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Farmacia Hospitalaria

versión On-line ISSN 2171-8695versión impresa ISSN 1130-6343

Farm Hosp. vol.42 no.5 Toledo sep./oct. 2018

http://dx.doi.org/10.7399/fh.11124 

EDITORIALES

Farmacia hospitalaria y Medicina Intensiva: una alianza necesaria

María Cruz Martín-Delgado1  , Miguel Ángel Calleja-Hernández2 

1President of Spanish Society of Intensive and Critical Medicine and Coronary Units (SEMICYUC). Critical Care Unit, Hospital Universitario de Torrejón, Torrejón de Ardoz, Madrid, Spain.

2President of the Spanish Society of Hospital Pharmacy (SEFH). Hospital Pharmacy Unit, Hospital Universitario Virgen Macarena, Seville, Spain.

La Medicina Intensiva constituye uno de los principales componentes de los sistemas sanitarios modernos. Su objetivo es ofrecer a los enfermos críticos una atención sanitaria ajustada a sus necesidades, de calidad y de la manera más segura posible, garantizando que sea adecuada, sostenible, ética y respetuosa con su autonomía1.

La farmacoterapia en pacientes críticos es compleja, caracterizada por la polimedicación, fármacos de alto riesgo y de administración intravenosa con frecuentes modificaciones. Además, los cambios en los volúmenes de distribución condicionan la farmacocinética y la farmacodinamia. Por ello, y dada la gravedad y complejidad del paciente crítico, el riesgo de sufrir daños por eventos adversos y errores de medicación es mayor2. Cabe destacar, el estudio multicéntrico SYREC “Seguridad y riesgo en el enfermo crítico” desarrollado en España, en el que la probabilidad de sufrir al menos un incidente relacionado con la seguridad solamente por estar ingresado en un Servicio de Medicina Intensiva (SMI) fue del 62%, siendo los más frecuentes aquellos relacionados con la medicación. El 90% de todos los incidentes fueron clasificados como evitables o posiblemente evitables3. Además, en un análisis post hoc, se observó que el riesgo de sufrir un error de medicación por ingresar en un SMI es del 22% (IQR: 8%, 50%). Según concluye dicho estudio, un 16% de los errores de medicación causan daño al paciente, siendo un 82% evitables4.

En el marco de las múltiples iniciativas institucionales para la promoción de la seguridad del paciente, la Declaración de Viena, a la que se han adherido numerosas sociedades científicas, adquiere el compromiso de los profesionales del enfermo crítico en la mejora de la calidad y seguridad de la asistencia5. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto en marcha en el año 2017 el tercer reto por la Seguridad del Paciente, La Medicación Segura, cuyo objetivo es reducir los daños graves evitables relacionados con los eventos adversos por la medicación en un 50% en los próximos 5 años6.

Existe una fuerte evidencia que apoya un enfoque multidisciplinar en los SMI para lograr una atención de calidad. En este sentido, la revisión de Donovan et al. subraya la importancia de cada profesional que pueden integrar un equipo de un SMI7.

Según la Society of Critical Care Medicine (SCCM), la atención ideal al paciente crítico incluye un equipo multidisciplinar, recomendando la integración del farmacéutico (grado de recomendación C)8. Diferentes estudios muestran los beneficios de la presencia de un farmacéutico en los SMI, en cuanto a disminución de errores de prescripción y de eventos adversos9,10, reducción de la estancia hospitalaria, reducción de los costes relacionados con fármacos (menor consumo de anestésicos y antimicrobianos)11, detección de errores relacionados con la medicación y resolución de consultas planteadas por enfermeros y médicos1. En nuestro país existen experiencias que han demostrado que la presencia del farmacéutico en los SMI permite detectar áreas de mejora y establecer protocolos para garantizar la seguridad del paciente y la efectividad de los tratamientos farmacológicos, con una alta tasa de aceptación de estas intervenciones por parte del resto de profesionales de intensivos12. Sin embargo, a pesar de la evidencia que apoya la presencia de un farmacéutico en los SMI, la realidad es que en España la figura del farmacéutico en estos servicios está poco instaurada.

Un estudio internacional basado en una encuesta para describir las actividades realizadas por los farmacéuticos en los SMI, concluye que el farmacéutico participa en una amplia variedad de actividades: más de la mitad de los farmacéuticos participaban en los pases de visita médicos y un pequeño porcentaje estaba implicado en la preparación de mezclas intravenosas y nutrición parenteral13. El documento de posicionamiento elaborado conjuntamente por la SCCM y el American College of Clinical Pharmacy, cuyo objetivo es definir el ámbito de actuación de los farmacéuticos en los SMI, recoge las actividades que pueden o deben ser desarrolladas por estos14 y sus responsabilidades5:

- Validación de prescripciones (indicación, dosis, vía, presentación farmacéutica, interacciones fármaco-fármaco y fármaco-alimento, alergias, etc.) maximizando el coste-efectividad, revisión del historial farmacoterapéutico y entrevista a pacientes y familiares/cuidadores para obtener la información más precisa posible.

- Detección, evaluación y notificación de efectos adversos.

- Manejo del soporte nutricional parenteral y enteral.

- Monitorización de fármacos para optimizar la terapia.

- Información científico-técnica de medicamentos, sobre compatibilidades y estabilidades.

- Desarrollo e implementación de protocolos y guías relacionadas con medicación.

- Educación farmacoterapéutica a otros miembros del equipo.

- Colaboración con médicos y enfermeros en proyectos de investigación.

- Minimización de costes relacionados con la medicación. Recientemente se ha publicado una Guía de Práctica Clínica sobre el uso seguro de la medicación en los SMI15. Estas guías revisan las estrategias que mejoran la seguridad en todo el proceso de la medicación (prescripción, distribución, administración y monitorización) y las futuras áreas de investigación en el ámbito del enfermo crítico. El uso seguro de la medicación, con el objetivo de reducir los eventos adversos evitables, requiere de una estrategia multimodal, en la que la figura del farmacéutico integrado en el equipo multidisciplinar aporta valor añadido. Por ello, son necesarias estrategias colaborativas donde las diferentes disciplinas y especialidades trabajen en equipo de forma proactiva identificando los riesgos de la atención sanitaria y ofreciendo los mejores cuidados a los pacientes.

En este contexto se ha firmado un Convenio de Colaboración entre la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), que servirá de marco para el desarrollo de proyectos comunes. Dicho acuerdo establece escenarios de colaboración en los campos formativo e investigador, en los procesos de garantía de calidad profesional, así como en el ámbito asistencial. Esta colaboración permitirá contribuir al uso seguro del medicamento en el enfermo crítico, establecer recomendaciones y guías de práctica clínica, profundizar en la epidemiología de los errores y eventos adversos relacionados con la medicación, desarrollar proyectos sobre farmacogenética, farmacodinámica y farmacoeconomía y fomentar competencias específicas mediante la formación continuada.

Bibliography

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Recibido: 17 de Julio de 2018; Aprobado: 02 de Agosto de 2018

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