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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.20 no.1-2 Granada ene.-jun. 2011

http://dx.doi.org/10.4321/S1132-12962011000100011 

ARTÍCULOS ESPECIALES

ORIGINALES

 

Dificultades de integración social en personas depresivas con pensamientos de suicidio

Social integration difficulties in depressive people with suicidal thoughts

 

 

Pilar Montesó-Curtó1, Carme Ferré-Grau2, Mar Lleixà-Fortuño1, Nuria Albacar-Riobóo1, Antonio Sánchez-Herrero3, Cinta Espuny-Vidal4

1 Departamento de Enfermería. Universidad Rovira i Virgili. Tortosa. Tarragona.
2Departamento de Enfermería. Universidad Rovira i Virgili. Tarragona.
3Servicio de Anestesiología. Hospital Verge de la Cinta. Tortosa. Tarragona.
4Departamento Pedagogía. Universidad Rovira i Virgili. Tortosa. Tarragona.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Justificación: el suicidio es un tema de reflexión para las ciencias médicas pero también para las ciencias sociales. Durkheim analiza el suicidio y describe el estado de anomia -sin normas-, en el cual la ciudadanía, como resultado de un cambio rápido, pierde su conexión con la sociedad y su fe en las reglas sociales y en las instituciones, llevando al individuo a la desesperación y al suicidio.
Objetivo: identificar las dificultades de integración social en personas depresivas con pensamientos de suicidio.
Metodología: se realiza un estudio cualitativo que forma parte de una investigación más amplia sobre depresión. Antes de realizar la entrevista administramos un cuestionario con datos sociodemográficos, datos sobre depresión y causas identificadas, así como también el test de ansiedad-depresión de Goldberg. Posteriormente se realiza una entrevista en profundidad que la hemos denominado historia de vida. Se realizan entrevistas a 66 personas diagnosticadas de depresión, 52 mujeres y 14 hombres previo consentimiento. De éstas se analizan las que han tenido ideas o intentos de suicidio.
Resultados: en muchos de los entrevistados que han pensado o han intentado el suicidio lo que les ha impedido hacerlo es la familia y los hijos.
Conclusión: el apoyo social es identificado como el principal factor que ha impedido el suicidio.

Palabras clave: Apoyo social, Familia, Anomia, Depresión.


ABSTRACT

Rationale: suicide is a subject of investigation for the medical sciences but also social sciences. Durkheim examines suicide and describes the state of anomie, without rules, in which citizenship as a result of rapid change, loses its connection with society and his belief in social rules and institutions, leading to individual despair and suicide.
Objective: identify the social integration difficulties in depressive people with suicidal thoughts.
Methodology: we performed a qualitative study is part of a broader research on depression. Before the interview administered a questionnaire with demographic data, data on depression and causes identified, as well as test anxiety-depression Goldberg. Subsequently we carried out an in depth interview that we call life story. Were interviewed 66 people diagnosed with depression, 52 women and 14 men consent. Of these are discussed that have ideas or suicide attempts.
Results: in many-as respondents who have thought about or attempted suicide that has prevented them from doing so is the family and children.
Conclusions: the social support is identified as the main factor that has prevented the suicide.

Key words: Social support, Family, Anomie, Depression.


 

Introducción

El suicidio, tratado mayoritariamente desde las ciencias médicas, también ha sido objeto de reflexión para las ciencias sociales. Suicidio y sociedad no pueden desligarse, e incorporar algunas teorías de algún teórico social será importante para ampliar nuestra reflexión. El suicidio es un fenómeno vigente en la actualidad pero ya analizado por Durkheim (1858-1917) a finales del siglo XIX, con su obra El Suicidio (1897). El suicidio fue básicamente un estudio sociológico eminentemente estratégico destinado a probar que un fenómeno tenido por puramente individual puede explicarse como hecho social profundamente dependiente del grado de integración de las instituciones sociales (religión, economía, familia). Parece que las sociedades actuales tienen las características idóneas para que la depresión y otros trastornos en la salud mental como el suicidio se instalen en ellas; los cambios sociales que se producen en las sociedades postindustriales son tan rápidos que apenas dejan tiempo para la reflexión, en este contexto de "desintegración de valores, creencias y pérdida de solidaridad e integración" aparece el suicidio como principal consecuencia de la depresión, su origen -según Durkheim- se encuentra en las estructuras sociales y culturales. Las sociedades actuales se enfrentan a los fenómenos de globalización y nuevas tecnologías, que si bien han llevado a mejoras en el nivel de vida, también han abierto importantes fisuras en desigualdades sociales, conflictos sociales, en las sociedades que ya habían perdido el sentido de pertinencia comunitaria con la llegada de la sociedad industrial. Durkheim describe la anomia como "un estado social extremadamente peligroso para la integridad de las sociedades y para los individuos que viven en ellas porque muestran una fuerte inclinación a la desesperación".1

Al hablar del suicidio, dentro de las ciencias sociales, no podemos dejar de reconocer a Durkheim que nos puede ayudar a comprender cómo éste se instala en las sociedades y además lo analiza siguiendo el método científico. El Suicidio según Durkheim parte de su reacción contra "las grandes teorías sociológicas" del momento. Insistió en que "los sociólogos tenían que limitar su atención a grupos definidos de hechos sociales y formular hipótesis, empíricamente comprobables acerca de aquellos".2 El suicidio durante dos siglos había sido objeto de un amplio e ininterrumpido debate. Tratado primeramente como un problema moral. Los trabajos estadísticos sobre las variaciones del índice de suicidios se multiplicaban en Francia, Bélgica, Alemania e Italia. El suicidio de Durkheim puede considerarse como la culminación de toda la tradición de estadísticas morales y fundamentalmente como "un intento de sintetizar teóricamente las muchas ideas y descubrimientos anteriores sobre el suicidio como fenómeno social".3

Establece tres tipos de suicidios; el maniático como consecuencia de alucinaciones y delirio, el obsesivo o ansioso y el melancólico que sería el que se identifica con la depresión; lo caracteriza como un estado general de "extrema depresión", de "exagerada tristeza", que hace que el enfermo no aprecie seriamente los vínculos que tiene con las personas y las cosas que le rodean, los placeres carecen para él de atractivo, lo ve todo negro, la vida le parece fastidiosa y dolorida. De esta manera define la depresión Durkheim.2 Para Durkheim el suicidio pasó a ser considerado en el s. XIX como un problema social que requería explicación. Todo el mundo estaba de acuerdo en que el aumento general del índice de suicidios era debido a la desaparición del orden social tradicional y al crecimiento del industrialismo. "Se establecieron una serie de hipótesis relacionando los diferentes índices de suicidio con determinados factores sociales, tales como el trabajo, la urbanización, la religión y la tasa de cambio social, y con factores no sociales, tales como la herencia, la raza y el clima; también se discutió si podía estar relacionado con algún trastorno mental".3

Durkheim basó su análisis de "La división del trabajo social" en su concepción de dos tipos ideales de sociedad. El tipo más moderno caracterizado por la solidaridad orgánica que presenta una mayor y más refinada división del trabajo, por oposición a la mecánica, que es un tipo de sociedad más primitiva y que es la que se funda en los derechos individuales, es más vulnerable. Sin embargo, "no es el individualista el que puede ser juzgado como responsable de la locura, es la ausencia de reglamentación de esta nueva solidaridad la que nos lleva a ella... Su gran preocupación era el debilitamiento de la moral común en el mundo moderno".4 Un siglo atrás ya Durkheim opinaba que el rápido cambio social es una de las causas de los graves problemas de criminalidad y de desviación social y describe el estado de anomia -sin normas-, en el cual el pueblo, como resultado de un cambio rápido, pierde su conexión con la sociedad y su fe en las reglas sociales y en las instituciones llevando al individuo a la desesperación y al suicidio.4 Y acaso ¿no nos encontramos ante los más rápidos cambios sociales de la humanidad? Para las mujeres en tan solo dos generaciones han pasado a desarrollar trabajo remunerado con la problemática que comportará tanto a nivel familiar como profesional, en unas profesionales preparadas técnicamente para ello pero no personal, cultural y socialmente.

Durkheim distingue cuatro tipos de suicidios, el egoísta, altruista, anómico y fatalista según la integración o regulación que exista.4 En El suicidio, Durkheim2 afirma que la integración hace referencia al grado en el que se comparten los sentimientos colectivos. El suicidio altruista se relaciona con un alto grado de integración, mientras el egoísta se asocia a un grado bajo. Las altas tasas de suicidio egoísta se debían a un "agotamiento irremediable y a una profunda depresión", el suicidio altruista "nace de la creencia profunda en una perspectiva beatífica después de la vida". La regulación se refiere al grado de constricción externo sobre las personas. El suicidio fatalista está conectado con los niveles altos de regulación y el anómico con bajos. Demasiada regulación -la opresión- libera corrientes de melancolía.

Schwartz, desde la teoría dukheimiana, defiende que trastornos depresivos y conductas antisociales son formas de responder al estrés que reflejan las expectativas sociales para cada género. Para esta autora las fuerzas sociales identificadas por Durkheim corresponden a las características fundamentales de los contextos normativos de hombres y mujeres, y condicionan las diferentes formas de responder al estrés. Los contextos sociales caracterizados por altos niveles de integración social -altruismo- en combinación con una normativa social estricta -fatalismo- se relacionan con que se responda al estrés con trastornos depresivos, y los contextos sociales caracterizados por bajos niveles de integración social -egoísmo- en combinación de una regulación normativa -anomia- constituye un medio que conduce al desarrollo de conducta antisocial en respuesta al estrés.

Durkheim introduce el concepto anomia. Este concepto, al igual que el de alienación en Marx, aparta al individuo de la sociedad deteriorando su salud mental y pudiéndole hacer caer en depresión. El individuo anómico o alienado ha perdido su fe y confianza en la sociedad. La mayoría de causas de depresión se encuentran en la sociedad misma y una parte de éstas están en el mundo laboral, una parte importante de las depresiones tienen su origen en él. Con el concepto de alienación se relaciona la depresión con el mundo del trabajo fruto de las estructuras represoras del capitalismo. Según Marx es la estructura social la que rompe las interconexiones naturales que caracteriza la naturaleza humana en un sentido ideal. Políticamente se fue orientando hacia la emancipación de las personas de las estructuras represoras del capitalismo.4 Las distorsiones de los humanos causadas por las estructuras del capitalismo quedan designadas por Marx en el concepto de alienación. Las personas están conectadas naturalmente con su actividad productiva, sus productos, sus compañeros de trabajo y, en última instancia consigo mismas, su propia naturaleza en tanto que seres humanos. Pero las estructuras del capitalismo rompen cada una de estas relaciones.

Las tasas de suicidio son más elevadas en aquellos países con alta industrialización y en aquellos donde se producen fenómenos de desarraigo familiar, social, emigración.5 El suicidio se ha dado mayoritariamente en varones, pero un ejemplo de cambio social en el mundo occidental es el acortamiento de la distancia entre las frecuencias de tentativas de suicidios en ambos sexos.6

El objetivo de este estudio fue identificar las dificultades de integración social que experimentan las personas diagnosticadas de depresión que han pensado o han realizado intentos de suicidio.

 

Metodología

Estudio cualitativo descriptivo con referencial biográfico. Previamente se solicitan los permisos reglamentarios a la Gerencia del Área de salud donde realizamos el estudio -Comunidad Rural en el sur de Cataluña- (Atención Primaria Terres de l'Ebre). Obtenido el permiso se accede a los registros de los pacientes diagnosticados de depresión a partir de la base de datos: e-cap de Atención Primaria. De los pacientes diagnosticados de depresión se realiza un muestreo por conglomerados en cuatro cupos de pacientes adscritos a cada equipo sanitario, y sistemático con reposición de las no respuestas. Se concierta una cita vía telefónica en la que se explica la finalidad de la investigación, así como la confidencialidad de los datos obtenidos y se le pide a la persona su participación voluntaria y su consentimiento por escrito.

El total de entrevistas realizadas a pacientes con depresión fueron 66 y se realizaron a lo largo de 6 meses, de marzo a septiembre de 2007, en el centro de Atención Primaria, previo consentimiento informado. Al inicio se pidió a las personas seleccionadas que cumplimentaran el cuestionario de ansiedad-depresión de Goldberg (para asegurarnos que seguían cumpliendo con el criterio previo de diagnóstico depresivo), posteriormente se realizaba una entrevista en profundidad según el método biográfico o Historias de Vida.7,8 Este método nos permitía una descripción detallada de los malestares percibidos y experimentados por la persona, desde la infancia hasta la actualidad, así como la identificación de los motivos relacionados con las ideas depresivas, objetivo de la investigación. La entrevista era abierta aunque se partía de un guión orientativo que se adaptaba a las necesidades de la persona entrevistada. Debido a las características del tema de investigación se puso especial atención en respetar en todo momento los elementos básicos de una buena comunicación: respeto, empatía y consideración positiva.

También se registraron en las notas de campo los aspectos importantes observados durante el proceso de la entrevista, esto nos permitió poder contextualizar el material obtenido mediante la grabación. De las entrevistas realizadas a los pacientes depresivos, en este artículo se analizan las realizadas a los informantes que en su proceso depresivo habían tenido ideas o intentos de suicidio. El análisis de los datos cualitativos se realizó utilizando las categorías que surgieron a partir del marco teórico y otras que surgieron a partir del análisis de las entrevistas, mediante la triangulación de datos e investigadores, según las indicaciones de Taylor y Bogdan.7

 

Resultados

Un 15% (8) de las mujeres con depresión han pensado en el suicidio, algunas de ellas lo han intentado. Un 25% (3) de los hombres también lo han hecho y alguno de ellos también lo ha intentado. La familia y la religión es lo que ha impedido a algunos entrevistados no pensar en éste. "Para Durkheim el suicidio se hallaba directamente relacionado con las instituciones y los aspectos generales de la sociedad en su conjunto (y, en particular, con el matrimonio, la viudedad, la vida familiar y la religión)".3 Aparece en muchos de los entrevistados la idea de suicidio, lo que les impide hacerlo es la familia y los hijos. La familia para Durkheim aunque ocupe "menos lugar en la vida" con el tránsito de una sociedad a otra, podía continuar siendo un "centro de moralidad, una base de educación moral y una fuente de vinculación y reglamentación para los individuos". También aparece la idea de ser creyente: "Me ha ayudado mucho ser creyente pues creo mucho en Dios. Si no hubiera creído probablemente hubiera hecho una mala cabeza", informante mujer refiriéndose al suicidio. Para Durkheim la religión era uno de los frenos del suicidio: el catolicismo, el judaísmo y la iglesia anglicana tenían menor suicidio que las demás religiones. El protestantismo era una iglesia integrada con menor fuerza que la católica que concedía una mayor libertad al pensamiento y a los juicios individuales con menos creencias y prácticas comunes, mientras que los judíos vivían en comunidades pequeñas muy cohesionadas e integradas y el judaísmo consistía en "un cuerpo de doctrinas que reglamenta de modo minucioso todos los detalles y deja muy poco lugar al juicio del individuo... la iglesia anglicana, no obstante estaba integrada de una manera más fuerte que otras iglesias protestantes".2

Es cuando se toca fondo, cuando aparecen las ideas suicidas cuando se reflexiona de que hay que buscar una solución. Hombre de 37 años: "La familia directa es un gran apoyo; he de luchar por ellos porque todo lo que hago es por mis hijos y por mi mujer". Otros, inmersos en el proceso depresivo, han pensado "matar a los hijos" y "suicidarse", pues es tan grande el sufrimiento interior que no se puede pensar en otra cosa. Mujer de 38 años:"Me agobiaban mucho los pensamientos negativos, pensaba matar a las niñas y suicidarme, pero pensé que no se lo podía hacer".

Las mujeres hablan mucho de suicidio, algunas de de ellas han realizado algún intento, otras no. Hablan del suicidio como una oportunidad liberadora de todas aquellas dificultades que en aquel momento ven como una montaña. Ven la muerte como el final de todo aquel calvario que están padeciendo. Mujer de 37 años: "Después del nacimiento del segundo hijo pensaba en suicidarme, pensaba que no podía más". Mujer de 71 años: "Me tomé un tubo lleno de aspirinas, me quería morir". Mujer de 45 años: "Cuando estoy deprimida pienso lo tranquila que estaría en el cementerio. No he pensado suicidarme porque soy cobarde".

Recogemos las experiencias de dos entrevistados que definen claramente cómo vivieron las ideas suicidas dentro de todo el proceso depresivo.

- Luís de 45 años: "No encontraba solución al problema que tenía, me acosaban en el trabajo. A mí me pasaba esto y no lo contaba ni en mi casa ni a nadie. Lo descubrió mi mujer cuando fui al Centro de Salud con taquicardia el mes de agosto, pero yo ya estaba mal desde el mes de febrero, no dormía, me salieron alergias, no me encontraba bien. Me lo guardaba todo para mí porque no quería hacer sufrir a los de mi lado. Ahora ya no soy así, el carácter me ha cambiado. Las cosas no hay que dejar pasarlas, si puedes, porque si lo hablas con la otra persona, lo hubiera podido evitar, antes me lo tragaba todo. Me decían que no valía para nada y hasta me lo llegué a creer. Ahora he cambiado, contesto a todo enseguida. Cuando llegué al Centro de Salud, pensé que era un infarto, me temblaban las manos y el corazón me iba a doscientos por hora, pensaba desmayarme". Realiza una descripción del sufrimiento que sentía: "Tenía depresión, la depresión es lo peor que te puede pasar, ya que el cerebro es el que manda a la persona. No sabes nada de ti, ni lo que quieres, ni lo que tienes que hacer. Tienes un lío mental, todo te molesta: los niños, la mujer, todos. Tuve tres intentos de suicidio; me quería tomar un tubo de aspirinas, tirarme de un tercer piso y otra cosa que pensé fue coger el coche y tirarme contra un camión. Pero que tenía el apoyo de la familia y lo que tenía que hacer era solucionar el problema de acoso que vivía en la empresa. Al plantearme este hecho empecé a remontarme. Fui a hablar con la empresa para llegar a un acuerdo, aunque me daba pánico ir allí y encontrarme a ciertas personas que me habían hecho la vida imposible. Yo llevaba 15 años trabajando en la empresa y además era fijo. Ellos me dijeron que querían negociar. Las partes llegaron a un acuerdo antes de celebrarse un juicio. Pero a mi todo lo que me han hecho sufrir, me ha marcado para siempre".

- María, de 38 años: "Me agobiaban mucho los pensamientos negativos que tenía, de matarme y matar a mis hijas. Tenía un sufrimiento interior y unos pensamientos tan malos que no los podía evitar. La psiquiatra me decía que cuando aparecieran pensara en otra cosa, pero yo no podía. Yo quería pensar en otra cosa. Mi marido me apoyaba, quería que saliéramos, me decía que no tenía que pensar en aquellas cosas tan malas. Primero él no entendía lo que me pasaba, pero después la psiquiatra se lo hizo entender, me ha ayudado mucho. Me agobiaban mucho los pensamientos de suicidio y de matar a mis hijas por miedo a que lo pudiera llegar a hacer. Por un lado sufría pero por el otro lado la psiquiatra me decía que estuviera tranquila, que no lo haría. No tenía ganas de hacer nada, siempre acostada, pero esto no me preocupaba. Sobretodo me preocupaba el hacer daño a mis hijas y los pensamientos". Intenta identificar las causas que le provocaron este padecimiento: "He sido hija única y siempre he estado dominada por mi madre y mi abuela. De pequeña tenía epilepsia y tenían miedo de que me ocurriera algo. Incluso de casada venían a casa, se sentaban en el sofá a las nueve de la mañana y hasta la una del mediodía no se iban. Siempre he hecho lo que los demás han querido, pero ahora digo basta. La psiquiatra me ayudó mucho a rehacer mi vida. Me casé pronto, pero ojala me hubiera casado antes para irme de casa. Al casarme me sentí liberada, mi marido siempre me ha dejado hacer lo que quería. Me educaron para quedarme en casa, estudiar no me gustaba y ellos no me hicieron ni estudiar ni trabajar. Hubiera podido trabajar en algo, pero al tener ocasionalmente ataques de epilepsia no me dejaron. Yo creo que hubiera podido hacerlo pues tan inútil no me veo, siempre ¡ojo! Por si tenía un ataque. Me hubiera gustado trabajar, ir al gimnasio, no lo he podido hacer nunca. Ahora que mis hijas son mayores he trabajado algunos meses en una tienda y la verdad es que me gusta. Creo que va bien salir de casa y sentirse útil. He salido más de casada que de soltera. De pequeña me sobreprotegieron mucho. He sido muy dependiente, me hubiera gustado ser más valiente".

 

Discusión

El apoyo social es identificado como el principal factor que ha impedido materializar el suicidio o atenuar las ideas suicidas. Por tanto la familia como primer mecanismo de integración social será fundamental para evitar el suicidio. Las personas identifican en la familia una forma de integración social, mínima pero suficiente para encontrar el apoyo necesario para evitar el suicidio. Unos hablan de comunicación, pero otros hablan simplemente de lo que representa para ellos, los hijos, el marido. La importancia para ellos de la familia a la que no pueden fallar, se presenta como fundamental a la hora de prevenir el suicidio. La maternidad para las mujeres en nuestra cultura tiene gran valor, y junto con la religiosidad parecen ser factores de protección frente al suicidio.

Después de realizar un análisis detallado de los datos relativos a los factores relacionados con el suicidio, que extraemos de las entrevistas, están próximos a la teoría de Durkheim donde exponía que las diferentes instituciones (familia, trabajo, religión) hacían que el individuo se vinculara con la sociedad, y si no lo hacía se "torna a si mismo como un fin cayendo en un estado de miseria moral que le conduce al suicidio".3 Para Durkheim la religión, junto con el derecho y la moral, tenían la función de asegurar el equilibrio de la sociedad y adaptarla a las condiciones exteriores, siendo una forma de disciplina social, una mera forma de costumbre. El apoyo social es una propiedad del grupo relacionada con la protección que ejerce sobre las situaciones estresantes que experimentan las personas.8 Es importante buscar la integración social, como decía Durkheim, vincularse con las estructuras de la sociedad. Vincular al individuo con el proyecto colectivo, de esta manera, el bienestar se verá afectado de forma positiva. El apoyo social mejora la salud de las mujeres: el papel positivo de los lazos sociales para promover la salud y prevenir la enfermedad se ha convertido en una dedicación creciente. De esta forma es importante fomentar el asociacionismo y realizar campañas informativas sobre la importancia del apoyo familiar en los pacientes con depresión a nivel institucional y medios de comunicación.9

Precisamente la sociedad actual es el mejor ejemplo de cambio social y de destrucción o reorganización de estructuras sociales. Estamos en la sociedad de la ciencia y la tecnología donde los conceptos de duradero y para siempre, que ya se quebraron, continúan desapareciendo a un ritmo vertiginoso y ya no hay verdades absolutas -familia, trabajo...-. Si algo caracteriza la sociedad en que vivimos es la fragmentación de las trayectorias afectivas y laborales. Vivimos en aquello que Ulrich Beck ha denominado la sociedad del riesgo,10 en la que hemos de estar preparados para el cambio, para lo efímero, para la ruptura de las carreras familiares o profesionales de larga duración. "Nos enfrentamos ante un cambio social de muy hondo calado. La triple revolución de la microinformática, la biotecnología, la física cuántica..., introduce cambios tan vertiginosos en las nuevas formas de vivir, de trabajar, de relacionarnos y de pensar, que las sociedades en que vivimos resultarán irreconocibles dentro de pocos años".9 La ciencia progresa a tal ritmo que es difícil incluso predecir sus efectos sociales. "Existe una transformación de los procesos de producción, cada vez con mercados más globalizados y con una aplicación de robots industriales y sistemas automáticos en el sector servicios, que dan lugar a grandes cambios en las demandas de puestos de trabajo y a un paro estructural, especialmente entre los jóvenes, las mujeres y los sectores sociales menos cualificados".9 Según Salvador Giner, "los cambios bruscos, como el de la industrialización rápida y desordenada son los que producen índices mayores de anomia, sobretodo si no van acompañados de medidas adecuadas de política social".11

El trabajo es un elemento fundamental de integración social: el trabajo ubica en la sociedad, y por medio del vínculo del salario, proporciona una lógica de "sujeciones" sociales y brinda un modo de vida y unos ingresos. Además hay un predominio -mundial- de enfoques políticos neoliberales que alientan tendencias de desregulación y de desprotección social. Existe también una tendencia de desvertebración social, en el marco de un aumento de las dualizaciones y un clima reascendente de violencia y malestar social, con cambios -y crisis- importantes en las instituciones sociales, los valores, las pautas culturales y las funciones de integración de las redes sociales -familia, grupos de pares-, con procesos de anomia.12

Así pues, el apoyo social es identificado como el principal factor que ha impedido el suicidio en la muestra estudiada, tanto en hombres como en mujeres, actuando como protector del sufrimiento experimentado ante la depresión y los pensamientos suicidas que les acompañan.

 

Bibliografía

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Dirección para correspondencia:
Pilar Montesó Curto.
C/ Jardí, Besuldo i Terol, 2-C, 1r-1a.
43500 Tortosa (Tarragona) España
mariapilar.monteso@urv.cat

Manuscrito recibido el 15.5.2010
Manuscrito aceptado el 19.7.2010

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