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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.19 no.2-3  abr./sep. 2010

 

ARTÍCULOS ESPECIALES

CONSENSOS

 

Réplica

Democratizar la atención en salud

Democratising health care

 

 

Maribel Blázquez Rodríguez

RN, BS Anthr. Escuela Nacional de Sanidad. Instituto de Salud Carlos III. Madrid, España. blaquez@isciii.es

 

 

De las ideas presentadas por la profesora Glittenberg desde mi punto de vista habría que profundizar en algunos aspectos del concepto de competencia que voy a ir retomando.

1. Partir del conocimiento de la población. Lo que no se da únicamente a través del estudio de las características sociodemográficas, de los datos de salud disponibles. Sino que el conocimiento se adquiere a través de dos vías:

a) Estancia en la comunidad, de la presencia intensiva y continuada sobre el terreno para contrastar si los datos y la información previa adquirida mediante el estudio es real y actual. Nos permite ver los recursos de las personas, lo que yo nombraré como contextualizar la situación de salud de la población: detectar su cultura sanitaria, los posibles o potenciales riesgos o problemas de Salud, sus autocuidados y factores de protección. A su vez ayuda a ir ganando la confianza por la comunidad.

b) La participación de la comunidad con la que logramos:

- Integrar a las personas en pie de igualdad.

- Anticipar que los resultados esperados se ajustan a sus necesidades y demandas.

- Autorizar a las personas como las que tienen los conocimientos eficaces y la capacidad para tomar decisiones saludables en su vida y para su mantenimiento.

- Ejercer el derecho a la protección de su salud.

Aunque esta premisa es fundamental cuando trabajamos con grupos o comunidades desconocidas, como nos ha ido sucediendo con la población inmigrante, cada vez es más importante con la población autóctona pues la diversidad poblacional es mayor, de forma que cabría preguntarse ¿en base a qué variables o características cambian las necesidades y problemas de salud?

2. Partir de que cada persona, grupo social y comunidad tiene una cultura sanitaria. Cada grupo humano define un concepto de salud y enfermedad, unas determinadas representaciones sobre lo que significa estar enfermo, un determinado significado de algunas enfermedades, un determinado valor a la salud en la vida de la persona, un contexto terapéutico que establece cuales son las prácticas y/o hábitos de cuidados y curación más adecuados y la organización de las mismas en un sistema de salud y una determinada forma de relación sanitario - usuario. Esto ha sido llamado por algunos autores como la cultura sanitaria, que se presenta como un asunto muy influyente, complejo y difícil de abordar.

La cultura no es homogénea y todas las personas tenemos una cultura. Así las formas culturales no explican nada en sí mismas, hemos de remitirlas, relacionarlas y asociarlas a otras variables explicativas como el sexo, el género, la edad, la clase social, la situación laboral, el grupo étnico, la religión, etc. Y así podremos clarificar las necesidades y problemas comunes y específicos inter e intragrupales.

Y todos los ámbitos sociales incluidos el de la salud están atravesados por la cultura. En enfermería el modelo de intervención holística o biopsicosocial, la formación interdisciplinar, la salud comunitaria… se han ido integrado en los planes de estudio pregrado pero en la atención sanitaria, incluso en atención primaria donde cada vez se pone más en relevancia que los motivos de consulta de las personas están más en relación con lo social, tenemos todavía ejemplos de las carencias existentes como en la atención a la población inmigrante o en el malestar de las mujeres.

3. Partir de una definición de Salud Comunitaria. Como indica la profesora en los casos presentados, los problemas sociales se resuelven dando salud. No es nuevo que la mejora de la salud incide sobre la eliminación de la pobreza, lo que nos pone de manifiesto esta premisa es que los límites entre la salud y lo social son muy estrechos, y las condiciones sociales de las personas influyen decisivamente en su nivel de salud. Por tanto necesitamos integrar y manejar una definición de salud más amplia, donde realmente no haya una primacía de lo biológico sobre lo psico y lo social, sino que se vea como estas esferas actúan conjuntamente. Así en diferentes grupos sociales como población inmigrante, mujeres, está apareciendo un "discurso corporal del malestar social". El cuerpo somatiza, manifiesta con disfunciones orgánicas las frustraciones y conflictos cuya génesis no es biológica. Por lo que ante los signos y síntomas que manifiesta el sujeto, hemos de analizar los procesos no sólo biológicos, sino también sociales, políticos, económicos, es decir, correlacionar lo que siente con las circunstancias en las que se encuentra.

4. Revisar nuestra función como personal sanitario. Esto nos conduce a revisar hacia dónde dirigimos nuestros cuidados de enfermería, si hacia los problemas de salud y la enfermedad, o debemos ir más allá y ser plenamente conscientes del papel que representamos como impulsores de la salud y bienestar social de la ciudadanía. Para ello necesitamos un enfoque de salud comunitaria basado en la interdisciplinariedad y multisectorialidad, tal como ha sido descrito en las Conferencias de Alma Ata y de Promoción de la Salud, que son el marco normativo que nos sustenta.

Deberíamos pasar de la asistencia a la atención. Siendo conscientes de que prestamos un servicio a la comunidad, ponemos al servicio de la comunidad nuestros conocimientos, para que sea la propia comunidad, las personas, las que gestionen a partir de sus propias visiones su salud y sus vidas. Esto implica trabajar desde la diversidad, respeto e igualdad. Y que en muchos casos nuestro rol no sea tan técnico, resolutivo, sino que se limite a acompañar, pactar y trabajar desde la educación sanitaria.

Para lo que debemos hacernos conscientes de que lo que hacemos y decimos depende de la situación y no siempre somos conscientes de todo lo que hacemos. Para lo que debemos aprovechar espacios de encuentro y de debate para revisar las posiciones desde las que la población actúa, pero nosotros también, pensar en la complejidad de las relaciones sociales, reconocer las posibilidades de cambio y las limitaciones con que todos contamos a la hora de actuar. Esto apunta hacia aspectos como desanitarizar ciertos aspectos de la vida, reforzar la educación para la salud y democratizar la salud.

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