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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm v.19 n.2-3 Granada abr.-sep. 2010

 

ARTÍCULOS ESPECIALES

TEORIZACIONES

 

La naturaleza histórica y dialéctica de los procesos de Globalización-Glocalización y su incidencia en la cultura de los cuidados

The historical and dialectical nature of the globalization-glocalización processes and its incidence in culture care

 

 

José Siles González1

1Departamento de Enfermería. Universidad de Alicante. Alicante, España

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

El objetivo del estudio consiste en reflexionar sobre la naturaleza histórica y dialéctica de los términos globalización y glocalización y su relación con la cultura de los cuidados de salud. Se ha realizado una revisión bibliográfica cuyas aportaciones han orientado el análisis y la reflexión crítica sobre estos fenómenos. La creación de nuevos términos o neologismos (glocalización), por un lado, puede ser necesario para ajustar el lenguaje y la comunicación a la dinámica de la realidad histórica y cultural, pero por otra parte puede conllevar un exceso de incontinencia verbal injustificada y artificiosa que produzca confusión.

Palabras clave: Historia, Globalización, Enfermería, Cultura de los cuidados, Glocalización.


ABSTRACT

The aim of this study is to reflect on the historical and dialectical nature of globalization and glocalización terms and their relationship with the culture of health care. We have carried a literature review whose contributions have guided the analysis and critical thinking about these phenomena. The creation of new terms or neologisms (glocalización), on the one hand, you may need to adjust the language and communication to the dynamics of cultural and historical reality, but then can lead to excessive and unjustified verbal incontinence that artificial result in confusion.

Key words: History, Globalization, Nursing, Culture care, Glocalización.


 

Introducción

El presente estudio tiene por objetivo general reflexionar, desde la perspectiva de los cuidados de salud, sobre el significado y la pertinencia de una terminología bipolarizada por dos palabras: globalización y glocalización. Asimismo, mediante este trabajo se pretende alcanzar una serie de objetivos específicos tales como: reflexionar sobre aspectos negativos y positivos de ambos conceptos en los cuidados de salud, describir el papel de la cultura de los cuidados en el contexto de la globalización y glocalización, y reflexionar sobre la naturaleza histórica y dialéctica de la globalización, glocalización y los momentos culturales.

Para centrar el tema que nos ocupa, se deberían considerar los antecedentes históricos de lo que hoy entendemos por globalización. Desde que existe el ser humano sobre la tierra, los contactos entre diferentes grupos sociales, culturales, políticos y raciales, han contribuido a la difusión de unas formas de vida o estilos de comportamiento con un componente de estereotipo que puede relacionarse con el mayor o menor "potencial de impacto" del grupo difusor de la costumbre, la tradición o el rito. Ya en la época romana la "culturización" de los pueblos que iban conquistando consistía en someterlos a una buena dosis de "romanización" o, lo que es lo mismo, la adopción de nuevas lenguas (la universalización del latín en occidente), costumbres, normas, creencias, alimentos, vestidos, transportes, etcétera. Pero los romanos habían sido previamente "culturizados" por los griegos a pesar del sometimiento militar de éstos por parte del imperio romano, por lo que no sería correcto del todo confundir el poderío militar con el potencial de difusión-transmisión cultural. Otro momento álgido de expansión de un estilo de vida la constituye el imperio español de los siglos XV y XVI, que se difunde desde la península a Latinoamérica y el centro de Europa. El más reciente episodio de "globalización" se puede comprobar repasando los efectos que produce tanto en la moda (vaqueros) como en la alimentación (hamburguesa), el arte (sobre todo el séptimo) y, por supuesto, el idioma (universalización del inglés).

Son muchos los autores que han tratado el tema de la globalización y la glocalización desde diferentes ópticas: Brüner (1989) trata el fenómeno de la globalización vinculándolo a la perspectiva cultural y de la posmodernidad; Giddens (2007) estima oportuno reflexionar acerca de la europeización como un mecanismo característico del proceso de globalización; Robertson (2003), autor al que se atribuye la difusión del concepto de "glocalización", llega al mismo tras profundizar en la naturaleza del concepto antagónico: "globalización" y teoriza sobre las posibilidades dialécticas de ambos; Bolívar (2001) trata de analizar la incidencia de la globalización en el fenómeno de la desterritorialización y los déficits de identidad. No faltan los autores que abordan la globalización desde el cuestionamiento de su autenticidad o, al menos, de algunas de sus verdades dadas por incuestionables (Ferrer, 1997), lo cual abre la puerta a la necesidad de deconstrucción y reinterpretación del fenómeno desde planteamientos más consistentes (Ghemawat, 2008). Por su propia naturaleza, compleja, inter o transnacional y cargada de enigmas, la globalización ha sido estudiada por organismos internacionales que han publicado extensísimos y profundos informes sobre el mismo. Así, para las Naciones Unidad, la globalización puede abrir oportunidades para un progreso humano sin precedentes para algunos pero disminuye las oportunidades para otros y menoscaba la seguridad humana (UNDP, 1999).

La globalización y la glocalización han sido también temas tratados en el contexto enfermero. Ketefian y Redman (1997) abordan el fenómeno de la globalización en la disciplina enfermera. Moreno Fergusson (2009) y Muñoz (2005) se plantean los efectos de la globalización en el conocimiento y en la aplicación práctica del mismo y, de alguna forma, apuestan por una especie de glocalización que consiste en la contextualización de las teorías, métodos y currículos, considerando siempre el entorno de aplicación. El proceso de actual convergencia de los estudios universitarios en Europa, con el marco de Bolonia como faro orientador, puede interpretarse como un proceso de globalización, aunque, también de glocalización. El efecto de la globalización también se ha dejado sentir en las formas de aplicar el conocimiento en la práctica de los cuidados (Barbosa, 2008). Las dificultades provocadas por la globalización en materia de difusión del conocimiento (revistas de enfermería) y valoración de la calidad de los estudios realizados es un fenómeno que ha sido profundamente analizado por Amezcua (2007) quien ha puesto de relieve la morfología globalizante del poder científico en el contexto enfermero. Las dificultades para escapar de la vorágine globalizadora en materia de salud ha sido estudiada por Gálvez Toro (2002), quien partiendo de la obra de Iván Ilich " Némesis médica " realiza una reflexión crítica respecto la medicalización de la sociedad como una forma de globalización con tintes autoritarios.

Los movimientos migratorios y su relación con la globalización en enfermería ha sido abordado desde diferentes perspectivas. La migración más típica es la del pobre emigrante que busca mejores condiciones de vida (sobre este asunto hay infinidad de estudios transculturales), pero también existen otros tipos de dinámicas migratorias. Según Arango (2004) el escaso poder adquisitivo de enfermeros latinoamericanos, unido al conocimiento de la existencia de mejores condiciones sociolaborales está provocando emigraciones de enfermeras a otros países con el fin de mejorar su nivel de vida. Por otro lado, también se producen movimientos migratorios de pacientes con medio o alto poder adquisitivo que buscan sus cuidados o sus intervenciones quirúrgicas fuera de sus países. Casabona (2008) realizó una tesis doctoral en la que se planteaba el tema de la gestión sanitaria en un contexto de globalización caracterizada por la inmigración rica mediante una especie de "turismo sanitario" que requería su buena dosis de "competencia cultural".

Todo este proceso globalizador cuenta con importantes aliados, el cine como máquina o fábrica de estereotipos que afecta la propia imagen de la enfermería. Siles, estima que la globalización afectó a la enfermería proyectando valores que fueron subiendo los peldaños de una larga y retorcida escalera estereotipante: desde los niveles biológicos a los de género y culturales. Los medios de comunicación en general y el cine en particular han ocupado un destacado papel en la difusión globalizadora de una imagen de la enfermería poco o nada real ni halagüeña: madre cuidadora, doméstica o criada cuidadora, nodriza, enfermera de vida disipada sin escrúpulos morales hasta llegar a transformar la figura de la cuidadora en un mito erótico (Siles, 2009). Desde un punto de vista más práctico, la globalización incide en un aumento de los fenómenos migratorios.

 

Marco conceptual

Para debatir un tema como éste en el que aparecen conceptos emergentes como neologismos que no siempre son fáciles de entender, es preciso realizar un proceso de clarificación conceptual previa con el objeto de consensuar un lenguaje que permita un diálogo en el que las personas confieren el mismo significado a los mismos conceptos.

El término "globalización" tiene sus antecedentes en el concepto "Aldea global" acuñado en 1968 por McLuhan, quien le atribuye el significado de interrelación creciente de la humanidad a nivel global mediante la acción de los nuevos medios de comunicación. El resultado de esta acción globalizante de los medios (TIC) sería la transformación de los estilos de vida a nivel mundial, quedando asimilada la tierra a una gran aldea (McLuhan & Powers, 1989).

El Diccionario de la Real Academia española define la globalización como: "Tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales" (RAEL, 2001). Otras definiciones expresan el carácter nuclear de la economía en el proceso globalizador, manifestando su carácter tecnológico (TIC), cultural y con enormes repercusiones sociales. Otro gran núcleo es la política liberal democrática en la que se desarrollan las formas capitalistas de crecimiento. En definitiva, se pueden aportar diferentes definiciones de "globalización", se han escogido dos formas de interpretar este fenómeno debido a su claridad y sencillez a la hora de vincular las dimensiones económicas, culturales y de salud (PNUD, 2005): "Proceso de integrar las distintas economías nacionales en una sola economía; proceso de integrar los diferentes sistemas culturales de cuidados de salud en un único sistema de cuidados de salud".

Algunas de las ventajas de la globalización han sido expuestas por organismos internacionales; así, las Naciones Unidad emitieron un informe en el que se afirmaban aspectos positivos de la globalización como: la expansión de una ética cada vez más global que repercutiera en un descenso de la violación de los derechos humanos; la equidad entre las diferentes naciones que repercutiría en una mejor distribución de la riqueza y el bienestar; mejor posicionamiento para luchas, a nivel global, contra las agresiones al medio ambiente; aumento de la seguridad de los seres humanos a nivel internacional, etcétera (UNDP, 1999). Los detractores de la globalización, por el contrario, señalan la pérdida de identidad individual y del entorno geográfico y cultural como consecuencia de una presión homogeneizadora de una única cultura dominante. Asimismo, desde el punto de vista de los cuidados de salud, se marginan todos los cuidados folk, autónomos y se descontextualizan.

La glocalización surge de la interacción entre lo global y lo local, debido a la crisis del Estado-Nación y a otros factores emergentes. Es el resultado de un proceso de mestizaje entre los conceptos de globalización y localización y, por ello, contiene un fuerte componente dialéctico. El origen del término glocalización, para algunos, tiene su origen en las tradiciones comerciales de Japón y se deriva de la palabra "dochaku" (el que vive en su propia cultura y territorio) (Tulloch, 1991). Sin embargo fue Robertson (2003) el que difundió el termino de glocalización como componente de un proceso dialéctico entre lo global (homogéneo) y lo local (heterogéneo). En definitiva la glocalización consiste en el hecho de que cualquier persona o grupo tenga la capacidad de pensar globalmente y actuar localmente. En términos de enfermería se trataría de que se adaptaran los cuidados a la idiosincrasia de cada cultura, teniendo en cuenta que, a nivel universal, se trata de satisfacer necesidades humanas desde una perspectiva holística. Bolívar (2001) se refiere a la glocalización como un compuesto que contiene tanto los elementos locales como los mundializados.

 

Dialéctica globalización-glocalización en el contexto del conocimiento y la práctica de enfermería

Tras revoluciones culturales como la imprenta en el siglo XVI o las innovaciones derivadas de las sucesivas revoluciones industriales y tecnológicas desde los siglos XVIII al XX; en el siglo XXI el desarrollo de las "TIC" ha llegado a tal extremo que facilitan la comunicación oral y visual a tiempo real permitiendo la transmisión de conocimientos entre comunidades tan distantes geográficamente que resultaba impensable no hace demasiado tiempo que un fenómeno de estas características se pudiera dar algún día. No es extraño comprobar cómo aumentan día a día las conferencias virtuales, pero también las videoconferencias mediante las que se imparten clases de máster o cursos de doctorado. Esta innovación tecnológica repercute sin duda en la permeabilización de las barreras geográficas y políticas, facilitando el intercambio de aportaciones teóricas, que contribuyen a una creciente globalización de las teorías, los métodos y las técnicas integrados, asimismo, en paradigmas cada vez más universalizados. Sin embargo la difusión del conocimiento y su posible homogeneización a nivel global, tiene riesgos tales como la descontextualización histórica, social y cultural del mismo. Este fenómeno lo hemos experimentado en España cuando se han adoptado (no adaptado) teorías y modelos anglosajones en un contexto tan diferente como el español. Sin embargo, los déficits de estas adopciones provenientes del ámbito anglosajón, no se han hecho visibles hasta que no se han empezado a aplicar en la práctica los esquemas teóricos y metodológicos importados; es decir, hasta que la enfermería española no ha alcanzado un el nivel académico que le permitiera investigar por sí misma y verificar las incoherencias y contradicciones que puede conllevar la aplicación de teorías y métodos descontextualizados; es decir, que no han sido verificados o testados mediante la consideración de los factores culturales, sociales y políticos del contexto de aplicación donde se va a llevar a cabo la investigación.

Tal como señala Moreno-Fergusson (2009) "la aplicación del conocimiento exige procesos de traducción rigurosa de la información. Pero la traducción del conocimiento no se limita al idioma, incluye ajustes que permitan adecuarlo al contexto cultural donde se va a aplicar". La descontextualización en los procesos de elaboración de currículos de enfermería se produce como consecuencia de la "copia" de currículos procedentes de auténticas "metrópolis educacionales" que son consideradas casi como santuarios si se tiene en cuenta que la aplicación de estos nuevos métodos, teorías, planes de estudio, etcétera, no son sometidos a una rigurosa valoración respecto a las nuevas condiciones sociales, políticas, económicas y culturales de los países en los que se pretende aplicar.

Cultura de los Cuidados, Dialéctica y Globalización

Si se considera que la satisfacción de necesidades del ser humano está vinculada a un importante componente cultural, si no se obvia, además, la naturaleza antropológica y cultural de los cuidados que constituyen el núcleo dinamizador del proceso de satisfacción de necesidades, entonces, se puede comprender la enorme trascendencia que tiene la dialéctica entre dos culturas de los cuidados: la global y la local. Para un historiador social y cultural como Thompson (1977) la cultura es ese entramado complejo que incluye conocimiento, creencias, arte, moral, leyes, costumbres y otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad. En este proceso de clarificación y consenso hermenéutico, en primer lugar, se puede interpretar el concepto de cultura como: "el conjunto de los comportamientos (visibles), pensamientos, (ocultos o no), sentimientos (patentes o latentes), y significados (simbólicos y subjetivos) implicados en el proceso de satisfacción de necesidades de un grupo humano" (Siles, 2001). Estas interpretaciones de cultura enfatizan su carácter funcional, pero, sobre todo, resaltan la enorme complejidad de su naturaleza: sentimientos, comportamientos, creencias, normas, valores, etcétera. Volviendo al componente cultural inherente al proceso de satisfacción de necesidades del ser humano, podemos convenir que:

- La globalización del proceso de satisfacción de necesidades implica una homogeneización cultural en dicho contexto.

- La globalización cultural supone un reduccionismo a nivel de: valores, sentimientos, normas, mitos, creencias y, por supuesto, comportamientos.

- La síntesis entre la interacción de diferentes culturas siempre tiene componentes de todas las culturas en mayor o menor medida (Siles, 2005).

 

Concepto de cuidado en el contexto de la cultura global y local

Además de explicitar el carácter cultural del proceso de satisfacción de necesidades, se deben identificar mediante un concepto esencial, suficientemente amplio y con gran potencial semántico, todas aquellas actividades, ideas, sentimientos, creencias y valores que estén implicadas en procesos de enfermería. El concepto de "cuidado" es, seguramente, el que reúne de forma más precisa todas estas características si no se cae en reduccionismos fragmentarios. Por cuidado se puede entender: "El producto de la reflexión sobre las ideas, los hechos y las circunstancias relacionadas con el proceso de satisfacción de necesidades del ser humano y que garantizan la integridad y la armonía de todas y cada una de las etapas que constituyen la vida humana…" (Siles, 2001). La reflexión sobre las ideas (reflexión teórica) relativas a los cuidados incluye el plano de las creencias y los valores que impregnan la atmósfera en la que tienen lugar los cuidados; la reflexión sobre los hechos (reflexión práctica) se refiere sobre todo a la valoración de las conductas y eventos observables; y, por último, la reflexión sobre las circunstancias (reflexión situacional-contextual-temporal) se ocupa tanto del marco espacio-temporal, como del contexto histórico cultural. Desde esta interpretación de cuidados es difícil concebir la existencia de una globalización de los cuidados, de forma que sólo existan un tipo homogéneo de sentimientos, creencias, valores, hechos, etcétera.

 

El carácter dialéctico del proceso globalización-localización: del multiculturalismo autista a la globalización transcultural

Para entender los cuidados, tanto en términos de globalización como a nivel local, es necesario considerar el carácter dialéctico que se produce entre los conceptos bipolares: globalización y glocalización. Esta naturaleza dialéctica se puede apreciar mediante el análisis de los denominados "momentos culturales": multiculturalismo, interculturalismo y transculturalismo.

El momento multicultural de los cuidados, es aquel en el que se producen, de forma simultánea diferentes formas o sistemas de cuidados que responden a criterios, normas, valores (es decir culturas) diferentes. Conviven en un territorio, por tanto, tantas tipologías de cuidados como culturas estén asentadas en dicho espacio. Sin embargo, existe un gran déficit de comunicación o incluso ésta llega a ser nula porque estas culturas de cuidados están separadas por líneas continuas que los convierten en compartimentos estancos. En esta situación no es que no haya globalización, sino que la falta de comunicación entre los diferentes sistemas de cuidados agrupados en torno a sus culturas respectivas produce un aislamiento que en muchos casos puede considerarse como auténticos "guetos" o una especie de "autismo cultural". Al no existir comunicación entre los diferentes sistemas, no hay interacción ni aprovechamiento recíproco en materia de experiencias, teorías y prácticas; no existe el respeto ni la tolerancia precisa para que los cuidados se adapten culturalmente, ni se desarrollan estrategias para alcanzar objetivos conjuntos frente a problemas de salud comunes (cada uno hace "la guerra por su lado").

El momento intercultural de los cuidados se produce cuando se permeabiliza la línea que separa las diferentes culturas de los cuidados transformándose en una línea discontinua. Esta fragmentación de las fronteras entre las culturas de los cuidados permite la comunicación de los diferentes sistemas de cuidados. Conforme se avanza en materia de comunicación se va alcanzando un progresivo conocimiento recíproco de las características de cada uno de ellos y, paralelamente, se desarrolla el respeto recíproco y la tolerancia. Sin embargo, en el momento intercultural de los cuidados se puede hablar de la existencia de un discreto proceso de globalización alimentado por la comunicación, pero sólo a nivel de conocimiento (teórico), dado que las prácticas de cuidados continúan aisladamente unas de otras. Asimismo, todavía no se desarrollan estrategias para el trabajo colectivo en aras de afrontar los problemas de salud conjuntamente.

El momento transcultural de los cuidados constituye el ideal desde la perspectiva del pensamiento crítico y democrático (Siles, 1997), dado que no solo desaparecen las fronteras que aislaban los diferentes sistemas de cuidados, sino que las culturas heterogéneas convergen en una misma dirección: el trabajo conjunto mediante el desarrollo de estrategias para solucionar problemas de salud comunes. Este momento transcultural de los cuidados se produce sólo después de un largo período durante el que las diferentes culturas, instaladas en un ambiente democrático de tipo transversal (no sólo político, sino también profesional y ciudadano), se han conocido y respetado en un clima de tolerancia que ha permitido el trabajo conjunto. Es en este contexto transcultural en el que se podría hablar de "globalización", pero no sería del todo correcto, dado que la transculturalidad va más allá de la globalización permitiendo, mediante la competencia cultural de los cuidados, la convivencia de tipos de cuidados de diferentes culturas y adoptando una u otra según las características del paciente. Se podría decir que es en el momento transcultural de los cuidados donde se alcanza la síntesis de un proceso dialéctico que permite la superación de las desigualdades provocadas tanto por la localización como por la globalización y que, de forma esquemática, se desarrollaría de la siguiente forma:

- Tesis: local (diversidad y heterogeneidad de sistemas económicos, de salud, culturas de los cuidados, creencias, etc.)

- Antítesis: global (un único sistema económico, de salud, una sola cultura de los cuidados, un sistema exclusivo de creencias, etc.)

- Síntesis: transculturalidad ¿glocalización?

 

Un ejemplo de consecuencias negativas de la localización: las prácticas rituales que vulneran los principios democráticos y los derechos universales de la mujer

En los procesos dialécticos no existe el blanco y el negro, la salud y la enfermedad, lo bueno y lo malo, dado que todo está en relación con todo y los resultados siempre son resultado de un complejo proceso de síntesis que mantiene aspectos esenciales de las posiciones aparentemente opuestas en categorías de tesis y antítesis. Los antropólogos más radicales del relativismo cultural tienen grandes dificultades a la hora de condescender con prácticas culturales milenarias que, estando legitimadas por la tradición y reforzadas por fuertes lazos religiosos, están fuera del juego democrático y de los derechos humanos reconocidos por las organizaciones internacionales que velan por la salvaguarda de principios esenciales del ser humano. Este dilema del relativismo cultural tiene un sólido carácter dialéctico: por un lado el respeto a las tradiciones y los ritos culturales; por otro, la necesidad de cumplir con normas básicas internacionales que mantienen. Estas prácticas culturales también tienen una interpretación dialéctica en términos de globalización y localización.

Una de las prácticas culturales más profundamente enraizadas en sectores significativamente amplios y repartidos en diferentes países y continentes es la mutilación sexual (genital) femenina a la que han sido sometidas 140 millones de mujeres según la OMS. Este mismo organismo recomienda emplear el concepto "mutilación sexual femenina" y no meramente "genital", dado que dicha intervención tiene como objetivo alejar a las mujeres de la posibilidad de disfrutar plenamente de su sexo, a la vez que conlleva un fuerte componente de sometimiento y negación de la individualidad de las mujeres (OMS, 1998).

La senegalesa Khady Koita (2000) describe en su autobiografía "Mutilada" su propia experiencia ante el fenómeno de la mutilación sexual femenina. Narra cómo le extirpan el clítoris en Senegal, pero también como sufre las humillaciones de su marido cuando ya había emigrado a Francia. La historia de Khady Koita es un claro ejemplo de aplicación del paradigma sociocrítico (Siles, 1997), la necesidad de toma de conciencia histórica de la mujer como ser humano sujeto de derechos y, sobre todo, esta experiencia ensalza la pertinencia de emplear métodos de antropología educativa que impliquen a los ciudadanos en la solución de sus problemas considerando que, en primer lugar, tienen derecho a participar en la solución de los mismos y, en segunda instancia, este tipo de metodología, fundamentalmente cualitativa, es la única eficaz en situaciones de esta naturaleza.

 

Conclusiones

Tanto la globalización como la glocalización tienen un fuerte componente histórico y dialéctico y conllevan tanto aspectos positivos como negativos que repercuten en los cuidados de salud.

La perspectiva transcultural en cultura de los cuidados es consecuencia de un proceso de síntesis entre la globalización y la glocalización.

Mediante esta síntesis es posible la transferencia e interacción de prácticas y conocimientos de cuidados de salud del contexto local al global y viceversa.

Es evidente la vinculación cultural del proceso de satisfacción de necesidades y el carácter antropológico de los cuidados, por lo que la globalización implica un cambio cultural en los cuidados de salud. La globalización del proceso de satisfacción de necesidades implica una homogeneización cultural en dicho contexto y supone un reduccionismo a nivel de: valores, sentimientos, normas, mitos, creencias y, por supuesto, comportamientos.

La síntesis entre la interacción de diferentes culturas siempre tiene componentes de todas las culturas en mayor o menor medida.

La creación de nuevos términos o neologismos (glocalización), por un lado, puede ser necesario para ajustar el lenguaje y la comunicación a la dinámica de la realidad histórica y cultural; pero por otra parte puede conllevar un exceso de incontinencia verbal injustificada y artificiosa que produzca confusión.

 

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Dirección para correspondencia:
José Siles González
jose.siles@ua.es

Manuscrito recibido el 18.3.2010
Manuscrito aceptado el 2.5.2010