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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.19 no.2-3  abr./sep. 2010

 

ARTÍCULOS ESPECIALES

ORIGINALES

 

Ser curador wayuu en la globalización y no morir en el intento

To be a wayuu healer during globalization times, and how not to die trying

 

 

Carmen Laura Paz Reverol, Morelva Leal Jerez, Johnny Alarcón Puentes, Carlos Valbuena Chirinos, Nelly García Gavidia, Dilia Flores Díaz1

1Universidad del Zulia, Facultad Experimental de Ciencias, Departamento de Ciencias Humanas, Unidad de Antropología. Laboratorio de Antropología Social y Cultural (LASyC). Facultad de Humanidades y Educación, Departamento de Sociología y Antropología, Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

El punto de partida de esta investigación es el interés por analizar el papel del curador u "oütshi" del pueblo wayuu de Venezuela en el marco de la dinámica de cruce de fronteras culturales que debe realizar en la actualidad y los cambios ocurridos en cuanto a la percepción de su papel, la eficacia o no de sus tratamientos, los distintos itinerarios terapéuticos, la recurrencia a otros modelos curativos, las migraciones a las zonas urbanas y las nuevas prácticas y representaciones asumidas en su relación con la alteridad. En base a una metodología cualitativa etnográfica, se logró compartir experiencias con seis curadores del pueblo wayuu en la Guajira Venezolana, Municipio Páez Estado Zulia, Venezuela. Mediante la misma hemos podido captar el sentido, el significado que adquiere para ellos la enfermedad y el tratamiento de la misma en el marco de su sistema de curación. Como estrategias básicas para la recogida de información se utilizó la observación y la entrevista en profundidad. Se han encontrado variados puntos de encuentro entre las vivencias de los curadores en cuanto a su papel en el pueblo wayuu en la que se ha podido evidenciar la preocupación por la pérdida de vigencia del curador wayuu. No obstante, se han encontrado matices que nos permiten hablar de diferencias en cuanto a las manifestaciones y percepciones de cada sujeto sobre la importancia que todavía tienen dentro del sistema de curación wayuu para dar respuestas a los procesos de atención de las enfermedades reconocidas dentro de la cultura. Se concluye que, en la actualidad, tanto el incesante cruce de fronteras culturales por parte del curador wayuu como su vigencia en cuanto a sus representaciones y prácticas de curación dentro del sistema curativo wayuu se han generado cambios en las funciones y las características de la actividad de los curadores wayuu, se repiensa en su destacado papel como actor social en el marco de una globalización que apuesta por su desaparición.

Palabras clave: Wayuu, Curador, Globalización, Guajira, Venezuela.


ABSTRACT

The starting point of this research is the interests for analyzing the role of the healer or "outshi" of the wayuu people in Venezuela in view of the dynamics of the present mixture of cultural barriers and the changes that haven taken place with regard to the perception of his role, the efficiency or not of the treatments provided by him, the different therapeutic itineraries, the falling back on other healing models, the migration to urban zones and the new practices and representations assumed by him in view of the changes. Using ethnographic qualitative methodology, we managed to share in the experiences of six healers of the wayuu people in the Venezuelan Guajira Peninsula, Municipality Paez, State Zulia, Venezuela. By means of the same it was able to capture the sense and the significance that the illness meant for them and the treatment of the same in the framework of their healing system. For the gathering of information, observation and in depth interviews were used as basic strategies. Several common grounds were found among the living experiences of the healers with regard to their role among the wayuu people, which evidenced the concern for losing the essence of the wayuu healer. Nevertheless, some variations have been found which allow us to speak of the difference that exists between the manifestations and the perceptions of each subject regarding the importance that persists within the wayuu healing system in order to provide answers to the healing processes of illnesses that have been recognized within the culture. In conclusion, at present, not only the ever changing crossing over of the cultural barrier on the part of the wayuu healer but also his validity as to his representations and healing practice has produced changes in the functions and the characteristics of the wayuu healer activity, thus providing seconds thoughts about his social role within the framework of a globalization that bets on his disappearance.

Key words: Wayuu, Healer, Globalization, Guajira, Venezuela.


 

Introducción

El interés de esta investigación, inscrita en la Antropología de la Salud, está centrado en el curador de la cultura wayuu, quienes son denominados outshii, en wayuunaiki; idioma de la nación wayuu. Dentro del sistema curativo wayuu hay diferentes tipos de curadores o especialistas. El Outshi o la Outsü, quien atiende las enfermedades comunes o ayulee y las enfermedades de origen sobrenatural o wanülüü, asociadas con la cultura; hay dos variedades de Outshi (sü), el o la Emeijut que es especialista en partos, y el (o la) Epitutu o'uupala que tiene bajo su responsabilidad la curación de órganos como los ojos. Otros curadores son: Oulakut, quien ejerce el oficio de la adivinación; Anaajüt jipu es un especialista en todo lo relacionado con el sistema óseo; A'latülü es quien tiene el oficio de masajeadora; Jupula tepichi que es el especialista en niños; Anaajülü ale'e quien tiene el oficio de partera; y finalmente Alajut unu'u que es especialista en medicina Wayuu (entrevista realizada a la curadora Mística Andrade en el mes de noviembre de 2001).

Los wayuu, conocidos también como Guajiros, son un pueblo amerindio de filiación lingüística arawak; están en contacto con el mundo occidental desde el siglo XVI. Han tenido una gran capacidad para permanecer como grupo social a pesar de los contactos permanentes, imposiciones que han ido en detrimento de su autonomía; constituyen el 57% de la población indígena nacional. Es una tierra en su mayoría seca, caliente, semidesértica, con pocas fuentes de agua dulce, presenta largos períodos de sequía con cortas temporadas de fuertes lluvias que inundan en algunas zonas las casas, cultivos y zonas de pastoreo.

La globalización fue una dinámica que insertó desde muy temprano a la lógica del mundo capitalista al mundo wayuu, los cuales adoptaron desde los primeros tiempos del contacto con los europeos nuevos elementos tecno-económicos, lo que generó un proceso de transición de las formas de subsistencia prehispánica a un tipo de economía con base, principalmente, en el pastoreo y el comercio. El ganado (caprino, vacuno, equino y ovino) pasó a constituir un valor económico y de intercambio inter y extra étnico y el centro de todas las prácticas y relaciones sociales y simbólicas del grupo. Sin embargo, actividades como la caza y la recolección, la agricultura y la pesca no fueron abandonadas sino que, desde ese momento, pasaron a ser actividades complementarias. En cuanto al comercio, los wayuu se convirtieron en excelentes comerciantes con los europeos que llegaban a sus costas (franceses, ingleses, holandeses) ante los fallidos intentos de la corona española de conquistarlos y dominarlos, tentativa que nunca fue lograda en los tres siglos de dominio hispano. En la primera mitad del siglo XX los wayuu incorporaron el comercio -incluido el contrabando, que ya venía ejerciendo desde el siglo XVII- como una de sus actividades económicas (Paz, 2000).

Con la consolidación de los Estados-nación de Colombia y Venezuela en el siglo XX, los wayuu han sufrido cambios culturales acelerados y, en muchos casos, presionados por las condiciones económicas, se han visto obligados a migrar a las ciudades más cercanas de la Península de la Guajira: Maracaibo, Machiques, La Villa del Rosario de Perijá, Valencia (en Venezuela) y Maicao y Riohacha (en Colombia). Esto ha implicado profundos cambios en los patrones migratorios, en su organización político-sociocultural, entre otros aspectos.

El modelo curativo de atención de las enfermedades presenta características de cambio y redefinición: las enfermedades han cambiado en su naturaleza, en su definición, en su terapéutica y en la prevención, así como también en los agentes a quienes se acude para la curación (García Gavidia, Paz y Díaz, 2008). Ya no solo se acude a los curadores del propio grupo sino también al médico del sistema biomédico occidental, a los curadores criollos del culto a María Lionza y a los sanadores por la fe de las nuevas iglesias evangélicas. Los procesos de salud/enfermedad/atención en las diversas culturas pueden ser ejecutadas por actores sociales que son formados dentro de su cultura; están en relación con el estado del cuerpo, el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de la enfermedad de los individuos en su cotidianidad. Estos comportamientos son realizados por los curadores de los sistemas curativos a los cuales acude. De igual manera, las prácticas curativas son procedimientos que se realizan después de presentados los eventos patológicos y que buscan el control de signos, síntomas, alteraciones biológicas y fisiológicas causadas por la enfermedad. En este caso se busca a los curadores para restablecer el orden.

Las representaciones de las enfermedades en las sociedades humanas están vinculadas con su etiología y con los métodos y prácticas para reconocerlas y curarlas. En el caso wayuu, según la causa, existen cuatro tipos de enfermedad: a) las enfermedades puestas (brujería) que son atendidas tanto por el oütshi, como por el curador marialioncero, b) enfermedades wanülüü o las producidas por ataques de entidades pülasü (Pulowi, Wanülüü, Keerali, Akalakui, Yoluja, que en muchos casos no tiene curación, excepto las de tipo yoluja; estas enfermedades sólo son atendidas por el oütshi o curador wayuu, c) las enfermedades apülainwaa o conocidas también como mal de ojo las cuales son atendidas por el oütshii y curadas con la acción del agente contaminante y ocurre en la mayoría de los casos en niños y ancianos muy mayores, d) las enfermedades ayulee o comunes que son atendidas por el médico. Muchas de las enfermedades enunciadas, específicamente las relacionadas con la cultura, a su vez están relacionadas con la noción de contaminación y constituye un tipo de peligro que no suele ocurrir "salvo allí donde las líneas de la estructura, cósmica o social, se definen claramente" (Douglas, citada por Paz, 2007:78). Douglas señala que "todos los poderes espirituales forman parte del sistema social", esto implica que "los poderes de la contaminación que son inherentes a las estructuras de las ideas mismas y que castigan a la ruptura simbólica de aquello que debe estar unido o el ayuntamiento de aquello que debe mantenerse separado" (Douglas, 1973: 152).

Nos hemos interrogado sobre el papel que cumple el curador wayuu en el contexto de su cultura y actualidad, cuáles son sus retos y oportunidades en la era de la globalización. En el artículo describimos e interpretamos la importancia y significado de dicho curador, comparamos con otros modelos curativos a los que acude el wayuu en la actualidad y la vigencia que tiene dentro del modelo curativo wayuu en cuanto prácticas y creencias sobre la salud y la enfermedad. La información se ha recogido mediante trabajo etnográfico realizado por etapas (2000-2004-2008-2009), en la Península de la Guajira, Venezuela, en la Parroquia Guajira y Alta Guajira del Municipio Páez, comunidades Kusia, Campamento y Cojoro, en el Municipio Maracaibo, parroquia Idelfonso Vázquez. Se analiza el papel del curador u "oütshi" del pueblo wayuu de Venezuela en la actualidad en la dinámica de cruce de fronteras culturales que realiza debido a cambios en cuanto a la percepción de su papel, la eficacia o no de sus tratamientos, los distintos itinerarios terapéuticos, la recurrencia a otros modelos curativos, las migraciones a las zonas urbanas y las nuevas prácticas y representaciones asumidas en su relación con la alteridad.

 

Metodología

En base a una metodología cualitativa, centrada en el punto de vista del actor (Menéndez, 2002), se compartió experiencias con seis curadores del pueblo wayuu en el cual hemos podido captar el sentido, el significado que adquiere para ellos la enfermedad y el tratamiento de la misma en el marco de su sistema de curación. Como estrategias básicas para la recogida de información se utilizó la observación y la entrevista en profundidad.

La etnografía ha permitido registrar que los wayuu tienen la posibilidad de acudir a varios modelos de curación de las enfermedades incluyendo el biomédico, esto también se puede reflejar el cambio cultural y las dinámicas a las que se ha sometido esta sociedad. El trabajo de campo permitió ver la recurrencia a cada uno de los sistemas curativos. Las seis curadoras wayuu han ejercido su especialidad hace muchos años haciendo sus diagnósticos y terapéuticas de las enfermedades y cuando se les escapa de las manos no dudan en aconsejarles que acudan al modelo biomédico. En muchos de estos casos, alguno de los oütshi que viven en la periferia urbana. Otros viven en la Península de Guajira. Pero incuso en la Guajira ya están teniendo importancia otros curadores como los curadores del culto de María Lionza o los sanadores de la religión evangélicos (el modelo curativo marialioncero es un culto de posesión en el cual el medium incorpora diferentes espíritus a su cuerpo y puede diagnosticar enfermedades "puestas" y comunes. De igual manera se ejerce la adivinación de diferentes eventos por los cuales atraviesa el individuo consultante y se le da una terapéutica para su curación o eliminación del mal).

 

Resultados y discusión

Los oütshii, piaches o curadores wayuu se forman por los mensajes que les son transmitidos a través de sus sueños; la mayoría de los especialistas así lo afirman: "yo lo aprendí porque me lo revelaron los sueños". El curador sabe a lo que se dedicará por los sueños o sus espíritus auxiliares cuando ya ha realizado su proceso de aprendizaje. La experiencia se va consolidando paulatinamente porque todos los diagnósticos y las terapéuticas para tratar las enfermedades son diferentes, depende de la enfermedad y de los seres del mundo pülasü que atacan a sus víctimas y el rol de mediación que realizará como curador ante las entidades del otro mundo. Ser oütshii es "el don que la persona tiene para ser especialista en la curación de la persona wayuu" (Ligia Palmar, entrevista, 2001).

El curador o curadora wayuu u outshi (sü) utiliza en sus ritos cantos guturales, soplos, masajes y otros movimientos, para realizarlo se vale de la maraca, alcohol, pasta de tabaco para diagnosticar las enfermedades; entra en comunicación con sus espíritus auxiliares o aseyuu -cae en trance-, quienes le dan el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de la enfermedad. En los sueños de los oütshii, también se manifiesta la comunicación con los espíritus. Mediante ambos procedimientos, trance o sueño, le comunican al curador el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad.

Los aseyuu le dicen al curador si el alma o aa'in del enfermo se ha ido, por lo que el curador negocia con los espíritus o aseyuu para rescatar el alma; para lograrlo los seyuu piden a cambio bienes materiales (sacrificio animal, prendas o joyas) para devolvérsela. De manera real y simbólica se da una negociación y los sacrificios animales sirven en la mayoría de los casos como chivo expiatorio. Hay que recabar todo lo exigido para que se de la curación, de lo contrario puede enfermar el curador. En el diagnóstico le sirve de referencia la observación, la inflexión, la palpación, evalúa la dureza de los tejidos, igualmente, el interrogatorio también permite preguntar sobre el padecimiento del paciente y sus dolencias.

El detrimento de la autoridad del curador wayuu u outshi en la actualidad es una consecuencia de la situación de hegemonía - subalternidad en la cual se dan las relaciones interculturales que vive el pueblo wayuu. Los especialistas wayuu reconocen que algunas de las prácticas rituales y terapéuticas tradicionales pueden no ser las apropiadas para curar ciertas enfermedades, y en esos casos suele remitir al paciente hacia los centros o ambulatorios biomédicos. Otra de las realidades registradas en el trabajo etnográfico es que en algunos casos el curador se convierte a la religión evangélica y deja de practicar su oficio como curador "ya los piaches casi no hay porque muchos de ellos han perdido su aseyuu con los evangélicos" (Informante clave, 2009).

Es frecuente oír hablar acerca de la pérdida del prestigio del curador wayuu u outshi: "ahora los piaches no son como antes, cobran muy caro". Hay varias razones por las que el curador wayuu ha perdido vigencia, por ejemplo en Maracaibo, hay piaches, pero en algunos casos son inaccesibles. Él puede dar un diagnóstico y recomienda una terapéutica pero son selectivos con las personas que atienden, ya que si no cumplen con lo que los espíritus demandan, se enferma el piache y puede morir, "sólo trato a la persona que yo conozco, de confianza, no es a cualquiera, es difícil" (Mistica Andrade, entrevista, 2001).

Cuando se acude a un curador wayuu o piache, sus espíritus auxiliares solicitan cosas que a veces están fuera del alcance de las personas con pocos recursos, ya que el curador wayuu puede solicitar una oveja, una vaca, piedras, dinero, por lo tanto acude, directamente cuando sabe que la curación depende de ese curador. En cambio, en la consulta médica, el costo es menor por la consulta y en la mayoría de los casos es gratuita en los ambulatorios y hospitales. Con respecto al récipe médico el wayuu tiene la opción de comprarlo o no. Pero lo cierto es que se acude al curador cuando se cree que es "mal de ojo" o apülainwaa, que es la enfermedad sufrida por los niños: "A los piaches ahora casi no se acude, porque además algunas exigencias del aseyuu son difíciles y a la gente no le gusta hacer diligencias. Pero su experiencia es que cuando hay mal de ojo no hay pa donde agarrar. P'al mal de ojo se sigue usando el piache… un niño cuando tiene mal de ojo llora, llora y se le lleva al médico no se calma, no se calma con nada, hasta que hay que buscar al piache, éste busca la causa... y dice por qué es el mal de ojo y se busca a quien ha sido el causante (el agente) que lo provocó, si es una persona se busca la persona que seguramente ha estado relacionada con un muerto, ha levantado un cadáver, ha desenterrado, ha cometido algún crimen, se la trae para que salga el mal de ojo" (Lucía, informante clave, 2009).

Cuando las opciones quedan agotadas en el modelo biomédico, el wayuu acude a su cultura o viceversa, o a otro sistema de curación; es decir, se acude a algún sistema curativo en específico y los demás como complementarios. Hay quienes acuden en primera instancia al sistema biomédico y no han asistido a curanderos, rezanderos, espiritistas, otros ya vienen de hacer su recorrido por los sistemas curativos: rezanderos o marialionceros hasta que llegan finalmente al médico, pero ya puede ser muy tarde y se pone en peligro la vida de la persona, por lo que el desenlace puede ser fatal o afortunado. La etnografía no permite generalizar según los casos, claro hay menos casos con desenlaces desafortunados, y otros permiten visualizar la eficacia del sistema de curación wayuu para atender las enfermedades provenientes del mundo espiritual o no humano.

La diversidad de opciones a las cuales acude el wayuu, también puede afectar la curación inmediata del individuo, porque acude a determinados curadores al mismo tiempo y no se culminan los tratamientos. Hay un itinerario terapéutico en el cual no hay un patrón fijo, puede ir de curanderos a médicos y viceversa, dependiendo de con quien sientan más confianza, más accesibilidad: "Ya han pasado por otros espiritistas, han pasado por médicos, ellos ven que el médico ya no puede con ellos, cuando ellos ven que los otros brujos no pueden. Lo que vienen a agotar la última, como digo yo. A veces me da rabia a mí me toca lo más duro, pero como ha habido momentos que han venido directamente para acá y entonces se curan rápido" (María Pirela, entrevista, 2001).

De una enfermedad ayulee se pasa a una de tipo wanuluu por signos particulares de la cultura, las manifestaciones pueden ser de una enfermedad común, que tiene síntomas de agravamiento y muerte. En este sentido las prácticas no son excluyentes y se enfatiza en que, "la puede ver el médico y la puede ver el piache, pero que siga el tratamiento que le dieron en el hospital" (Carmen Montiel, entrevista, 2001).

En líneas generales, se puede afirmar que los curadores de los wayuu (Oütshii, médicos, espiritistas, rezanderos) saben cada uno de la existencia del otro, en muchos casos remiten a cada uno de los modelos de curación si no está a su alcance la curación por sus medios: "Miren, yo estaba trabajando en un restaurante, ayudando una amiguita mía, pero al lado hay un consultorio, pero allá mis pacienticos me fueron a buscar, entonces el doctor se puso la mano en la cabeza, yo te atiendo de a gratis decía… La Sra. fue conmigo y él (médico) allí pegado mirando. El muchachito se paró, se levantó, el muchachito se curó. Después le vino -al médico- un paciente con la pierna así y la otra así, no hallaba como curarlo, ya él tenia días poniéndole medicina y entonces él me llamó y me dijo "María venga acá, ¿que le parece esto?, ya le he puesto esto, estos antibióticos y nada". Le dije ‘agarra una tirita de gas y se la amarráis aquí en la pierna', le dije, entonces agarro una tirita y se la mojo de gas y se la amarro en la pierna y que pase toda la noche con eso y lo mandáis a venir mañana. Bueno yo voy a comprobar si lo que usted me dice es verdad (el médico a la curadora), busco la tirita, compro gas y se la amarro y le dijo (al paciente) venga mañana, mañana le cobro, al otro día el Sr. fue con las piernas totalmente deshinchadas, después quería (el médico) que yo trabajara con él" (María Pirela, entrevista, 2001).

María Pirela afirma por su parte "la ciencia médica jamás, nunca nos va a dar un valor, porque entonces ¿cómo quedarían ellos?, ¿cómo quedaría la medicina?". Es otro tipo de conocimiento médico "pero no es que uno va a decir que sabe más que la ciencia, yo no sé nada, quienes saben son los espíritus que bajan, ve pero uno le pone su fe, su amor, su dedicación y se cura" (María Pirela, entrevista, 2001). En estos casos según este tipo de creencias, el sistema biomédico se torna ineficaz; la solución es dada en el sistema curativo wayuu y en el sistema curativo marialioncero, según esta curadora marialioncera cuando afirma "...lo que pasa es que la mayoría de los niños wayuu no se mueren tan rápido porque siempre busca al piache, al espiritista, pero en cambio el niño alijuna ¿verdad? Creen que es otra cosa, se lo llevan a las clínicas, se lo llevan a los hospitales y se mueren" (María Pirela, entrevista, 2001).

Esta aproximación de modelos curativos a los cuales acude el wayuu puede explicarse por los procesos internos de cambio cultural en el grupo, enunciados en la dinámica de creación y recreación de elementos culturales, en el que permanece el modelo wayuu con sus respectivos cambios en el transcurrir histórico-cultural, combinados a su vez con elementos provenientes del modelo médico occidental y del modelo curativo marialioncero con el que interactúan incesantemente para solventar los problemas de las enfermedades del pueblo wayuu.

 

Conclusiones

Podemos afirmar que la globalización es contradictoria, pues pretendía homogeneizar en el plano económico y cultural todas las sociedades tanto occidentalizadas como no occidentalizadas, pero ha logrado el efecto inverso, ya que se remarcan, se revalorizan y han permanecido las diferencias. El pueblo wayuu no ha permanecido ajeno a esta realidad a pesar de los grandes cambios que han ocurrido en su cultura, hay aspectos que continúan vigentes como la figura del curador wayuu a pesar del desprestigio del mismo. También han entrado en escena nuevos modelos de curación como el del modelo biomédico, las medicinas alternativas como la sistémica, y las experiencias curativas del culto a María Lionza, así como las religiones evangélicas que ofrecen otras posibilidades para el alivio de las enfermedades. Los perfiles culturales y los signos étnicos del pueblo wayuu, se alteran, cambian en ocasiones en función del metasistema en el cual viven. Pero esta alteración no tiene por qué ser, ni entrañar, una mudanza étnica. Es, en cierta manera, tomar conciencia de la extrapolación de los significados propios de las culturas cuando están insertas en un metasistema que los rige y extrapola sus significados. Entender estos procesos es importante, tanto para las redefiniciones y reafirmaciones de las identidades étnicas, así como también para las rectificaciones necesarias de la sociedad criolla en su relación con los otros. De allí que en las redefiniciones que se viven en la actualidad ante el reconocimiento constitucional de 1999, los wayuu reacomodan sus creencias, hay personajes de su cultura que son redefinidos y revalorados, y el outsu o chamán es uno de ellos, se valoran los medicamentos y algunas de las prácticas, buscan alianzas con el mundo criollo ante determinadas enfermedades para afianzar la prevención.

De allí los variados puntos de encuentro entre las diversas vivencias de los curadores en cuanto a su papel en el pueblo wayuu. Ellos tienen unas vivencias encontradas: por un lado, su preocupación por la pérdida de vigencia ante enfermedades no reconocidas dentro del sistema curativo wayuu; por otro lado, se denuncia la presencia de las iglesias evangélicas que con su discurso avivan el desprestigio del curador; y por el otro, la reafirmación de su autoridad cuando el tipo de enfermedad no es posible ser atendida en ningún otro sistema curativo sino en el propio.

En las diversas etnografías realizadas desde el 2000, se han encontrado matices que nos permiten hablar de diferencias en cuanto a las manifestaciones y percepciones de cada sujeto sobre la importancia que todavía tienen dentro del sistema de curación wayuu para dar respuestas a los procesos de atención de las enfermedades reconocidas dentro de la cultura. De esta manera, repensamos como investigadores en los retos y oportunidades que tiene este curador en la época de la globalización, que tiende por un lado a la valoración pero por otro lado a la desaparición de este actor social.

Así los curadores wayuu, adheridos en lo interno a sus viejos modos de vida y, al mismo tiempo, a lo externo presionados por las transformaciones de la sociedad global, se enfrentan a oportunidades y obstáculos que podrían redefinir sus prácticas curativas. Para bien o para mal, para estas particularidades se perfilan posibilidades de futuro nunca antes vislumbradas.

 

Bibliografía

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Dirección para correspondencia:
Carmen Laura Paz Reverol.
Aptos. Lauria, Rambla Nova 20, Apto. 15,
43004 Tarragona, España
wayuunita@gmail.com

Manuscrito recibido el 15.1.2010
Manuscrito aceptado el 12.4.2010

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