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Index de Enfermería

versión impresa ISSN 1132-1296

Index Enferm vol.20 no.1-2  ene./jun. 2011

http://dx.doi.org/10.4321/S1132-12962011000100021 

ARTÍCULOS ESPECIALES

INSTRUMENTOS

 

La mentoría clínica en el desarrollo competencial de los profesionales de Enfermería: la visión desde el Reino Unido

The mentorship program in the competency development of Nursing professionals: the perspective from the United Kingdom

 

 

Rafaela Camacho Bejarano1, Yuneysa García Flores2, Germán Calvo González3, Antonio Luis Carrasco Gómez4, Juan Gómez Salgado5

1Departamento de Enfermería. Universidad de Huelva, España.
2Unidad de Neurología. Hospital Insular. Las Palmas de Gran Canaria, España.
3Unidad de Traumatología, Hospital Juan Ramón Jiménez, Huelva, España.
4Unidad de Ginecología. Hospital Infanta Elena, Huelva, España.
5Distrito Sanitario Condado-Campiña. Universidad de Huelva, España

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

La formación es uno de los pilares básicos sobre los que se sustenta la calidad asistencial y la satisfacción profesional. El proceso de Convergencia Europea ha puesto de manifiesto la imperiosa necesidad de garantizar una adecuada formación de los futuros profesionales orientada a la adquisición de competencias, de manera que la formación académica y práctica vayan unidas. El programa de mentoría es un sistema de formación inicial integrada en el NHS (National Health System) o Sistema de Salud Público Británico para profesionales de Enfermería de nueva incorporación. Estos programas ofrecen la oportunidad de que los enfermeros noveles tengan un período de adaptación a su nuevo rol profesional, teniendo como referencia a una enfermera experta, encargada de orientar, formar y evaluar a estos nuevos profesionales dentro de su ámbito laboral específico, y así potenciar la motivación profesional y garantizar una prestación de cuidados basados en la evidencia y encaminados a alcanzar la excelencia y la seguridad del usuario.

Palabras clave: Mentores, Educación Continuada en Enfermería, Educación Basada en Competencias, Desarrollo de Personal.


ABSTRACT

Training is one of the keystones in which professional satisfaction and healthcare quality are sustained. The European Space for Higher Education has emphasized the imperious need for guaranteeing an adequate training for professionals focused on competency acquisition, integrating academic and practical education. The mentorship program is an initial training system promoted by the NHS (National Health Service) in the United Kingdom for newly qualified staff nurses. These programs offer the possibility for novice nurse to have an adaptation period to their new professional role, having an expert nurse as reference, who will be responsible for providing orientation, training and feed back to these new professionals within their specific work environment. This program will enhance their motivation and professional satisfaction at the same time than guaranteeing the delivery of a high quality care based on an excellence and patient safety model.

Key words: Mentor, Nursing Continuing Education, Competency- Based Education, Staff development.


 

Introducción

En los últimos años, y como parte del Proceso de Convergencia Europea, se ha puesto de manifiesto la importancia de la adquisición de competencias a nivel académico y profesional. Ahora, más que nunca, se está tomando conciencia de la importancia de que los nuevos profesionales tengan una formación orientada a su futuro perfil laboral. Dentro del contexto sanitario se han ido incorporando progresivamente una serie de competencias que pretenden ser la guía en la formación de los futuros profesionales, adaptando su perfil a las actuales demandas de los usuarios y del propio sistema. Esta adquisición de competencias se fundamenta en una formación académica que se ve complementada con la formación práctica, a través de la cual se plantea la consecución de unos objetivos encaminados a ser capaces de asumir la responsabilidad profesional específica.

En este complejo camino de adquisición de competencias es necesario plantear un período de formación inicial donde se contemplen los diferentes aspectos básicos inherentes a la institución sanitaria, que facilite la adaptación de los profesionales de nueva incorporación a sus puestos de trabajo, que optimice la utilización de los recursos y que garantice unos cuidados de calidad basados en la evidencia y encaminados a la excelencia y la seguridad del usuario, tomando como piedra angular la formación de los profesionales de Enfermería.1

 

¿Qué es un programa de mentoría?

El programa de mentoría (en inglés mentorship, training program o induction program) se define como un proceso de acompañamiento y apoyo en la tarea a desempeñar, así como la integración en el grupo o institución de referencia. El mentor/tutor es un profesional con amplia formación y experiencia que asume la responsabilidad de orientar y asesorar al mentorizado en su desempeño profesional.2,3 Existen diferentes tipos de formadores en el área clínica que han ido evolucionando desde su función original. La figura del preceptor fue implementada en la Enfermería inglesa alrededor de 1960, siendo fundamentalmente profesionales nombrados por su nivel de experiencia aunque también se valoraban otras habilidades tales como el interés por enseñar y la capacidad de comunicación.3 Asimismo, el coach o preparador representa la figura que provee al novel de un punto de vista analítico y objetivo sobre su desempeño, y sirve de guía en el plano profesional. El coach adquiere el papel de asesor y orientador, siendo la persona que ayuda al nuevo graduado a integrarse en el sistema sanitario, indicándole el camino a seguir en su carrera profesional.4,5

El mentor, por otro lado, parece reflejar la evolución del aprendizaje tomando como partida los dos primeros. Según Stolovitch y Keeps (1999) mentor es aquel individuo que atiende las necesidades de crecimiento y aprendizaje individual de cada novel a través de la transferencia de experiencia.6 En este caso, el mentor engloba tanto el asesoramiento personal y laboral desde el punto de vista asistencial como la función docente desde el plano formativo y futura carrera profesional. El mentor asume la responsabilidad de ayudar al aprendiz a ganar confianza y motivación a través del conocimiento y la reflexión, proporcionándole las claves para una óptima organización, así como las estrategias necesarias de resolución de problemas y de toma de decisiones aplicables a su entorno laboral específico. El mentor no debe sentar prejuicios sobre el aprendiz pero sí facilitar el trabajo de éste de tal forma que se sienta cómodo afrontando situaciones complicadas. Entre los objetivos se establece que el profesional novel debe ser capaz de profundizar en la compleja organización del sistema sanitario, así como establecer los criterios a seguir para progresar en su carrera profesional.4,5

Mediante el programa de mentoría, el aprendiz va adoptando competencias e integrándose en un grupo de trabajo, y así escalando de forma gradual en su carrera profesional, reflejándose en una mayor satisfacción laboral y sentimiento de autorrealización. El novel pasará a ser competente, y en un futuro inmediato, a desarrollar la totalidad de sus funciones demostrando su capacidad de adaptación a situaciones nuevas y potencialmente estresantes.

De manera global, este programa de mentoría consiste en un período de adaptación y formación inicial donde los profesionales noveles tienen la oportunidad de conocer las generalidades y especificidades del sistema en el que se integran. Este proceso de formación, mentorship o training program, debe ser flexible e individualizado, y debidamente estructurado y evaluado por los profesionales capacitados para ello. Este sistema garantiza algunos aspectos fundamentales dentro de la organización sanitaria entre los que destacan: una mayor motivación e implicación de los profesionales, la integración de la formación en el desarrollo competencial y una notable reducción de la variabilidad clínica unido al aumento de la seguridad en los cuidados como herramientas clave para mejorar la calidad asistencial.7,8

Este modelo está ampliamente extendido en el contexto anglosajón, donde forma parte del sistema de formación continuada de cada unidad o centro sanitario. La mentoría consiste en el acompañamiento de los profesionales más noveles, donde los profesionales con más experiencia, con un alto grado de motivación y con la acreditación docente necesaria, son los encargados de organizar y realizar un seguimiento de su proceso de adaptación, a través de un programa reglado de formación.8 El mentor constituye un referente para el mentorizado, proporcionándole el asesoramiento necesario para facilitar su integración en el sistema.9,10

Este programa de formación queda incluido en el plan formativo de cada Unidad, complementándose con sesiones formativas de cada área clínica impartidas por los profesionales que componen el grupo de formación continuada. La asistencia a este tipo de actividades queda recogida en un portfolio de aprendizaje que es utilizado como evidencia de las competencias adquiridas. Este portfolio puede además ser utilizado para ascender a un nivel competencial más alto, acreditando la formación recibida y la participación en los distintos seminarios.

Indudablemente, este planteamiento sobre la formación de los profesionales noveles requiere de una inversión inicial en recursos materiales y humanos, aunque en muchos casos es suficiente con una adecuada organización de los recursos disponibles y una optimización del tiempo dedicado a la formación. Este cambio requiere una reorientación de la cultura organizacional en la que nos encontramos inmersos, siendo imprescindible el apoyo de los gestores para posibilitar su implementación, que no es más que una apuesta por la calidad asistencial, la seguridad del paciente y la satisfacción de los profesionales que reciben un valioso apoyo en el desarrollo de su competencia profesional.11,12 La función docente, inherente al rol de los profesionales de Enfermería, se ve reconocida explícitamente y queda integrada dentro del propio sistema, siendo cada unidad responsable de la formación inicial y continuada del personal, e incluso de proporcionar las herramientas y el tiempo necesario para poder llevarlas a cabo. El perfil del mentor puede compararse, a título orientativo, a lo que se entiende debe ser la figura del tutor de prácticas existente en España, aunque con unos importantes matices en cuanto a su función, responsabilidad, enfoque y nivel de reconocimiento.13

El programa de mentoría ha demostrado tener una repercusión muy positiva tanto en los profesionales de Enfermería como en la calidad de los servicios prestados. Son múltiples los estudios donde se pone de manifiesto la efectividad de este programa.14-16 En muchos casos, la introducción de estos programas de mentoría podría basarse simplemente en una reorientación y desarrollo de los programas de acogida existentes en algunos entornos hospitalarios españoles. Este sistema, además, puede ser extrapolable a otros niveles asistenciales y en los diferentes servicios, tal y como demuestra la experiencia de su implementación en el Reino Unido.

Con este artículo pretendemos profundizar en el desarrollo práctico del programa de mentoría en un contexto sanitario cercano así como plantear la necesidad de poner en marcha las estrategias necesarias para incorporar estas herramientas para la mejora de la práctica profesional.

 

¿Cómo se desarrolla un Programa de Mentoría?

El programa de mentoría tiene como principal objetivo orientar a los profesionales de nueva incorporación dentro del sistema, facilitando su adaptación a su nuevo rol e integrándolos dentro de la institución sanitaria. Se entiende por profesionales de nueva incorporación todos aquellos que entran a formar parte de un nuevo servicio, englobando tanto a los profesionales recién graduados como a los procedentes de otras especialidades. Asimismo, asegura la formación básica dentro del área clínica donde vayan a desarrollar su actividad laboral, incluyendo el conocimiento de las principales demandas de salud de los usuarios, los tratamientos y protocolos más frecuentes y los principios fundamentales de organización de las tareas asistenciales.17,18

De manera específica, un programa de mentoría está encaminado a la consecución de los siguientes objetivos:

- Proporcionar apoyo e información en períodos de transición de la formación inicial al trabajo, dentro de un contexto laboral específico.

- Facilitar la orientación, asesoramiento y refuerzo necesarios para el desarrollo de las competencias básicas para el desarrollo profesional.

- Servir de apoyo ante las demandas del ejercicio de la profesión en un contexto concreto.

- Promover el desarrollo personal, profesional y social: mejorar la autoestima y la confianza, promover las relaciones interpersonales y la participación/integración de los nuevos miembros del equipo.

- Desarrollar una mayor implicación, compromiso y colaboración entre los miembros de una organización o institución.

La duración del programa puede variar según las necesidades del mentorizado, aunque la extensión media oscila en torno a las 4-8 semanas. Su secuencia se suele plantear desde los aspectos más generales de la dinámica del hospital, organización y orientación sobre los diferentes servicios hasta aspectos más concretos relacionados con la unidad específica y el puesto a desempeñar. El mentor es el encargado de evaluar de manera continua las necesidades formativas del profesional novel así como de explorar conjuntamente sus áreas de interés y, en caso de ser necesario, derivarlo a otros profesionales que puedan orientarlos. En cuanto a la actividad asistencial, una vez cubiertos los objetivos iniciales, el mentorizado trabaja conjuntamente con el mentor y va asumiendo gradualmente un mayor nivel de responsabilidad hasta alcanzar la capacitación suficiente como para desempeñar su labor profesional de manera más autónoma.

En este proceso gradual, el profesional novel seguirá contando con el apoyo y asesoramiento de su mentor y de otros profesionales expertos que trabajen en la misma unidad. Al final del proceso, el mentor certificará por escrito las competencias alcanzadas en forma de evidencias para ser incluidas en el portfolio. De esta forma se garantiza que el mentorizado es capaz de realizar las tareas básicas para las cuales ha sido formado y asumir el cuidado de pacientes de manera responsable y consecuente. Este constituye el primer escalón de la carrera profesional, donde los profesionales de nueva incorporación comienzan a formarse en un área concreta. Una vez completado este período inicial, y a medida que se acredite una formación complementaria con cursos, seminarios y trabajos científicos, podrán optar a ascender a un nivel competencial superior, que a su vez implica un reconocimiento profesional y retributivo acorde con el grado de responsabilidad que se asume. Este proceso es cíclico, ya que los profesionales que así lo deseen y que formaron parte del programa de formación inicial como mentorizados, llegarán a ser mentores cuando cuenten con la experiencia y formación necesarias, proporcionando todo su conocimiento en beneficio de la propia institución.

La implementación del programa de mentoría está fundamentada n una práctica basada en la evidencia, por lo que requiere una formación específica de los mentores en cuanto a habilidades docentes y un conocimiento experto del área clínica.9 Para la formación en su rol docente, existen cursos específicos tales como "Facilitating Learning in Clinical Practice" (facilitadores del aprendizaje en la práctica clínica), cuyo objetivo principal es dotar a los mentores de las herramientas necesarias para facilitar la integración y el aprendizaje de los nuevos profesionales. Según la bibliografía, las instituciones u organizaciones que invierten mayor tiempo, esfuerzo y recursos en educación y en ayudas a formadores y mentores, observan una mayor satisfacción y menor movilidad del personal.5,17-19

En un estudio realizado por Hall et al (2009) se pone de manifiesto las ventajas de realizar un trabajo conjunto entre estudiantes de Ciencias de la Salud y profesionales del área clínica en equipos de trabajo para mejora de la calidad.20 La principal aportación de este estudio es la innovadora idea de implicar a los estudiantes como agentes de cambio en la dinámica de los servicios. Por otro lado, los profesionales con más experiencia se beneficiaron de la frescura y participación de los residentes, renovándose en la aplicación de nuevas herramientas de aprendizaje y de implementación de nuevos protocolos y guías de actuación.20 Estos resultados serían extrapolables a un contexto de trabajo donde los profesionales noveles y los más expertos pudieran plantear un aprendizaje conjunto en aras de una formación basada en la evidencia y en unos cuidados basados en la excelencia, resultando beneficioso para los profesionales implicados y para la propia organización donde se lleva a cabo.

El desarrollo del programa de mentoría incluye el establecimiento de un compromiso entre mentor y mentorizado mediante un contrato de aprendizaje, que se materializa con la elaboración de un portfolio de evidencia donde se registrará el progreso en la adquisición de nuevos niveles competenciales.

El diseño e implementación de estos programas de mentoría se ha hecho extensivo a otros contextos como el universitario, donde, desde una doble vertiente, se plantean los programas de mentoría para los profesores noveles, que reciben apoyo de profesores más experimentados, y desde la perspectiva del alumnado, donde cada vez más son las universidades que cuentan con proyectos de alumnos mentores, encargados de orientar a los nuevos alumnos.21,22

 

Contrato de aprendizaje (learning contract)

El contrato de aprendizaje consiste en un acuerdo entre el mentor/tutor y el profesional novel donde se establecen las necesidades o áreas de interés para establecer un plan individualizado de formación. Este documento servirá de guía para orientar el programa formativo de cada individuo, cuyo asesoramiento se realizará de manera individualizada y conjuntamente entre el mentor y el mentorizado, teniendo en cuenta los objetivos específicos de la institución y del área clínica donde desempeñe su labor asistencial. Este documento será firmado por las dos partes implicadas y acreditará el compromiso formal adquirido y los objetivos planteados.

 

Portfolio de evidencia

Toda esta documentación anteriormente descrita quedará reflejada en el portfolio de evidencia. Según Barberá, el portfolio es un instrumento que tiene como objetivo común la selección de muestras de trabajo o evidencias de consecución de objetivos personales o profesionales que, ordenados y presentados de un determinado modo, cumplen la función de potenciar la reflexión sobre cada una de las prácticas (educativas, profesionales o civiles).23 El portfolio se entiende como un sistema de evaluación integrado en el proceso de enseñanza y aprendizaje; consiste en una selección de evidencias (que forman un dossier o una carpeta) recogidas por el estudiante a lo largo de un período de tiempo determinado conforme a un objetivo concreto. Estas evidencias (certificados acreditativos, entrevistas, actividades académicas, apuntes, trabajos de asignaturas, etc.) permiten al alumno o profesional novel demostrar que está aprendiendo, a la vez que posibilitan un seguimiento del progreso por parte del responsable formativo o mentor. Las evidencias deben acompañarse de una justificación y una reflexión del aprendiz, donde se ponga de manifiesto la relación entre la evidencia mostrada y el aprendizaje desarrollado.

 

Estas contribuciones le ayudan a tomar conciencia de qué y cómo va aprendiendo, al mismo tiempo que permiten regular el proceso de aprendizaje. Esta cualidad de reflexión constante sobre el propio aprendizaje convierte al portfolio en un sistema de evaluación muy valioso en el marco de la evaluación continuada y formativa, potenciando el aprendizaje significativo. El uso de portfolio se ha ido instaurando como uno de los pilares fundamentales en la adquisición de competencias; se considera un instrumento metodológico con dos grandes finalidades, por un lado permite la reflexión sobre el desarrollo de una competencia, con la intención de mejorarla, y por otro, permite acreditar el grado de consecución de dicha competencia.24 De esta forma, tiene un valor formativo (reflexión para la mejora) y otro acreditativo (documentar algún logro). Por este motivo, el portfolio es un instrumento cada vez más extendido, constituyendo una importante contribución al auto-aprendizaje basado en la propia reflexión.

 

Niveles competenciales

La organización profesional según niveles competenciales responde a una conjunción entre experiencia y formación, siendo requisito indispensable para asumir la responsabilidad profesional inherente a determinados puestos. Según Benner (2001) existen cinco niveles profesionales o grados de adquisición de competencias. Estos niveles se organizan de menor a mayor grado de competencia: novel (novice), principiante avanzado (advanced beginner), competente (competent), capacitado (proficient) y por último, experto (expert). La teoría de Benner sostiene que la Enfermería como profesión está en continua evolución, principalmente condicionada por los cambiantes contextos socio-sanitarios, el envejecimiento de la población, la creciente prevalencia de los procesos crónicos, las nuevas demandas de los usuarios, el uso de nuevas técnicas diagnósticas y terapéuticas, etc., siendo especialmente importante garantizar el equilibrio entre las demandas de los usuarios y del sistema y la formación ofrecida a estos nuevos profesionales.25

La capacitación profesional se ve reflejada en los distintos niveles competenciales, que a su vez corresponden a diferentes niveles de responsabilidad. Estos niveles de competencia profesional se están integrando gradualmente dentro del sistema sanitario español, siendo ya una realidad en algunas Comunidades Autónomas como Andalucía.

 

Conclusiones

La calidad asistencial y la seguridad del paciente se han convertido en puntos clave de las políticas sanitarias diseñadas en los últimos años, donde el usuario se sitúa como centro del sistema, constituyendo una responsabilidad para los profesionales que formamos parte del mismo. La formación se convierte así en una herramienta indispensable para garantizar la mejor atención posible en un contexto de práctica basada en la evidencia. Este programa de mentoría ofrece un apoyo esencial para los profesionales de nueva incorporación y sirve de reconocimiento para los profesionales con más experiencia, quedando perfectamente articulado dentro del sistema de formación continuada y reciclaje de los profesionales de Enfermería.

El programa de mentoría es una herramienta fundamental para garantizar la adaptación y formación a nivel asistencial de los profesionales de Enfermería noveles, potenciando unos cuidados de calidad e integrando la formación teórica y práctica. A través de este sistema de formación se reducen los riesgos de errores y de estrés profesional. Este programa podría quedar perfectamente integrado en el sistema de acreditación profesional que se está implementando en algunas Comunidades Autónomas como Andalucía, y constituir el punto de partida para los profesionales noveles. Paralelamente, el programa de mentoría se convierte así en la evidencia acreditativa de la labor docente de los profesionales más expertos y mejor formados para ello, aumentando su grado de motivación e implicación y la de los profesionales noveles, posibilitando la consecución de unos cuidados de calidad basados en la excelencia, disminuyendo los riesgos asociados a la variabilidad clínica.

 

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Dirección para correspondencia:
Rafael Camacho Bejarano
rafaela.camacho@denf.uhu.es

Manuscrito recibido el 18.3.2010
Manuscrito aceptado el 15.6.2010

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