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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.17 no.3  jul./sep. 2008

 

ARTÍCULOS ESPECIALES

REVISIONES

 

Modernidad, positivismo y tecnología: Influencia en la enfermería y en pacientes que necesitan equipamiento tecnológico

Modernity, positivism and technology: The influence of nursing in patients who need technology equipment

 

 

Domingo Palacios-Ceña

Diplomado en Enfermería, Licenciado en Humanidades, Secretario del Comité de Ética Asistencial, Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital Universitario de Fuenlabrada, Madrid, España

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

La modernidad ha sido una etapa histórica que junto al positivismo ha establecido una visión del mundo caracterizada por un papel protagonista de la razón a todos los niveles de la persona, la ciencia como fuente de respuestas a todas las preguntas del ser humano y la presencia de la técnica y de la tecnología como herramienta de ayuda destinada a mejorar las condiciones de las personas. Esta visión sigue influyendo en múltiples aspectos de la asistencia y del cuidado. Con este trabajo se pretende describir la modernidad, la corriente positivista, su influencia en la ciencia y en la investigación, como afecta la aplicación de su principal herramienta, la técnica y la tecnología, en la enfermería y en las personas enfermas que precisan de equipamiento tecnológico complejo para su proceso de enfermedad.

Palabras clave: Modernidad, positivismo, cuidados básicos de enfermería, enfermería y tecnología.


ABSTRACT

Modernity was a historic stage which, together with the positivism, established a world vision characterized by a protagonist role of the reasoning at all human levels, the science as source of questions related to the human person and the presence of the technique and technology as helping tools aimed to increasing the health quality of the humans. This vision still is influencing in several aspects of the assistance and care. In the present manuscript our aim was to describe the modernity, the positivism tendency, their influence on science and research, and how they affect on the application of their principal tool, the technique and technology, in nurse and in those patients who need of these complex equipments during their illness.

Key words: Modernity, positivism, primary nursing care, nursing and technology.


 

Introducción

Una de las épocas de la historia que más ha influido y sigue influyendo en la actualidad ha sido la modernidad. Periodo de la historia que comenzó a mediados del siglo XVII y que algunos autores como Paredes datan hasta el fin de la primera Guerra Mundial a principios del siglo XIX.1 Este periodo se caracteriza por el fin del Antiguo Régimen y la revisión de los argumentos de esa época, desde el orden político establecido, pasando por el papel del individuo como sujeto político, social y su relación con la naturaleza y con el mundo, hasta las creencias y estructuras del pensamiento y conocimiento establecido. Posteriormente en este periodo surgió el positivismo, una corriente de pensamiento que marcó toda una época y que influyó notablemente no sólo en el pensamiento sino en la manera de percibir el mundo, de concebir la realidad, de observar y estudiar la naturaleza y al hombre.

Con este trabajo se pretende describir: la modernidad y el positivismo; identificar como han influido en la construcción de la ciencia, en la obtención del conocimiento y en la tecnología; la influencia de la tecnología en la enfermería y en las personas enfermas que precisan de equipamiento tecnológico complejo para su proceso.

 

Contexto histórico

La modernidad fue una época relativamente tranquila, existía paz en los países Europeos con la presencia de algunos conflictos locales, la expansión colonialista había llegado a su cenit, el triunfo de la segunda revolución industrial se extendía en toda Europa, se produjo un crecimiento económico y de las grandes ciudades, extensión de la instrucción y primeros intentos de educación a la población, se empiezan a vencer las enfermedades infecciosas, surgen avances en la comunicación y en el transporte de mercancías y personas y aparece una aplicación industrial y doméstica de los avances obtenidos.2 Pero la cultura moderna no surgió de manera espontánea como reacción a un periodo anterior (antiguo régimen), el resultado de la modernidad se debe como describe Montero, a que: ”el hombre del mundo contemporáneo se ha auto comprendido de una forma determinada y de acuerdo a ella ha intentado construir el mundo en el que vive. Esa auto comprensión ha descansado sobre la convicción de entenderse a sí mismo como un ser radicalmente libre, no dependiente de nada ni de nadie… el núcleo básico de la cultura de la modernidad, es el rechazo consciente de cualquier norma ajena al hombre mismo que pueda regular su actuar.”3 Esto condiciona que el hombre es libre para auto explicar su significado en el mundo y para explicar todos los fenómenos de la naturaleza de una manera racional sin necesidad del componente divino. El resultado fue la aparición del positivismo, de un aumento del prestigio de la ciencia y del método cognoscitivo empírico racional de las ciencias naturales, un utilitarismo y búsqueda de resultados y eficacia de los métodos de producción y distribución, se valora lo pragmático, lo útil y se coloca en un segundo plano lo subjetivo, las creencias, las percepciones personales de las cosas. La corriente positivista fue el resultado inevitable de todos los cambios descritos. El autor al que se atribuye su creación fue Auguste Comte. La época de desarrollo y triunfo se extiende desde aproximadamente 1840 al inicio de la 1ª Guerra Mundial pero sus influencias han marcado todo el pensamiento y concepción de la ciencia hasta nuestros días. Se traduce en la necesidad de probar todo científicamente, a través del método científico, que no es otro que el planteamiento de una hipótesis como conclusión, la cual será necesario demostrar.4

Las características de la modernidad y del pensamiento positivista son:

-La razón y el conocimiento hará libre a las personas.
-Existe una confianza en la ciencia y en el progreso obtenido con ella.
-La técnica resolverá los problemas del ser humano.
-Las grandes esperanzas de este periodo descansan en la ciencia (obtener las certezas de verdades absolutas en la vida) y en la técnica (ayudará a las personas en aspectos como el trabajo, el transporte, la locomoción, etc).
-Existe un optimismo moral/racionalista, basado en la creencia de que los problemas se resolverán con, y gracias al conocimiento.
-Progresivamente la importancia del pensamiento sobre los aspectos emocionales, la intuición, lo subjetivo de épocas anteriores (romanticismo) va siendo sustituido por lo racional, lo objetivo y lo tangible.
-Se comienzan a rechazar todas las legitimaciones de cualquier tipo basadas en Dios. La divinidad y la creencia religiosa o espiritual adquieren un papel secundario en la ética moderna.
-Se sustituye la confianza divina por la confianza en la “razón humana” para resolver los problemas éticos, políticos y epistémicos.
Se pueden definir tres características básicas en la modernidad o triada moderna:
-La presencia de la razón a todos los niveles de la persona: ético, religioso, político, económico, cultural, laboral, social, etc.
-La aparición de la técnica como herramienta de ayuda y de aplicación del conocimiento de la ciencia en beneficio y progreso de las personas.
-La ciencia como fuente de conocimiento y de respuesta para todas las dudas e incertidumbres del ser humano. Con el tiempo la propia ciencia desarrollaría su propio método de obtención del conocimiento y de los mecanismos para su validación y así determinar que se considera como conocimiento válido.

 

Influencia de la modernidad y del positivismo en las ciencias, en la tecnología y la obtención del conocimiento

Lo más destacado es la aplicabilidad de los conocimientos obtenidos por las ciencias, a través de la tecnología. Esta surge como algo útil para la sociedad. Es esa utilidad social lo que determinará la aceptación, en el futuro, de las diferentes disciplinas de la ciencia. La aceptación social comienza a cobrar importancia, como indica Moya Cantero en su obra La disputa del positivismo en la filosofía contemporánea: ”La autoridad de la verdad es la autoridad de la sociedad”.5 Si bien es cierto que a principios del siglo XIX el mundo tecnológico y el de la investigación científica estaban separados, fue su unión posterior, por un lado la episteme (conocimiento) y por el otro la techné (técnica) la que propulsaría la industria, la ciencia y la tecnología en la edad moderna.6 A pesar de la crisis que sufrieron las creencias y el pensamiento moderno a principios del siglo XX (tras la Gran Guerra al ponerse en duda la beneficencia de la tecnología y el conocimiento) su influencia persistió. Montero señala que mientras en la física se aceptaba que lo único posible por asegurar era que nada era seguro y se renunciaba a la explicación y se centraba en la descripción de la naturaleza, otras disciplinas siguieron desarrollándose bajo un paradigma moderno-positivista.3 Así lo señala Sánchez Ron,7 al crecer su tecnificación y la complejidad de sus técnicas y métodos de estudio, siendo la tecnología a finales del siglo XX un elemento imprescindible en las ciencias de la salud.

Si bien es cierto que desde su aparición en la modernidad, la cultura, las ideologías, las creencias y la sociedad han cambiado, su influencia permanece a todos los niveles y en todas las disciplinas de la ciencia. Aún hoy es posible identificarlas en la enfermería y en la aplicación de cuidados dentro de un medio sanitario orientado hacia la curación y basado en un método de obtención del conocimiento y en un paradigma positivista racional8 que influye incluso en su relación con la persona enferma y su familia.

La duda respecto a determinados modelos y paradigmas de la ciencia y de algunos de sus axiomas fundamentales por autores como Thomas S. Khun, Lakatos, Foucault,9-11 ha generado un estado de incertidumbre en la ciencia. Ha provocado un movimiento revisionista de los fundamentos y modelos teóricos que daban significado y sentido a las diferentes disciplinas desde la física, la astronomía y la química, hasta la historia, la sociología y la enfermería. La revisión de los fundamentos teóricos de la enfermería, de sus influencias, de las corrientes de pensamiento que la guían, los paradigmas existentes, como obtiene el conocimiento enfermero que le es propio, sus fuentes y los métodos para conseguirlas son aspectos que en la actualidad han cobrado de nuevo una importancia vital a nivel educativo ya que en función de la formación impartida y en qué preceptos se base, la visión que la futura enfermera tendrá de ciertos elementos, proceso salud-enfermedad, la persona y la familia, el cuidado, el entorno y ella misma, estará condicionada y determinada variando la capacidad de identificar y resolver problemas mediante la aplicación de los cuidados.

 

Influencia de la modernidad y del positivismo en la relación de la tecnología y la enfermería

Existe otro elemento vinculado a las influencias de la modernidad y la corriente positivista que por sus particulares características es necesario desarrollar; y es la presencia y el uso de la tecnología. La tecnología comenzó a utilizarse como herramienta del conocimiento que se iba obteniendo a través de la ciencia. Aquí se marca su carácter de medio, no es un fin es sí misma, es una herramienta que sirve para algo, la utilidad, el beneficio de la tecnología hacia la sociedad y sobre todo su aplicabilidad son sus rasgos distintivos.

Dentro de este concepto amplio, Dias et al definen la tecnología en salud como: “el conjunto de saberes específicos, procedimientos técnicos, instrumentos y equipamientos utilizados en prácticas de salud”.12 Barnad y Sandelowski hacen una distinción entre lo que es tecnología y lo que es técnica. Ellos entienden que el concepto de técnica contiene al de tecnología, al asociar a esta última solamente como equipamiento, la máquina, el objeto. Mientras que la técnica se refiere: “a la formación de un sistema que comprende lo humano, las estructuras organizativas, políticas y económicas, las cuales se dirigen hacia la eficacia absoluta de métodos y medios en cada campo del esfuerzo humano”.13

Autores como Barra et al creen que esta tecnología afecta a la enfermería en dos aspectos: modificando el tipo de cuidado dado y sobre aquellos a los que se les aplica.14 ¿Qué valores y patrones de trabajo son influidos por esta tecnología? La tecnología ayuda a la enfermera pero también provoca cambios en sus comportamientos, pudiendo dejar de lado la visión integral de la persona, dando más importancia a la máquina. Esta distinción entre cuidados humanos y aplicación tecnológica, en la que la enfermera adopta el papel de nexo de unión entre ambas es una paradoja que se repite sin cesar, autores como Barnard y Sandelowski afirman que es el resultado de una construcción social que realizan las propias enfermeras. El cuidado humanista y la tecnología son entidades construidas socialmente que influyen en las acciones y posicionamiento de la enfermera a la hora de aplicar cuidados. La verdadera diferencia entre ambas está en el uso que se de a esa tecnología. Autores como Barnard y Sandelowski,13 Bastos,15 Mahon,16 Del Llano Señaris,17 Dragon18 y Escudero Rodríguez19 están de acuerdo al afirmar que la tecnología por sí misma es un elemento neutro y en función del uso y del significado que se le dé ésta tendrá efectos positivos y negativos en el cuidado y en las personas. La construcción cultural, el paradigma científico por el que la enfermera ha sido educada y el significado que adquiere la tecnología en su trabajo diario es lo que determina la utilización de la tecnología como un medio o como un fin, traduciéndose en cuidar a la persona como un sujeto/individuo con un papel activo o como un objeto pasivo al que se le aplican procedimientos. Algunos trabajos muestran como la tecnología debe ser considerada como una herramienta que ayuda al profesional, un medio, no un fin en sí misma.15,17,18,20 Es importante pero no imprescindible, nunca puede sustituir al contacto de la enfermera y debe primar el juicio y la valoración de la enfermera sobre la tecnología aplicada.

Otro aspecto de la influencia de la tecnología en la enfermería es respecto al desarrollo de ésta como disciplina. Existen trabajos que muestran como el empleo de tecnología es percibido como una oportunidad de crecimiento de la enfermería y de la propia enfermera y de ayuda para mejorar la opinión de la sociedad.13 Además existe una construcción social de jerarquía y prestigio en base a ese conocimiento y manejo de la tecnología15 no el hecho de pertenecer a unidades con mayor complejidad como las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Pero hay autores como Haghenbeck que afirman que existe demasiada dependencia de la enfermería a la hora de manejar tecnología.20 Este autor observó que el empleo de tecnología supone para las enfermeras un proceso de adaptación que conlleva sentimientos y sensaciones de falta de autoestima, estrés, incertidumbre y en los casos que existe mal funcionamiento de esta tecnología culpabilidad y frustración. En el estudio Haghenbeck mostraba las tecnologías que a las enfermeras les provocaban más estrés; por orden de prioridad estaba la ventilación mecánica, drenajes de tórax, bombas de infusión continuas y la monitorización de la presión intracraneal.

Otro punto es la presencia de tecnología en los centros de cuidados paliativos y la idoneidad de su uso en estos centros. Mahon afirma que lo primero es determinar qué clase de tecnología y equipamiento se pretende utilizar en estos centros, ya que existe una imprecisión en la utilización de términos relacionados con los cuidados paliativos, enfermo terminal y pronóstico vital que puede llevar a utilizar de manera incorrecta los criterios de ingreso en centros de paliativos (hospice).16 El autor plantea que denegar el ingreso a uno de estos centros por necesitar la persona determinados equipamientos y máquinas puede ser un error, porque esas tecnologías pueden estar destinadas a mejorar el confort y no prolongar la vida con sufrimiento. A modo de ejemplo describe como el perfil de los pacientes sometidos a cuidados paliativos ha variado en los últimos años y como el empleo de nuevas tecnologías como bombas de perfusión de morfina auto inyectadas, ventilación no invasiva y diálisis puede ser ideal para algunos pacientes pero no para otros por su pronóstico, evolución y patología. Reitera la necesidad de ser flexibles en la utilización de la tecnología en los centros de paliativos y no hacer discriminaciones de acceso por el simple hecho de necesitar una máquina.

 

Influencia de la tecnología en las personas enfermas que precisan de equipamiento tecnológico complejo

Recientes trabajos como los de Leidy et al,21 Marden,22 Moore y Wasson23 y Perry24 muestran el aumento de la opinión y perspectiva de los pacientes sobre la tecnología y sus efectos en las personas enfermas no sólo como evaluaciones de calidad de vida sino también con su opinión sobre los requerimientos y sus necesidades. Jordan et al,25 Lehoux,26 Ingadottir y Jonsdottir27 y Hagren et al28 en sus artículos muestran que la característica común de los efectos de la aplicación de una tecnología en las personas, es que independientemente de la efectividad y eficacia de esa aplicación tecnológica en su proceso, el paciente la vive como una afectación de su relación con su familia, con su pareja y con su medio social en general. Se percibe la tecnología en su proceso como una barrera que le limita para realizar su vida diaria y provoca aislamiento.

Dentro de los pacientes crónicos, que dependen o utilizan tecnología durante largo tiempo, surge otro problema y es el del manejo diario de la máquina o tecnología por el mismo paciente. La instauración de estas tecnologías en el domicilio del paciente no siempre da autonomía y seguridad,25-27 al tener que requerir de la adquisición de cierta destreza y habilidad en su uso como señala Heaton et al en su trabajo.29 Además, se tolera por su capacidad de solución o de ayuda en su enfermedad, pero no se percibe que su uso sea sencillo o fácil por el paciente y la familia. Sus aparentes beneficios no son tales para las personas enfermas, ya que hay estudios que muestran una ambivalencia entre las ventajas y desventajas de la tecnología. Los estudios de Ingadottir y Jonsdottir27 y de Lehoux, Saint-Arnaud, Richard30 detallan que es considerada beneficiosa siempre y cuando no provoque limitaciones sociales y mantenga la autonomía del paciente para participar en su medio social, cosa que no suele ocurrir. Esto podría ser sólo en adultos, porque por otro lado, el estudio de Stevens et al31 realizados en niños muestran que la aplicación de la tecnología en medio domiciliario, concretamente en la administración de quimioterapia, provoca menos disrupciones en la familia, en los padres y en los niños al no abandonar su medio habitual, reduce la visita al hospital y permite al niño realizar actividades normales como ir al colegio. A pesar de ello algunos padres prefieren ir al hospital para administrar este tratamiento al darles mayor seguridad.

Además esta tecnología implica una dependencia de ella, en su manejo y mantenimiento. Así lo muestran algunos estudios como el de Feudtner et al32 y Wang,33 en el que estudiaban como crecía el uso y la dependencia de la tecnología en los niños dados de alta desde el hospital.

Una complicación propia del uso de tecnología en el domicilio es la presencia de situaciones denominadas quemamiento por el tratamiento, “burden of treatment”, en los que la persona presenta diversas sintomatologías y complicaciones derivadas del uso de la tecnología, no físicas, sino psicológicas y de adaptación a su empleo.25 Johansson et al34 describen entre otras estrés y ansiedad. La aplicación de una tecnología en el domicilio debe estar acompañada de sesiones formativas de educación y un sistema de apoyo para facilitar su manejo y evitar ansiedad asociada a la responsabilidad del manejo de la tecnología en el caso de pacientes y de sus familiares. En los estudios de Agrell35 y de Stricklin36 se encontró que la aceptación más clara a la tecnología era de aquellos avances que implicaban una escasa o nula intervención física de los pacientes, como la incorporación de software y sistemas de control y monitorización.

 

Conclusiones

La presencia de influencias de la modernidad y del positivismo en aspectos de la enfermería ha condicionado que ésta adopte visiones de la realidad y “creencias” respecto a qué es “verdadero conocimiento” y a su manera de trabajar que le han distanciado de su verdadero cometido, que es cuidar.

El problema no radica en la existencia de una dualidad formada por la episteme/conocimiento y la techné/técnica de tecnología. La etapa moderna nos muestra como la unión de estos dos elementos ha sido el impulsor de un gran desarrollo de múltiples disciplinas.6 Una de las soluciones es aceptar e integrar estos dos elementos como parte inherente de la enfermería y poder distinguir cada una de ellas y su influencia en el conjunto, que no es otro que el individuo como sujeto y no como objeto.

La tecnología es un elemento neutro, son las actuaciones de la enfermera lo que determina la mayor o menor deshumanización de la aplicación de una tecnología. Su responsabilidad en esto es inherente a su trabajo. La educación pregrado es vital para determinar como construir el significado de la enfermera y su relación con la tecnología y la técnica.

Utilizar una herramienta como la tecnología para ayudar a cuidar cobra una especial importancia cuando esta tecnología es aplicada a la persona en su medio lejos del hospital y por tanto del personal entrenado para manejarlas. La aplicación de esta tecnología en medios como el domicilio y residencias debe ser evaluada por la enfermera, el paciente y sobre todo por la familia o el cuidador principal encargada de la persona enferma. El motivo es claro, la tecnología ofrece beneficios en el proceso de la enfermedad pero lleva consigo una gran carga de incertidumbre, ansiedad y estrés relacionado con su manejo y con la responsabilidad de poder provocar un daño involuntariamente por falta de conocimiento y habilidad.

 

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Avda. de los Pinos 31-2ºA,
28914 Leganés, Madrid, España
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Manuscrito recibido el 12.10.07
Manuscrito aceptado el 8.2.08

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