SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.19 número2-3¿Una medicina efectiva entre culturas?: La experiencia de un programa de salud de atención primaria en comunidades indígenas de la selva amazónica ecuatorianaLa enfermera de Rayan índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.19 no.2-3  abr./sep. 2010

 

MISCELÁNEA

CARTAS AL DIRECTOR

 

 

El empleo del humor como estrategia de mejora de los cuidados

The use os humour as a strategy to improve the nursing care

 

 

Sr. Director: Comencemos con una pregunta "sencilla" ¿qué aspectos consideras que son necesarios para tener una buena calidad de vida, estar bien, estar satisfecho? Al hacer esta pregunta podremos comprobar que, a pesar de que cada persona lo expresará de una forma distinta, en la mayoría de los casos los aspectos que consideramos necesarios para encontrarnos bien se englobarían en definitiva en algunos de estos apartados:

- Contar con un entorno afectivo: estar rodeado de gente a la que quieres y que te quiere.

- Libertad: entendida como el tener capacidad de decisión, hacer cosas que nos aporten un sentido.

- Confort: estar a gusto física y mentalmente.

- Encontrarse en un entorno estimulante para los sentidos.

Entonces ¿por qué no siempre tenemos en cuenta estas cuestiones a la hora de brindar los cuidados?

Una de las estrategias que se podrían adoptar es el empleo del humor, ya que aunque no solucione ningún problema por sí mismo, este tipo de comunicación constituye un mecanismo muy útil para hacer frente a las situaciones difíciles como la enfermedad.1,2 Sin embargo no debemos confundir la risa con el humor. Este último va más allá, pues permite añadir optimismo, alegría, ternura y esperanza dentro de una situación dramática, permitiéndonos ver las cosas desde otro punto de vista, distanciándonos del problema para afrontarlo con recursos renovados.3 Ricarte (citado en Camuñas, 2009)1 establece una diferencia entre ambos términos cuando hace referencia a que "Hay momentos y situaciones que no son de risa, pero el buen humor es imprescindible para poder sobrevivir en esas situaciones tanto para los enfermos, como para las familias y los profesionales".

De ahí la importancia de su incorporación en la práctica diaria donde se convierte en uno de los pilares fundamentales a la hora de establecer una relación positiva con las personas a las que atendemos pues nos va a permitir desarrollar la empatía, facilitar la comprensión y optar por actitudes positivas y optimistas.1 Desde el punto de vista terapéutico también va a jugar un papel importante ya que actúa a diferentes niveles entre los que se encuentra el cognitivo pues, como se ha comentado antes, permite alejarnos de pensamientos distorsionados ayudándonos a pensar de forma racional. Desde el punto de vista afectivo nos proporciona sentimientos de alegría y a nivel conductual favorece el desarrollo de nuevas experiencias,3 repercutiendo de forma muy positiva en el proceso de salud-enfermedad.

Carbelo y col. (citados en Ruiz y cols, 2005)4 destacan la importancia de seguir una serie de pautas que favorecen una relación positiva con los pacientes entre las que se encuentran: (a) Establecer una relación de empatía con el paciente y la familia. (b) Utilizar la intuición y la sensibilidad. (c) Adoptar posiciones en la información y resolución de dudas, desmitificando falsas creencias respecto a la enfermedad. (d) Ayudar al paciente y a su familia a identificar lo que más le preocupa de su proceso. (e) Reforzar los progresos conseguidos por el paciente. (f) Evitar actitudes negativas que generen sentimientos de culpabilidad. (g) Facilitar y utilizar actitudes de escucha activa. (h) Animar al paciente a realizar actividades que resulten agradables y de su interés. (i) Aprender a reírnos de nosotros mismos.

En los últimos años se está incorporando en los hospitales la figura del Clown, que dista mucho de la idea que tenemos de los payasos de circo. En palabras de Ricarte (citado en Camuñas, 2009)1 podemos comprender el concepto de Clown, cuando dice: "Es como el niño que llevamos dentro, al cual le damos permiso para redescubrir el mundo y darle la vuelta con ingenuidad, relacionarse con los demás de una forma auténtica y sincera o poder fracasar con la alegría de haberlo intentado. Esa capacidad para ver las cosas de otra forma, esa autenticidad o esas limitaciones que le hacen fracasar nos transmiten sensaciones o sentimientos. El más fácil es la risa pero también pueden ser la alegría, la ternura e incluso la tristeza que nos movería a una solidaridad con él". Y es que son muchas las características de esta figura, las que podríamos incorporar como profesionales sanitarios en nuestro día a día. Uno de los puntos clave es la relación que el Clown mantiene con el espectador, relación que se caracteriza por la naturalidad, la espontaneidad y la sinceridad. En definitiva, una relación directa que permite descubrir al otro, a la persona que hay en el enfermo y a nosotros mismos.1

El sentido del humor enriquece nuestras vidas. Si somos conscientes no solo de esto, sino también de sus múltiples bondades para la salud de las personas a las que atendemos y para nosotros mismos ¿por qué nos mostramos reticentes a la hora de aplicarlo en nuestra práctica diaria? Quitémonos los prejuicios que puedan estar presentes entorno a esta temática e introduzcámonos en ella. Y es que ya lo decía Lope de Vega "Si humor gastar pudiera, con más salud sospecho que viviera".

 

Candela Bonill de las Nieves
Enfermera, Hospital Marítimo de Torremolinos. Málaga, España.
candela_bonill@yahoo.es

 

Bibliografía

1. Camuñas Palacín, Alexia. El teatro clown en el entorno sanitario. Index de Enfermería (edición digital) 2009; 18(1). Disponible en <http://www.index-f.com/index-enfermeria/v18n1/6880.php> [Consultado el 3 de julio de 2009].        [ Links ]

2. José H, Pariera P. Adaptação para Portugués da Escala Multidimensional do Sentido de Humor (MSHS). Referencia. 2008, II(6): 7-18.        [ Links ]

3. Sanz Ortiz J. El humor como valor terapéutico. Med Clin 2002; 119: 734-7.        [ Links ]

4. Ruiz Gómez M, Rojo Pascual C, Ferrer Pascual MA, Jiménez Navascués L, Ballesteros García M. Terapias complementarias en los cuidados. Humor y risoterapia. Index de Enfermería (edición digital) 2005; 48-49. Disponible en <http://www.index-f.com/index-enfermeria/48-49revista/48-49_articulo_37-41.php> [Consultado el 3 de julio de 2009].        [ Links ]

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons