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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.20 no.1-2  ene./jun. 2011

http://dx.doi.org/10.4321/S1132-12962011000100003 

ARTÍCULOS ESPECIALES

ORIGINALES

 

Índice de masa corporal y percepción de la imagen corporal en estudiantes de enfermería

Body Mass Index and perception of corporal image in nursing students

 

 

Gloria Alcaraz López, Elizabeth Lora Gómez, María Eugenia Berrio Estrada1

1Facultad de Enfermería, Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Objetivo. Analizar la relación entre el índice de masa corporal (IMC) y la percepción de la imagen corporal.
Metodología. A 199 estudiantes de enfermería, Universidad de Antioquia, 2007, se calculó el IMC y la imagen corporal utilizando la escala de siluetas propuesta por Sorensen et al. Se utilizaron las medidas de tendencia central, dispersión y proporciones. Se evaluó el nivel de concordancia entre el IMC real y la percepción de la imagen corporal y el nivel de concordancia de estas dos variables con la edad y con el semestre académico que cursaban.
Resultados. Edad promedio 23,3 años, IMC de 22,7, 68,4% sobreestiman su imagen corporal (p= 0,05) y 4,5% la subestiman. Hubo concordancia entre el IMC real y la percepción de la imagen corporal sólo en 38,2%.
Conclusión. La sobreestimación de la imagen corporal podría afectar el modelo de atención de enfermería y por ende alterar en los pacientes su autopercepción y estado nutricional.

Palabras clave: Índice de masa corporal, Obesidad, Percepción del peso, Imagen corporal, Estado nutricional, Autoimagen, Rol de la enfermera, Estudiantes.


ABSTRACT

Objective. To explore the relationship between Body Mass Index (BMI) and body image's perception.
Methodology. BMI and body image silhouettes from 199 Universidad de Antioquia's female students, from Medellin - Colombia, 2007 Body image's perception were calculated using the Sorensen et al's scale. We used measures of central tendency, dispersion, and proportion, besides, we measured the level of agreement between actual BMI and body image perception and level of agreement of these two variables with age and undergraduate level.
Results. Average age 23.3 years, BMI 22.7 (SD: 2.9), 68.4% overestimated their body image (p = 0.05) and 4.5% underestimated it. There was concordance between actual BMI and body image perception in only 38.2%.
Conclusion. This overestimation of body image's perception might affect the care model assistance that nurses provide to their patients and consequently it might distortion patients self perception and nutritional status.

Key words: Body mass index, Obesity, Weight perception, Body image, Nutritional Status, Self-concept, Nurse's role.


 

Introducción

Los problemas relacionados con el sobrepeso, la obesidad y la desnutrición, plantean serios problemas en las dimensiones sociales, psicológicas y fisiológicas en los individuos que las padecen y en el desarrollo de sus sociedades. La obesidad se ha convertido en una epidemia mundial y afecta todas las edades y grupos socio-económicos.1 Para el año 1995 la Organización Mundial de la Salud (OMS)1,2 reportaba 200 millones de personas obesas en el mundo, cifra que en el año 2000 ascendió a 300 millones1,2 y se estima que existe en el mundo más de un billón de adultos con sobrepeso.3

Según la OMS para el año 2020 unas dos terceras partes de la carga mundial de morbilidad serán atribuibles a enfermedades no transmisibles como las crónicas y la mayoría de estas enfermedades estarán relacionadas con la ingesta de alimentos, con lo cual se estará contribuyendo a incrementar las epidemias mundiales relacionadas con las enfermedades crónicas.1 De hecho, el aumento en la prevalencia de sobrepeso y obesidad plantea interrogantes importantes sobre las implicaciones sanitarias de esta tendencia, dado que la obesidad es un factor de riesgo de muchas enfermedades crónicas, como la diabetes, la hipertensión, la hipercolesterolemia, los accidentes vasculares cerebrales, las cardiopatías, algunos cánceres y las enfermedades articulares.4

En Colombia el sobrepeso y la obesidad se configuran como un problema grande de salud pública, en el año 2005 más del 40% de la población adulta está por encima del peso ideal: 32,5% sobrepeso y 13,7% obesidad. Al desglosar por género, las mujeres presentan 33,3% de sobrepeso y 16,6% de obesidad.5 Pasando a documentar el problema en estudiantes de enfermería se tiene el estudio de Rodríguez et al realizado en la Universidad Pontificia Bolivariana -UPB- de la ciudad de Medellín en el año 2004, donde 9,1% de las alumnas tenía sobre peso y 1,4% tenía obesidad.6

Por otra parte, la desnutrición conforma la otra cara de la moneda con alto riesgo en la vida de las personas que la padecen. En Colombia la Encuesta Nacional de Nutrición reporta un 3,8% de los adultos con delgadez.5 El grupo entre 18 a 22 años presenta un porcentaje más alto: 9,8%, mientras que para la ciudad de Medellín este grupo de edad registra una proporción menor (4,4%), y para las estudiantes de Enfermería de la UPB se reporta 12,7% con peso más bajo del ideal.6

Entrando al campo de la anorexia y bulimia, el diario argentino La Nación reporta que en el mundo 7 millones de mujeres y un millón de hombres padecen de anorexia y bulimia.7 El primer país lo conforma Japón, seguido de Argentina. El diario resalta que los casos aparecen cada día en edades más precoces. El estudio realizado con universitarios de la ciudad de Bogotá (Colombia) señala una prevalencia de desórdenes alimentarios de 19,5%, de los cuales: 0,48% sufrían de anorexia, 1,2% de bulimia y 17,5% subclínica,8 y el estudio realizado en la ciudad de Medellín muestra 33,3% de la población en riesgo de sufrir anorexia y bulimia y 17,7% presentan trastornos de la alimentación: 0,8% con anorexia, 2,3% bulimia y 14,6% subclínica.9 Desórdenes que están vinculados con la percepción de su imagen corporal.

Al ser la ciudad de Medellín un referente en Colombia en la industria de la confección, del modelaje y de la cirugía estética, lógicamente esto ha repercutido en un modelo de belleza centrado en el culto a la delgadez extrema y articulado a los problemas de anorexia y bulimia.9 El problema radica en que los extremos en el estado nutricional: sobre peso, obesidad y desnutrición, afectan la vida y el bienestar de las personas y de las sociedades.

Las estudiantes de enfermería de la Universidad de Antioquia, son preparadas para orientar el cuidado alimentario y nutricional de las personas pero ante la situación nutricional reportada para Colombia, para la ciudad de Medellín y para universitarios de la ciudad de Bogotá y ante el contexto cultural de belleza de esta ciudad, quisimos explorar la relación entre el IMC y la percepción de la imagen corporal en estudiantes de enfermería de la Universidad de Antioquia.

 

Metodología

Estudio descriptivo de corte transversal. Muestreo aleatorio simple en el software Epiinfo versión 6.0 (Centers for Disease Control and Prevention, CDC, Atlanta), teniendo en cuenta una población de 575 alumnas, una confiabilidad del 95%, un nivel de precisión del 5% y una prevalencia esperada de pesos por fuera de lo normal de 22.2% (proporción de estudiantes de enfermería de la Universidad Pontificia Bolivariana por fuera del peso ideal).6 Aplicando la fórmula para el cálculo de la muestra si la población es finita de Kish,10 la muestra mínima fue de 182 alumnas, en total se evaluaron 199. Luego se tuvieron los estratos poblacionales y de forma proporcional y aleatoria se definió la muestra de mujeres según nivel académico (estrato muestral). Los criterios de inclusión fueron: ser mujer y estar matriculada en el programa de enfermería. Se diligenció un cuestionario que incluyó las variables sociodemográficas, antropométricas y de percepción de la imagen corporal.

Antropometría. Los estudiantes investigadores fueron estandarizados por una nutricionista para realizar las mediciones antropométricas. Se utilizó una balanza electrónica de pie marca LifeSource MD®, Model: UC321PX, sensibilidad 5g y capacidad de 150kg, para la toma del peso las estudiantes se retiraron zapatos, sacos, correas, monedas hasta quedar lo más ligeras de peso posible. La estatura se midió con un tallímetro portátil marca Seca bodymeter 208® sensibilidad de 5mm. El tallímetro se fijó a una pared sin salientes. Cada medida antropométrica (peso y talla) se tomó y registró dos veces, sólo se realizó una tercera medida cuando la diferencia entre las dos primeras sobrepasaba 5 g, en el peso o 5 mm, en la estatura.

El IMC se determinó por la división del peso en kilos sobre estatura, medida en metros al cuadrado. Los puntos de corte del IMC se evaluaron según los aceptados por OMS/OPS, y que fueron adoptados por el Ministerio de la Protección Social de Colombia, en el año 2000: IMC inferior a 18,5 como déficit de peso; de 18,5 a 24,9 peso adecuado; de 25 a 29,9 exceso de peso y mayor de 30 obesidad.11

Para evaluar la percepción de la imagen corporal, el grupo de investigadoras tomó como base las siluetas propuestas por Sorensen et al en 1970, las cuales fueron evaluadas y adaptadas a la población mexicana.12 Para México se determinó las siluetas de 1-3 como persona de peso normal, de 4-6 como sobre peso y de 7-9 como obesidad.13 Dadas las particularidades culturales de la población de la ciudad de Medellín, el grupo de investigación (conformado por 10 estudiantes de enfermería y una profesora nutricionista) determinó así las siluetas: figura 1 como bajo peso, 2-3 peso normal, 4-5 sobre peso y 6-9 como obesidad. Una vez tomadas las mediciones antropométricas las participantes señalaron la figura que ellas consideraban correspondiente a su propia imagen corporal.

Análisis de los datos. Se hizo una base de datos en el programa SPSS versión 15.0, paquete en el que también se realizó el análisis de la información. En el análisis se emplearon las medidas de tendencia central y dispersión para las variables cuantitativas y para las variables cualitativas se utilizaron proporciones. Se realizó la prueba de X2 para explorar el grado de asociación entre las variables del estudio, se consideró significancia estadística un valor de probabilidad inferior a 0,05. Se estimó el nivel de concordancia entre el IMC real y la percepción de la imagen corporal y el nivel de concordancia de estas dos variables con la edad y con el semestre académico que cursaban.

Aspectos Éticos. Se tuvo como base la resolución 008430 del Ministerio de Salud de Colombia para la investigación en salud.14 Se realizó el consentimiento informado con el aval de una profesora miembro del Comité de Ética de la Facultad de Enfermería. Dada la importancia del estado nutricional en nuestro medio y atendiendo al principio de beneficencia, una vez tomadas las mediciones y registrada la percepción de la imagen corporal, a las estudiantes se les dieron las cifras de su IMC y recomendaciones nutricionales para quienes las solicitaron.

 

Resultados

Se analizaron los datos de las 199 alumnas del pregrado de Enfermería con edades entre 16 a 45 años. La media de edad fue 23,3 (DE: 5,337). Al recodificar la edad por rangos se encuentra que el mayor número de estudiantes se ubica en las edades de 20 a 24 años (73,4%), seguida por las de 20 - 29.99 (20,1%). El promedio de peso de las estudiantes fue de 56,9 kg (DE: 8,9), y el promedio de estatura fue de 159cm (DE: 22,3), estatura mínima: 141cm y máxima 183cm.

El análisis de ÍMC muestra un promedio de 22,7 (DE: 2,9), mínimo 17,0 y un máximo 31,7; 26,6% de las estudiantes presentan pesos por encima o por debajo del peso ideal (cuadro 1). Respecto a la percepción de la imagen corporal: 4,5 % de las estudiantes se perciben bajas de peso y siete de cada 10 (68,4%) se perciben en sobrepeso y obesidad (ver Cuadro 1).

 

Al relacionar el IMC con la percepción de la imagen corporal se encuentra que 52,8% de las estudiantes con IMC normal se perciben con sobre peso y 6,8% con obesidad. De las estudiantes con IMC en sobrepeso, 32,5% de ellas se perciben en obesidad. No se encontró significancia estadística entre el IMC real y la percepción de la imagen corporal. Un 68,4% de las estudiantes sobreestiman su imagen corporal, (X2= 74,225; gl=9; p=0,05) (ver Cuadro 2).

 

Al analizar el nivel de concordancia bruta, se encuentra que sólo 38,2% de las estudiantes de Enfermería concuerdan en su IMC real con la percepción de su imagen corporal según las siluetas, 3,5% subestiman su imagen corporal, es decir se sienten más bajas en su peso y 58,3% sobreestiman su imagen corporal. Es importante señalar que 70% y 65% de las estudiantes con bajo peso y con peso normal respectivamente, sobreestiman su imagen corporal. Solamente las personas obesas concuerdan con su imagen corporal (ver Cuadro 3). A pesar de que los datos señalan que a menor edad, es menor el nivel de concordancia bruta entre el IMC y la percepción de la imagen corporal, no se encontró asociación estadísticamente significativa (X2= 5,883; gl =8; p=0,66) (ver Cuadro 4). Al analizar el nivel de concordancia bruta entre el IMC y la percepción de la imagen corporal por semestre académico, se encuentra que en todos los semestres académicos las estudiantes sobreestiman su imagen corporal, el nivel de concordancia no fue significativo (X2= 23,251; gl =14; p=0,056) (ver Cuadro 5).

 

 

 

Discusión

La estatura de las estudiantes del estudio (159cm), es un poco superior al promedio de las mujeres colombianas de 18-27 años (156cm) y el peso de las participantes es similar al reportado para las mujeres colombianas entre 18 a 27 años de edad (55,2k a 58,2kg).5 El estado nutricional, muestra un alto porcentaje de normalidad (73,4%), un bajo porcentaje de bajo peso (5,0%), muy bajo el porcentaje de obesidad (1,5%) y un alto porcentaje de sobre peso (20,1%), sin embargo las cifras de sobre peso y obesidad son inferiores a las reportadas para Colombia en el año 2005 (33% de sobre peso y 16.6 % de obesidad).5

Al comparar los resultados de este estudio con la investigación realizada con universitarios de Bogotá-Colombia8 y con las estudiantes de enfermería de la UPB de Medellín,6 se encuentra que el déficit de peso es inferior, pero el sobre peso supera a los reportados en ambos estudios. Es importante el reducido porcentaje de estudiantes con IMC bajo, en una muestra en la cual 2 de cada 3 participantes son menores de 24 años de edad, sometidas a continuas presiones familiares y sociales por el ideal de un cuerpo en extrema delgadez. Este porcentaje es menor al reportado para los universitarios de la ciudad de Bogotá.8 Sin embargo, la percepción de la imagen corporal, muestra una sobreestimación (68,4%), la cual permea todos los semestres académicos y todos los grupos de edad.

En la evaluación del nivel de concordancia bruta, no se encuentra relación estadísticamente significativa entre el IMC real y la percepción de la imagen corporal: sólo 38,2% de las estudiantes presentan concordancia, inverso a lo reportado por Rodríguez et al con las estudiantes de enfermería, de las cuales el 51% correlacionan el IMC real y la autoimagen corporal.6 Contrario con el estudio de Chile,15 el cual muestra una inadecuada percepción del diagnóstico nutricional en la población de estudio: según la concordancia, 63% de la población chilena estudiada subestima el peso y 37% lo sobreestiman, argumentan estos autores que desde el punto de vista de salud pública, es mucho más relevante la subestimación del peso, considerando la situación epidemiológica y nutricional de Chile. Sin embargo, los hallazgos de nuestro estudio son similares a los reportados en los universitarios de San Pablo-Brasil,16 donde la mayoría de las mujeres eutróficas o con sobrepeso (87%) sobreestiman su imagen corporal y la mayoría de las mujeres obesas y hombres (73%), estos últimos independientemente de su IMC, subestiman su imagen corporal. Los autores del estudio de San Pablo señalan diferencias significativas entre los géneros y la insatisfacción general con respecto a la imagen corporal percibida.16

Los resultados de este estudio dan una voz de alarma frente a la distorsión de su propia imagen corporal en personas que se preparan para cuidar y orientar a los otros en cuanto a lo alimentario nutricional. La alteración en la percepción de la imagen corporal ligada a la sobreestimación del peso de las futuras profesionales de enfermería, plantea un asunto central, frente a la comprensión de la relación que existe entre la percepción del mundo y los significados que el profesional de enfermería ha construido de su propia vida y salud y, la influencia que pueda tener la percepción de su cuerpo en el desempeño del rol de cuidador de otros seres humanos. De hecho, desde la disciplina de enfermería, las teorías y los planteamientos conceptuales señalan que en la relación enfermera - persona cuidada, la concepción del mundo que tiene la enfermera se relaciona estrechamente con la forma de dar el cuidado y relacionarse con los otros.

Uno de los cuatro patrones del conocimiento en enfermería,17-18 se refiere al conocimiento personal. Siendo éste uno de los más importantes para comprender el significado de salud en términos de bienestar. En la construcción del conocimiento personal entran las relaciones con los otros seres humanos y la confrontación del ser humano con el mundo de los otros, y esto es fundamental para obtener referentes humanos que motiven al profesional a buscar y lograr metas.19

Si la praxis de enfermería se entiende como un proceso interpersonal que requiere interacciones, relaciones y transacciones entre la persona cuidada y la enfermera y entre los seres humanos involucrados en el acto de cuidar; existe entonces, la necesidad de que la enfermera se conciba como un ser terapéutico y, por lo tanto, debe conocerse interiormente. Siguiendo a Carper,17 el patrón personal es el más problemático y más difícil de enseñar ya que en él se involucran el mundo, la cultura y los sentimientos de la persona y, es desde el ser de la persona que debe haber clara coherencia entre lo que piensa, lo que es y lo que hace. Así entonces, si las estudiantes tienen una concepción errada de su imagen corporal, posiblemente verán en el otro alteración en su imagen corporal y en consecuencia la orientación del cuidado alimentario nutricional tendría el riesgo de estar errado.

Por otra parte, la percepción sobre la imagen corporal que tienen las estudiantes de enfermería y el conocimiento de sí en relación con el concepto de estado nutricional, juega un papel importante en su rol de cuidadora, puesto que como lo expresa Peplau en su teoría psicodinámica,20 se debe entender la conducta de sí mismo como profesional de enfermería para poder ayudar a otros a que identifiquen sus dificultades. En consecuencia, el propio sentir, vivir y experimentar de la vida por parte de las participantes de este estudio debe permitir una correcta orientación de hábitos alimentarios a las personas.

Es innegable como, las dinámicas sociales y culturales permean las concepciones de salud-enfermedad y en este caso el estado nutricional y la percepción de la imagen corporal. El concepto de belleza que se impone en la ciudad de Medellín corresponde a una persona muy delgada, con un IMC inferior a 18,5. La búsqueda de este modelo hace que las estudiantes de este estudio tengan una imagen corporal alterada, que se vean por encima de su propio IMC, es decir, que sobreestimen su imagen corporal.

 

Conclusiones

Existe una alteración entre la percepción de la imagen corporal y el IMC real, lo que podría afectar el modelo de atención que la enfermera brinda al paciente que está bajo su cuidado y en consecuencia podría alterar en los pacientes su autopercepción y estado nutricional.

La formación personal de las estudiantes de enfermería debe ser dirigida de tal manera que le permita a este futuro profesional promover el desarrollo de la personalidad, adquirir estilos de vida creativos, constructivos, productivos que logren no sólo la resolución de conflictos y problemas personales, sino también el bienestar y la salud de sí mismo y de los otros que reciben el cuidado-enfermera.

 

Agradecimientos

A las estudiantes de enfermería que participaron en el desarrollo de la investigación, cuyos aportes fueron fundamentales para la elaboración del artículo: Liliana Taborda Velez; Sandra Milena Gonzalez Florez; Sandra Milena Guarín Marín; Mónica María Vanegas Granda; Luz Adriana Bedoya Sanchez; Marisela Cardona Zuleta, Sandra Patricia Gonzalez Marín; Luz Eliana Zapata Arteaga.

 

Bibliografía

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Dirección para correspondencia:
Gloria Alcaraz López,
glory@tone.udea.edu.co

Manuscrito recibido el 4.2.2010
Manuscrito aceptado el 6.7.2010

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