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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.13 no.47   2004

 

MISCELÁNEA


CARTAS AL DIRECTOR

 

Enfermería y vocación

Sr. Director: Desde hace muchos años, siempre se ha dicho que la Enfermería es de las profesiones que cuenta con un mayor número de profesionales que acceden a estos estudios por vocación, porque sienten la necesidad de ayudar a los demás, sobre todo en los momentos más duros de la vida, en la enfermedad. Cuando era pequeña y por alguna razón, familiar casi siempre, visitaba un hospital, siempre veía monjas por los pasillos y pensaba que los enfermos estaban "en manos de Dios" por la formación religiosa que recibíamos en aquella época. Cuando por casualidad veía alguna enfermera siempre me llamaba la atención su uniforme y pensaba "cuando sea mayor seré enfermera porque me gusta el uniforme". Unos años más tarde quise ser azafata, supongo que por lo mismo; y también maestra, en la etapa en la cual se despierta la "maternidad". Después y pensando con más sentido común, me seguía gustando ser enfermera aunque ya no tanto por el uniforme, que además era bastante feo y supongo que incómodo, sino porque reconocía en mí una vocación por ayudar a los demás.

A partir de entonces se convirtió para mí en una fijación, a pesar de que cuando lo comentaba siempre alguien decía: "con lo desagradable que es eso", "la sangre", etc. Sin embargo, a mí nunca me ha parecido desagradable, creo que es extraordinario y que no sabría hacer otra cosa poniendo todo mi corazón y empeño.

El tiempo fue pasando y llegó el momento de decidir qué carrera estudiar. No lo dudé un momento y no me he equivocado. Empecé mis estudios y los llevé bien, con ilusión, ganas de aprender y de comunicarme con los enfermos. En esa época, hablas mucho con los enfermos porque no sabes hacer muchas más cosas. Luego te das cuenta de que esas "más cosas" te ocupan todo el tiempo y te falta para hablar, comunicarte y escuchar aunque no voy a entrar en técnicas médicas, sobrecarga de trabajo, burocracia, falta de personal, problemas laborales, etc.

Aquella época fue una de las más enriquecedoras a nivel profesional, porque además de que cada día aprendía algo nuevo, lo cual me hacía sentir más útil en el hospital, hablaba mucho con los enfermos y me di cuenta que necesitaban hablar, que alguien, a parte de sus familiares que en muchos casos no existen, les escucharan. Yo en esa "asignatura" me manejaba bien, aunque también tuve que aprender mucho, a callar muchas veces, a no decir lo que pensaba, a aguantar algún desaire, etc.Cuando acabé mi formación y empecé la verdadera etapa profesional, todo empezó a ser distinto. Poco a poco te vas bajando de la nube en la que habías convertido todo un proyecto y vas acercándote a la realidad en todas sus vertientes, con sus cosas buenas y malas, con sus ventajas e inconvenientes.

Después de dieciséis años de profesión a veces pienso que lo he visto casi todo y rozo el aburrimiento y la apatía, pero cada vez que busco mi "vocación" la encuentro, y viajo mental y rápidamente a mi etapa de estudiante y regreso con más fuerza, con más ilusión y llena otra vez de esa energía que me hacía sentir útil al lado de la cama de un enfermo.

Rosa María Sampedro de la Torre
Unidad de Reanimación, Hospital Universitario San Cecilio
Granada, España
rosampedro@telefonica.net

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