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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm v.19 n.2-3 Granada abr.-sep. 2010

 

ARTÍCULOS ESPECIALES

ORIGINALES

 

Prevalencia de los trastornos alimentarios en una muestra universitaria. Ansiedad como factor de modulación

Prevalence of eating disorders in a simple of university students

 

 

Rosario Gómez Sánchez1, Remedios Gómez Sánchez2, Antonia Ma Díaz Cuenca3, Ma Isabel Fortea Gorbe4, Pilar Salorio del Moral1

1Psicóloga.
2Psicóloga y Enfermera.
3Enfermera y Documentalista.
4Farmacéutica. Universidad Católica S. Antonio -UCAM-. Guadalupe (Murcia), España

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Hoy día la disconformidad con la imagen del cuerpo se torna obsesiva, siendo la comida el tema más preocupante. La justificación de nuestro estudio es asegurarnos de si este hecho es también una realidad en una población de estudiantes de enfermería, que debería de poseer una información más correcta. El objetivo general es detectar la existencia de posibles trastornos de alimentación, determinando el índice de masa corporal y la posible modulación del rasgo de personalidad ansioso. Estudio descriptivo donde se ha entrevistado a 128 estudiantes de 1o de Enfermería aplicándoles el STAI y el EAT-26. Los resultados muestran que un porcentaje preocupante padece trastornos de alimentación, siendo pocos los que reciben tratamiento para dicho trastorno. También presentan desviaciones en los parámetros aconsejados de Índice de Masa Corporal, el rasgo de personalidad ansioso presenta cierta correlación con dichos trastornos.

Palabras clave: Trastornos de alimentación, Índice de Masa Corporal, Rasgo de personalidad ansioso.


ABSTRACT

Today the dissatisfaction with body image becomes obsessive, the most worrisome being swallowed what or what not. There are ways to inform young people about these health behaviors. Therefore, the rationale of our study is to make sure whether this is also a reality in a population of nursing students. The overall objective is to detect the existence of possible eating disorders by determining the body mass index and the possible modulation of anxious personality trait. Descriptive study where they interviewed 128 students in 1 nursing applying the STAI and the EAT-26. The results show that an alarming percentage suffering from eating disorders, with few receiving treatment for this disorder. Deviations are also advised on the parameters of body mass index, and the personality trait anxious shows some correlation with these disorders.

Key words: Eating disorders, Body Mass Index, Anxious personality traits.


 

Introducción

Los trastornos de la alimentación son problemas de conducta graves. Incluyen:

- Anorexia nerviosa, persona que adelgaza demasiado, pero no come lo suficiente porque se siente gorda.

- Bulimia nerviosa, incluye períodos donde la persona come demasiado seguidos por frecuentes purgas, a veces vómitos autoprovocados o uso de laxantes.

- Compulsión para comer, comer sin control.

Las mujeres tienen más probabilidades de tener trastornos de la alimentación. Suelen comenzar en la adolescencia y con frecuencia asocian depresión, trastornos de ansiedad y drogas. Los trastornos de la alimentación pueden causar problemas cardíacos y renales e incluso la muerte. Es importante obtener ayuda a tiempo.

Los hábitos alimentarios de las poblaciones son la expresión de sus creencias y tradiciones y están ligados al medio geográfico y a la disponibilidad alimentaria. Nacen en la familia reforzándose en el medio escolar y sufren las presiones del marketing y la publicidad ejercida por las empresas agroalimentarias. La distribución y el consumo de alimentos es una forma muy expresiva para valorar el funcionamiento de la organización familiar, laboral y escolar así como las propias relaciones sociales que se generan en relación con los alimentos. Existe una tendencia natural entre la población joven a no considerar como factor de riesgo para su salud una alimentación inadecuada; y dicha actitud se va prolongando hasta edades avanzadas en que los hábitos adquiridos se convierten en rutina. En pocas enfermedades se conjuga de manera tan cruda lo físico y lo psíquico, lo individual y lo social, como en los trastornos de conducta alimentaria. Esto lo constituye como un verdadero "mal social", que afecta a los individuos pero que su origen debemos analizarlo desde la sociedad y sus valores.1

Los trastornos de la alimentación tienen un tratamiento largo y complicado, se cronifican en buena parte de los casos, conllevan un gran sufrimiento personal y familiar y pueden dar lugar a la muerte. Entre las causas que se conocen se incluye el sentirse estresado o ansioso sobre algo en su vida o tan solo la necesidad de "estar bajo control". La sociedad también pone demasiada presión y esto influye en toda la población, incrementándose en una minoría que son los adolescentes.

Existe un aumento de la sintomatología relacionada con trastornos de alimentación y así lo corroboran determinados estudios, como el llevado a cabo en el Gabinete de Psicología de la Universidad de Valladolid, donde se realizó un estudio a 251 universitarios y se comprobó que hay un aumento del 30% de casos que cursan con síntomas asociados a la anorexia sobre todo relacionados con procesos de angustia y fobia a los exámenes.2 Así mismo, según un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid, muestra que el 20% de los universitarios tiene un gran riesgo de sufrir anorexia y bulimia. En él se comprobó que además del riesgo de poder padecer estos trastornos, el uso de los laxantes para control de peso era algo muy habitual entre la población femenina.3 El estudio sobre "Test de actitudes hacia la comida", también utilizó el cuestionario EAT-26 como herramienta de cribado para identificar de manera temprana la presencia de trastornos alimentarios.4

Debido a que los trastornos alimentarios son de origen multifactorial, lo más recomendable es la aplicación de distintas disciplinas para abarcar todos los aspectos de esta problemática. A los jóvenes se les debe empezar a educar en conductas saludables desde la familia, y desde muy pequeños, y ello también se pone de manifiesto en el trabajo de Soares de Matos.5

Existen vías para informar a los jóvenes sobre estas determinadas conductas de salud, y una de éstas es la Universidad. Consideramos que hay determinadas titulaciones que ayudan por su contenido temático más que otras. Por ello, la justificación de nuestro estudio es asegurarnos de si este hecho es también una realidad en una población de estudiantes de enfermería de primer curso.

Por todas las razones expuestas y por el enorme interés que este tema presenta en la actualidad, nos planteamos el presente estudio con el objetivo general de detectar la existencia de posibles trastornos de alimentación en una población de estudiantes determinando el índice de masa corporal y la posible modulación del rasgo de personalidad. Partimos de las hipótesis que consideran que los alumnos de enfermería tienen un índice bajo en trastornos de alimentación y un adecuado tratamiento multidisciplinar si lo necesitaran; que tienen un adecuado Índice de Masa Corporal [IMC: peso(kg)/talla(m2)]; así como que existe una relación significativa entre rasgo de personalidad ansiosa y trastornos de alimentación.

 

Metodología

Estudio descriptivo con una muestra inicial de 128 sujetos de ambos sexos. Dicha muestra está formada por alumnos de primero de la titulación de Enfermería de la Universidad Católica S. Antonio de Murcia del curso 2007-08. Se seleccionaron por muestreo de conveniencia. Se administró de forma colectiva el cuestionario para que lo cumplimentaran de forma individual donde se recogían todas las pruebas junto con los datos personales.

Después de hacer una revisión exhaustiva sobre las pruebas que podrían adecuarse a las características de nuestro estudio, se utilizaron aquellos cuestionarios o escalas que midieran adecuadamente las variables que queríamos estudiar, para ello desarrollamos un cuestionario con las siguientes variables: Edad, Sexo, Peso, Altura, Ansiedad rasgo (STAI/R), Trastornos de la alimentación (EAT-26), Índice de masa corporal.

El STAI6 se utilizó para la medida de la variable ansiedad. Consta de dos subescalas en las cuales se estudia la ansiedad desde dos puntos de vista diferentes. Esto permite operativizar con el mismo inventario los conceptos de rasgo de ansiedad y de estado de ansiedad; siendo el primero la propensión o disposición más o menos permanente, a responder a una situación concreta con determinados niveles de ansiedad y el segundo la intensidad del estado emocional ansioso que se padece en el momento concreto de afrontar la situación. En nuestro estudio se utilizó la sub-escala Ansiedad-Rasgo, porque lo que nos interesaba era estudiar la disposición permanente de nuestros sujetos hacia la ansiedad.

El Cuestionario EAT.7 Test de actitudes ante la comida que tiene como objetivo identificar síntomas y preocupaciones características de los trastornos alimentarios en muestras no clínicas. Algunos investigadores como García-Camba8 describen al EAT como una medición general de síntomas de anorexia (AN) y bulimia (BN), mientras que otros lo clasifican como un instrumento diseñado para evaluar un conjunto de actitudes y conductas asociadas con AN. Contiene 40 reactivos (EAT-40), agrupados en siete factores. Posteriormente diseñaron una versión corta con 26 reactivos (EAT-26), y se suprimen 14 items, ya que se consideró que eran redundantes y no aumentaban la capacidad predictiva del instrumento. La contestación es con una escala Likert de seis puntos. La puntuación total del EAT 26 es la suma de 26 ítems. Puntúan 3, 2, 1, 0, 0, 0 en la dirección positiva, asignando 3 a las respuestas que más se aproximan a una dirección sintomática ("siempre"=3). Únicamente el ítem 25 se puntúa de una manera opuesta, puntuando 0, 0, 0, 1, 2, 3 ("nunca"=3).

La confiabilidad de prueba-postprueba en un periodo de dos a tres semanas es del 84%.9 El poder predictivo positivo es del 79% para EAT-26 y el negativo es del 94%. Jonquera4 llegó a la conclusión de que el EAT-26 es probablemente la más ampliamente extendida forma de evaluar los síntomas y preocupaciones características de los TCAs y ha sido validado en una muestra española de estudiantes de bachillerato.

A través de la estadística descriptiva, se realizó el cálculo de las medias, desviación típica de las puntuaciones obtenidas en cada uno de los instrumentos aplicados. Se realizaron coeficientes de correlación de Pearson como la prueba más fiable de estudios descriptivos. Se ha utilizado el paquete estadístico SPSS 11.0, considerando conveniente establecer un nivel de significación de 0.95 ó superior.

 

Resultados

De cara a detectar la existencia de trastornos de alimentación en la población de estudiantes de 1o de enfermería, y el tratamiento que reciben, hemos obtenido [Tablas 1 y 2] que de 128 alumnos entrevistados, 104 no parecen tener ningún trastorno de la alimentación frente a 24 que si parecen tenerlo, es decir un 18'8%, de los cuales, han recibido tratamiento 8 personas (el 42.55% de los que tenían trastorno de la alimentación y un 6.25% del total de los alumnos encuestados), siendo principalmente este tratamiento recibido del médico de cabecera y tan solo tres han recibido tratamiento psicológico (37.5% de todos los que han recibido tratamiento).

Con el fin de analizar el IMC en la población de estudiantes de 1o de enfermería, se calculó para los 128 estudiantes anteriores, encontrando que el 36,7% tiene un peso normal, el 11,7% un peso bajo, 1,6% alteraciones de peso, un 31,3% sobrepeso, un 16,4 sobreabundancia de peso y obesidad premorbida 2,3% [Tabla 3].

 

Con respecto a determinar la influencia moduladora del rasgo ansioso de la personalidad en los trastornos de alimentación, a nivel global, los resultados expuestos en las tabla 4 han mostrado que existe una correlación del EAT26 con el STAI-R con una puntuación de 0,284 y una significación estadística de p <0 ,05 [Tabla 4 y 4.1].

 

Discusión

Con respecto a la detección de posibles trastornos de alimentación y el tratamiento que reciben, como hemos apuntado anteriormente, existe un porcentaje del 18,8%, proporción que nos parece preocupante y consideramos deberían ser entrevistados por un clínico experimentado tal como sugiere Ruiz P.M.10 Sería importante hacer un llamamiento a la observación tutorial del alumno respecto a este tipo de patología en las universidades. Del total de nuestros encuestados con trastornos de alimentación (24), sólo reciben tratamiento 8, es decir el 42,55% de los mismos, siendo dicho tratamiento administrado por el médico de cabecera, y que tan solo un 35,7% de ellos recibe tratamiento psicológico. Obteniendo como conclusión para nuestro trabajo que 16 sujetos pueden tener trastornos de la alimentación sin estar diagnosticados, y lo que es más preocupante, este tratamiento no es multicisciplinar en ningún caso.

La opinión más generalizada en lo referente a la etiología de los trastornos alimentarios es que tienen un origen multicausal, dentro de los que la preocupación por la figura y el seguimiento de dietas de adelgazamiento son consideradas conductas de riesgo.11,12 Por ello, la investigación epidemiológica actual sobre los trastornos de la conducta alimentaria no solamente se dirige hacia el estudio de los cuadros clínicos, sino también a los comportamientos alimentarios desajustados y variables cognitivas asociadas en relación a la percepción de la imagen corporal para determinar los factores de riesgo y detectar a los sujetos más vulnerables.13 En el marco de los trastornos alimentarios se define la imagen corporal como la representación mental de diferentes aspectos de la apariencia física formada por tres componentes, el perceptivo, el cognitivo-afectivo y el conductual; la alteración de la imagen corporal supone un desequilibrio o perturbación en sus componentes,14 y la alteración de la imagen corporal tiene una participación causal en los trastornos alimentarios,15,16 aspecto más preocupante todavía si tenemos en cuenta que durante la adolescencia se produce un incremento de la insatisfacción corporal.17-19 Sentirse gordo o gorda es una de las causas más frecuentes que inciden en la aparición de los trastornos alimentarios, aunque no es preciso un sobrepeso real. Cooper y Goodyer evaluaron la preocupación por el peso y la imagen corporal en chicas de diferentes edades y concluyeron que a pesar de que las preocupaciones con la forma y el aspecto corporal se dan desde el inicio de la adolescencia, los comportamientos alimentarios desajustados se producen más tarde.20 Existe una frecuencia elevada de preocupaciones con la forma y el peso corporal21 y el seguimiento de dietas es ampliamente prevalente entre los estadounidenses.22 En la última década se ha producido un incremento en el número de chicas que realizan dieta.23,24 Este dato es preocupante si se tiene en cuenta que la dieta es un importante factor de riesgo para los trastornos de la conducta alimentaria25-27 y está asociada al control extremo de peso y a comportamientos insanos.29

También hemos encontrado que de los 8 sujetos tratados, 7 son mujeres (el 87.5% de todos los tratados). Paniagua30 nos revela una serie de signos de alerta para prevenir estos trastornos en la población. Según se refleja en su estudio el 4,3% y el 10,2% presenta signos de alerta de trastornos de la conducta alimentaria y trastornos depresivos, estando ambos asociados al sexo femenino. En cambio el 8,4% presenta signos de alerta de conductas violentas y relacionadas principalmente con el sexo masculino. También se ha puesto de manifiesto que el sexo es un factor relevante en los trastornos alimentarios.31 Así se demuestra en sus datos, donde afirma que entre el 90-95% de los sujetos afectados por algún tipo de trastorno de la alimentación son mujeres y adolescentes.

En este estudio también quisimos averiguar el IMC, los datos obtenidos nos llaman poderosamente la atención por el bajo peso y las alteraciones obtenidas, ya que consideramos preocupante que en una muestra no muy alta exista ese 13'3% con bajo peso y un 31'3% de sobrepeso.

Según el "Estudio sobre el conocimiento del IMC en España" presentado por especialistas de la Sociedad Española para el estudio de la Obesidad (SEEDO), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y Roche Farma: uno de cada dos españoles tiene un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 25. El estudio forma parte, además, de la "V campaña Pierde peso gana vida", que estas organizaciones llevan a cabo. Según los datos del estudio, ese 53% de españoles con problemas de peso se dividen en dos grupos: "el 15 por ciento es obeso y un 38 por ciento tiene sobrepeso".32 Advirtiendo, sin embargo, que en ambos casos es necesario un tratamiento, pues el exceso de peso es una enfermedad crónica. Uno de los datos que más alertó a los especialistas es que si bien el concepto de IMC es familiar para el 86% de los dos mil encuestados, sólo 1 de cada 3 afirma habérselo medido. Apenas el 7% sabe cuál es el suyo y sólo la mitad sabe que la grasa que pone en riesgo la salud es la que se acumula en la barriga.

Los alimentos más gustados o preferidos no siempre se consumen con una frecuencia igualmente alta debido a la presencia de otros factores como su costo en relación al poder adquisitivo, su accesibilidad, etc.33 Esto explicaría los desajustes de IMC encontrados en nuestra población de estudio.

También planteamos la posibilidad de que el rasgo de personalidad ansioso es un factor que modula la relación con los trastornos de alimentación, y los datos conseguidos corroboran los obtenidos por autores34 que han comprobado que en la mayoría de personas con bulimia o con el trastorno de sobreingesta compulsiva la ansiedad aparece antes del trastorno. Por lo que postulan que podría ser un factor de inicio. Fundamentalmente hablan de dos trastornos de ansiedad, el trastorno de ansiedad generalizada y la fobia social. Al igual que también se relaciona con la vivencia de eventos estresantes, un mayor impacto de éstos y un estado emocional negativo (compuesto por aburrimiento, ansiedad, depresión, ira, y soledad).35

 

Conclusiones

Se ha encontrado que un índice de la población encuestada padece trastornos de la alimentación, siendo muy pocos los que reciben tratamiento para dicho trastorno y menos los que reciben tratamiento multidisciplinar. Existe un alto porcentaje de la población estudiada que presenta desviaciones importantes en los parámetros aconsejados de Índice de Masa Corporal recomienda la OMS. El rasgo de personalidad ansioso ejerce un efecto de modulación, ya que es claro observar que a perfiles de personalidad con tendencia a un rasgo ansiógeno, son sujetos más susceptibles de padecer algún trastorno de alimentación. Por lo que se predice una mala educación en los hábitos alimentarios saludables.

 

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Dirección para correspondencia:
Rosario Gómez Sánchez
Rgomez@pdi.ucam.edu

Manuscrito recibido el 28.7.2009
Manuscrito aceptado el 29.9.2009