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Medifam

versión impresa ISSN 1131-5768

Medifam v.12 n.9 Madrid oct.-nov. 2002

 

CARTAS AL DIRECTOR

Presentación de un nuevo caso de enfermedad de Mondor

 

Sr. Director: 

A propósito del artículo publicado en su revista sobre la enfermedad de Mondor1 queremos presentar el caso de una paciente que acudió a nuestra consulta de Atención Primaria y que fue diagnosticada de dicha enfermedad. 

Ésta es una rara entidad caracterizada por una tromboflebitis de las venas superficiales toracoepigástricas y de la pared anterolateral del tórax. 

Desde el primer caso diagnosticado por Fagge en 1869 se han descrito unos 500 casos en el mundo, siendo las series más amplias la de Catania con 63 casos2, y la de Hou con 64 casos3

Presentamos el caso de una mujer marroquí de 45 años que acude a nuestra consulta de Atención Primaria porque desde hace dos semanas nota un bulto en región submamaria izquierda. A la exploración se aprecia un cordón varicoso de aproximadamente 10 cm de largo palpable que se extiende verticalmente por debajo del pecho, es ligeramente doloroso a la palpación, con escasa reacción inflamatoria (Fig. 1). El resto de la exploración es normal, se encuentra con buen estado general, afebril y sin ningún síntoma a destacar. No lo relaciona con ningún traumatismo, ejercicio intenso, ni ha sido operada. En una analítica de rutina no presentaba ninguna alteración; hacía ocho meses se había practicado una mamografía que resultó normal. En sus antecentes persona les destaca hipermenorrea sin tratamiento y obesidad. En controles posteriores la lesión ha ido cediendo con tratamiento sintomático. 

 



La enfermedad de Mondor es más frecuente en mujeres que en hombres (3:1), presentando una media de edad de 45 años. Se produce una afectación de las venas toracoepigástricas situadas en la línea axilar anterior, más raramente se afectan las venas torácicas laterales, en el margen del músculo pectoral mayor. También se puede afectar la parte medial y superior de la mama, lo que puede llegar a confundirlo con patología mamaria. Es mayoritariamente unilateral, aunque se han descrito algunos casos de afectación bilateral. Se ha descrito el mismo hallazgo en otras localizaciones anatómicas: axila, en ocasiones acompañando a ganglios axilares metastásicos, ingle, región cervical posterior, fosa antecubital y pene. 

Los síntomas que produce son básicamente locales, no está acompañado de fiebre u otros síntomas generales. Éstos son la presencia de un cordón palpable, a veces con un ligero eritema, y dolor en esta región, acompañado de ligera hipersensibilidad y retracción de piel. En todos los casos hallados en la literatura la enfermedad revierte espontáneamente en 6-8 semanas, sin dejar secuelas, aunque puede recidivar. 

Se han realizado estudios mamográficos, ultrasonidos y biopsia de la lesión. 

Los hallazgos principales en la mamografía4 son la presencia de una densidad tubular dilatada superficial correspondiente a la masa palpable; si no se conoce esta enfermedad, este hallazgo puede ser confundido con patología mamaria e indicaría la biopsia. Hyunt5 considera que la presencia de un conducto dilatado no situado por debajo de la areola mamaria y/o la presencia de microcalcificaciones sospechosas indicarían la biopsia en esta en fermedad por su posible relación con el cáncer de mama. 

En los ultrasonidos6 los hallazgos principales son la presencia de una estructura tubular hipoecoica dilatada y arrosariada, a veces se ve la presencia de un trombo intraluminal hiperecogénico y en el Doppler no se aprecia flujo. 

En la biopsia7 se aprecia obliteración, proliferación fibrosa, recanalización de la vena y aumento del grosor de la pared. Afecta tanto a arterias, venas, como a vasos linfáticos. 

La etiología de la enfermedad no se conoce2, aunque se ha relacionado con ejercicio físico intenso, drogas intravenosas de abuso, traumas locales, como un caso asociado a mordedura humana8, cirugías locales, procesos inflamatorios y con el cáncer de mama. No parece asociarse a otras anomalías vasculares o a estados de hipercoagulabilidad7

El tratamiento es sintomático, y se basa en analgésicos convencionales para el dolor, aplicación de calor local, reposo y en algunos casos soporte mamario. En algunas ocasiones se ha procedido a la extirpación de la vena trombosada con resolución del cuadro. No están indicados ni antiagregación ni anticoagulación, ya que no se han encontrado alteraciones de estas características en estos pacientes ni se han descrito casos de embolización, aunque se ha descrito un caso relacionado con déficit hereditario de proteína C reactiva y anticuerpos anticardiolipina9

En un principio el diagnóstico es clínico, no está indicado hacer biopsia ni la práctica de técnicas invasivas, ya que en las series más amplias estudiadas no se asocia a enfermedades graves, aunque sí se han descrito en una serie2 un 12% de casos en los que se asociaba a cáncer de mama, por lo que si nos encontramos ante un paciente con algún factor de riesgo para cáncer de mama podría estar indicado hacer un estudio mamográfico o incluso biopsia. Otros estudios realizados en estos pacientes: hemograma, bioquímica, análisis de orina y marcadores tumorales son negativos si no se asocia a ninguna otra enfermedad. 

Aunque es una enfermedad muy rara es posible que el número real de casos sea mayor, siendo infradiagnosticada por desconocimiento o porque al ser poco sintomática no se acuda al médico. En un estudio realizado por Kikano8, se revisaron 750 mujeres que acudieron por alguna queja relacionada con las mamas, después de un año de seguimiento 6 presentaron lesiones compatibles con enfermedad de Mondor. 

Es recomendable el adecuado conocimiento de esta enfermedad por su asociación ocasional con el cáncer de mama, porque es una entidad susceptible de ser diagnosticada y tratada desde Atención Primaria, y porque con su correcto manejo se puede evitar la realización de pruebas innecesarias.

AGRADECIMIENTOS 

A José Manuel Segovia Bollo por su excelente colaboración fotográfica.

J. Rodríguez Aguirregabiria, A. Rodríguez Blanco, J. Morera Montes*

Residentes de MFyC. *Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud V Centenario. Área 5. Madrid 

 

BIBLIOGRAFÍA 

1. González Romero EA, Falcón Morales F. Enfermedad de Mondor. A propósito de un caso. MEDIFAM 2002; 12: 352-3. 

2. Catania S, Zurrida S, Veronesi P, Galimberti V, Bono A, Pluchinotta A. Mondor´s disease and breast cancer. Cancer 1992; 69: 2267-70. 

3. Hou MF, Huang CJ, Huang YS. Mondor´s disease in the breast [in chinesse]. Kao Hsiung, I Hsueh Ko Hsueh Tsa Chih 1999; 15: 632-9. 

4. Shetty MK, Watson AB. Mondor´s disease of the breast: sonographic and mammographic findings. Am J Roentgenol 2001; 177 (4): 893-6. 

5. Hyunh PT, Parellada AJ, Shaw de Paredas E. Dilated duct pattern at mammography. Radiology 1997; 294: 137-41. 

6. González P, Horvath E, Pinochet M, Uchida M, Wenzel H. Contribución del ultrasonido Doppler color al diagnóstico de la enfermedad de Mondor. Rev Chil Radiol 2001; 7: 5-7. 

7. Mayor M, Buron I, de Mora JC, Lázaro TE, Hernández-Cano N, Rubio FA, Casado M. Mondor's disease. Int J Dermatol 2000; 39 (12): 922-5. 

8. Kikano GE, Victor MC, Jhon AS. Superficial thrombophlebitis of the anterior chest wall (Mondor´s disease). J Fam Pract 1991; 33 (6): 643-4.

9. Werter JP, Kuenen BC, Meuwissen OS, de Matt CE. Mondor´s disease as first thrombotic event in hereditary protein C deficiency and anticardiolipin antibodies. Neth J Med 1997; 50: 85-7.