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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm v.19 n.2-3 Granada abr.-sep. 2010

 

ARTÍCULOS ESPECIALES

EDITORIALES

 

Los Saberes Culturales en Salud en un Mundo Glocalizado

The Cultural Knowledge in a World Health globalized

 

 

Lucero López

Enfermera, MSc, PhD. Profesora asociada, Líder del Grupo de Investigación "Cuidado Cultural de la Salud", Facultad de Enfermería, Universidad Nacional de Colombia. allopezdi@bt.unal.edu.co

 

 

Son evidentes las complejas transformaciones cotidianas, ambientales, económicas y políticas a escala planetaria. Las fronteras son cada vez más sutiles y los procesos de migración y desplazamiento se agudizan por la pobreza, los conflictos políticos, étnicos y religiosos. Este contexto establece retos para los sistemas de salud y sus profesionales.1 Esta preocupación, compartida por dos grupos de diferentes continentes -la Fundación Index (España) y el Grupo de investigación "Cuidado Cultural de la Salud de la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá-Colombia)- tuvo como escenario de reflexión el IV Seminario Internacional de Cuidado Cultural de la Salud y la Reunión Internacional sobre Investigación Cualitativa en Salud, bajo el tema "Los saberes culturales en salud en un mundo glocalizado".

Frente al tema hay diversas posiciones y con este editorial deseo dejar elementos para el análisis a partir de tres premisas: reconocer el complejo entretejido que tienen los diversos cambios de orden global con el orden local, noción sintetizada por Robertson2 en el término glocalización; la cultura puede ser vista desde la interdependencia entre lo diverso y lo singular produciendo las culturas; los saberes son resultado de las construcciones culturales.

Ianni afirma: "Poco a poco y de repente el mundo se hace grande y pequeño, homogéneo y plural, compuesto y multiforme. Simultáneamente a la globalización, se dispersan los puntos de referencia dando la impresión de que se mueven, flotan, se pierden".3:58 La globalización es un proceso cultural donde hay ganancias y pérdidas. Donde el intercambio de las culturas es también un intercambio de individuos, colectividades, pueblos, naciones, nacionalidades; donde se teje un diálogo de formas de ser e imaginar, tejiendo múltiples singularidades, de tal forma que se alcanzan otras universalidades donde se adquieren nuevas formas de ser, estar y atribuir significados.3

El uso del término "glocalization" fue atribuido, en primera instancia, al profesor Robert Robertson, un sociólogo Británico/Americano, quien a su vez lo aprehende del término japonés "dochakuka",4 "que significaba originariamente del principio agrario de adaptar las técnicas de la finca que uno posee a las condiciones locales, pero que también ha sido adoptado en el ámbito japonés de los negocios para la localización global, una visión global adoptada a las condiciones locales".2 Para Robertson2 la preocupación está en ir más allá de la idea de globalización como opuesta a la localización. La glocalización, implica de manera creciente la creación e incorporación de la localidad, procesos que, a su vez, configuran ampliamente la comprensión del mundo como un todo. Y al mismo tiempo, el énfasis sobre la condición global -esto es, en la globalidad- nos empuja a que nuestro análisis e interpretación del mundo contemporáneo sea a la vez espacial, temporal, geográfico e histórico.

A partir de la década de 1980 diferentes autores de las ciencias sociales, políticas y en el área de la salud comenzaron a usar el término "glocalización". Khondker, después de un análisis de la evolución sociológica del concepto glocalización, asevera "las propuestas principales no son demasiado diferentes a una visión sofisticada de la globalización. 1. La diversidad es la esencia de la vida social; 2. La globalización no borra todas las diferencias; 3. La autonomía de la historia y la cultura dan un sentido de singularidad a las experiencias de los grupos, como culturas, sociedades o naciones; 4. La glocalización es la idea que elimina el temor generado por muchos frente a la noción que la globalización es un maremoto que borra todas las diferencias…; 5. La glocalización no promete un mundo libre de conflictos y tensiones, sino una comprensión histórica y compleja, una visión pragmática del mundo".4:5

En el área de la salud, Edmundo Granda5,6 propuso sumergirse en la potencialidad que surge de globalizar la solidaridad y la salud, manteniendo la posibilidad de glocalizarnos sin perder la identidad, la historia, que permitan el crecimiento de la salud y la vida, la creación de poderes y políticas que posibiliten una glocalización más humana.

Pensar en glocalizar la salud y la vida, es comprender la "interdependencia de naciones, pueblos, clases, grupos e individuos. La distancia y el aislamiento se vuelven cada vez más ilusorios".3:86 Una plena conciencia de esta interdependencia niega el "derecho" del más fuerte. Por esto el Dalai Lama, en su discurso de recepción del premio nobel de la paz en 1989 afirmó: "La comprensión de que somos básicamente seres humanos semejantes que buscan felicidad e intentan evitar el sufrimiento, es muy útil para desarrollar un sentido de fraternidad, un sentimiento cálido de amor y compasión por los demás. Esto, a su vez, es esencial si queremos sobrevivir en el, cada vez más reducido mundo en que vivimos. Porque si cada uno de nosotros buscamos egoístamente solo lo que creemos que nos interesa, sin preocuparnos de las necesidades de los demás, acabaremos no solo haciendo daño a los demás, sino también a nosotros mismos. Este hecho se ha visto claramente a lo largo de este siglo. Sabemos que hacer una guerra nuclear hoy, por ejemplo, sería una forma de suicidio; o que contaminar la atmósfera o el océano para conseguir un beneficio a corto plazo, sería destruir la base misma de nuestra supervivencia. Puesto que los individuos y las naciones están volviéndose cada vez más interdependientes, no tenemos más remedio que desarrollar lo que llamo un sentido de responsabilidad universal. En la actualidad, somos realmente una gran familia mundial. Lo que ocurre en una parte del mundo puede afectarnos a todos".7:14-15

La segunda premisa, tiene estrecha relación en la forma como se comprende la cultura y el saber derivado de ella. En el análisis se encuentran aspectos teóricos-filosóficos y luego los prácticos. De un lado, se encuentran posturas que apuntan a presentar la cultura como realidad única y la cultura como realidad plural. En el primero, se enfatiza el universalismo, la cultura de la humanidad. En el segundo, se enfatiza en el pluralismo, donde se pasa a hablar de las culturas. Desde mi consideración, la postura de Edgar Morin permite una comprensión dinámica e interdependiente, cuando afirma "La cultura no existe sino a través de las culturas… Aquellos que ven la diversidad de las culturas tienden a minimizar u ocultar la unidad humana; aquellos que ven la unidad humana tienden a considerar como secundaria la diversidad de las culturas. Es pertinente, en cambio, concebir una unidad que asegure y favorezca la diversidad, una diversidad que se inscriba en una unidad. El doble fenómeno de la unidad y de la diversidad de las culturas es crucial. La cultura mantiene la identidad humana en lo que tiene de específico; las culturas mantienen las identidades sociales en lo que ellas tienen de específico... Las asimilaciones de una cultura a otra son enriquecedoras... En cambio, la desintegración de una cultura bajo el efecto destructor de una dominación técnico-civilizacional es una pérdida para toda la humanidad en donde la diversidad de las culturas constituye uno de sus más preciados tesoros".8:26 En síntesis y siguiendo a Morin, "Comprender lo humano, es comprender su unidad en la diversidad, su diversidad en la unidad. Hay que concebir la unidad de lo múltiple, la multiplicidad del uno".8:25 En un sentido de la ecología social propuesta por Leonardo Boff, "todo lo que existe coexiste. Todo lo que coexiste preexiste. Y todo lo que coexiste y preexistente subsiste por medio de una tela infinita de relaciones… Nada existe fuera de la relación. Todo se relaciona con todo en todos los puntos".9:21

Resultado de esa singularidad y pluralidad de esas culturas se encuentra la producción de saberes, punto donde articulo la tercera premisa. En salud se podría hablar de dos tipos de saberes que por supuesto guardan pluralidades. Un saber que emerge de los profesionales de salud con sus propios valores, formas de producción y reproducción del saber, con normas de comportamiento y jerarquías que le imprimen una forma particular de ver la salud, la enfermedad y la muerte pero en el cual no voy a enfocar el análisis. Un saber proveniente del mundo no profesional, de la cotidianidad de las personas, del saber-hacer, con alto contenido simbólico y reproducido por la oralidad. En el saber del mundo no profesional, circulan creencias, ideas, valores sobre lo que significa estar saludable, enfermo, con discapacidad, las formas como se pueden enfrentar esas situaciones no siempre compatibles, comparables o intercambiables con el saber profesional. De ese universo surge un grupo de personas especializadas, entendido esto, por su experticia en el saber-hacer, quienes generalmente están fuera del sistema de salud (curanderos, hierbateros, sobanderos, espiritistas, clarividentes, chamanes, entre otros).

Al final, tanto el saber profesional como el no profesional son fruto de procesos culturales por lo que podríamos hablar de los saberes culturales en salud. Sin embargo, la tensión práctica de ésta situación se encuentra en la dificultad, por parte del saber profesional, de dialogar, comprender, reconocer y respetar los saberes que tienen las familias, las comunidades, los pacientes y los cuidadores culturalmente reconocidos. Desde la antropología de la salud y la enfermería transcultural se ha demostrado cómo las personas generan una trayectoria de cuidado permeada por una causación, una forma particular de ver los síntomas, de atribuirles significado y en muchas oportunidades es sobre esta apreciación donde basan la elección de la fuente apropiada para tratar sus dolencias o padecimientos. "La atención de los aspectos culturales en salud empezó a tener vigencia hacia los años 60, sin embargo, fue hasta los 80's que la Organización Mundial de la Salud (OMS) apoyó el reconocimiento de la cultura y la diversidad cultural en el cuidado de la salud. A partir de la década de los 80's se inicia gran cantidad de estudios que intentan comprender la cultura, el multicuturalismo y su influencia en la salud, así mismo se genera el concepto de competencia cultural".1

Abordar los saberes culturales en salud en un mundo glocalizado -particularmente en occidente- es una invitación a repensar nuestro rol como profesionales de la salud. Sin entrar a desconocer las importantes posibilidades que ha ofrecido a la humanidad los desarrollos en el área de la salud, debo anotar que la otra cara de la moneda tiene que ver con papeles hegemónicos del profesional de la salud sobre la salud y la vida de otros seres humanos. Por supuesto, han sido culturalmente construidos, aprendidos y multiplicados pero esa mirada parcial de la realidad, ha favorecido que algunos sistemas de salud y algunos profesionales terminemos cosificando a los sujetos de cuidado, imponiendo nuestra forma cultural de ver la salud, debilitando la autonomía, el poder y las capacidades de los grupos humanos, altos grados de dependencia del sistema de salud y al mismo tiempo de insatisfacción frente a los servicios y los profesionales de salud.

Quizá si empezamos a reconocer frente a nosotros a otro ser humano con un saber, con una historia, una posición en lo global y lo local, si desarrollamos un sentido de interdependencia entre los saberes profesionales y los no profesionales se pondría de manifiesto una auténtica interrelación humana cuyo propósito conjunto es promover la salud y la vida. Si podemos glocalizar la idea que en salud trabajamos por el cuidado a seres humanos, ofrecido por otros seres humanos semejantes se facilitarían los diálogos entre los saberes, entre las culturas, se podrían establecer metas comunes, el encuentro sería una oportunidad de crecimiento y ayuda.

La propuesta del cuidado cultural que viene desarrollando el Grupo de Investigación de Cuidado Cultural de la salud, se focaliza en el reconocimiento mutuo, en el reconocimiento del universo cultural que envuelve tanto al profesional como al sujeto cuidado (persona, familia o comunidad), donde los profesionales de la salud pueden poner al servicio lo más avanzado de su saber para lograr una creativa intersección que conjugue la perspectiva de mundo, de salud, enfermedad, muerte o discapacidad de los sujetos de cuidado, sus valores, creencias. Donde se establece un diálogo que entra en contacto con una genuina interacción donde cobra importancia la forma como ese ser humano identifica, simboliza y explica su situación. Donde la forma como toma decisiones, las elecciones y preferencias para tratar su situación son exploradas y consideradas.

Debo aclarar que la experiencia del grupo, desde el 2007 no es con grupos étnicos o religiosos específicos. Nuestra experiencia proviene del trabajo con grupos de personas ancianas en situación de pobreza en contextos rurales y urbanos que no son distantes de nuestro universo cultural.1 La aclaración, es una forma de invitar a pensar que este tipo de abordaje es necesario y posible con cualquier población sea esta culturalmente similar o diferente a la del profesional. De esta forma, consideramos que el cuidado cultural, es ejercido por un profesional que desentraña su humanidad y alcanza un diálogo de saberes para ofrecer alternativas de cuidado con significado y aceptación por parte de los sujetos de cuidado, donde estimula el poder y las capacidades de sus congéneres. No es una tarea fácil porque implica nuevas aproximaciones paradigmáticas, nuevas formas de ejercicio profesional, búsqueda de nuevas estructuras en salud.

Múltiples retos emergen de estos debates y podríamos preguntarnos qué transformaciones se requerirían para por lo menos considerar tal aproximación. Qué se requeriría en términos del sistema de salud, de la formación del recurso humano en salud; en las aproximaciones investigativas, teóricas y metodológicas; en la construcción de las políticas en salud y de la ética requerida para un trabajo permeado por las diversas formas de sentir, de vivir y de significar el fenómeno de la salud.

Considero que podemos glocalizar la salud y la vida en la medida que podamos comprender la fuerte interdependencia que tenemos como seres humanos, la necesidad de trabajar por el desarrollo de las capacidades de los diversos grupos culturales y por la promoción de una vida digna, por proteger el medio ambiente. Quizá esta mirada de interdependencia nos lleve a concluir que una sensación de satisfacción glocal repercuta en una armonía planetaria.

 

Bibliografía

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