependencia, con una necesidad constante de aprobación y una preocupación excesiva por las relaciones (Feeney et al, 1994). La constante insatisfacción, tanto real como derivada de un modelo mental que asume que sus actos no tienen relación directa con sus consecuencias, les convierte en personas que no sólo están constantemente buscando confirmación de que son queridas, sino además, creen ser ineficaces socialmente e incapaces de hacerse querer, mostrando siempre un temor al posible abandono. En este punto queremos señalar que partimos de la hipótesis de que su necesidad de aprobación y búsqueda de seguridad a través de la aceptación de los otros, puede llevarle a mostrar una elevada hostilidad y celotipia por cuanto interpreta como amenazantes más conductas de los otros significativos que el resto de los estilos. Por último, los sujetos huidizos temerosos tienen un modelo mental negativo tanto de sí mismos como de los demás (Bartholomew y Horowitz, 1991). Se caracterizan por sentirse incómodos en situaciones de intimidad, por una elevada necesidad de aprobación, por considerar las relaciones como algo secundario a cuestiones profesionales o laborales y por una baja confianza en sí mismos y en los demás (Feeney et al, 1994; Mayseless, 1996). El estilo temeroso tiene necesidades de apego frustradas puesto que, al mismo tiempo que necesitan el contacto social y la intimidad, el temor al rechazo que les caracteriza les hace evitar activamente situaciones sociales y relaciones íntimas, disminuyendo la probabilidad de establecer relaciones satisfactorias.

La complejidad cognitiva del adulto junto a la menor variedad de situaciones capaces de activar su sistema de apego, ha supuesto que la evaluación de los estilos afectivos adultos haya sido un tema complicado desde sus orígenes. Los numerosos estudios llevados a cabo con distintos instrumentos de evaluación del apego adulto han tenido dificultades a la hora de comparar sus medidas (Crowell, Fraley y Shaver, 1999; Shaver, Belsky y Brennan, 2000; Stein et al., 2002), concluyendo que la convergencia entre las distintas medidas de apego adulto no va más allá de una correspondencia moderada. Bartholomew y Shaver (1998) indican que los índices de convergencia aumentan cuando se controlan las variables método, dominio evaluado y dimensión. Sin embargo, investigaciones más recientes no han confirmado estos resultados (Stein et al, 2002). Fraley, Waller y Brennan (2000) analizaron los inventarios más utilizados en la evaluación del apego adulto y concluyeron que, bajo las categorías evaluadas por estos instrumentos, se encuentran dos dimensiones independientes: evitación y ansiedad. El resultado de este trabajo fue la elaboración del “Experience in Close Relatinships” (ECR-R), cuya versión original (ECR, Brennan, Clark y Shaver, 1998) ha sido recientemente validada y adaptada a población española por Alonso- Arbiol, Balluerca y Shaver (2007). A pesar de la contribución de estos autores, consideramos importante seguir avanzando en la evaluación de otras dimensiones básicas en la comprensión y estudio de los estilos afectivos. Un instrumento interesante por su evaluación dimensional es el “Attachment Style Questionnaire” (ASQ, Feeney, Noller y Hanrahan, 1994). Sin embargo, en un estudio previo de validación en población española, no se confirmó la estructura original obtenida en la muestra australiana y el análisis factorial exploratorio presentó problemas de interpretación (Lafuente, Cantero y Melero, 1999). Como consecuencia de estas dificultades consideramos necesario la creación de un cuestionario de evaluación de apego adulto que recoja las particularidades de la población española. El objetivo principal de este estudio es, por tanto, la creación, baremación y validación de un cuestionario que evalúe los estilos de apego adulto en población no clínica y en contexto español.

 

Método

Participantes

Un total de 445 sujetos, 159 hombres (36%) y 286 mujeres (64%), cumplimentaron el cuestionario objeto de estudio. La edad promedio fue de 30,5 años, con un rango de edad de 18 a 57 años. El 64,5% de los participantes eran trabajadores, el 31,9% estudiantes, mientras que un 3,6% compaginaban estudios y trabajo. Del total de la muestra de trabajadores, el 38,9% desempeñaban trabajos que no requerían formación académica específica, el 12,5% requerían formación de grado medio y el 9,6% formación superior. El estado civil predominante de la muestra fue soltero (62,2%) seguido de casado (34,2%); el 3,6% restante correspondió a las categorías de separados y viudos. No obstante, si bien el número de solteros es superior al de casados, el 72,4% de la muestra mantenía en el momento del pase una relación de pareja. Para garantizar la representatividad de la muestra, el dossier de instrumentos fue repartido en distintas facultades, escuelas de adultos, centros deportivos y empresas de trabajo, solicitando la colaboración voluntaria de los participantes previa autorización de los responsables de cada centro.

Instrumentos

Los instrumentos utilizados en esta investigación fueron: El “Cuestionario de Apego Adulto”, objeto de baremación y validación de este estudio y el “Cuestionario de Relación” (CR, Bartholomew y Horowitz, 1991).

La versión inicial del “Cuestionario de Apego Adulto” estaba formada por 75 ítems con una escala de respuesta tipo Likert de 6 puntos: 1 nada de acuerdo, 6 muy de acuerdo. Para la elaboración del cuestionario, se seleccionaron todos aquellos constructos teóricos que las investigaciones sobre apego habían identificado como variables que diferenciaban cualitativamente unos estilos afectivos de otros. Estas categorías fueron: autoconcepto, confianza en los demás, necesidad de aprobación, dependencia/autonomía/autosuficiencia, consideración de las relaciones como secundarias, expresión de sentimientos, incomodidad con la intimidad, estrategias de resolución de conflicto, insatisfacción con las relaciones, orientación al logro frente a orientación personal, temor a las relaciones y problemas interpersonales. El “Cuestionario de Relación” de Bartholomew y Horowitz (1991) permite diagnosticar el estilo de apego de la persona a través de cuatro descripciones generales de formas de relación afectiva: seguro, huidizo temeroso, preocupado y huidizo alejado. En la primera parte, de elección forzada, la persona elige aquella descripción que más se aproxima al modo en el que se maneja en las relaciones interpersonales. En la segunda parte, contesta en una escala tipo Likert de 7 puntos, el grado en que cada una de las cuatro descripciones se ajustan a su forma de relacionarse (desde en absoluto parecido a mí, hasta muy parecido a mí).

Análisis estadísticos

Se realizó un análisis factorial de componentes principales con rotación ortogonal (Varimax) para extraer la estructura subyacente a las respuestas dadas por los participantes. La fiabilidad de las distintas escalas se evaluó a partir del estadístico a de Cronbach. En segundo lugar, se realizaron análisis de clusters o conglomerados utilizando el algoritmo de k medias e introduciendo como variables las puntuaciones directas obtenidas por los sujetos en las distintas escalas de la solución factorial definitiva. Por último, se procedió a la validación del “Cuestionario de Apego Adulto” a través del estudio de las diferencias en las puntuaciones promedio que los 4 grupos de apego evaluados por el CR (seguro, huidizo temeroso, preocupado y huidizo alejado) dieron en las 4 escalas que componen el cuestionario. El paquete estadístico SPSS versión 14 para windows fue utilizado en la realización de estos análisis.

 

Resultados

Análisis factorial exploratorio

Previo a la realización del análisis factorial, se analizó la adecuación muestral de los 75 ítems iniciales a partir del análisis de la diagonal de la matriz de correlación antiimagen. El 96% de los ítems obtuvieron índices de moderados a muy óptimos (M.S.A. > .70), no existiendo ningún ítem dentro de la categoría de inaceptable. El índice Kaiser-Meyer- Olkin (K.M.O.= .89) y la prueba de esfericidad de Bartlett, indicaron la posibilidad estadística de realizar la factorización de los ítems del cuestionario (Kaiser, 1974). Se realizó un análisis factorial de componentes principales con rotación ortogonal (Varimax) sobre una matriz de datos de 75 columnas x 445 filas con el objetivo de extraer la estructura subyacente del cuestionario. El criterio “Scree test” de Cattell (1966) mostró como más adecuada la solución factorial de 4 factores. Tras la rotación, se procedió a eliminar los ítems que cumplieron alguna de las siguientes condiciones: 1) saturaciones factoriales entre -.40 y +.40; 2) saturaciones factoriales similares en dos o más categorías y 3) criterio teórico, es decir, ítems que no tenían una clara relación conceptual con el resto de los ítems del factor. El resultado fue 40 ítems agrupados en 4 factores que explicaron un 40% de la varianza total (véase tabla 1). Se modificó el etiquetado de la escala de respuesta en la versión final del cuestionario: 1 completamente en desacuerdo, 6 completamente de acuerdo (véase anexo). El primer factor de la escala agrupó 13 ítems que evalúan baja autoestima, miedo al rechazo, dependencia, preocupación por las relaciones y problemas de inhibición conductual y emocional. Explicó el 14% de la varianza y fue denominado “Baja autoestima, necesidad de aprobación y miedo al rechazo”. El segundo factor agrupó 11 ítems que evalúan tendencia al enfado, rencor, hostilidad y posesividad, con una varianza explicada del 10%. El factor fue denominado “Resolución hostil de conflictos, rencor y posesividad”. El tercer factor agrupó 9 ítems relativos a sociabilidad, facilidad para expresar sentimientos, estrategias bilaterales de resolución de conflicto y confianza a la hora de contar problemas a los demás. Este factor explicó un 9,4% de la varianza y fue denominado “Expresión de sentimientos y comodidad con las relaciones”. El cuarto factor aunó 7 ítems que explicaron el 6,6% de la varianza relativos a una elevada necesidad de individualidad, prioridad de la autonomía frente al establecimiento de lazos afectivos y evitación del compromiso emocional. El factor fue denominado “Autosuficiencia emocional e incomodidad con la intimidad”. El primer, segundo y cuarto factor evalúan aspectos teóricamente relacionados con la inseguridad afectiva, mientras que el tercer factor se relaciona con la seguridad.

Análisis de fiabilidad y validez

Los índices de consistencia interna de las 4 escalas fueron evaluados mediante el coeficiente a de Cronbach. La escala de “Baja autoestima, necesidad de aprobación y miedo al rechazo” obtuvo un índice de .86; la escala “Resolución hostil de conflictos, rencor y posesividad” de .80; la escala “Expresión de sentimientos y comodidad con las relaciones” de .77; y la escala “Autosuficiencia emocional e incomodidad con la intimidad” de .68.

El estudio de la validez del instrumento se realizó mediante análisis de varianza y técnicas no paramétricas cuando se incumplió el supuesto de homogeneidad de varianzas. El objetivo fue, por un lado, comprobar si existían diferencias estadísticamente significativas en las puntuaciones promedio de las escalas del “Cuestionario de Apego Adulto” entre los grupos de apego obtenidos por el CR y, por otro lado, analizar si estas diferencias se correspondían con las señaladas por la literatura sobre apego. Los resultados se muestran en las tablas 2 y 3. Los sujetos inseguros en su conjunto, comparados con los seguros, obtuvieron puntuaciones tres escalas de inseguridad y significativamente inferiores en la escala de seguridad, tal y como refiere la teoría del apego.


Por otra parte, se obtuvieron diferencias estadísticamente significativas en las puntuaciones promedio que los cuatro grupos de apego evaluados con el CR dieron en las 4 escalas de nuestro cuestionario (tabla 3).

Las diferencias obtenidas fueron acordes con la teoría del apego. Los grupos temeroso y preocupado obtuvieron puntuaciones significativamente superiores en baja autoestima (escala 1) comparados con los grupos seguro y alejado y en hostilidad y celotipia (escala 2) comparados con los grupos seguros. En lo que respecta a la escala 3 (expresión de sentimientos y comodidad con las relaciones), el grupo seguro obtuvo puntuaciones significativamente superiores comparado con los grupos huidizos (temerosos y alejados), mientras que el grupo preocupado puntuó significativamente más alto en expresividad que el temeroso. Por último, respecto a la autosuficiencia (escala 4) los sujetos huidizos alejados puntuaron significativamente más alto que el resto de estilos afectivos. El huidizo temeroso se diferenció también significativamente del apego seguro.

Análisis de cluster

Las cuatro escalas del “Cuestionario de Apego Adulto” representan dimensiones o continuos en los que los sujetos pueden puntuar en distintos grados. Para establecer tipologías de sujetos a partir de la combinación de las puntuaciones en las escalas, se realizaron análisis de conglomerados de k medias. El uso de este procedimiento requiere que se especifique previamente el número de conglomerados según criterios teóricos. Teniendo en cuenta las tipologías clásicas en los estudios sobre evaluación de apego adulto, se seleccionaron las agrupaciones de dos y cuatro clusters. Con estos dos análisis se pretende averiguar, por un lado, si el “Cuestionario de Apego Adulto” clasifica a los sujetos en seguros e inseguros (cluster de dos conglomerados) y, por otro lado, si discrimina los tres tipos de inseguridad (cluster de cuatro conglomerados). En la solución de dos clusters, el cluster 1 agrupó a sujetos que puntuaron alto o moderado/alto en las tres escalas que evalúan aspectos de inseguridad afectiva (factor 1, 2 y 4) y bajo/moderado en la escala relacionada con la seguridad emocional (factor 3). Por el contrario, el cluster 2 agrupó a sujetos que puntuaron bajo en las escalas relacionadas con la inseguridad y alto en la escala de seguridad. Estos resultados confirman que nuestro cuestionario evalúa la dimensión seguridad e inseguridad del apego. Un 53,26% de los participantes fueron clasificados como seguros y el restante 46,74% como inseguros (tabla 4).

En el análisis de cuatro clusters, el cluster 1 agrupó a sujetos con altas o muy altas puntuaciones en las escalas 1, 2 y 4 y bajas en la escala 3. Estas características definen un perfil de apego “temeroso hostil”. El cluster 2 agrupó a sujetos que obtuvieron puntuaciones muy elevadas en la escala 1 y moderadas en el resto, ajustándose a la tipología de apego “preocupado”. El cluster 3 agrupó a los sujetos con las más altas puntuaciones en expresividad emocional y comodidad con las relaciones (escala 3) y las más bajas en el resto. Este perfil se ajusta al sujeto con apego “seguro”. Por último, el cluster 4 agrupó a los sujetos con elevadas puntuaciones en la escala 4 (“autosuficiencia emocional e incomodidad con la intimidad”) y bajas-moderadas en el resto. Este perfil se corresponde con un apego “alejado”. Un 29,66% de los participantes fueron clasificados como alejados, un 28,54% como seguros, un 26,07% como preocupados y el 15,73% como temerosos hostiles (tabla 5).

Análisis descriptivo

La tabla 6 presenta los baremos que permiten la interpretación de los resultados obtenidos por un sujeto y los estadísticos descriptivos de las 4 escalas del cuestionario.

 

Conclusiones

Los resultados obtenidos muestran la existencia de cuatro factores. El primero, agrupa las características de necesidad de aprobación, autoconcepto negativo, preocupación por las relaciones, dependencia, miedo al rechazo y problemas de inhibición conductual y emocional. El segundo, resolución hostil de conflicto, rencor y posesividad, es un factor que describe ira hacia los demás, resentimiento, facilidad a la hora de enfadarse, posesividad y celos. El tercer factor, denominado expresividad emocional y comodidad con la intimidad, evalúa sociabilidad, facilidad para expresar emociones y confianza en los demás a la hora de expresar y solucionar los problemas interpersonales. Por último, el factor autosuficiencia emocional e incomodidad con la intimidad, se centra en el menosprecio de las relaciones íntimas, en la dificultad para comprometerse y en la sobrevaloración de la independencia personal. El estudio de las propiedades psicométricas resultó satisfactorio, tanto en lo que respecta al análisis de fiabilidad de las escalas como a la validez de constructo del instrumento. La varianza total explicada fue del 40%. Los 4 factores obtenidos representan dimensiones donde los sujetos se sitúan en un continuo, ofreciendo una visión más precisa del apego que la clasificación categórica, tal y como ha sido argumentado en investigaciones anteriores (Crowell et al, 1999; Fraley y Waller, 1998; Shaver et al, 2000). No obstante, en lo que respecta a cuestiones de investigación, comunicación de resultados, comparaciones de grupos, etc., las categorías resultan altamente eficaces. Por ello, realizamos un análisis cluster con el objetivo de obtener agrupaciones que permitan agilizar las investigaciones, obtener medidas que combinen las distintas dimensiones así como avanzar en las características atribuidas a los distintos estilos de apego. En concreto, la agrupación de estos factores en categorías ha revelado la existencia de cuatro tipos de apego coincidentes con lo señalado en investigaciones anteriores. Nuestros resultados coinciden ampliamente en lo que respecta a los estilos seguro, preocupado y huidizo alejado, pero muestran ciertas diferencias en lo que respecta al estilo huidizo temeroso. El estilo seguro aparece como un sujeto sociable, con facilidad para expresar sentimientos y con unas estrategias de resolución de conflicto bilaterales, obteniendo la máxima puntuación en el factor seguridad y la mínima en los tres factores restantes de inseguridad. El estilo preocupado aparece definido, principalmente, por baja autoestima, necesidad de aprobación y miedo al rechazo, expresividad emocional y comodidad con las relaciones. Nuestros resultados no confirman nuestra hipótesis inicial sobre la posibilidad de que este estilo muestre hostilidad hacia los demás. El estilo alejado se caracteriza, principalmente, por una elevada necesidad de individualidad, priorizando su autosuficiencia al establecimiento de lazos afectivos. Es un sujeto que rehuye el compromiso emocional pero que no presenta problemas de autoestima o inseguridad. El patrón temeroso hostil se caracteriza por enfado, hostilidad, rencor y posesividad quizá debido a ira encubierta y conflictos no resueltos hacia sus figuras de apego. Además, se caracteriza por baja autoestima, necesidad de aprobación, miedo al rechazo y alta autosuficiencia emocional. Es por tanto, un sujeto que manifiesta conductas típicas de los estilos alejado y preocupado, perfil similar al estilo resistente/evitativo o AC definido por Crittenden en la etapa infantil (Crittenden, 1985). Diversas investigaciones informan que los sujetos con apegos preocupado y temeroso muestran mayor frecuencia de conductas violentas dentro de la relación de pareja (Bookwala y Zdaniuk, 1998; Dutton, Sanders, Starzowski y Bartholomew, 1994). No obstante, en nuestros resultados, el estilo preocupado no se caracteriza por este aspecto si bien consideramos que es posible un estilo preocupado con hostilidad. El patrón de apego hostil sólo había sido hallado en estudios con muestras clínicas donde se evaluaban las dimensiones dependencia y enfado (Sperling, Berman y Fagen, 1992). No obstante, recientemente, Gallo, Smith y Ruiz (2003) sugieren la existencia de una dimensión ansiedad/ evitación asociada a un estilo interpersonal hostil-sumiso y Lyons- Ruth, Yellin, Melnick, y Atwood (2005) informan de la existencia de un tipo de desorganización caracterizada por un modelo mental de hostilidad/indefensión en la relación con los demás. Este modelo afecta a la interacción padre-hijo y se relaciona con la desorganización infantil. En resumen, la hostilidad podría considerarse una característica de aquellos apegos con elevada ansiedad ya que, tal como apuntan Birnbaum, Orr, Mikulincer y Florian (1997), estos sujetos adoptan estrategias de resolución de conflictos centradas en la emoción lo que agrava aún más su estado de ansiedad. Creemos que el hecho de que en nuestra muestra aparezca un factor de hostilidad, rencor y celos y un perfil afectivo en esta línea, pueda deberse a la mayor aceptación de expresión de emociones existente en la población hispana. Cuando se ha evaluado el apego en otras culturas, no ha aparecido la hostilidad y los celos de una manera tan marcada, quizá debido a una mayor presión social hacia el autocontrol emocional. Por otro lado, el elevado porcentaje de sujetos alejados (29,66%), podría justificarse atendiendo a los modelos de socialización actuales, donde existe una sobrevalorización de la individualidad y la autosuficiencia frente al establecimiento de relaciones íntimas. Opinamos, por tanto, que sujetos seguros podrían confundirse bajo la descripción afectiva del estilo huidizo alejado debido a que su característica de autonomía puede llevarles a puntuar elevado en autosuficiencia. Creemos que la investigación necesita avanzar en su capacidad para apresar nuevas características del sujeto huidizo alejado, entre las que destacamos: un excesivo autocontrol emocional, una visión extremadamente objetiva y racional ante distintas situaciones de activación emocional y una elevada capacidad para, a través de la argumentación, manejar a las personas de su entorno.

 

Referencias

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Fecha de Recepción: 22-05-2006

Fecha de Aceptación: 26-03-2008