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Psychosocial Intervention

versión On-line ISSN 2173-4712versión impresa ISSN 1132-0559

Psychosocial Intervention vol.22 no.1 Madrid abr. 2013

http://dx.doi.org/10.5093/in2013a9 

ASPECTOS METODOLÓGICOS / METHODOLOGICAL ISSUES

 

Consejos prácticos para escribir un artículo cualitativo publicable en Psicología

Tips for writing a publishable qualitative article in Psychology

 

 

Cristian Suárez Relinque, Gonzalo del Moral Arroyo y Manuel Tomás González Fernández

Departamento de Educación y Psicología Social, Universidad Pablo Olavide, España

Este estudio ha sido elaborado en el marco del proyecto de investigación PSI2012-33464 "La violencia escolar, de pareja y filio-parental en la adolescencia desde la perspectiva ecológica", subvencionado por el Ministerio de Economía y Competitividad de España.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

La explotación y difusión de los datos de las investigaciones cualitativas o mixtas en el área de psicología y otras disciplinas se ven frecuentemente limitadas por la dificultad de sistematizar la información obtenida en forma de documentos científicos. En este artículo se exponen algunos consejos y recomendaciones para poder organizar la información cualitativa y redactar con rigor un artículo científico. Se presentan los criterios relacionados con la calidad, las normas de publicación y la organización específica de los distintos contenidos con el objetivo de ofrecer un esquema que pueda servir de referencia a otros investigadores para publicar sus trabajos.

Palabras clave: Investigación cualitativa. Artículo científico. Método. Validez


ABSTRACT

Exploitation and dissemination of qualitative or mixed research data in the area of Psychology and other disciplines are frequently limited by the difficulty of systematizing the information obtained in the form of scientific papers. This article offers some suggestions and tips about how to organize qualitative information and write a scientific paper rigorously. Criteria related to quality standards, submission rules and the specific organization of different contents are presented in order to provide a framework that can serve as reference for other researchers to publish their own work.

Keywords: Qualitative research. Scientific article. Method. Validity


 

 

La investigación cualitativa se utiliza en estudios piloto, para ilustrar los resultados de análisis estadísticos, en estudios mixtos cuantitativo-cualitativos, así como en proyectos de investigación exclusivamente cualitativos (Denzin y Lincoln, 1998). Sin embargo, a la hora de escribir artículos científicos, la falta de un criterio ampliamente compartido que ilustre cómo exponer de forma sistematizada la información genera, por una parte, una multiplicidad de formas de difundir los resultados derivados de la investigación cualitativa y, por otra, que los trabajos ofrezcan en ocasiones un aspecto disgregado y poco uniforme. Ello genera que, a menudo, los críticos con estas orientaciones las acusen de poseer un carácter esotérico, difuso o escasamente fundamentado. Estamos de acuerdo con Strauss y Corbin (1998) respecto a la importancia de la flexibilidad, la creatividad y la confianza en uno mismo, pero también lo estamos con la sistematización, la replicabilidad y la validez dentro de los márgenes definidos por las características de las metodologías cualitativas. De hecho, en el apartado correspondiente a la escritura de artículos para publicación, de su obra "Bases de la investigación cualitativa", Strauss y Corbin (1998) apuntan un conjunto de consejos generales sobre cómo enfocar la exposición de resultados, centrados en a quién va dirigido, en qué revista se va a presentar o a la elección y delimitación del tema para el artículo, pero se echa en falta una mayor sistematización en este proceso. Algo que, en cambio, no ocurre con el apartado de metodología, que sí es detallado paso a paso.

Probablemente la frecuente demanda por parte de investigadores jóvenes que necesitan de un modelo de referencia y la dificultad de encontrar documentos sistemáticos, concretos y pragmáticos, sea el motivo principal que nos ha llevado a plantearnos la realización de este trabajo. Se trata de un tema especialmente importante ya que, como afirman Stenius, Mäkelä, Miovsky y Gabrhelik (2008), a pesar de que haya un interés creciente en la investigación cualitativa, no todas las revistas científicas publican estudios de este tipo debido, entre otras razones, a la escasez de referees que sean expertos en metodologías cualitativas. Esta situación genera que muchos de los artículos sean evaluados bajo el prisma de la investigación cuantitativa, con el riesgo de que entren en estos procesos los prejuicios hacia los hallazgos cualitativos y sus estrategias metodológicas. Es por esto que los autores recomiendan ser especialmente cuidadosos y claros en la escritura de los artículos de corte cualitativo (Martín, 1998).

El objetivo de este trabajo es, en consecuencia, sistematizar algunos de los planteamientos que distintos autores de referencia en el campo de la investigación cualitativa han realizado a lo largo de las últimas décadas y de los que se pueden deducir recomendaciones útiles para facilitar la escritura de artículos científicos que utilicen metodología cualitativa. No nos centraremos en este trabajo en una presentación exhaustiva de las distintas epistemologías cualitativas, ni en las metodologías, técnicas, etc. (para el lector interesado en estas materias animamos a consultar Denzin y Lincoln, 2005; Ruiz Olabuénaga, 2003; Valles, 1997) sino en desarrollar los aspectos generales a tener en cuenta a la hora de escribir un artículo científico en el que se presenten los principales aspectos de cualquier investigación cualitativa.

Siguiendo esos criterios, en primer lugar presentaremos algunas recomendaciones generales para, en un segundo apartado, ir desarrollando los aspectos relativos a los distintos epígrafes y subepígrafes que conformarían la estructura general de un artículo cualitativo.

 

Criterios generales de validez de la investigación cualitativa y retos para su difusión en revistas científicas

Stenius et al. (2008) proponen tres criterios que deben cumplir los trabajos científicos derivados de una investigación cualitativa: 1) significatividad de los datos, contextualización social y cultural de los mismos, 2) suficiencia de los datos y alcance del análisis y 3) transparencia y replicabilidad del análisis.

En el primer caso el autor debe ser capaz de argumentar por qué esos datos merecen ser tenidos en cuenta, para lo que es muy importante justificar las condiciones en las que se han obtenido, definir muy bien la muestra y clarificar las condiciones sociales y culturales que demarcan el contexto de nuestros hallazgos.

En cuanto a la suficiencia de los datos y el alcance del análisis, los autores se plantean cuál debe ser el tamaño de la muestra investigada para poder garantizar que hemos alcanzado el punto de redundancia (Lincoln y Guba, 1985) o saturación (Strauss y Corbin, 1998), es decir, el punto a partir del cual los nuevos datos obtenidos resultan repetitivos y no aportan nueva información al ser analizados. Este problema no suele encontrarse en la investigación cuantitativa, en la que las decisiones tomadas en relación con la muestra y las formas de calcular previamente el tamaño muestral para poder hacer los análisis con garantías suelen estar regidas por criterios formales y principios estadísticos consistentes y ampliamente reconocidos.

En ese sentido, la ausencia explícita de fórmulas para calcular el tamaño muestral en las investigaciones cualitativas conlleva el riesgo de dos posibles formas extremas de actuación: por un lado, obtener muestras pequeñas, accesibles y demasiado homogéneas como para que los datos nos permitan conocer la heterogeneidad y variación de distintas propiedades de un fenómeno estudiado y, por otro lado, conseguir muestras demasiado grandes que proporcionan una cantidad de datos difícil de manejar o que enlazan hipótesis y nuevas preguntas que hacen que sea muy complicado seleccionar la información para poder presentarla finalmente en un artículo científico. Poner límites a nuestra investigación y definir puntos de saturación en temas concretos distinguiéndolos de nuevas vías a explorar es fundamental para preparar el material obtenido y analizado de cara a la posterior escritura de artículos científicos.

Pero quizás el aspecto más relevante y útil para la elaboración de textos científicos sea la tercera característica: la transparencia y replicabilidad del análisis. La transparencia para Stenius et al. (2008) significa que el lector dispone de la información suficiente para poder seguir el razonamiento y las decisiones tomadas en nuestra investigación. Como se ha visto en relación con la definición de la muestra, el menor grado de formalización y consistencia de las "reglas" relativas a la investigación cualitativa en el campo de las ciencias sociales y del comportamiento obliga, en cada caso, a un mayor ejercicio de reflexividad y transparencia en la definición del diseño de la investigación. De este modo, las reglas de codificación, clasificación, categorización e interpretación deben ser presentadas nítidamente para que cualquier investigador pueda alcanzar las mismas conclusiones o, en su caso, ponerlas en tela de juicio. Los autores proponen tres formas de mejorar la transparencia y la repetibilidad de los análisis cualitativos: 1) enumerar e indicar todos los datos, unidades o categorías en los que se ha basado la interpretación, es decir, identificar los elementos que nos han permitido describir o interpretar los datos del modo que lo hemos hecho (por ejemplo, escribiendo los fragmentos de transcripción donde hemos identificado una categoría), 2) explicitar los pasos del proceso de análisis e interpretación/descripción y 3) hacer visibles las reglas de decisión e interpretación, lo que permitirá comprender por qué hemos llegado a esos resultados y ayudará al investigador a sistematizar de algún modo la intuición, flexibilidad y creatividad utilizadas en el análisis. De hecho, Hammersley (1992) considera que uno de los criterios de calidad de un trabajo cualitativo es la cantidad de información sobre el proceso de investigación que se ofrece a los lectores a los que va dirigido.

Erlandson, Harris, Skipper y Allen (1993; en Valles, 1997) plantean, a su vez, tres criterios para evaluar la calidad de un trabajo cualitativo: la credibilidad, la transferibilidad y la fiabilidad. La credibilidad se relacionaría con la validez interna conseguida a través de distintos recursos técnicos que deberían quedar recogidos en el diseño del estudio: triangulación de datos, métodos e investigadores, triangulación con literatura científica preexistente, discusiones con colegas, consulta de documentación de diversos tipos para poder contextualizar los datos obtenidos, revisión de la información obtenida y los análisis realizados en distintas ocasiones y por distintas personas y uso de diario de campo o de investigación. La transferibilidad tendría que ver con la validez externa en estudios cuantitativos (se lograría a través del muestreo cualitativo que presentaremos en una sección posterior de este trabajo) y, finalmente, la fiabilidad haría referencia a la transparencia y replicabilidad comentados anteriormente (Taylor y Bogdan, 1987).

Con la finalidad de concretar los principios generales hasta ahora expuestos, en consonancia con la finalidad práctica de este texto, se han sintetizado en la siguiente tabla los principales criterios utilizados por referees a la hora de evaluar un artículo de investigación cualitativa, así como los motivos fundamentales por los que son rechazados los trabajos recibidos.

Como puede observarse en la tabla siguiente, un número importante de recomendaciones y criterios de evaluación hacen referencia a la redacción del apartado metodológico, exigiendo, a la vez, tanto profundidad como claridad expositiva en la elaboración de este apartado fundamental de los estudios cualitativos.

 

Propuesta de estructura de un artículo cualitativo

Krueger (1991; en Valles, 1997) distingue entre informes orales, escritos y mixtos y dentro de los escritos diferencia entre: escritos de datos directos, aquellos en los que se presentan brevemente los temas del estudio y a continuación se incluyen todos los fragmentos significativos que han proporcionado las personas entrevistadas sin elaboración descriptiva o interpretativa por parte del autor, escritos descriptivos, en los que se exponen los temas usando fragmentos de texto significativo para ejemplificar las descripciones que el autor plantea y, finalmente, escritos interpretativos, en los que las citas literales y fragmentos de texto significativos se acompañan de las interpretaciones del autor, con lo que se añade a la descripción un intento de buscar relaciones en la información obtenida más allá de la mera descripción.

 

Tabla 1

 

A continuación, presentaremos una propuesta de estructura general de escritura de un artículo científico cualitativo aplicable a los tres tipos de escritos sugeridos por Krueger (1991; en Valles, 1997). En ese sentido, en cuanto a los apartados principales que deberían aparecer en dicho artículo, sería recomendable, a nuestro entender, incluir los siguientes epígrafes: introducción, método, resultados, discusión, conclusiones e implicaciones para la práctica, dejando la organización de los subepígrafes a los intereses estratégicos del autor. Sin embargo, queremos recalcar que lo que planteamos debe ser entendido sobre todo como un intento clarificador y sistematizado de presentar los resultados obtenidos en una investigación cualitativa en publicaciones científicas de manera análoga a como se hace con cualquier trabajo que responda a otra orientación metodológica. No debe ser visto, en ningún caso, como un esquema rígido que pueda o deba seguirse en cualquier circunstancia. De hecho, el carácter definitivo de la estructura de nuestro artículo dependerá del diseño y la metodología utilizada, del tipo de datos obtenidos, de las normas de publicación de la revista o de nuestro estilo personal de organizar la información, con lo que el citado esquema debe ser entendido tan flexible y adaptable como el autor lo considere.

 

1. Introducción

En este apartado deben quedar reflejados al menos los siguientes elementos: los antecedentes teóricos y empíricos (cualitativos aunque también, en su caso, cuantitativos) sobre el tema investigado, la pregunta de investigación, la formulación de los objetivos, las principales variables o dimensiones del objeto y las hipótesis de nuestro estudio (si las hubiera). Asimismo, sobre todo en aquellas cuestiones que tengan trascendencia pública, puede resultar enriquecedor contextualizar la relevancia social del tema abordado.

En cuanto a la estrategia expositiva, Stenius et al. (2008) y Mayan (2001) aconsejan comenzar este apartado introductorio con el planteamiento del "propósito del estudio" o "pregunta de investigación" para que sea fácilmente identificable. Una posibilidad sería, por tanto, empezar directamente por el enunciado del objeto y la pregunta, para pasar a desarrollar la introducción en torno a ambos elementos, contextualizando el objeto de la investigación y la proposición de dicha pregunta en el campo teórico que se considere relevante.

Puede resultar oportuno aportar alguna información acerca del contexto institucional, normativo o social en el que se encuadra el objeto de la investigación que se expone en el artículo. Ello parece más relevante en estudios que comparan casos en contextos diferentes en los ámbitos aludidos, particularmente cuando la comparación se establece entre diferentes escenarios nacionales.

En el apartado introductorio también puede resultar útil incluir el contexto de la investigación, presentando la línea o proyecto más amplio al que pertenece el estudio desarrollado en el artículo científico. Asimismo, parece necesario que se destaque expresamente tanto cuál es la aportación original del trabajo que se presenta como su conexión con el conocimiento previo en el campo donde se ubica el estudio.

El objeto, los supuestos de partida y su relación con el conocimiento existente en el ámbito del estudio acabarían por acotarse en la definición de los objetivos, que podrían ubicarse al final del apartado introductorio.

Un caso particular lo pueden constituir aquellas investigaciones que se aproximen a un objeto de investigación sobre el que hay muy poca producción científica previa o las que son de carácter fundamentalmente inductivo. Esto podría conllevar la necesidad de flexibilizar el esquema propuesto anteriormente, si bien a menudo basta con adoptar determinadas estrategias de fundamentación teórica.

Que la investigación cualitativa tenga un carácter exploratorio es algo relativamente frecuente, lo cual la hace aproximarse a fenómenos poco conocidos sobre los que hay dificultad para investigar de forma cuantitativa o bien que, por el reducido número de casos, la expresión o el desarrollo de un evento, no se puedan estudiar más que por observación, entrevistas, etc. Lo más difícil es que ese fenómeno no tenga relación o similitud con ningún otro tópico investigado anteriormente o que esa relación no pueda ser planteada, al menos, a nivel lógico o teórico por el autor. La estrategia en estos casos puede ser la de considerar el marco teórico de los diferentes elementos que componen el objeto, más allá de su articulación lógica. La referencia a los hallazgos de conceptos relacionados o similares o la introducción teórica donde se recojan los pasos que siguió la investigación de ese concepto presuntamente relacionado desde sus orígenes con alguno de los elementos de la investigación (primeros acercamientos al objetivo de estudio, metodología utilizada, características de la muestra, etc.) pueden dar respaldo teórico al planteamiento de nuestra pregunta y objetivos de investigación.

Como se ha dicho anteriormente, en este apartado es necesario destacar la aportación de investigaciones cualitativas, cuando no se han realizado previamente en esa línea de investigación y resaltar la relevancia de los datos que pueden ser obtenidos con metodología cualitativa (por ejemplo, conocer las experiencias de los sujetos, sus emociones y vivencias). Para ello se pueden presentar datos cualitativos de otras revistas de reconocido interés y destacar la metodología utilizada o la relevancia de sus descubrimientos, ponerlos junto a otros hallazgos "cuantitativos" e incidir en la diferencia de metodologías (por ejemplo, diciendo: "como ya han demostrado los autores X empleando grupos de discusión y el autor Y utilizando metodología cuantitativa").

Por último es importante hacer referencia a aquellas investigaciones cualitativas previas que se hayan realizado sobre la misma temática, tanto en el mismo contexto cultural y social como en otros diferentes. Además resultará muy útil, para fundamentar nuestro propio estudio, destacar las muestras que otros trabajos de investigación extranjeros han empleado. Por ejemplo, si se describe un estudio relevante estadounidense que ha utilizado la Teoría Fundamentada (Strauss y Corbin, 1998), puede describirse la muestra de la siguiente forma: "un estudio que evaluó a 35 sujetos a través de grupos de discusión, etc.", para hacer ver que las muestras de ese tamaño seleccionadas en un contexto determinado pueden permitir obtener resultados de calidad y publicables. Del mismo modo se pueden utilizar los puntos fuertes de otros artículos en cualitativa ya publicados y contrastados antes que el nuestro: el método de análisis de datos, las características de su muestra, la relevancia de sus resultados, su aplicabilidad, los escenarios donde se desarrolló, etc.

 

2. Método

Este es un apartado cuyo contenido y planteamiento resultará de gran importancia a la hora de determinar si nuestro artículo podrá ser publicado en la revista que hemos elegido (Drisko, 2005). La elección de la muestra, la metodología utilizada para recoger y analizar los datos, la explicación clara del proceso de codificación, las formas previstas para evaluar la fiabilidad y validez de nuestros hallazgos y la posibilidad de replicar el estudio en condiciones similares marcarán el rumbo de esta sección.

Denzin y Lincoln (2005) afirman que el método de investigación debe ser claramente expresado: etnografía, teoría fundamentada o fenomenología (método), entrevistas semiestructuradas y/o grupos focales (técnica). Escribir que "se usó una aproximación cualitativa" no es adecuado, al igual que hacer referencia a un método que después no es aplicado sistemáticamente o no es explicado paso a paso. El método debe ser apropiado para responder a la pregunta de investigación. También debe describirse cualquier cambio en los aspectos proyectados de la investigación y diferenciar los aspectos emergentes útiles que se han integrado en el diseño final de aquellos otros aspectos que hayan podido surgir inesperadamente y que no han llegado a formar parte del diseño definitivo. Cualquier reflexión, beneficio o problema imprevisto debe ser documentado.

De la revisión de parte de la literatura cualitativa en el ámbito psicosocial, que nos ha servido de referencia para la elaboración de este texto (Del Moral, Suárez y Musitu, 2013), se desprende que en las publicaciones cualitativas se suelen encontrar los siguientes elementos de naturaleza metodológica: contexto de la investigación, diseño, descripción de la muestra y de los escenarios elegidos, procedimiento, técnicas de recogida y análisis de los datos y medidas encaminadas a exponer la fiabilidad y la validez del estudio.

En ese sentido, proponemos los siguientes contenidos para el apartado de método: diseño de investigación, descripción de la muestra y de los escenarios, procedimiento, estrategias de recogida y análisis de datos y, por último, medidas encaminadas a defender la fiabilidad y validez de la propuesta. A continuación desarrollaremos algunas ideas prácticas para elaborar cada epígrafe que esperamos sean de utilidad al lector para organizar su propio material.

2.1Diseño de investigación

Explicitar el diseño de la investigación en un artículo puede ayudar al revisor, en primera instancia y al lector después, a comprender la lógica del estudio y la "emergencia" típica de las investigaciones cualitativas.

La investigación con técnicas cualitativas está sometida a un proceso de desarrollo que en sus aspectos básicos no es diferente al de cualquier otro tipo de investigación de naturaleza cuantitativa (ver tabla 2). Dicho proceso se desenvuelve en cinco fases de trabajo: definición del problema, diseño de trabajo, recogida de datos, análisis de los datos y validación e informe (Ruiz-Olabuénaga e Ispizua, 1989). Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre un diseño tradicional cuantitativo y uno cualitativo: este último no se proyecta completamente al inicio de la investigación sino que va emergiendo paralelamente a la recogida de los datos, por lo que es más abierto y flexible y tiene un carácter marcadamente emergente (Erlandson et al., 1993; en Valles, 1997; Glaser, 1992). Whyte (1955) advirtió que si el campo de estudio previo al planteamiento de nuestra pregunta de investigación está suficientemente sistematizado nuestro planteamiento, aún siendo cualitativo, debería tender también a la organización y sistematización en mayor medida que cuando se exploran áreas de conocimientos "imberbes", lo que se conoce como diseño proyectado o estructurado (Valles, 1997). Por otro lado, Glaser (1992) defiende que, en cualquier caso, enfatizar excesivamente las reglas y procedimientos en la investigación cualitativa significará verificar teoría más que generarla. En lo que sí parecen estar de acuerdo los autores es en dejar un espacio privilegiado a la flexibilidad y la posibilidad de introducir cambios no previstos en el diseño de una investigación cualitativa (Lincoln y Guba, 1985).

Para reflejar adecuadamente el carácter flexible y emergente que puede adoptar el diseño de investigación, y como consejo para escribir un artículo, puede ser de suma utilidad elaborar una tabla donde se recoja por escrito el diseño inicial de nuestra investigación y el diseño emergente (durante el estudio y al finalizar el mismo). En ella se explicará el proceso de toma de decisiones y será importante sobre todo para que podamos organizar los distintos subapartados, aunque no resultará imprescindible su inclusión en el artículo. A continuación proponemos un ejemplo para reflejar el carácter flexible que puede adoptar la escritura del diseño y la utilidad de manejar nosotros mismos este "resumen" de nuestra investigación y de los pasos seguidos en la misma (como ilustración puede consultarse también el estudio de Suárez, Del Moral, Musitu y Sánchez, 2013).

 

Tabla 3

 

Cada investigador planteará de un modo particular su diseño puesto que no existe un único modelo de referencia. Lo que sí debe perseguir la redacción del diseño es la credibilidad, transferibilidad y fiabilidad (Valles, 1997) que son tres de las características que permiten evaluar la validez de una investigación cualitativa como veremos más adelante.

También es importante describir en este apartado en qué consiste la técnica o técnicas elegidas (grupos de discusión, entrevistas en profundidad, observación, etc.) y justificar por qué esas técnicas son las más adecuadas a nuestros objetivos de investigación. La referencia a investigaciones previas sobre el tema es muy importante en este punto.

Como vemos, en el diseño se resumen aspectos relacionados con la totalidad de los subepígrafes del apartado de método, pudiendo incluir referencias acerca del planteamiento epistemológico desde el que se concibió ese diseño particular y que es previo al estudio en sí y situarlo en una línea de investigación y pensamiento concreta desarrollada en un periodo extenso de tiempo o en una tradición investigadora determinada, dando aún más sentido a las decisiones tomadas.

2.2 Descripción de la muestra y de los escenarios elegidos

Este es un aspecto que no suele pasar desapercibido en los artículos que utilizan métodos cualitativos. El muestreo utilizado en la investigación cualitativa suele ser intencional y exige al investigador que se coloque en la situación que mejor le permita recoger la información relevante para responder a la pregunta de investigación planteada (Andréu, 2001). En este caso, a diferencia de lo que ocurre en la investigación cuantitativa, el analista, para seleccionar las unidades de muestreo, no recurre al azar, ni utiliza cálculos o leyes de probabilidades, ni tampoco se apoya en programas informáticos de cálculo de tamaños muestrales, sino que selecciona de forma intencional aquellas unidades y dimensiones que le garanticen mejor la cantidad (saturación o estado en el que no hay más información novedosa sobre un tema) y la calidad (riqueza) de la información. Todo ello conlleva la necesidad de una notable transparencia respecto al proceso muestral, por lo que su descripción detallada adquiere mayor relevancia aún, si cabe, que en las investigaciones cuantitativas.

En los estudios cualitativos se acepta en principio que el número de unidades a seleccionar podrá, como a menudo ocurre, ser alterado a lo largo de la investigación, de manera que puedan, por un lado, seleccionarse unidades de muestreo no previstas inicialmente para mejorar la calidad y riqueza de la información y, por otro, pueda interrumpirse la selección de más unidades cuando se entienda que se ha llegado a un punto de saturación por la cantidad de información recogida (Glaser y Strauss, 1967), también conocido como punto de redundancia (Lincoln y Guba, 1985). No obstante, es necesario indicar que hay ocasiones en las que el tamaño muestral podrá estar totalmente planificado en el diseño inicial, como por ejemplo en estudios de casos o cuando las características de la muestra están muy definidas y cerradas (por ejemplo, entrevistar a todos los directores que han pasado por un centro educativo desde su apertura para evaluar la relación entre la cultura del centro y la violencia escolar a lo largo del tiempo).

En cualquier caso, resultará imprescindible exponer con claridad y de manera detallada las dimensiones o variables que definen cada uno de los perfiles incluidos en la muestra (por ejemplo la edad, el sexo, los estudios, el contexto personal y familiar, etc.). Puede ser útil la inclusión de una tabla con esa información básica.

En resumen, la muestra que elegimos para realizar un estudio cualitativo debe ser suficiente en términos de calidad y cantidad para poder cumplir los objetivos que nos proponemos. Si, por ejemplo, queremos conocer los sentimientos que experimentan las víctimas reactivas en función del género necesitaremos entrevistar u observar al menos a dos grupos: uno de chicos y otro de chicas. Pero si nuestro objetivo es conocer los sentimientos de las chicas víctimas de violencia escolar podríamos entrevistar sólo a chicas victimizadas. También se podrían organizar otros dos grupos paralelos con víctimas de bullying no reactivas para poder comparar sus sentimientos e incluso incluir dos grupos de discusión paralelos con chicos y chicas no victimizados para comparar a su vez los sentimientos de estos adolescentes y ver cuáles pueden ser los sentimientos asociados al momento evolutivo y cuáles a la experiencia de ser víctimas de violencia.

Como puede observarse, cada uno de estos planteamientos que se han puesto de ejemplo respecto a la muestra parten de una pregunta de investigación concreta y persigue unos objetivos determinados, relacionados pero no idénticos, que determinarán cómo se selecciona a los sujetos. Por tanto, como venimos argumentando, en este apartado del artículo será muy importante describir con detalle la muestra, sus principales características y los criterios de selección utilizados, pero siempre de forma coherente con los objetivos del estudio. Se deben responder a varias cuestiones fundamentales: ¿por qué hemos elegido exactamente esa muestra para responder a nuestra pregunta de investigación?, ¿es suficiente el tamaño muestral empleado?, ¿necesitamos una muestra control, de comparación?, ¿necesitamos seleccionar muestras de distintos lugares o solamente con las muestras de, por ejemplo, la localidad del caso de investigación es suficiente? No son preguntas fáciles de responder pero, sin embargo, en su respuesta está la clave de la aceptación del artículo. Mayan (2001) resume en dos preguntas básicas las cuestiones planteadas por un evaluador de proyectos respecto a este apartado del artículo: ¿está el investigador obteniendo la mejor y más apropiada muestra para responder a su pregunta de investigación? y ¿cómo está el investigador obteniendo acceso a las personas que quiere estudiar?

A la hora de contestar a estas preguntas será interesante que el investigador tenga presente los criterios fundamentales que rigen la selección muestral. Según Vallés (1997) serían los siguientes: elección de los contextos o escenarios, heterogeneidad de la muestra (para lograr variación en los datos), accesibilidad (disponibilidad y accesibilidad de la muestra), representatividad (se realiza un muestreo de incidentes, acontecimientos o sucesos y no de personas per se, buscando casos tipo que representen a la población que queremos estudiar) y, por último, tamaño muestral (ya que en los estudios cualitativos los tamaños muestrales no están preestablecidos de antemano, en el muestreo teórico la muestra está supeditada a la necesidad de información y no al número de personas).

Otro aspecto que puede resultar importante señalar son las maneras de obtener acceso a nuestros informantes, con el objeto de poder mostrar el carácter neutral de los canales o mediadores utilizados para ello.

Nos gustaría recalcar otro elemento fundamental a incluir en los textos cualitativos que se encuentra presente en un gran número de artículos de esta orientación provenientes del contexto anglosajón (Del Moral et al., 2013): los aspectos éticos de la investigación. Como señalan Miles y Huberman (2004), los beneficios al participar en una investigación deben ser siempre mas altos que los riesgos, que a su vez deben ser mínimos o deben evitarse. Consideramos como ejemplos de riesgos en la ética de nuestros estudios el uso indiscriminado de la información personal, no respetar la privacidad de las personas, entrevistar a menores sin el consentimiento paterno, obligar a perder clases o faltar al trabajo por participar en la investigación, etc. También la autora refleja la importancia de destacar los aspectos beneficiosos que la participación en la investigación puede conllevar para los propios sujetos. A veces esta información aparece recogida en un subepígrafe independiente, pero en la mayoría de los casos viene desarrollada en los subapartados de descripción de la muestra y los escenarios y/o en el del procedimiento. Tomemos la decisión que tomemos es imprescindible destacar el plan seguido en la investigación para informar y pedir permiso o consentimiento, así como el protocolo previsto para garantizar el tratamiento confidencial y anónimo de la información obtenida.

Para concluir este apartado, destaquemos la necesidad de ser muy cuidadosos a la hora de exponer los resultados de nuestra investigación al redactar el artículo y tener muy en cuenta la relación entre la pregunta de investigación y las características de la muestra.

2.3 Procedimiento

Tanto si optamos por crear un apartado independiente respecto al procedimiento como si no (incorporando en ese caso su descripción a los otros apartados del texto), debemos ser muy precisos y exhaustivos a la hora de redactar los aspectos procedimentales de nuestro estudio, que en definitiva reflejarán cómo se ha procedido a concretar empíricamente los aspectos hasta ahora expuestos. En el proceso de elaboración de una investigación cualitativa existen dos elementos clave a la hora de poder replicar el estudio: el procedimiento empírico seguido en la recogida de datos y el análisis de la información cualitativa obtenida. Mientras que en investigación cuantitativa, por su carácter formalizado, los análisis estadísticos son fielmente descritos y existe control suficiente sobre ellos como para poder ser utilizados siguiendo los mismos pasos en investigaciones posteriores sobre una misma cuestión, los análisis cualitativos tienen un marcado carácter estratégico y abierto, por lo que tienen un mayor peso para el investigador a la hora de elegir la forma de llevarlos a cabo y por tanto mayor probabilidad de que, a menos que se expliciten claramente los procesos desarrollados, unos mismos datos puedan dar lugar a resultados distintos. Como veremos más adelante, existen diversos modos de conseguir que los análisis realizados satisfagan los criterios de fiabilidad y validez requeridos por la ciencia.

Por tanto, debemos ser muy precisos con el procedimiento para evitar introducir elementos que perjudiquen nuestros hallazgos y lograr que nuestra pregunta de investigación pueda ser estudiada en otros contextos o con otras muestras y asegurar que otros investigadores puedan reproducir fielmente nuestros pasos. En la práctica, desarrollar de forma precisa el apartado de procedimiento implicaría reflejar los siguientes aspectos:

a) Los contactos con los informantes y escenarios: indicar las características o posición de la persona de contacto, número de contactos, protocolos seguidos, etc.

b) La forma de seleccionar los sujetos incluidos en la muestra. Debe especificarse cómo se ha obtenido la muestra ya que, por ejemplo, no es lo mismo elegirla nosotros que pedir al personal de un centro educativo que sean ellos quienes la seleccionen o hacer un grupo de discusión con una muestra que forma parte de un grupo ya establecido o con sujetos que no se conocían con anterioridad.

c) La aplicación de la técnica de recogida. Ya que las técnicas utilizadas han sido descritas con anterioridad, aquí se expondrían los elementos que reflejen cómo se han desarrollado estas, desde un punto de vista procedimental, en la investigación a la que se hace referencia. Las técnicas más frecuentemente usadas son entrevistas en profundidad, grupos de discusión, observación participante, notas de campo, análisis de documentos y/o diarios personales, etc. (Martín, 1997).

d) El proceso de recogida de datos. La información que debe especificarse en este punto es la relativa a solicitud de permisos, información o no previa a los participantes, entrevistadores, espacios, horarios, protocolos de entrevista u observación seguidos, materiales y dispositivos usados en la evaluación, incidencias que perjudicaron el proceso inicialmente planteado, cambios que se han producido tanto voluntarios como involuntarios, procesamiento posterior de la información, etc..

En definitiva, es muy importante dejar constancia lo más fielmente posible de los pasos que hemos dado para obtener los resultados que nos permitirán alcanzar los objetivos de la investigación. Si bien en un artículo en una revista científica no sería necesario detallar pormenorizadamente cada uno de los siguientes aspectos, incluir de un modo escueto alguna información básica respecto a los guiones utilizados en un grupo de discusión o las áreas generales que queremos indagar en una entrevista abierta, las imágenes usadas para elicitar los discursos de los sujetos, la persona con la que hemos contactado en el escenario de evaluación o indicar el género de los entrevistadores y su formación puede ayudar a otros o a nosotros mismos a plantear una investigación similar en contextos muy diferentes.

2.4 Estrategias de recogida y análisis de los datos

Para poder reflejar adecuadamente (dada su importancia dentro de los aspectos metodológicos) las estrategias de recogida y análisis de datos (fin último que responde a cómo hemos procesado y codificado, por qué hemos elegido esas categorías y no otras, etc.) debemos definir claramente las estrategias de investigación cualitativa por las que el investigador ha optado. Sin embargo, cuando se realiza un análisis de las diversas tipologías de modalidades de investigación cualitativa, la primera característica que llama la atención es la dificultad de encontrar una terminología compartida entre los distintos autores: estrategias, métodos, tradiciones, metodología, técnicas, prácticas de investigación, etc.

Ciertamente, no es fácil realizar una distinción clara entre perspectivas epistemológicas, teóricas y los métodos de investigación específicos, puesto que muchas orientaciones teóricas constituyen a su vez un modelo con pautas específicas para el desarrollo del trabajo empírico (Sandín, 2003). En la tabla 4 presentamos distintas clasificaciones de investigación cualitativa para ejemplificar la multiplicidad de formas de concebirla.

 

 

Como vemos en este apartado, cada orientación plantea un tipo de pregunta concreta, utilizando, para responderla, unas determinadas técnicas o instrumentos y analizando la información de una determinada manera. Por ello resulta necesario enmarcar la elección de una determinada estrategia metodológica y justificar la necesidad de un determinado procedimiento de análisis de la información en nuestro posicionamiento epistemológico de partida.

Como afirma Sandín (2003), en muchas ocasiones los investigadores se encuentran con dificultades a la hora de clasificar metodológicamente los estudios, pues éstos se hallan a medio camino entre la estrategia y el método. Cada vez más se desarrollan trabajos de investigación socioeducativos (descriptivos, evaluativos, etc.) que incluyen, por ejemplo, diversas entrevistas u observaciones en su diseño pero que no constituyen en sí mismos una "etnografía", un "estudio de casos" o una "evaluación participativa". Por eso, puede ser útil comenzar el apartado describiendo la aportación de las técnicas de recogida de información elegidas.

En este sentido, Mayan (2001) y Stenius et al. (2008) afirman que el artículo debe incluir una descripción muy detallada de las estrategias de recogida de datos. El investigador debe explicar cómo mediante esa estrategia se logra responder a la pregunta de investigación y encontrar la información deseada. En el caso de las entrevistas en profundidad y los grupos de discusión se recomienda incluir aquella información relevante respecto a los principales aspectos aportados por la aplicación de la técnica.

En segundo lugar, tras la descripción de las estrategias, escribiremos con detalle el proceso de análisis de datos seguido. No es el objetivo de este trabajo profundizar en el continuo de estrategias metodológicas existentes y sus procesos analíticos. Recomendamos al lector interesado en obtener una mayor información los trabajos de Kumar (1996), Lincoln y Guba (1985), Nagy Hesse-Biber (2010), Ruiz-Olabuénaga (2003), Strauss y Corbin (1998) o Taylor y Bogdan (1987).

2.5 Medidas encaminadas a la fiabilidad y la validez del estudio

Ya sea como un apartado independiente o como parte de la información incluida en el de diseño, es aconsejable indicar y describir brevemente en algún lugar del método las medidas que hemos utilizado para garantizar la validez interna y externa de nuestro estudio. Esto quiere decir que, siguiendo la clasificación de Thomas (2003), si por ejemplo hemos utilizado comprobaciones de coherencia, deberemos especificar si hemos pedido a otro codificador que lea las descripciones de las categorías y encuentre el texto que pertenece a las categorías. En caso de haber utilizado controles de credibilidad o de las partes interesadas deberíamos hacer referencia a las investigaciones anteriores sobre el mismo tema que hayamos consultado o a las personas con un interés específico en la investigación en cuestión (participantes, beneficiarios potenciales, entidades financiadoras, etc.) que hayan comentado las categorías o las interpretaciones hechas.

Debe matizarse que los controles de partes interesadas son diferentes de la triangulación, donde la coherencia de los datos de una fuente se contrasta con la de los datos de otras fuentes (Ruiz-Olabuénaga, 2003). Si se ha utilizado la triangulación como estrategia para garantizar la validez, debemos especificar el tipo de triangulación (entre datos, entre investigadores, entre teorías o entre metodologías) (Denzin y Lincoln, 1998) y las características de las fuentes utilizadas.

Por último, no debe olvidarse que habrá que especificar las fases del muestreo teórico si las hubiera o si no hubiese sido suficientemente detallado el proceso de selección muestral en el subapartado dedicado a explicar la muestra del estudio, ya que se relaciona sobre todo con la validez externa de nuestro estudio.

 

3. Resultados

En el apartado de resultados deberemos tener la destreza de responder a los objetivos de investigación planteados a través de los distintos productos empíricos obtenidos, así como ser capaces de seleccionar, organizar y redactar los principales hallazgos de nuestro trabajo.

Es muy útil empezar haciendo un esquema general acerca de las categorías que vamos a presentar y cuál es su relación. Es buena idea introducir un mapa o figura donde destaquen los segmentos de información que vamos a presentar (por ejemplo, categorías, códigos principales y relaciones en el caso de que existieran). La gran mayoría de los artículos revisados por Del Moral et al. (2013) utilizan un mapa conceptual al inicio del apartado para, a continuación, ir presentándolo por partes, redactando en este caso distintos subepígrafes donde ir explicando las categorías, subcategorías y relaciones presentadas en el mapa conceptual (teoría sustantiva).

Del mismo modo que los mapas pueden jugar un papel importante en el planteamiento general de los resultados, no son imprescindibles al presentar los distintos subapartados de resultados. Sí lo son las citas y fragmentos de la información que hemos obtenido y procesado que ejemplifique, refleje o refuerce la escritura o descripción realizada por el investigador. Stenius et al. (2008) recomiendan el uso de las citas directas pero sin abusar de las mismas, al igual que advierten sobre el uso inadecuado de las citas demasiado cortas.

La presentación de los resultados cualitativos suele responder, desde un punto de vista lógico, a alguna de las tres formas básicas de argumentación siguientes: descriptivas, explicativas e interpretativas. La presentación descriptiva de los resultados se limita únicamente a exponer la posición -a menudo discursiva- de los informantes (los informantes del tipo A sostienen tal cosa). La expresión explicativa establece relaciones lógicas entre los discursos o las prácticas con las características de los sujetos o grupos (los informantes del tipo A sostienen tal cosa porque tienen la característica X), incluyendo la comparación entre éstos. Las formas interpretativas se orientan a acumular evidencias (por ejemplo contradicciones e inconsistencias) que permitan aflorar la estructura profunda -por tanto no evidente ni abiertamente explícita- del significado de las prácticas o discursos sometidos a análisis.

En cualquier caso, en la presentación de resultados deben tenerse en cuenta los objetivos de la investigación. No es lo mismo describir que generar teorías y tampoco es lo mismo responder a por qué sucede un determinado fenómeno que describir los sentimientos que una persona vivencia en un determinado contexto. Si se está utilizando la "teoría fundamentada" el investigador debería ser capaz de presentar una teoría como resultado y no solamente como un conjunto de enunciados descriptivos. La teoría debe ser un producto de los análisis y no sólo una confirmación o ilustración de teorías anteriores (Glaser y Strauss, 1967).

Para finalizar, estamos de acuerdo con Ibáñez (1979) en que la información que hay que elaborar no está pensada de antemano y dependerá del arte del investigador, en su capacidad interpretativa, intuitiva y de dar sentido a la información que ha obtenido, y lograr que todo eso pueda sistematizarse y transmitirse nítidamente a los lectores en el apartado de resultados de un artículo. Quiere esto decir que dado el mismo sistema de categorías depurado y acordado entre analistas y analizando las mismas notas teóricas (o memos teóricas) dos personas pueden escribir dos apartados de resultados con matices diferentes, debido a estos aspectos relacionados con habilidades personales de cada investigador.

 

4. Discusión y conclusiones

Como en tantos otros aspectos, no hay ningún motivo que justifique que la estructura de la discusión en un artículo cualitativo no pueda seguir el mismo modelo usual de la investigación cuantitativa. Después de un breve resumen de la pregunta de investigación y la motivación para responderla se puede repetir en una frase el principal resultado del estudio (Stenius et al. 2008).

En este apartado podremos comprobar si nuestra intuición y creatividad a la hora de analizar los datos y escribir la teoría se ajustan al contexto de investigación preexistente, son hallazgos novedosos que permiten avanzar en esa línea de investigación o se sobrepasan en su carácter interpretativo. Excepto en el caso de problemas de investigación muy poco estudiados, siempre contaremos con un vasto corpus de conocimientos previo a nuestro estudio, como habrá quedado claro a la hora de redactar el apartado introductorio de nuestro artículo. Quizás el principal aspecto a señalar sea el caso de las investigaciones inductivas en las que, en contraste con metodologías cuantitativas o cualitativas deductivas, no se pretende confirmar ninguna hipótesis previa, lo que implica un proceso de contraste con la literatura "a la inversa": en vez de analizar la literatura en profundidad para elegir las variables a estudiar y plantear hipótesis de investigación, el proceso seguido en el caso inductivo es la de acercarse a una realidad social para conocerla mejor sin que el bagaje teórico impida ver, oír y sentir lo que las personas que pretenden responder a la pregunta de investigación transmiten.

En este apartado se pone de manifiesto uno de los principios fundamentales para evaluar la calidad de un artículo en cualitativa: la triangulación con la literatura previa existente.

En ocasiones, el problema de los artículos científicos cualitativos reside en un exceso de interpretación por parte del autor que, en el momento de mostrar las fortalezas de su estudio o establecer conclusiones, generaliza en exceso sus hallazgos o responde a algunos interrogantes surgidos durante el análisis para los que su investigación se encuentra limitada por el tamaño muestral o su composición. Por ello, una buena discusión también contendrá un análisis de las limitaciones del estudio. ¿Qué aspectos relacionados con la muestra, la estrategia de recogida de datos y análisis y los escenarios de evaluación pueden haber limitado los resultados? ¿Con qué otros datos la respuesta a la pregunta de investigación podría haber sido más completa? ¿Qué cosas de las inicialmente previstas no han funcionado?

Por último, hay que considerar la posibilidad de formular recomendaciones para futuras investigaciones que mejoren el conocimiento sobre el objeto de estudio analizado en el artículo.

 

5. Implicaciones para la práctica

Algunos artículos finalizan con un apartado de recomendaciones para la práctica. La propia investigación cualitativa favorece que el aspecto de transferencia y utilidad de los datos estén presentes desde antes que la investigación se planifique. Acercarse a las realidades sociales para observarlas, escucharlas, participar en ellas y sistematizar cómo sienten, piensan o teorizan favorece el aspecto práctico de la investigación o al menos las relaciones entre los datos obtenidos en una investigación y la transferencia al contexto de evaluación. Desde este punto de vista, esas recomendaciones "sustantivas" más que formales que son devueltas a los implicados en la investigación también pueden ser formalizadas en este apartado del artículo científico, en especial cuando nuestro objeto de estudio y pregunta de investigación se encuentran estrechamente ligados a la práctica profesional.

 

Comentarios finales

El objetivo de este artículo era presentar sistemáticamente algunas recomendaciones y ejemplos acerca de cómo organizar la información cualitativa para poder redactar y publicar un artículo científico. A pesar de la gran diversidad de estilos y el carácter flexible y creativo que implica la propia investigación cualitativa y la redacción de artículos, ciertos aspectos pueden ser considerados fundamentales o incluso básicos para poder elaborar textos científicos mediante los cuales poder diseminar nuestro trabajo.

El motivo fundamental que ha impulsado la realización de este trabajo es que, si bien los investigadores (sobre todo los jóvenes) que deciden utilizar la metodología cualitativa no encuentran dificultad para encontrar un modelo y resolver sus dudas respecto al proceso metodológico, el cual ha sido suficientemente detallado por diferentes autores citados en este mismo artículo y al que han dedicado muchas páginas en las últimas décadas, a la hora de identificar los aspectos fundamentales para poder elaborar textos científicos y exponer los resultados de sus trabajos, estos mismos investigadores se desaniman ante la dificultad para encontrar un criterio común, un patrón y una sistematización en la difusión de los resultados de la estrategia escogida y, a menudo, tras revisar multitud de trabajos previos tienen la sensación de encontrarse casi ante un género literario.

Pero, como se habrá comprobado en este artículo, no hay ninguna razón por la que los planteamientos y productos de una investigación cualitativa no puedan ser presentados conforme a los usos y prácticas instituidos para la difusión de cualquier otro trabajo científico, independientemente de la perspectiva metodológica a la que respondan y esperamos que el lector pueda haber encontrado en estas líneas algunos aspectos útiles que le ayuden a sistematizar la información obtenida en sus investigaciones en forma de documentos científicos para poder publicarlos y que, además, le hayan permitido reflexionar sobre su propio estilo de hacer ciencia y de comunicarla al resto de la comunidad científica.

 

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no tienen ningún conflicto de intereses.

 

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Dirección para correspondencia:
e-mail: csuarel@upo.es

Recibido 04/07/2012
Aceptado 08/02/2013

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