SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.13 número46 índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm v.13 n.46 Granada otoño 2004

 

ARTÍCULOS ESPECIALES


REVISIONES

Enfermería y género
TIEMPO DE REFLEXIÓN PARA EL CAMBIO

María Dolores Cano-Caballero Gálvez1

 

 

1Enfermera, Lic. en Antropología Social y  Cultural. Hospital Clínico San Cecilio de Granada, España.

CORRESPONDENCIA: canocaballero@hotmail.com

Manuscrito aceptado el 25.04.2004

[Vinculado a monográfico]

Resumen Abstract

Que la enfermería realice una reflexión sobre la actividad profesional, la obliga a posicionarse, y para ello es necesario conocer su historia, dónde se encuentra y hacia dónde va. Definir la profesión de enfermería es difícil, incluso para los propios profesionales, tanto por la variedad de adjetivos que se emplean, como por su significación. La indefinición y la falta de un consenso en este sentido, ha hecho y sigue influyendo en la percepción del colectivo. Se ha realizado una revisión de la bibliografía, para conocer que es lo que enfermería pública sobre la percepción de su actividad, ayudándonos a reflexionar lo que para la profesión es importante. Utilizaremos una perspectiva de género, ya que nos parece una de las más adecuadas para dar luz y definirla, tanto por su composición, mayoritariamente femenina, como por su principal actividad: el cuidado.

NURSING AND GENDER, TIME FOR THINKING IN ORDER TO CHANGE

When nursing thinks about its professional activity is implies to take position and, in order to do so, it is necessary to know its history, where nursing is now and where it is going. To define the nursing profession is a difficult task even for the professionals due to the variety of adjectives used and to their meanings. Its drift and lack of consensus has influenced and keeps influencing the perception of this group. The bibliography has been revised in order to know which is the contribution of public nursing to the perception of this activity, and to identify what is important for the profession. It will be defined from the gender perspective because we consider that is one of the bests in order to define the profession, not only because of the importance of the feminine component in it, but also because of its main activity: providing care.

 

Introducción

Para el desarrollo de la ética del cuidado es necesario paciencia, falta de agresividad o de competencia hacia el otro, discreción, ternura, receptividad, muy alejados del modelo masculino que potencia la sociedad.1 En la bibliografía consultada encontramos continuas referencias a la importancia del cuidado para el mantenimiento y mejora de la vida humana, aunque su desarrollo y valor social está en relación con el momento histórico en que se estudia. La perspectiva de análisis pone en evidencia su valor, simplemente la forma de considerarlo:2 trabajo o dedicación menor, cambia dependiendo de la perspectiva. Para Comas: "el cuidado es una tarea invisible socialmente, más invisible aún que las faenas rutinarias, aunque posee una gran importancia social, un valor económico considerable y relevantes implicaciones políticas" .3 Cuando el cuidado no puede ser asumido por la familia y sobre todo por las mujeres, es cuando dicha actividad se hace más visible.

La mayoría de los autores consultados consideran la noción de cuidar esencial y básica en la profesión de enfermería. Para cuidar se necesita predisposición hacia la solidaridad, tener presente al "otro", adquirir un compromiso emocional y ser muy flexible. Una definición rica y extensa, que dificulta la protocolización de dichas actuaciones en un manual. Como dice Galvin: "cuidar es un área de conocimiento experto, pero incluye incertidumbre, inexactitud y flexibilidad, lo que es incómodo en la compleja relación con el conocimiento científico".4 Tener en cuenta la influencia del género en la definición de la actividad profesional de la enfermería ayudará, en mucho, a limar aspectos culturales que condicionan su actividad. El hecho de que los varones se dediquen al cuidado demuestra, entre otras cosas, que el cuidado no es natural para las mujeres, sino aprendido culturalmente.5

La aplicación de la perspectiva de género es relativamente frecuente en la última década, aunque no existe aún un bagaje investigativo amplio, que nos dé pistas de estas especificidades de género en el desarrollo de la profesión de enfermería. Con esta perspectiva, en la bibliografía consultada, se reiteran tres ideas fundamentales:

a) La subordinación de la profesión de enfermería frente a la profesión médica. La enfermería prioriza la realización de actividades profesionales dependientes frente a las independientes. La figura del médico es el referente de actuación y el enfoque biomédico su camino.

b) El imaginario colectivo compartido por las enfermeras presenta su profesión con unas características definidas de abnegación y entrega incondicional, que colisiona frontalmente con lo que se considera una carrera profesional y donde lo aprendido y la práctica quedan relegados frente a la "cientificidad".

c) La necesidad de crear un espacio de trabajo y un cuerpo científico para aprovechar las oportunidades que la estructura ofrece en la actualidad e implantar un espacio propio profesional, que le permita acceder a objetivos amplios en la organización sanitaria

La subordinación de la enfermería

La desigualdades basadas en el género sólo se pueden entender en el proceso general de creación de otras desigualdades.6 En el ámbito sanitario, marca diferencias, además del sistema sexo/género, la variable jerarquía; y es esa diferencia la que produce la desigualdad, y no la división del trabajo.6 Los análisis recientes demuestran que en enfermería aún persisten unas relaciones de subordinación frente a la profesión médica, una escasa autonomía técnica y una falta de definición como disciplina con funciones independientes.7-9 Todo ello se relaciona con la feminización de la profesión y con su actividad: el cuidado.

El análisis histórico se hace indispensable en el estudio de la enfermería, como indica Gracia:  "La profesión es una creación humana, y todo lo que es una creación humana, es una creación histórica... ¿Por qué la Enfermería es como es?. Eso, o se analiza en su gestación o no se entiende. Y además un profesional ha de ser una persona que tenga conciencia de su rol, y éste es un rol histórico-social creado por los hombres (varones y mujeres), por las sociedades".10

Para algunos autores, el trabajo de la enfermería hospitalaria converge con la división básica de género en la sociedad.11 Cuando estas formas varían, hay muchos elementos que se ven afectados, y son en ellos donde el cambio se ve reflejado. El género potencia que se naturalicen las desigualdades sociales y se interprete como natural algo que es una construcción social.12 Al igual ocurre en la estructura hospitalaria, se dan por naturales actuaciones aprendidas y enseñadas.

Los modelos profesionales crean una línea de actuación dentro de la profesión. El modelo de Florence Nightingale (1820-1910),13 considerada como madre de la enfermería moderna,  es el que más calado ha tenido y aún tiene dentro de la profesión, sobre todo en el hospital. Se le reconoce su contribución a la fundación de las escuelas de enfermeras profesionales, de ahí su importancia para el desarrollo profesional en los principales campos en los que hasta ahora ha actuado la enfermería: el trabajo cuidador, el docente y también el investigador. Este modelo ha sido discutido por muchos tanto a favor como en contra:

A favor hay escritos que defienden este modelo por los aportes que le ha supuesto a la enfermería, ya que consideran que con él se inició el proceso de reflexión teórica sobre la naturaleza de la enfermería,14 le proporcionó un carácter profesional y distintivo a las enfermeras y se las alejó de la imagen social que tenían hasta el momento de mujeres de "poca moral". El principal objetivo de este modelo era introducir una nueva imagen social de la enfermera, promoviendo que mujeres de alta alcurnia se interesaran por esta opción. Una de las principales actuaciones era la selección de las alumnas.15 Se afirma que, desde entonces, se ha utilizado el método científico en los cuidados de enfermería y, aunque esta organización tuvo oposición por la clase médica, su idea era la necesidad de una formación programada y sistemática hacia las enfermeras.5

Por otra parte, hay autores que defienden que la adopción de este modelo ha supuesto la continuación de la subordinación de esta profesión, designándola como "colaboradora y auxiliar inteligente", además de "cumplir con las órdenes del médico, inteligente y fielmente". Estas ideas al incorporarse en el proceso de formación y la práctica enfermera van a acompañar de alguna forma a la historia de la enfermería. Por tanto, se afirma que la enfermería renace en el s. XIX de la mano de Nithingale como tarea exclusivamente manual, aprendida en la práctica y las aspirantes a enfermeras eran de escaso nivel formativo. La idea de que las mujeres en la sociedad deben desempeñar las mismas funciones que realizan en el hogar influye en la aparición de la enfermería. Para este grupo, las relaciones entre médicos y enfermeras reflejan la división de género en la familia victoriana, de la época de Florence Nightingale. En temas de relación de poder los servicios que presta la enfermera está separada de la actuación médica, pero se encuentra subordinada a ella.15 Hay quien defiende que este modelo ha contribuido al mantenimiento del estatus sumiso de la  actividad de enfermeras hacia los médicos, no habiendo podido quitarse el lastre de Nightingale.16

Todos los profesionales de enfermería tienen una imagen privada de dicha práctica, influidos por los modelos profesionales, por la formación y por su desarrollo profesional y social. Modelos podríamos citar muchos:17 Oren,18 Roy,17 Henderson,19 Neuman,20 Leininger,21 entre otros; esto influye en las decisiones y guía las acciones que toman. Los elementos que configuran el marco conceptual de la enfermería y que están presentes en todas las teorías o modelos son: el concepto de Persona, el concepto de Salud, el concepto de Entorno y el concepto del papel Profesional de Enfermería. Es importante saber que cada modelo estudia un aspecto más o menos limitado de la realidad. Por lo tanto, es necesario contar con muchas teorías que estudien todos los fenómenos relacionados con el cuidado de enfermería, y que los profesionales apliquen, en cada momento, la que mejor se adapte a las circunstancias del paciente y al lugar donde se actúe, e incluso una síntesis de todos. Pero deben quedar muy patente para el colectivo: cuál es su campo de actuación, hacia quién va dirigido y para qué lo realiza. Con la contestación a estas cuestiones, el camino que falte por recorrer se clarifica.

La identidad  profesional es un tema poco tratado, aunque ello nos puede hacer perder la perspectiva de su importancia. Como señala Martín Casares "la identidad no es algo estático sino una construcción social y para su creación estamos necesitados del reconocimiento del otro".22 A la enfermería, su identidad le debe venir de la aprobación que de su actividad le da el colectivo que atiende, y no de la consideración de otros profesionales. La crítica desde los teóricos y desde los profesionales a la subordinación de enfermería ha ido acrecentándose, originándose multitud de respuestas en la actuación, que se encuentran entre: obediencia que se "cree debida" o "ignorancia" a ese poder. Las actuaciones en ambos extremos han originado un efecto contrario al que necesita la profesión, que sería: la actuación en un grupo multidisciplinar, con campos de actuación propios y compartidos, algo que ahora se tiende a fomentar. Como bien dice Maya, busquemos no sólo manuales y protocolos de actuación que enmascaran un trabajo rutinario, "no es buscar el modelo ideal de la enfermera, es entender su historia, es ubicarse en su contexto y mirar en prospectiva; es reconstruir la autoimagen y estimular la autoestima; es participar en proyectos nuevos y actuales, que contribuyan a la transformación de la función social. De lo contrario, seguirá como profesión alienada y sin futuro". 23

En la bibliografía, encontramos frecuentemente la idea de que esta profesión tiene que encontrar su estatus social. Que una profesión busque un reconocimiento social dice mucho de ella, entre otras cosas, una indefinición de su propia ocupación. Este sentimiento genera malestar, ya que la demanda de este reconocimiento se convierte en muchos momentos en un afán más de autoafirmación que en demostrar y fortalecer lo que representa y ofrece la profesión.23

Características definitorias de la enfermería

Los estereotipos sociales influyen en la consideración de qué trabajos se consideran socialmente apropiados para cada sexo.3 Se puede decir que el estereotipo de mujer "mejor aceptado" socialmente e interiorizado de la España tradicional, es aquella que se dedica al cuidado y a la atención a los demás, por su caracteres: paciente, detallista y emocional; las tareas más apropiadas para las mujeres son las que necesitan habilidad manual, sin mucha creatividad. Por tanto, se asocian ciertas tareas al sexo femenino.24 En las enfermeras se reproducen estos estereotipos femeninos: "tienden a cuidar a los demás en detrimento de su propio cuidado... Estos comportamientos evidencian la perpetuación de uno de los estereotipos de género que obstaculiza el desarrollo humano de la enfermería".8

La bibliografía revisada pone de manifiesto que en los trabajadores del sistema sanitario se da una fuerte identificación de la medicina con el estereotipo de género masculino y de la enfermería con el de género femenino.25 La identificación estereotipada de la enfermería se refleja por: la dedicación a una actividad como es el cuidado, que socialmente tiene el sello femenino; como opción vocacional, muy relacionado con el concepto naturalizado de "mujer" en el imaginario colectivo, que su saber le viene de un saber ancestral, donde lo importante es la intuición y la imitación de comportamientos como principal fuente de actuación práctica. Por su parte, la capacitación teórica, así como el estudio científico tiene menor peso específico.

Parsons define ciertas características que debe tener como ideales una profesión: universalismo (trato igualitario a las personas), neutralidad afectiva (no se dejará llevar por las propias preferencias afectivas) y orientación a la colectividad (ejercicio de su rol a pesar de que ello no representase provecho personal alguno), a la vez debe tener un cuerpo teórico de conocimientos con un elevado nivel intelectual en sus decisiones, como actividad que reclama la sociedad y que cubre una parte de sus necesidades, y debe mantener una relación directa con el colectivo al que atiende y ser responsable, al menos, de una parcela concreta de ese problema.26 Conocer su parcela propia de conocimientos y actuaciones, y dar la importancia que se requiere a los conocimientos biomédicos, así como a la actividad colaboradora con otras profesiones, ayudará a priorizar en la actuación profesional en la propia parcela de conocimiento. La indefinición de las funciones propias de enfermería ha hecho que asuma actividades dispersas, que pueden ser desarrolladas por personal poco cualificado y bien entrenado.

En la enfermería como grupo mayoritariamente femenino, su desarrollo profesional y su experiencia es semejante a la de las mujeres en la sociedad; lo explica el cambio en la enfermería y la evolución en la concepción de los cuidados, a la vez que en la tipificación de la enfermería como profesión y ciencia. Como dice Roca I Capará: "resurge al tiempo que la mujer consigue disminuir las desigualdades y demuestra que los trabajos que se le asignan a las mujeres son tan importantes como los de los varones".5 También es cierto, que la imágenes femeninas basadas en la domesticidad son cada vez más anacrónicas, aunque arraigadas en el contexto laboral.6  

En el último siglo se recoge en las publicaciones una identificación de la imagen de la mujer con la imagen de la enfermera. Hay intentos de esbozar y reflejar el tipo de mujer perfecta, con las mismas características que la enfermera ideal.27 A la enfermera se le atribuye una serie de características  genéricas como son:

-Por su comportamiento: emocional, comprensiva, abnegada, dadivosa,9 que como estrategia tiene la de decidir por el otro y se distancia de la preocupación ética de darle autonomía para que se auto-cuide, queriendo ser para su cliente las salvadoras, sintiéndose orgullosas de ello.28 O la imagen de fémina malvada que desempeña una labor agresiva y que crea un ambiente de hostilidad más temible que el varón.

-O bien desde una perspectiva sexo-lúdica, como una mujer de moral dudosa, desinhibida y muy apetecible sexualmente.16,28,29

-Por su sexo: se ve al varón profesional de enfermería de manera distinta, ya que es considerado como un minimédico o como personal subalterno.16

Los estudios que proyecten examinar a la profesión de enfermería deben incluir tanto una perspectiva micro (analizando las respuestas de cada profesional), como macro (analizando la estructura y sistema social donde se desarrolla), ya que la importancia de la estructura en los comportamientos individuales y en los valores que se les atribuye a los comportamientos sociales, son una fuente de jerarquía en la actuación personal y grupal, que afecta a la vivencia, a la resolución que se busca y a la prioridad que se les da en la resolución.30

Hay gran riqueza en las definiciones encontradas en la bibliografía sobre la actividad profesional de la enfermería, desde cuidado formal,4 ciencia, arte, cuidado integral para mantener y restablecer la salud,31 el intercambio y conocimiento con la persona necesitada, como ayuda, suplencia, etc. Por el contrario, están los que recogen esta realidad de otro modo: "la sociedad desconoce la realidad de la enfermería, y aunque lentamente va cambiando la imagen, sigue siendo ciertamente femenina, a medio camino entre la chacha, la azafata y la de "señorita para todo", con tintes hasta cierto punto de "cazadoras de médicos", o dicho de otra manera, que la enfermería para las mujeres no sólo es una profesión... La enfermería es presentada socialmente como mascotas, objetos sexuales, corruptos, sádicos, con actividades delictivas, distantes de los pacientes... Pero fundamentalmente gente sumisa, gente a la que se grita...".16

En la enfermería se detectan problemas tanto dependientes del colectivo como de la estructura: uno de los grandes obstáculos para que la enfermería alcanzara un estatus profesional, es la poca utilización que del conocimiento científico acumulado se realiza en la práctica diaria. "La diferencia" aparece como reto, para mejorar, o como miedo; se afirma que el que se haga un buen trabajo profesional actúa, muchas veces, en contra de la enfermera marginándola; esto hace de la práctica una actividad empobrecida, sobre todo en "empresas" rígidas, faltas de calidad y de evaluación, donde se busca seguir con el orden tradicional basado en la intolerancia.32

No se puede olvidar que la actividad cuidadora produce en el colectivo, además de las implicaciones emocionales, afectaciones de la salud física por su trabajo. Como afirma Duran: se "realiza un trabajo muscular dinámico de levantamiento de pesos: manipulación de pacientes, personas con minusvalías y personas mayores. Las características específicas de este requerimiento es que se trata de seres vivos que pueden reaccionar y moverse, no son objetos inanimados, con los que las exigencias son diferentes. Además en este tipo de empleos las mujeres son <el colchón emocional de la sociedad>, lo que genera más tensión y agudiza los riesgos de origen músculo-esquelético".12 El ritmo de trabajo que ofrece servicio durante las 24 horas del día, como es el hospital, requiere que en la organización de este trabajo se establezcan turnos que dificultan de forma considerable la vida familiar y social de los trabajadores, además de trastornos de ritmo circadiano que producen efectos negativos sobre el sueño, el sistema nervioso y el sistema digestivo entre otros" .12

Otra característica que se le reconoce al trabajo de la enfermería en la actualidad es el aumento de tareas, con el aumento de los estándares de calidad profesional, no aumentándose ni el tiempo ni el personal, incluso se reduce. Esta reducción de personal sin reducir los servicios constituye un factor de estrés, debido a que no puede brindar los cuidados de enfermería de acuerdo con los estándares en los que se piden, al igual que se le exigen que cuiden a pacientes con diversas patologías, culturas, problemática social y que sean las mediadoras entre paciente, familia, equipo de salud, sin ofrecerle la formación y dispositivos de apoyo, lo que les ocasiona un gran desgaste físico y emocional.8

Nuevas perspectivas en la profesión

Se recoge en la literatura que "el contexto en que se ejecutan los roles tienen más influencia sobre la salud mental de las personas, que los verdaderos roles que ésta ejecuta",33 por tanto realizar estudios que pongan de manifiesto la influencia del contexto y de las relaciones (jerarquía) ayudan a definir los comportamientos individuales y colectivos en la actividad profesional. Desde la propia profesión de enfermería y muy relacionado con los movimientos sociales (feminismo, compromiso con el bienestar social, necesidad de cambio en la sanidad pública, etc), encontramos posicionamientos que buscan un cambio de actuación dentro del colectivo; una actuación profesional desde donde el campo de actuación se delimite y además se tenga claro cómo, cuándo y hasta dónde actuar. Desde esa perspectiva hallamos en la bibliografía argumentos que apuestan por seguir un camino planificado. Se constata que la enfermería ha sido hasta hace pocos años una ocupación basada en la experiencia práctica y en los conocimientos adquiridos empíricamente a través de la repetición continuada de las acciones. Esta concepción de la enfermería conducía a que los profesionales centraran exclusivamente su atención a la adquisición de los conocimientos necesarios para desarrollar determinadas técnicas, derivadas en su mayoría del quehacer profesional de otras disciplinas. Esto, ahora, se considera como un problema que ha servido y sirve de trabas para el progreso profesional. La mayoría de los textos revisados escritos por las enfermeras reflejan claramente la necesidad de un cambio en la actuación y en la percepción tanto interna como externa que se tiene de la enfermería. Se recoge:

-La necesidad de establecer otro tipo de formación como principal fuente de cambio. La actuación y la valoración que enfermería haga depende en gran medida de lo que se le enseñe.34 Hay que tener en cuenta que no sólo se trata de una cuestión de género, sino también de clase, por tanto, no sólo la inquietudes de un colectivo pueden hacer cambiar los procesos aún sin acabar, sino que "hay aspectos coyunturales que pueden hacerse patentes con otra perspectiva en la formación y con el conocimiento de la historia de Enfermería".15

-Se apuesta por encontrar y transmitir una nueva actuación profesional, una imagen, y que delimite claramente su espacio.34 La nueva legislación abre una puerta a enfermería, ofreciéndole: competencias en cuidados, haciéndola responsable de la planificación y de la continuidad de esos cuidados; se incentiva a potenciar los aspectos fundamentales del cuidado y combinarlos con una buena preparación técnica, para que sean motores de progreso y desarrollo profesional; se plantea la necesidad de conocer la existencia de un "conocimiento de enfermería" diferenciado de otras profesiones y seguir con los intentos de redefinir los modelos socialmente asignados. En la bibliografía se expresa la necesidad de que la enfermería recupere el liderazgo socio-emocional en la atención de la salud. La necesidad de recuperar y reivindicar sus prácticas seculares, dando a conocer su genealogía y reescribiendo la historia para que ella se haga visible. Además, aparece la idea de que la profesión de enfermería está dentro del sistema, pero a la vez está al margen, lo que no debe hacer es identificarse con el sistema principal y diluirse en él.32

-Se busca clarificar el proceso de enfermería, un proceso sistemático, científico, aplicando un método que posibilite sistematizar las acciones y dirigirlas a satisfacer las necesidades de los usuarios con el fin de ofrecer soluciones. La retroalimentación de estos procesos viene de la mano de la evaluación de resultados de las intervenciones en la salud en los ciudadanos, para ello se busca la aplicación del "diagnóstico de enfermería" dentro de un marco laboral.

-Ser profesional de la enfermería "es una construcción social" ya que cada contexto y momento histórico lo define de una forma. "Las enfermeras tienen que satisfacer al público, persuadirles de su valor y aportaciones, defender su legitimidad, clarificar su ideología, influenciar en la dirección de cambio que pretende conseguir en el ámbito local, autonómico y estatal".4

-Desde el feminismo se afirma que existe el sentimiento del llamado <techo de cristal>: una superficie invisible construida mediante elementos que no están escritos ni sujetos a normas o leyes objetivas, sino a un conjunto de expectativas, actitudes o valoraciones latentes que dificultan la promoción de las mujeres a posiciones de poder y sobre todo de gestión de sus tiempos y ocupaciones.12 Podemos plantearnos que ese techo de cristal también afecta a enfermería, aunque su cualificación técnica y mediadora le hace indispensable dentro del sistema. La enfermería tiene pocas oportunidades de ascenso y de mejorar las condiciones de trabajo, buscar una transformación requiere de un proceso conjunto, de todos los profesionales de enfermería. De forma que no sólo los pensadores definan el tipo de cambio y el momento de hacerlo, sino que cada uno de los profesionales desde su trabajo cotidiano se debe cuestionar y plantear retos de transformación en el corto plazo.8 Una característica de las enfermeras es la de ser buenas ejecutoras, pero la crítica y el juicio sobre su actividad cotidiana ha sido escaso. La posibilidad de pensar el trabajo cotidiano mejora la práctica de enfermería. Hay bastantes referencias sobre la insatisfacción profesional de la enfermería; este hecho debe impulsar a actuar para transformar la realidad.8,16,23

-Una actuación que se recoge como negativa para la profesión, ha sido los cambios repetidos de nombre de la profesión, la poca defensa que desde los Consejos y Colegios de Enfermería se hace de su imagen, así como de su labor, lo que favorece la situación en que se encuentra.16  

-La idea de diferencia genérica en la ocupación profesional sanitaria es recogida por Pacquiao: "En España existe un poderoso factor diferenciador entre géneros dentro de las estructuras de organizaciones sanitarias, se debería hacer más énfasis en la formación de las enfermeras y en general de las mujeres, énfasis en estrategias que valoren la igualdad de género y creen estructuras organizativas".35

-La formación superior en enfermería como un objetivo, tanto como mecanismo que aumente su categoría profesional, como para facilitar el acceso real a los puestos de verdadero poder (la categoría profesional marca hasta dónde se puede acceder en la organización).5,32

Una de las citas recogidas y que me parecen interesantes, donde se demuestra el campo de indefinición en el que se encuentra la enfermería es la de Maya: "Después de haberse visto en su propio contexto y de comprender que no existe una fórmula mágica que otorgue la identidad profesional, sino que ésta la construye cada profesional, no queda más que empezar a construirla, a forjarla con un soporte proyectado tanto en la ciencia como en los valores, creencias y principios que le desarrollen el yo profesional y le permitan actuar idóneamente en cualquier frente o campo de dominio del conocimiento y de la técnica".23

Conclusiones  

En la bibliografía revisada se busca, sobre todo, reforzar el papel independiente de la enfermería, fortaleciendo los roles que afectan a la relación enfermera-paciente. Desde lo expuesto aquí, se plantea que los esfuerzos de transformación de la profesión requieren el apoyo individual y colectivo, acompañamiento de cambios en las instituciones y en la visión que la sociedad en su conjunto tiene de la enfermería. En consecuencia, sería necesario potenciar una política de solidaridad más que una filosofía del enfrentamiento dentro del espacio profesional, e ir al encuentro de aliados y no de competidores en la organización, así como valorar la profesión, sin sentirse continuamente en una lucha jerárquica con otros profesionales. El desarrollo y la percepción de la enfermería depende del colectivo, con sus componentes individuales, de manera que el grado de conciencia individual respecto a la profesión determinará en gran medida los resultados de la labor colectiva. En consecuencia, determinar qué esperan los ciudadanos de la enfermería es determinar, en muchas ocasiones, lo que la enfermería está dispuesta a ofrecerles. Fomentar que la política sanitaria siga desarrollando la línea que ha abierto para la formación y capacitación de la profesión, siendo las enfermeras  las que deben aprovechar la coyuntura y demostrar su valía. De este modo, creo que un estudio de estas características puede contribuir a conocer los estereotipos sobre la profesión, y de manera muy especial los estereotipos de género que se proyectan en el ámbito de la enfermería, con el fin de facilitar el posicionamiento y las herramientas necesarias para enfrentarse a ellos.

Bibliografía

1. Camps V. Virtudes públicas. Madrid: Espasa Calpe, 1990.         [ Links ]

2. Beechey V. Género y trabajo: replanteamiento de la definición de trabajo. En Borderías C, Carrasco, C, Alemany, C (comp.): Las mujeres y el trabajo. Rupturas conceptuales, Icaria, Barcelona, 1994: 425-450.         [ Links ]

3. Comas D´Argemir D. Mujeres, familia y estado del bienestar, en Valle del T (edit) Perspectivas feministas desde la Antropología Social. Ariel, Barcelona, 2000: 187-204.         [ Links ]

4. Domínguez-Alcón C. Sociología del cuidado. Enfermería Clínica, 1999; 9(4):174-181.         [ Links ]

5. Roca I Carpará N. Las relaciones de género en el cuidado de enfermería,. Enfermería Clínica, 1996: 6(4):164-170.         [ Links ]

6. Comas D´Argemir D. Trabajo, género y cultura, La construcción de desigualdades entre hombres y mujeres. Icaria, Barcelona, 1995.         [ Links ]

7. Segarra Cañamares I, Garrido Abejar M, Fuentes Chacón RM y Serrano Parra MD. Efectos del género femenino sobre la enfermería., un factor de progreso o retroceso, XVI Sesiones de Trabajo de la Asociación Española de Enfermería Docente: Ante los problemas de la marginación: las enfermeras responden. ADEA, Palma de Mallorca, 1995: 359-368.         [ Links ]

8. Uribe Jaramillo TM. La condición femenina: influencia en el desarrollo de la enfermería y en el desarrollo humano de las (los) profesionales. Investigación y Educación en Enfermería. 2002. Disponible en http://tone.udea.edu.co/revista [Consultado el 20.02.2004]         [ Links ].

9. Lillo Crespo M. Antropología, género y enfermería contemporánea, ROL Enfermería, 2002: 25(12): 56-62        [ Links ]

10. Gracia Guillén D. Desarrollo, aportación e imbricación de la enfermería en el avance tecnológico. Iª Jornada Nacional de Investigación en Historia de la Enfermería: La enfermería en el siglo XX. De oficio a profesión, los momentos del cambio, Seminario Permanente en investigación en Historia de la Enfermería, E.U.E. F. y P. y Departamento de Enfermería de la Universidad Complutense de Madrid, 1992.         [ Links ]

11. Diez C. Maternidad y orden social. Vivencias del cambio. En Del Valle T. Perspectivas feminista desde la antropología social. Ariel, Barcelona, 2000: 125-154.         [ Links ]

12. Durán MA, González MJ, Serra Yoldi I, Torada R. Mujer y trabajo. Problemática actual. Germania, Valencia, 2001:42-43        [ Links ]

13. Nightingale F. Notas sobre enfermería, Qué es, qué no es. Masson-Salvat, Barcelona, 1995.         [ Links ]

14. Bosh E, Ferrer V, Riera T, Alberdi R. Feminismo en las aulas. Universidad de las Islas Baleares, Palma de Mallorca, 2003: 207.         [ Links ]

15. Frizon Rizzotto M. La questäo de gênero e suas impliaçöes na formaçäo das enfermeiras brasileiras. Escola. Anna Nery Revista de Enfermería (Brasil), 1998 2(3): 45-54.         [ Links ]

16. Montes Jiménez JF. La enfermera, una breve aproximación sociológica: desde dónde y hacia dónde. Cultura de los Cuidados, 2002; 11:30-39.         [ Links ]

17. Morán Aguilar V. Modelos de enfermería. Trillas, México, 1993.         [ Links ]

18. Oren DE. Nursing: Concepts and Practice. MacGraw-Hill, New York, 1991.         [ Links ]

19. Henderson V. La Naturaleza de la Enfermería. Reflexiones 25 años después. Interamericana-McGraw-Hill, Madrid, 1994.         [ Links ]

20. Marriner A. Modelos y teorías de enfermería. Mosby-Doyma, Madrid,1995.         [ Links ]

21. Leininger M. Culture Care Diversity & Universality: A theory of nursin, Edition: Paperback, National League for Nursing,1991.         [ Links ]

22. Martín Casares A. Género raza e interculturalidad: una aportación metodológica. En Jiménez Bautista F: Granada, unidad intercultural e integradora. Instituto de la Paz y los Conflictos, Ayuntamiento de Granada, 1997: 107-121.         [ Links ]

23. Maya MC. Identidad profesional. Investigación y Educación en Enfermería, 2003. Disponible en http://tone.udea.edu.co/revista [Consultado el 20.02.2004]         [ Links ].

24. Comas D´Argemir D. Trabajo género y cultura. La construcción de desigualdades entre hombres y mujeres. Icaría, Barcelona, 1995.         [ Links ]

25. Alberdi R. La influencia del género en la evolución de la profesión enfermera en España. Metas de enfermería, 1998-1999; 11:20-26.         [ Links ]

26. Parsons T. Estructura social y proceso dinámico: el caso de la práctica médica moderna. En El sistema social. Madrid: Biblioteca de la Revista de Occidente,1976; 399-444.         [ Links ]

27. Siles González J, García Hernández E, Cibanal Juan L, Gallardo Frías Y y Lillo Crespo M. La enfermería en el cine: imagen durante la guerra civil española, ROL de Enfermería, 1998; 244: 25-31.         [ Links ]

28. Pereira A. O imaginario sobre o trábalho dos géneros profissionais: a vertente do sofrimento e do prazer no trábalo da (o) enfermeira (o). Texto & Contexto Enfermería, 2002; 11(1): 105-120.         [ Links ]

29. Miró Bonet M, Gallego Caminero G, Palou Oliver MA, Fornés Vives J, Gallo Estrada J, Ponsell Vicens E y Alorda Terrasa C. Vinculación del profesional de enfermería con el cine pornográfico. Actas de las XVII Sesiones de Trabajo de la Asociación Española de Enfermería Docente: las enfermeras, diversas miradas para una imagen. ADEA, Cuenca, 1996: 271-279.         [ Links ]

30. Menéndez EL. Factores culturales. De las definiciones a los usos específicos, En Perdiguero E y Comelles JM (Eds), Medicina y cultura. Estudio entre la antropología y la medicina. Bellaterra, Barcelona, 2000:163-188.         [ Links ]

31. Gaviria Noreña L. Una nueva mirada a la estructura organizativa y operacional en enfermería. Investigación y Educación en Enfermería, 1999. Disponible en http://tone.udea.edu.co/revista [Consultado el 20.02.2004]         [ Links ].

32. Alberdi R. Ante los problemas de la marginación: las enfermeras responden. En XVI Sesiones de Trabajo de la Asociación Española de Enfermería Docente. Palma de Mallorca: ADEA, 1995: 215-237.         [ Links ]

33. Dennerstein L. Salud mental, trabajo y sexo. Quaderm CAPS, 1994; 21: 62-68.         [ Links ]

34. Alberdi R. Los conceptos contextuales históricos: una propuesta de análisis de la evolución enfermera desde los orígenes hasta el siglo XIX. Hiades,1999; 5-6:63-73.         [ Links ]

35. Pacquiao DF. Cultura de los cuidados y género y posterior debate. Cultura de los Cuidados, 2003; 13:9-11.         [ Links ]

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons