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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.20 no.1-2 Granada ene.-jun. 2011

http://dx.doi.org/10.4321/S1132-12962011000100017 

ARTÍCULOS ESPECIALES

TEORIZACIONES

 

Psicología y Salud Psíquica

Psychology and Psychic Health

 

 

Juan Diego Lopera Echavarría1

1Departamento de Psicología, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Es frecuente utilizar la expresión salud mental en lugar de salud psíquica. Partiendo de una definición del objeto de la psicología como cultura encarnada, en este escrito argumentaremos por qué es preferible utilizar la expresión salud psíquica. Consideramos que psyché es un concepto mucho más amplio que mente, y que abarca las diferentes facetas de la realidad humana. Basándonos en las elaboraciones de Canguilhem sobre lo normal y lo patológico, proponemos un concepto de salud que contempla el despliegue del ser humano, en tanto continuación de las pautas que la vida misma establece en su proceso de evolución.

Palabras clave: Salud psíquica, Mente, Cultura encarnada.


ABSTRACT

It is common to use the term "mental health" rather than "psychic health". Starting with a definition of the object of psychology as culture incarnate, in this paper we will argue why it is preferable to use the term psychic health. We believe that "psyche" is a much broader concept than mind, covering the different facets of human reality. Based on the working of Canguilhem on the normal and the pathological, we propose a concept of health that includes the deployment of human beings, like a continuation of the patterns that life itself states in its evolution process.

Key words: Psychic health, Mind, Culture incarnate.


 

Lo mental

Mental es una expresión que se refiere a la cualidad de ciertos procesos originados en la mente. En la psicología hay pocas referencias directas a este concepto; se trabaja mucho más el término mente, en ocasiones suponiendo que se sobreentiende su definición. El Diccionario Akal de Psicología define mente como la "instancia psicológica que produce el pensamiento y dirige la acción".1:221 Pero aquí tendríamos que preguntar qué es lo psicológico (o psíquico) y en qué se diferencia de la mente, ya que esta última es una instancia de la primera.

Tradicionalmente, el vocablo mente ha sido entendido como la potencia intelectual del alma (psyché). En ocasiones es el intelecto pasivo, en otras es la inteligencia, o el entendimiento. Deriva del latín mens, mentis, que significa razón o intelecto. En el pensamiento griego se habla de noûs, que para Anaxágoras sería una Inteligencia Universal que da forma a lo existente.2 Por su parte, otros pensadores le atribuyeron distintas características. Según Ramírez, para Aristóteles era el Intelecto Agente; para Platón la inteligencia objetiva; para Agustín de Hipona, la vida interna del espíritu.3

Para los escolásticos, en especial para Tomás de Aquino, la mente es una potencia que abarca la inteligencia, la memoria y la voluntad.4 En el siglo XV el término mente se utiliza para englobar diferentes potencias del alma, como pensamiento, memoria, sensación, intelecto. Si bien en la tradición filosófica también ha sido usado como sinónimo de alma, es claro que son dos conceptos distintos, ya que el primero se ha entendido como lo intelectual, la razón, mientras que el segundo incluye la sensibilidad (alma concupiscible, irascible, apetitiva), la razón (alma racional) y lo espiritual (alma trascendente o despliegue del ser).5

En la psicología el vocablo mente es preferido por las escuelas de orientación cognitiva para designar el objeto de esta disciplina; en ellas se observa la influencia de tres enfoques:6:23 la perspectiva informática con su correspondiente analogía entre la mente y el ordenador, la gramática generativa de Noam Chomsky y la teoría del desarrollo de la inteligencia de Piaget. Richelle considera que la mente, desde una perspectiva cognitivista, remite a entidades o procesos internos de tratamiento de la información.7:361 Daniel Siegel relaciona la mente con la actividad del cerebro.8:22 En acuerdo con la relación mente-intelecto, Haugeland señala que el término mente se refiere al pensamiento, al intelecto,9:34,10:1 aunque en un sentido más amplio alude también a la intencionalidad, por lo que lo mental se referiría a desear, creer, recordar, imaginar, gustar, temer.10:8 Gilbert Ryle denomina leyenda intelectualista a la idea de considerar la mente como lo intelectual, y propone que la mente no se restringe al aspecto cognitivo.11:40 Sin embargo, esta defensa es ya una aceptación tácita de que esa homologación mente-intelecto es constante.

Otras escuelas psicológicas, en lugar del vocablo mente, prefieren utilizar términos diferentes, como psiquismo, vida psíquica, carácter, temperamento, conducta, personalidad, consciencia, vida interior, subjetividad, hombre concreto, yo, aparato psíquico, identidad. De esta manera, tomar la mente como el objeto de la psicología es reducir el alma a lo inteligible, dejando por fuera (o en un lugar secundario) los otros aspectos que la constituyen.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) habla de salud mental, pese a las restricciones del concepto mente. Quizá sea preferible hablar de salud psíquica, que abarcaría diferentes facetas y que, además, englobaría los intereses de las diversas escuelas psicológicas. Pero surge la pregunta por lo psíquico. Sabemos que psique es una palabra griega que significa alma... ¿qué es el alma?

 

Alma: cultura encarnada

Todas las escuelas de psicología se ocupan de tres aspectos: 1) el proceso de estructuración del ser humano; 2) el resultado de ese proceso (estructura); y 3) los efectos que derivan de la estructura y de su interacción con el entorno (ecológico y cultural).12

La estructuración. Proceso mediante el cual el infante ingresa a la comunidad cultural, mediante la incorporación de las normas, valores, hábitos, lenguaje, costumbres. Algunas escuelas psicológicas privilegian el aprendizaje como experiencia central en este proceso, otras estudian la relación del niño con el objeto primordial; otras indagan por la constitución de los esquemas de pensamiento que permiten la adaptación al medio; otras más estudian el desarrollo de la inteligencia y de los procesos cognitivos; también las hay que estudian el desarrollo de las necesidades básicas hasta llegar a las superpuestas o existenciales. En suma, es el campo privilegiado de la perspectiva evolutiva en psicología.

La estructura. Es el resultado, la consolidación del proceso previo. Es un sistema compuesto de elementos y de reglas de operación e interacción de dichos elementos. Las escuelas de psicología hablan de personalidad, subjetividad, consciencia, mente, identidad, temperamento, carácter, cognición, aparato psíquico.

Los efectos. Son las acciones y reacciones del sujeto que resultan del funcionamiento de la estructura y de sus relaciones con el entorno ecológico, social y cultural. Las escuelas de psicología estudian en este caso las conductas y comportamientos. De aquí derivan investigaciones sobre tipos y rasgos de personalidad, tipologías o caracteres, estilos de afrontamiento, modos de vida, acciones sintomáticas, actos fallidos, sueños, entre otros. También sobre psicopatología y sus determinantes: síntomas, trastornos, ideas irracionales, narraciones subjetivas, etc.

El punto de partida es el organismo humano (el "cachorro humano"), en tanto tiene la herencia de la especie y las potencialidades para su despliegue. Pero no es suficiente con esta dimensión biológica; es preciso un entorno afectivo y cultural: lenguaje, valores, principios, normas, maneras de vivir la vida, formas de amar, entre otras. Se vive entonces un encuentro entre esos dos órdenes mediante un proceso que tiene su máxima importancia e influencia durante la infancia. Este encuentro consiste en un proceso de incorporación, por parte del infante humano, de la cultura a la que pertenece. Sólo así puede desplegar sus potencialidades biológicas y, con base en ellas, dar paso a otras más complejas, como las representacionales (memoria, intención, planeación) y, posteriormente, las simbólicas, constituyéndose en él una forma singular de ser.

Si un niño es abandonado a su suerte, o si es socializado en una sociedad animal (lobos u otros) y logra sobrevivir, tendrá la forma biológica humana (estructura y figura), la morphe aristotélica,12 pero no la forma cultural humana (el eîdos13:108), que sólo es posible en el encuentro con el otro cultural. De otro lado, si se logra programar un computador para que se comporte lo más parecido a un ser humano y desarrolle muchas de sus funciones (como procuran las investigaciones en inteligencia artificial), carecerá no obstante de los motivos y valoraciones afectivas que tienen un fundamento biológico irreductible. Un computador no podrá sentir compasión, así "actúe" compasivamente. No lo comprenderá, ya que no tiene un sustento biológico que le permita hacerlo.14

Un alma humana (la forma específica humana, el eîdos) es entonces una cultura encarnada.12 Esta expresión condensa las dos dimensiones que intervienen en su creación: lo cultural, o sea, el espíritu de la comunidad a la que se pertenece, el discurso cultural; y lo carnal, lo biológico, el sustento sin el cual la cultura no puede en-carnar. El alma humana es entonces efecto de la conjugación entre las instituciones sociales mediatizadas por el lenguaje, y un organismo biológico humano, que vive un proceso de sujetación, de culturización. Entendemos esos dos órdenes (el cultural y el biológico) como dimensiones que se encuentran, conjugan y dan por resultado una sola realidad: el alma.

Si el alma es cultura encarnada, el cuerpo sería carne culturizada. En esta medida, el cuerpo es alma y el alma es cuerpo. No son dos realidades sino una sola. Al usar la expresión cuerpo se privilegia la dimensión "carnal", biológica; mientras que al hablar de alma se hace énfasis en la dimensión discursiva (representacional, simbólica, espiritual). Desde esta perspectiva, no hay un cuerpo humano desprovisto de su impronta cultural, socio-histórica15:99,16:60 (a no ser que se trate de un organismo humano, como describimos en el caso del niño abandonado a su suerte); ni tampoco hay alma humana incorpórea, sin cuerpo, ya que son la misma cosa. El alma humana no es lo biológico ni lo cultural; es la conjugación, en una sola realidad, de ambas dimensiones. La psicología no estudia lo biológico per se, que sería más bien del interés de la biología, la histología, la fisiología, la neurología; ni tampoco su campo es lo social, que sería estudiado por la sociología, el trabajo social, la antropología, entre otras. Se ocupa de lo que resulta de la conjugación de esos dos órdenes: el alma.

 

Salud psíquica

Salud es un concepto utilizado con frecuencia en diversas disciplinas, pero muy ambiguamente definido. Usualmente se define por contraste con el de enfermedad para poder acceder a su comprensión. Con base en las consideraciones previas sobre el alma (cuerpo), un concepto satisfactorio de salud (y de enfermedad) será aquel que nos permita referirnos a ambas facetas de esa única realidad. Retomaremos las elaboraciones de Canguilhem en su obra Lo normal y lo patológico, para ensayar una definición de salud y de enfermedad que cumpla esas condiciones.

Canguilhem se ubica en una perspectiva evolucionista: concibe que la vida en general tiene unos valores determinados que se constituyen en norma y, en consecuencia, en algo que, por un lado, expresa lo que caracteriza a un ser, y por el otro, sirve de parámetro o de ideal por lograr. La vida no es indiferente a las condiciones en las que se desenvuelve:17:94 cada especie viva se caracteriza por su intento de persistir, de buscar la supervivencia; realiza numerosos ensayos para desempeñarse mejor; busca alimento y se aleja de lo que es nocivo para ella; procura trasmitir sus características a sus descendientes; con frecuencia se complejiza y cambia para adaptarse mejor.

Para lograr todo lo anterior, la vida requiere unas constantes o normas desde las cuales responder, así como la posibilidad de cambiarlas e instituir normas nuevas si las condiciones lo exigen. En palabras de Canguilhem, la vida es normativa, en el sentido de que crea e instituye normas para poder proseguir.17:92 Cuando las condiciones (ecológicas, sociales, culturales) cambian, la vida persiste cambiando las normas previamente funcionales por otras más adecuadas para las circunstancias actuales, pero también cambiando ese medio en la medida de las posibilidades.

¿Qué es entonces lo normal? Canguilhem destaca dos acepciones de este vocablo. Una, tomada del Dictionnaire de médecine, concibe lo normal como lo que es conforme a la regla, regular. Diríamos que lo normal es aquello que se adecua a la norma. La otra acepción es del Vocabulario técnico y crítico de la filosofía, y sería "aquello que no se inclina ni hacia la derecha ni hacia la izquierda; por lo tanto, lo que se mantiene en su justo medio".17:91 Ahora bien, si la norma es instituida por la vida misma, por cada especie, lo normal es lo acorde con el propio ser (con la norma que caracteriza a un ser), o como dice Canguilhem "aquello que es tal como debe ser": esto es precisamente lo que expresa la primera acepción. En la segunda, al hablar de justo medio, se destaca el carácter ideal de la norma: lo que se debería ser. Estas dos acepciones de normal no se oponen, ya que expresan una condición paradojal de cada ser: se es siendo, desplegando las potencialidades.

Desplegarse implica poder instituir nuevas normas, a costa incluso de franquear las ya existentes. Se trataría de crear nuevos modos de andar la vida, no sólo como efecto de los cambios en las condiciones (ecológicas y culturales), sino también como resultado del despliegue de las propias potencialidades. Si este despliegue es acorde con el propio ser, es armónico, y produce un sentimiento particular: la alegría. La armonía expresa la congruencia entre las diferentes tendencias que están en juego en un momento dado: biológicas, discursivas y ocasionales, en el caso del ser humano. Según Ramírez: "La alegría es sentimiento de armonía: un momento en que el conjunto de huellas mnémicas (saber individual o social) de un sujeto individual o plural armoniza con su ley de determinaciones (razón), y esto es captado por la consciencia como un afecto placentero. La alegría es momentánea, a diferencia de la bienaventuranza o beatitud que sería infinita y eterna".18

La salud podríamos entenderla entonces como el devenir alegre del ser. Si bien la alegría es momentánea (el momento de armonía entre las diferentes tendencias), un sujeto saludable es aquel que, habitualmente, fluye alegremente, aun reconociendo los momentos de descontento o discordancia consigo mismo o con el entorno. La salud supone la capacidad de ser normativos en los dos sentidos que señalamos previamente: concordancia con la propia norma, y capacidad de crear normas nuevas. Cabe señalar que los parámetros propios de cada especie tienen un alto grado de variación individual; no son normas rígidamente delimitadas, de allí que, por ejemplo, determinada forma de vida saludable en una persona, pueda ser perjudicial para otra.

La patología en cambio, según Canguilhem, sería la imposibilidad de cambiar las normas o de crear otras nuevas. Ocurre cuando una forma de responder (biológica o discursiva) se rigidiza y especializa, imposibilitando el cambio, la trascendencia de sí misma. Para Canguilhem, "el hombre normal es el hombre normativo, el ser capaz de instituir nuevas normas, incluso orgánicas. Una única norma de vida es sentida de un modo privativo y no de un modo positivo".17:104 La enfermedad no es la ausencia de normas, es más bien otro modo de andar la vida, sólo que restrictivo.19:70 Las diferentes técnicas humanas puestas al servicio de la curación procuran entonces prolongar los impulsos vitales, buscando que el ser vivo se libere de los "innumerables y costosos ensayos y errores de la vida".17:95

Para Gadamer sanar "es un retomar las vías restablecidas de la vida. En este sentido el médico sólo es alguien que ha colaborado en algo que la naturaleza misma realiza".20:114 La enfermedad cambia así de significación: es un intento de restablecimiento, una búsqueda de despliegue del ser cuando algo le perturba, un autotratamiento que en ocasiones es fallido. El médico, la enfermera, el psiquiatra, el psicólogo, el psicoanalista, el psicoterapeuta, el terapeuta ocupacional o físico, entre otros, buscan, con los medios de que cada uno dispone, restablecer la naturaleza humana, permitirle que se despliegue, que siga su orden natural.21:374

El despliegue del ser tiene una larga tradición en la filosofía. Corresponde a la búsqueda de la vida buena (eudaimonía), que para Aristóteles es aquello a lo que todo hombre aspira,22 en una actualización (entelequia) de sus potencias naturales. Platón hablará de la virtud23 como la excelencia humana que permite actuar correctamente y cuidar de sí. Una filósofa contemporánea, Ursula Wolf, sostiene que la problemática de la vida buena ha sido históricamente el tema o el objeto de la filosofía.24:28 Se trata en suma de una sabiduría práctica: una sabiduría que posibilita vivir alegremente la vida.

Al concebir la salud como el devenir alegre del ser (que incluye el despliegue de sus potencialidades, de sus sueños, de sus aspiraciones, de sus capacidades), vemos que no se trata exclusivamente de un estado, sino también de un proceso en el que busca llegar a ser lo que se es -un despliegue para que sus potencias puedan actualizarse, llegar a ser lo que son-. Un sujeto saludable es aquel que frecuentemente fluye en la vida, que no se rigidiza ni apega a unas normas de manera exclusiva, aun reconociendo la importancia de ciertos hábitos o maneras de vivir y enfrentar la vida, ya que devenir no se opone a permanecer, a adoptar comportamientos habituales. Tiene la capacidad de instituir nuevas normas, cuando las condiciones lo exigen o cuando desea ensayar formas distintas de vivir la vida. No está exento de obstáculos, por supuesto. En ocasiones fracasará en su propósito natural de fluir, pero estos fracasos serán precisamente la posibilidad de saber sobre sí mismo, de indagar qué deseos, temores, prejuicios o expectativas tiene, así como qué tipo de vida lleva, qué hábitos y costumbres ha incorporado. Paradójicamente, para aprender a fluir hay que enfrentarse a obstáculos, a las barreras que impiden ese despliegue. Mientras estamos saludables, no es tan imperativo pensar en lo que somos y deseamos, de allí que para el médico francés Lerich, citado por Canguilhem, la salud "es la vida en el silencio de los órganos", la inconciencia del sujeto con respecto a su cuerpo; y la enfermedad, a la inversa, es "aquello que incomoda a los hombres en el normal ejercicio de su vida y en sus ocupaciones, y sobre todo aquello que los hace sufrir".17:63 Para Gadamer la salud, a diferencia de la enfermedad, forma "parte de ese milagro que es el olvido de uno mismo".20:113

El olvido de sí es la máxima expresión de fluidez y despliegue, que no se logra sin más, sino a partir de un proceso de formación que inicia en la infancia y que quizá nunca culmina. Estamos siempre en la dialéctica del devenir y del permanecer; justamente eso es la vida: un trascender las normas (cambiar) para persistir (permanecer). En este sentido, una persona saludable, normal, no es aquella "adaptada a la norma", sino más bien aquella que es conforme con su ser (sin desconocer lo ecológico y cultural) y que tiene la capacidad de trascenderse a sí mismo.

Teniendo en cuenta lo que dijimos sobre la psyché, el alma, la salud psíquica es la salud humana. No habría una salud del cuerpo y otra del alma, como si se tratara de dos realidades diferentes. En el caso de la enfermedad sería igual. Ahora bien, si la cultura encarnada es una sola realidad que comprende dos facetas, una carnal (biológica) y otra discursiva (espiritual), habrá enfermedades que se relacionen más con una de estas facetas, pero nunca de manera exclusiva, con exclusión de la otra. Los médicos y enfermeros se han interesado tradicionalmente en aquellas enfermedades en las que el componente biológico es más influyente; los psicólogos, psicoanalistas, psicoterapeutas, han centrado su interés en las que muestran una mayor influencia de lo discursivo (valores, principios, representaciones, prejuicios, ideologías). Sea que se intervenga desde una u otra perspectiva, es esencial no perder de vista que el ser humano es una realidad compuesta por las dimensiones biológica y discursiva.

La psicología, al concebir la salud psíquica de esta manera, articula dos enfoques tradicionales en salud: el de los determinantes sociales, basado en las iniquidades como causas de las enfermedades,25 y el de los factores de riesgo, que habla de tres factores principales como determinantes de la salud y de la enfermedad: el agente, el huésped y el ambiente.26:44 Una mirada sobre el alma humana, comprendida como cultura encarnada, podrá tener en cuenta en qué casos (individuales o colectivos) predominan factores discursivos, ya sean estos de orden macro (políticos, culturales, económicos, ideológicos) o de orden micro (singulares), sin inclinarse de antemano a privilegiar una de esas esferas. Asimismo, podrá entender aquellas circunstancias en las que predominan factores biológicos (individuales o ambientales). Pero hay un factor adicional, al lado de lo discursivo y de lo biológico, y que también ha de tener en cuenta: el factor ocasional, el azar, que se expresa como contingencias singulares (lo accidental) o como "circunstancias del entorno no determinadas por lo ecológico o cultural sino por "la fortuna" o el azar".27 El azar es el fundamento del libre albedrío, de la posibilidad del ser humano de elegir y darle un determinado rumbo a su vida, más allá o más acá de sus determinaciones biológicas y discursivas. De allí que juegue una función esencial la responsabilización28 del sujeto en lo que le acontece, y en particular en su salud y su enfermedad. Así, la psicología, sin desconocer la influencia enorme de los aspectos biológicos y discursivos, centra su atención en analizar la responsabilidad del sujeto en lo que vive, a partir de sus elecciones y decisiones a lo largo de la vida. Habrá circunstancias culturales (económicas, políticas, ideológicas) o biológicas que pueden facilitar (o perturbar) el devenir alegre del ser humano; no obstante, sus decisiones, sus elecciones subjetivas, son determinantes en esa posibilidad de desplegarse y de llegar a ser lo que es.

 

Conclusiones

1) El concepto mente expresa el aspecto intelectivo o racional del alma, dejando por fuera otras facetas: biológicas, afectivas, emocionales, motivacionales, simbólicas, relacionales, culturales. Sustituimos entonces el concepto mente por psyché o alma humana, que definimos como cultura encarnada.

2) La cultura encarnada (alma) es el resultado de la conjugación entre lo biológico humano y las instituciones socio-culturales mediatizadas por el lenguaje. El cuerpo (carne culturizada) es igual al alma: expresiones diferentes de una misma realidad, que enfatizan ya sea el componente biológico ("carnal") o discursivo (cultural, espiritual) de todo sujeto humano.

3) La salud es un modo de andar la vida caracterizado por la posibilidad de transcender las propias normas de acuerdo con los cambios del entorno y con las disposiciones específicas de cada ser humano. El hombre normal instituye nuevas normas en armonía con su medida interna: sus disposiciones biológicas y discursivas, así como con base en sus deseos y motivaciones, sin desconocer las tendencias del entorno y los deseos, motivaciones, creencias, de los otros con quienes interactúa. La enfermedad es la rigidización de una norma, la imposibilidad de cambiar y transcender aquellas normas obsoletas, que ya no son útiles para la forma de vivir, o lo son parcialmente, y resulta más gravoso mantenerlas que modificarlas.

4) De manera comprensiva la salud es el devenir alegre del ser: devenir en tanto el ser humano saludable fluye, cambia, despliega sus potencialidades, se realiza, construyendo modos de andar la vida que permitan su actualización, llegar a ser lo que es; alegre por cuanto la armonía produce un sentimiento de contento de vivir, diferente de esas nociones del bienestar humano basadas en el afán consumista, propio de un modelo económico que radicaliza las diferencias y las inequidades sociales entre los seres humanos.

4) Salud psíquica, es igual a salud humana en general. Enfatiza la responsabilidad subjetiva que a cada uno le corresponde con respecto a su modo de vida y a la influencia de este sobre su salud y su enfermedad. Una mirada atenta al alma humana aprehenderá la conjugación de las diferentes variables en juego en la salud y la enfermedad, siempre presentes en cada situación: las biológicas (constitucionales y ecológicas), discursivas (subjetivas y socio-culturales) y las ocasionales (accidentales y circunstanciales), y examinará cuáles son predominantes en cada caso concreto, sea este individual, plural o colectivo.

5) Finalmente, destacamos la importancia de las decisiones humanas, basadas en el libre albedrío, que, como variable adicional a las que hemos descrito, determinan no solo los caminos que emprendemos en la vida sino también los modos de transitarlos. De esta manera el devenir alegre del ser puede ser posibilitado (o perturbado) también, y fundamentalmente, por nuestras elecciones subjetivas.

 

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Dirección para correspondencia:
Departamento de Psicología,
Facultad de Ciencias Sociales y Humanas,
Universidad de Antioquia, Calle 67,
número 53-108, Bloque 9, oficina 406. Medellín, Colombia

Manuscrito recibido el 15.5.2010
Manuscrito aceptado el 18.7.2010

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